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Letras Muertas

Este documento presenta una selección de poemas del poeta español José Bergamín. Se describe a Bergamín como un escritor polifacético e irrepetible, clasificado de muchas formas por sus múltiples trabajos que incluyen ensayos, dramaturgia, crítica y pensamiento religioso. A continuación, se presentan extractos de varios poemas de Bergamín, incluyendo sonetos, que exploran temas como el amor, la naturaleza, la muerte y la identidad.

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Letras Muertas

Este documento presenta una selección de poemas del poeta español José Bergamín. Se describe a Bergamín como un escritor polifacético e irrepetible, clasificado de muchas formas por sus múltiples trabajos que incluyen ensayos, dramaturgia, crítica y pensamiento religioso. A continuación, se presentan extractos de varios poemas de Bergamín, incluyendo sonetos, que exploran temas como el amor, la naturaleza, la muerte y la identidad.

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Poemas literarios de un poeta desconcertante

Se trata de José Bergamín, un escritor para mí, inclasificable.

Único, irrepetible y muy polifacético.

Los historiadores de literatura lo han clasificado de muchas formas por sus múltiples
«ocupaciones»: ensayista, dramaturgo, aforista, crítico, editor, cronista, disidente político,
pensador religioso…

Cuando yo lo descubrí, sobre todo como poeta, me pareció un escritor elegante y como
digo, desconcertante.

Allá van algunas muestras de su flamante poesía:

Siete Sonetos Impuntuales


Soneto I (A Mme. Z)

Una explosión de soles deposita

sobre la abierta palma de mi mano

el polémico signo sobrehumano

que celestes designios precipita.

Signo y designio a meditar incita,

sobre la abierta palma, el vivo arcano,

vestigio de pasión que torna humano

el sideral trastorno que suscita.

Pues entre luces de encendido cielo

son las estrellas las que se hacen cruces

contradiciendo soles en el suelo.

Tú, mano abierta, mi pasión deduces


como la palma su celeste anhelo,

esperanza de amor entre dos luces.

Soneto II (A Emilio Prados)

«Aquí para morir me falta vida.

Allá para vivir sobró cuidado:

Fantasma soy en penas detenida». Quevedo

«Aquí para morir me falta vida»,

dijo Francisco de Quevedo el fuerte;

y «allá para vivir» ¿le sobró muerte?

«Sobró cuidado» a su ansia dolorida.

Ahora su voz por una misma herida

me deja sin aliento, de tal suerte

que su verso en mi sombra se convierte:

«fantasma soy en penas detenida».

Ya ves, Emilio, que también mis penas

ensombrecen de idéntica amargura

un vivir y un morir que siento apenas;

y no sé si es mi vida la que dura


o la muerte que aprieta sus cadenas

sobre los pulsos de mi pena oscura.

Soneto III

Vayamos a decirle al alba clara,

al cielo, al mar, al rápido elemento

que aquieta con su propio movimiento

la luz en el cristal donde se para;

vayamos a decirle al ave rara

cuando apoya sus alas en el viento;

al submarino pez; al ceniciento

topo que su sombrío afán declara;

a la estrella que fija su mirada

en el alto, espacioso firmamento

por luminosos gritos rodeada:

vayamos a decirle el lamento

de una sangre que llora aprisionada

en un pecho sin luz, sin mar ni viento.

Soneto I (A.C)
Parece que se acerca, cada día

más honda y pura, suave, recatada,

con el recuerdo de la edad pasada,

la imagen de tu amor y su porfía.

No es que renazca en la memoria mía

aquella tu pasión de amor callada,

es que al perderla con tu vida amada

se enciende por la muerte de alegría.

No te sentí en la cumbre transparente

del níveo pensamiento enamorado

que heló tu corazón hora tras hora;

y te presiento, ahora, en la vertiente

del morir, como arroyo desatado:

que es tu sangre en mis ojos la que llora.

Tres Sonetos a Cristo crucificado ante el mar


«Solo, a lo lejos, el piadoso mar». Unamuno

Soneto I

No te entiendo, Señor, cuando te miro

frente al mar, ante el mar crucificado.


Solo el mar y tú. Tú en cruz anclado,

dando a la mar el último suspiro.

No sé si entiendo lo que más admiro:

que cante el mar estando Dios callado;

que brote el agua, muda, a su costado,

tras el morir, de herida sin respiro.

O el mar o tú me engañan, al mirarte

entre dos soledades, a la espera

de un mar de sed, que es sed de mar perdido.

¿Me engañas tú o el mar, al contemplarte

ancla celeste en tierra marinera,

mortal memoria ante inmortal olvido?

Soneto II

Ven ya, madre de monstruos y quimeras,

paridora de música radiante:

ven a cantarle al Hombre agonizante

tus mágicas palabras verdaderas.

Rompe a tus pies tus olas altaneras


deshechas en murmullo suspirante.

De la nube sin agua, al desbordante

trueno de voz, enciende tus banderas.

Relampaguea, de tormentas suma,

la faz divinamente atormentada

del Hijo a tus entrañas evadido.

Pulsa la cruz con dedos de tu espuma.

Y mece, por el sueño acariciada,

la muerte de tu Dios recién nacido.

Soneto III

No se mueven de Dios para anegarte

las aguas por sus manos esparcidas;

ni se hace lengua el mar en tus heridas

lamiéndolas de sal, para callarte.

Llega hasta ti la mar, a suplicarte,

madre de madres por tu afán transidas,

que ancles en sus entrañas doloridas

la misteriosa voz con que engendrarte.


No hagas tu cruz espada en carne muerta;

mástil en tierra y sequedad hundido;

árbol en cielo y nubes arraigado.

Madre tuya es la mar: sola, desierta.

Mírala tú que callas, tú caído.

Y entrégale tu grito arrebatado.

La rama viva
«¡Oh rama al viento leve!». Lope de Vega

Soneto I

Rama que al viento leve se asegura

o sombra, si de espina, o si de rosa,

mecida escapatoria luminosa

en que prende su goce la espesura;

leve en la luz cuando en el aire oscura,

inclinada al huir, por tenebrosa,

al par que sus claras recelosa

y celosa del cielo que apresura.

Reguero de la llama que se deja

entre cenizas su razón inerte

guardándola en las brasas escondida:


imagen del olvido, si se aleja,

negando con su paso el de la muerte,

afirmando la vida con su huida.

Soneto II

Vencida por el peso en que florece

iniciado el amor que la marchita,

como la primavera resucita

tornándose el estío que apetece;

otoño prematuro nos parece,

renaciendo frutal, si premedita

insistir en la flor que la repita

ardiendo en la semilla en que perece.

Tendida en el escape, voladora,

encendida en la llama volandera,

reiterando la luz, el aire, el cielo,

ella es huyendo la perseguidora,

siendo sombra del fuego prisionera

al perseguir la huida de su vuelo.


Soneto III

Ya que las hojas caen y que las flores

osando penetrar en el sentido

lo pulsan al compás de su latido

amotinando en luces los colores:

no temas consentir en sus olores

dándole al ojo, son, luz al oído,

al gusto transparencia de sonido

y al tacto claridad de resplandores.

Mientras vela su voz de risa o llanto

alma que nace y muere cada día,

recuerda que es un Dios quien la hizo muda;

guarda su afán del eco de tu espanto

o deja que se pierda en lejanía

tan silencioso amor, pues la desnuda.

De Melusina y el Espejo

No te faltó, sonoro pensamiento,

para temblar, anhelo temeroso;


ni para herir, el arco tembloroso

del aire todo en su estremecimiento.

No te faltó a la estrella el movimiento

que acuerda con el ámbito armonioso

su palpitante afán, si, cadencioso,

lo prolonga el humano sentimiento.

Le faltó al cielo voz, palabra al mundo,

para pulsar el ritmo presentido

que en su sentir el pensamiento mueva.

Que para hallar un eco tan profundo

al corazón le basta su latido

y al pensamiento amor que le conmueva.

A Silvia en primavera

Sonríe Abril después de haber llorado

y al sonreír se hace transparente,

como si el sol hiriese de repente

su oscuro rostro en lágrimas bañado.

Huye del cielo, hermético, el ganado


de las nubes, temiendo el rayo ardiente:

y al llanto de la lluvia, sonriente

el alba, de la noche ha despertado.

Una ilusoria realidad fingida,

lo mismo que si fuese verdadera,

alumbra el sueño errante de tu vida;

como si el alma, en realidad, no fuera

más que una sombra, apenas advertida

en la sonrisa de la primavera.

«De duendecitos y coplas»


I

La vejez es una máscara:

si te la quitas, descubres

el rostro infantil del alma.


La niñez te va siguiendo

durante toda la vida.

Pero ella va muy despacio

y tú andas siempre deprisa.

Cuando la vejez te llega,

no es que vuelvas a la infancia,


es que moderas el paso

y al fin la niñez te alcanza»

II

La mentira y la verdad

son como el cuerpo y la sombra:

no se pueden separar.

III

La mentira es como el cuento:

una verdad que no quiere

desengañarse de serlo.

IV

Yo soy de tu parecer,

si se deshacen las cosas

hay que volverlas a hacer.

Que aunque sea de cualquier modo

cuando no hay nada que hacer

es cuando hay que hacerlo todo.

V
Cuando se pone a soñar

la razón engendra monstruos

que la pueden devorar.

Los sueños de la razón

le roban su luz al alma

y su sombra al corazón.

VI

Frontera del desengaño:

se pasa sin pasaporte

todos los días del año.

Frontera de la ilusión:

se pasa con pasaporte

que tenga renovación.

Frontera del «esperando»:

no se pasa, y si se pasa,

se pasa de contrabando.

Frontera del «no esperar»:

el que la pasa no sabe

cómo la pudo pasar.

VII
El amor no es más que un nombre:

cuando lo dices, se va;

cuando lo callas, se esconde.

VIII

Tú tienes la voz oscura

y el alma en los ojos clara.

Tienes sombra en lo que dices

y luz en lo que te callas.

IX

Siente la mano de Dios

que, como nunca te deja,

aprieta, pero no ahoga,

afloja, pero no suelta.

No tengas miedo a los ecos

que despiertan las palabras:

porque las paredes oyen,

pero, aunque oyen, no hablan.

XI
La identidad del no-ser

y el no-pensar es abismo

oculto en el parecer

del «todo y nada es lo mismo»

XII

El asidero del alma

es oscuro clavo ardiendo

que en el corazón se clava.

La claridad desierta
I

Como si a tanto amor, amor no hubiera

dando su aire, su invisible vuelo.

Como si al corazón, su desconsuelo

de corazón, el corazón no diera.

Como si de tan claro pareciera

el cielo luminoso menos cielo

y el suelo de tan verde menos suelo

y el cielo y suelo el alma desuniera.

Como si, desuniéndolos, pudiera


el alma, de sí misma separada

volverse de sí misma prisionera.

Como si, al fin, de amor desencantada,

el alma para el alma se volviera

ara del corazón, lumbre apagada.

II

Estoy soñando que sueño

sin despertar todavía,

como si no fuera yo

el soñador de mi vida.

Como si fuera una sombra,

y no lo fuera la mía,

una sombra que se sueña

soñadora de si misma.

III

El incendio del otoño

se ha consumido en sus llamas.

Las nubes cubren el cielo

de cenicientos fantasmas.
Una tristeza sombría

me va ensombreciendo el alma

como una cadencia oscura

de luminosas palabras;

y encuentra en mi corazón

tan profunda resonancia

que todo mi ser se vuelve

oídos para escucharla:

la estoy oyendo que cae

como la lluvia en el agua

del estanque, o en el suelo

cubierto de hojas mojadas;

y me parece que escucho

en mí, como si escuchara

en el silencio, otra música

que en mis sentidos se apaga.


El fin de la conversación y los
puntos suspensivos…
posted by ​SONIA MOLINERO MARTÍN​ ​DEJA UN COMENTARIO
Siempre me han fascinado los relatos cortos, de esos que son rápidos y te suelen
dejar con la boca abierta.

En mi vida me he encontrado muchos, pero solo unos pocos han conseguido lo que
consigue una buena novela: capturarme por completo.

En esta categoría de Historias con mucho cuento comenzaré a ​volcar mi


verborrea, transformándola en pequeños relatos cortos​ que ojala te lleguen
a tocar en lo más profundo. Esa es mi firme intención.

El de hoy, es la vida de ella. Sin duda, habrá segunda parte y desvelaré su nombre.

O quién sabe… quizás resulte una novela .

Relato Corto «El fin de la


conversación y los puntos
suspensivos»…
Se acabó.

Decidió sentarse en el abismo y gritar con todas sus fuerzas para luego parar en seco.

Ella sabía que en algún momento tenía que echar el freno.

Y por fin, escribió​:

<<Debo perderme el respeto en algún sitio tranquilo aunque me resulte áspero o


poco seguro.

Debo hacerlo ahora. Tengo sed y por eso no puedo llorar…

Nunca me ha importado el ruido o el no ruido, a no ser que esté por dentro. En este
caso no puedo cerrar escotillas y después me ahogo… y justo ahí, no respiro.

Este es un parto seco​. Ya tengo media cabeza fuera. A ver que tal con el resto, con
este cuerpo extraño que hay en mi interior (espero que no venga de culo en plan
demonio insaciable y retorcido porque se va a llevar una sorpresa)

No se cómo sacarlo de mí, pero lo intuyo y por eso sé que puedo hacerlo…

Me pondré en jarras y tiraré de paciencia y mala hostia al mismo tiempo, cosa que en
el mundo de todo el mundo es poco efectivo hacer por separado sin sentirlo junto,
pero que en el mío (unidos ambos sentimientos) en conjunto funcionan de una vez
por todas y zanjan el disgusto que me ocasiona la prisa.
Allá voy, que nadie me espere. Y menos despierto de verdad o dormido de mentira…

Voy a inventarme una manera de reproducirme para ver que tal salgo y que cara
pongo si me leo algún día de esta guisa…

Rellenaré estos espacios vacíos con fotografías siniestras ​para todos aquellos que
componen ese ejército de mequetrefes que defienden lo de las imágenes
y las palabras​…a ver como coño plasman todo esto…

«Ciegos sin ceguera aquí veréis mi hoguera»

No está todo inventado porque hay demasiadas cosas que no se aprenden del resto.

Y no se dicen o se cuentan ni en pintura ni en secretos, ​parece mejor


perderse en el vicio que crean las confesiones…
Ya no se susurra, y eso arruga el espíritu
de cualquier manera, desordenando el cuerpo, en plan parásito en edad de despreciar
justo en el momento más inoportuno.

Y chupa del frasco de las esencias grandes metidas en tarritos pequeños, contengan o
no aromas agradables.

Malas digestiones, malformaciones interiores y suciedad. Demasiado riesgo, dicen…

Se tergiversan significados lejanos ya olvidados que ahora no se utilizan porque no se


comprenden, aunque se intente…Y con el paso del tiempo se confunden….

Todo se confunde y se hace un ovillo​. Y se blasfeman términos provocando


sonrisas y alguna que otra lágrima… duelen: foca y palo, amor frente a desamor, feto
y muerte…
Verbos como aguantar y soportar, sospechar y asesinar, dormir y descansar, se
fuerzan y se encajan en frases de todo tipo y de cualquier manera…se acumulan en
cualquier sitio, aunque no haya suficiente espacio…

Fin de la conversación.

Este es un misterio profundo en el abismo de esta semi-vida en la que por ser


prudentes, algunos, se limitan a sumergir sus problemas en mareas negras, ​turbias
de insolencia continua y ciega​…

Esto será mi desahogo momentáneo, desarrollo absurdo del subconsciente que sigue
creyendo que no le veo venir…

Será mi infierno particular de hojas en blanco, un borrador falso para los no


creyentes, el cuaderno de bitácora donde poder verter mi torrente diario…

Un océano furioso por carencia de palabras que me alivien…

De esas que son las exactas. Un sitio donde pasten tranquilas sin vergüenza alguna y
dejen de fingir ser las justas o precisas para no descolocar al resto…

El refugio para aquellas que ni pienso​ porque sé que se clavan para no salir.

Las que jamás nadie se atreva a utilizar en contra mía…


Será el lugar donde desechar todas mis “no expresiones” que me retuercen al revés y
en dirección contraria en el insomnio de mis voces nocturnas…

Un espacio donde encontrar mi temperatura ambiente y atreverme a cosechar ​para


luego echar a hervir sin quemar el alma de nadie​…

Un refugio de libertad inagotable donde plasmar todo aquello que sienta y no pueda
explicar, un pequeño mundo con un nueva y renovada atmósfera perfecta…

Con un clima cálido o helador que atienda a mis ​necesidades psíquicas y


químicas​. Transparente u opaco, duro o tierno…

Donde a simple vista todo esté oculto y nada se vea echando un solo ojo y mucho
menos a vista de pájaro…

Donde amanezca y anochezca al mismo tiempo,


haciéndolo todo más agradable y más lento…
Aquí, donde huela el paso de tiempo, donde duelan las visiones, palpe el miedo del
bueno y pueda triturarlo y digerirlo para no olvidar lo que soy.

Donde hablar con la muerte y con mi padre, donde pueda o no olvidarme de mi Dios,
donde a través de mi hagamos todos las paces…

Donde llorar a gusto por no saber hacerlo a trancas y barrancas, porque aquí puedo
hacerlo en condiciones: de palabra.

El sitio donde sea imposible quedarme sin ellas por miedo a que sean escuchadas y
no comprendidas. O mal interpretadas…

U oscurecidas, o demasiado caras…

O dolorosamente claras.

Fin de la conversación.

Tengo ganas de cazar, de correr salvajemente y no poder moverme de la


cama en días o siglos. De zambullirme y ponerme todas las tiritas que
necesite en el momento que no las necesite.

De que me curen para poder seguir curando al resto… de que me cuiden un poquito
más por lo mismo…
De escucharme. De que dejen de hacerlo los que no puedan… que me lo digan…

Los que no lo hicieron ya tuvieron su momento… ahora no, este es el mío…

De pasar calor de verdad, y frío del chungo. De que me invada la humedad bruta pero
no a cachos, que lo haga desesperadamente y me devuelva mi reuma sano. De que me
pinchen para dejar de hacerlo yo…

De comer nocilla sin sentir ardores, de oler el abono y sacar conclusiones


precipitadas que jamás se atreva a corregirme nadie.

De darme una buena hostia sin que nadie me vea.

De desesperar al mundo en general y a tres o cuatro “personas” en particular.

No quiero dejar de crecer nunca, porque no se avanzar o envejecer como yo quiero de


otra forma que no sea bien nutrida por dentro y por fuera… Sin cremas, sin aumentos
o disminuciones de mis sueños preferidos…

Mis pesadillas no mueren, solo duermen. Me jode que lo hagan a estas horas. Ya
tenían que haber llegado todas. (Tiempo al tiempo,dicen) ¡JE! Tu descuídate que al
final te dan con el minutero en la cabeza porque les molesta que no se las recuerden.

No me conformo con lo que no me apetece ni pienso dejar de hacerlo. Si quiero que


mi madre se muera o que no lo haga tengo que asumirlo, no depende de mi, ¿o sí?…
Pero es que si quiero un helado de leche merengada no me conformo con uno de nata
o de vainilla…

No me consiento “efectos placebos” a no ser que sean vitales… En el fondo nunca me


gustaron las piruletas y los dedos pulgares, no consiguieron que lo hiciera a gusto y
deje de saborearlos en cuanto desapareció el placer. No quiero saber nada del chupar
por chupar porque no lo que no te mate pueda hacerte engordar. Que esto se lo
coman otros. Yo metabolizo de puta madre, gracias.

No me gusta ganar y no me gusta perder. Los antónimos son estúpidos. Quien


invento el jodido término medio porque a mi me complica mucho la vida. Y ya ni te
cuento lo de la hora exacta… ¡paraaaaa! ¿Dnde quedamos exactamente? Qué mas da,
te hago una perdida, te pongo un mensaje, «llamascuelgas»… ¿¡que inventazo el
móvil ehhhh?! Joder, a mi me pone nerviosa… Ya no hay excusas para
incomunicarme y me siento desprotegida. Me pica todo. Bebo más y olvido menos.
¡Tócate los huevos! O ya lo haré yo…

Nunca soy la misma porque no me siento igual a las siete que a las siete y siete. Si
como he comido, si no no. Si bebo no tengo sed, o si. Nunca se sabe como se siente
esto o aquello hasta que si siente y se deja de sentirlo. Pin-pan-pun NO. A mí me van
los puntos sus suspensivos…

A veces voy con retraso y saboreo el hoy al día siguiente, o no lo hago hasta las
próximas navidades…

Hijo puta, el mundo no está echo para tus manazas, calzas y gastas un espíritu enano,
que ya escasea de chistes malos y está perdiendo el brillo que siempre quiso tener… y
valla que si lo pierden y además se sienten orgullos de hacerse adultos o mayores por
cuenta ajena… ¿mayores que quien?… mayores que nadie. ¿Qué quieres ser? Mayor o
peor, mejor o retocado si es preciso. Dudas todas. Pero dan pereza a los que
probablemente estén preparados pero no quieran salir de casa, al final resulta que
sacan los pies de tiesto y hacen el ridículo y lo saben y siguen, y suman, deben porque
es tarde, deben porque es tarde y siguen haciéndolo todo…..mal…

Dejar de pujar por mi los que creáis que tengo valor. Estoy cansada de que algunos
me consideren valiosa y a su vez no den un puto duro por mi.

Fin de la conversación…

El dolor es un lugar… un lugar donde por cada uno de nuestros sentidos, existe un
punto fijo donde calmarse o estremecerse al tocar, oler, saborear, escuchar u
observar de frente el miedo que se tiene a tener miedo.

Ya no voy a contar nada más acerca de mis lugares pasados, presentes y sobre todo,
nada de los futuros… No volveré a llevar a nadie que no quiera estar allí conmigo
todo el tiempo, o por lo menos que después no quiera demostrar ni a mi ni a nadie,
que si que estuvo alguna vez, porque lo considere arriesgado ya que hace mucho más
frío o más calor a mi lado que en cualquier otra parte, para eso está mi familia, que
dicho sea de paso, son los únicos que saben afrontar el sufrimiento (el mio) con
naturalidad, y que además a veces, saben trasmitírmelo cuando lo necesito y por lo
tanto, me cuidan…

Tampoco invitaré a ir conmigo a nadie que me obligue a volver cuando no sabe a


donde… llevarme consigo…. PESO MUCHO MAS DE LO QUE PUEDAN SOPORTAR
ALGUNOS CON SOLO FUERZA BRUTA….. Cerca, duelo, lejos más… Así que, se
acabaron los viajes gratis rumbo a lo desconocido, que ya no lo es tanto. Si no gusta,
se busca uno otro destino donde conocerme, si estoy allí claro.

Creer es poder. No soporto a la gente que me critica por tener fe. Yo respeto a todo el
mundo, con lo que no trago es con la mala fe. La carencia de ella solo me pone triste,
pero lo entiendo… a veces no parecen existir motivos para seguir empeñándonos en
hacer lo que nos dicta el corazón. En mi mundo, justo ahí está Dios. Y su hijo, que es
uno mismo. Eres tu, o soy yo. Somos todos si hay cojones….>>

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