Gramática quechua:
ANCASH-
HUAILAS
MINISTERIO DE EDUCACION
LIMA-PERU
Serie de seis Gramáticas referenciales y seis Diccionarios
de consulta de la lengua quechua, preparada y editada en
virtud del convenio entre el Ministerio de Educación y el
Instituto de Estudios Peruanos.
Coordinador general del Proyecto:
A lberto Esco bar
© Ministerio de Educación
Lima, Perú
1976
Impreso en el Perú
la. edición
5,000 ejemplares
Contenido
Prólogo de Alberto Escobar 11
Equivalencia de los signos 21
1. Introducción. 23
1.1. El quechua de Ancash. 1.2. Situación compara
tiva y lectológica. 1.3. Características gramaticales.
1.3.1. Características generales. 1.3.2. Partes del ha
bla. 1.3.21. Sustantivos. 1.3.22. Verbos. 1 3.23, Am
bivalentes. 1.3.24. Partículas.
2. Fonología. 37
2.1. Consonantes. 2.1.1. Realización fonética de las
consonantes 2.1.2 Distribución lectal de las con
sonantes. 2.1.21. Cambios que afectan a la y a la
*s del Proto-Quechua B. 2.1.22. Restos de las africa
das del Proto-Quechua B. 2.1.23. Depalatalización de
*ñ y *1. 2.2. Vocales. 2.2.1. Realizaciones fonéticas
de las vocales. 2.2.2 Monoptongación y acorta
miento. 2.3. La silaba y la estructura de la palabra.
2.4. Acentuación. 2 5. Ortografía práctica 2.5.1. Gra*
fías consonanticas. 2.5.2. Grafías vocálicas. 2.5.3. La
escritura de los préstamos.
La oración básica. 67
3.1. La oración básica. Oraciones reducidas. 3.3.
Constituyentes opcionales. 3.4. Orden de los constitu
yentes.
La frase sustantiva. 73
4.1. La frase nominal. Los pronom bres personales,
interrogativo-indefinidos, demostrativos. 4.2. La frase
nominal de orden fijo. 4.2.3. El preadjetivo. 4.2.4. La
negación. 4.2.5. La frase numeral. 4.2.6. Los cuantifi-
cadores. 4.4. La flexión de la frase sustantiva. 4.4.1.
Sufijos personales 4 4 2. El plural. 4.4.3. Los sufijos
de caso. 4.5. Combinaciones de sufijos de caso. 4.8.
Reduplicación de raíz nominal con función adverbial
4.10. La función adverbializadora de -ta. 4.11. Adver
biales irregulares. 4.12 La frase posesiva. 4.13. Deri
vación nominal 4 13.1. Sustantivos derivados de sus
tantivos; la frase sustantiva apositiva. 4.13.11. El limi
tativo -lia. 4.13.12. El posesivo -yoq. 4.13.13. El in
clusivo -ntin. 4.13. 14. El privativo -nnaq. 4.13.15. El
aum entativo -sapa. 4.13.16. Procesos irregulares.
4.13.162. Derivados con -5 y -sh. 4.13.2. Sustantivos
derivados de verbos o de oraciones. 4.13.21. El infi
nitivo -y. 4.13.22. El agentivo -q. 4.13.23. El parti
cipio perfectivo -shqa. 4.13.24. El participio potencial
-na. 4.13.25. El participio imperativo -nqa. 4.14.
Transiciones personales en nominalizaciones.
5. La frase verbal. 105
5.1. Flexión verbal. 5.1.1. El tiempo presente. 5.1.2.
El tiem po pretérito. 5.1.3. El tiempo futuro. 5.1.4. El
pasado reciente. 5.1.5. El tiempo perfecto. 5.1.6. El
tiempo habitual. 5.1.7. El m odo delegatorio. 5.1.8. El
condicional. 5.1.9. El m odo obligatorio. 5.1.10. El
imperativo. 5.2. Derivación verbal. 5.2.1. Sufijos de
voz. 5.2.11. El posesivo/reflexivo -kaa. [Link]. El
medio-pasivo/reflexivo -ku. [Link]. El recíproco -na.
[Link]. El directivo -pu. [Link]. El interpersonal
-pU. [Link]. El estacionario -rpa. [Link]. El benefac-
tivo -:shi. 5.2 1 8. El causativo -tsi. 5.2.2. Sufijos as
pectuales y modales [Link]. Acción cuidadosa
-chakU. 5.2.2 2 El limitativo -llaa. [Link]. El direc
cional :acá -mu. [Link]. El desiderativo -naa. [Link].
Acción interm itente, -pa. [Link]. Acción interm iten
te/directivo, -paa. [Link]. Acción continua/estacio
nario -raa. [Link] El diminutivo -rl. [Link]. Direc
cional: arriba/acción sin resistencia, -rkU. [Link]. El
intensivo -rpaarl. [Link]. El direccional: abajo,
-rpU. [Link]. Pluralidad, -rqaarl. [Link]. El direc
cional: afuera, -rqU. [Link] Acción resistida, -ski.
[Link]. El durativo -ykaa. [Link]. Acción difusa,
- ( y ) kachaa. [Link]. El aum entativo/direccional:
adentro, -ykU. 5.2.3. La alternancia de /u/ y /i/ con
/a/. 5.2.4. Distribución de sufijos. 5.2.5. Procesos irre
gulares. [Link] Verbos onom atopcyicos. [Link].
Imana e imani-. 5.2.6. Verbalización. 5.2.61. El facti
tivo -tsaa. [Link]. El transform ativo -yaa. [Link]. El
envolvente -taa. [Link]. El desiderativo -naa. [Link].
Verbalización irregular 5.3. Flexión subordinadora:
-r, ~pti y shpa.
6. Enclíticos. 145
6.1.1. Los enclíticos -raq y -ran. 6.1.2. El enclítico
-na. 6.1.3. El enclítico -pis. 6.1.4. Los enclíticos -taq
y -tan. 6.2.1. El enclítico -tsu. 6.2.2. El interrogativo
-ku. 6.3.1. El enclítico ~qa. 6.3.2. El enclítico -mi.
6.3.3¡ El sufijo -shl. 6.3.4. El enclítico -chi. 6.3.5. El
enclítico -chaa. 6.4. El enclítico -r. 6.5. El sufijo
-tsun.
7. La oración compleja.
7.1. Oraciones coordinadas. 7.1.1. Oraciones coordi
nadas conjuntivas. 7.1.2. Oraciones coordinadas dis
yuntivas. 7.1.3. Oraciones coordinadas adversativas.
7.2. Oraciones subordinadas. 7.2.1 La subordinación
con -pti. 7.2.2 La subordinación con -shpa. 7.3. Ora
ciones embebidas. 7.3.1. Oraciones embebidas como
sujetos y objetos 7.3.2. Oraciones embebidas con
funciones adverbiales. 7.4. Cláusulas relativas 7.4.1.
Relativización con -q. 7.4.2. Relativización con -shqa.
7.4.3. Relativización con -na. 7.4.4. Relativización
con -nqa.
Apéndice: Lista alfabética de sufijos 173
Glosario terminológico 177
Bibliografía 185
Prólogo
La reivindicación de la lengua quechua y de su empleo
empezaron el 27 de mayo de 1975 con la Ley 21156. La
lengua prehispánica más ampliamente difundida en el
Perú se hallaba proscrita, legal y socialmente, desde la
insurrección de Túpac Amaru en 1780. Su oficializa
ción en el país, con rango equivalente al de la lengua
castellana es, por tanto, una decisiva medida de polí
tica cultural. Esta m edidano pretende sustituir el cas
tellano, que es el idioma que no$ ofrece el mayor
rango comunicativo dentro y fuera de la República, y
debe en cambio entenderse como una opción de pla
neamiento lingüístico, encaminada a reorientar y rec
tificar el intercambio asimétrico entre los segmentos
hispano-hablantes y los segmentos quechua-hablantes
del Perú. Ella ha sido proyectada como una forma de
situar en pie de igualdad la interacción cultural, cívica
y política entre el grupo más occidental y más urbano,
de una parte; y, el menos occidentalizado y más rural,
de la otra. La finalidad de la norma que oficializa el
quechua coincide, pues, con los principales objetivos
de las reformas estructurales dictadas por el gobierno,
a fin de modificar las características socio-económicas
del Perú tradicional. Como consecuencia de dicha ley
se fortalecerá el pluralismo étnico y, con él, un sentí-
miento de identidad y adscripción a un concepto am
plio e integrado de patria y nacionalidad. El tiempo
dirá siplasma esta vivencia de pertenecer a una socie
dad nacional, que emerja del respeto recíproco reque
rido en un país pluricultural y multilingüe, en vez de
que lo sea en el sojuzgamiento de la cultura regional y
la discriminación idiomática. La transformación de la
sociedad peruana no ocurrirá, por cierto, automática
mente ni a causa de la oficialización del quechua; ni
ocurrirá tampoco si el cambio del aparato productivo
y distributivo del país no se produjera con la inten
sidad requerida. Sí puede afirmarse enfáticamente que,
para la insurgencia de una auténtica sociedad nacional,
era requisito indispensable una redefinición entre so
ciedad, lengua y cultura, y, que está fuera de toda du
da, en este nivel de redefiniciones, que la oficialización
del quechua constituye un paso fundamental y prio
ritario. 1
En una antigua tradición
Entre las diferentes acciones previstas en la imple-
mentación del quechua como lengua oficial, el Proyec
to para elaborar e imprimir seis gramáticas referen-
ciales y seis diccionarios de consulta es un empeño de
carácter especial .2 Con él no se persigue atender a los
requerimientos del quehacer educativo formal en nin
guno de sus tipos, ni tampoco tiene como destinatarios
1. A. Escobar, J. M atos, G . Alberti, Perú, ¿país bilingüe?,
IEP, Perú Problema 13, Lima, 1975.
2. El Proyecto considera la publicación simultánea de gramá
ticas y diccionarios de las variedades siguientes: Ancash-Huailas,
Ayacucho-Chanca, Cajamarca-Cañaris, Cuzco-Collao, Junín-Huan-
ca y San M artín.
a los grupos monolingües: ni a los de quechua ni a los
de español. Dichos propósitos corresponden a otros
planes que el sector Educación tiene encomendados a
diferentes grupos de trabajo, y cuyos logros se cono
cerán oportunam ente y habrán de ser complementarios
de los que pretende nuestro proyecto de gramáticas re-
ferenciales y diccionarios de consulta.
Frente a la suposición de que el quechua hablado en
el Perú no había sido investigado de manera sistemá
tica y con métodos serios, hemos reiterado que un
conjunto de estudiosos nacionales y extranjeros ha
mantenido latente una antigua tradición que viene des
de el siglo XVI; que una serie de instituciones univer
sitarias, académicas y religiosas en el Perú y el extran
jero ha cultivado, a veces en circunstancias difíciles,
pero sin desmayo, el interés por indagar, esclarecer y
difundir las peculiaridades de la lengua quechua en sus
distintas variedades regionales. Pero los hallazgos y las
descripciones propias de los trabajos de investigación
científica, por su naturaleza y por la terminología que
utilizan, así como por la especificidad del público ini
ciado al que se circunscribe su conocimiento, no po
dían ser útiles para el servicio que se pretende satisfa
cer con las gramáticas referenciales y los diccionarios
de consulta. Estos libros —menos complejos y más ac
cesibles— se apoyan en investigaciones previas inspira
das por la motivación científica o académica, pero se
proponen ir al encuentro masivo de la población bi
lingüe de quechua y español, en sus diferentes grados
de habilidad idiomática. Nuestro destinatario es, pues,
el bilingüe; nuestro objetivo no es la educación regular
sino la informal; y, todavía más en concreto, la espon
tánea auto-educación lingüística como testimonio de
compromiso social.
¿Cómo debe entenderse lo anterior?
Si bien una gramática científica y el tesoro lexico
gráfico son obras de gran aliento y que nos sirven de
punto de partida, no debe olvidarse que son libros es
critos por especialistas y para uso y aprovechamiento
de círculos muy técnicos. De la misma manera habría
que decir que una gramática pedagógica o manual de
enseñanza tiene como fin guiar el proceso de enseñan-
za-aprendizaje y, por tanto, su concepción y pasos su
cesivos están condicionados por dicha inspiración. Algo
semejante sucede con los materiales preparados ex
profeso para la educación bilingüe, la que pretende de
sarrollar el dominio de la lectura y escritura en la len
gua m aterna del educando y motivar el aprendizaje de
una segunda lengua. Distinto es el planteo que corres
ponde a la gramática referencia! y al diccionario de
consulta, como los pensamos en nuestro proyecto. Los
bilingües, es conocido, son hábiles para comunicarse en
dos idiomas. Pero también es sabido que su aptitud
idiomática, salvo casos infrecuentes, no es la misma ni
intercambiable en ambas lenguas. Una de ellas suele ser
la dominante; a menudo la materna, si ambas con
curren en ambientes sociales análogos. Si de esas len
guas, una carece de prestigio social o ha sido hablada
mas no escrita, muchos bilingües suelen perder en for
ma paulatina su confianza en el control de la lengua
materna (si era ésta la marginada) e, infortunadamente,
cuando esto ocurre no siempre han logrado apropiarse,
en forma satisfactoria, del segundo idioma. A veces,
por desgracia, el bilingüe lo es tan sólo en un nivel de
comunicación tan incipiente que, con el correr del
tiempo, en la práctica se siente inseguro y desguarne
cido en una y otra lengua. Desde la precariedad de es
te nivel inicial hasta la desenvoltura del bilingüe coor
dinado o perfecto, o del escritor virtuoso en ambos
idiomas, existe una gama de matices que es designada
con un mismo término, impreciso y englobante, el de
bilingüe. Pero como los idiomas no son entidades abs
tractas sino sistemas comunicativos y expresivos, usa
dos por hombres concretos que habitan en regiones de
terminadas y viven en condiciones históricas y sociales
específicas, no se puede silenciar que los sectores cam
pesinos y populares están más expuestos a este proceso
de recorte lingüístico y de incremento de la inseguri
dad expresiva. Creemos que, en gran medida, en esta
situación de interferencia o cruce de hábitos lingüís
ticos distintos (que es típica del bilingüe que no llega
a deslindar automáticamente los sistemas de las dos
lenguas en que suele comunicarse, verbalmente o por
escrito), debe buscarse buena parte de las causas de in
hibición, falta de espontaneidad, comunicación repri
mida e inadecuada, y voluntario silencio de muchos
hombres y mujeres, niños y adultos, de nuestro país.
La expresividad lingüística se afirma normalmente
en proporción directa al enraizamiento de la concien
cia lingüística. Cualquier persona que habla más de un
idioma sabe lo que esto significa; y sabe también cuán
to más desgarradora es esta situación de la persona, si
el contexto social no la protege sino que, por el con
trario, la hace víctima de mofa y de discriminación
social.
Alcances del proyecto
Por lo expuesto, esta serie de libros lia sido diseñada
pensando no tanto en los bilingües coordinados, a
quienes servirá también pero en grado menor, sino te
niendo en cuenta de preferencia a los bilingües cuyo
primer idioma dominante es el quechua; y que, hablan
do ambas lenguas, no se atreven a escribir su idioma
materno, o lo hacen con temor y presumen o admiten
que su dominio del castellano no les perm ite decir lo
que quieren sino lo que pueden, y mucho menos escri
bir con propiedad y soltura, ni desarrollar de un modo
articulado, consecuentemente, toda su personalidad y
comportamiento social.
El disponer de una gramática referencial y de un
diccionario de consulta, a sus ojos restituirá el valor de
la gramática- en general y destruirá el m ito de que el
quechua (o las variedades del quechua) no poseen una
gramática organizada y completa. Quedará en claro
igualmente que el diccionario, a pesar de su carácter
de consulta y, como tal, circunscrito al vocabulario de
uso más frecuente, es lo bastante amplio como para
convertirse en un libro práctico, de auxilio, que, ade
más, secundariamente lo habituará en el manejo futuro
de obras más ambiciosas y complejas que las aquí pre
sentadas.
Cada vez que el lector vacile al hablar en quechua, o
que se sorprenda ante un cierto tipo constructivo o un
determinado sonido, la gramática lo ayudará a disipar
su indecisión, a recordar el giro olvidado o arcaizante,
a reconocer las áreas de variación subdialectal, a perci
bir cómo esos cambios no son tan arbitrarios ni castia-
les como a primera vista se pensaba: a entender que el
quechua, com o todas las lenguas del mundo, es una
lengua cuyo uso está regulado por un conjunto de nor
mas que constituyen su gramática. De otro lado, el
diccionario lo acostumbrará en el uso del alfabeto ofi
cial y las convenciones de la escritura, además de auxi
liarlo respecto del significado, matices y relaciones en
tre las palabras y sus diversas formas, así como en el
contacto interlenguas y antiguos préstamos entre el
castellano y el quechua. La relación entre uno y otro
libro es, pues, absolutamente complementaria; no en
vano sus autores han sido seleccionados por sus antece
dentes y competencia como estudiosos de las diversas
variedades dialectales de ,1a lengua quechua. Sabemos,
sin embargo, que esta colección abre un camino y que,
lógicamente, habrá de ser continuado y superado en el
futuro. Es más, deseamos honestamente que así sea. A
los autores y a las instituciones en las que habitual
mente ellos trabajan, así como a las entidades que en
el país se consagran al cultivo y difusión del quechua
y las lenguas aborígenes, quisiéramos rendir aquí un
cálido homenaje, a través del reconocimiento expreso
que merece la más antigua de ellas: la Universidad Na
cional Mayor de San Marcos, donde se instituyó la pri
mera cátedra universitaria de lengua quechua en 1577.
La norma lingüística regional
Las formas analizadas y descritas en las gramáticas y
los diccionarios reflejan el uso habitual que de ellas ha
ce el pueblo quechua-hablan te, autoridad indisputada
en cuestiones de lengua, indicándose según los casos
las variaciones constantes, tal como se oyen en las
principales regiones dialectales del quechua peruano, y
transcribiéndolas de conformidad con los criterios esta
blecidos por el alfabeto oficial. 3 De este modo cree
mos que la colección, al incluir las variantes regionales
más notorias y concebir los libros como m oiuales de
referencia y consulta, apoyará una toma de conciencia
de la norma lingüística y fom entará la seguridad del
usuario para hablar y escribir en quechua. Este fenó
meno, al mismo tiempo, permitirá que los quechua-
hablantes reconozcan con más claridad el fondo co
mún de las distintas versiones regionales y, al ser más
conscientes de las divergencias que ocurren en ellas, so
bre todo en el nivel de los sonidos y en una porción
del vocabulario, descubran las vías que puedan llevar
3. Resolución Ministerial no. 4023-75-ED, 16.X.75.
los a favorecer la nivelación idiomática por medio de
la escritura y por el uso oral intenso. Cuando esta evi
dencia sea compartida por los naturales usuarios del
quechua, el libre conocimiento de la estructura de su
lengua y su variedad léxica y fonética los hará sentirse
—igualmente— más seguros y mejor equipados en el
manejo del castellano. En la medida que conozcan y
deslinden lo peculiar y constante de cada lengua, en la
misma medida su producción de una u otra norma será
menos azarosa. Así el bilingüe se apoyará en la con
vicción de que, si no en ambas, que sería lo deseable
aunque imposible en corto plazo, por lo menos en una
de sus lenguas se expresará sin inhibiciones ni recortes,
hablando o escribiendo. En una u otra, o en una y
otra se sentirá y será, efectivamente, más libre para
comportarse y realizarse como persona y ciudadano,
miembro de un país definido históricamente por sus
raíces pluriculturales y multilingües.
Los volúmenes de esta colección no deben enten
derse, por tanto, como libros de texto. No lo son ni
pretenden serlo. Son instrumentos auxiliares y cotidia
nos para el bilingüe; pueden leerse de corrido o sola
mente por acápites, según apremie la necesidad o cu
riosidad de la persona interesada. Los diccionarios re
cogen todas las voces empleadas en las gramáticas e in
crementan ese fondo léxico con aquellas expresiones
habituales en la comunicación e intercambio diarios.
Desde este punto de vista, gramática y diccionario
constituyen una pareja de medios auxiliares para que
el hablante bilingüe satisfaga sus dudas y conforme
más sólidamente su norma idiomática. Por ello, sin ser
textos escolares, estos libros brindarán notable servicio
a maestros y alumnos, a los miembros de la adminis
tración pública, a los profesionales de todo orden, a
los traductores, estudiosos de ciencias sociales, religio
sos, escritores y periodistas y, en fin, a todos los que
se preocupan por el destino del Perú como país andino
y heredero de ricas tradiciones ancestrales. Pero no só
lo por mirar hacia el pasado remoto, sino más bien por
atisbar los signos que han de caracterizar la sociedad
nacional del futuro.
Testimonio final
Al entregar al público esta serie de gramáticas de re
ferencia y diccionarios de consulta de las principales
variedades de la lengua quechua, el Instituto de Estu
dios Peruanos cumple con especial satisfacción la tarea
que le encomendara el Ministerio de Educación. Sólo
ha sido posible llegar a este punto merced al concurso
de una serie de personas, de una suma de esfuerzos, de
una conjunción de voluntades, de un indeclinable em
peño de servir al país. Larga sería la nómina de quié
nes, además de los autores, han contribuido para que
este proyecto se concrete. Pero, si es imposible men
cionar a todos, no podemos terminar estas líneas sin
reconocer que ha sido gracias a la confianza, entusias
mo y respaldo del General Ramón Miranda Ampuero,
Ministro de Educación, como representante del gobier
no peruano, que hoy día este proyecto ya es una rea
lidad.
Lima, 31 de enero de 1976
ALBERTO ESCOBAR
Equivalencia de los signos
[c] consonante africada alveolar sorda, pronunciada
como la secuencia ts en bats ‘murciélagos’ o la z
alemana.
[ c ] consonante africada alveopalatal sorda, similar a
la ch española.
[ c ] consonante africada retrofleja sorda, como la
pronunciación del grupo tr en el español chileno;
por ejemplo en centro [sénco] .
[ s 1 consonante fricativa palatal sorda, como la sh de
Ancash.
[ x 1 consonante fricativa velar sorda como la j espa
ñola en bajo [ báxo ] .
17 ] consonante fricativa uvular sonora, como la g
que se obtiene al hacer gárgaras.
[ h ] consonante fricativa laríngea sorda, semejante a
la h del inglés; por ejemplo, en house [ háws ]
‘casa’.
[ rj ] consonante velar nasal, como la n de finca
[ fi^ka] .
[ r ] consonante fricativa retrofleja sonora, como la rr
d el ca ste lla n o andino; por ejemplo carro
[ káro] .
consonante lateral palatal, como la 11 del castella
no de la sierra; por ejemplo, gallo f gálo ] .
diacrítico con el que se marca una form a (sonido
o palabra) reconstruida o supuesta; por ejemplo,
para el ancashino mahay ‘tender’ se reconstruye
una forma anterior *masay.
se emplea para encerrar una representación foné
tica, o sea la manera en que se pronuncia una
emisión cualquiera;por ejemplo, convidar f kom-
bidár ].
se usa para encerrar una transcripción fonémica;
por ejemplo, /konbidar/.
se emplea para marcar la naturaleza larga de una
vocal; por ejemplo, [ wasi: ] ‘mi casa’.
representa a cualquier consonante.
representa a cualquier vocal.
indica límite de sílaba; por ejemplo, en [Link].
representa lím ite de morfema; por ejemplo, en
in-apela-ble.
consonante fricativa bilabial sorda, semejante a
la / del español andino.
indica que lo que antecede da lugar, genera lo
que sigue; por ejemplo, en español el grupo lati
no el > 11, y así tenemos: clave(m) > llave, cla-
mar(e) > llamar, etc.
1
Introducción
1.1. El quechua de Ancash.
El quechua ancashino es un idioma hablado por casi
todos los habitantes de las trece provincias andinas del
departamento de Ancash: Huaraz, Aija, Antonio Rai-
mondi, Bolognesi, Carhuaz, Corongo, Huari, Huailas,
Mariscal Luzuriaga, Pomabamba, Recuay, Sihuas y
Yungay. El único sitio donde no se habla quechua es
Pallasca, la provincia andina más norteña. El número
total de hablantes de quechua ancashino debe estar lige
ramente por encima del medio millón. Los últimos cál
culos respecto de la población de las trece provincias
mencionadas arrojan un total de 453,469 habitantes, pe
ro dicha estimativa no incluye por supuesto a los varios
miles de ancashinos que residen en Lima y en otras ciu
dades de la costa central. Aproximadamente el sesenta
por ciento de los hablantes de quechua ancashino son
bilingües.
Para hablar del quechua ancashino como de un “ idio
ma” conviene hacer ciertas salvedades y algunos esclare
cimientos. Por un lado, en la ciencia lingüística, hay una
tradición en el empleo del término “lengua” para deno
tar una forma de habla que no es mutuamente inteligible
con otra. Lamentablemente, la inteligibilidad m utua in
volucra una serie de aspectos apenas percibidos y, de
otra parte, resulta imposible de ser medida. Pero, y esto
es más importante, existe el problem a de no haberse
podido diseñar ningún método para medir el tiempo de
contacto necesario, durante el cual los hablantes de dos
formas de habla relacionadas pueden lograr un grado
determinado de inteligibilidad m utua. Sin embargo, si
basamos nuestros juicios sobre situaciones de contacto
inicial, puede establecerse que el quechua de Ancash no
es mutuam ente inteligible con las variedades quechuas
habladas en el Cuzco, Ayacucho, Sur de Junín, Caja-
marca, Amazonas o San M artín.
Por otro lado, el quechua de Ancash es m utuam ente
inteligible con las variedades habladas en las provincias
vecinas de los departamentos de Huánuco y Lima, y
quizás puede ser entendido hasta Tarma. Ya que todas
las formas de lenguaje humano cambian constantem ente
en el tiempo y se diversifican geográficamente, en forma
tal que no toman en cuenta las fronteras políticas, resul
ta muy difícil emplear el vocablo “ idioma” con la exac
titud que se quisiera. Es por ello que resulta extrema
damente difícil decidir sobre el número específico de
lenguas que conforman la familia lingüística quechua.
Lo que debe enfatizarse, sin embargo, es que el quechua
es una familia lingüística antes que una sola lengua. El
quechua de Ancash es al menos tan diferente de los
tipos de quechua mejor estudiados (especialmente de
Cuzco y Ayacucho), como lo es el español en relación
con el portugués.
En el presente trabajo evitamos deliberadamente el
término dialecto por dos razones. En primer lugar, para
muchos la palabra implica una forma de lengua inferior
o corrupta (dado que “lengua” se entiende como una
lengua estandarizada o su variante literaria). En las pro
vincias andinas se encuentra generalizada la creencia de
que el quechua del Cuzco es el tipo de quechua standard
o “ correcto” , al par que todas las demás variedades ac-
tu ales se derivan de una forma anterior del cuzqueño
hablado durante el incanato. En la sección 1.2. bosque
jaremos algunos argumentos en contra de esta creencia
popular. Dentro de la tradición lingüística, toda lengua,
por definición, está compuesta por dialectos, pero nóte
se que aquí “ dialecto” no conlleva connotación de infe
rioridad alguna.
En segundo lugar, el término “dialecto”, incluso den
tro de la tradición lingüística, ha conllevado siempre una
arbitraria y ad hoc mezcolanza de criterios geográficos,
históricos y políticos con los estrictamente lingüísticos.
Con el fin de evitar tales arbitrariedades, algunos lingüis
tas han venido proponiendo recientemente un concepto
más refinado —el de lecto—, que se define simplemente
como cualquier forma de habla delimitada únicamente
por medio de criterios lingüísticos. De acuerdo con esto,
el quechua de Ancash comprende muchos lectos, pero él
mismo no puede ser definido com o un lecto porque
sencillamente no contiene ningún rasgo lingüístico cuya
distribución geográfica corresponda exactamente a las
fronteras políticas del departam ento de Ancash.
Hay una considerable tasa de diferenciación lectal
dentro de Ancash, aunque no lo suficientemente grande
como para impedir seriamente la inteligibilidad m utua
entre los hablantes de las trece provincias. El área más
innovadora o “progresista” es el Callejón de Huailas.
Debido a la importancia política y comercial de Huaraz,
los cambios de sonido que se originaron aquí han ido
propagándose hacia las provincias vecinas, más notoria
mente en Aija y Bolognesi. Sin embargo, al tiempo de la
Conquista, la parte septentrional del Callejón tenía una
importancia política muy grande; y hay evidencias deci
sivas en el sentido de que el área que constituye ahora la
provincia de Huailas fue la cuna de las innovaciones que
se propagaron al norte y al este, en las áreas que forman
hoy las provincias de Corongo y Antonio Raimondi.
El lecto o variedad de quechua ancashino más con
servadora se encuentra en la provincia de Sihuas (excep
tuando el distrito de Sicsibamba, que com parte algunas
innovaciones con la provincia vecina de Pomabamba).
Sihu as ha retenido algunos rasgos gramaticales que han
desaparecido casi en todos los lugares, excepto en la
parte nororiental ancashina, y constituye la única pro
vincia que retiene en forma intacta el sistema fonológico
que podríamos reconstruir como el más temprano del
Perú central.
1.2. Situación comparativa y lectológica.
A partir de los testimonios de los cronistas del siglo
dieciséis se ha creído generalmente que todas las formas
act l iles del quechua descienden de la variedad cuzqueña
del siglo quince, que sirvió com o la lengua administrati
va del Imperio de los Incas. Supuestamente, muchas y
variadas lenguas se hablaban a lo largo de los Andes y
sólo en la centuria que precedió a la llegada de los espa
ñoles el lecto del Cuzco imperial habría desplazado com
pletamente a todas las lenguas indígenas de los Andes,
con excepción de unas pocas (puquina, aimara, jacaro,
cauqui, yunga (mochica), culle).
Esta visión simplista de la etnohistoria andina sólo
podía sostenerse en tanto no existieran datos descrip
tivos confiables para las formas de quechua habladas al
norte del Cuzco y Ayacucho. Desde aproximadamente
1960, son muchos los lingüistas que han dirigido su
atención hacia el quechua del Peni central y norteño, y
gracias a sus estudios se ha podido formular una teoría
enteramente nueva de la evolución del quechua. Se des
cubrió que el quechua del Peni central no podía deri
varse de una forma temprana de la variedad cuzqueña.
El quechua cuzqueño actual es prácticamente la misma
lengua descrita por González Holguín en 1607 y 1608,
y, como ya lo advertimos, los lectos quechuas del Perú
central se configuran como lenguas distintas (al menos
dos). Ya que el m onto de diferenciación lingüística ob
servable en la actualidad no pudo originarse en sólo cin
co centurias, resulta inescapable la conclusión de que el
quechua ya se hablaba en el Peni central mucho antes de
la llegada de los conquistadores incas. Esta idea no es
enteramente nueva; investigadores del m undo andino co
mo Tschudi, Riva Agüero y M iddendorf habían hipoteti-
zado migraciones preincaicas de hablantes quechuas mu
cho antes de que fueran traídas a cuento las técnicas de
la moderna lingüística.
La teoría actual de la evolución del quechua fue con
cebida de manera independiente por Gary J. Parker y
Alfredo Torero durante los años iniciales de la década
del sesenta. En términos muy generales, todos los lectos
del quechua comprenden dos grupos genealógicos. Los
lectos de los departamentos centrales como Ancash,
Huánuco, Lima, Pasco y Junín, forman el grupo deno
minado “Quechua B” (QB) por Parker, y “Quechua I”
(Ql) o Wáywash por Torero. Todos los otros lectos, des
de el sur de Colombia hasta la Argentina septentrional,
forman el grupo denominado “ Quechua A” (QA) por
Parker y “Quechua II” (Qll) o Wámpuy por Torero.
Dado que el área de QB muestra el más alto grado de
fragmentación lingüística o heterogeneidad, se concluye,
de acuerdo con los principios de la dialectología tra
dicional, que dicha área ha sido la que por más tiempo
estuvo ocupada por pueblos de habla quechua. Por el
contrario, ya que los lectos sureños como Ayacucho y
Cuzco son al mismo tiempo geográficamente muy gran
des y lingüísticamente muy homogéneos, se concluye
que el quechua del sur del Perú es producto de una
expansión relativamente reciente. De hecho, parece alta
mente probable la migración de hablantes de quechua
hacia el Ecuador y el Perú septentrional antes de que
ocuparan las áreas de Cuzco y Ayacucho. Hay evidencias
de peso en el sentido de que el aimara y las lenguas
emparentadas con ella (tales como eljacaro y el cauqui)
eran habladas en la mayor parte del sur del Perú antes de
la llegada del quechua. Los lectores interesados en los
detalles de esta teoría y la consiguiente clasificación de
los lectos quechuas pueden consultar los trabajos citados
en la primera sección de la bibliografía.
Podemos ahora caracterizar el quechua de Ancash, de
manera más precisa que antes, como un complejo de
lectos que pertenecen a la rama norteña del Quechua B
(Wáylay, en la terminología de Torero) o Quechua I. Las
provincias del Callejón de Huailas pueden considerarse
como si constituyeran un solo lecto en base a que com
parten el rasgo de monoptongación obligatoria de los
diptongos tautosilábicos (ver 2.2.2). Las provincias que
se encuentran al este de la Cordillera Blanca —la región a
menudo referida como “Conchucos” aunque no se trate
de un valle, tal como lo sugiere la expresión “Valle de
Conchucos” — están bastante diversificadas fonológi
camente, pero pueden ser consideradas como un lecto
sobre la base de algunos rasgos morfológicos compar
tidos, como por ejemplo el sufijo verbal derivacional -ski
(ver [Link]), el mismo que, por otro lado, sólo se en
cuentra en algunos distritos de Huánuco que bordean el
río Marañón, en el distrito de Cajacay (Bolognesi,
Ancash) y en Ferreñafe (Lambayeque, un lecto del Que
chua A). La provincia de Bolognesi es singular por su
extremada fragmentación y porque cada distrito parece
mostrar rasgos fonológicos y/o morfológicos com parti
dos con lectos de los departamentos de Lima o Huánuco
antes que con los del resto de Ancash. Los distritos que
limitan con la provincia de Cajatambo (Lima) son, a lo
que parece, lingüístacamente idénticos a aquella pro
vincia. En vista de la gran complejidad lingüística de la
provincia de Bolognesi, y también debido a nuestro co
nocimiento incompleto de la misma, en el presente tra
bajo se han eludido muchos detalles.
1.3. Características gramaticales.
En esta sección discutiremos los aspectos más genera
les de la gramática quechua, haciendo especial referencia
a las similaridades y diferencias tipológicas entre el que
chua y el españgl. Las partes del habla en quechua son
tratadas en la sección 1.3.2.
1.3.1. Características generales. Una caracterización
bastante amplia de la estructura quechua usando la ter
minología tradicional puede empezarse con la observa
ción de que el quechua es del tipo polisintético y aglu
tinante. Una lengua polisintética es aquella que permite
la formación de palabras extremadamente largas con mu
chos afijos. Una lengua aglutinante es aquella en la que
los afijos contenidos en las palabras sufren muy poca
fusión o cambio morfofonémico. Ya que las lenguas po
lisintéticas son también normalmente aglutinantes (y de
hecho los dos términos se emplean a menudo como si
nónimos), usaremos sólo el prim er término. Un ejemplo
sencillo del quechua ancashino es la palabra:
wayinkunamanraq ‘a sus casas todavía’
que corresponde en castellano a una frase de cuatro pa
labras. Empleando guiones para separar los morfemas,
podemos retranscribir dicha palabra como:
wayi-n-kuna-man-raq
y analizarla déla manera que sigue. La forma wayi'casdJ
es una raíz nominal; los cuatro sufijos son: -n ‘su’ (ter
cera persona posesora), -kuna (pluralizador), -man ‘a’ y
-raq ‘todavía’. Un ejemplo mucho más complicado es:
rikaanatsikuntsik ‘dejamos que nos vea’
que contiene igualmente una raíz (pero en este caso
verbal) y cuatro sufijos. En este ejemplo, sin embargo,
los sufijos tienen funciones complejas que no pueden ser
traducidas fácilmente, e incluso el orden de los sufijos es
determinante respecto del significado específico de toda
la palabra. Adviértase que la traducción española de tal
palabra es la de una oración compleja formada por dos
verbos. Tales ejemplos son relativamente simples en tér
minos del total del número de constituyentes que lo
integran. Podemos fácilmente construir palabras que
chuas que contienen diez o más sufijos y, teóricamente,
no hay un tope máximo en este punto. Sin embargo,
palabras que contienen más de seis o siete sufijos son
poco frecuentes.
Las lenguas aborígenes de América son típicamente
polisintéticas y el quechua no es tan complejo como lo
son muchas lenguas de este tipo. El quechua de Ancash
tiene aproximadamente noventa sufijos productivos
(más de lo que tienen la m ayoría de las variedades que
chuas), aunque éste es un número relativamente pe
queño. El esquimal tiene alrededor de ochocientos su
fijos y el aimara cerca de doscientos. Otro factor deter
minante de que la formación de palabras en quechua sea
mucho más simple de la que se da en otras lenguas nati
vas de América es la ausencia virtual de procesos de
composición (la combinación de dos o más morfemas
radicales dentro de una misma palabr^) y de incorpo
ración de raíces nominales dentro de palabras verbales.
Todos los afijos del quechua son sufijos; no hay pre
fijos. Un aspecto de la gramática que resulta extraño a
los hablantes del español y de otras lenguas indoeuro
peas es la productividad casi total de los sufijos. Tanto
los de derivación como los de flexión pueden ser añadi
dos libremente a cualquier raíz semánticamente com
patible, y los temas resultantes (combinaciones de raíces
con dos o más sufijos derivacionales) poseen significados
predecibles. Para decir esto en otros términos, los sufijos
de derivación raramente forman lexemas (temas comple
jos que deben ser introducidos en el lexicón debido a su
significado no predecible). Un diccionario abreviado de
español debe contener cientos de miles de entradas debi
do a que ningún sufijo de derivación es totalm ente pro
ductivo. Por el contrario, un diccionario completo de
cualquier variedad de quechua contendrá probablemente
poco menos de cinco mil entradas, dado que muy pocos
temas derivados requieren ser registrados. Por cierto que
el usuario del diccionario quechua debe tener un domi
nio absoluto de la gramática, en especial de las funciones
de los sufijos; un simple morfema radical puede tener un
paradigma completo consistente en un millón de formas.
Un aspecto relacionado con la gramática quechua es
la regularidad total de los procesos morfológicos. No
hay distinción de las clases conocidas como declina
ciones y conjugaciones dentro de la tradición de las len
guas indoeuropeas; no hay tampoco género gramatical ni
concordancia entre nombres y adjetivos.
El orden favorito de los constituyentes mayores de la
oración quechua, al igual que en casi todas las lenguas
que son exclusivamente su fijantes, es —sujeto—objeto
—verbo (SOV). Hay otros órdenes que son relativamente
comunes, como ocurre en todas las lenguas en las que las
relaciones gramaticales se marcan por medio de afijos. El
quechua es igualmente una lengua típica SOV por el
hecho de que los adjetivos y las cláusulas relativas prece
den a los nombres que modifican. Un orden fijo de pala
bras en quechua se observa fundamentalmente en la
construcción gramatical que denominaremos “frase no
minal de orden fijo” ; véase 4.2.
1.3.2. Partes del habla. El lexicón nativo del que
chua no contiene raíces correspondientes a las siguientes
partes de la oración castellana: artículo, preposición,
conjunción, pronombre relativo. Las funciones de tales
palabras, exceptuando los artículos, se ejercen en que
chua por medio de sufijos de flexión. Con respecto a los
artículos, el quechua concuerda con la m ayoría de las
lenguas del mundo en la medida en que la especificación
de las funciones definida e indefinida se indican, de ser
necesario, por medio de los pronombres demostrativos y
del numeral correspondiente a uno, respectivamente.
Echando una mirada al lexicón total del quechua de
Ancash, el mismo que incluye muchas raíces prestadas
del castellano, encontramos las conjunciones y, o, ni y
pero, empleadas con alta frecuencia en determinadas
construcciones gramaticales; sin embargo, el uso de estas
palabras no ha afectado considerablemente el sistema
gramatical nativo.
La m ayoría de los lexemas quechuas (raíces y temas
derivados) se clasifican como sustantivos o verbos sobre
la base de sus funciones en las construcciones gramati
cales. Un gran número de lexemas puede tener función
tanto sustantiva como verbal, y éstos se denominan am-
bivalentes. Finalmente, un porcentaje relativamente pe
queño de lexemas, que no cumple función sustantiva ni
verbal, puede agruparse como partículas.
1.3.21. Sustantivos. Laclase más grande de sustanti
vos es la de los nombres; por ej. wayi ‘casa’, warmi
‘m ujer’, patsa ‘condición, mundo, época’, etc. Una pro
piedad de los nombres que el quechua comparte con
muchas lenguas tales como el alemán y el inglés, pero no
el español, es que aquéllos pueden modificar directa
mente a otros nombres, con el nombre modificador de
lante del nombre modificado. Por ejemplo:
hara chakra ‘maizal’
(literalmente ‘chacra de maíz)
chakra allpa ‘tierra de una chacra’
Este tipo de construcción se encuentra presente margi
nalmente en español bajo la forma de unos cuantos lexe-
mas frasales del tipo hombre rana, en el que el modifica
dor aparece al final.
El nombre se flexiona para las categorías de persona
(posesora), número (plural), y caso, con sufijos que ocu
rren en ese orden cuando aparece más de una categoría
dentro de la misma palabra. Por ejemplo, rnaki ‘m ano’ es
la raíz en las siguientes palabras:
makiki ‘tu m ano’
makikuna ‘manos’
makiwan ‘con (la, una) m ano’
rnakikikunawan ‘con tus manos’
Las clases restantes de sustantivos están formadas por
todos los tipos de pronombres o palabras que modifican
nombres; estas últimas se definen en la sección 4.2, de
acuerdo a sus posiciones relativas dentro de una unidad
llamada “ frase nominal de orden fijo”. Aquí daremos
simplemente un ejemplo de cada tipo:
Pronombre personal: noqa ‘vo’
Pronombre interrogativo-
indefinido: pi ‘quién’
Pronombre demostrativo: tsay ‘ese, -a; eso’
Adjetivo: hatun ‘grande’
Preadjetivo: ay si ‘m uy’
N ega dor: ma n a ‘no’
Numeral: isqun ‘nueve’
Cuantificador: atska ‘mucho(s), -a(s)’
El adjetivo quechua siempre precede al nombre al que
modifica, a diferencia de lo que ocurre en castellano:
shumaq shipash ‘muchacha bonita’
1.3.22. Verbos. En quechua, la raíz verbal o el tema
derivado, a diferencia de lo que sucede con otras clases,
nunca puede emplearse sin al menos un sufijo; es por
esta razón que empleamos un guión cuando se citan
lexemas verbales no flexionados. Hay tres clases genera
les de lexemas verbales, como siguen:
Verbo transitivo: maqa- ‘pegar’
Verbo intransitivo: punu- ‘dorm ir’
Verbo copulativo: ka- ‘ser; estar’
Un aspecto interesante de la gramática quechua es el
hecho de que cualquier verbo transitivo puede emplearse
sin un objeto explícito cuando el objeto lógico es de
tercera persona; por ejemplo:
maqashaq ‘(lo) pegaré’
La flexión verbal para las categorías de tiempo, modo,
persona y número se describe en la sección 5.1.
1.3.23. Ambivalentes. Muchos lexemas pueden fun
cionar ya sea como sustantivos (nombres o adjetivos) o
como verbos (transitivos o intransitivos). He aquí algu
nos ejemplos:
tsu k tsu ‘paludismo; tem blar’
tsaka ‘puente; tender un puente sobre’
pirqa ‘pared; emparedar’
shinka ‘mareado; medio borracho; marearse,
emborracharse un poco’
tush u ‘baile; bailar’
weqnt ‘deformado (del pie); cojear’
waqra ‘cuerno, cacho; cornear’
wayta ‘flor; florecer’
qapsu ‘hundido, abollado; abollar’
ullqu ‘hombre, varón; tener cólera (el hombre
1.3.24. Partículas. Varias clases pequeñas de pala
bras comparten la peculiaridad de nunca admitir sufijos
de flexión. Se trata de las siguientes, que aparecen
su respectivo ejemplo:
Interjección: ¡Atataaw! ‘ ¡Qué feo! ’
Conjunción: perú ‘pero’
Adverbio: ras ‘rápidam ente’
Afirmación: aw ‘s í ’
Negación: ama ‘no (prohibitivo)’
Salutación: ¡Win chis! ‘ ¡Buenos días! ’
2
Fonología
En las secciones 2.1 y 2.2 de este capítulo describimos
las realizaciones fonéticas de las consonantes y vocales
del quechua de Ancash, empleando la nomenclatura lin
güística standard. Se notarán todas las variaciones geo
gráficas en la pronunciación y en la distribución foné-
mica. La orientación teórica general de esta presentación
es más bien la de la fonología generativa antes que la de
la fonémica tradicional, aunque se han evitado de libera-
damente el vocabulario técnico y los formalismos carac
terísticos. La sílaba y la estructura de la palabra son
tratadas en la sección 2.3; en 2.4 se esboza el fenómeno
de la acentuación. Finalmente, la sección 2.5 está desti
nada a la ortografía práctica que será empleada a lo
largo de los capítulos restantes de este trabajo.
2.1 Consonantes.
Los fonemas consonánticos del quechua de Ancash
son veintitrés, cinco de los cuales ocurren casi exclusiva
mente en los préstamos del español. Estos últimos figu
ran entre paréntesis en el cuadro. De las consonantes
nativas, únicamente fe/ y /c/ no aparecen en el habla de
algunas provincias. Hay, por tanto, dieciséis consonantes
que ocurren en los morfemas nativos en todas las provin
cias de Ancash. Sin embargo, en ciertas áreas, algunas de
estas consonantes son de muy baja frecuencia léxica de
bido a los procesos históricos descritos en la sección
2. 1 . 2.
labial alveolar palatal retrofleja velar uvular
Oclusivas P(b) t(d ) k (g) q
Africadas c c c
Fricativas (0 s s h
Nasales m n 11
Vibrantes r fr)
L aterales 1 1
Semivocales w y
2.1.1. Realización fonética de las consonantes. A
menos que se señale lo contrario, los ejemplos de esta
sección representan la variedad quechua hablada en la
provincia de Huaraz. Las barras oblicuas encierran la
transcripción fonémica, y los corchetes, la notación fo
nética. En palabras compuestas de dos o más morfemas,
se usa el guión para separar morfemas en la transcripción
fonémica.
/p/: oclusiva bilabial sorda (como en castellano), [ p ].
/papa/ [ papa] ‘papa’
/pj/ ÍPJ ] ‘quién’
/alpa/ [alpal ‘tierra, suelo, polvo’
/qipsa/ [qepsa] ‘pestaña, ceja’
/b/ oclusiva bilabial sonora [b]; no se fricativiza en
posición intervocálica como en castellano.
/bolsiku/ [ bolsiku ] ‘bolsillo’
/a:bas/ [ a:bas ] ‘haba(s)’
/kabra/ [ kabra 1 ‘cabra’
/ t / - oclusiva alveolar sorda [ t] (como en castellano).
/ tanta/ [tanta] ‘pan’
/tusu/ [tusu] ‘baile’
/qinti / [qenti] ‘encogido’
/patku/ [patku] ‘sabor que adormece
la lengua’
/hankat/ [ har^kat] (Corongo, Sihuas,
Pomabamba,
Luzuriaga)
‘com pletamente’
/d/: oclusiva alveolar sonora [d ]; no se fricativiza en
posición intervocálica como en castellano.
/dedu/ 1 dedu 1 ‘dedo’
/arday / [arde:] ‘a propósito’
/k/: oclusiva velar sorda [ k] (equivalente en castellano
al sonido inicial de kilo, carro, quemar):
/kiru/ [ kiru 1 ‘diente’
/karu/ [ karu ] ‘lejos, distancia’
/putka/ Iputka] ‘turbio’
/akra/ [ akra: 1 ‘escojo’
/huk/ [huk 1 ‘uno, otro’
/g/: oclusiva velar sonora [ g ]; no se fricativiza en posi
ción intervocálica como en castellano.
/garlu/ I ga:lu ] ‘gallo’
/ i:gus/ 1 i:gus] ‘higo(s)’
/ q /: oclusiva uvular (el término “uvular” equivale a
“postvelar” ). Solamente en las provincias del Calle
jón de Huailas se puede pronunciar como oclusiva
uvular sorda [ q ] en todas las posiciones en la pala
bra ; a veces se fricativiza a [x ] en posición final de
sílaba (es decir, en posición postvocálica, lo que
implica que la sigue una consonante o un límite de
palabra). En las demás provincias, al igual que en
casi la mayor parte de los departamentos centrales,
/q/ se pronuncia como fricativa uvular sonora 1 y 1
en posición inicial de sílaba (es decir, prevocálica),
y se ensordece a [ x 1 en posición final de sílaba. En
Corongo puede realizarse también como [x| en po
sición inicial. Ninguno de estos fonos existe en el
castellano del Perú; la fricativa sorda [x] se pro
nuncia como la jota del español peninsular, y como
la grafía “ch” del alemán en palabras como ach,
hoch.
En la transcripción fonética de los ejemplos ambas
situaciones están ilustradas:
/qam/ [ qamj , [/yam] ‘tú, usted’
/qila/ [ qela] , [ 7ela] ‘perezoso’
/ququma/ [ qoquma] , [707 urna] ‘mazorca grande
con su panca’
/saqru/ [saqm], [ sa 7 ru ] ‘cascajo’
/qicqa/ [qetsqa], [7etS7a] ‘medio abierto.'
/qaquq/ [ qaqoq ] , [ [Link] ] ‘el que frota’
/ciqtaq/ [tseqtaq], [ tsextax] ‘el que taja’
¡c¡: africada alveolar sorda [ ts], como la “ ts” del inglés
(cats ‘gatos’) y la “z” del alemán (zehn ‘diez’), en
Ancash este fonema está ausente sólo en Sihuas
(excepto el distrito de Sícsibamba) y en ciertos dis
tritos de Bolognesi, donde se mantiene el protofo-
nema *c o donde /cj ha cambiado a /s/ (ver
2 . 1 . 2 . 1 ).
/caki/ [tsaki] ‘seco’
/acka/ j atska j ‘m ucho’
/qimci-/ [ qemtsi-] ‘cerrar los
ojos’
/cakcucimancik/ [ tsaktsutsimantsikj ‘nos hace
regarlo’
/c /: africada alveopalatal sorda fe] (también se escribe
como [ts]); se pronuncia igual que la grafía “ch”
del castellano.
/caki/ [caki] ‘pie’
/ciñáis/ [cincisl ‘j ilguero’
/nuqac/ [noqac] (Huailas)‘quizás yo’
je/: africada retrofleja sorda [c] ; similar a la pronun
ciación de /c/, pero en aquélla sólo la punta de la
lengua toca la región alveopalatal, al par que la
parte central de la misma no toca el paladar. La
forma cóncava de la lengua le imparte algo de la
calidad de la r del inglés norteamericano. La tr del
castellano, que funciona no como fonema sino co
mo secuencia de dos consonantes, a veces se pro
nuncia como el fonema fe/ del quechua. Ejemplos
de Sihuas:
/caki/ [ caki ] ‘pie’
/paca/ [ paca] ‘barriga’
/cici/ [ cici ] (una especie de menta)
/f/: puede ser una fricativa labiodental sorda [ f] como
en castellano; también se realiza como fricativa bi
labial sorda | <p ] o como fricativa velar redondeada
[ xw ]. La pronunciación [xw] es típica de los idio
mas que no tienen una fricativa labial en morfemas
nativos.
/familya/ [familya, fam ilya, xwamilya] ‘familia’
/s/: fricativa alveolar sorda [s] como en el español de
Sudamérica (nunca es ápico-dental como en Es
paña).
/saqsa/ [saqsa] 'lacio (pelo)’
/suqsu/ [ soqsuj ‘huevo podrido’
/piqas/ [ peqas] ‘cabezón’
/s/: fricativa palatal sorda [ s], como la sh del inglés o
la sch del alemán.
/saraun/ [ samui] j ‘viene’
/ sip si/ {sipsi ] ‘anoche’
/suqus/ [ soqus ] ‘caña’
/h/: varía entre la fricativa velar sorda [x] (como la
jota del castellano sudamericano) y la fricativa la
ríngea [h] (como la h alemana o inglesa).
/hampi/ [ hampi] ‘rem edio’
/hita-/ [ hita- ] ‘echar (cosas sólidas)’
/hupay/ [ hupe:] ‘alma, espíritu’
/maha-/ [ maha-] ‘tender (ropa sobre
ramas 0 cordel)’
/kunha-/ [ km? ha-] (en provincias orientales)
‘empujar’
/m/: nasal bilabial [m], como en castellano.
/maki/ [ maki] ‘m ano’
/malma-/ [ malma-] ‘movilizarse
(grupos de insectos)’
/qam / [ qam ] ‘tú, usted’
/n/: nasal alveolar [ n] , como en castellano, delante de
vocales y delante de las consonantes /t d c c c s s/.
En posición final de palabra y delante de las conso
nantes nasales, laterales, vibrantes y semivocales,
/n/ se pronuncia como nasal velar [ 77], como la n
castellana en palabras com o^rt^a, tanque o hincar,
y como la ng del inglés (sing ‘cantar’, singer ‘can
tante’). Cuando /n / precede a una oclusiva labial,
velar o uvular, tom a la posición de la oclusiva.
/nina/ [nina] ‘fuego, candela’
/nuna/ [ nuna] ‘hombre, persona’
/wayi-n/ [ wayir? ] ‘su casa’
/qanra/ [ qaT?ra ] ‘sucio’
/wayi-n-man/ [ wayir?mar?] ‘a su casa’
/wayi-n-la/ [ wayÍ7?la ] ‘su casa no más’
/tinya/ [ tÍ7?ya ] ‘tambor chico’
/wayi-n-piq/ [ wayir? peq] ‘de su casa’
/wayi-n-kama/ [ wayirjkama] ‘hasta su casa’
/ñ/: nasal palatal [ñ ], como en castellano.
/ñampu/ [ ñampu] ‘blando’
/ñupu-/ [ñupu-] ‘abollar’
/maña-/ [maña-] ‘pedir.’
/r/: en posición inicial o final de palabra es una fricati
va retrofleja sonora [ r ], como la rr del castellano
de la sierra. En posición interna se realiza como
vibrante simple [ r ], como la r intervocálica del cas
tellano.
/ranra/ [rai?ra] ‘tierra pedregosa’
/rinri/ [ rir7ri ] ‘oreja’
/ruri/ [ m ri ] ‘interior’
/yawar/ [ yawar] ‘sangre’
frf: fricativa retrofleja sonora [ r] que está en contraste
con la vibrante simple [r] sólo en posición intervo
cálica en palabras [Link] sonidos [r] y [r]
son realizaciones del mismo fonema /r/ en palabras
nativas.
/karu/ [karu] ‘carro’
/l/: lateral alveolar [ 1 ], como en castellano.
/luqlu/ [loqlu] ‘puré de zapallo’
/paltay/ [paite:] ‘palta, aguacate’
/!/: lateral palatal [ 1 ], como la 11 del castellano de la
sierra del Perú.
/ala-/ [ala-] ‘cosechar (tubérculos)’
/lika/ [lika] ‘telaraña’
/luqla/ [ioqía] ‘huayco’
/silsil/ [siísil] (Sihuas) (una especie
de menta).
/w/': semivocal bilabial [w], muy similar a la grafía
compuesta hu del castellano, pero sin la fricción u
oclusión velar que ésta puede tener.
/wawa/ [ wawa] ‘hijo? -a (de la m ujer)’
/witpi -/ [witpi-] ‘deshilacliarse’
/qarwas/ [ qarwas ] ‘amarillo’
/wayaw/ [ wayaw] ‘aliso’
/y/: semivocal palatal [y], muy similar a la y del caste
llano, pero sin la fricción palatal que ésta suele
tener.
/yaya/ [ yaya] ‘padre’
/yunka/ [ yui?ka] ‘la costa, costeño, -a’
/w atya/ [ watya ] ‘papas asadasen hom o de
piedras’
/ yamay/ [yam e:] ‘bien’
2.1.2. Distribución lectal de las consonantes. La
fragmentación lectal del quechua de Ancash es el pro
ducto de cierto número de cambios de sonido históricos
con diferentes extensiones geográficas. En la sección que
sigue se discuten tales cambios en términos de tres gru
pos de innovaciones intrínsecamente relacionadas.
2.1.21. Cambios que afectan a la *s y la *h del
Proto-Quechua B. Una de las más tempranas innovacio
nes atestiguadas en quechua es la velarización de la *s
inicial de palabra, es decir la *s devino h en inicial abso
luta de palabra. Aparentemente este cambio ya ha
bía progresado al tiempo de la separación entre el
Quechua A y el Quechua B, puesto que en los lectos del
QA (especialmente en el ayacuchano, cuzqueño y boli
viano; no está atestiguado virtualmente en el ecuato
riano, en el quechua norteño del Perú y en el argentino)
se lo registra en unas cuantas raíces. En los lectos del QB
la velarización de *s ha afectado a muchas raíces, pero
hay también numerosas excepciones para las cuales pare
ce no ser posible encontrar explicaciones convincentes.
En Ancash, el efecto del cambio sobre el lexicón es
uniforme, aunque algunas raíces que muestran /h/ inicial
en la m ayor parte del departamento aparecen con /s/ en
las provincias nororientaíes. Por ejemplo:
/haru-/ (Huaraz, etc.), /saru-/ (Corongo) ‘pisar’
/hinci/ (Huaraz, etc.), /sinci/ (Corongo) ‘fuerte’
/huqta/ (Huaraz, etc.), /suqta/ (Corongo) ‘seis’
Hay también algunos casos interesantes de dobletes;
por ejemplo:
/sinqa/ ‘nariz’, /hinqas/ ‘tibia’ (ver 4.13.162)
/supay ‘diablo’, /hupay/ ‘espíritu’
/sipi/ ‘raíz’, /hipi-/ ‘sacar (cosa incrustada)’
En Ancash, en un estadio posterior, la regla que vela-
riza *s se generalizó de tal modo que dio /h/ en todas
las posiciones de inicial de sílaba (=prevocálicas), tanto
en interior como en inicial de palabra. La nueva regla se
encuentra todavía en proceso de difusión, tal como se
demuestra por medio de las siguientes situaciones. ( 1 )
En Corongo, la única raíz afectada ha sido /maha-/ ‘ten
der (ropa, en cordel o ramas; frazadas, haciendo la
cama)’. (2) en Sihuas, sólo algunas raíces han sido afec
tadas, y en algunos casos hay variación; por ejemplo:
/maha-/ ‘tender’, /uhu-/ ‘desperdiciar’, /vvasi/ o /wahi/
‘casa’. (3) En Pomo bamba y M. Luzuriaga, casi todas las
raíces han sido afectadas. (4) En las provincias restantes
la m ayoría de las raíces han sido afectadas, con la com
plicación de que la /h / producida por la regla desapa
rece, excepto en estos ambientes intervocálicos específi
cos: a—a, u—u, y a—u.
Corongo Pomabamba Huaraz
/wasi / /wahi/ /wayi/ ‘casa’
/qusa/ /quha/ /quwa/ ‘esposo’
/qasa/ / qahapa/ /qahapa/ ‘escarcha’
En las provincias de Huailas y Yungay se ha perdido
la *h inicial en todas las palabras nativas, excepto en
/huti/ ‘nom bre’;por ejemplo:
luk/ (Huailas) ‘uno’
/ampi / (Huailas) ‘remedio’
/irka / (Huailas) ‘cerro’
2.1.22. Restos de las africadas del Froto-Quechua B.
Sólo en Sihuas (excepto Sicsibamba) y en los distritos
de Bolognesi aledaños a Cajatambo, Lima, se retienen las
africadas originales *c y *c. En el resto de Ancash, *c ha
sido frontalizada a /c/, y en todas las provincias, excepto
Corongo, *c también ha sido adelantada para llenar la
posición previamente desocupada por *c. En la m ayoría
de los distritos de Bolognesi se produjo un cambio ulte
rior de (cf a /s/. El resultado total de las tres innovacio
nes es el de cuatro situaciones que pueden ser ilustradas
como sigue:
Proto-QB Sihuas Corongo Huaraz Bolognesi
*caki caki caki caki 2 aki ‘pie’
*<5aki caki caki caki saki ‘seco’
De hecho, Corongo tiene tres africadas /c £ c/, aunque
/c/ aparece en muy pocos morfemas nativos.
2.1.23. Depalatalización de *ñ y *1. El cambio de
*ñ a /n / es muy antiguo en quechua, y probablemente
está relacionado con el adelantamiento de *c. Ya que *ñ
aparecía sólo en posición inicial de sílaba y en un núme
ro relativamente escaso de morfemas, y dado que no
todos los morfemas con *ñ sufren depalatalización en
cada una de las provincias, ha sido necesario registrar en
el diccionario las formas actuales de cada morfema con
*ñ en cada provincia. El cambio es más completo en
Bolognesi y en el Callejón de Huailas, pero hay poco
margen de predictibilidad, tal como los siguientes ejem
plos lo demuestran:
Chiquián Huaraz
piña piña ‘bravo, enojado’
añas anas ‘zorrillo’
mana- maña- ‘pedir’
nuki- ñu ki-, nuki- ‘mirar para arriba’
nawi nawi ‘ojo’
Muy pocos morfemas han sido afectados al este de la
Cordillera Blanca, y en Corongo no se registra del todo
el cambio.
La depalatalización de *1 a fl¡ puede ser analizada
como una generalización de la regla *ñ> /n/. En Ancash,
*1 es afectada sólo en la provincia de Bolognesi, y en el
distrito de Chiquián la m ayoría de los morfemas con *1
muestran variación de ¡1/ con /l/.
2,2. Vocales.
Hay diez fonemas vocálicos, cinco breves y cinco lar
gos, tres de los cuales se dan sólo en préstamos del es
pañol. Todas las vocales largas son comunes en los prés
tamos, en los que reflejan muy a menudo el acento de la
pronunciación española de la palabra. De las cuatro vo
cales largas que ocurren en los morfemas nativos, sola
mente /a:/ tiene una alta frecuencia. A continuación se
ofrece el cuadro de las vocales.
Anterior Central Posterior
Altas i, i: u, u:
Medias (e, e:) (o), o:
Bajas a, a:
2.2.1. Realizaciones fonéticas de las vocales. En esta
sección describimos los aló fonos vocálicos relevantes en
el quechua de todo el departam ento de Ancash. Las
vocales largas producidas por la reducción de diptongos,
y las formas recortadas de éstas en posición de final de
palabra, se describen en la sección 2 . 2 . 2 , ya que los
procesos involucrados se limitan a ciertas provincias.
Las vocales altas breves, ¡\j y /u/, son pronunciadas
generalmente como en español, aunque tienden a ser
algo más bajas, ya que no hay fonemas vocálicos breves
de abertura media con las cuales puedan confundirse
(en el sistema nativo). Sin embargo, ambas vocales altas
se realizan como medias, [e] y [o ] respectivamente,
cuando aparecen en algunas posiciones relativas a /q/. Al
respecto, es forzoso distinguir dos ambientes en los que
es obligatoria dicha apertura, y otros dos en la que es
variable. La apertura es obligatoria cuando la vocal alta
precede inmediatamente a /q/ y cuando sigue inmediata
mente a dicho fonema en posición inicial de palabra.
Ejemplos:
/piqa/ [ peqa] ‘cabez a’
/ puri-q/ [ pureq] ‘el que cam ina’
/tuqla/ [ toqía] ‘tram pa para aves’
/miku-q [ mikoq] ‘el que com e’
/ qiri/ [ qeri ] ‘herida’
/ qispi/ [ qeSpi ] ‘vidrio’
/que a/ [ qo£a] ‘lago’
/ quri/ [ qori ] ‘oro’
La apertura es variable siempre que la vocal alta pre-
ceda a una secuencia de sonorante 4- /q/, y cuando aqué
lla sigue inmediatamente aú n a /q/ que no está en inicial
de palabra; por ejemplo:
/sinqa/ [ seryqa] , [ sir/qa ] ‘nariz’
/pirqa/ [ perqa], [ pirqa j ‘pared’
/cunqa-/ [cor?qa-], [cur?qa-] ‘estirar las piernas’
/lanqi/ [Ía7?qe], [lar?qi J ‘sandalia’
/wawqi/ [ wawqe] , [ wawqi 1 ‘hermano (del hom bre)’
/taqu-n/ [ taqoT?] , [taqui? ] ‘desarma’
/pitqus/ [ pitqos], [ pitqus] ‘naranjero (ave)’
Con el objeto de minimizar el número de realiza
ciones fonéticas que podrían necesitarse, hemos evitado
deliberadamente, en estos ejemplos, palabras con dos
vocales altas en posiciones susceptibles a la apertura. En
una palabra como /urqu/ ‘hom bre’, obviamente son po
sibles cuatro formas fonéticas de acuerdo a las reglas
mencionadas.
En las pocas raíces que m uestran la secuencia vocal
alta + fricativa + /q/, se da una curiosa inconsistencia
en la aplicación de la regla de apertura. Los ejemplos
que siguen corresponden a la variedad huaracina:
/isqica/ [esqica], [esqeca] (la primera vocal
siempre es media)
‘diarrea’
/pisqa/ [pesqa], [pisqa] ‘m oco’
/isqun/ [isquT?], [ isqor? ] (la primera vocal
siempre es alta)
‘nueve’
Las vocales altas largas, /i:/ y /u:/, tienen muy poca
frecuencia en los morfemas nativos, aunque la vocal fo
nética alta anterior [i:] es de hecho bastante frecuente
en tanto realización de la secuencia fonémica /i-y/ (don
de el guión representa límite entre morfemas dentro de
la misma palabra). El diptongo /uy/ también se realiza
como [i:] en algunas provincias (ver 2.2.2). Por otro
lado, ambas vocales fonéticas altas gozan de mucha fre
cuencia por el hecho de que la primera persona (posesiva
con temas nominales, sujeto con temas verbales) se mar
ca mediante el alargamiento de la vocal final del tema
(ver 4.4.1 y 5.1.1). Ejemplos:
/acaci:/ r V >/• -i
1 acaci: J (exclamación de susto)
/ciíi:wa/ [ cili:wa] (un tipo de soga)
/m i:tu/ [ m i:tu] (un árbol con fruta
comestible)
/ti:pu-/ [ ti:pu-] ‘latir (el corazón)’
/puri-y / [ puri: J ‘caminar’
/puri-yka: -n/ lpuri:kai 7 l ‘está caminando'
/puri-;/ Ipuri: 1 ‘yo camino’
/m aqsu:/ [ maqsu:] (una especie de cactus)
/pu:ka-/ f p u : ka- ] ‘soplar’
/lu:ma-/ [ Tu:ma-] ‘desramar’
/u:sukU-/ 1 u:suku-] ‘esconderse por
miedo (niños)’
/m iku-:/ [m ik u :] ‘y ° com o’
/urku-:/ [urku:] ‘mi frente’
La vocal media /o :/ es igualmente de baja frecuencia
en los morfemas nativos. En las provincias de Huailas y
Yungay, la vocal fonética [o:] también surge a raíz del
marcamiento de la primera persona en los temas termi
nados en /u/. El otro fonema vocálico alto medio, es
decir fe:/, no aparece en los morfemas nativos, pero en
algunas provincias la vocal fonética [e:] es com ún debi
do al proceso /ay/ > [e:] (ver 2 . 2 .2 ), y/o como resulta
do del marcamiento de la primera persona en temas ter-
minados en /i/.
/pato:/ [p ato :] (una planta enredadera
con hojas comestibles)
/tunko:/ [ tU7?ko:] (una variedad de papa)
/waro:m a/ [ waro :ma] (una especie de arbusto)
/to:pu/ [ to:pu] ‘tarea contratada’
/no:pa/ [ no:pa] ‘posición o dirección
adelante’
/urku-:/ [ urko:] (Huailas) ‘mi frente’
/puri-:/ [ puré: ] (Huailas) ‘yo camino’
La m ayoría de los otros casos de /o:/ en morfemas
nativos se debe al proceso /aw/ > [ o: 1 ( 2 . 2 . 2 ).
A lo largo de este capítulo hemos empleado sólo el
símbolo “a” para la transcripción fonética de las vocales
bajas. Hay, sin embargo, una diferencia cualitativa im
portante entre la /a/ breve y la /a:/ larga, y es esta
diferencia, antes que la distinción cuantitativa, la que
más a menudo marca la identidad del fonema. La vocal
larga /a:/ es fonéticamente idéntica a la vocal baja del
español, y su transcripción fonética más apropiada es
[a ]. La /a/ breve es articulatoriam ente más parecida al
fonema inglés /a/ (una vocal media central, como la de
las palabras but ‘pero’, suri ‘sol’, done ’hecho’, etc.),
pero la /a/ del quechua ancashino es ligeramente más
baja. Es interesante advertir que el fonema más frecuen
te del quechua ancashino —/a/— no es fonéticamente
equivalente a la vocal española /a/. Los siguientes ejem
plos, que aparecen únicamente en notación fonémica,
comienzan con los pares mínimos que ilustran el con
traste /a a:/:
/qara/ ‘piel, corteza’; /qa:ra/ ‘penca, maguey’
/haka-n/ ‘su cuy’; /ha:ka-n/ ‘exhala con fuerza’
/aya-n/ ‘su cadáver’; /a:ya-n/ ‘abre la boca’
/paku/ (especie de hongo);
/pa:ku/ (enfermedad de la boca)
/qaqa-man/ ‘al peñasco’;
/qaqa:-ma:-n/ ‘se pone a mi lado’
/w alu-n/‘lo corta’; /wa:lu-n/ ‘su espantapájaros’
/wata/ ‘año’; /w a:ta/ ‘animal doméstico’;
/wa:ta-:/ ‘yo lo cuido’
/piqa/ ‘cabeza’; /piqa-:/ ‘mi cabeza’
/ala:pa/ ‘m ucho’
/ka:yi-/ ‘com prender’
/na:ni/ ‘camino’
/pa:ri-/ ‘volar’
/sa:ci/ ‘chacra abonada con excremento de animales’
/waylaryu/ ‘cobarde; ocioso; homosexual’
/ya:ci-/ ‘explicar’
/raqa:/ ‘casa en ruinas’
/cakpa:/ (un arbusto empleado en la fabricación de
canastas)
/ism una:/ (una hierba medicinal)
Muchas raíces y sufijos derivacionales verbales (véase
5.2) acaban en /a:/, pero esta vocal se acorta en /a/
cuando se agrega un sufijo que traba la sílaba; por ejem-
pío:
/rika:-/ ‘ver’
/rika:-n/ [rikar/J ‘él ve’
/rika:-ma:-n/ [rika mar? ] ‘él me ve’
/puri-yka:-n/ [purirkai?] ‘está caminando’
Las pocas raíces verbales que terminan en /i:/ o /u:/
también muestran este tipo de acortamiento. Nótese, sin
embargo, que cuando una raíz nominal acaba en vocal
larga, ésta nunca deviene breve. Del mismo modo, el
alargamiento vocálico que marca el sufijo de primera
persona es inmune al proceso de acortamiento (véase
4.4.1).
Aunque las vocales largas ocurren como tales única
mente en sílaba libre, hay un pequeño número de raíces
nominales que convendría analizar como portadoras de
una vocal larga seguida de una consonante final; por
ejemplo:/nati:n/ [ natí:r? ] ‘hígado’; véase 2.3.
2.2.2. Monoptongación y acortamiento. Una carac
terística fonológica peculiar del quechua ancashino, aun
que no del habla de todas las provincias, es la monop
tongación de los diptongos /av/, /uy/ y /aw/, cuando la
semivocal y la vocal se encuentran en la misma sílaba.
Las vocales resultantes son [e:] , [i:] y [o :], respectiva
mente, y éstas pueden perder su cantidad cuando se
encuentran tanto en final de palabra como en final de
frase. Las únicas palabras que no pueden monoptongar-
se son las formas del verbo /qu-/ ‘dar’, siendo respon -
sable de ello, a lo que parece, el efecto de la /q/ sobre
la vocal:
/qu-y/ [ qoy ] ‘dar’
/qu-yka:-n/ [ qoykar?] ‘está dando’
La monoptongación es obligatoria en las provincias de
Huailas, Yungay, Carhuaz, Huaraz, Recuay y Aija. La
regla es variable en Corongo y Antonio Raimondi. Está
ausente generalmente en las provincias restantes, aunque
ya comienza a difundirse en Huari y Bolognesi. Como
una innovación histórica, la monoptongación empezó
sin duda alguna en el Callejón de Huailas y actualmente
se está expandiendo a lo largo del departamento debido
al prestigio del habla de Huaraz.
El diptongo fonémico /ay/, en la medida en que es
tautosilábico, se realiza como [e:] en todos los ambien
tes fonológicos (pero, como se notó arriba, puede acor
tarse en posición final); por ejemplo:
/aywa-y/ (e :w e: ], [ e :\ve j ir
/aywa-yka:-n/ [e:we:kar?} ‘está yendo’
/yamay/ [ yame:J, [yame] ‘bien’
/yanapa-ma:-y/ [yanapame:], [yanapamel ‘¡Ayúdame!’
/cay-m i/ [ce:m i] ‘eso es’
El último ejemplo muestra un sufijo que tiene la for
ma /*m/ cuando aparece tras vocales breves, y /-mi/
cuando sigue a consonantes y vocales largas (ver 6.3.2).
El diptongo fonémico /uy/ se realiza como 1 i:] (o
( i ] ) sólo cuando la /y/ está en posición inicial o final de
morfema. Los ejemplos incluyen varias palabras a las
que les falta el ambiente exacto para la monoptongación
de /uy/.
/Tumcuy/ [ Tumci:], [Tumcij ‘nuera’
/miku-y/ [ m iki:], [miki] ‘comer’
/miku-yka:-n/ [mikiikaT?] ‘está comiendo’
/íumcuy-ni-:/ (Iumci:ni:J ‘mi nuera’
/uyru/ [uyru] ‘cosa esférica*
fíuyíu-/ [ suysu] ‘colar’
/puywan/ [puywar?] ‘corazón (de
animal grande)’
El diptongo /aw/ es muy infrecuente porque no hay
un sufijo que comience con una /w / y que pueda cerrar
una sílaba. En lo que respecta a las pocas raíces que
contienen el diptongo tautosilábico /aw/, la más restrin
gida forma de monoptongación se observa en el Callejón
de Huailas y en A. Raimondi; en estas provincias /aw/ se
pronuncia como |o:J (o [o] ) únicamente cuando va
precedida de una consonante palatal y seguida de límite
de palabra o de /p/, como puede verse en los ejemplos:
/yaw/ [yo:] ‘ ¡Oye!
/puyaw/ [puyo:], [puyo] (un árbol)
/waycaw/ [w e:ío] [we:co] ‘huaychao (ave)’
/cawpi/ [2 o:pi] ‘centro’
/piñaw/ [ piño:], [piño] (A. Raimondi) (una
planta utilizada
para alimentar cerdos)
/waywaqsaw/ [we:waqso:] , (A. Raimondi)
[we:waq£o] (un tipo de musgo)
En Huaraz, sin embargo, la regla parece estar generali
zándose, puesto que encontramos varias palabras en las
que /aw/ se monoptonga aún cuando no exista una
consonante palatal precedente; por ejemplo:
/aw-ml/ [ o:mi] ‘si’
/qisraw/ [ qisro:] , [ qisro] ‘seshlio (ave)’
Y en Aija y Corongo, /aw / parece realizarse como
[o:] en todos los ambientes; por ejemplo:
/hawya/ [ o:ya ] (Aija) ‘almohada’
/awkis/ [ o:kis] (Corongo) ‘hombre de edad’
Debido a la extrema irregularidad de esta situación, a
menudo resulta difícil decidir si [o:] debe ser fonemi-
zada como /aw/ o como /o:/. Nosotros echamos mano
de la segunda interpretación sólo en los casos en que no
existe conocida evidencia de una secuencia subyacente
*aw.
Las vocales largas que se obtienen vía m onoptonga
ción (y sólo éstas) pueden acortarse en los. estilos de
habla informal, cuando aparecen en posición final de
palabra y en final de frase. Por tanto, en el lexema:
/ankuy kasa/ [ ar?ki: kasa ] (una planta espinosa)
la [i:] con que termina la primera palabra no puede ser
acortada porque ésta funciona como modificador en una
frase nominal. Hay un pequeño pero importante grupo
de excepciones a esta regla: lexemas que funcionan co
múnmente como modificadores, pero que retienen la
vocal larga sólo cuando se les añade sufijos; por ejemplo:
/iskay wayi/ [ ilke wayi j ‘dos casas 5 ^
/iskay-ml/ [iskeím i] ‘son dos’
Los lexemas de este tipo son: /kay/ ‘este, -a, esto’;
/cay/ y /hay/ ‘ese, -a, eso’; /taqay/ ‘aquel, aquella’;
/iskay/ ‘dos’; /tukuy/ ‘distintos, varios’.
2.3. La sílaba y la estructura de la palabra.
Asumiendo que “C” representa cualquier consonante
y “V” cualquier vocal, las sílabas posibles en quechua
son V, CV, VC y CVC. Estas pueden abreviarse como
(C)V(C). Ya que la única limitación en la combinación
de sílabas dentro de la palabra consiste en que no pue
den aparecer dos vocales adyacentes, toda secuencia de
dos sílabas en una misma palabra puede simbolizarse
como (C)V(C)CV(C). A continuación ilustramos lo di
cho con raíces bisilábicas:
vcv / upa/ ‘zonzo, mudo, zordo’
v e v e /ukus/ ‘pericote’
v c c v /intiJ ‘sol’
v c c v c /umlas/ (un árbol con fruta comestible)
c v c v /papa/ ‘papa’
c v c v c /yawar/ ‘sangre’
c v c c v / qisp i/ ‘vidrio’
c v c c v c / kiswai / (un árbol)
De acuerdo con esta formulación de la sílaba quechua
y de la estructura de la palabra, no hay grupos conso
nanticos dentro de una misma sílaba (excepto en el nivel
fonético si consideramos la naturaleza de las africadas).
Si interpretamos que cada secuencia CVC tiene una lin
de silábica delante de la consonante, podemos incluir un
símbolo para dicha frontera, tal como sigue: V. CV,
[Link], etc. y la fórmula para una secuencia de dos
sílabas es entonces (C)V(C).CV(C). Los préstamos del
castellano, siempre que no estén remodelados para cal
zar dentro de la pauta nativa, pueden m ostrar secuencias
del tipo CC en posición inicial de sílaba; por ejemplo:
/trabaha-/ ‘trabajar’, /frawa/ ‘fuelle’, /estra/ ‘algo de su
perior calidad’.
Las vocales se agrupan en el nivel fonético, pero las
únicas secuencias fonéticas vocálicas posibles son aque
llas que pueden ser fonéticamente interpretadas como si
tuvieran una semivocal: [ia] = /iya/, [iu ] = /iyu/, [ ua]
= /uwa/. La única secuencia homorgánica de semivocal y
vocal permitida es /yi/, y ésta ocurre en muy pocos
morfemas (por ejemplo /wayi/ ‘casa’). Hay también una
sílaba /i-y/ formada con una linde morfémica de por
medio y realizada como [ i :] , mas no hay una sílaba
/ uw/.
En el nivel fonético, únicamente las vocales breves
son permitidas en sílaba trabada. Las secuencias fonémi-
cas del tipo /V:-C/, en el que interviene un límite mor-
fémico y la C cierra la sílaba, son comunes, las mismas
que se resuelven fonéticamente mediante el acorta
miento de la vocal o gracias a la adición de otra vocal, de
tal suerte que la consonante no trabe la sílaba. Un pe
queño núm ero de raíces se fonemizan con una secuencia
final V:C (por ej. /nati:n/ ‘hígado’, /tuktupilkn/ ‘turtu-
pilín (ave)’); éstas pueden ser consideradas como excep
ciones ya sea a la regla que se acaba de enunciar o a las
reglas de acentuación (2.4). Fonéticamente, aquéllas son
excepcionales en la medida en que muestran una sílaba
final acentuada.
Con respecto a la estructura de morfema, el quechua
ofrece la típica situación consistente en que la restric
ciones en la coocurrencia de fonemas dentro de los
morfemas son muchas, al par que tales restricciones son
relativamente pocas a través de límites morfémicos. Los
fonemas /ñ p h/ nunca constituyen fin de morfema, y de
los tres sólo /p/ puede ser preconsonántico. Por su parte,
/l t c/ forman fin de morfema únicamente en algunas
provincias. Los haces consonánticos intramorfémicos es
tán altamente restringidos: no hay grupos de oclusivas
velar y uvular, de nasales, de líquidas, de fricativas, ni de
oclusivas alveolar y palatal (incluyendo las africadas).
Los únicos grupos de obstruyentes alveolar y/o palatal
posibles son /st st/. Las oclusivas alveolar y palatal no
pueden preceder a las sonorantes alveolares ni palatales.
El fonema /r/' no puede ir delante de las oclusivas alveo
lar ni palatal. Si un morfema contiene más de una afri
cada, éstas deben ser idénticas. Finalmente debe señalar
se que no hay grupos de geminadas.
En vista de tales restricciones, resulta obvio que algu
nos préstamos castellanos podrán ser reconocidos como
no nativos únicamente por el hecho de llevar haces con-
sonánticos que son descartados por las reglas de estruc
tura morfémica del quechua; por ej. /parla-/ ‘hablar’,
/karta/ ‘carta’, etc.
2.4. Acentuación.
En la mayor parte de Ancash, del mismo modo que
en virtualmente todas las variedades del quechua, la in
tensidad (acento) es más fuerte en la penúltim a sílaba de
cada palabra. La excepción más conspicua es el caso de
las interjecciones, la m ayoría de las cuales terminan en
/w/ o /y/ y llevan una intensidad muy fuerte en la últi
ma sílaba. Esta sílaba nunca se monoptonga. Las inter
jecciones constituyen siempre cláusulas íntegras u ora
ciones (3.5), y su pauta acentual especial debe tal vez ser
analizada óptimamente como el reflejo de una entona
ción exclamatoria. Puesto que los patrones de entona
ción no han sido analizados (ni para el ancashino ni para
ninguna variedad quechua), debemos tratar la sílaba fi
nal acentuada de las interjecciones como si tuvieran una
vocal larga:
/ acacarw/ ‘ ¡Qué pena! ‘ ¡Oué calor!
/acalarw/ ‘ ¡Qué lin d o !’
/anana :w/ (exclamación de dolor)
/atatary/ o /atata:w / ‘ ¡Qué feo!
/acaci: / (exclamación de susto)
/hisco:/ ‘ ¡Tranquilo! ’ (dicho a
animales grandes)
El otro tipo de palabra que puede ser analizado como
si tuviera una vocal larga en una sílaba final trabada, tal
como se notó en la sección precedente, es la pequeña
clase de raíces nominales que muestran una sílaba final
acentuada.
En las provincias del Callejón de Huailas, el acento
está en proceso de traslación hacia la sílaba inicial de la
palabra. Puesto que aquí los patrones de acentuación
ser relativamente complejos, y dado que estamos más
familiarizados con el quechua del Callejón que con los
lectos de otras provincias, centraremos ahora nuestra
atención sobre esta situación. Debe asimismo notarse
que debido al alto prestigio del habla de Huaraz es de
esperar que estas pautas de acentuación se propaguen
hacia otras provincias, tal como ocurrió con otras inno
vaciones fonológicas que se originaron en el Callejón.
Para discutir la acentuación en esta variedad de que
chua debemos hacer una distinción entre sílabas largas y
breves, y entre palabras en posición final e interior de
cláusula. Una sílaba es larga cuando está cerrada por una
consonante o cuando contiene una vocal larga, es decir
(C)VC o (C)V:. Todas las otras sílabas son breves, o sea
de la forma (C)V. Una palabra en posición final de cláu
sula es, para los efectos del presente trabajo aquella que
precede inmediatamente a las pausas representadas por
un punto (.), una coma (,) y un punto y coma (;).
La palabra en posición final de cláusula —y es muy
importante notar que todas las palabras enunciadas aisla
damente son “finales de cláusula” — recibe la intensidad
más fuerte sobre la sílaba larga no-final, o, de no existir
en la palabra ninguna sílaba larga no-final, sobre la síla
ba inicial. Las palabras en posición interior de cláusula
se acentúan normalmente sobre la sílaba inicial, aunque
en los estilos de habla más lenta se da la tendencia a
acentuar una sílaba larga no-inicial, especialmente la úl
tima no-final. Las palabras monosilábicas, excepción he
cha de las conjunciones prestadas /i/ ‘y’ y /o/ ‘o’, y a
veces /huk/ ‘un, uno, -a, /kay/ ‘este, -a’, y /cay/ ‘ese, -a’,
se acentúan. El patrón general puede verse en los si
guientes ejemplos provenientes de Huailas:
/huk kura-sl kriya:da-yuq ka-naq wayi-n-caw,. . ./
[ úk kúras kríyardayoq kánaq wayínco,. . .]
‘Dicen que un cura tenía una sirvienta en su casa. . .’
/huk sumaq sipas-ta./
[ úk súmaq sipásta.}
‘una muchacha bonita’.
/i cay-mi sipas-ta kaca-naq irka-man añar-ta
p ala- mu- na- n-p aq./
[ i c é :m i sípasta kacanaq írkama áñarta pala-
munámpaq. ]
‘Y entonces mandó a la muchacha al cerro para reco
ger pitahaya’.
El uso de la coma y del punto en las transcripciones
fonémicas y fonéticas está destinado a indicar la presen
cia de los contornos de entonación que, lamentable
mente, no han sido analizados. En tanto no se lleve a
cabo tal análisis, toda descripción de los fenómenos de
acentuación debe ser considerada provisional.
Algo de la interrelación entre acentuación y entona
ción puede observarse en la pronunciación típica de una
palabra de la forma CVCVCV, tai como /cirapa/ ‘rocío,
neblina, garúa’, en posición final de cláusula (o aislada
mente). En tanto que la intensidad más fuerte se percibe
sobre la sílaba inicial, tal como lo predicen las reglas de
colocación de acento, se advierte un nivel tonal ligera
mente más alto sobre la segunda (penúltima) sílaba. Este
tono alto es indudablemente parte de la entonación. El
efecto general es el de una pronunciación bastante dife
rente de la de cualquier palabra española, puesto que en
esta lengua la intensidad fuerte, el tono más alto y la
cantidad más larga concurren siempre dentro de la mis
ma sílaba.
Una sílaba larga en posición final de palabra puede
atraer el acento, y esto es especialmente cierto cuando
tal sílaba conlleva la cantidad vocálica que marca la pri
mera persona; por ej. /piqa:/ [peqá:] ‘mi cabeza’,
/m iku-:/ [mikú:] ‘yo com o’.
Los préstamos castellanos siguen las mismas pautas de
acentuación que las palabras nativas. La vocal acentuada
de la palabra española, si es que está en sílaba libre, a
menudo es reinterpretada como una vocal larga; por
ejemplo:
/kalaba:su/ ‘calabaza m adura’
/tona: da / ‘m elodía’
/tri:gu/ ‘trigo’
/kapa:cu/ ‘bolsa de cuero para llevar barro’
Pero se dan también muchos casos en los que el acen
to español no se refleja en el lexema quechua; por
ejemploj
/kucilu/ ‘cuchillo’
/sortiha/ ‘sortija’
/pantalu/ (con variantes /pantalun/ o /pantalu:/
en ciertos lugares) ‘pantalón’
2.5. Ortografía práctica.
El alfabeto práctico para el quechua ancashino es un
subconjunto de las grafías incluidas en el Alfabeto Bási
co General del Quechua, reconocido oficialmente por
Resolución Ministerial No. 4023-75-ED el 16 de octubre
de 1975. La razón para escribir variedades diferentes del
quechua con grafías que pertenecen a un alfabeto gene
ral único es maximizar las posibilidades de intercomuni
cación entre los hablantes de las diversas variedades. De
este modo, por ejemplo, el fonema uvular (o “post-
velar” ) se escribirá con la grafía q en todos los lectos del
quechua aun cuando su pronunciación exacta difiera
considerablemente de un lecto a otro.
La ortografía práctica para el quechua ha sido diseña
da de acuerdo a criterios científicos, pero sin compro
m eter las consideraciones prácticas y económicas involu
cradas. Las letras empleadas son aquellas que se encuen
tran en todas las máquinas de escribir de tipo standard y
en los talleres de imprenta. Se han evitado los diacrí
ticos. El alfabeto es fonémico, aunque ciertos fonemas
se representan por más de una letra (ver por ejemplo, los
dígrafos ch, ts, tr, etc.). El único distanciamiento real
del principio fonémico es el uso de e y o en palabras
nativas allí don-de hay variantes fonéticas (alófonos) de
los fonemas /i/ y /u/, respectivamente; véase 2.5.2.
La ortografía castellana ha servido de base en la ma
yoría de las elecciones de las grafías de los fonemas
quechuas. Sin embargo, en los casos en que la ortografía
española es ineficaz debido a que emplea dos o más
grafías para el mismo sonido, hemos evitado deliberada
mente tal redundancia en el sistema de escritura que
chua. Por ejemplo, en el español hispanoamericano la
fricativa alveolar [ s ] se escribe como c (delante de i y
e), s, y z; en el quechua sólo se empleará un símbolo
—s— para este sonido. De igual manera, en español la
oclusiva velar [ k ] se escribe como c, qu, o k; en que
chua sólo se escribirá k.
2.5.1. Grafías consonanticas. Para representar los
contrastes en las palabras nativas del quechua ancashino
se necesitarán dieciocho grafías consonánticas, como
siguen:
Series Fonemas Grafías
Oclusivas /? / P
N t
/c¡ ts
/C/ ch
/el tr
N k
/q/ q
Fric ativas M s
/s / sh
N h
Nasales H m
N n
/ñ¡ ñ
Laterales /!/ 1
IV 11
Vibrante M r
Semivocales /w / w
/y/ y
Las grafías dígrafas no deben presentar problemas, ya
que ellas no pueden ser interpretadas como secuencias
de dos consonantes (que podrían pertenecer a diferentes
sílabas). Conforme lo notamos en la sección 2.3, el que
chua no tiene haces consonánticos como */ts tr sh 11/.
2.5.2. Grafías vocálicas. En quechua se usan las mis
mas cinco grafías vocálicas empleadas en la transcripción
fonémica (ver 2.2) y en la ortografía castellana* La can
tidad vocálica se representa doblando la vocal en lugar
del uso de un diacrítico; por ejemplo: qaara ‘penca, ma
guey’, chilliiwa (un tipo de soga), puukay ‘soplar’, toopu
‘tarea contratada’, qaraa ‘yo regalo’, mikuu ‘yo com o’,
rinrii ‘mi oreja’.
Sin embargo, las vocales fonéticas largas producidas
por monoptongación (ver 2.2.2) en algunas provincias,
se escriben fonémicamente como diptongos. Si se escri
bieran fonéticamente como vocales largas, el resultado
sería algo extremadamente difícil de ser leído por perso
nas que viven en provincias donde no ocurre la m onop
tongación. Lo contrario no es cierto, puesto que no hay
razón para que los residentes de áreas donde se da tal
fenmeno, tengan dificultad en aprender las pronuncia
ciones ay [e:] , w y [i:j , y aiv [ o:].
El empleo de las grafías e y o en palabras nativas
determina de modo notorio el que la ortografía práctica
sea subfonémica. Tales grafías se usan, a lo largo de este
libro, sólo cuando las vocales altas se tom an medias obli
gatoriamente, es decir cuando preceden inmediatamente
a q y siguen inmediatamente a la misma en posición
inicial de palabra (ver 2.2.1). Por ejemplo:
peqa ‘cabeza’
poquy ‘m adurar’
qetqa ‘cielo nublado’
qonqur ‘rodilla’
Otro aspecto subfonémico de la ortografía que aquí
se sugiere es el hecho de que las vocales largas fonémicas
(casi siempre /a:/) que ocurren como el fonema final de
muchas raíces y sufijos verbales deben ser escritas como
breves cuando aparecen acortadas fonéticamente por
medio de un sufijo que traba la sílaba. Ejemplos:
aachachaamun ‘hace calor aquí’
aachachan ‘hace calor allí’
aachachaykaamun ‘está haciendo calor aquí’
aachachaykan ‘está haciendo calor allí’
2.5.3. La escritura de los préstamos. Una manera
concebible de escribir los innumerables préstamos caste
llanos del quechua sería transcribirlos exactamente co
mo en español. Sin embargo, esto es altamente impracti
cable por varias razones. Primeramente, requeriría que el
hablante quechua mezcle dos sistemas ortográficos dis
tintos y, por tanto, dé lugar a una gran confusión. En
segundo lugar, hay algo más im portante: muchos prés
tamos ya han sido asimilados fonológicamente al sistema
quechua de tal manera que ya no son sentidos como no
nativos; por ejemplo:
kutsillu ‘cuchillo’
uusha ‘oveja’
ashnu ‘burro’
simita ‘acemita (harina con afrecho)
de la segunda cernidura;
pan hecho de ésta,
tuuhu ‘tufo, mal aliento; mal olor’
Hay otras palabras que sólo han sido parcialmente
asimiladas al sistema quechua, las mismas que pueden
variar fonológica y/o semánticamente con respecto a la
palabra originaria española de modo no predecible.
Ejemplos:
huga ‘fuga (de una canción)’
gomitay ‘vom itar’
trinchi ‘tenedor’
hurkay ‘ahorcar’
igus ‘hig°;
torba (un tipo de cernidor mecánico grande)
El último de estos ejemplos ilustra una situación que
dista de ser desacostumbrada y según la cual una palabra
quechua puede ser de origen español obvio, aun cuando
no sea conocida por los hablantes de castellano.
Debe aclararse que la manera más simple y sistemática
de escribir los préstamos en quechua consiste en el em
pleo de la ortografía propia de esta lengua. Esta orto
grafía incluye el número mínim o de grafías necesarias
para la escritura inambigua de los sonidos no-nativos: b,
d, g, f, e, ee, o. El sistema quechua no incluye aquellas
grafías castellanas que son superfluas en una escritura
fonémica (h muda, hu, v,c, z, j, x). Ejemplos de la escri
tura de préstamos no asimilados pueden encontrarse a lo
largo del presente libro y en el diccionario que lo acom
paña, el mismo que hace uso únicamente del alfabeto
práctico oficial.
3
La oración básica
3.1. La oración básica.
La oración básica en el quechua es una estructura que
contiene una sola raíz verbal. Dos o más oraciones bási
cas se pueden combinar para formar la oración comple
ja, tratada en el capítulo 7. Al comparar las siguientes
oraciones:
Pedro papatam mikuykan
‘Pedro está comiendo papas’
Pedro mikuyta munan ‘Pedro quiere comer’
vemos que la primera, con la raíz verbal miku- ‘comer’,
representa la oración básica, y la segunda, con las raíces
verbales miku- y muña- ‘querer’, es una oración com
pleja.
La oración básica puede ser declarativa, imperativa o
interrogativa y contiene, además del verbo, un número
variable de complementos y constituyentes adverbiales.
La naturaleza semántica del verbo determina el número
de constituyentes obligatorios en el nivel de la estructu
ra lógica. Es importante distinguir entre estructura lógi
ca y estructura de superficie o realización de la oración,
porque el quechua permite la supresión de cualquier fra
se que representa información redundante en el contex
to de la conversación natural. Examinaremos primero
los cinco tipos de oración básica que se clasifican según
el número y la función de los constituyentes obligato
rios en la estructura lógica, con ejemplos declarativos.
1. Intransitiva sin sujeto:
Tamyaykanmi ‘Está lloviendo’
Alalaykanmi ‘Está haciendo frío’
Se trata de una pequeña clase de verbos referentes a
condiciones meteorológicas; tales verbos son los únicos
que no admiten ningún sujeto lógico.
2. Intransitiva con sujeto:
Pablo punuykarqan ‘Pablo estaba durmiendo’
Warmi wanurqun ‘La mujer ha m uerto’
Kashki kan ‘Hay sopa’
Este es el tipo com ún de oración intransitiva. Nótese
la función existencial de ka-, traducida como ‘haber’ o
‘existir’ en oraciones intransitivas, y compárense los
ejemplos siguientes.
3. Copulativa, con sujeto y complemento predi
cativo:
Pablo mayistrum kanqa ‘Pablo será un profesor’
Wayiqa pukam ‘La casa es roja ’
Wayiqa pukam karqan ‘La casa fue roja’
P ab lo mayistrum tukun
‘Pablo pretende ser m aestro’
Los únicos verbos copulativos son ka- ‘ser/estar’ y
tuku- ‘pretender ser, hacerse’. Ka- es el único verbo que
chua que tiene dos funciones, existenciales (intransitiva)
y copulativa. Pero la forma kan, siempre que no lleve
otro sufijo, tiene solamente función existencial con la
traducción ‘hay’; nunca se emplea con función copula
tiva (‘es’). Esta es la única irregularidad en la sintaxis
verbal del quechua.
4. Transitiva, con sujeto y objeto directo:
Pablo vakuta upyaykan ‘Pablo está tomando agua’
Pipis tsay wamrata maqashqa
‘Alguien ha pegado a ese niño’
El objeto directo lleva el sufijo acusativo -ta, excepto
cuando el objeto del verbo ni- ‘decir’ es una citación
directa, p.e.
“Manam imapis kantsu” ninaq
‘Dijo (que) no hay nada’
5. Transitiva, con sujeto, objeto directo y objeto in
directo.
Warmi Pablota kashkita qurqan
‘La mujer le dio sopa a Pablo’
Ambos objetos llevan el sufijo -ta.
3.2. Oraciones reducidas.
Cuando el contexto de la conversación nos permite
suprimir una frase sustantiva de la estructura lógica, se
presentan oraciones reducidas como las siguientes (basa
das en los ejemplos anteriores): .
Punuykarqan ‘Estaba durm iendo’
Wanurqun ‘(él/ella) ha m uerto’
Kanmi ‘Hay’
Upyaykanmi ‘Está tomando (lo)’
Pablo upyaykan ‘Pablo está tom ando(lo)’
Yakutam upyaykan ‘(él/ella) está tomando agua’
Maqashqa ‘(alguien) le ha pegado’
Pipis maqashqa ‘Alguien le ha pegado’
Kay wamrata maqashqa ‘A este niño le ha pegado’
Mayistrum kanqa ‘(él/ella) será profesor(a)’
En esta categoría podemos incluir las formas del m o
do imperativo cuyo sujeto, sobreentendido como segun
da persona, normalmente queda suprimido:
¡Punuy! ‘ ¡Duerme! ’
¡Yakuta upyay! ‘ ¡Toma agua! ’
Semejantes a estos ejemplos son los siguientes, en los
que se ha suprimido el verbo en vez de la frase sustan
tiva:
Pablom ‘Pablo’
Wayintam ‘Su casa (acusativo)’
Este tipo de oración siempre es la respuesta a una
pregunta introducida por un pronombre interrogativo,
como ima ‘qué’, pi ‘quién’o may ‘dónde’. Los ejemplos
Pablom y wayintam, por ejemplo, podrían ser las res
puestas a las preguntas
¿Pitaq shamuykan? ‘ ¿Quién está viniendo? ’
¿Imatam rikarqayki? ‘¿Qué cosa viste? ’
en las que vemos los verbos que no se repiten en las
contestaciones.
3.3 Constituyentes opcionales.
Los constituyentes opcionales de la oración son pala
bras o frases con función adverbial. Laclase más impor
tante es la de la frase sustantiva, cuya función adverbial
normalmente se señala con sufijos de caso. Los ejemplos
siguientes muestran los sufijos de caso -chaw ‘en’, -wan
‘con’ y -pita ‘de, desde’.
Wayinchaw Pablo yakuta upyaykan
‘Pablo está tomando agua en su casa’
Pablo mayistrum kanqa markantsikchaw
‘Pablo será profesor en nuestro pueblo’
Juan Pablowan shamurqan
‘Juan vino con Pablo’
Tsay warmi huk rumiwan pakirqun
‘Esa mujer (lo) ha roto con una piedra’
Limaqpita kutimunqa
‘Regresará de Lima’
En los últimos dos ejemplos hemos suprimido uno de
los constituyentes obligatorios de la estructura lógica (el
sujeto en la última, el objeto en la penúltima).
Si la frase sustantiva se refiere a algún p eríodo de
tiem po, no es necesario que u n sufijo de caso indique la
función adverbial; por ejem plo:
Kay k uti ayw anaqtsu ‘Esta vez no fue’
O tros tipos de constituyentes adverbiales son los ad
verbios verdaderos (una pequeña clase de raíces) y los
adjetivos adverbializados con el sufijo -ta:
Itsa sham unm an ‘Quizás vendría’
Allita rurarqan ‘Lo hizo b ien ’ (ver allí ‘bu en o ’)
3.4. Orden de los constituyentes.
El orden de constituyentes en la oración es bastante
libre, debido a que las funciones gramaticales de los
constituyentes son señaladas por sufijos. Sin embargo, se
puede afirm ar que hay u n orden favorito en el quechua.
El verbo norm alm ente aparece al final de la oración, y el
sujeto norm alm ente precede al objeto directo. Nótese,
por ejem plo, la equivalencia entre las siguientes ora
ciones, de las que la prim era m uestra el orden preferido.
Pablo yakutam upyaykan'
Y akutam upyaykan Pablo
►‘Pablo está tom ando agua’
Pablo upyaykan yakutam
U pyaykan Pablo yakutarn.
En cuanto a los constituyentes opcionales con función
adverbial, no hemos observado órdenes de preferencia.
U n orden fijo de constituyentes se encuentra en cier
tas construcciones gramaticales cuyas estructuras no he
mos m encionado hasta ahora. 1. La frase sustantiva,
cualquiera que sea su función en la oración entera, tiene
una estructura interna en la que el orden de palabras es
invariable: el sustantivo (o “ nom bre” ) que constituye el
núcleo de la frase siempre va al final; el adjetivo siempre
precede al nom bre; el núm ero siempre precede al adje
tivo; el pronom bre dem ostrativo siempre precede al n ú
mero; etc. En el capítulo 4 examinamos en detalle la
estructura de la frase sustantiva. 2. En las oraciones
complejas, toda cláusula subordinada u oración nomi-
nalizada exige que el verbo ocupe la posición final. Co
mo el núcleo de la oración embebida es el verbo, éste
tiene que estar en posición final para recibir el sufijo
nominalizador o subordinador junto con cualquier otro
sufijo necesario para señalar la función de la oración
embebida dentro de la oración entera. Véanse los capí
tulos 8 y 9.
3.5. Las únicas oraciones completas que no contie
nen verbos en la estructura lógica son las que consisten
solamente de una interjección u otra palabra semejante;
por ejemplo:
¡Achacháw! ‘ ¡Qué pena! ’
Awmi ‘Sí’
Manam ‘No’
Yosulpaaki ‘Gracias’
Winchis ‘Buenos días’
4
La frase sustantiva
Todos los constituyentes obligatorios y opcionales de la
oración básica, excepto el verbo y el adverbio, son frases
sustantivas que funcionan como sujeto, objeto directo,
objeto indirecto, complemento predicativo y adverbial.
En este capitulo examinamos primero la estructura y la
flexión de la frase sustantiva del tipo más básico: la frase
nominal de orden fijo. Otros dos tipos de frase sustan
tiva, la frase posesiva y la frase apositiva, se encuentran
descritas en las secciones 4.12 y 4.13 respectivamente.
4.1. La frase nominal.
La frase nominal consiste cuando menos de una sola
palabra que tiene que ser nombre o pronombre. Dado
que el pronombre, a menos que sea uno demostrativo,
no admite a ningún otro constituyente de la frase, des
cribimos los pronombres antes de presentar la frase no
minal propiamente dicha.
Los pronombres personales son los siguientes:
nuqa ‘yo’
qam ‘tú; Ud.’
pay ‘él; ella’
noqantsik ‘nosotros (incluye al oyente)’
noqakuna ‘nosotros (excluye al oyente)’
qamkuna ‘vosotros; Uds.’
paykuna ‘ellos; ellas’
Cuando el pronom bre personal tiene función de suje
to u objeto, se emplea sólo para dar énfasis a la persona
(mejor dicho, se suprime de la estructura lógica) porque
el verbo siempre lleva sufijos que indican la persona del
sujeto y objeto. Por ejemplo:
Pay qam ta maqashunki ‘El te pega a ti’
Maqashunki ‘Te pega’
Los pronombres interrogativo-indefinidos tienen dos
funciones: 1. Introducen preguntas pronominales, las
que requieren una respuesta más específica que ‘sí’ o
‘no’. 2. Con el enclítico -pis, forman pronombres indefi
nidos. Los pronombres interrogativo-indefinidos, con
sus traducciones interrogativas, son:
ima ‘qué’
Pi ‘quién’
may ‘dónde’
ayka ‘cuánto’
imay ‘cuándo’
imaq ‘por qué’
imanir ‘por qué’
mayqa- ‘cuál’ (siempre lleva flexión personal)
Los interrogativos ima, ayka, imay y mayqa- compar
ten con los pronombres demostrativos la posibilidad de
introducir una frase nominal:
¿Imataq qawarqayki? ‘¿Qué miraste? ’
¿Ima wayitaq qawarqayki?
‘¿Qué (cuál) casa miraste? ’
¿Imaytaq kutimunki? ‘¿Cuando regresarás? ’
¿Imay ora taq kutimunki? ‘¿A qué hora regresarás? ’
¿Mayqaykitaq aywakushqa?
‘¿Cuál(es) de Uds. se fueron? ’
¿Mayqan wayitaq rikarqayki? ‘¿Cuál casa viste? ’
A continuación se ofrecen algunos ejemplos de tales
pronombres con función indefinida:
Imapis oqrakashqa ‘Algo se ha perdido’
Ima allqupis kanimarqan ‘Algún perro me m ordió’
Pipis shamunqa ‘Alguien vendrá’
Maytapis aywanqa
‘Irá adonde quiera (a cualquier sitio)’
Los pronombres demostrativos son:
kay ‘este, -a; esto’
tsay ‘ese,-a; eso’
hay (Huaraz, equivalente a tsay)
taqay ‘aquel, aquella; aquello’
wak ‘ese otro, esa otra’
washa ‘aquel, de allá’
Concluimos esta sección con la mención de cuatro
nombres que por su naturaleza semántica podrían ser
clasificados como pronombres. Estos comparten la pecu
liaridad de llevar siempre flexión personal,
kiki- ‘uno mismo’
hapalla- ‘uno solo’
llapa- ‘todos (nosotros, Uds., ellos)
ishka- ‘los dos de (nosotros, Uds., ellos)’
Ejemplos en oraciones:
Kikin aywarqan ‘El mismo (o ella misma) fue’
Kikiita rikarqaa ‘Me vi a m í mismo’
Hapallayki aywanki ‘Tú solo irás’
Ishkantsik tsaychaw mikurquntsik
‘Nosotros dos hemos comido allí’
4.2. La frase nominal de orden fijo.
Cuando está representada por dos o más palabras tie
ne las siguientes características: 1. El nombre que cons
tituye el núcleo de la frase siempre está en posición
final. 2. El orden de palabras es invariable. 3. Las partes
de la frase son inseparables y, con poquísimas excep
ciones, solamente el nombre nuclear puede llevar sufijos.
4. La única relación gramatical entre constituyentes es la
de modificación.
En los párrafos siguientes definimos los constituyen
tes de la frase nominal de orden fijo, según su posición
en una frase hipotética que contiene una palabra o más
en todas las posiciones posibles. Hay ocho posiciones.
posición constituyente
8 nombre nuclear
7 nombre(s) atributivo(s)
6 adjetivo(s)
5 pre adjetivo
4 negación
3 frase numeral
2 cuantificador
1 pronombre demostrativo
4.2.1. En el quechua un nombre puede modificar
directamente a otro nombre que lo sigue:
hara chakra ‘chacra de maíz, maizal’
(literalmente, ‘maíz chacra’)
hara kuru ‘gusano de m aíz’
atoq kuru ‘alacrán’ (lit. ‘zorro insecto’)
Puede haber por lo menos dos nombres atributivos en
la misma frase:
hara chakra rumi ‘piedras del maizal’
4.2.2. Un número indefinido de adjetivos puede
preceder al nombre (nuclear o atributivo).
hatun chakra ‘chacra grande’
hatun hara chakra ‘maizal grande’
Cuando aparecen dos o más adjetivos, el orden se
determina en parte por factores semánticos. En la frase
alli hatun mushoq puka wayi
‘casa roja nueva grande y buena’
vemos el orden calidad—tamaño—edad—color.
Nótese que cuando la frase contiene un nombre atri
butivo se presenta la posibilidad de ambigüedad, porque
el alcance de la modificación de un adjetivo o de un
segundo nombre atributivo es variable. Ilustramos lo di
cho con dos frases ambiguas:
hatun chakra rumi (1) ‘piedras de la chacra grande’
(2) ‘piedras grandes de la chacra’
alli hara chakra (1) ‘chacra de buen m aíz’
(2) ‘maizal bueno’
4.2.3. El preadjetivo. Al igual que la palabra muy
del castellano, es una palabra que modifica adjetivos pe
ro nunca nombres. Dada esta limitación del alcance m o
dificador del preadjetivo, podemos referimos a la com bi
nación de preadjetivo con adjetivo como la frase ad
jetival. El primero de los constituyentes inmediatos de la
frase nominal
aysi mushoq wayi ‘casa muy nueva’
es la frase adjetival aysi mushoq ‘muy nueva’. Los únicos
preadjetivos registrados en Ancash son:
aysi ‘m uy’
mas ‘más’
llumpay (Huailas) ‘muy, demasiado’
allaapa ‘m uy’
Sin embargo, allaapa también funciona como adjetivo y
adverbio, con las traducciones ‘muchos, -as’ y ‘m ucho’,
resp ectivamente.
4.2.4. La negación. La categoría de negación contie
ne un solo morfema: mana (ama, otro morfema nega
tivo, se emplea solamente en frases verbales para indicar
el imperativo negativo). En la frase nominal, mana nor
malmente modifica la frase adjetival:
mana alli nuna ‘persona mala'
(lit. ‘persona no buena’)
4.2.5. La frase numeral. Consiste cuando menos de
una sola palabra. En la siguiente lista de morfemas nu
merales incluimos las variantes registradas en Ancash
que no son predecibles por los cambios fonológicos re
gulares.
1 huk
2 ishkay
3 kima (kimsa en Pomabamba,
Llamellín y Huari; kinsa
en Corongo y Sihuas; kinha
en partes de Pomabamba)
4 chusku
5 pitsqa
6 hoqta (soqta en Corongo)
7 qanchis
8 puwaq (pusaq en Corongo,
Sihuas y Pomabamba)
9 isqun
10 chunka
100 pachak
1000 waranqa
Los números ishkay, kima, chusku, pitsqa y hoqta,
cuando identifican personas en vez de cosas o animales,
tienen las formas especiales ishkaq, kimaq, chuskoq,
pitsqaq y hoqtaq.
El sistema decimal de contar es el siguiente. Para el
núm ero múltiple de diez, cien o mil, el número mayor
que uno y menor que diez precede a chunka, pachak o
waranqa:
20 ishkay chunka
30 kima chunka
40 chusku chunka
90 isqun chunka
200 ishkay pachak
500 pitsqa pachak
900 isqun pachak
2000 ishkay waranqa
Para los núm eros 11-19, 21-29, etc., el núm ero m enor
que diez se ubica al final:
11 chunka huk
12 chunka ishkay
19 chunka isqun
21 ishkay chunka huk
22 ishkay chunka ishkay
28 ishkay chunka puw aq
97 isqun chunka qanchis
101 pachak huk
1976 waranqa isqun pachak
qanchis chunka h o qta
Cuando los núm eros no sigan la p au ta indicada, se
entiende u n a construcción alternativa:
ishkay kim a ‘dos o tres’
4.2.6. Los cuantificadores. Corresponden a esta ca
tegoría, las raíces llapan ‘todos, -as’, atska ‘m uchos, -as’
(atskaq cuando se trata de personas) y chipya (chiwya
en Chiquián) ‘todos, -as’. Esta últim a no se usa en Hua
raz. Atska no precede a numerales.
llapan chunka wayi ‘todas las diez casas’
atskaq warmi ‘m uchas m ujeres’
4.2.7. Los pronom bres dem ostrativos, presentados
en 4.1, pueden ser los constituyentes iniciales de la frase
nominal-, tam bién pueden sustituir a la frase entera.
Tsay h atu n hara chakrata rikarqaa
‘Vi ese maizal grande’
Tsayta rikarqaa ‘Vi ese’
4.3. En vista de las diferencias que ya hemos visto
entre estructura lógica y estructura de superficie, no nos
sorprende encontrar ciertas construcciones que solamen
te se pueden comprender como derivadas de la frase
nominal de orden fijo. En la oración
Kay pukata munaa
‘Quiero esta roja’ (o ‘Quiero este rojo’)
el nombre nuclear ha sido suprimido de la frase que
funciona como objeto (igual como en la traducción cas
tellana). Cuando un nombre se suprime, cualquier sufijo
que éste podría llevar tiene que quedar con la última
palabra de la frase, en este caso un adjetivo con -ta.
Una situación muy distinta se ve en la oración
Hatunta rikaa wayita ‘Veo grande la casa’
en la que el nombre nuclear ha sido trasladado a la
derecha del verbo para dejar el adjetivo en una posición
de énfasis. Cuando una frase se divide en esta forma, hay
que duplicar el sufijo para mantener la unidad semántica
de la frase.
4.4. La flexión de la frase sustantiva.
La flexión de la frase sustantiva consta de tres catego
rías: persona (posesora), plural y caso.
4.4.1. Sufijos personales Los sufijos personales son
los siguientes. Primera persona: se indica por la duración
de la vocal final, cuando la raíz termina en vocal corta.
(Gráficamente, agregamos una letra idéntica a la que
representa la vocal final). Si la raíz termina en consonan
te o vocal larga, se agrega -nii.
wayii ‘mi casa’ {wayi ‘casa’)
urkuu ‘mi frente’ (urku ‘frente’)
peqaa ‘mi cabeza’ (peqa ‘cabeza’)
yawamii ‘mi sangre’ (yawar ‘sangre’
llumtsuynii ‘mi nuera’ (llumtsuy ‘nuera’)
raqaanii ‘mi casa en ruinas’
(raqaa ‘casa en ruinas’)
En las provincias de Huailas y Yungay, la vocal alta que
para la primera persona lleva duración se realiza como
vocal media: wayee, urkoo, y aw ornee, etc.
Segunda persona: se agrega -yki si la raíz term ina en a
o u, -ki si la raíz termina en i, -niki si termina en conso
nante o vocal larga. (En la provincia de Huailas tiene la
forma -k cuando sigue a la vocal ?’),
wayiki ‘tu casa'
urkuyki ‘tu frente'
peqayki ‘tu cabeza’
yawamiki ‘tu sangre’
llumtsuyniki ‘tu nuera’
raqaaniki ‘tu casa en m inas’
Tercera persona: se agrega -n a la raíz que termina en
vocal corta, -nin a la que termina en consonante o vocal
larga.
wayin ‘su casa’
urkun ;su frente’
p eqan ‘su cabeza’
yawamin ‘su sangre’
llumtsuynin ‘su nuera1
raqaanin ‘su casa en minas
Primera persona plural inclusiva: se agrega -ntsik a la
vocal corta, -nintsik a la consonante o vocal larga,
wayintsik ‘nuestra(s) casa(s) (inclusiva)’
urkuntsik ‘nuestra(s) frente(s) (inc.)’
peqantsik ‘nuestra(s) cabeza(s) (inc.)’
yawarnintsik ‘nuestra sangre (inc.)’
En algunas provincias orientales este sufijo ha perdido la
k final.
En esta sección hemos visto una sílaba -ni tratada
como si tuviera valor puramente fonológico o morfofo-
némico, es decir, se añade automáticamente delante del
sufijo personal cuando la raíz termina en consonante o
vocal larga. Este afijo parece tener la función de evitar
secuencias fonéticamente imposibles en el quechua. Sin
embargo, existe un pequeño grupo de temas nominales
en los cuales aparece -ni sin motivación fonológica. Si se
trata de la misma -ni, estos temas podrían ser reliquias
de una época anterior en la que -ni tuviese valor morfé-
mico. En la mitad de los seis casos, -ni requiere flexión
pers onal.
toqani ‘saliva’; cf. toga- ‘escupir’
hupani ‘sombra de persona o animal’;
cf. hupay ‘alma, espíritu’
hamani ‘aliento, respiración’;
cf. hama- ‘respirar, descansar’
oqllani- (es la forma poseída de oqlla ‘seno’,
parte exterior del pecho o abdomen)
‘el espacio entre la camisa y el seno’
ismani- ‘excremento, heces’; cf. isma- ‘defecar’
ishpani- ‘orina’; cf. ishpa- ‘orinar’
En los últimos dos casos también existen nominaliza-
ciones, ismay e ishpay, que pueden recibir flexión perso
nal; [Link]. ishpanin o ishpaynin ‘su orina’.
4.4.2 El plural. El número plural se especifica con el
sufijo -kuna. En el quechua la indicación de pluralidad
no es obligatoria. Casi nunca se emplea -kuna con una
frase que contiene un número o cuantificador:
wayi ‘casa, casas’ (según el contexto)
wayikuna ‘casas’
chunka wayi ‘diez casas’
atska wayi ‘muchas casas’
Cuando -kuna se agrega a un nombre que ya tiene fle
xión personal, se producen formas potencialmente ambi
guas porque se puede entender una pluralización tanto
de la persona como del nombre,
wayiikuna ‘nuestra (exc.) casa’;
‘mis casas’; ‘nuestras (exc.) casas’
wayikikuna ‘tus casas’; ‘la casa de Uds.’;
las casas de Uds.’
wayinkuna ‘sus casas (de él)’;
‘su casa (de ellos)’; ‘sus casas (de ellos)’
Nótese que -kuna siempre sigue a los sufijos persona
les, y precede a los de caso.
4.4.3. Los sufijos de caso. Al igual que las preposi
ciones del castellano o del inglés, los sufijos casuales
tienen por definición la función de especificar la rela
ción entre la frase sustantiva y el verbo. En el quechua la
frase sustantiva que funciona como sujeto —caso nomi
nativo— no lleva ningún sufijo. Para las demás funciones
existen en el quechua ancashino trece sufijos de caso.
4.4.31. -ta muchas veces se denomina “caso acusa
tivo” pero tiene un uso más amplio. Indica: 1. objeto
directo; 2. objeto indirecto; 3. destinación (con verbos
de movimiento); y 4. agente de una acción transitiva
(con verbos causativos).
1 Taytanta rikarqayki ‘Viste a su papá’
2 Taytanta qorqayki ‘Se lo diste a su papá’
3 Warasta aywanki ‘Irás a Huaraz’
4 Allquta maqatsirqayki wamrata
‘Hiciste que el niño pegara al perro’
4.4.32. -man ‘a’, ‘hacia’, indica la dirección del mo
vimiento. Si la frase no denota un lugar, también puede
tener la traducción ‘por’ en el sentido ‘para conseguir’.
Nunca se usa para indicar el objeto indirecto en Ancash.
Karasman kutimunqa ‘Regresará a Caraz’
Yakuman aywashaq ‘Iré por agua’
4.4.33. -chato es el sufijo locativo, traducido como
‘en’. En la mayor parte de las provincias se pronuncia
como -choo o -chuu cuando un enclítico lo sigue, y la
vocal pierde su duración en posición final de palabra.
Mesachawmi mikuyniki kaykan
‘Tu comida está en la mesa’
Wayintsikchaw punun
‘Duerme en nuestra (inc.) casa’
En los dialectos quechuas de Ayacucho, Cuzco y Bo-
livia, el sufijo locativo tiene la forma -pi. En Ancash hay
algunos modismos, temas derivados de manera irregular,
que contienen -pi; [Link]. kaypi ‘aquí’, patsaypi ‘en cierta
época’, haqpi ‘separado’, watampi ‘durante todo el año’,
hukpin ‘una vez’.
4.4.34. -pa tiene dos funciones distintas. En la frase
posesiva equivale a la preposición ‘de’ del castellano
(véase la sección 4.12) pero su sufijo “genitivo” en reali
dad no es un sufijo de caso porque indica la relación
entre dos frases sustantivas. La segunda función de -pa
lo clasifica como sufijo de caso; se traduce com o ‘por, a
través de, m ediante’.
Mayparaq ewkushqa? ‘¿Por dónde se ha ido? ’
Punkupa yarqurqan ‘Salió por la puerta’
4.4.35. -paq (-paa en Antonio Raimondi y Huari)
‘para’.
Wawqiipaq apapushaq ‘Lo llevaré para mi hermano’
Tushunaykipaq tokashaq ‘Tocaré para que bailes’
4.4.36. ~peq y -pita ‘de, desde; acerca de; hecho de;
después de, desde que; que (en comparaciones)’. No se
ha observado ninguna diferencia semántica entre -peq y
-pita. Los dos se emplean en el Callejón de Huailas, pero
en otras provincias sólo se usa -pita.
Chakrapita shamurqun ‘Ha venido de la chacra’
Tsay wamrakunapita parlaykan
‘Está hablando de esos niños’
Tsaypitaqa ayw anaq
‘Después de eso fue’; ‘Fue de allí’
R ikashqaapita ‘Desde que lo vi’
Kay um iita mas mishki taqaypita
‘Esta hum ita es más dulce que aquella’
ram ipita ‘hecho de piedra’
4.4.37. -yaq y -kama ‘hasta’; ’m ientras’. El prim ero
tiene la distribución más am plia en Ancash, pero -kama
es m uy frecuente en Huaraz.
Shuyaam anraqku tsayyaqqa
‘No debo esperar hasta eso’
Irkayaq ayw akushaq ‘Iré hasta el cerro’
Waraskama ayw arqan ‘Fue hasta H uaraz’
Pununqaayaq ‘Mientras duerm o’
4.4.38. -yan es el único sufijo de caso cuyo análisis
sigue en duda. En los pocos ejemplos que hemos encon
trado, parece que dicho sufijo sólo se em plea con núm e
ros o nom bres de m edida e indica u n a distribución por
partes o intervalos iguales.
huk m etra huk m etruyan
‘m etro p o r m etro ’, ‘a cada m e tro ’
hukllayllapayan ‘u n o por u n o ’
kim apayan ‘de tres en tres’
4.4.39 -raykur ‘por, a causa de’. En algunas provin
cias tiene la form a -rayku.
W arm ikiraykur uryaykanki
‘Por tu m ujer estás trabajando’
A sinaaraykum ir qayaykachashqaa
‘Por re irme he gritado’
4.4.40. -naw ‘co m o ’. En la m ayor parte de las pro
vincias se pronuncia com o -noo o -nuu cuando u n enclí
tico lo sigue, y la vocal pierde su duración en posición
final de palabra.
tsaynaw ‘como eso‘, ‘en esa forma’, ‘así’
¿Imanawtan? ‘¿C óm o?’
Tsay nunanawmi uryashaq
‘Trabajaré como ese hom bre’
4.4.41. -man ‘con’ indica instrumentación o acom
pañamiento. También señala la coordinación de frases
nominales, traduciéndose como ‘y’.
Huk ramiwan mankata pakirqaa
‘Rom pí la olla con una piedra’
Tsurinwan taakuykan
‘Está viviendo con su hijo’
Warmiwan warma chaamushqa
‘La mujer y el niño han llegado’
4.5. Combinación de sufijos de caso.
Ciertas combinaciones de sufijos de caso son posibles.
De ellas, hemos registrado solamente dos combinaciones
que, al parecer, no obedecen a ningún patrón. Estas son
-mampa (-man-pa) ‘hacia’ y -paqraykur’‘para’ (probable
mente se puede entender ‘por y para’).
Cuando -pa tiene función genitiva, cualquier sufijo de
caso lo puede seguir si se ha suprimido la frase referente
a lo poseído. Por ejemplo,
Noqapaman aywashun ‘Vamos al m ío’,
‘Vamos a la m ía’
sería una reducción de una oración como
Noqapa wayiiman aywashun ‘Vamos a mi casa’
De todas maneras, no se trata de una combinación de
dos sufijos de caso propiamente dichos porque en esta
construcción el sufijo -pa no tiene función casual.
El sufijo -naw ‘com o’ puede seguir a otros sufijos de
caso igual que la preposición ‘com o’ del castellano pue
de preceder a otras preposiciones (‘com o p a ra ’, ‘com o
en’, ‘com o de’).
taytaapaqnaw ‘com o para m i p a p á ’
nim anqanm annaw ‘según lo que m e dice’
El sufijo -wan sigue a los demás sufijos cuando indica
la coordinación de dos frases nom inales:
Ju a n ta Pab Iota wan rikarqaa ‘Vi a Ju a n y a Pablo’
4.6. Para indicar posiciones y direcciones más espe
cificas que las expresadas por -chaw, -man, -ta, -peq y
-pita, se em plea com o núcleo de la frase u n nom bre que
denota la posición o dirección, ju n to con el sufijo apro
piado. Por ejem plo, con ruri ‘interior; posición o direc
ción ad en tro ’, podem os construir oraciones com o las si
guientes:
Wayi rurichaw kaykan ‘Está dentro de la casa’
Wayi rurinm an ayw arqan ‘Fue adentro de la casa’
W ayirurim peq sham urqan
‘Vino de adentro de la casa’
Los nom bres que pueden participar en este tipo de cons
trucción son los siguientes:
qepa ‘posterior; posición o dirección atrás’
hikpa (id, en Sihuas, Pom abam ba y A ntonio Rai-
m ondi)
iki (id. en Sihuas)
haq ‘posición o dirección afuera’
ruri ‘interior; posición o dirección ad en tro ’
noopa (ñawpa en las provincias orientales) ‘anterior;
posición o dirección delante’
tsim pa ‘posición o dirección enfrente o del otro
lado’
w aqta ‘posición o dirección afuera o atrás’
washa (o washaa) ‘posición o dirección más allá’
han a ‘posición o dirección encim a’
rara (o rama) ‘posición o dirección arriba’
hunish (id. en A ntonio Raim ondi)
ura (o urna) ‘inferior; posición debajo, dirección
abajo’
kinray ‘dirección de frente’; ‘dirección a u n lado’ (el
uso varía entre distritos)
chawpi ‘centro; posición entre’
urna (en Huaraz) ‘parte superior; posición o direc
ción encima’
4.7. Un sufijo vocativo -y se emplea con algunos
nombres cuando se los usa para dirigirse a una persona
en forma respetuosa.
mamay ‘señora’ (cf. mama ‘mamá, m adre’)
taytay ‘señor4 (cí.tayta ‘padre; señor; don’)
tiyuy ‘tío ’ (se refiere a cualquier hombre adulto y
mayor que el hablante)
4.8. Reduplicación de raíz nominal, con función ad
verbial.
La raíz nominal puede reduplicarse para producir un
tipo especial de frase adverbial que indica la repetición
del punto de destino, dirección o un período de tiempo.
Si la raíz termina en vocal se agrega -n a cada palabra.
Wayin-wayin aywarqan ‘Fue de casa en casa’
kinran-kinran (Llamellín) ‘de lugar a lugar’
Hunaq-hunaq tsaychaw uryan
‘Trabaja allí todos los días’
Compárense las funciones distintas de la reduplicación
de raíces nominales tratada en 4.13.16 y 4.11.
4.9. En este párrafo examinamos tres raíces sustan
tivas que han sido descritas a menudo como sufijos por
que comparten la peculiaridad de aparecer en posición
final (nuclear) de frases mientras funcionan como adver-
bializadores de la frase.
La raíz hiña tiene una variedad de funciones. Como
nom bre com ún se puede traducir com o ‘m anera, condi
ción, sim ilitud, semejanza, aproxim ación’;com o m odifi
cador de nom bres, por ‘tal, sem ejante, igual, m ism o’;
com o adverbio, ‘así, de esa m anera, siem pre’; com o ver
bo transitivo, ‘hacer así’; cuando no tiene objeto, ‘ser (o
estar) así’. Finalm ente, cuando adverbializa frases se tra
duce com o una preposición: ‘com o, semejante a, a ma
nera de’. Por ejem plo:
tsay ato q hiña ‘como ese z o rro ’
La raíz patsa com o nom bre com ún se traduce com o
‘tierra, m undo; suelo, piso; tiem po, época; circuns
tancia5. Después de una frase nom inal que lleva el sufijo
de caso -pita (4.4.36), se traduce com o ‘desde’.
m ikushqam pita patsa ‘desde que com ió’
Waraspita patsa ‘desde H uaraz’
La raíz pura se em plea solam ente com o últim o ele
m ento de la frase nom inal, y tiene dos funciones distin
tas: a. Si la palabra que precede a pura es u n nom bre,
funciona com o adjetivo y las m ejores traducciones son
‘sólo, exclusivam ente, ju n to s ’. El quechuahablante suele
traducirla com o ‘en tre’, pero se trata de u n uso regional
de la palabra quizás relacionado con la segunda función
de pura. b. Si la palabra que precede es un núm ero, pura
adverbializa la frase e indica distribución en partes igua
les entre los m iembros de un grupo.
(a) Nana purallam aywashqa
‘Las herm anas han ido ju n ta s’, ‘Sólo las herm anas han
id o ’, (traducción regional) ‘Entre herm anas no más han
id o ’
(b) Papaanmshi haqinaq w aakankunata chunka pura
raki ku y aan amp aq
‘Dicen que su papá les dejó (a sus hijos, como he
rencia) sus vacas, diez a cada uno para repartir entre s í’
4.10. La función adverbializadora de -ta.
Posiblemente podemos identificar con el sufijo de ca
so acusativo (4.4.31) el sufijo -ta que es obligatorio con
adjetivos cuando tienen función adverbial; ej.:
allita ‘bien’ (cf. alli ‘bueno’)
Los nombres que denotan períodos de tiempo también
pueden llevar -ta cuando tienen función adverbial. En
este caso el uso de -ta es opcional; los nombres tempo
rales son los únicos que pueden tener función adverbial
sin flexión de caso.
paqasta ‘de noche’ ([Link] ‘noche; de noche’)
4.11. Adverbiales irregulares.
Existe un número considerable de lexemas adverbia
les, formados con sufijos o por reduplicación, que no
siguen ningún patrón productivo. Algunos ejemplos:
upalla ‘silenciosamente’ (cf. upa ‘mudo, sordo;
zonzo’)
huklla ‘de una vez’ (cf. huk ‘uno’)
wayralla ‘rápido’ (cf. wazvya-, wayra- ‘aventar’)
winaylla ‘de vez en cuando’ (cf. wina- ‘crecer’)
alleq ‘m uy bien, perfectam ente’ (cf. alli ‘bueno’)
tsaypun ‘entonces’ (cf. tsay ‘eso’)
qoyati (Chiquián) ‘ todo el día’ (cf. qoya ‘la ma
ñana’)
waraanin ‘temprano en la m añana’ (cf. waraa- ‘ama
necer’)
tutay ‘hace tiem po’ (este lexem.a es de Huaraz, pero
la raíz tuta ‘oscuro’ no se conoce en esta provincia)
qoya-qoya ‘muy tem prano’ (cf. qoya ‘la m añana’)
qesqa-qesqa ‘al comenzar el anochecer’ (cf. qesqa-
‘oscurecer’)
shaypa ‘parado, verticalm ente’ (cf. shaa- ‘parar’)
toopuypa ‘de contrata’ (cf. toopu ‘tarea contratada’)
4.12. La frase posesiva.
El sufijo -pa que hemos visto en el contexto de su
función de caso (4.4.34) también tiene función genitiva.
La frase posesiva en el quechua consta de dos frases
nominales de orden fijo cuya relación posesor-poseído
se indica con -pa. La frase que se refiere al posesor lleva
-pa, y precede inmediatamente a la frase que alude a lo
poseído; ésta siempre recibe flexión personal que con
cuerda con la persona del posesor,
noqapa chakraa ‘mi chacra’
qampa chakrayki ‘tu chacra’
noqantsikpachakrantsik ‘nuestra (inc.) chacra’
taqay nunapa chakran ‘la chacra de aquel hombre’
amiiguykipa chakran ‘la chacra de tu amigo’
La relación gramatical entre las dos partes de la frase
posesiva es como la de aposición, de tal modo que se
puede suprimir una parte cuando el contexto lo permite.
Cualquier sufijo de caso que pertenece semánticamente
a la frase posesiva entera permanece con la parte que no
se suprime.
Pedrupa chakranta aywashun ‘Vamos a la chacra de
Pedro’
Chakranta aywashun ‘Vamos a su chacra’
Pedrupata aywashun ‘Vamos a la de Pedro’
Dos o más frases posesivas se pueden combinar (em
beber):
Taytaapa amiigumpa chakranta uryarqaa
‘Trabajé la chacra del amigo de mi papá’
4.13. Derivación nominal.
En esta sección examinamos la derivación de sustan
tivos de otros sustantivos y de verbos. H proceso de
derivación nominal, también llamado nominalización, se
entiende a menudo como la formación de temas, es de
cir, de palabras que constan en dos o más morfemas
antes de recibir cualesquiera de los sufijos flexivos (los
de persona, número y caso). Veremos en seguida que en
un idioma del tipo polisintético la realidad del proceso
de derivación es muy distinta de la situación en un idio
ma analítico como el castellano. En el caso de los sustan
tivos derivados de sustantivos, tenemos que reconocer la
formación de una frase sustantiva cuya estructura difiere
mucho de la de la frase nominal de orden fijo. En el caso
de los sustantivos derivados de verbos (4.13.2), veremos
que se trata de la nominalización de oraciones enteras,
en las cuales el verbo es el constituyente nuclear y obli
gatorio entre un número de constituyentes opcionales.
Los detalles de las funciones de las oraciones nominali-
zadas serán descritos en el capítulo 7.
4.13.1. Sustantivos derivados de sustantivos: la fra
se sustantiva apositiva. Con excepción de -lia (4.13.11),
los sufijos productivos que tratamos en esta sección se
agregan a raíces o frases nominales para derivar sustan
tivos (palabras o frases) que pueden estar en relación
apositiva con una frase nominal de orden fijo. Por ejem
plo, de chakra ‘chacra’ y hatun chakra ‘chacra grande’,
agregando el sufijo -yoq (4.13.12) derivamos chakrayoq
‘poseedor de una chacra’, ‘el que tiene una chacra’, y
hatun chakrayoq ‘poseedor de una chacra grande’, ‘el
que tiene una chacra grande’. Juntando éstos a nuna
‘hom bre’, formamos la frase apositiva chakrayoq nuna
‘hombre que tiene una chacra’ y hatun chakrayoq nuna
‘hombre que tiene una chacra grande’. La última frase es
ambigua, pudiéndose entender también como ‘hombre
grande que tiene una chacra’; se trata de la misma clase
de ambigüedad que hemos visto en la frase nominal de
orden fijo cuando hay una secuencia de adjetivo—nom
bre—nombre.
Volviendo al caso sencillo de la frase apositiva de sólo
dos palabras, como chakrayoq nuna, podemos definir la
diferencia entre la frase apositiva y la frase nominal de
orden fijo. En ésta los constituyentes tienen que estar
adyacentes y en un orden determinado (salvo en los
casos especiales descritos en 4.3). En la frase apositiva,
las dos frases constituyentes muestran ordenamiento li
bre y son separables. Cuando la frase apositiva lleva fle
xión de caso y los constituyentes están separados, cada
parte tiene que llevar el sufijo de caso. Por ejemplo:
Chakrayoq nuna shamuykan SE1 hombre que
tiene una chacra
Nuna chakrayoq shamuykan está viniendo’
Nuna shamuykan chakrayoq
‘El hombre está viniendo, el que tiene una chacra’
Chakrayoq nunata rikarqaa *| aj hombre que
Nunata rikarqaa chakrayoqta J tiene una chacra’
En un análisis más abstracto tendríamos que derivar
la frase apositiva de una cláusula relativa, a pesar de que
no hay ninguna raíz verbal en la estructura de superficie.
Un derivado simple como chakrayoq sería, entonces, la
reducción de una cláusula relativa en una oración como
chakrayoq shamuykan ‘el (o ella) que tiene una chacra
está viniendo’, en la cual no se especifica el posesor
lógico.
4.13.11. El limitativo -lia. Este es el único de los
sufijos productivos de derivación nominal que tiene fun
ción atributiva (no toma parte en la formación de frases
apositivas). Puede seguir a los demás sufijos derivacio-
nales, y se emplea también en el tema verbal ([Link]).
Generalmente se traduce como ‘sólo’ o ‘no más’, pero a
veces sólo imparte un sentido de cortesía, respeto oca-
riño a la oración.
Kuchullachawmi ‘Está en el canto no más5
kikillan avwakuykarqa ‘mientras se iba solito’
Wawallaaqa mandanqaata ruraskishqa
‘Mi hijo ha hecho lo que le m andé’
ichikllapa ‘apenas, un poco’
Este sufijo muestra cierta libertad en cuanto a su posi
ción relativa a sufijos de otras clases, y a veces se redu
plica en forma semejante a la reduplicación del sufijo
diminutivo (-ito, -a) del castellano. Hemos registrado un
caso en el que -lia aparece tres veces en la misma pala
bra:
hapallallanlla ‘él solitito no más’
El mismo sufijo toma parte también en la formación
de lexemas adverbiales; véanse los primeros ejemplos del
párrafo 4.11.
4.13.12. El posesivo -yoq. Este sufijo deriva un sus
tantivo que alude al posesor de lo que denota la raíz o
frase nominal.
wayiyoq ‘el que tiene casa’, ‘poseedor de una casa’
qellayyoq ‘el que tiene plata’
kapoqyoq ‘persona adinerada’ (kapoq es una oración
nominalizada: ‘lo que beneficia’)
wayiyoq warmi ‘mujer poseedora de una casa’
Huk kurash kriyadayoq kanaq wayinchaw
‘Dicen que un cura tenía una criada en su casa’
Ishkay chunka watayoq kaa ‘Tengo veinte años’
Kachapaskamun huk waskata ishkay ukushyoqta
‘Le envió una soga con dos pericotes’
4.13.13. El inclusivo -ntin. (Tiene la forma -nintin
cuando sigue a una consonante o vocal larga). Este sufijo
es similar en función a -yoq, pero en vez de posesión
indica adyacencia espacial, inclusividad o acompaña
miento. Se lo traduce a menudo por ‘con’ o ‘yo’, y tiene
la peculiaridad de poder seguir a los sufijos personales y
al pluralizador -kuna.
wawan willkantin ‘su hijo con su nieto’
Tsaychawmi warmiinintin taakuu
‘Vivo allí con mi m ujer’
Amiigurmintin shamunqa ‘Vendrá con su amigo’
chusku watantin ‘durante cuatro años’
llapantin ‘todos juntos’
hinantinta ‘por todos lados’
4.13.14. El privativo-nnaq. (Tiene la forma -ninnaq
cuando sigue a una consonante o vocal larga. En algunas
provincias la primera n se ha convertido en duración
vocálica, produciéndose -:naq, -niinaq). Este sufijo indi
ca lo contrario del sufijo -yoq, es decir, ‘el que no tiene’.
warminnaq ‘el que no tiene m ujer’
qellayninnaq ‘el que no tiene plata’
Es posible confundir -nnaq, sobre todo donde tiene la
forma -:naq, con la nominalización agentiva de un tema
verbal que contiene el sufijo derivacional -naa desidera-
tivo ([Link]).
yaku-:naq yakuunaq ‘el que no tiene agua’
yaku-naa-q yakunaq ‘el que quiere tener agua’
4.13.15. El aumentativo -sapa. Difiere de -yoq sola
mente en que indica el posesor de muchas cosas o de
una cosa grande. Por ejemplo:
chakrasapa ‘el que tiene muchas chacras’
nawisapa ‘el que tiene ojos grandes’
Los dos lexemas siguientes parecen ser contracciones
con solamente la consonante inicial de -sapa:
peqas ‘cabezón, cabezudo’ (cf. peqa ‘cabeza’)
pachas ‘barrigón, panzón: ([Link] ‘barriga’)
4.13.16. Procesos irregulares. Muchos lexemas no
minales son, o parecen ser, derivados que no siguen pa
trones regulares y productivos. A continuación examina
mos varios tipos comunes.
4.13.161. Derivados formados por reduplicación.
Un número de lexemas nominales están formados por
reduplicación, generalmente de una raíz nominal o ver
bal reconocible. Algunos ejemplos son:
kuya-kuya ‘cualquier objeto, brebaje o ceremonia
para traer suerte en el am or’(de huya-1,a m ar’)
macha-macha ‘planta venenosa que produce un esta
do psicótico, prob. Astralgus o Datura
sp. ’ (de macha- ‘embriagarse’)
muru-muru ‘manchas en la piel (como las que deja la
viruela)’ (dem uru ‘semilla, grano’)
puru-puru ‘granadilla’ (de puru ‘un tipo de recipien
te de calabaza’)
shika-shika ‘raspadilla’ (de shika- ‘raspar’)
wallmi-wallmi ‘hierba medicinal no identificada’ (de
raíz incierta, quizás sea una forma de
warmi ‘mujer, hembra’)
pukllu-pukllu ‘hierba acuática usada como desin
flam ante’ (raíz desconocida)
talaq-talaq ‘persona que anda sin zapatos’ (quizás de
origen onomatopéyico)
4.13.162. Derivados con -s y -sh. Entre los casi cien
lexemas registrados con -i- o sh final, la mayor parte no
muestra una raíz reconocible. Sin embargo, es significa
tivo que aproximadamente el sesentaicinco por ciento
de estos lexemas sean nombres de plantas o animales.
(Además, muchísimos topónimos, que no hemos inclui
do en el diccionario, terminan en -s o -sh). Ejemplos
referentes a la flora y fauna:
con -5 : achis (cereal no identificado)
achkas ‘cordero (hasta tres meses de edad)’
anas ‘zorrillo’ (añas en ciertas provincias)
chinchis ‘jilguero (ave fringílida)’
chukas "I
qachpis ►(una variedad de papa)
uchus J
qawqis ‘guarahuau’ o ‘chinalinda’ (ave fal
có nida)
tunas ‘tuna (el cacto y su fruta)’
watas ‘gallinazo cabeza roja’
winchus ‘picaflor’
yukis ‘zorzal (Turdus chiguanco)
con -sh:- arash ‘lagartija’
chukllash ,‘grillo’
kapllish ‘cabrito (hasta tres meses de edad)’
kullash ‘molle (el árbol y su fruta)’
llakwash Tuya Raim ondi’ (árbol muy singular,
que crece sólo en ciertas zonas de Ancash)
lleqlish ‘liclish’ (un chorlo de la puna)
pantush (variedad de oca)
parush (variedad de maíz)
pitqush ‘naranjero’ (el ave frutera Thraupis
bonariensis)
purush ‘granadilla’
qemish ‘m ito’ (árbol con fruta parecida a la
papaya)
qenrash ‘m oscón’
ramrash ‘hojas secas del eucalipto’
shapash ‘zapallo’
tapash ‘mariposa nocturna’
tarush ‘taruga (venado)’
tumpush ‘abeja’
ukush ‘pericote’
wallash ‘trile altoandino’ (ave fringílida)
waywash ‘comadreja’
La -sh se puede identificar probablemente con la for
ma corta del sufijo nominalizador de verbos -shqa
(4.13.2), por lo menos en algunos derivados. Este mismo
morfema (u otro homónimo) parece tener el significado
‘lo que se parece a en nombres derivados. El ejemplo
diagnóstico es:
shinqash (hinqash en provincias orientales)
‘tobillo, espinilla, tibia’
cuya derivación de la raíz singa ‘nariz’ es obvia cuando
tomamos en cuenta el hecho de que la frase traki sinqa
en Corongo, al igual que chaki sinqa en los dialectos de
Ayacucho y Cuzco, tiene el mismo significado lexé-
mico y la misma traducción literal ‘nariz del pie’.
4.13.2. Sustantivos derivados de verbos o de oracio
nes. Cuatro de los seis sufijos que nominalizan verbos u
oraciones com parten con los sufijos -yoq, -ntin, -nnaq y
-sapa la propiedad de derivar palabras y frases sustan
tivas que pueden formar frases apositivas en la estruc
tura de superficie. Sin embargo, las oraciones nomina-
lizadas, que desde este punto denominamos nominali-
zaciones, tienen funciones que solamente son compren
sibles en el contexto de la estructura lógica de las oracio
nes complejas (ver el capítulo 7). En los siguientes párra
fos presentamos descripciones muy generales de las fun
ciones de las nominalizaciones.
4.13.21. El infinitivo -y. El verbo u oración marca
dos con el sufijo -y hacen referencia a una acción o
estado como abstracción sin implicancias temporales o
aspectuales. El infinitivo del quechua tiene casi las mis
mas funciones que el infinitivo del castellano. Ejemplos:
upyay ‘beber’
serbesa upyay ‘beber cerveza’
upyatsiy ‘hacer beber’, ‘hacer que uno beba’
Serbesa upyay gustamantsu ‘No [Link] tomar cer
veza’
¿Upyaynin gustashunkiku? ‘¿Te gusta cómo bebe?
Upyayta munaa ‘Quiero tom ar’
kay ‘ser’
uli kayniipa ‘por ser (yo) m entiroso’
Los ejemplos muestran el infinitivo en función de su
jeto, objeto y adverbial. Nótese que el objeto de la ora
ción nominalizada no lleva flexión acusativa.
A veces un infinitivo adquiere una referencia concreta
y se lexicaliza Algunos ejemplos del diccionario:
mikuy ‘comida’ (de miku- ‘com er’)
kuyakuy ‘amor’ (de kuya- ‘amar’)
tsarikuy ‘servicio militar obligatorio’ (de tsari- ‘aga
rrar’)
toqay ‘saliva’ (de toqa- ‘escupir’)
qollqay ‘terreno com partido’ (de qollqa- ‘compartir
terreno’)
pampakuy ‘entierro; cosa enterrada’ (de pampa- ‘en
terrar’)
mukaykuy ‘tierra mullida’ (de muka- ‘m ullir’)
millqay ‘la cantidad o medida de lo que se puede
cargar en los brazos, la pollera, etc.’ (de millqa- ‘car
gar o llevar por delante del cuerpo, en los brazos,
etc.’)
kayakuy ‘fogata’; ‘vigilia de San Juan’ (de kaya-
‘quemar’)
4.13.22. El agentivo -q. La nominalización con -q
alude al agente o hacedor de la acción denotada por el
verbo; es muy similar al verbo con el sufijo -dor(a) del
castellano, pero -q se puede añadir a cualquier verbo.
Ejemplos:
mikoq ‘el que com e’ (de m iku- ‘comer’)
papa m ikuykaq ‘el que está comiendo papas’
mikutseq ‘el que hace comer’
mikoq nuna ‘hombre que come’
Wamraqa kay runata allaapa trabahaqta rikaykurqa
(Llamellín)
‘El muchacho, viendo a este hombre que trabajaba
mucho. .
Hay una construcción especial en la cual el verbo con
-q indica propósito cuando el verbo independiente de la
oración es un verbo de movimiento; por ejemplo:
Aywaa kamputam mikoq berdi paatsuta (Huailas)
‘Voy al campo para comer el pasto verde’
Maqashoqniki shamunqa ‘Vendrá para pegarte’
4.13.23. El participio perfectivo -shqa. Este sufijo,
que tiene la forma abreviada -sh en las provincias orien
tales, se identifica con el sufijo que indica el tiempo
perfecto en la flexión verbal (5.1.5). Como nominaliza-
dor es similar al sufijo del participio pasado del caste
llano, pero -shqa tiene una mayor diversidad de fun
ciones: 1. Refiere la acción como un hecho:
mikushqayki ‘que com iste’, ‘que lias com ido’, ‘el he
cho de que comiste’
Mikushqaykita yachantsik ‘Sabemos que has co
m ido’
Rikaashusnqaykita yachaa ‘Sé que te lia visto’
2. Hace referencia al objeto (si la raíz verbal es tran
sitiva) o a cualquier complemento adverbial que puede
haber en la estructura lógica de la oración nominalizada.
Cuando la frase nominal referente al objeto u otro com
plemento aparece en la estructura de superficie, se for
ma una frase apositiva.
mikushqayki ‘lo que com iste’; ‘lo que usaste para
comer’; ‘el lugar donde comiste’; etc.
mikushqayki papa ‘las papas que lias com ido’
rurashqan ponchu ‘el poncho que él hizo’
tushushqaa shipash ‘la muchacha con la cual bailé’
parlashqantsik nuna ‘el hombre del cual hablamos’;
‘el hombre con el cual hablamos’
waqashqayki warmi ‘la mujer por la cual lloraste’
qellay qoshqayki nuna ‘el hombre a quien has dado
la plata’
3. Alude al agente de una acción intransitiva con as
pecto perfectivo:
pisliipashqa wamra ‘niño cansado’
machashqa nunakuna ‘gente borracha’
chaamushqa awkis ‘el viejo que ha llegado’
Wamraqa taririnaq naanichaw huk kondor ratarish-
qata
‘El muchacho encontró en el camino un cóndor que
recién había aterrizado’
4.13.24. El participio potencial -na. La nominali-
zación con -na comparte las primeras dos funciones que
tiene la nominalizacióri con -shqa; la diferencia, de natu
raleza aspectual, consiste en que -na indica una acción
posible o potencia] (es decir, sin realizarse todavía) en el
momento indicado por la flexión temporal del verbo
independiente de la oración. Ejemplos:
mikunayki (1) ‘que comerás’, ‘que puedas com er’,
‘que has de com er’, ‘la posibilidad de
que comas’
(2) ‘lo que comerás’; ‘lo que puedas usar
para comer’; ‘el lugar donde puedas
com er’; etc.
M ikunaykita yachaa ‘Yo sé que comerás’
Mikunaykita yacharqaa ‘Supe que pudiste com er’
mikuna papa ‘papa que se puede com er’,
‘papa comestible’
Tushunaykipaq tokashaq ‘Tocaré para que bailes’
Shuyamay tsaychaw mikunaqpaq
‘ ¡Espérame allí para que yo te coma!
Una construcción especial con -na está descrita en
5.1.9.
Algunos derivados con -na se han lexicalizado, con
referencia instrumental o locativa. Ejemplos:
hanchana ‘olla con asa encima’ (de kancha- ‘tomar
en la mano’)
tipina (tipikuna en A. Raimondi) ‘despancador’ (he
rramienta ) (de tipi- ‘despanear’)
qepina (tela de tocuyo para envolver, o usar como
bolsa) (de qepi- ‘envolver con tela’)
aswana (un tipo de olla grande) (de as iva- 'hacer chi
cha’)
vviruna (mazo chico de madera para aplanar el exte
rior de la olla) (de una raíz verbal que ya no existe;
cf. iviru ‘caña de azúcar’ y wilu- ‘apalear’)
roquna (instrumento de madera para cortar e igualar
las puntas de la olla) (de roqu- ‘cortar’)
pitsana ‘escoba’, (una planta usada en la fabricación
de escobas) (de pitsa- ‘barrer’)
oquna ‘pantano’ (de oqu- ‘humedecerse’)
anka taakuna (peñasco de cierta forma, literalmente
‘paradero del gavilán’) (de taa- ‘sentarse; vivir, residir’)
4.13.25. El participio imperfectivo -nqa. Este sufijo
comparte las funciones comunes de -shqa y -na, pero se
refiere a una acción que por lo menos ha comenzado, y
que puede haber terminado. La referencia aspectual, en
tonces, es mutuam ente exclusiva con la de -na, incluye a
la de -shqa y a la acción habitual o presente.
Upyanqayki manam allitsu
‘Lo que tomas no es bueno’
mikunqaa papa
‘las papas que estoy com iendo’; ‘las papas que he
comido’
Musyaatsu pi kanqanta ‘No sé quién es’
Musyaa pununkanqanta ‘Sé que está durmiendo’
musyanqaykinawpis ‘como tú también sabes’
unay taakunqanchavvqa ‘en vivir allí mucho tiem
po, . .
upvanqaapita ‘de lo que he lom ado’
La única restricción que hemos notado en el uso de
-nqa es que cuando no se trata de una acción terminada
(para la cual el uso de -shqa sería algo más apropiado), la
nominalización con -nqa nunca alude al instrumento de
la acción. Solamente la nominalización con -na puede
indicar el instrumento de una acción habitual o po
tencial.
4.13.26. El derivador -t. Es un sufijo que sobrevive
sólo en el quechua de las provincias ancashínas de Co-
rongo, Sihuas, Pomabamba, Mariscal Luzuriaga (capital
Piscobamba) y Aija. (También provee las únicas palabras
quecnuas que terminan en letra y fonema t). Clasifica
mos el derivado con -t como nominalización a base de su
ocurrencia con varios de los sufijos de caso. Sin embar
go, no se emplea como sujeto u objeto, y no admite
sufijos personales o el pluralizador -kuna. Parece referir
se a la acción como un estado completo. Cuando no
lleva un sufijo de caso, tiene función adverbial y la tra
ducción ‘hasta que’ o ‘com pletam ente’. El sufijo -kaa,
pasivo—reflexivo, a menudo precede a -t. Los ejemplos
son de Sihuas.
warat ‘hasta el amanecer’; ‘toda la noche’
Qellqashun ushakat
‘Escribiremos hasta que se termine’
chakit ‘completamente seco’
tm rakat
‘hasta que esté colocado’; ‘a su mismo sitio’
yanayat ‘hasta que se ponga negro’
Puñukat kutaskin ‘Le pega hasta inconscientemente’
Katraykamunki yakuta waratpaq
‘Vas a soltar agua para toda la noche’
Warattrawqa achaari trakraqa saltasha
‘En toda la noche seguro la chacra se ha derrum bado’
¡Ushakattrawnaqa aari qoykuyllana!
‘ ¡Ya que está por terminarse, dáselo todo!
Ushkatmanna traykunaq kaa
‘Yo ya había llegado a los finales’
4.14. Transiciones personales en nominalizaciones.
En general las nominalizaciones admiten las mismas
transiciones de flexión personal como las palabras verba
les independientes; véase 5.1.1. los sufijos -yaa (plurali-
zador), -maa (transición 2 -KL y 3->l) y -shu (transición
3->2) preceden al sufijo nominalizador, individualmente
o en las combinaciones -yaa-maa y -yaa-shu. Los demás
sufijos personales siguen al sufijo nominalizador, y to
man las mismas formas como en la flexión de nombres
(4.4.1).
Maqamayta munan ‘Quiere pegarme’
Maqashuynikita munan ‘Quiere pegarte’
maqamaq ‘el que me pega’
maqashoqniki ‘el que te pega’
maqamaanayki ‘que me puedes pegar’
maqashushqayki ‘que te pegó’
maqamanqayki 'que me pegas’, ‘que me has pegado’
La única irregularidad es que el sufijo -q que marca la
transición 1-+2 sólo se usa con -na y -shqa.
maqanaqpaq ‘para que yo te pegue’
5
La frase verbal
La frase verbal en quechua, desde el punto de vista de la
gramática tradicional, es bastante sencilla porque consis
te solamente de una palabra verbal y, a veces, de un
auxiliar. Sin embargo, su complejidad es mayor que la
de la frase nominal debido a que el verbo puede conte
ner un gran número de sufijos derivacionales y flexivos.
Una sola palabra verbal del quechua corresponde mu
chas veces a una oración compleja en el castellano.
5.1. Flexión verbal.
5.1.1. El tiempo presente. Es la forma del verbo que
no lleva ninguna otra flexión sino los sufijos personales
y se refiere a una acción o un estado habitual que inclu
ye el presente. Ilustramos lo expuesto con la raíz iviya-
‘oir’ y los sufijos que indican la persona del sujeto.
Persona Sufijo Ejemplo
1 wiyaa ‘oigo’
2 -nki wiyanki ‘oyes’
3 -n wiyan ‘oye’
1 pl. inc. -ntsik wiyantsik ‘oímos (inc.)’
La pluralización de la persona es la función del sufijo
-yaa (-ya en sílabas cerradas) que precede al sufijo perso
nal. Con el sufijo de primera persona, representada por
la duración de la última vocal, -yaa indica plural exclusi
vo. Como no se permite un tercer grado de duración
vocálica, la palabra tiene que terminar en aa.
1 pl. exc. -yaa-: wiyayaa ‘oímos (exc.)’
2 pl. -yaa-nki wiyayanki, ‘Uds. oyen’
3 pl. -yaa-n wiyayan ‘ellos oyen’
El pluralizador -yaa se encuentra sólo en Ancash, excep
to en los distritos sureños de la provincia de Bolognesi
que antes pertenecían al departam ento de Lima, y en
ciertas provincias occidentales de Huánuco.
Las transiciones, flexión para la persona del sujeto y
del objeto, obedecen las siguientes reglas: 1. Ningún su
fijo indica la tercera persona como objeto. 2. Si el obje
to es la misma persona que el sujeto (construcción refle
xiva), ningún sufijo puede indicar el objeto. 3. Cuando
la primera persona es objeto se emplea el sufijo -maa
(-ma en sílabas cerradas). 4. Cuando la segunda persona
es objeto, y la primera sujeto, se emplea el sufijo -q
(excepto en el tiempo futuro; ver 5.1.3). 5. Cuando la
segunda persona es objeto y la tercera sujeto, se emplea
la secuencia -shu. . .nki.
Cuando el sujeto y el objeto son singulares, el paradig
ma en tiempo presente es el siguiente:
Transición Sufijos Ejemplos
1 -> 2 -q wiyaq ‘te oigo’
2-+ 1 -maa-nki wiyamanki ‘me oyes’
3 -*1 -maa-n wiyaman ‘me oye’
3-*l pl. inc. -maa-ntsik wiyamantsik ‘nos
(inc.) oye:
3 -2 -shu-nki wiyashunki ‘te oye’
Si el objeto y/o el sujeto es plural, el uso de -yaa
produce palabras ambiguas:
wiyayaq (1) ‘nosotros (exc.) te oím os’
(2) ‘les oigo a Uds.’
(3) ‘nosotros (exc.) les oímos a Uds.!
wiyayaaman ( i)‘me oyen’
(2) ‘nos (exc.) o y e’
3
( ) ‘nos (exc.) oyen’
wiyayaam anki (1) ‘Uds. m e oyen’
(2) ‘tu nos oyes’
3
( ) ‘Uds. nos oyen’
wiyayaashunki (1) ‘te oyen’
(2) ‘les oye a U ds.’
3
( ) ‘les oyen a U ds.’
Pero no hay ambigüedad en la transición 3 -* l pl. inc.:
w iyayaam antsik ‘nos (inc.) oyen’
Cuando sea necesario, las am bigüedades se pueden resol
ver m ediante el uso de pronom bres en la o rac ió n ;p . ej.:
noqakuna qam ta wiyayaq ‘nosotros (exc.) te oím os’
5.1.1. El tiem po pretérito. Para form ar el tiem po
pretérito se coloca el sufijo -rqa delante de los sufijos
personales:
1 -rqa-: w iyarqaa ‘o í ’
2 -rqa-yki w iyarqayki ‘o íste ’
3 -rqa-n wiyarqan ‘o y ó ’
1 pl. inc. -rqa-ntsik w iyarqantsik ’oím os (inc.)’
Cuando el sujeto es plural, -yaa precede al sufijo tem
poral:
wiyayarqaa ‘nosotros (exc.) oím os’
wiyayarqayki ‘Uds. oyeron’
wiyayarqan ‘ellos oyeron’
En las transiciones, -maa y -shu siempre preceden al sufi
jo tem poral, pero -q lo sigue:
1 -* 2 -rqa-q w iyarqaq ‘te o í’
2-*l -maa-rqa-yki w iyam arqayki ‘m e o íste ’
3-^1 -maa-rqa-n wiyam arqan ‘m e oyó’
3 -*1 pl. inc. -maa-rqa-ntsik w iyam arqantsik ‘nos o y ó ’
3 -*2 -shu-rqa-nki wiyashurqanki ‘te oyó’
Las transiciones precedidas por -yaa adm iten las mismas
ambigüedades que en los demás tiem pos, p. ej.:
wiyayaam arqan (1) ‘me oyeron’
(2) ‘nos (exc.) o y ó ’
(3) ‘nos (exc.) oyeron’
5.1.3. El tiem po futuro. El tiem po futuro no mues
tra un patró n regular com o otros tiem pos, y la segunda
persona (cualquier form a que term ina con -nki) es idén
tica a la del presente.
1 -shaq wiyashaq ‘oiré’
2 -nki wiyanki ‘oirás’
3 -nqa wiyanqa ‘oirá’
1 pl. inc. -shun wiyashun ‘oiremos (inc.)’
Con sujeto pluralizado:
w iyayaashaq ‘nosotros (exc.) oirem os’
wiyayanki ‘Uds. o irán’
wiyayanqa ‘ellos oirán’
Las transiciones son:
1 -+% -shqa-yki wiyashqayki ‘te oiré’
2-*l -maa-nki wiyamanki ‘m e oirás’
3->l -maa-nqa wiyam anqa ‘m e oirá4
3-*l pl. inc. -maa-shun w iyam aashun ‘nos (inc.)
oirá’
3 ->2 -shu-nki wiyashunki ‘te oirá’
Con -yaa se presentan los mismos patrones ya vistos, p.
ej.:
w iyayashqayki (1) ‘nosotros (exc.) te oirem os’
(2) ‘les oiré a U ds.’
(3) ‘nosotros (exc.) les oiremos a U ds.’
5.1.4. El pasado reciente. El tiem po pasado recien
te, form ado con el sufijo -rqu, es m uy similar en función
al tiem po perfecto (5.1.5). En tanto no se haya precisa
do la diferencia entre los dos, hay que recordar que los
términos “pasado reciente” y “perfecto” están basados
principalmente en las traducciones castellanas típicas.
La única diferencia formal entre los paradigmas de los
tiempos pretérito y pasado reciente se ve en el sufijo de
segunda persona: -rqa-yki, -rqu-nki. A continuación pre
sentamos el paradigma básico sin mostrar los sufijos ais
lados.
1 wiyarquu ‘acabo de oir’, ‘he oído’
2 wiyarqunki ‘acabas de oir’, ‘has oído’
3 wiyarqun ‘acaba de oir’, ‘ha oído’
3 pl. inc. wiyarquntsik ‘acabamos de oir’,
‘hemos oído’
1 pl. exc. wiyayarquu ‘acabamos de oir’,
‘hemos oído’
2 pl. wiyayarqunki ‘Uds. acaban de oir’,
‘han oído’
3 pl. wiyayarqun ‘acaban de oir’, ‘han oído’
1 ->2 wiyarqoq ‘acabo de oirte’, ‘te he oído’
2-*l wiyamarqunki ‘acabas de oirme’, etc.
3-»l wiyamarqun ‘acaba de oirme’
3-*l pl. inc. wiyamarquntsik ‘acaba de oim os’
3 —2 wiyashurqunki ‘acaba de oirte’
1 —2 pl. ~ [~ ‘acabo de oirles
a Uds.’
1 pl. exc. ->-2 wiyayarquq ‘acabamos de oirte’
1 pl. exc. ->2 pl. ‘acabamos de oirles
a Uds.’
etc.
5.1.5. El tiempo perfecto. El tiempo perfecto mues
tra tres patrones paradigmáticos. Uno emplea el sufijo
temporal -shqa con los mismos süfijos personales que en
el presente y el pasado reciente. Los otros emplean una
forma invariable del verbo, con -sh o -shqa, más el verbo
auxiliar ka- que lleva los sufijos personales. Como ejem
plo veamos las tres maneras de decir ‘has oído’:
wiyashqanki ‘has oído’
wiyash kanki ‘has oído’
wiyashqa kanki ‘has oído’
La distribución geográfica de los tres patrones no ha
sido precisada. No obstante, nos parece que en un lugar
dado se emplean cualesquiera dos de los patrones. No se
ha observado el uso de los tres en la misma provincia.
Los tres patrones son los siguientes:
I: wiyashqaa II: wiyash kaa III: wiyashqa kaa
wiyashqanki wiyash kanki wiyashqa kanki
wiyashqa wiyash wiyashqa
wiyashqantsik wiyash kantsik wiyashqa kantsik
(En Antonio Raimondi y probablemente otras provin
cias orientales, la segunda persona es -yki como en el
pretérito).
Para pluralizar el sujeto se agrega -yaa delante de
-shqa o -sh, p. ej.:
wiyayashqanki
wiyayash kanki ►‘Uds. han oído’
wiyayashqa kanki _
Es muy posible que en algunas partes del departamento
se emplee -yaa en el verbo auxiliar.
Las transiciones son muy poco usadas en el tiempo
perfecto, pero son posibles. En el prim :r patrón éstas si
guen las mismas reglas como para el tiempo pretérito;
p. ej.:
wiyashqaq ‘te he oído’
wiyashushqanki ‘te ha oído’
En el segundo patrón, típico de las provincias orientales,
también hay transiciones. Veamos un ejemplo de Llame-
11ín con el verbo ni- ‘decir’:
Lunispaa aw niyaamash
‘Me han dicho “sí” para el lunes’
Desconocemos las posibilidades de transiciones en el ter
cer patrón.
5.1.6. El tiempo habitual. El tiempo pasado habi
tual se forma con el sufijo -q y el auxiliar-ka (aunque no
se usa el auxiliar en tercera persona cuando no hay tran
sición 3 -^2; compárese el tiempo perfecto).
wiyaq kaa yo oía
wiyaq kanki oías’
wiyaq él oía’
wiyaq kantsik oíam os’
wiyayaq kaa nosotros (exc.) oíam os’
wiyayaq kanki Uds. oían’
wiyayaq ellos oyeron’
Las transiciones siguen el patrón normal, aunque el sufi
jo -q de la transición 1 ->2 no se puede agregar al -q del
pasado habitual. Por ejemplo:
wiyamaq kanki ‘me oías’
wiyamaq ‘me oía’
wiyamaq kantsik ‘nos (inc.) oía’
wiyashoq kanki ‘te oía’
wiyayaashoq kanki (1) ‘te oyeron’
(2) ‘les oyó a Uds.’
(3) ‘les oyeron a Uds.’
5.1.7. El modo delegatorio. Hemos inventado este
término para designar una categoría quechua muy im
portante que no ha sido bien analizada en estudios ante
riores. El verbo con el sufijo -naq (-ñaq en Corongo, -naa
en Antonio Raimondi y Huari) ha sido tratado como un
tiempo “pasado narrativo” o “pasado distante” por al
gunos autores, en base a la observación de que se trata
de la forma verbal más común en cuentos tradicionales
(excepto en citaciones directas). Otros lo han nombrado
“tiempo pluscuam perfecto” porque corresponde a uno
de los usos del pluscuamperfecto en castellano.
La función de -naq en realidad no es temporal sino
modal. Indica que el hablante no ha presenciado la
acción o el estado denotado por la oración, o que el
hablante no se había dado cuenta de la realidad de lo
que pasaba. La traducción de un verbo con -naq puede
estar en tiempo pasado, pluscuamperfecto, perfecto o
presente según las circunstancias. El sufijo -naq es mu
tuamente exclusivo con los sufijos temporales, con dos
excepciones: se combina con -rqu en la secuencia
-rqunaq, y con el perfecto en tercera persona, -sh kanaq
o -shqa kanaq. Es interesante notar que el mismo modo
delegatorio se presenta en los dialectos de Ayacucho y
Cuzco, aunque en el sur el sufijo es -sqa en vez de -naq.
En su aspecto formal, el modo delegatorio tiene la
misma estructura y las mismas restricciones que el tiem
po pasado habitual.
wiyanaq kaa ‘yo había oído’, ‘oí sin darme cuenta’
wiyanaq kanki ‘habías oído’, etc.
wiyanaq ‘él había oído’, ‘oyó (según me han dicho)’
wiyanaq kantsik ‘habíamos oído'
wiyayaanaq kaa ‘nosotros (exc.) habíamos oído’
wiyayaanaq kanki ‘LTds. habían oído’
wiyayaanaq ‘habían oído’
wiyamaanaq kanki ‘me habías oído’
wiyayaashunaq kanki (1) ‘te habían oído’
(2) ‘les había oído a Uds.’
(3) ‘les habían oído a Uds.’
5.1.8. El condicional. El condicional se forma con
el sufijo -man que sigue a los sufijos personales del verbo
en tiempo presente:
wiyaaman ‘yo oiría’
wiyankiman ‘oirías’
wiyanman ‘oiría’
wiyantsikman ‘oiríamos (inc.)’
wiyayaaman ‘oiríamos (exc.)’
wiyayankiman ‘Uds. oirían’
wiyayanman ‘ellos oirían’
wiyaqman ‘te oiría’
wiyamanman ‘me oiría’
wiyamantsikman ‘nos (inc.) oiría’
wiyashunkiman ‘él te oiría’
wiyayaqman (1) ‘nosotros (exc.) te oiríamos’
(2) ‘yo les oiría a Uds.’
(3) ‘nosotros (exc.) les oiríamos a Uds.’
En la primera persona plural inclusiva hay una forma
alternativa -shwan (-shivay en Llamellín):
wiyashwan ‘nosotros (inc.) oiríam os’
El condicional pasado emplea como auxiliar la pala
bra karqan que sigue a la forma del condicional simple.
Se encuentran dos ejemplos en la siguiente oración regis
trada en Llamellín:
Mana tsay runata llullapaaman karqan, llapan
uushaata saanutami wayiiman chaatsiiman karqan
‘No hubiera mentido a ese hombre, habría hecho
llegar sanas a mi casa todas mis ovejas’
5.1.9. El modo obligatorio. El modo obligatorio
con el sufijo -na tiene características tanto de una cons
trucción verbal como de una oración nominalizada. El
-na se identifica con el sufijo nominalizador tratado en
los capítulos 4 y 7.
En los primeros ejemplos, vemos construcciones que
parecen idénticas a otras netam ente verbales como las
del tiempo pretérito:
wiyanaa ‘tengo que oir’
wiyanayki ‘tienes que oir’
wiyanan ‘tiene que oir’
wiyanantsik ‘tenemos (inc.) que oir’
wiyayaanaa ‘tenemos (exc.) que oir’
wiyamaanayki ‘tienes que oirme’
Per o podemos variar el tiempo mediante el uso de ka- en
tercera persona con un sufijo temporal:
wiyanaa kanqa ‘tendré que oir’
wiyanaa karqan ‘tuve que oir’
También se puede agregar el modo condicional:
wiyanaa kanman ‘tendría que oir’
En estas construcciones ka- no está funcionando simple
mente como auxiliar para llevar un sufijo personal. Más
bien, si tomamos en cuenta la función nominalizadora
de -na (ver los capítulos 4 y 7) tenemos que reconocer la
función intransitiva de ka- (‘haber’). Una palabra como
wiyanaa es una nominalización que funciona como suje
to de ka-, y en el primer grupo de ejemplos hemos supri
mido la palabra kan ‘hay, existe’. Una traducción literal
de, por ejemplo, wiyanaa kanqa, sería ‘habrá (la posibili
dad de) que yo oiga’. La construcción del modo obliga
torio, aunque contenga una sola palabra en el nivel de la
estructura de superficie, es una oración compleja en el
nivel de la estructura lógica.
Compárese el modo desiderativo con -naa ([Link])
que fácilmente se puede confunfir con el obligatorio.
5.1.10. El imperativo. El modo imperativo muestra
un sufijo -y idéntico al infinitivo. Incluimos aquí dos
sufijos más que tienen funciones muy semejantes:-tsun
(a veces llamado “exhortativo”) para el sujeto en tercera
persona y -shun para el sujeto en primera persona plural
inclusiva (éste se identifica con un sufijo del tiempo
futuro, aunque la función es algo distinta). Las formas
básicas y las transiciones singulares son las siguientes:
2 -y wiyay ‘ ¡Oiga! ’
3 -tsun wiyatsun ‘ ¡Que oiga él! ’
1 pl. inc. -shun wiyashun ‘ ¡Oigamos! ’
2-*l -maa-y wiyamay ‘ ¡Oigame! ’
3->T -maa-tsun wiyamaatsun ‘ ¡Que me oiga! ’
3-*2 -shu-y wiyashuy ‘ ¡Que te oiga! ’
3-^1 pl. inc. -maa-shun wiyamaashun ‘ ¡Que nos oiga! ’
Estas formas se pluralizan en la manera normal, p. ej.:
wiyayay ‘ ¡Oigan! ’
wiyayaatsun ‘ ¡Que oigan! ’
wiyayaamay ‘ ¡Oiganme! ‘ ¡Oiganos! ‘ ¡Oigannos! ’
5.2. Derivación verbal.
En esta sección describimos veinticinco sufijos que se
pueden emplear entre la raíz verbal y las flexiones. Vein
tiuno de los veinticinco son completam ente productivos,
es decir, se pueden usar con cualquier verbo de signifi
cado apropiado. El ordenamiento relativo está descrito
en 5.2.4.
La mayor parte de los datos provienen de las provin
cias de Huaraz, Pomabamba y Antonio Raimondi. Para
los variQS sufijos que no se encuentran en todas estas
provincias, notamos la distribución geográfica.
En la siguiente lista alfabética de sufijos, las letras
mayúsculas U e / representan las vocales altas (u, i) que
se convierten en la vocal baja corta (a) en ciertos am
bientes (ver 5.2.3).
-chakU Acción cuidadosa (improductivo)
-kaa Pasivo/Reflexivo
-kachaa (ver -(y) kachaa)
-kU Mediopasivo/Reflexivo
-llaa Limitativo
-mu Direccional: acá
-na Recíproco
-naa Desiderativo
-pa Acción intermitente (ausente en Huaraz)
-paa Acción intermitente/Directivo
-pu Directivo (improductivo)
-pU Interpersonal
-raa Acción continua/Estacionario
-rl Diminutivo (ausente en Pomabamba)
-rkU Direccional: arriba/acción sin resistencia
-rpa Estacionario (improductivo)
-rpaarl Intensivo
-rpU Direccional: abajo
-rqaarl Pluralidad
-rqU Direccional: afuera (improductivo)
-ski Acción resistida (sólo en las provincias
orientales)
-:shi Benefactivo (ausente en Huaraz)
-tsi Causativo
-y kaa Durativo
-(y )kachaa Acción difusa
-ykU Aumentativo/Direccional: adentro
En los párrafos siguientes examinamos primero los
sufijos de voz: -kaa, -kU, -na, -pu, -pU, -rpa, -:shi y -tsi.
5.2.1. Sufijos de voz.
[Link]. El pasivo/reflexivo -kaa. Este morfema,
que podemos identificar con la raíz ka- ‘ser’, se agrega a
cualquier verbo transitivo para producir un tema intran
sitivo con significado pasivo o reflexivo. Debemos notar,
sin embargo, que no se trata de un pasivo verdadero
porque no se permite la expresión del sujeto lógico. Un
término como “semipasivo” sería quizás más apro
piado.
Ambos sentidos de -kaa se ven en el ejemplo:
Allqu watakaykan (1) ‘El perro está siendo ama
rrado’
(2) ‘El perro se está amarrando’
En ambas acepciones el perro es el objeto lógico, aun
que en la estructura de superficie se realice como sujeto.
Si la oración se entiende como reflexiva, el perro es
también el sujeto lógico. Compárese la oración
Yamta apakarqan ‘La leña fue llevada’
en la que sólo es posible la interpretación pasiva porque
el sujeto (la leña), por ser inanimado, no puede servir
como sujeto lógico. Si tuviéramos que expresar el sujeto
lógico tendríam os que usar una construcción activa co
mo Pedro yamtata aparqan ‘Pedro llevó la leña’.
Con algunas raíces verbales intransitivas, -kaa forma
lexemas, p. ej.:
punukaa- ‘estar por dormir’ (de punu- ‘dorm ir’)
wanukaa- ‘morir (plantas)’ (de wanu- ‘m orir’)
[Link]. El mediopasivo/reflexivo -kU. Este sufijo es
muy frecuente en el quechua, pero raras veces traduci
ble. Se puede agregar a cualquier verbo, aun cuando el
sujeto sea inanimado, para indicar que el sujeto se bene
ficia en alguna forma con su acción, o que le es caracte
rístico lo denotado (acción o estado habitual) por la raíz
verbal. La interpretación reflexiva es especialmente co
mún con verbos como naqtsa- ‘peinar’ o arma- ‘bañar’
que denotan acciones comúnmente dirigidas al mismo
sujeto, p. ej.:
Naqtsakunki ‘Te peinas’
Pero tal oración no es necesariamente reflexiva; com
párese
Aqtsaata naqtsakunki ‘Peinas mi cabello’
en la que sólo se puede interpretar -kU como medio-
pasivo.
La única forma de construir una oración reflexiva, sin
ambigüedad, es mediante el uso de kiki- ‘uno mismo’
como objeto directo y con flexión para la misma per
sona que es el sujeto del verbo:
Kikinta naqtsakun ‘Se peina a sí mismo’
[Link]. El recíproco -na. Este sufijo siempre va
acompañado por -kU e indica acción recíproca entre los
miembros de un grupo. Los miembros del grupo, dos o
más personas, representan tanto los sujetos gramaticales
como los objetos lógicos de la acción, cuando la raíz es
transitiva y no se agrega un sufijo transitivizador (-tsi o
-:shi):
Rikaanakuntsik ‘Nos vemos m utam ente’
Si la raíz es intransitiva y lleva un transitivizador, se da
una estructura semántica algo más complicada, con iden
tidad de sujetos en dos niveles:
Punutsinakuntsik ‘Nos dejamos dormir’
Cuando una raíz transitiva lleva -tsi-na-kU, la estructura
es semejante a la anterior, pero también se implica un
objeto:
(Tsayta) rikaatsinakuntsik ‘Nos hacemos ver (eso)’,
Nos enseñamos (eso)’
Con la raíz transitiva, se permiten dos ordenamientos
más de -na, -nkU y el transitivizador, con sus respectivas
estructuras semánticas. Con -na-tsi-kU hay identidad del
sujeto gramatical con el objeto lógico, pero el sujeto
lógico de la raíz es distinto:
(Paywan) rikaanatsikuntsik
‘Dejamos que (él) nos vea’
Con -na-kU-tsi, hay identidad del sujeto y el objeto lógi
cos, pero el sujeto gramatical es distinto:
Rikaanakutsintsik ‘Dejamos que se vean’
Nótese que las traducciones castellanas, cuando no
incluyen un adverbio como ‘m utuam ente’, o ‘entre sí’,
muestran una ambigüedad con respecto al contraste re
ciproco-reflexivo; mientras que las construcciones en
quechua siempre reciben la interpretación recíproca.
[Link]. El directivo -pu. Este sufijo ha sido regis
trado solamente con tres raíces referentes a la elimina
ción de sustancias excrementicias del cuerpo:
ishpapu- ‘orinar a’
ismapu- ‘defecar en’
toqapu- ‘escupir a’
Sin -pu, el sitio u objeto donde caen el orín, las heces o
la saliva se indica con una frase nominal que lleva el
sufijo de caso -chavo locativo. Con -pu, la misma frase
lleva el sufijo acusativo -ta:
Pirqachaw ishpaykan ‘Está orinando en la pared’
Pirqata ishpapuykan ‘Está orinando en/a la pared’
Dado que -ta indica el objeto o meta de una acción, la
función de -pu tiene que ser la de indicar que el sujeto
desea mojar o ensuciar algo.
[Link]. El interpersonal -pU. Indica la acción en
beneficio de una persona distinta del sujeto, o la acción
que tiene como objeto algo que pertenece a tal persona.
En la segueda interpretación, entendiéndose “objeto” en
un sentido figurado en el caso de una raíz intransitiva, la
acción puede ser no en beneficio sino a expensas de la
persona; así como el término “ interpersonal” , que es
semánticamente neutro en cuanto a la distinción entre
beneficiario y víctima. La combinación de -pU con -kU
se entiende a menudo como indicio de una actividad
comercial o profesional, es decir que el sujeto es benefi
ciario de una acción dirigida a otras personas.
(Noqapaq) rurapamarqan ‘Lo hizo para m í’
Mikupukun ‘Come sin invitación’, ‘gorrea com ida’
Mikuykapun ‘Está comiendo la comida de otro’
Wawaykita kuyapushunki ‘El hace cariño a tu hijo’
Naqtsapukun ‘Peina (como profesión)’
Punupukunki ‘Duermes en casa ajena’
Ruratsipushqayki ‘Mandaré a hacerlo para tí’
Tsakipushunki ‘Se te seca’
Qanwan ruratsipushaq ‘Haré que lo hagas para él’
M ikunan aachachaapun
‘Su comida se está calentando’
Mamanta wanupurqan ‘Se le murió a su mamá’
Wawqimpa wayinchaw punupukun
‘Duerme en la casa de su hermano’
Con estos ejem plos se puede apreciar el hecho de que
-pU no rige a ningún caso específico. Cuando se refiere a
un beneficiario, la frase nom inal que identifica a éste
lleva el sufijo de caso -paq ‘p ara’. Pero cuando no se
trata de u n beneficiario, siendo la raíz transitiva o in
transitiva, la relación interpersonal indicada por -pU se
puede interpretar de diversas m aneras que son depen
dientes de los rasgos sem ánticos de la raíz y del co n tex
to extralingüístico. Así, en ios últim os dos ejemplos
no sabemos si las personas afectadas por la acción del
sujeto se consideran com o beneficiarías o víctim as de la
acción. Sus sentim ientos frente a lo sucedido pueden ser
ambiguos en la situación social específica, y la función
de -pU no interfiere con esta am bigüedad natural.
[Link]. El estacionario -rpa. Este sufijo, de función
intransitivizadora semejante a la de -kaa, ha sido registra
do solam ente en tres lexemas:
hitarpa- ‘estar en el suelo’ (de hita- ‘echar’)
churarpa- ‘estar en su sitio (en form a perm anente)’
(de chura- ‘p o n e r’)
hamarpa- ‘descansar (un grupo de personas)’
(de harria- ‘respirar’)
[Link]. El benefactivo -:shi. Este sufijo, registrado
en Pom abam ba y A ntonio Raim ondi, tiene función tran-
sitivizadora idéntica a la de -tsi, y probablem ente las
mismas relaciones de voz y caso. Indica acom paña
m iento con el propósito de ayudar o proteger.
Uraashiykaa ‘E stoy ayudándole en su trabajo
¡Mikuushimay! ‘ ¡Acom páñam e a comer! ’
R uraashipuu ‘Le ayudo a hacerlo para o tro ’
¡Upyaatsishiy! ‘ ¡Ayuda a que le haga beber! ’
El últim o ejem plo m uestra una irregularidad m orfofoné-
mica interesante: cuando -tsi precede a -:shi, la duración
vocálica de éste se traslada a la izquierda de -tsi
[Link]. El causativo -tsi. A pesar del nombre “cau
sativo” , -tsi no distingue entre causalidad y permiso,
aunque en ciertas circunstancias la distinción se puede
realizar mediante el uso de distintos sufijos de caso. En
términos de la estructura de superficie, -tsi transitiviza
raíces intransitivas:
Noqa wawata punutsii
‘Yo hago (o dejo) dormir al bebe’
En este ejemplo noqa es el sujeto gramatical de la ora
ción y el sujeto lógico de -tsi. La raíz wawa es el sujeto
lógico de punu- y el objeto gramatical de la oración.
Cuando la raíz es transitiva, el sujeto de ésta lleva-ta
o - wan, con una diferencia de significado:
Allquta maqatsirqayki wamrata
‘Hiciste que el niño pegara al perro’
Allquta maqatsirqayki wamrawan
‘Dejaste que el niño pegara al perro’
Ver las construcciones causativo-recíprocas descritas
en [Link].
5.2.2. Sufijos aspectuales y modales.
[Link]. Acción cuidadosa, -chakU. Hemos obser
vado este sufijo en sólo cuatro lexemas:
apachakU- ‘llevar (un bebe)’ (de apa- ‘llevar')
wiyachakU- ‘estar al tanto de cualquier sonido’
(de wiya- ‘oir’)
rikachakU- ‘divisar’ (de rikaa- ‘ver’)
yarpachakU- ‘deliberar, reflexionar’
(d e y arpa- ‘recordar’)
[Link]. El limitativo -llaa. Este sufijo también se
emplea en la derivación nominal, donde generalmente se
traduce como ‘solamente’ o ‘no más’. Con verbos, ñor-
malmente no se traduce; indica un sentido de cortesía o
humildad de parte del hablante.
Chakwasnam kallaa ‘Ya soy vieja’
[Link]. El direccional: acá, -mu. Muchas veces no es
traducible como ‘acá’ aunque siempre implica movi
m iento hacia el hablante o, en relatos, hacia el sujeto.
Con los verbos de movimiento, la ausencia de -mu impli
ca la dirección contraria ‘allá’.
Upyamun ‘El toma (allí, y regresa)’
Kutimunki ‘Regresarás (acá)’
Kutinki ‘Regresarás (allá)’
Aywamunqa ‘Vendrá’
(Aywanqa ‘Irá’)
Apapamushqayki ‘Traeré para tí’
(Apapushqayki ‘Llevaré para tí’)
[Link] El desiderativo -naa. Es el único de los sufi
jos tratados aquí que también funciona como verbali-
zador de nombres. Ya sea la raíz nominal o verbal, -naa
se emplea para indicar el deso de realizar necesidades
físicas o emocionales, o la proximidad de un estado cli
mático.
Warminanki ‘Necesitas a una m ujer’
Pununaykaa ‘Tengo ganas de dorm ir’
Pununaatsinki ‘Le haces querer dorm ir’
Tamyanaykaamun ‘Está por llover aquí’
Wanunaakurqan ‘Estuvo a punto de m orir’
[Link] Acción interm itente, -pa. Hemos encon
trado este sufijo en Ancash solamente en las provincias
situadas al este de la Cordillera Blanca. Su traducción
depende mucho del contexto; indica acción con inte
rrupciones o dirigencia hacia objetos múltiples. Es me
nos frecuente que -paa, y difiere de éste sólo en
que la acción modificada con -pa dura menos tiempo. La
distinción fonética entre las dos es mínima, y hay neu
tralización completa en sílabas cerradas donde solamen
te se permiten vocales cortas. Cuando esto sucede, el
oyente tiene la tendencia a interpretar el resultado co
mo el sufijo más frecuente, -paa. Además puede haber
confusión con -pU porque éste también se realiza como
-pa en ciertos ambientes. Los ejemplos de -pa, prove
nientes de Pomabamba, se presentan en el siguiente pá
rrafo para facilitar la comparación de -pa con -paa.
[Link]. Acción interm itente/directivo, -paa. Indica
acción continuada esporádicamente, acción frecuente o
repetida a menudo, objetos múltiples, acción realizada
con más cuidado o más lentamente que lo normal o
acción que se realiza poco a poco. La función directiva,
que es muy diferente, será el últim o tópico de este pá
rrafo.
El primer grupo de ejemplos muestra -paa en sílabas
abiertas donde se mantiene la duración vocálica.
Asipaamun ‘Se ríe de vez en cuando’
Wayrapaaman ‘De vez en cuando me echa aire’
Rikaapaanakun ‘Se ven frecuentem ente’
Punupaakun ‘Está dorm itando’
Qeshyapaakullaa ‘Siempre estoy enfermo’
Aachachaapaamun ‘Hace calor aquí de rato en rato’
Tsullapaamun ‘Se derrite poco a poco’
Qoripaakun ‘Va recogiendo cosas’
En los siguientes ejemplos la sílaba es cerrada, produ
ciéndose neutralización con -pa en las provincias donde
existe ésta. (El primer ejemplo también podría contener
-pU, pues la secuencia -pU-ykaa se realiza como -paykaa
en Huaraz).
¡Mikupaykay! ‘ ¡Anda comiendo un poco! ’
Mutsapaykun ‘Le besa a m enudo’
Mikupan ‘Come y no come’
(p. ej.: una mujer que prueba de vez en cuando lo que
está cocinando, o una persona que come un poco de un
plato y luego un poco de otro plato)
Ilustramos el contraste entre -paa y -pa con algunos
ejemplos de Pomabamba:
Mikupaakun ‘Come lento’; ‘Come muchas cosas’
M ikupakun ‘Come distintas cosas, rápido’.
‘Comienza a picotear’
Qoripaakun ‘Recoge cosas’
(p. ej.: hierbas, cuando uno tiene que ir buscándolas)
Qoripakun ‘Recoge cosas’ (que ya están juntas)
Con verbos referentes a la expresión de emociones,
-paa puede especificar que la acción se dirige a una per
sona. Esta es la función “directiva” . Por ejemplo:
Wawa m amanta waqapaykan
‘El bebe está llorando a su mamá’
Llakipaashunki ‘Te compadece’
Hemos observado los siguientes derivados directivos:
waqapaa- ‘llorar a’ (de waqa- ‘llorar’)
llakipaa- ‘compadecerse’ (de llaki- ‘estar triste’,
‘tener pena’)
asipaa- ‘reirse de’ (de asi- ‘reirse’)
pukllapaa- ‘fastidiar (en brom a)’, ‘coquetear con’
(dcpuklla- ‘jugar’)
ahapaa- ‘enojarse con’ (de a ha- ‘enojarse’)
piñapaa- ‘enojarse con’ (depiña- ‘enojarse’)
qayapaa- ‘insultar’ (de qaya- ‘llamar’)
Hay que notar un aspecto interesante de esta situación:
a pesar de que las raíces (excepto qaya-) parecen lógica
mente intransitivas, no tienen que llevar -paa para tener
un complemento marcado con -ta. Es aceptable decir, p.
eJ - :
Mamanta waqaykan ‘Está llorando a su mamá’
Tsay shipashta pukllaykan
‘Está fastidiando a esa muchacha’
Si -paa con función directiva es un sufijo transitivizador,
tendremos que reconocer un uso de -ta no mencionado
en 4.4.31.
[Link]. Acción continua/estacionario, -raa. Indica
una acción continuada sin interrupciones o con regula
ridad; en ciertos contextos se interpreta como acción
excesiva. El término “estacionario” se refiere aú n a fun
ción especial: con raíces transitivas que indican un cam
bio de posición del objeto, -raa puede formar una cons
trucción semipasiva en la cual el objeto lógico se con
vierte en sujeto gramatical. El significado es semejante al
de -kaa, pero -raa imparte la noción de un estado prolon
gado o permanente.
Mikuraamun ‘Continuamente come allí’
Wiyaraakun ‘Siempre está callado’
‘Siempre escucha (en vez de hablar’)
Puñuraakun ‘Duerme demasiado’
Ruraraamun ‘Siempre trabaja’
Punku kicharaykan ‘La puerta queda abierta’
[Link]. El diminutivo -rl. Para la mayor parte de
los dialectos quechuas, este sufijo ha sido descrito como
“inceptivo” o “incoativo” . Para Ancash no he visto evi
dencia de que -rl pueda indicar el comienzo de una ac
ción; indica más bien que la acción dura poco tiempo, o
que tiene poca importancia.
Rikaarinki ‘De paso lo ves’,‘Apenas lo ves’
Mikurii ‘Como una cosa simple,’
‘Termino rápido de comer’, ‘Apenas com o’
Mikuramun ‘Come un poco y viene’
Heqatsikurin kwebanman
‘La llevó rápido a su cueva’
Rikaarinakuntsik ‘Apenas nos vemos’
Rikaanakurintsik ‘Acabamos de vemos’
Como se ve en los últimos dos ejemplos, -rl es uno de los
sufijos que tiene posición variable; ver 5.2.4.
[Link]. Direccional: arriba/acción sin resistencia,
-rkU. El significado básico de -rkU es direccional, aun
que más a menudo tiene la interpretación metafórica
(compárese el uso adverbial de la preposición up en in
glés): que en la opinión del hablante la acción no en
cuentra resistencia en su realización. La falta de resis
tencia sería por parte del sujeto o, si el verbo es transi
tivo por parte del objeto. Las traducciones más típicas
son: ‘rápidamente, de repente, de paso, un poco, un
rato, en cualquier m om ento’.
Yarkun ‘Sube’
Hitarkun ‘Lo tira para arriba’
Rikarkun ‘Levanta los ojos’;
‘Mira para arriba’; ‘Sube para ver’
Puñurkunki ‘Duerme cuando quieras’
¡Upyarkushun! ¡Brindemos! ’; ‘ ¡Salud! ’
Shawarkun ‘Lo enlazó (en el primer intento)’
Aywarkushaq ‘Me ofrezco a ir’
W anurkurqan ‘Murió repentinam ente’; ‘Se desmayó
(cayó como m uerto y se levantó de nuevo)’
[Link] El intensivo -rpaarl. [Link] una acción rá
pida y con mayor fuerza o intensidad que lo normal:
M ikurpaarin ‘Come rápido y con fuerza’
Punurpaarin ‘Se duerme rápido y con un sueño pro
fundo’
[Link]. El direccional: abajo, -rpU. Su significación
básica es direccional, aunque puede también tener inter
pretación metafórica. Ejemplos:
Yarpun ‘Baja’
Punurpamushaq ‘Iré a echarme a dormir’
Hitarpun ‘Lo tira para abajo’
¿Aywarpunnaku? ‘¿Ya se está muriendo (yendo
abajo)? ’
Heqarpun ‘Se desbarranca (por un precipicio)’
Kacharpun ‘Lo suelta hacia abajo’
[Link]. Pluralidad, -rqaarl. Este sufijo agrega una
noción muy general de pluralidad que se aplica según las
circunstancias al sujeto, al objeto o a otro complemento
lógico del verbo. A veces imparte también la noción de
una acción realizada de manera repentina e inesperada;
-rqaarl es poco frecuente en Ancash, y en algunos luga
res se lo desconoce. Los números delante de las traduc
ciones se refieren a las interpretaciones de diferentes
personas.
Mikurqaarin (1) ‘Come en cantidad’; ‘Come
porciones grandes, y rápido’
(2) ‘Varios han comido rápido’; ‘Todos
comieron del mismo plato’
Mikurqaaratsinki (1) ‘Le das de comer en pedazos
grandes’
Upyarqaarin (3) ‘Toma sus tragos’
Kutirqaarin (2) ‘Estaba regresando varias veces’
Punurqaarin (2) ‘Varios quedaron dormidos (repen
tinamente y sin acostarse)’
[Link]. El direccional: afuera, -rqU. Hemos regis
trado este sufijo con seguridad en dos lexemas:
yarqU- ‘salir’ (lit. ‘ir afuera’)
qarqU- ‘botar’ (lit. ‘causar (a) ir afuera’)
[Link]. Acción resistida, -ski. Este sufijo se en
cuentra solamente en las provincias al este de la Cordi
llera Blanca (y en partes adyacentes de Huánuco), donde
se emplea con mucha frecuencia. Parece tener una fun
ción netamente opuesta al uso metafórico de -rkU: que
en la opinión del hablante la acción encuentra resisten
cia de parte del sujeto o del objeto. Las traducciones y
explicaciones contienen a m enudo la noción de urgencia
o de acción inesperada, aunque m uchas veces simple
m ente n o se traduce.
¡Upyaskishun! ‘ ¡Tomem os rápido!
Puñuskam ushaq ‘D orm iré u n ra to ’
U ushaata atoq ushaskin
‘El zorro puede acabar con mis ovejas’
[Link]. El durativo -ykaa. Equivale a la cons
trucción “progresiva” del castellano.
Q aw aykantsik ‘Estam os m iran d o ’
Qaw aykaashaq ‘Estaré m irando’
Qaw aykarqan ‘Estaba m irando’
Mesachaw k ay kan ‘Está en la m esa’
¡K orriykaallaam uy! ‘ ¡Corra hacia acá! 5
(lit. ‘ ¡Esté corriendo hacia acá! ’)
[Link]. Acción difusa, -(y)kachaa. La y está
ausente en Pom abam ba, siendo opcional en A ntonio
Raim ondi y Huaraz. Este sufijo indica una acción que,
d e n tro de u n período relativam ente corto, se repite m u
chas veces y /o se dirige hacia varios lados; generalm ente
conlleva la noción de u n a acción poco seria, simulada,
frívola o sin im portancia.
Punuykachaykanki ‘Estás do rm itan d o ’
M ikuykachan ‘Picotea (se ve que no tiene ham bre,
o no com e todo, deja desperdicio
Aayakachan ‘Bosteza frecuentem ente’
Puriykachan ‘Camina de u n lado a otro
(por nerviosism o)’
Asiykachan ‘Sonríe disim uladam ente
(com o burlándose de alguien)’
Rikaykachanki ‘Divisas’; ‘Miras por todos lados’
[Link]. El aumentativo/direccional: adentro, -ykU.
El significado direccional se ve sólo en los dos lexemas:
yaykU- ‘entrar’ (lit. ‘ir adentro’)
qaykU- ‘encorralar’ (lit. ‘causar (a) ir adentro’)
Como sufijo productivo muestra solamente la función
modal: que el hablante opina que la acción tiene una
importancia especial. No hay ninguna traducción típica.
Según el contexto -ykU puede interpretarse como indi
cio de cortesía, cordialidad, molestia, etc. Los siguientes
ejemplos son lexemas y por lo tanto ilustran el uso de
-ykU en las traducciones:
shaaraykU- (Huaraz) ‘pararse frente a alguien’
(de shaa- ‘pararse’)
rimaykU- (Pomabamba) ‘saludar’ (de rima- ‘hablar’)
punukaakaykU- (Huaraz) ‘quedarse dormido (a la
hora que se hubiera desper
tado)’ (de punu- ‘dorm ir’)
hitaykU- (Chiquián) ‘echar (tierra sobre el ataúd)’
(de hita- ‘echar’)
5.2.3. La alternancia de /u / y /i/ con /a/. Todos los
sufijos de derivación verbal excepto -mu, -pu, -:sh iy-tsi
que tienen una vocal alta en su forma básica muestran la
vocal baja corta /a/ cuando ciertos sufijos los siguen en
la misma palabra verbal. Las vocales altas en los sufijos
que muestran esta modificación están representadas por
las grafías “U ” y “ I” .
El sufijo afectado no tiene que preceder inmediata
mente al sufijo causante de la modificación. Por ejem
plo, la palabra punu-rpU-raa-mu-n ‘siempre se acuesta
allí’ se realiza como punurparaamun aunque -raa intervie
ne entre el sufijo afectado -rpU y el sufijo causante -mu.
Los sufijos que siempre causan la modificación son:
-tsi, -pU, -mu y -maa (este último fue descrito como
sufijo de flexión personal en 5.1). En los ejemplos para
cada uno no incluimos las traducciones.
-tsi miku-rl-tsi-nki mikuratsinki
rura-ykU-tsi-n ruraykatsin
upya*skl-tsi-: upyaskatsii
hita-rpU-tsi-n hitarpatsin
miku-rqaarl-tsi-nki mikurqaaratsinki
rikaa-na-kU-tsi-pU-n rikaanakatsipun
-mu punu-rpU-mu-n punurpamun
rikaa-rl-mu-n rikaaramun
m iku- kU-rl-mu -nki mikukaramunki
ri kaa-c hakU-mu -n rikachakamun
hita-ykU-mu-n hitaykamun
ishki-skl-mu-n ishkiskamun
timpu-skl-tsi-pU-mu-y timpuskatsipamuy
-moa kuya-pU-maa-n kuyapaman
rikaa-rl-maa-rqa-n rikaaramarqan
-pU usha-ykU-pUn ushaykapun
apa-skl-pU-n apaskapun
ñaqtsa-rkU-pU-nki ñaqtsarkapunki
Tres sufijos muestran un efecto causante selectivo.
(1) -ykaa afecta a -rl, -pU, -rqaarl y -rpaarl:
rikaa-rl-ykaa-n rikaaraykan
miku-pU-yka-n mikupaykan
miku-rqaarl-ykaa-n mikurqaaraykan
(2) -ski afecta a -ykU en Antonio Raimondi:
usha-ykU-skl-n ushaykaskin
(3) -kU afecta a -pU en el Callejón de Huailas, aun
que en forma variable en la provincia de Huaraz:
miku-pU-kU-nki mikupakunki
(o m ikupukunki
en Huaraz)
5.2.4. Distribución de sufijos. Debido a la enorme
complejidad de las reglas de ordenamiento y coocurren
cia de los sufijos verbales, y al hecho de que los detalles
varían de provincia a provincia, se ha intentado un análi
sis completo para una sola de ellas: la de Huaraz. La
manera más económica y eficiente de presentar las reglas
distribucionales es por medio de un diagrama- En el dia
grama para Huaraz podemos ver la m ayoría de las res
tricciones, requiriéndose después solamente unas pocas
reglas adicionales en prosa. Entre los muchos diagramas
posibles he tratado de encontrar el más sencillo, es decir,
el que menos flechas tenga que emplear para mostrar
gráficamente el fenómeno de orden variable (y sin que
las flechas tengan que cruzarse).
Aparte de las restricciones especiales que notaremos
más adelante, el diagrama se debe leer en la siguiente
forma: cada sufijo puede preceder a cualquier otro su
fijo, o secuencia de sufijos, que se encuentre a su dere
cha, siempre que no haya una línea horizontal que los
separe. Por ejemplo, los sufijos de la primera columna
no se combinan de ninguna manera entre sí. Los sufijos
-paa, -naa o -kaa pueden preceder a -rl, -tsi, -na, etc.,
pero no a -raa. Tanto -ykachaa como -rpU pueden prece
der a -raa, -tsi, -na, etc., pero no a -rl.
Las flechas indican las posibilidades de orden variable.
Por ejemplo, -rl puede seguir a..-rkU y a todos los sufijos
que preceden a éste. La combinación de -na con -kU
puede seguir a -ykaa, y además -tsi puede ocupar cual
quiera de las tres posiciones posibles relativas a -na y
-kU. Si los tres sufijos -rl, -tsi y -pU toman las posiciones
indicadas por las flechas, resulta el ordenamiento. . .
-tsi-pU-rl. . .
Las restricciones especiales que no se pueden indicar
en el diagrama son pocas. La única coocurrencia obliga
toria es que -na siempre va seguido de -kU. Sólo -tsi
puede ocurrir entre -na y -kU El sufijo -pU se encuentra
en la misma palabra con -na únicamente en la combina-
132
-paa
-naa -rl
-kaa -mu
-llaa -yaa
-ykachaa -maa
-raa
-rpU
-rpaarl
-rqaarl
-chakU
-pu
-rpa
-rqU
PARKER
ción -na-kU-tsi-pU. Por su parte, -tsi y -pU solamente
ocurren en el orden -tsi-pU.
Para las provincias que tienen los sufijos ausentes en
Huaraz, -pa, -ski y ski, todavía hay que realizar más
investigaciones a fin de señalar los detalles de su distri
bución.
En cuanto a la estructura gramatical del tema verbal
(la raíz con, por lo menos, un sufijo derivacional), pode
mos afirmar la siguiente regla: cada sufijo modifica todo
lo que se encuentra a su izquierda. Cuando dos sufijos
pueden combinarse de dos maneras, orden variable, el
significado varía según el orden, porque éste determina
el alcance de la modificación de cada sufijo. Podemos
ilustrar tal fenómeno con dos sufijos fáciles de traducir:
-pU interpersonal y -ykaa durativo. Las palabras
akra-pU-ykaa-: y akra-ykaa-pU normalmente recibirían
la misma traducción ‘Estoy escogiendo (algo) para él’,
pero el hablante de quechua fácilmente explica la dife
rencia. En akra-pU-ykaa-: (akrapaykaa) estoy esco
giéndolo para una persona que está presente y proba
blemente está observando el acto, pero en akra-
ykaa-pU-: (akraykaapuu) estoy escogiéndolo para a l
guien que no está presente o que no puede hacerlo él
mismo. Las traducciones más o menos literales serían
respectivamente ‘escogiéndolo para él estoy’ y ‘esco
giéndolo estoy para él’. La clave está en que la relativa
proximidad del escoger (akra-) y el beneficiar (-pU) en
el verbo quechua refleja la relativa proximidad de los
actos en el mundo real.
5.2.5. Procesos irregulares.
[Link]. Verbos onomatopéyicos. Hemos registrado
más de setenta lexemas verbales del tipo onomatopé-
yico. La mayor parte se refiere a fenómenos visuales,
aunque algunos hacen referencia a fenómenos auditivos
o táctiles. Se trata seguramente de procesos productivos,
pero tales procesos de simbolismo fónico no han sido
estudiados.
Dos patrones de formación de verbos onomatopé-
yicos dan cuenta de la m ayoría de los derivados. El
patrón más frecuente muestra una sílaba del tipo Conso
nan te-V ocal (CV) o Consonante-Vocal-Consonan te
(CVC) seguida de dos sílabas idénticas de la forma CV.
La primera sílaba generalmente tiene una vocal idéntica
a la de la segunda y tercera, y cuando se trata de vocales
bajas, la última siempre es larga (aa).
chipapaa-, tsipapaa- ‘brillar’
chipipi- ‘brillar’
chusllullu- ‘crujir (lo que se fríe)’
hanraraa- (se refiere a un sonido como el del trueno,
o de una peña que se desprende del cerr
hiruru- ‘rodear; dar vueltas alrededor de’
hoqlulu-, poqlulu- ‘hervir (refiriéndose al sonido)’
katataa-, shatataa- ‘tem blar’
kunruru-, bunrum-, punruru- ‘tronar’
kututu- (se refiere al sonido que hace el cuy macho
al perseguir a la hembra)
lapapaa-, rapapaa- ‘flamear’
latataa- (sonar de alas, o manos que se baten contra
el agua)
lititi- ‘pudrir’
lutsutsu- ‘deslizarse (sentado)’
lututu- ‘deslizar- en superficie húmeda; erosionarse’
llupapaa- ‘arder (una herida)’; cf. tupa- ‘quem ar’
pachachaa- (se refiere al sonido de una serie rápida de
reventones pequeños, como se oye
en la preparación de palomitas de maíz)
palchachaa- (alude al sonido del agua cuando cae o
cuando alguien camina en agua)
pultutu- ‘burbujear’
pututu- ‘hacer bulla en el techo’
qachachaa- (se refiere al sonido de piedras chocando
entre sí)
qawllullu-, qewllullu- (se refiere al sonido que hace
el estómago cuando uno tiene
hambre)
qenriri- ‘zum bar’
rutsutsu- (se refiere al sonido producido al masticar
cosas duras)
sapapaa-, satataa- (se refiere al sonido de mover las
alas sin poder volar)
shanllallaa- (alude al sonido de golpear contra algo
de metal)
shiriri- ‘temblar’
wapapaa- ‘arder flameando’
El segundo patrón muestra dos sílabas idénticas de la
forma CVC, seguidas de la sílaba -yaa (ver [Link]).
karkaryaa- ‘temblar, estremecer’
loqloqyaa- (según la provincia, se refiere al sonido
que hace el pavo, el chancho o un
líquido hirviendo)
mukmukyaa- ‘palpitar (el dolor de una herida in
fectada)’
ñawñawyaa-, myawmyawyaa- ‘maullar’
patpatyaa- (alude al sonido que hace el pavo, o la
bocina de un carro)
pukpukyaa- (se refiere al sonido de la materia que
sale de una herida infectada)
pullpullyaa- (se refiere al sonido de brotar agua del
suelo, o sangre de una vena cortada)
pumpunyaa- ‘latir (el corazón)’
poqpoqyaa- ‘burbujear’ (cf. pultutu- ‘burbujear’)
qarqaryaa- ‘cacarear’ (también kikinki-)
qenqenyaa- ‘hablar por la nariz, ganguear’
qerqeryaa- ‘tener una tos grave’
reqreqyaa- ‘peerse, tirar pedos’
ruprupyaa-, rutrutyaa- (alude al sonido de roer)
tirtiryaa- ‘zumbar (moscón)’
tsuktsukyaa- ‘tem blar’ (cf, tsuktsu ‘paludismo’)
Algunos verbos bisilábicos onomatopéyicos tienen la
forma CVCya(a)-:
chisyaa- (chusyaa- en A. Raimondi) ‘sisear’
chiwya- (Huailas) ‘pipiar’
poqya- ‘brotar (agua) del suelo’ (cf. poqpoqyaa- arriba)
ritsya- ‘crujir; rechinar’
sinya- ‘sonar la nariz’ (cf. sinqa ‘nariz’)
shiwyaa- (se refiere al sonido de la paja en el viento)
weqya- ‘mamar (refiriéndose al sonido)’
Verbos trisilábicos que no obedecen exactamente a
los patrones ya vistos, incluyen los siguientes:
chillapyaa- ‘brillar, centellear’
chillinyaa- (alude al sonido de la campana)
akchiwsaa-, haqchiwsaa- ‘estornudar’
chusaqyaa- ‘dar punzada fuerte (dolor esporádico)’
haachinyaa- (también haachi-) ‘rebuznar’
laqchaqyaa- ‘saltar (agua)’
leqleqtsaa- ‘estar infectada (una herida)’
mukmuktsi- ‘nalguear’
pullchaqsaa-, pulchaqyaa-, pultaqyaa-, pullcheqsaa-
(se refiere al sonido del agua al saltar
cuando algo cae dentro)
qatsaqyaa- (alude al sonido producido al romperse
una cosa dura)
requchyaa- ‘crujir; rechinar’ (cf. ritsya- arriba)
tipukyaa- ‘palpitar’
tiipulyaa- ‘respirar con fuerza (por excesiva ac
tividad’
toreqyaa- (se refiere al sonido que hace la gallina
cuando se asusta)
wishikyaa- (alude a un sonido que hace el cuy o el
conejo)
[Link]. Imana- e imani-. Estos dos temas verbales
tienen la peculiaridad de ser los únicos formados por
composición de raíces (ima ‘qué; algo; cosa’, ni- ‘decir’,
na- ‘hacer’). En Ancash hemos observado imani- sólo en
el lexema imanir ‘por qué’ (cf. también imaq ‘por qué’ e
imata ‘a qué, por qué’).
¿Imanirtaa taqay nobelero ashllimash kantsik?
¿Por qué nos ha insultado aquel novelero? ’
La forma imana- se emplea mucho en preguntas, y en
este caso la traducción puede ser una pregunta de un
tipo que normalmente corresponde a una oración con
objeto directo;p. ej.:
¿Imanankitaq? ‘¿Qué harás? ’
La misma traducción puede corresponder a la pregunta:
¿Imata(taq) ruranki? ‘¿Qué harás? ’
pero el verbo rura- ‘hacer, preparar, construir’ implica
un objeto concreto. De otro lado, imana- también se
emplea en preguntas transitivas; p. ej.:
¿Turikitaqa noqa imanaataq?
‘¿Qué haré a tu hermano? ’
En oraciones interrogativas o declarativas, imana- co
rresponde a menudo a las traducciones: ‘pasar, suceder;
im portar’.
Imanantsu ‘No im porta’
¿Imanashunkitaq? ‘¿Qué te importa? ’,
‘¿Qué te pasa? ’
5.2.6. Verbalización. Aunque el quechua tiene mu
chas raíces ambivalentes, es decir, raíces que comparten
las funciones de nombre y verbo, o adjetivo y verbo,
también tiene muchas raíces que funcionan solamente
como nombres, adjetivos o verbos a menos que se les
añada un sufijo verbalizador o nominalizador, según el
caso. En esta sección describimos los cuatro sufijos pro
ductivos del quechua ancashino que derivan verbos de
sustantivos (nombres o adjetivos), y también un tipo de
proceso improductivo que utiliza los sufijos ya vistos en
5.2.1 y 5.2.2.
[Link]. El factitivo -tsaa. Este sufijo -tsaa deriva un
tem a transitivo que significa hacer lo que denota la raíz
nominal, o impartir la calidad denotada por la raíz ad
jetival. Por ejem plo:
markatsaa- ‘hacer (fundar) un pueblo’
hatuntsaa- ‘agrandar, ampliar’
yanatsaa- ‘ennegrecer’
allitsaa- ‘m ejorar’ (transitivo)
Los siguientes derivados con -tsaa son lexemas:
allqutsaa- ‘tratar como perro’ (de allqu ‘perro’)
chawpitsaa- ‘centrar’ (de chawpi ‘centro’)
haqpitsaa- ‘separar, alejar’ (de haqpi ‘separado’)
killatsaa- ‘pasar un mes’ (de killa ‘luna, mes’)
altsaa- ‘arreglar’ (de alli ‘bueno’)
pampatsaa- ‘enterrar’ (de pampa ‘pampa, suelo’)
haqatsaa- ‘obligar a pagar más (como interés)’,
‘obligar a pagar una deuda’ (dehaqa ‘deudor’)
[Link]. El transformativo -yaa. Este sufijo deriva
un tema intransitivo que indica que un sujeto gramatical
se convierte en lo que denota la raíz; las traducciones
típicas con ‘ponerse, hacerse, volver, convertirse en’. Por
ejemplo:
awkisyaa- ‘envejecer’ (cf. awkis ‘hombre de edad’)
nunayaa- ‘llegar a ser adulto’ (cf. nuna ‘persona,
adulto’)
pukayaa- ‘enrojecer’, ‘ponerse rojo’ (cf. puka ‘rojo’)
hatunyaa- ‘hacerse grande’, ‘agrandarse’, ‘extenderse’
wapulyaa- ‘evaporar’ (cf. wapul ‘vapor’)
Los siguientes ejemplos probablemente se deben clasifi
car como lexemas porque -yaa no se añade directamente
a la raíz sustantiva. Nótese que los últimos dos ejemplos
son nominaliz aciones verbal izad as.
atsikyaa- ‘alum brar’ (dc, atski ‘luz’)
ichikllanyaa- ‘disminuirse’ (de ichik ‘pequeño’)
unayyaa- ‘demorar m ucho’, ‘ausentarse m ucho’
(de unay ‘mucho tiempo, dem ora’,
de unaa- ‘durar, dem orar’)
wanoqyaa- ‘perder la consciencia’ (de wanoq
‘el que m uere’, de wanu- ‘m orir’)
El tema verbal con -yaa y el sufijo derivacional -tsi cau
sativo resulta muchas veces indistinguible, en la traduc
ción castellana, del tema con -tsaa; existe sin embargo
una distinción semántica obvia:
pukatsaa- ‘enrojecer’ (transitivo)
pukayaatsi- ‘enrojecer’, ‘hacer que se ponga rojo’
El verbalizador -yaa probablemente se identifica con
la sílaba -yaa que hemos visto en la formación de verbos
onomatopéyicos ([Link]).
Unas pocas verbalizaciones muestran una raíz sustan
tiva seguida por -aa, que quizás sea una contracción irre
gular de -yaa; p. ej.:
yuraqaa- ‘ponerse blanco’ (de yuraq, en Huaraz
luyaq, ‘blanco’)
hunaqaa- ‘hacerse (o llegar) tarde en la m añana’
(de hunaq ‘d ía’)
mallaqaa- ‘tener ham bre’ (de mallaq ‘con ham bre’)
[Link]. El envolvente -taa. Este sufijo verbalizador
se emplea solamente con adjetivos referentes a colores y
con nombres referentes a sustancias que se pueden utili
zar para embarrar, pintar o cubrir algo; por ejemplo:
kachitaa- ‘salar’, ‘cubrir con sal’ (cf. kachi ‘sal’)
wirataa- ‘engrasar’ (cf. wira ‘grasa’)
yuraqtaa- ‘blanquear’ (cf. yuraq, luyaq ‘blanco’)
yawartaa- ‘ensangrentar’ (cf. yawar ‘sangre’)
[Link]. El desiderativo -naa. Este es el único sufijo
que se emplea con raíces verbales (ver [Link]) y como
verbalizador de nombres. índica el deseo o la necesidad
de adquirir lo que denota la raíz.
yakunaa- ‘tener sed’ (cf. yaku ‘agua’)
w arm in aa- ‘necesitar a una mujer’ (cf. warmi
‘m ujer’)
[Link]. Verbalización irregular. Algunas raíces no
minales se verbalizan con los sufijos que solamente son
productivos con raíces verbales; se trata de los sufijos de
derivación verbal descritos en 5.2.1 y 5.2.2. El más co
mún de los derivados de este tipo muestra -kU ([Link])
e indica ponerse (prenda de vestir) o recoger (cosas co
mestibles) en la mayor parte de los casos. Por ejemplo:
tsukukU- ‘ponerse el som brero’ (de tsuku ‘som
brero’)
ponchukU- ‘ponerse el poncho’
HanqikU- ‘hacer, conseguir o ponerse sandalias’
shukukU- ‘cubrirse la cabeza’, ‘ponerse shuku ’ (de
shuku ‘gorra de lana (chullo, usado por
hombres); mantilla (que las mujeres
usan encima del som brero)’
qewakU- ‘recoger alfalfa’ (de qewa ‘pasto; alfalfa’)
tantakU- ‘conseguir pan’(de ¿ante ‘pan’)
aswakU- ‘hacer chicha’ (de asvoa ‘chicha’)
yamtakU- ‘buscar leña’ (de yamta ‘leña’)
tsoqllukU- ‘recoger choclos’
chakrakU- ‘obtener una chacra’
hitqakU- ‘recoger verduras’ (de hitqa ‘hierbas
comestibles’
yuyukU- ‘recoger yuyu ’ (de yuyu ‘hojas tiernas
de la mostaza’)
yakukU- ‘ir por agua’ (de yaku ‘agua’)
yakuukU- ‘tomar agua’
tsurikU- ‘engendrar un hijo’ (de tsuri ‘hijo,
-a del hom bre’)
w aynakü ‘enamorarse (un hom bre)’ (de wayna
‘enamorado’)
qelaakU- ‘ser perezoso’ (de qela ‘perezoso’)
pitsqakU- ‘velar (al difunto y sus posesiones)’
(de pitsqa ‘cinco’; el velorio
tradicional dura cinco días)
Los siguientes ejemplos muestran otros sufijos de de
rivación con función verbalizadora:
-tsi: ponchutsi- ‘ponerle el poncho (a alguien)’
yakuutsi- ‘dar agua’; ‘mojar (la olla durante su
fabricación, para que no se seque)’
chawaatsi- ‘sacar antes de la hora apropiada’,
‘interrum pir (el sueño de alguien, o
la cocción de algo)’ (de chawa
‘crudo’)
chichitsikU ‘servir de nodriza’ (de chichi
‘senos de mujer’)
h u titsi- (Huaraz) ‘poner nom bre’ (A. Rai-
mondi) ‘insultar’ (de huti ‘nom bre’)
-rkU: utsurkU- ‘agregar ají’ (de utsu ‘ají’)
-raa: wayllaraa- ‘estar frondoso’ (de waylla ‘fron
doso’)
makiraatsi- kdar lapo’ (de maki ‘m ano’)
chawaraa- ‘estar crudo’ (de chawa ‘crudo’)
-ski: galluskl- ‘tragar, comer muy rápido’
(de gallu ‘gallo’)
-paa: tseqllapaa- ‘rajarse la parte inferior de
la olla’ (de tseqlla ‘cintura’)
-rl: ampiirl- ‘oscurecer’ (de ampi ‘noche, oscu
ridad’)
Un sufijo -ri con vocal invariable, quizás histórica
mente distinto del sufijo -rl descrito en [Link], se ve en:
chichuuri- ‘estar preñada’ (de chichu ‘preñada’)
y en los lexemas con raíz verbal pallari- ‘levantar’ (de
palla- ‘recoger’) y apari- ‘llevar en la espalda’ (de apa-
‘llevar’).
Varias verbalizaciones muestran un sufijo -llaa cuya
identificación con el -llaa descrito en [Link] nos parece
dudosa; p. ej.:
haakallaa- ‘respirar muy rápidamente (por exceso
de esfuerzo físico)’ (de haakaa- ‘exhalar
con fuerza, como para calentar las
manos')
kuwayllaakU- ‘separar dos o tres papas grande para
su propio consumo, por el hombre
que cosecha la chacra de otro’ (de
kuway ‘las papas más grande de la co
secha’)
ankashllaa- ‘llevar (a una persona como pasajero) en
caballo, bicicleta, moto, etc.’ (de etimo
logía incierta; cf. ankash ‘liviano’ y el
sustantivo anca del castellano)
wisoqllaa- ‘agusanarse (m aíz)’ (de wisoq, un tipo de
gusano del maíz)
El lector habrá notado que en algunos de los ejemplos
en esta sección la últim a vocal de la raíz es larga, aunque
sólo en el derivado; cf. yakuukU- (en contraste con
yakukU-), qelaakU-, yakuutsi-, chawaatsi-, ampiirl-,
chichuuri-. Desconocernos la razón de este fenómeno,
pero es interesante notar que en unos pocos casos la
duración vocálica en sí puede señalar el proceso de ver-
balización (sin que un sufijo sea necesario); p. ej.:
intii- ‘salir el sol’ (de inti ‘sol’)
5.3. Flexión subordinadora: -r, -pti y -shpa.
Los tres sufijos subordinantes son mutuam ente exclu
sivos con los sufijos de tiempo y modo descritos en 5.1,
y corresponden en la traducción a las conjunciones si,
cuando, porque y mientras. El sufijo -pti marca la cláu
sula subordinada cuando el sujeto es distinto del de la
cláusula independiente. La flexión personal es obliga
toria con -pti, y se permiten todas las transiciones menos
1- 2.
-pti-: wiyaptii ‘si oigo’
-pti-ki wiyaptiki ‘si oyes’
-pti-n wiyaptin ‘si oye’
-pti-ntsik wiyaptintsik ‘si oímos (inc.)
-yaa-pti-: wiyayaptii ‘si oímos (exc.)’
-shu-pti-ki wiyashuptiki ‘si te oye’
-maa-pti-n wiyamaptin ,‘si me oye’
etc.
El subordinador -r marca la cláusula subordinada
cuando el sujeto es el mismo que el de la cláusula inde
pendiente. La única flexión personal posible es para la
persona del objeto:
-maa-r-nii wiyamarnii ‘si me oye’;
‘si me oyes’
-maa-r-nintsik wiyamarnintsik ‘si nos (inc.) oye’
-r-niki wiyamiki ‘si te oigo’
-shu-r-niki wiyashurniki ‘si te oye’
Cuando la flexión de objeto no exige -nii, -niki o
-nintsik, se puede agregar una sílaba -nin que no es de
tercera persona y que no afecta el significado.
El subordinador -shpa equivale a -r, pero no admite
ninguna flexión personal y se usa solamente en Huaraz y
Aija.
Los detalles de la cláusula subordinada y los ejemplos
en oraciones completas se encuentran descritos en la
sección 7.2.
6
Enclíticos
Los enclíticos son sufijos que comparten las siguientes
características: 1. Siguen a todos los sufijos derivacio-
nales y flexivos, cuando los hay, en la misma palabra (es
decir, los enclíticos siempre son los últimos sufijos en la
palabra). 2. Siempre son constituyentes con función m o
dificadora de una frase entera, y no se pueden usar den
tro de frases. 3. Se agregan a frases (o palabras, cuando
la frase contiene una sola palabra) sustantivas o verbales.
4. Cada enclítico se puede emplear solamente una vez en
una oración básica (con ciertas excepciones).
A continuación describimos las funciones de los enclí
ticos individuales, según sus posiciones relativas cuando
se combinan entre sí.
6.1. La primera posición de enclíticos incluye -raq,
-ran, -na, -pis (o -si), -taq y -tan.
6.1.1. Los enclíticos -raq y -ran generalmente se
traducen como ‘todavía . De las dos formas, solamente
-raq puede combinarse con otros enclíticos y puede
usarse en oraciones interrogativas, imperativas y nega
tivas. Por lo tanto, sugerimos que -ran sea una contrac
ción de -raq y -m i (aunque también existe la combina
ción -raqmi). En Antonio Raimondi y Huari, -raq tiene
la forma -raa.
Aw niyaamash domíngu o lunispaaran (Llamellín)
‘Me han dicho que sí para el domingo o el lunes to
davía’
Tsaychawran kaykan ) /
)• ‘Está allí todavía
Tsaychawraqmi kaykan j
Uryaykanran ‘Está trabajando todavía’
En preguntas pronominales, -raq con un tema interroga-
tivo-indefinido indica un tipo de pregunta retórica; el
hablante no piensa tener una respuesta, o sospecha que
el oyente no podrá responder.
¿Imanawraq? ‘¿CcSmo será? ’
¿Piraq maqamarqun? ‘¿Quién me ha pegado? ’
Para las combinaciones de -raq con -km y -tsu, ver 6.2.
6.1.2. El enclítico -na {-ña en Corongo) se traduce
como ‘ya’.
Chakwasnam kallaa ‘Ya soy vieja’
Kantarillannam ‘Ya está cantando’
Achkunaqnatsu ‘Ya no agarraba más’
¿Aywakunnaku? ‘ ¿Ya se ha ido? ’
Manana uryantsu ‘Ya no trabaja’
6.1.3. El enclítico -pü {-si en ciertos distritos de
Huari) se traduce a menudo como ‘tam bién’ o ‘aun’:
noqapis ‘yo tam bién’; ‘aun yo’
Kanampis llullapashqaa ‘Ahora también he m entido’
Tsavtapis munaa ‘Quiero eso tam bién’
Un uso especial de -pis con pronombres interrogati-
vo-indefinidos ha sido notado en 4.1.
Con frases coordinadas, sustantivas o verbales, -pis
frecuentemente se agrega a ambas frases (o a veces sólo a
la segunda). En estos casos no se traduce.
kaymampis wakmampis ‘a este lado y al otro’
waqakurirnin shunqun rurinchaw llakikurirpis
‘llorando y teniendo pena dentro de su corazón’
6.1.4. Los enclíticos -taq y -tan parecen relacio
nados en la misma forma que -raq y -ran, pero no tene
mos evidencia para sustentar una hipótesis de que -tan
sea una contracción de -taq y -mi. El uso más común,
según el cual -taq y -tan son casi siempre intercambia
bles, es el de marcar la pregunta pronominal, aunque no
es obligatorio. No se sabe por qué no se puede emplear
-tan en todos los ambientes en los cuales se puede em
plear -taq.
¿Maytaq kanki? )1 t ¿Dondei estas?^ ,
¿Maytan kanki? )
¿Maytaq iibru? ‘¿Dónde está el libro? ’
¿Maychawtaq libru karqan? ) ‘¿Dónde estuvo
¿Maychawtan libru karqan? í el libro?’
¿Pitaq shamurqun? ‘¿Quién ha venido? ’
¿Ayka watayoqtaq kanki? ‘¿Cuántos años tienes? ’
¿Imatataq ruravkanki? ‘¿Qué estás haciendo? ’
El sufijo acusativo -ta es opcional cuando se emplea -taq
o -tan:
¿Imataq ruraykanki? )
} ‘¿Qué estás haciendo? ’
¿Imatan ruraykanki? )
Otro uso de -taq, y en algunos sitios también -tan, es
el de afirmar algo en contradicción de lo que se había
creído:
¡Noqataq kaa! )
> ‘ ¡Soy y o ! ’
Noqatan kaa (Iiuari) )
El sufijo taq tiene la forma -taa en Antonio Raimon-
di y Huari; véase la combinación -taaku en 6.2.2.
6.2. La segunda posición de enclíticos incluye a -tsu
y -ka, negativo e interrogativo respectivamente.
6.2.1. El enclítico -tsu indica negación en cláusulas
independientes. Cuando el verbo o una frase sustantiva
lleva -tsu, el negador mana o, en órdenes negativas ama,
opcionalmente precede al constituyente con -tsu. Las
partículas mana o ama no tienen que preceder inmedia
tamente al constituyente con -tsu, y a menudo es la
primera palabra de la oración.
En cláusulas subordinadas y con constituyentes de la
frase nominal de orden fijo, donde -tsu nunca se puede
usar, mana es el indicador obligatorio de la negación;
véanse los detalles de las varias construcciones en el ca
pítulo 7.
Algunos ejemplos con -tsu:
(Manam) imapis kantsu ‘No hay nada’
Manam warmikitsu ‘No es tu m ujer’
Ni mamaanin ni papaanin kawanaqtsu
‘Ni su mamá ni su papá vivían’
¡Ama shuyamaytsu! ‘ ¡No me esperes! ’
El enclítico -tsu se combina con -raq en la combina
ción -raqtsu cuyo significado es predecible:
Shamunraqtsu ‘Todavía no viene’
Pero existe también la combinación -tsuraq con valor
interrogativo cuando el hablante desea expresar su duda
acerca de la posibilidad de que algo se realice:
¿Kantsuraq? ‘¿Puede haber? ‘¿Habrá? ’
Aywantsuraq? ‘¿Irá? ’, ‘¿Es posible que vaya?
‘¿No crees que podrá ir? ’
6.2.2. El interrogativo -ku indica la pregunta absolu
ta, la que exige una respuesta de ‘sí’ o ‘no”.
¿Gustashunkiku? ‘¿Te gu sta?’
¿Yamayllaku kaykanki? ‘¿Estás bien? ’
¿Noqaku? ‘¿Y o ?’
En la pregunta negativa -ku se agrega a mana:
¿Manaku gustashunki? ‘¿No te gusta? ’
La combinación -kush (de -ku y -shl) tiene la función
especial de indicar una pregunta subordinada:
Rikaaramushaq wayichawkush kaykan
‘Voy a ver si está en la casa’
En Antonio Raimondi y Huari, -taa y -raa (formas
regionales que corresponden a -taq y -raq en las demás
provincias) preceden a -ku para formar negaciones enfá
ticas:
¡Kantaaku! ‘ ¡No hay! ’
¡Munaataaku! ‘ ¡No me da la gana! ’
¡Shuyaamanraaku! ¡No debería esperar! ’
6.3. La tercera posición de enclíticos incluye a cin
co morfemas que representan las categorías de tópico y
comentario. Estas son de suma importancia en el que
chua. El marcador de tópico especifica el tema o tópico
de la oración. Cuando el tópico está señalado con -qa,
casi siempre se especifica también el comentario, es de
cir, la frase que da la información más importante acerca
del tópico. Se escoge entre cuatro marcadores de comen
tario que indican diferentes grados de validez de la infor
mación. La respuesta a una pregunta, siempre que no
repita información redundante, consiste solamente de
un comentario.
6.3.1. El enclítico -qa marca el tópico de la oración.
No tiene traducción en castellano. Se puede emplear
más de una vez en la misma oración, y la frecuencia de
uso varía mucho entre los individuos.
Masqa kantsu ‘No hay más’
K ondorqa sheqikacharqunaq tsayyaqshi wamraqa
eskapakunaq
‘EJ cóndor la golpeó mientras el niño escapaba’
Chaariminqa tapurinaq
‘Cuando llegó se lo preguntó’
6.3.2. El enclítico -m i (-m después de vocal corta,
-mi después de consonante o vocal larga) marca el co
mentario cuando el hablante está dando información
que proviene de su experiencia personal.
Awmi ‘Sí’
Manam ‘N o’
Noqam ‘(Soy) yo’
Noqapismi aywayta munaa ‘Yo también quiero ir’
Kayllatam tariramuu ‘Esto no más he encontrado’
Wayinqa yuraqmi ‘Su casa (tópico) es blanca’
6.3.3. El sufijo -shl (sh después de vocal corta, -shi
después de consonante o vocal larga) marca el comen
tario cuando el hablante da información que no provie
ne de su propia experiencia. A menudo traducible como
‘dice(n) que’, es muy común en cuentos donde se usa en
el contexto de verbos que llevan el sufijo modal -naq
(5.1.7) de función similar.
Huk kurash kriyadayoq kanaq wayinchaw
‘Dicen que un cura tenía una criada en su casa’
Tsayshi tsaychawqa kima killa paarayaanaq
‘Entonces vivieron allí tres meses’
Kima kabra huk pumash kanaq
‘Dicen que había tres cabras y un pum a’
6.3.4. El enclítico -chi (hemos observado una forma
-ch después de vocales cortas sólo en la provincia de
Huailas) marca el comentario cuando el hablante está
conjeturando; se puede traducir como ‘creo que’ o
‘quizás’.
Tullullaatach tarinki (Huailas)
‘Quizás encontrarás mis huesos no más’
Qampischi imbitado aywaykanki
‘Creo que tú también estarás yendo como invitado’
6.3.5. El enclítico -chaa se traduce como ‘segura
m ente’. Se usa con la mayor frecuencia en las provincias
orientales. Ejemplos de Llamellín:
Ashnunkunachaa okupaykan
‘Seguramente sus burros están ocupados’
Manachaa mikuykushaatsu
‘Seguramente no lo comeré’
6.4. El enclítico -rl tiene la traducción ‘pues’ (como
en su uso al final de la oración en castellano). No hemos
averiguado la distribución de las dos formas, -r y -ri,
citadas por algunos autores; sólo hemos observado -r
agregada a las formas largas de los enclíticos de comen
tario:
Pununkimir ‘Dormirás pues’
Qamchir tushunki ‘Tu quizás bailarás pues’
ilmanawshir! ‘ ¡Cómo puede ser pues!
6.5. El sufijo -tsun ha sido registrado hasta ahora
solamente en el lexema con raíz castellana siitsun ‘si’.
7
La oración compleja
En el capítulo 3 hemos caracterizado la oración básica
como una estructura que, en el nivel de la represen
tación lógica, consiste de un constituyente verbal, de
cero a tres constituyentes nominales con funciones de
terminadas por la clase del verbo, y un número indefini
do de constituyentes nominales opcionales. Se demostró
también que, en determinadas situaciones, cualquiera de
los constituyentes obligatorios, incluyendo el verbo,
puede ser suprimido en el nivel de la estructura de super
ficie. La oración compleja, por el contrario, fue caracte
rizada como aquella que contiene dos o más verbos en la
estructura lógica.
En un análisis lingüístico formal del quechua, la ma
yoría de los sufijos, así como también los adjetivos y
adverbios, pueden ser tratados como si representaran
constituyentes verbales en el nivel abstracto. Es así que
en algunas secciones de los capítulos precedentes encon
tramos muy provechoso el referimos a la naturaleza ver
bal abstracta de determinados sufijos. Al respecto, véan
se especialmente el tratam iento del sufijo causativo -tsi
([Link]), y la discusión de sufijos derivacionales nomi
nales como -yoq (4.13.1). Sin embargo, para los efectos
de la presente discusión, restringiremos nuestra atención
a las oraciones complejas que contienen únicam ente ra í
ces verbales léxicas.
Las oraciones complejas se agrupan en cuatro tipos:
1. Oraciones coordinadas, aquellas que están en relación
conjuntiva, disyuntiva o adversativa, y que corresponden
al uso de las conjunciones españolas y, o (negativo ni. . .
ni) y pero, respectivam ente; nótese, sin embargo, que
estas “conjunciones” tienen tam bién funciones subordi-
nadoras (7.1). 2. Oraciones subordinadas , aquellas que
funcionan com o m odificadoras de oraciones indepen
dientes íntegras y que en español corresponden a las
oraciones introducidas por las conjunciones si, cuando,
porque y mientras (a veces tam bién y, o y pero). 3.
Oraciones embebidas, aquellas que tienen roles que co
rresponden a las funciones nom inales de la oración bá
sica: sujeto, objeto, locativo, instrum ental, etc. 4. Cláu
sulas relativas, aquellas oraciones que en la estructura
lógica m odifican nom bres o frases nom inales; en la es
tru ctu ra de superficie, la frase nom inal m odificada p u e
de ser suprim ida una vez que su identidad haya sido
establecida m ediante el contexto.
Las oraciones embebidas y las cláusulas relativas se
m anifiestan en la estructura de superficie com o temas
que pueden estar precedidos por frases nom inales con
sujeto, objeto y funciones en caso oblicuo, y tom an
siempre un sufijo nom inalizador (4.13.2). La oración
em bebida tom a uno de los siguientes sufijos: -y, -shqa,
-na, o -nqa. Las cláusulas relativas tom an -q, -shqa, -na, o
-nqa.
Los ejemplos que siguen corresponden a los cuatro
tipos de oración com pleja:
(1) Llapanta apakayash i atoqqa hanapita ishkimusb
pam pam an
‘Llevaron todo, y el zorro desde arriba cayó a la
p am pa5
(2) Tsayshi bruha aywaraykaptinqa, kordelqa rachi-
kurinaq
‘Entonces mientras la bruja se iba, el cordel se
rom pió’
(3) Tushunaykita munaa ‘Quiero que bailes’
(4) Pishqukunata llapan paareqkunata huk bankete-
man imbitanaq
‘A las aves, a todas las que vuelan, les invitó a un
banquete’
7.1. Oraciones coordinadas.
A menudo las estructuras coordinadas están simple
mente yuxtapuestas, sin marca de coordinación, excep
ción hecha, opcionalmente, de una breve pausa que re
presentaremos con una coma. El enclítico -pis (6.1.3) y
el sufijo casual -wan (4.4.41), así como las conjunciones
prestadas i, ni, o y pero, se emplean frecuentemente
para reforzar la coordinación. Con respecto a las conjun
ciones que son muy frecuentes aun en el habla de los
monolingües, debe señalarse que i, o y pero, tienen fun
ción tanto subordinadora como coordinadora. En las
tres oraciones siguientes:
(1) Regresó a casa y se cambió la ropa.
(2) ¡Termina de comer o te pegaré!
(3) Comería pero me duelen los dientes.
la función subordinadora en las conjunciones puede
detectarse mediante su posibilidad de ser parafraseadas
por las conjunciones subordinad o ras, de la manera como
sigue:
(l.b.) Cuando regresó a casa se cambió la ropa.
(2.b.) Si no terminas de comer te pegaré.
(3.b.) Comería si no me dolieran los dientes.
Las estructuras de este tipo en quechua, cuando no es
tán marcadas por las conjunciones prestadas, contienen
normalmente un sufijo subordinador (5.3 y 7.2).
7.1.1. Oraciones coordinadas conjuntivas. Dos o
más oraciones en coordinación conjuntiva, muy pocas
veces permiten la supresión de constituyentes obliga
torios a nivel de representación lógica cuando no hay
identidad (correferencialidad) entre tales constituyentes.
En la oración:
(Nunakuna) llapanta apakuyash i atoqqa hanapita
ishkimush pampaman
‘(La gente) llevaron todo y el zorro desde arriba cayó
a la pam pa’
sólo el sujeto de la primera oración, de terminado por un
contexto previo, puede ser suprimido.
Cuando el sujeto u objeto es el mismo en cada ora
ción, éste nunca se especifica más de una vez en la es
tructura de superficie; por ejemplo:
(Achikay) ashin, qayaykachan
‘(La bruja) lo busca y lo llama’
Tsaychawmi (puma) waatakunaq, uushata apaq, wall-
pata apaq, imayka aytsata faltatseqtsu
‘Allí (el puma) la cuidó, llevaba ovejas, llevaba ga
llinas, no dejaba faltar ninguna clase de carne’
Tsayshi kondorqa haytakacharqunaq i sheqikachar-
qunaq
‘Dicen que entonces el cóndor la pateó y golpeó’
En el primer ejemplo, ambas oraciones tienen el sujeto
lógico achikay ‘bruja’, el mismo que 110 puede ser especi
ficado más de una vez. El objeto lógico que, gracias al
contexto, se sabe que es warma ‘el niño’, puede también
ser especificado sólo una vez. En el tercer ejemplo, to
mado del mismo cuento, el sujeto lógico de ambas ora
ciones -kondor- ha sido especificado por razones de con
texto, y consiguientemente está marcado como el tópico
de la oración. Por el contexto se sabe que el objeto
lógico de ambos verbos es achikay ‘la bruja’. El segundo
ejemplo muestra cuatro verbos que comparten el sujeto
puma. Por medio del contexto se sabe que el objeto
directo del primer verbo y el objeto indirecto de los
otros verbos es shipash ‘la muchacha’. Adviértase que en
este ejemplo el verbo apaq ‘llevaba’ aparece dos veces.
En general, cuando dos o más oraciones coordinadas
comparten el mismo verbo en el nivel de la estructura
lógica, éste se especifica solamente una vez en la estruc
tura de superficie, tal como lo ilustra el ejemplo que
sigue:
Noqallapaq katsun mansanalla i hukpaq mishilla
‘ ¡Que sea la manzana para m í y el gato para el otro! ’
Sin embargo, cuando dos oraciones coordinadas de nivel
lógico comparten un sujeto, objeto, u otro complemen
to idéntico, así como también un verbo idéntico, la es
tructura de superficie correspondiente es normalmente
una oración que presenta una frase nominal coordinada.
Por ejemplo, la oración
Kima kabra huk pumash kanaq
‘Habían tres cabras y un pum a’
deriva de una estructura lógica correspondiente a ‘había
tres cabras y había un pum a’. He aquí algunos ejemplos
más de frases nominales coordinadas:
Qamta noqata warmi chikimantsik
‘A tí y a m í la mujer nos odia’
Kaymampis wakmampis mana kaqllaman tumarillaa
‘A este (lado) y al otro, adonde no hay nadie, doy
vueltas no más’
Kordeltaqa kachamunaq ukushnintawan i huk mish-
tintawan
‘Le envió un cordel con su pericote y con un pan
integral’
Atoq allaapa tushunqampita i upyanqampita machash
keedakunaq
‘El zorro, después de bai lar y beber demasiado, se que
dó borracho’
En el último ejemplo, las frases nominales coordinadas
son también oraciones embebidas.
Nuestro ejemplo final en esta sección ilustra la con
junción prestada ni con función conjuntiva negativa:
Ashin qayaykachan ni kantsu
‘Lo busca y lo llama y no hay’
7.1.2. Oraciones coordinadas disyuntivas. La coor
dinación disyuntiva está generalmente sujeta a las mis
mas restricciones señaladas por la coordinación con
juntiva, sólo que no se la marca cuando los constitu
yentes son numerales. Ejemplos:
huk baldi o ishkay baldi shura
‘un balde o dos baldes de jora’
Aw niyaamash dpmingo o lunispaaran
‘Me han dicho que sí para domingo o lunes’
Domingo o lunis aywakullaashaa
‘Domingo o lunes iré’
Sabadu tardi shamushaa, o domingo waaraylla
‘Vendré el sábado en la tarde, o domingo tem prano’
Kimsa o chusku diya paasaskiptin
‘Cuando han pasado tres o cuatro días. . /
Huk ishkay kinsa koytillawan paasarun
‘Ha pasado con uno, dos o tres cohetes no más’
La disyunción negativa se marca con ni. . . ni, como
en:
Ni papaanin ni mamaanin kawanaqtsu
‘Ni su papá, ni su mamá vivía’
7.1.3. Oraciones coordinadas adversativas. Este tipo
de coordinación, marcada por pero y sino como en cas
tellano, no parece ser una estructura nativa en la mayor
parte del territorio de Ancash. Sin embargo, en las pro
vincias orientales se registra el tema adverbial itsan ‘en
cambio, por el otro lado, pero’, que puede ser analizado
como un elemento que marca una coordinación adversa
tiva (itsan deriva de itsa ‘quizás’). Ejemplos:
Yarpachakunaa i nin runaqa “kanan qayakamuptin
itsanmi wanukuptinsi manam kutishaatsu”
‘El hombre pensó y dijo: “Ahora si llama, en cambio,
aun si se muere no volveré’”
Taqayqa ardaymi yapay qayaykachaykaamun llu-
llakur, manam kanan itsan kaasushaatsu
‘Aquel está llamando a propósito de nuevo pero ahora
no le haré caso’
Wamraqa yarpachakun i nin “kananmi itsanqa Hulla
kayniipa, llapan uushaata oqraykuu”
‘El muchacho piensa y dice: “Pero ahora por ser men
tiroso he perdido todas mis ovejas’”
7.2. Oraciones subordinadas.
Las oraciones subordinadas en quechua se caracte
rizan de manera distinta que las oraciones (embebidas)
nominalizadas flexionadas con función adverbial, las
mismas que son tratadas en la sección 7.3., aunque la
diferencia estructural no se refleje a menudo en la tra
ducción castellana.
T odas las conjunciones españolas con función
subordinadora son empleadas en el quechua, aunque
únicamente y y pero gozan de una alta frecuencia, de tal
manera que pueden garantizar la ejemplificación respec
tiva:
Qayaykachashqaa i qam shamushqayki
‘Yo llamé y tú has venido’
Shantipa ashnunta hipiiman pero Chaqchu kose-
chaman ewkush
‘Sacaría los burros de Santiago, pero han ido a la
cosecha de Chaccho’
De aquí en adelante estudiaremos sólo las estructuras
subordinadas nativas.
Hay tres sufijos subordinadores: -pti, -r, y -shpa, de
los cuales sólo los dos primeros se usan en todo Ancash.
La oración subordinada no puede ser flexionada para el
accidente de tiempo, y en la m ayoría de los casos se la
interpreta como que alude a una acción o estado que
constituye un prerrequisito para la realización de lo que
la oración principal (es decir, la oración independiente)
denota, que especifica la razón de lo que ésta expresa, o
que es simultáneo, con respecto a lo que la oración prin
cipal denota. La distinción semántica entre los subor
dinadores -pti y -r radica sólo en que el sujeto de la
oración subordinada, según el caso, es idéntico o distin
to del de la oración principal.
El verbo debe ser el constituyente final de la oración
subordinada. Los enclíticos de la segunda clase posicio-
nal —negativo —tsu e interrogativo -kn (6.2)— no pueden
ser añadidos a la oración subordinada. La negación de
ésta se indica únicamente mediante el negador mana,
que es normalmente el constituyente inicial.
7.2.1. La subordinación con -pti. La oración subor
dinada marcada por -pti es flexionada obligatoriamente
para la persona del sujeto, que debe ser distinto del
sujeto de la oración principal. Los siguientes ejemplos se
han traducido usando las mismas conjunciones españolas
que calzan dentro de los contextos originales.
Qamta chikishunki uushanta suwaptiki, noqata chiki-
man wawanta kuyaptii
‘A tí te odia porque has robado sus ovejas, a m í me
odia porque quiero a su hija’
Anyarta pallaraykaptinshi, yana puma yuririn
‘Cuando estaba recogiendo pitahaya, apareció un
pum a negro’
Yaykuykaptinqa anasqa ishpapuykamunaq nawichaw
‘Cuando entró (la bruja), el zorrillo le orinó en los
ojos’
Bmha aywaraykaptinqa, kordelqa rachikurinaq
‘Mientras la bruja se iba, el cordel se rompió’
Kanan qayakamuptin itsanmi wanukuptinsi manam
kutishaatsu
‘Pero ahora si llama, aun si se muere, no volveré’
7.2.2. La subordinación con -r. La oración subordi
nada se marca con -r cuando el sujeto de ésta es idéntico
al de la oración principal. La inflexión de persona sólo
puede estar referida al objeto de la oración (ver 5.3). De
otro lado, -r puede ir seguida opcionalmente de -nin,
siempre que no haya inflexión de objeto que requiera
-nii, -niki o -nintsik. Nótese que la silaba -nin no debe
ser identificada con la forma alargada del sufijo de terce
ra persona (excepto tal vez históricamente), y, por otro
lado, en manera alguna parece afectar al significado. En
la mayoría de los ejemplos veremos que las traducciones
de las oraciones subordinadas típicas con -r son en gene
ral iguales a las de las oraciones con -pti; sin embargo, -r
puede también traducirse mediante el participio de pre
sente. Ejemplos:
Yuririminqa katakurkur heqatsikurin kweebanman
‘Cuando apareció, cargándola sobre el hombro, la lle
vó a su cueva’
Qoya waraqwan shaarikurirnin, millwanta hichikur,
intita shuyan
‘Levantándose al amanecer, carmenando su lana, es
pera el sol’
Tsaychawmi kawakullan asikurirnin, waqakurirnin,
shunqun rurinchaw llakikurirpis
‘Allí vive riéndose, llorando, y teniendo pena dentro
de su corazón’
Qamqa qokurkur mana musyaq tukunki
‘Tú, después de haberte servido, te haces el que no
sabe’
Kuyarqa niña kuyakarkamay
‘Si amas, niña, ámame a m í’
Runaqa manana munaykarqa, yarpachakuskir nin
allawcha
‘El hombre, sin querer ya, al pensarlo dijo “ ¡Qué
pena! ” ’
Tsayshi ras aywaminqa tarinaq aqishkunata
‘Entonces yendo rápido encontró los intestinos’
Tsayshi warmi wamraqa aparikurkur aywakunaq wa-
qarnin
‘Entonces la muchacha llevándoselo se fue llorando’
Aywaa huk palmata aparamushaq maypeq karnimpis
‘Voy y traeré una paloma de donde quiera que esté’
Mamayki tariramarqa shukshutam charaykachanqa,
papaaniki tariramarnii “takliata katay” nimanqa
‘Si tu mamá me encuentra, agarrará un bastón; si tu
papá me encuentra me dirá “ ¡Carga el arado! ” ’
Los dos siguientes ejemplos ilustran funciones propias
de la oración subordinada con -r, las mismas que requie
ren un comentario especial:
Uushata mitsikurqa kaykaanaa
‘Estaba pastoreando las ovejas’
Y an apara ay uryar ‘ ¡A cídam e a trabajar! ’
(más literalmente, ‘ ¡Ayúdame trabajando! ’)
El primer ejemplo es poco usual, en tanto muestra una
oración subordinada que modifica una forma del verbo
ka- ‘ser’. Puesto que ka- aparece dentro del tema dura-
tivo kaykaa- ‘estar’, tanto el verbo subordinado como el
independiente están en una construcción asombrosa
mente parecida a la construcción progresiva del español.
De hecho, una manera más natural de expresar ‘estaba
pastoreando las ovejas’ podría ser simplemente
Uushata mitsikuykaanaa
donde el sufijo durativo aparece añadido al verbo inde
pendiente de tal modo que no se requiere de una ora
ción subordinada. El ejemplo yanapamay uryar muestra
que la oración subordinada puede modificar a una ora
ción imperativa cuando las dos acciones son simultáneas.
Al respecto, compárese el ejemplo kuyarqa niña kuya-
karkamay ‘si amas niña, ámame a m í’.
7.2.3. La subordinación con -shpa. El subordinador
-shpa ha sido registrado solamente en las provincias de
Huaraz y Aija, y parece tener muy poca frecuencia. Este
sufijo no recibe inflexión de persona y no parece dife
renciarse en funciones respecto de -r. Bastará un ejem
plo:
Aabasta mikushpa kuchita waharamushaq
‘Mientras como las habas botaré el cerdo’,
‘Antes de comer las habas botaré el cerdo’,
‘Después de comer las habas botaré el cerdo’
7.3. Oraciones embebidas.
Los sufijos nominalizadores -y, -shqa, -na y nqa mar
can las oraciones embebidas con función de sujeto y
adverbio. Las únicas oraciones embebidas no nomina-
lizadas son las citaciones directas y las interrogaciones
indirectas, las mismas que pueden funcionar como obje
tos directos de ciertos verbos.
7.3.1. Oraciones embebidas como sujetos y objetos.
7,3.11. El único tipo de oración embebida que ocu
rre comúnmente en función de sujeto es aquel que apa
rece marcado como infinitivo mediante -y; por ejemplo:
Paytaqa gustantsu tushuy ‘A él no le gusta bailar’
La razón por la cual sólo la oración infinitivizada fun
ciona comúnmente como sujeto radica probablemente
en el hecho de que se trata de la única nominalización
que puede ser analizada como conteniendo un sujeto no
especificado en la estructura lógica. Aun cuando la ora
ción embebida que funciona como sujeto contenga su
propio sujeto especificado, éste parece representar una
frase nominal posesiva en aposición con la oración infi
nitivizada, en contraste con un sujeto lógico real del
verbo en infinitivo. Compárese:
(Qampa) tushuyniki gustantsu
‘Tu (manera de) bailar no le gusta’
De hecho, no hemos podido registrar casos nítidos de
otros tipos de nominalización con función de sujeto (ex
cepto cuando tales nominalizaciones representan cláu
sulas relativas).
7.3.12. En quechua, relativamente muy pocos ver
bos pueden tomar oraciones embebidas con función de
objeto directo (a la par que cualquier verbo transitivo
puede recibir una cláusula relativa como objeto). De los
verbos que pueden tomar objetos oracionales simples,
muña- ‘querer’ es el más versátil.
Cuando una oración embebida con función de objeto
tiene un sujeto lógico idéntico al sujeto de muña- (el
cual es suprimido obligatoriamente en la estructura de
superficie), se emplea siempre la nominalización infi
nitiva. En tales condiciones no es posible la inflexión de
persona, aunque en breve veremos una construcción
similar en la que el infinitivo aparece necesariamente
flexionado para persona. Ejemplos:
Tushuyta munaa ‘Quiero bailar’
Tushuyta munanki ‘Quieres bailar’
Tushuyta m unan ‘Quiere bailar’
Tushuyta munarqaa ‘Quise bailar’
Tushuyta munankiman ‘Querrías bailar’
Otros verbos que pueden compartir esta construcción
son: galla- ‘comenzar a’, yac ha- ‘saber’ (en el sentido de
‘saber hacer’), pzveedi- ‘poder’, y qonqa- ‘olvidar a’.
Por ejemplo:
Tushuyta qallarqan ‘Comenzó a bailar’
Tushuyta yachanki ‘Sabes bailar’
Tushuyta pweediitsu ‘No puedo bailar’
Cuando el sujeto del objeto oracional no es idéntico al
sujeto de muña-, debe recurrirse a la nominalización con
-na. El sujeto de la oración embebida puede suprimirse
en la estructura de superficie, pero en este caso debe
añadirse a -na el sufijo de persona pertinente:
Tushunaykita munaa ‘Quiero que bailes’
Tushunaata munanki ‘Quieres que (yo) baile’
Tushunanta munan ‘Quiere que baile’
Tushunanta munarqayki ‘Quisiste que bailara (él)’
Los verbos qalla- y pweedi-, no son susceptibles de to
mar parte en este tipo de construcción; sin embargo,
yacha- (en el sentido de ‘saber un hecho’) y qonqa- pue
den hacerlo como se ve en:
Tushunaykita yachaa ‘Sé que bailarás’
Tushunaykita qonqarqaa ‘Olvidé que bailarías’
El verbo mnsya- ‘saber, darse cuenta de que’ puede tam
bién ocurrir en esta construcción:
Tushunaykita musyaa ‘Sé que bailarás’
Pero en Huari y en Antonio Raimondi, la construcción
con musya- toma una forma diferente, por cuanto la
oración embebida recibe el prefijo casual -paa (4.4.35),
y va seguida de kaqta ‘lo que es — acusativo’:
Tushunaykipaa kaqta musyaa ‘Sé que bailarás’
Tamyanampaa kaqta musyan ‘Sabe que lloverá’
El verbo muña- puede tomar un objeto en infinitivo
flexionado para persona, pero, como lo sugiere la tra
ducción, la construcción es algo diferente de aquella des
crita en esta sección;por ejemplo:
Tushuyninta munaa ‘Me gusta su manera de bailar’
Tushuynüta munan ‘Le gusta mi manera de bailar’
Este uso del infinitivo parece ser el mismo descrito en
7.3.11, en la medida en que el sujeto embebido, que
podría ser especificado como paypa ‘de él’ y noqapa ‘de
m í’, respectivamente, aparece marcado como posesor.
Las oraciones embebidas marcadas por -shqa y -nqa,
tanto como aquellas señaladas por -na, son capaces de
funcionar como objetos de yac ha-, musya-, y qonqa-,
mas no de m una-; por ejemplo:
Tushushqanta musyaa ‘Sé que bailó’
Tushunqanta musyaa ‘Sé que baila’,
‘Sé que ha bailado’
Tushunanta musyaa ‘Sé que bailará’
P unuykanqanta musyanki
‘Sabes que está durm iendo’
Musyaatsu pi kanqanta ‘No sé quién es’
Debe señalarse que todas estas nominalizaciones pueden
aparecer como objetos de muña-, pero sólo cuando re
presentan formas reducidas de cláusulas relativas. Con
sidérese la ambigüedad de la siguiente oración de super
ficie:
Mikunanta munaa (1) ‘Quiero que coma’
(2) ‘Quiero lo que come’;
‘Quiero su comida’
El segundo tipo de traducción corresponde aú n a estruc
tura más completa com o:
(Paypa) mikunan papakunata munaa
‘Quiero las papas que él com ería’
en la que vemos la frase nominal (papakuna), que está
en aposición respecto de la cláusula relativa. Si un ob
jeto nominalizado con -shqa, o -nqa, es empleado con
muña-, sólo es posible la interpretación de aquél como
una cláusula relativa:
Mikunqaykita munaa ‘Quiero lo que tú comes’
Las únicas oraciones embebidas que no son nominali-
zadas corresponden, como se dijo, a las citaciones direc
tas y las' interrogaciones indirectas. Estas últimas, sin
embargo, se marcan (con -kush; váse 6.2.2). Por
ejemplo:
“Takliata katay” nimanqa
‘Me dirá: “ ¡Carga el arado! ” ’
“Shamushaqmi” nimarqaq
‘Te dije que vendría’ (lit. ‘ “Vendré”, te dije’)
Rikaaramushaq wayichawkush kaykan
‘Iré a ver si está en la casa’
Tapukushaq shamunqakush
‘Le preguntaré sin vendrá’
En quechua, la citación directa se usa comúnmente allí
donde en castellano podría emplearse únicamente la ci
tación indirecta. Sin embargo, la citación indirecta es
factible en quechua y se marca mediante el nominali-
zador -na; por ejemplo:
Pununanta ninki ‘Le dirás que dormirá’
7.3.2. Oraciones embebidas con funciones adver
biales. Las nominalizaciones que no actúan como cláu
sulas relativas en la estructura lógica, muestran posibili
dades limitadas de marcación de caso para cumplir fún-
ciones adverbiales. Unicamente el infinitivo parece ser
flexionable para todos los casos;por ejemplo:
kawakuychaw ‘en vivir’
Korriypa taripashun ‘Corriendo lo alcanzaremos’
llulla kayniipa ‘por ser (yo) m entiroso’
puriypita ‘del caminar’
puriypaq ‘para el caminar’, ‘para la cam inata’
Kuyakuyman churaman ‘Me induce a amar’
Las nominalizaciones con -na, -nqa, y -shqa, reciben in
flexión de caso como sigue:
-na-paq ‘para que’, ‘con el propósito de’. Por ejemplo:
Shipasta kachanaq irkaman anyarta pallamunampaq
‘Mandó a la muchacha al cerro para recoger pitahaya’
Shuyamay tsaychaw mikunaqpaq
‘ ¡Espérame allí para comerte! ’
-na-raykur ‘a causa de’, ‘a fin de’; por ejemplo:
purinaraykur ‘a fin de caminar’
-na-yaq (o -na-kama) ‘hasta que’; por ejemplo:
pakinanyaq ‘hasta que se rompa’
-nqa-chaw ‘cuando’, ‘después de’; por ejemplo:
Unay taakunqanchawqa ‘Cuando habían convivido
mucho tiempo,. . .’
-nqa-pita (o -nqa-peq) ‘después de’; por ejemplo:
tushunqampita ‘después de bailar’
-nqa-yaq (o -nqa-kama) ‘mientras que’; por ejemplo:
nawita qopanqanyaq ‘mientras sobaba sus ojos’
bruha waqakunqanyaq ‘mientras la bruja lloraba’
-shqa-pita (o -shqa-peq) ‘desde que’; por ejemplo:
rurashqaykipita ‘desde que lo hiciste’
Las nominalizaciones adverbiales más frecuentes son
las oraciones llamadas “de propósito” con -na-paq (véase
también la función prepositiva de -q (4.13.22), y los
adverbiales de manera con -y-pa).
7.4. Cláusulas relativas.
En el nivel de la estructura lógica, la cláusula relativa
es una oración que modifica una frase nominal, la misma
que contiene un sujeto, objeto o frase nominal adverbial
idénticos a la frase nominal modificada. En la estructura
de superficie, la frase nominal idéntica es suprimida obli
gatoriamente de la cláusula relativa; y el verbo, que es el
constituyente final de la cláusula relativa, recibe el sufijo
nominalizador pertinente. La construcción de superficie
resultante tiene la forma de una frase sustantiva apo-
sitiva.
La frase nominal modificada puede ser opcionalmente
suprimida, en cuyo caso la forma superficial de la cláu
sula relativa permanece sola. En la estructura lógica, la
cláusula relativa precede inmediatamente a la frase no
minal modificada. Sin embargo, en la estructura de su
perficie la frase modificada (cuando no se la suprime, por
supuesto) puede preceder o seguir a la cláusula relativa y
no necesita estar adyacente a ésta. Véase la sección
4.13.1 para las características generales de la frase sus
tantiva apositiva y también 7.4.5.
En la sección 7.3 vimos que las nominalizaciones, que
pueden fácilmente ser confundidas con las cláusulas rela
tivas, aparecen altamente restringidas respecto de las
funciones que pueden desempeñar en oraciones (ma
trices) completas. Las cláusulas relativas, en tanto son
constituyentes de frases sustantivas, no están sujetas a
restricciones especiales de ninguna clase. Ellas se em
plean libremente como sujetos y objetos y se flexionan
para todas las funciones adverbiales.
Los su fijo s -q (4.13.22), -shqa (4.13.23), -na
(4.13.24) y -nqa (4.13.25) marcan cláusulas relativas.
Para comprender el empleo exacto de estos sufijos es
esencial tomar en cuenta, en la estructura lógica, la fun
ción de la frase nominal idéntica a la frase nominal m o
dificada por la cláusula relativa.
7.4.1. Relativización con -q. Se emplea el sufijo
agentivo -q cuando el sujeto de la cláusula relativa es
idéntico a la frase nominal modificada (excepto cuando
sea requerido el aspecto perfectivo; véase 7.4.2). Por
ejem plo, en la frase sustantiva:
m achaq nuna ‘hom bre que se em borracha’
la frase nom inal m odificada es nuna, y la cláusula rela
tiva tiene la estructura lógica nuna machan ‘el hom bre se
em borracha’, en la que el sujeto es igualmente nuna. Si
es que se suprime la frase nom inal m odificada, entonces
nos quedam os con:
m achaq ‘el que se em borracha’
Algunos ejemplos de cláusulas relativas con -q son:
Mas ratutash hukllana wiyarinaq w aqaqta
‘U n rato después, de nuevo le oyó llorar’
¿Imallakash, imallakash, shim im pa ishpaq?
¿Qué será, qué será, que por su boca orina? (La res
puesta correcta es ‘la botella’)
Tayta Dyos pishqukunata llapan paareqkunata
huk banketem an im bitanaa
‘Dios invitó a u n banquete a todas las aves, a las que
vuelan’
Tarinaq aqishkunata pun u n a hananchaw shunturay-
kaqta
‘E ncontró los intestinos que se habían am ontonado
encim a de la cam a’
R ikaykunaq turin rurakaykaqta
‘Vio a su herm ano rehaciéndose’
Wamraqa kay runata allaapa trabahaqta rikaykurqa
‘El m uchacho viéndole al hom bre trabajando m u
cho. . .’
7.4.2. Relativización con -shqa. Este sufijo puede
m arcar la cláusula relativa cuando el sujeto lógico es
idéntico al nom bre m odificado, pero únicam ente si el
verbo es intransitivo y perfectivo:
pishipashqa nuna ‘hom bre cansado’
machashqa nunakuna ‘gente borracha’
Rikakaykaamun huk waktsa tsuklla yanayaakashqa
‘Se ve una pobre choza ennegrecida’
Wamraqa taririnaq naanichaw huk kondor rata-
rishqata
‘El muchacho encontró en el camino un cóndor que
había aterrizado’
En los demás casos, se emplea -shqa cuando el nombre
correferencial en la estructura lógica de la cláusula rela
tiva tiene función de objeto o cualquier función ad
verbial, y cuando el verbo denota aspecto perfectivo.
Por ejemplo:
Mikushqaa papa pachaachaw kaykan
‘La papa que com í está en mi estómago’
Partishqa keesu hitaraykan
‘Un queso partido está botado’
tushushqaa shipash
‘la muchacha con la cual bailé’
waqashqayki shipash
‘la muchacha por la cual lloraste’
qellay qoshqaa nuna
‘el hombre a quien di la plata’
Tsaychawmi kawakullan tamya nuyushqa, aachachay
rupashqa
‘Allí vive no más, mojada por la lluvia y quemada por
el calor’
7.4.3. Relativización con -na. El nominalizador -na
marca la cláusula relativa cuando el nombre correferente
tiene función de objeto o cualquier función adverbial, y
cuando el verbo denota aspecto potencial. Ejemplos:
m ikuna papa ‘papa que se puede com er’,
papa comestible’
mikuna trinchi ‘tenedor con el cual se puede com er’
mikuna meesa ‘mesa en la cual se puede com er’
Pununa hananchaw kaykan ‘Está encima de la cama’
(lit. ‘encima de lo que se puede usar para dorm ir’)
Mikunaykita munaa ‘Quiero tu com ida’
(lit. ‘lo que tú comerías)
7.4.4. Relativización con -nqa. Este sufijo marca la
cláusula relativa cuando el nombre correferente tiene
función de objeto o cualquier función adverbial, y cuan
do el aspecto que se quiere denotar es perfectivo (adviér
tase la superposición parcial con -shqa) o imperfectivo
(presente o habitual), pero nunca cuando el aspecto es
potencial:
Purinqaa naani illakash
‘El camino que yo andaba ha desaparecido’
mikunqayki papa
ias papas que comes’, ‘las papas que com iste’
Mikunqayki manam allitsu
‘Lo que comes (o comiste) no es bueno’
Rikaa ruraykanqanta
‘Veo lo que está haciendo’
Rikarquu llikllanta, warmi ruranqanta o
Rikarquu warmi m ranqan(ta) llikllata
‘He visto la lliclla que la mujer hizo’
Kwentariliaaqa musyarillanqaata
‘He contado lo que sé’
APENDICE
Lista alfabética de sufijos
(duración vocálica) primera persona: 4.
5.1.1.
-chaa ‘seguramente’: 6.3.5.
-chakU Acción cuidadosa: [Link].
-chavo, -choo, -chuu ‘en’: 4.4.33.
-chi ‘quizás’: 6.3.4.
-kaa Pasivo/reflexivo: [Link].
-kackaa variante de -ykachaa (ver abajo)
-kama ‘hasta’: 4.4.37.
-ki variante de -y ki
-ku Interrogativo: 6.2.2.
-kU Mediopasivo/reflexivo: [Link].
-kuna Plural: 4.4.2.
-kush Pregunta indirecta: 6.2.2.
-lia, -llaa ‘sólo, no más’: 4.13.11, [Link].
-llaa Verbalizador: [Link].
-maa Primera persona, objeto: 5.1.1.
-man ‘a, hacia’: 4.4.32.
-man Condicional’: 5.1.8.
-mi Comentario: 6.3, 6.3.2.
-mu Direccional ‘acá’: [Link].
-n Tercera persona: 4.4.1, 5.1.1.
-na ‘ya’: 6.1.2.
-na Recíproco: [Link].
-na Participio potencial: 4.13.24, 7.4.3, 5.1.9.
-naa Desiderativo: [Link]., [Link].
-naa variante de -naq
-naq Modo delegatorio: 5.1.7.
-naiu, -noo, -nuu ‘com o’: 4.4.40.
-ni con sufijos personales: 4.4.1.
-nki Segunda persona: 5.1.1.
-nnaq, -:naq ‘el que no tiene’: 4.13.14.
-nqa Participio imperfectivo: 4.13.15, 7.4.4.
-nqa Tercera persona, futuro: 5.1.3.
-ntin Inclusivo: 4.13.13.
-ña variante de-na, 6.1.2.
-pa ‘por, a través de’; genitivo: 4.4.34; 4.12.
-pa Acción interm itente: [Link].
-paa Acción interm itente/directivo: [Link].
-paa variante de paq.
-paq ‘para’: 4.4.35.
-peq ‘de, desde, acerca de’ etc.: 4.4.36.
-pi Locativo: 4.4.33.
-pis ‘también, aún’: 6.1.3.
-pita ‘de, desde, acerca de’ etc.: 4.4.36.
-pti Subordinador: 5.3, 7.2.1.
-pu Directivo: [Link].
-pU Interpersonal: [Link],
-q Transición 1 2: 5.1.1.
-q Agente: 4.13.22, 7.4.1.
-q Pasado habitual: 5.1.6.
-qa Tópico: 6.3, 6.3.1.
-r Subordinador: 5.3, 7.2.2.
-raa variante de -raq
-raa Acción continua/estacionario: [Link].
-ran ‘todavía’: 6.1.1.
-raq ‘todavía’: 6.1.1.
-raykur ‘por, a causa de’: 4.4.39.
-rl ‘pues’: 6.4.
-rl Diminutivo: [Link].
-ri en derivación verbal:: [Link].
-rkU Direccional ‘arriba’/acción sin resistencia:
5.2,2.9.
-rpa Estacionario: [Link].
-rpaarl Intensivo: [Link].
-rpU Direccional ‘abajo’: [Link].
-rqa Tiempo pretérito: 5.3.2.
-rqaarl Pluralidad: [Link].
-rqU Direccional ‘afuera’: [Link].
-rqu Pasado reciente: 5.1.4.
-sapa ‘el que tiene m ucho’: 4.13.15.
-si variante de -pis
-ski Acción resistida: [Link].
-sh variante de -shqa: 5.1.5.
-shaa variante de -shaq
-shaq Primera persona, futuro: 5.1.3.
-:shi Benefactivo: [Link].
-shl Comentario, ‘dicen que’: 6.3.3.
-shpa Subordinador: 5.3, 7.2.3.
-shqa Tiempo perfecto: 5.1.5; participio perfectivo:
4.13.23,7.4.2.
-shqa variante de -shaq en transición 1 2: 5.1.3.
-shu Transición 3-* 2: 5.1.1.
-shun Primera persona, plural inclusivo futuro: 5.1.3,
5.1.10.
-shivan, -shway Primera persona plural, condicional:
5.1.8.
-t Nominalizador: 4.13.26.
-ta Acusativo: 4.4.31.
-ta Adverbializador: 4.10.
-taa variante de -taq
-taa Verbalizador: [Link].
-tan Interrogativo: 6.1.4.
-taq Interrogativo: 6.1.4.
-tsaa Verbalizador: [Link].
-tsi Causativo: [Link].
-tsu Negativo: 6.2.1.
-tsu Exhortativo: 5.1.10.
-tsun 6.5.
-wan ‘con’; ‘y’: 4.4.41.
-y Imperativo: 5.1.10.
-y Infinitivo: 4.13.21.
-y Vocativo: 4.7.
-yaa Sujeto u objeto plural: 5.1.1.
-yaa Verbalizador: [Link].
-yan 4.4.3 7.
-yaq ‘hasta;m ientras’: 4.4.38.
-ykaa Durativo: [Link].
-ykachaa Acción difusa: [Link].
-ykU Aumentativo: [Link].
-yoq ‘el que tiene’: 4.13.12.
Glosario terminológico*
ACORTAMIENTO: proceso por el cual una vocal (o sílaba) larga
se torna breve. Así, el sufijo quechua -naa en mika-naa-man
'me da hambre’ se acorta a -na en mika-tia-ykaaman ‘me está
dando ganas de comer’.
AFIJO: partícula que se añade al comienzo ( = prefijo), a la mitad
(^infijo) o al final (= sufijo) de una raíz.
AGLUTINANTE (lengua): lengua que se caracteriza por tener
palabras formadas mediante afijos que mantienen cierta
identidad constante, sin fusionarse.
ALOFONO: se llama así a cualquiera de las realizaciones fonéti
cas de un fonema. Por ejemplo, la /n/ del castellano tiene
por lo menos dos alófonos: [n ] y [ 77 ] ; el u timo aparece
delante de /k/, como en banco [ bár?ko ] .
AMBIENTE: es el contexto en el que se da una forma determina
da. Por ej., se dice que la m de coma está en ambiente
intervocálico.
AMBIGÜEDAD: propiedad según la cual una misma forma es
susceptible de dos o más interpretaciones semánticas. Por
* A continuación se ofrece una lista parcial de los térm inos que no han
sido suficientem ente explicados en el texto. Téngase presente que las defi
niciones que se dan no son del todo rigurosas y sólo quieren servir de guía a
los no especializados.
ejemplo, la frase uña de cabra puede aludir a un instrumento
o a la uña del animal.
AMBIVALENTE: elemento gramatical que tiene dos funciones.
Por ejemplo, la palabra guerrero puede ser sustantivo y adje
tivo a la vez.
ASPECTO: categoría verbal que expresa la manera en que se
concibe la acción del verbo. De este modo la acción puede
ser habitual, repentina, continuativa, etc.
BISILABICA (raíz o palabra): aquella que está formada por dos
sílabas. Por ejemplo, las raíces [Link] y á[Link]
CLAUSULA: se llama así a la oración que forma parte de una
construcción mayor.
COMENTARIO: es lo que se predica o comenta acerca del tema o
tópico.
CONSTITUYENTE: palabra o construcción que forma parte o
integra una construcción más amplia.
CONSTRUCCION: forma en que los elementos sintácticos de una
lengua se agrupan para formar unidades mayores.
COOCURRENCIA: facultad que tienen dos o más sonidos o
formas gramaticales de aparecer dentro de una misma cons
trucción.
CORREFERENCIALIDAD: relación en virtud de la cual dos ele
mentos de una misma oración aluden a un mismo referente.
Por ejemplo, en El niño que vino ayer murió se dice que el
sujeto de morir es correferente con el de venir: ambos alu
den a la misma persona.
DEPALATIZACION: proceso por el cual un sonido palatal, por
ejemplo la 11, se torna no palatal. En el quechua de Ancash,
la 11 se hace l, es decir alveolar.
DERIVACION: proceso por el cual se obtienen nuevos temas que
poseen los mismos rasgos que la raíz o tema originarios.
DIACRITICO: marca especial que se emplea para diferenciar una
letra de otra. Por ejemplo, la tilde de la ñ.
DIGRAFO: dícese de la grafía compuesta de dos letras. Por ejem
plo la ch del castellano o la ts del quechua ancashino.
DIPTONGO: secuencia de una vocal más una semivocal; por ejem
plo, el diptongo [ aw] en aurora; o también [ ey] en peine.
DISTINTIVA (función): cualidad en virtud de la cual un sonido
posee la capacidad de alterar el significado de una expre
sión. Así, la p de paso tiene función distintiva ya que, de
sustituirla por b, como en vaso [ báso ] se obtiene otro
significado.
DOBLETE(S): se dice de dos formas que históricamente derivan
de una misma raíz; por ej. las variantes jalar y halar. Nor
malmente los dobletes tienen ligera diferencia semántica.
EMBEBIDA (oración): aquella que funciona como modificador
de una oración básica
ESTRUCTURA DE SUPERFICIE: es la manera en que se pro
nuncia una estructura lógica. Así, se dice que la estructura
de superficie de tú come es simplemente com e!
ESTRUCTURA LOGICA: es la representación conceptual o men
tal de una construcción que, al ser pronunciada, resulta por
lo general simplificada. Por ejemplo, la estructura lógica de
la oración Juan com e y bebe es Juan com e y Juan bebe.
EXCLUSIVO (plural): aquel que excluye al o los oyentes.
FLEXION: proceso en virtud del cual una raíz o tema adquiere
formas y funciones distintas a las de la forma originaria.
Así, casa-s ya no es lo mismo que casa, puesto que la raíz
casa ha sido flexionada para el plural.
FONEMA: unidad mínima de pronunciación con función distin
tiva. Por ejemplo, en castellano se dice que /k/ es un fone
ma distinto de /g/, porque una cosa es casa [ kása] y otra
gasa [gása] . Pero la b de [nube], aunque distinta de la b
de [bóla] sigue siendo el mismo fonema /b/, es decir [ b ]
no es distinta de [ b ] .
FONEMICO: relativo al fonem a.
FONETICA: disciplina que estudia los sonidos del lenguaje huma
no sin tomar en cuenta su función distintiva.
FONOLOGIA: disciplina que estudia los sonidos de una lengua
desde el punto de vista de su función distintiva.
FRICATIVIZACION: proceso en virtud del cual un sonido oclusi
vo se torna fricativo. Por ejemplo, en el castellano arequi-
peño la [ k j de [áktoj ‘acto’, [ pákto ] ‘pacto’, etc. se
torna [ x ] y se dice [áxto] y [páxto] .respectivamente.
FRONTALIZACION: proceso por el cual un elemento de natura
leza posterior se adelanta o se “ frontaliza” . Por ejemplo, en
Ancash, la ch, de palatal, se torna ts, es decir alveolar.
GEMINADAS (vocales o consonantes): aquellas que están com
puestas de dos elementos de la misma naturaleza. Por ejem
plo, la tt del italiano perfetto ‘perfecto’.
GENERATIVA (fonología): concepción fonológica basada en la
orientación teórica del generativismo o transformacio-
nalismo.
GRAFIA: es la unidad mínima de escritura, la misma que puede
estar formada por una letra (como la m) o por dos o más
como la ch o la //.
HOMORGANICA (secuencia): dícese de la secuencia en la que
aparecen dos o más sonidos o fonemas que poseen caracte
rísticas semejantes. Por ejemplo, en la palabra quechua
chulluy ‘derretir’ aparecen dos consonantes palatales: ch y
11.
INCLUSIVO (plural): aquel que incluye al hablante y al o los
oyentes.
INDOEUROPEA (lengua): lengua que pertenece a la familia del
mismo nombre. El español, inglés, alemán, ruso, etc. son
lenguas indoeuropeas.
LECTO: es una forma lingüística caracterizada por conllevar un
conjunto de rasgos comunes.
LECTOLOGIA: relativo al estudio de los ledos.
LEXEMA: son las entradas o artículos que aparecen en el diccio
nario como "palabras”.
LIMITE (o linde silábico, morfémico o de palabra): punto en el
que comienza o termina una sílaba, morfema o palabra.
MODO: maneras distintas en que se anuncia la acción del verbo:
como mandato, obligación, súplica, etc.
MONOPTONGACION: proceso por el cual un diptongo se reduce
a una vocal. Por ejemplo, el español antiguo escalena dio
escalera, monoptongándose la ei en e.
MORFEMA: unidad gramatical mínima con significado propio.
Por ejemplo, el sufijo -ón de llor-ón es un morfema que
significa ‘aumentativo’; del mismo modo, casa también es
un morfema.
MORFOFONEM1CO (cambio): es el proceso por el cual un mor
fema adquiere distintas formas determinadas por el contex
to. Por ejemplo, el plural castellano se manifiesta como -s
en casa-s, pero cuando la raíz acaba en consonante aparece
como -es: árbol-es.
MORFOLOGIA: aspecto de la gramática que abarca el estudio de
los morfemas de una lengua.
NEUTRALIZACION: proceso en virtud del cual dos o más for
mas distintas pierden su distintividad. En el castellano de la
costa la 11 y la y se neutralizan, puesto que se pronuncian
igual; de este modo pollo y poyo se pronuncian [ póyoj .
PARADIGMA: un conjunto de palabras relacionadas que con
tienen una base común y todos los sufijos que pueden com
binarse con ella.
POLISINTETICA (lengua): lengua que se caracteriza por tener
palabras extremadamente largas gracias a la combinación de
numerosos afijos .
POSICION:
a) inicial de sílaba: la que aparece delante del núcleo; por
ej. la p de piso está en inicial de sílaba; lo propio puede
decirse de la 5.
b) final de sílaba: la que aparece tras del núcleo; por ej. en
apto, la p está en final de silaba.
c) intervocálica: la que está limitada por dos vocales o nú
cleos; por ej. la p de upa aparece entre vocales.
PREDICTIBILIDAD: facultad por la cual se puede determinar la
forma que adquirirá una expresión nueva. Así, en castellano
se puede predecir que el plural de una palabra rara como
botel será botel-es, pero de ningún modo botéis.
PREFIJO: afijo que se coloca delante de vina raíz o tema. Por
ejemplo, la partícula pre- de pre-candidato.
PRESTAMO: cualquier elemento lingüístico (sonido, morfema,
palabra, giro sintáctico, etc.) que una lengua toma de otra.
En el castellano, voces como alcalde, aljaba, alguacil, al
godón, son préstamos del árabe.
PRODUCTIVIDAD: característica en virtud de la cual un elemen
to gramatical puede ser empleado libremente por el hablan
te sin el riesgo de no ser comprendido.
PROTOFONEMA: fonema que se postula para una lengua ya
extinta.
PROTOQUECHUA: lengua que se postula como el antecesor co
m ún de todas las variedades quechuas actuales.
RAIZ: es el elemento libre de sufijos flexivos o derivacionales.
Por ejemplo: casa, tu, dorm- (del verbo dormir), etc.
REDUPLICACION: proceso por el cual se repite parte o toda una
raíz o sufijo con fines semánticos. Por ejemplo, en caste
llano se puede reduplicar el diminutivo ito en formas como
chiquitititito para intensificar la calidad de pequeñez.
REFERENTE: se dice del concepto u objeto determinado que se
simboliza mediante una expresión.
RELATIVIZACION: proceso por el cual una oración se torna en
modificador de una frase nominal. En la oración La mesa
que compraste es vieja, la oración que compraste es relativa
respecto de la frase nominal la mesa.
RETROFLEJO: sonido que se articula con el ápice de la lengua
Ligeramente contraído hacia atrás.
SILABA: es la unidad fonológica constituida por un núcleo (una
vocal) con o sin márgenes (consonantes).
a) libre o abierta: cuando acaba en vocal; por ej. [Link].
b) cerrada o trabada: cuando acaba en consonante; por ej.
ár. bol.
STANDARD (lengua): variedad que sirve como instrumento de
comunicación a los hablantes de distintas formas dia
lectales.
SUBORDINADOR: elemento que marca la condición subordi
nada de una oración.
SUBYACENTE (secuencia): forma abstracta que se postula y que
normalmente no se pronuncia. Por ejemplo, en castellano la
tercera persona del verbo tener es teñe subyacentemente,
pero se la pronuncia como [ tyéne] .
SUFIJO: afijo que se añade a una raíz o tema. Por ejemplo, el
plural -es del español en miel-es.
TAUTOSILABICO: d ícese de los sonidos que se encuentran en
una misma sílaba.
TEMA: es el elemento libre de sufijos flexivos, mas no necesaria
mente de sufijos derivativos. Por ejemplo, casita es un tema,
al igual que casa, pese a conllevar el diminutivo -ita.
TOPICO: es el tema sobre el cual se predica algo.
TRANSICION: proceso en virtud del cual la acción del verbo
ejercida por el agente y que recae sobre otra persona se hace
por medio de sufijos.
VELARIZACION: proceso en virtud del cual un sonido novelar
se torna velar; por ej. la s de mosca, que es alveolar, se hace
velar, es decir [móxka], en el español chileno.
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La edición de este volumen corrió a car
go del Instituto de Estudios Peruanos.
Su texto está trabajado en caracteres
Baskerville de 11 pts. con 1 p. de inter
línea. El contenido, notas de pie de pá
gina, glosario y bibliografía en Baskervi
lle de 9 pts, con 2 pts. de interlínea.
Los titulares en Garam ond negros de 24
y 18 pts. La caja mide 36 x 22 picas. El
papel empleado es Bulky im portado de
70 grrns. La portada es de cartulina
Valvecote de 240 grms. Su impresión
concluyó en m ayo de 1976 en los
talleres de INDUSTRIALgra/iar S.A.,
Chavín 45, Lima 5, Perú.