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Apunte - Los Elementos Trazas

El documento describe los elementos trazas y sus usos en las ciencias geológicas. Explica que los elementos trazas se incorporan selectivamente en las fases minerales y rocas, lo que los hace sensibles a los procesos de fraccionamiento. También clasifica los elementos trazas según su comportamiento geoquímico y su afinidad por diferentes fases, y describe cómo los coeficientes de partición miden la distribución de elementos entre fases. Finalmente, analiza modelos de procesos de fusión parcial y cómo estos afectan las concentraciones de elementos trazas
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Apunte - Los Elementos Trazas

El documento describe los elementos trazas y sus usos en las ciencias geológicas. Explica que los elementos trazas se incorporan selectivamente en las fases minerales y rocas, lo que los hace sensibles a los procesos de fraccionamiento. También clasifica los elementos trazas según su comportamiento geoquímico y su afinidad por diferentes fases, y describe cómo los coeficientes de partición miden la distribución de elementos entre fases. Finalmente, analiza modelos de procesos de fusión parcial y cómo estos afectan las concentraciones de elementos trazas
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Elementos trazas

Introducción
Los elementos trazas y los isótopos tienen un gran número de usos en las ciencias geológicas.
Ya hemos visto que los elementos mayores pueden ser usados para clasificar a las rocas y
permiten formular hipótesis sobre el origen y evolución de los sistemas magmáticos. Los
elementos trazas son incorporados selectivamente en las diferentes fases y se incorporan o
excluyen con gran selectividad, por lo que son muy sensibles a los procesos de
fraccionamiento. Como resultado, el origen de los sistemas fundidos y los procesos evolutivos,
pueden ser bien definidos utilizando a los elementos trazas, los que son clasificados en base a
su comportamiento geoquímico.

Entre los elementos más utilizados en petrología están los metales de transición (Sc, Ti, V, Cr,
Mn, Co, Ni, Cu, Zn). Los lantánidos, denominados elementos de tierras raras (Ce, Pr, Nd, Pm,
Sm, Eu, Gd, Tb, Dy, Ho, Er, Tm, Yb, Lu), como así también Rb, Sr, Y, Zr, Nb, Ca, Ba, Hf,
Ta, Pb, Th y U.

Aunque los elementos trazas, fraccionan sobre la base de la afinidad química de las diferentes
fases, los isótopos de cualquier elementos particular pueden fraccionarse sólo en base a
diferencias de masa. La distribución isotópica puede también resultar del decaimiento
radiactivo de elementos que químicamente se fraccionan tempranamente y permiten
interpretar la historia del sistema rocoso.

Distribución de los Elementos


Los diferentes elementos tienen distintas afinidades por sitios cristalográficos específicos en los
minerales u otros ambientes físico-químicos en los cuales residen. Por ejemplo, el K tiende a
concentrarse en los fundidos tardíos, mientras que el Mg se concentra en los minerales que se
forman tempranamente durante la cristalización de un fundido.

Un clasificación clásica de los elementos los divide en: siderófilos (fases preferentemente en
estado metálico nativo), calcófilos (fases preferentemente como sulfuros) y litófilos
(preferentemente en las fases silicáticas). Goldschmidt (1937) enunció algunas reglas simples
sobre las afinidades de los elementos trazas, basados en el radio ionico y las valencias:

1. Dos iones con el mismo radio y valencia, deben entrar en solución sólida en cantidades
proporcionales a sus concentraciones. Usando esta regla, se puede predecir la afinidad general
de algunos elementos trazas por analogía con elementos mayores con similar carga y radio.
Este tipo de sustitución es llamada camuflaje. Por ejemplo, el Rb puede esperarse se comporte
como el K y concentrarse en los feldespatos potásicos, micas y fundidos evolucionados. El Ni,
puede comportarse como el Mg y concentrarse en el olivino y otros minerales máficos que se
forman tempranamente.

2. Si dos iones tienen radio similar y la misma valencia, el ión más pequeño es preferentemente
incorporado en el sólido, antes que en el líquido. Dado que el Mg es más pequeño que el Fe,
tiene preferencia por el sólido, más que con el líquido. Esto se demuestra comparando la
relación Mg/Fe en el olivino versus el líquido en el sistema Fo-Fa (Fig. 1).

3. Si dos iones tienen radio similar pero diferente valencia, el ión con carga mayor es más
rápidamente incorporado dentro del sólido en comparación con el líquido. Así el Cr+3 y Ti+4,
tienen preferencia por el sólido, más que por el líquido.

Esta aproximación simplista de Goldschmidt, tiene excepciones. La sustitución de un


elementos traza por un elemento mayor requiere no sólo radio y valencia similares, sino
también electronegatividad, un factor que afecta las características de los enlaces de los iones
minerales. La afinidad real de un ión está afectada por la configuración electrónica.

Prácticamente todos los elementos se distribuyen irregularmente entre dos fases. Este efecto es
conocido como fraccionamiento químico. Por ejemplo la relación Ca/Na es siempre mayor en
las plagioclasas que en el fundido con el cual coexisten y la relación Mg/ Fe es siempre mayor
en el olivino que en el fundido. Cuando se aplica la termodinámica al equilibrio mineral de
manera cuantitativa, se podrá ver que la distribución de un elemento entre dos fases en
equilibrio a T y P particulares y en un rango de composición fijado, puede ser expresado
usando la “constante de equilibrio” K.

Fig. 1. Sistema Forsterita-Fayalita.


Si la reacción es de intercambio de algún componente i, entre dos fases, tales como un sólido y
un líquido:

i(líquido) = i(sólido)

Se puede definir la constante de distribución KD como:

KD = Xi sólido/ Xi líquido (2)

Donde Xi es la fracción molar del componente i en la fase sólida o líquida. Cuando las
concentraciones de los componentes están relativamente diluidas,

KD = CS/CL (3)

Donde CS y CL son las concentraciones de los elementos trazas en el sólido y en el líquido


respectivamente (en ppm o en peso %). KD aunque es determinado empíricamente y las
ecuaciones (2 y 3) simplemente establecen las tendencias de los componentes que se
distribuyen entre las fases que coexisten en equilibrio.

Cuando nos referimos a elementos trazas, el coeficiente de distribución o coeficiente de


partición se lo suele denominar D en lugar de KD. Los coeficientes de la Tabla 1, deben ser
considerados como aproximaciones, porque varían con la temperatura, con la presión (menos)
y la composición del fundido (considerablemente desde los fundidos basálticos a los riolíticos).

Los elementos trazas incompatibles se concentran más en el fundido que en el sólido.


Elementos trazas compatibles se concentran en el sólido, que por supuesto depende de los
minerales involucrados, pero que comúnmente se estandarizan a los minerales del manto
(olivino, piroxenas y granate). A los elementos mayores Fe y Mg se los considera compatibles,
mientras que K y Na serían incompatibles. Los elementos incompatibles son subdivididos en
dos subgrupos según la relación valencia a radio iónico. Los más pequeños y con mayor carga
“high field strenght” (HFS), incluyen a las tierras raras, Th, U, Ce, Pb4+, Zr, Hf, Ti, Nb y Ta.
Los de baja carga “large ion lithophile” (LIL) que incluye a: K, Rb, Cs, Ba, Pb2+, Sr, Eu2+,
son considerados más móviles, particularmente en presencia de fases fluidas.

Los elementos pequeños de baja valencia, son generalmente compatibles, incluyendo a los
elementos trazas Ni, Cr, Cu, W, Ru, Rh, Pd, Os, Ir, Pt, Au.

Para una roca, se puede determinar los coeficientes de distribución para cualquier elemento i
calculando la contribución para cada mineral que integra a la misma. El resultado es
denominado “coeficiente de distribución global” (Di) y es definido por la ecuación:

Di = Σ WADAi (4)

Donde WA es la fracción en peso del mineral A en la roca, y DA i es el coeficiente de


distribución del elemento i en el mineral A. Por ejemplo si tomamos una lherzolita granatífera,
con 60% de olivino, 25% de ortopiroxeno, 10% clinopiroxena y 5% de granate (en peso), el
coeficiente de distribución global para el Erbio (Er), usando los datos de la Tabla 1, es:
DEr = (0,6*0,026) + (0,25 * 0,23) + (0,10*0,583) + (0,05*4,7) = 0,366

Otros ejemplos para la peridotita son: DRb = 0,016; DSr = 0,025; DBa = 0,008, mientras que
las tierras raras son elementos incompatibles para los minerales del manto y se concentran en
los fundidos, mientras que DNi = 10,4 y DCr = 6,39, son compatibles y permanecen en el
residuo sólido de la peridotita.

Tabla 1. Coeficientes de partición (CS/CL) de elementos trazas de rocas basálticas y


andesíticas.

La cristalización fraccionada de magmas basálticos incrementa el enriquecimiento de Rb, Ba y


otros elementos incompatibles en los líquidos tardíos, mientras que el Ni, Cr y otros elementos
compatibles son selectivamente removidos por los cristales de olivino y piroxenos, formados
tempranamente.

Modelos de procesos solido-fundido


Baño de fusión
Corresponde al modelo más simple y el fundido permanece en equilibrio con el sólido, hasta
algún punto que alcance una cantidad crítica y comienza a moverse hacia arriba como sistema
independiente. Shaw (1970) derivó la siguiente ecuación:

CL/C0 = 1/Di(1- F) + F Baño de fusión (5)

Donde C0 es la concentración del elemento traza en la asociación original antes del comienzo
de la fusión, CL es la concentración en líquido y F es la “fracción en peso del fundido
producido” [=fundido/(fundido+roca)]. La Fig. 2 muestra la variación de CL/C0 con F para
distintos valores de Di, usando la ecuación 5. Muchos petrólogos consideran que valores de F
>0,4 son distintos en el manto, porque grandes cantidades de fundido se separarían antes de
que esos valores puedan ser alcanzados.
Cuando Di = 1, por definición no hay fraccionamiento y la concentración de los elementos
trazas en cuestión son iguales en el líquido y en la fuente (ver línea horizontal en Fig. 2). La
concentración de los elementos trazas en el líquido varía más con Di se desvía progresivamente
desde 1. Esto es particularmente cierto para pequeños valores de F (bajo grado de fusión
parcial) y para elementos altamente incompatibles (Di << 1). Tales elementos incompatibles se
vuelven altamente concentrados en la pequeña fracción inicial de fundido que se produce por
fusión parcial y posteriormente se van diluyendo con el incremento de F. Naturalmente
cuando F se aproxima a 1, la concentración de cada elemento traza en el líquido debe ser
idéntico al de la roca fuente, porque toda la roca fuente se ha fundido. Esto puede verse en la
ecuación (5), por aproximación de F a 1, dicha ecuación se vuelve:

CL/C0 = 1 para F >>> 1 (6 A)

Por otra parte, como F se aproxima a cero, la ecuación se reduce a:

CL/C0 = 1/Di para F >>> 0 (6 B)

Así si se conoce la concentración de un elemento traza en el magma (CL) derivado de un


pequeño desarrollo de baño de fusión y si se conoce Di, se puede usar la ecuación (6B) para
estimar la concentración del elemento en la región fuente (C0). Esto provee información
valiosa para caracterizar la región fuente de los magmas naturales. Notar en la Fig. 2 el amplio
rango de concentraciones de elementos trazas altamente incompatibles. La ecuación (6)
muestra que ese rango no podría exceder 1/Di.

Para elementos muy incompatibles, como cuando el coeficiente de distribución (Di) se


aproxima a cero, la ecuación (5) se reduce a:

CL/C0 = 1/F para Di 0 (7)

Esto implica que si se conoce la concentración de un elemento muy incompatible en el magma


y en la roca fuente, se puede determinar la fracción de fusión parcial que se ha producido. Esta
es una razón por las que los elementos trazas son usados para evaluar los procesos de fusión.

La experiencia con sistemas experimentales ternarios habla de una relación poco realista entre
los minerales en el residuo sólido que permanece constante a través de los procesos de fusión.
Más bien se debería esperar que las relaciones cambien con el progreso de la fusión y de la
secuencia de minerales que se forman y que son consumidos, hasta que la fusión es completa.
Aplicando la ecuación (5) la distribución con el fundido con el incremento de F, para cada
incremento con diferente mineralogía o relación mineral, da un valor Di diferente, que se
denomina incremento del baño de fusión. Si los incrementos son pequeños, se pueden calcular
rápidamente, pero si los incrementos son continuos, se hace necesario el uso de programas de
computación. Las Figs. 2 y 3 muestran que el modelo es más sensible para Di para bajos
valores de F, así que se hace muy importante trabajar con pequeños incrementos en esta área.
Encima de F = 0,4, el incremento necesita ser finamente ajustado, ya que el baño de fusión
tiene menor rango de variación.
Fig. 2. Variación de la concentración relativa de un elemento traza en un líquido, versus la roca
fuente en función de D y de la fracción de fundido, usando la ecuación (5) de equilibrio para
un baño de fusión. Fig. 3. Cambios en las concentraciones de Rb y Sr en un fundido derivado
de un baño de fusión progresivo de una roca basáltica constituida por plagioclasa, augita y
olivino.

Fraccionamiento Rayleigh
Este es un segundo modelo para el fraccionamiento cristalino, si todos los minerales que se
forman permanecen en equilibrio con el fundido, la ecuación (5) es aplicable, porque los
procesos en equilibrio son reversibles. La única diferencia sería que F debería ser proporcional
al líquido remanente después de la extracción y no sólo la cantidad de fundido formado. Tal
cristalización en equilibrio puede no ser probable, excepto tal vez en fundidos silícicos
altamente viscosos donde es impedido el asentamiento de los cristales. En el otro extremo
estaría la separación de cada cristal que se forma. Este modelo para una cristalización
fraccionada continua en una cámara magmática, es llamada Fraccionamiento Rayleigh, en
honor a Rayleigh que desarrolló la ecuación que se aplica a este modelo. En esta situación los
cristales se forman y acumulan, presumiblemente en el piso de la cámara y son removidos y
aislados del líquido, por lo que no pueden reaccionar con él. Usando este modelo, la
concentración de algún elemento en el líquido residual, CL, es:

CL/C0 = F(Di - 1) Fraccionamiento cristalino Rayleigh (8)

Donde C0 es ahora la concentración del elemento en el magma original y F es la fracción del


fundido remanente después de la remoción de los cristales que se forman.

La ecuación Rayleigh, también se aplica a procesos de fusión. Un modelo de fusión


fraccionada perfecta o fusión fraccionada Rayleigh, es:
CL/C0 = 1/Di (1 – F)(1/Di – 1) Fusión fraccionada Rayleigh (9)

Donde F es la fracción de fundido producido. La remoción de cada pequeño incremento, no


es considerada como proceso probable, porque sería muy dificultoso extraer pequeñas
cantidades de fundido desde la fuente. Los fundidos iniciales ocupan los espacios intergranulos
en una roca y son adsorbidos en la superficie de los granos. Una cantidad crítica de fundido es
necesaria antes de que el fundido pueda ser extraído.

Las tierras raras: un grupo especial de elementos trazas


Los elementos de las tierras raras (ETR), constituyen una serie desde el lantano al lutecio
(números atómicos 57 - 71) y constituyen el Grupo IIIA de la tabla periódica. Todos ellos
tienen propiedades físicas y químicas similares, lo que los hace comportar como una serie
coherente (serie de los lantánidos). Ellos tienen estado de oxidación +3 y como regla sus radios
iónicos decrecen continuamente con el incremento del número atómico (llamada contracción
lantánida). El decrecimiento del radio atómico causa que las tierras raras pesadas estén
preferentemente en los sólidos que coexisten con los líquidos (regla 2 de Goldschmidt). Hay
dos excepciones a la valencia +3 de las tierras raras, para valores bajos de fugacidad de oxígeno
(fO2), el Eu puede tener valencia +2 (Eu2+>Eu3+) para el rango común de fO2 de los
sistemas ígneos. El Eu2+ sustituye al Ca en las plagioclasas (pero es demasiado grande para
hacerlo en los clinopiroxenos, o en otras fases que contienen Ca). Así el DEu +2 para la
plagioclasa es notablemente alto para la serie de los ETR. El Ce, por su parte, bajo condiciones
oxidantes también puede tener valencia +4.

Fig. 4. A. Normalización anortosita y plagioclasas a condrito, con rango de contenidos de


ETR en anortositas (líneas continuas) y de plagioclasas, separadas de las anortositas (líneas de
puntos). B: Normalización de granitos a condrito, con rango de variación del contenidos de
ETR, con moderada a fuerte anomalía negativa de Eu. La curva con patrón cóncavo hacia
arriba (línea de puntos) ilustra la variabilidad en el contenido de ETR, en estas rocas.
Las tierras raras son tratadas como un grupo y en los diagramas se proyectan las
concentraciones sobre el eje y, contra el incremento en el número atómico (eje x), que da el
grado de incremento de compatibilidad de izquierda a derecha (Fig. 4).

Para su utilización generalmente se las normaliza a Manto Primordial o a Condrito. Los


condritos son considerados las muestras menos evolucionadas que derivan de la nebulosa solar
primordial y se aproximan así, a la composición temprana de la tierra.

Los diagramas de tierra raras son comúnmente utilizados para analizar la petrogénesis de rocas
ígneas. La pendiente del diagrama de tierras raras puede ser relacionado matemáticamente,
utilizando la concentración normalizada de un elemento del lado izquierdo, tal como el La o
Ce, dividido por uno del lado derecho, tal como el Yb o el Lu. Este valor se incrementa con la
pendiente. Para la relación (La/Lu)N, el valor 1,0 es una línea horizontal y una relación por
debajo de 1,0 indica pendiente positiva. Similarmente pueden usarse las relaciones (La/Sm) N
o (La/Eu)N, para medir el enriquecimiento de tierras raras livianas, mientras que la relación
(Tb/Yb)N se usa para las tierras raras pesadas.

El procedimiento descrito puede ser usado para modelar cualquier proceso de fusión o de
cristalización.

Una variación que se puede hacer con una hoja de cálculo, es incluir a la plagioclasa en la roca
fuente. Los coeficientes de distribución para el Eu en las plagioclasas son para alto contenido
de Eu+2. Si se asigna 20% de plagioclasa a la roca fuente, se producirá una fuerte pendiente en
el patrón de tierras raras para el Eu, que se conoce como anomalía del europio, y que refleja la
sustitución de Ca por Eu. La anomalía puede ser tanto negativa como positiva, dependiendo si
la plagioclasa fue removida o acumulada, respectivamente. La magnitud de la anomalía de Eu
se expresa, Eu/Eu*, donde Eu* es el valor hipotético de Eu si Eu+2 no fue capturado por la
plagioclasa. La anomalía negativa de Eu es un buen indicador que el líquido estuvo en
equilibrio con las plagioclasas, ahora ausentes. Pero no es fácil determinar las razones del
comportamiento de la plagioclasa en el área fuente o de la remoción posterior de fenocristales
de plagioclasa, desde el fundido.

La interpretación del comportamiento de las tierras raras se vuelve más complicada en las rocas
silícicas, tales como los granitos, donde un número de minerales accesorios, tales como,
apatito, circón, monacita y allanita, tienen muy altos coeficientes de distribución de tierras raras
y que se concentran en ellos, produciendo una influencia desproporcionada en los patrones de
tierras raras.

Diagramas spider o multielementos


El uso de la normalización a condrito de los ETR, ha permitido la expansión de la técnica a un
amplio espectro de elementos trazas, llamados diagramas de multi-elementos o diagramas
spider. En los diagramas spider, un amplio rango de elementos trazas incompatibles son
normalizados o estimada su abundancia a un reservorio primitivo, tal como la tierra primordial.
La abundancia absoluta de estos elementos en la Tierra se aproxima al valor de los condritos,
que deben haber sido más abundantes en el manto primordial, por los efectos de la formación
temprana del núcleo, desde el cual fueron expulsados.
En los diagramas spider el orden de los elementos en la abscisa se basa en el incremento de
incompatibilidad de derecha a izquierda, típica para el manto que ha sufrido fusión parcial. Los
elementos seleccionados son casi siempre incompatibles durante la fusión parcial de rocas
máficas a intermedias y en procesos de cristalización fraccionada. Las principales excepciones
son el Sr, que puede ser compatible si hay plagioclasa involucrada; Y e Yb con el granate, y Ti
con los óxidos de Fe y Ti.

En general los elementos más incompatibles se sitúan sobre el lado izquierdo del spider
diagrama y deben enriquecerse en el fundido durante la fusión parcial, particularmente para
baja fusión, resultando una pendiente negativa. Cualquier cristalización fraccionada posterior a
la segregación del magma, incrementará aún más la pendiente. Las pendientes en los diagramas
spider pueden también ser estimados por la relación entre dos elementos de compatibilidad
contrastada, tales como (Rb/Y)N, etc.

Los diagramas spider son muy flexibles y una amplia variedad de elementos y normalizaciones
han sido usadas. La Fig. 5, ilustra un diagrama spider utilizado por Taylor y McLennan (1985)
que normaliza granito a corteza continental. Los elementos LIL se encuentran del lado
izquierdo y los HFS del lado derecho. Ambos están ordenados según el incremento de
incompatibilidad, así los elementos más incompatibles se encuentran a la izquierda del centro
del diagrama.

Fig. 5. Granito normalizado a corteza continental de Taylor y McLennan (1985), mostrando la


incompatibilidad inversa de los elementos LIL y HFS.
Por supuesto los diagramas spider tienen un ordenamiento mucho más heterogéneo de los
elementos trazas, que el diagrama de las tierras raras y muestran mayor número de picos que
reflejan el diferente comportamiento de los elementos involucrados. Los elementos LIL
particularmente, son los más móviles, en las fases fluidas ricas en agua, mientras que el
comportamiento de los elementos HFS, están mucho más controlados por la composición de
la región fuente y por los procesos de fraccionamiento mineral/fundido, durante la evolución
magmática. Altos contenidos de Rb y Ba (los elementos más móviles) puede sugerir
metasomatismo o contaminación por componentes corticales, porque los componentes LIL
pueden ser fácilmente extraídos del manto y concentrados en la corteza continental. Algunos
elementos pueden tener fuerte influencia sobre minerales particulares, tales como Zr sobre
circón, P en el apatito, Sr en la plagioclasa, Ti, Nb y Ta en la ilmenita, rutilo y titanita. Si rocas
de una provincia petrogenética particular exhiben patrones similares de picos y depresiones,
esto sugiere que hay parentescos, procesos, o contaminantes, comunes.

Aplicación de los elementos trazas a sistemas ígneos


El uso más simple de los elementos trazas es en los diagramas de variación, en la misma forma
que se hace con los elementos mayores. Como ya se mencionó los altos coeficientes de
distribución de muchos elementos trazas resultan en gran variación durante la fusión parcial o
en la cristalización fraccionada. Esto permite su utilización para determinar los procesos que
habrían actuado y su intensidad.

Un uso común de los elementos trazas es la identificación de la roca fuente o de la


participación de un mineral particular en los procesos de fusión parcial o cristalización
fraccionada. Por ejemplo, las tierras raras son utilizadas para distinguir entre fuentes de alta y
baja presión, o si los fundidos son derivados del manto. En la corteza continental profunda, y a
profundidades de 70 km en el manto, el granate y piroxeno son fases importantes y durante la
generación de fundidos parciales de 15 – 20%, permanecen como residuos sólidos. Como
resultado y debido a la presencia de granate, la distribución de los coeficientes de distribución
global serán más altos para los ETRP (elementos tierras raras pesadas) y cuando el fundido
parcial es de 10% estarán deprimidas las ETRP (con fuerte pendiente negativa en el diagrama
de ETR). La razón de la pendiente en el diagrama de ETR es también función de F (fracción
de fundido generado) que está en concordancia con las diferencias de depresión de las ETRP
para el granate y el enriquecimiento en ETRL (elementos de tierras raras livianas), debido a la
baja fusión parcial. La extracción por el granate, típicamente imparte una pendiente negativa a
las ETRP, mientras, que el enriquecimiento en LREE se da para bajas fracciones de fundido F,
que dan pequeñas variaciones de las ETRP. A profundidades someras, menores a 40 km, la
plagioclasa es una fase importante que puede ser detectada por la anomalía de Eu en el
fundido. Así las formas de los patrones de ETR de algunos basaltos derivados del manto,
pueden dar importante información sobre la profundidad de origen.

La concentración de un elemento mayor en una fase (mineral o fundido) normalmente está


bufereado por el sistema, de manera que pequeñas variaciones en una fase, tiene las mismas
variaciones en el sistema. Por ejemplo, en el sistema olivino (Fo-Fa), se puede decir que dos
fases, olivino y líquido, coexisten a 1445ºC. Si la relación Mg/Fe del sistema se incrementa del
20 al 50%, esto no afectará la composición de cada fase, porque la composición de ellas está
fijada por la temperatura, como lo predice la regla de las fases. Sólo la relación sólido a líquido
cambiará. En marcado contraste el comportamiento de las concentraciones de los elementos
trazas, por la ley de Henry, dice que la actividad varía directamente con la concentración en el
sistema. Así la concentración de Ni en todas las fases del sistema será doble, si el contenido en
Ni es el doble. Esto no significa que el contenido en Ni sea igual en todas las fases, porque los
elementos trazas fraccionan y la concentración en cada fase variará en proporción a la
concentración que se encuentre en el sistema. Si por ejemplo la concentración de Ni en el
olivino es de 200 ppm, y 70 ppm en la orto-piroxena, doblando la cantidad en el sistema,
resultarán en 400 y 140 ppm, respectivamente.

La razón de esta proporcionalidad, es que la relación de los elementos trazas son comúnmente
superiores a la concentración de un elemento en la identificación del rol de un mineral
específico. Por ejemplo en el caso del granate, la relación entre Yb de las ETRP dividido por el
La de las ETRL, debería ser un buen indicador de la pendiente del diagrama. Los valores
absolutos, tanto de Yb como de La, deberían variar por efecto del granate, pero también varían
sobre todo por la concentración de ETR en la fuente y es imposible distinguir entre estos dos
efectos en una muestra de roca sobre la base de determinar sólo las concentraciones de La e
Yb. Los bajos valores de Yb en las rocas volcánicas puede resultar tanto del contenido de
granate en la fuente que provee el Yb, o simplemente la fuente tuvo bajo contenido de ETR.
Porque el La e Yb deberían tener comportamientos similares, excepto con respecto al granate,
en que la baja relación La/Yb refleja mejor la influencia del granate. Asimismo la relación del
Eu con el Sm adyacente debería indicar la anomalía de Eu y así la participación de la
plagioclasa.

Como ejemplo práctico, la relación K/Rb ha sido usada para indicar la importancia del anfíbol
en una roca fuente ultramáfica, tal como una peridotita hornbléndica. En las asociaciones
máficas la asociación K y Rb se comportan de manera similar y su relación debería ser casi
constante. Olivino y piroxeno contienen muy poco de estos elementos, así que su contribución
a los coeficientes de distribución global es insignificante. Casi todo el K y Rb debe entonces
residir en los anfíboles, el cual tiene un D de 1,0 para el K, y de 0,3 para el Rb. En razón que
en el anfíbol el DRb es menor que el DK, la fusión de una asociación que contiene
hornblenda, resulta en el decrecimiento de la relación K/Rb en el fundido, en relación a la roca
original. Otros factores juegan igualmente, como el magma producido por fusión parcial de
una fuente que contiene anfíbol podría tener más baja relación K/Rb, que el de un magma
derivado desde una fuente sin anfíbol. Naturalmente altos contenidos absolutos de K o Rb
también indican una fuente conteniendo anfíbol, pero también pueden influir otras causas,
tales como flogopita o fluidos enriquecidos en álcalis. La relación es más indicativa del anfíbol
porque de los diferentes valores para D, estos son particulares de este mineral. De la
cristalización fraccionada desde un anfíbol, podría resultar la baja relación K/ Rb en el líquido
evolucionado.

Otro ejemplo involucra al par incompatible Sr y Ba. Estos elementos incompatibles tienden a
ser enriquecidos en los primeros productos de fusión parcial o en los líquidos residuales que
siguen a la cristalización fraccionada. El efecto es selectivo, de acuerdo a las fases minerales
involucradas en el sistema. El Sr es excluido de la mayoría de los minerales comunes, excepto
de las plagioclasas y el Ba es también excluido de todos excepto del feldespato alcalino. La
relación Ba/Sr tiende así a incrementarse con la cristalización de la plagioclasa o puede
decrecer cuando la ortosa comienza a cristalizar.
Otro ejemplo del uso de relaciones de elementos compatibles, es el Ni, que se fracciona
fuertemente con el olivino, y es menor en el piroxeno. Cr y Sc, por otra parte, entran poco en
el olivino, pero se fraccionan fuertemente en las piroxenas. Las relaciones de Ni a Cr o Sc,
proveen un camino para distinguir los efectos del olivino y de la augita en la fusión parcial o en
una suite de rocas producidas por cristalización fraccionada.

Tabla 6. Breve resumen de algunos elementos trazas utilizados en petrología ígnea. Según
Green (1980).

En todos los casos que se utilizan estas relaciones, la idea es encontrar un mineral con un par
único de elementos para los cuales haya un valor relativamente alto de D para un elemento y
un valor relativamente bajo de D para el otro. La relación entre estos elementos es entonces
sensitiva al fraccionamiento liquido/cristal asociada con un mineral particular.

Hay una miríada de aplicaciones de elementos trazas a petrología, incluyendo algunos que no
son específicos de un mineral. Por ejemplo, la relación de dos elementos trazas altamente
incompatibles debería ser igual a través de toda una serie de magmas desarrollados desde un
centro volcánico por cristalización fraccionada, porque los minerales que cristalizan los
remueven muy poco. Si las rocas volcánicas provienen desde distintos magmas o fuentes, las
relaciones esperadas deberían ser más variables.

La Tabla 6 es una síntesis de Green (1980) de algunos importantes elementos trazas usado
como trazadores petrogenéticos procurando identificar a los minerales involucrados en la
diferenciación o en la fusión parcial, siendo conveniente su utilización en diagramas de
variación, para una suite de rocas relacionadas, con un rango de composiciones y en un área
determinada. El decrecimiento de estos elementos en una serie de rocas implica el
fraccionamiento de una fase en la cual se encontraba concentrado. Altas concentraciones de
elementos trazas en un magma madre puede reflejar las altas concentraciones del elemento en
la roca fuente, que ayuda a restringir la mineralogía de dichas rocas.

Criterios geoquímicos para discriminar entre ambientes


tectónicos
Algunos patrones de elementos trazas que se reconocen para las rocas ígneas muestran
tendencias o relaciones distintivas que se correlacionan empíricamente con ambientes
tectónicos particulares, tales como dorsales medio-oceánicas, islas oceánicas, zonas de
subducción, etc. Por supuesto los ejemplos modernos son rápidamente caracterizados en base
a criterios de campo y de localización, pero las características químicas pueden ser aplicadas a
rocas ígneas más antiguas, las cuales pueden estar deformadas, falladas, desplazadas y aisladas
de su ambiente original.

Fig. 6. Algunos diagramas utilizados, utilizando distintos parámetros, para inferir vulcanitas de
ambientes tectónicos antiguos. A: Mullen (1983). B: Pearce y Cann (1973). C: Pearce y Norry
(1979).
La Fig. 6 muestra algunos ejemplos de uso de las relaciones de algunos elementos trazas y
menores para indicar la fuente original de rocas volcánicas máficas que ahora se encuentran en
terrenos metamorfizados en facies de esquistos verdes o anfibolitas y que su fuente no es
claramente identificable. Si se analizan los terrenos integrados por rocas antiguas deformadas,
se pueden proyectar en distintos diagramas para poder inferir su ambiente tectónico original.

Estas técnicas químicas que son estrictamente empíricas, son usadas extensamente como
soporte, para interpretar la historia de rocas ígneas antiguas. El uso de los resultados son a
veces ambiguos por la gran cantidad de variables involucradas: la roca fuente, la extensión de la
fusión parcial, la cristalización fraccionada, la mezcla de magmas, la asimilación de la roca de
caja y los efectos del metamorfismo posterior. Aunque los efectos del metamorfismo pueden
ser minimizados eligiendo elementos trazas considerados como inmóviles durante el
metamorfismo (tales como Ti, Cr, Zr, Hf, Y). Los efectos de la cristalización fraccionada,
asimilación y mezcla de magmas pueden ser minimizados en las rocas volcánicas, por la
aplicación de dichas técnicas.

Las rocas se pueden proyectar en diferentes campos en diferentes diagramas, dejando a los
investigadores decidir la validez de las aproximaciones. Los diferentes ambientes tectónicos,
tienen signaturas geoquímicas distintivas, lo cual sugiere que la cuidadosa aplicación de estas
técnicas, apoya la información de campo.

Lecturas seleccionadas
Cox, K.G., Bell, J.D., y Pankhurst, R.J. 1979. The Interpretation of Igneous Rocks. 450 pp.
London. George Allen & Unwin.
DePaolo, D.J., y Wasserburg, G.J. 1976. Nd isotopic variations and petrogenetic models.
Geophys. Res. Lett. 3: 24252.
Faure, G. 1986. Principles of Isotope Geology. Wiley. New York.
Goldschmidt, V.M. 1937. The principles of distribution of chemical elements in minerals and
rocks. J. Chem. Soc. 655-672.
Green, T.H. 1980.Island arc and continent-building magmatism: A review of petrogenetic
models based on experimental petrology and geochemistry. Tectonophysics 63: 367-385.
Hall, A. 1987. Igneous petrology. 573 págs. Longman Scientific & Technical.
Hamilton, P.J., Evensen, N.M., O´Nions, R.K., Smith, H., y Erlank, A.J. 1979. Sm-Nd dating
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McBirney, A.R. 1984. Igneous Petrology. 509 páginas. Freeman, Cooper & Co.
Mullen, E.D. 1983. Mn/TiO2/P2O5: A minor element discriminant for basaltic rocks of
oceanic environments and its implications for petrogenesis. Earth Planet. Sci. Lett. 62: 53-62.
Pearce, J.A., y Cann, J.R. 1973. Ophiolite origin investigated by discriminant analysis using Ti,
Zr, abd Y. Earth Planet. Sci. Lett. 12: 33349.
Pearce, J.A., y Norry, M.J. 1979. Petrogenetic implications of Ti, Zr, Y, and Nb Variations in
Volcanic Rocks. Contrib. Mineral. Petrol.69: 33-47.
Taylor, S.R., y McLennan, S.M. 1985. The continental crust: Its Composition and Evolution.
Blackwell, Oxford.
Wilson, M. 1991. Igneous Petrogenesis. Harper Collins Academic, 466 pp.

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