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Coplas Felix

Este documento presenta una selección de coplas flamencas, principalmente tonás y seguiriyas, organizadas en diferentes secciones según su temática. Las coplas tratan sobre temas como la cárcel, la familia, el amor y la muerte, y expresan sentimientos de pena, fatalismo y añoranza a través de la rítmica y el lenguaje poético propios del flamenco. El documento proporciona atribuciones para algunas de las coplas.
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Coplas Felix

Este documento presenta una selección de coplas flamencas, principalmente tonás y seguiriyas, organizadas en diferentes secciones según su temática. Las coplas tratan sobre temas como la cárcel, la familia, el amor y la muerte, y expresan sentimientos de pena, fatalismo y añoranza a través de la rítmica y el lenguaje poético propios del flamenco. El documento proporciona atribuciones para algunas de las coplas.
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SELECCIÓN DE COPLAS

FLAMENCAS

1
TONÁS1

1
Además de tonás propiamente dichas, en este apartado seleccionamos algunas coplas que en los cancioneros
aparecen como carceleras, martinetes o deblas.

2
Mare mía de mi alma,
pare mío, qué vergüenza,
que se enteren los gitanos
que tengo la fragua en venta.

Yo ya no soy el que era


ni quien debiera de ser.
Soy un mueble de tristeza
arrumbaíto en la paré.

Otras veces los gitanos


gastaban medias de seda
y ahora por su desgracia
gastan grillos y caenas.

Si me viera a mí mi mare
No me había de conocer
con la chaquetita al hombro
y la caenita ar pie.

3
Caminito de Cartuja
ante’e llegá a los pinares
he pegaito un berrío
y a voces llamo a mi mare.

Desde er callejón d'Eguia


a la carse ande yo estaba
oía los quejiítos
que mi Perico me daba.

Periquito, Periquito,
quién te ha jecho tanto mal.
Los hijos de la marquesa
me tiraron a matá.

Con las ansias de la muerte


a una puerta m'arrimé,
me tiraron un sablazo
que'esconcharon la paré.

4
A ciento cincuenta hombres
nos llevan a La Carraca
y allí nos dan por castigo
de llevar pieras p'al agua.2

A qué pegarme estos palos,


qué daño t’he jecho yo.
Que m’he quedaíto dormío
y el sueño rinde al león.

Los lamentos de un cautivo


no pueden llegar a España
porque está la mar por medio
y se ajogan en el agua.

Llevo las mano’ en el remo


y los pies en el timón.
No hay quien navegue en er mundo
con más fatigas que yo.3
2
Este martinete «muy bien puede tener origen, según Wenceslao, en una leva ocurrida en agosto de 1749 y en la
que unos trescientos gitanos, presos en Sevilla, fueron conducidos en gabarras a La Carraca para trabajos forzados».
([Link]ñones).
3
Sobre supuestas tonás de galeras, la investigación no dispone ni siquiera de serias conjeturas: hoy por hoy,
debemos conformamos con el rumor de que tales tonás existieron en algún tiempo -y con algunas coplas como las
dos transcritas.

5
Los gitanitos del Puerto
fueron los más desgraciaos,
que a las minas del azogue
se los llevan sentenciaos.

Al que mendiga lo encierran


y meten preso al ladrón,
el que no pide ni roba
muere de hambre en un rincón.

A mí me sacaron del calabozo


y me metieron en otro más malo:
que allí ya no podía ni verme
ni los deítos de las manos.4

Cuando yo estaba en prisiones


solito me divertía
en contar los eslabones
que mi caenita tenía.

4
Atribuida al Señor Manuel Cagancho.

6
Ya van tres días que no como
mas que lágrimas y pan.
Éstos son los alimentos
que mis guardianes me dan.

En la puerta’e aquel rastrillo


se ha asomao un general,
la ventana echamo’ abajo
pidiéndole libertá.

Estoy en un calabozo
lleno de abominaciones.
Ya me suben, ya me bajan
a tomar declaraciones.

Aquel que tenga la culpa


que fatigas pase yo
que a peacitos se le caigan
las alas del corazón5.

5
Unos atribuyen esta toná a Juan el Cagón, otros a Enrique el Mellizo.

7
Marecita de mi alma,
si preso me quieres ver,
preso y herio m'encuentro
en la cárcel de Jerez.

Dile a la mare'e mi alma,


dile a la mare'e mi vida
que hoy me sacan de la cárcel
y me meten en capilla.

Veinticinco calabozos
tiene la cárcel de Utrera.
Veinticuatro llevo andaos.
El más oscuro me queda.

Con las fatiguitas de la muerte


a un laíto yo me arrimé,
con los deítos de la mano
arañaba la paré.

8
En la puerta de la cárcel
hay escrito con carbón:
«Aquí el bueno se hace malo,
y el malo se hace peor».

Y si no es verdá
que Dios me mande la muerte,
si me la quiere mandar.

9
SEGUIRIYAS6

6
Ordenamos esta selección de seguiriyas en cinco apartados. El primero trata de configurar una imagen de la
relación del cante flamenco con las leyes. El segundo recoge las escasas seguiriyas motivadas en el asesinato de
Riego y de Torrijas y la que naciera como protesta por la traición de Fernando VII. El tercer apartado muestra hasta
qué punto, en el mundo del flamenco, la familia es una guarida. El cuarto grupo se asoma a la pena, a la ternura y al
fatalismo del cante flamenco. Finalmente, un quinto apartado reúne seguiriyas de tema amoroso. Tal ordenación
contiene algo de arbitrariedad, en la medida en que algunas coplas podrían ser desplazadas de uno a otro grupo; los
temas son diversos, el tono es casi siempre idéntico a sí mismo, lo cual prueba la fidelidad del mundo verbal al
mundo emocional del cante.

10
I

Ya viene la requisa,
ya suenan las llaves.
Cómo me llora mi corazoncito
gotitas de sangre.

Mi ropa está en venta,


quién la quié mercá,
que la vendo por poco dinero
pa tu libertá.

A la luna le pido,
la del alto cielo,
como le pido que saque a mi pare
de'onde está preso.

La Audencia de Sevilla
tenga cariá,
que la persona que yo más bien quiero
sarga en libertá7.

7
La paternidad de esta seguiriya se atribuye a Andrés el Loro.

11
Señor alcalde mayor
y demás señores:
estas fatigas a este cuerpo mío
no le corresponden.

La camisa en un año
no m’he de poné
jasta no verme con mi compañera
juntito otra vé.

Qué voces son esas


que a mí m'están dando,
si serán las voces de la mare mía
que m'está buscando.

Presidio de Ceuta,
mal fin tenga él,
como me duelen estos huesecitos
de rodar por él.

12
Tóos mis hermanillos
duermen en mi casa
y yo solito por mi mala cabeza
ando a salto ‘e mata8.

Comparito mío Curro,


corre y dile a madre
cómo me quedo en esta casapuerta
revolcao en sangre.

Cuando llamaron a Audencia


me dio escalofrío,
como d'un gorpe llenita la sala
y er mundo vacío9.

S'abrieron las puertas


y sonó una voz,
ya principiaron la pública audencia
que lo condenó10.

8
Atribuida a Frasco el Colorao.
9
De Francisco Moreno Galván.
10
De Francisco Moreno Galván.

13
II

Salgan los santitos


de San Juan de Dios
a pedí limosna p'al entierro de Riego,
que va de por Dios.

El día que en capilla


metieron a Riego
los suspiritos que daban sus tropas
llegaban ar cielo.

Aquel día tan grande


que Riego murió
se le cayeron de ducas11 las alas
a mi corazón.

Doblaron campanas
de San Juan de Dios
como mataron a Torrijo el valiente,
¡miren qué doló!

11
Ducas: penas, fatigas.

14
Baluarte invencible,
Isla de León.
Cómo ganaron los franceses, mare,
por una traición.

III

En el hospitalito,
a manita derecha,
allí tenía mi compañerita
la camita hecha.

Queditos los golpes,


queditos, por Dios;
que está mala la mare ‘e mi alma
de mi corazón.

15
Por una ventana
que al campo salía
yo daba voces a la mare 'e mi alma
y no me respondía12.

Oleaítas del mar,


qué fuertes venéis,
y a la pobre mare mía 'e mi alma
no me la traéis.

Curriyo de mi alma,
escríbeme una carta,
que con saber que tú te encuentras güeno
me sobra y me basta13.

Qué vergüenza tan grande


me has hecho pasar
de ir pidiendo limosna de puerta en puerta
pa tu libertá14.

12
De Tomás el Nitri.
13
De Francisco La Perla.
14
Atribuida a Enrique el Mellizo.

16
Mi hermana Alejandra
a la calle me echó.
Dios se lo pague a mi hermano Currito
que me arrecogió15.

Hermaniya mía
que güena gitana:
de un peacito de pan que tenía
la mitá me daba.

La mano me duele
de tanto llamar
y me ha respondío la mare 'e mi alma
a la madrugá.

Dame la mano, hermana,


que no pueo más,
que de las fatiguitas que mi cuerpo tiene
se va al hospital.

15
Atribuida a Paco La Luz.

17
En el hospital
me dijo mi madre:
ahí te quedan dos hermanos chicos,
no los desampares.

Herío de muerte
en el hospital,
he recibío carta de mi mare
y m'echao a llorar16.

Mataste a mi hermano.
No te he’ perdoná.
Tú lo has matao liaíto en su capa,
sin hacerte ná17.

Yo no soy de esta tierra


ni conozco a nadie,
al que hiciere cariá con mis niños
que Dios se lo pague18.
16
Del repertorio de Silverio Franconetti. Se le atribuye su paternidad.
17
De Ortega Vargas el Fillo. La seguiriya alude al asesinato de su hermano, Juan Encueros.
18
Atribuido al Loco Mateo.

18
IV

Me asomé a la muralla,
me contestó el viento:
pa qué suspirá y por qué pasar pena
si ya no hay remedio19.

Por Puerta de Tierra


no quiero pasar
porque m'acuerdo de mi amigo Enrique
y me echo a llora20.

Desde la Porverita
hasta Santiago
las fatiguitas de la muerte, mare,
me se arrodearon21.

Tó lo tengo en contra:
los gorpecito’ de la marea fuerte

19
Unos atribuyen la paternidad de esta seguiriya a Manuel Molina. Otros a Enrique el Mellizo.
20
Atribuida a Silverio.
21
Atribuida a Curro Durse.

19
m'entran por la boca22.
Hincao de rodillas
le pido llorando
que de limosna a mí me quitara
lo que estoy pasando.
Al de Santa María le pido llorando23.

Qué desgracia es la mía


hasta en el andar,
que los pasitos que yo daba p'alante
se vuelven p'atrás.

Yo no sé por dónde
al espejito donde me miraba
se le fue el azogue.

Como van y vienen


las olas del mar,
así son las penas que m'están matando,

22
Atribuida a Enrique el Mellizo.
23
Atribuida a Enrique el Mellizo.

20
que no pueo más24.

Salgo de mi casa,
salgo mardiciendo
hasta a los santos que'stán en los cuadros,
la tierra y el cielo.

Yo no sé por dónde
ni por dónde no
me s'ha liao esta soguita al cuello
sin saberlo yo.

Pa los desgraciaos
han hecho un convento,
el primerito que allí se metiere
ha de ser mi cuerpo.

Hasta el alma me duele


de tanto llorar,
porque mis penas nunca van a menos,
siempre van a más.

24
Atribuida Silverio Fraconetti.

21
Herío de muerte,
caío en el suelo.
Dios se lo pague a los sordaítos
que m'arrecogieron.

Son tan grandes mis penas


que no caben más,
como me muero sin calor de nadie
en el hospital.

Por mi mala suerte


he venío a dar
con una hija de una mala mare,
jartita’e roá25.

A las dos de la noche


los campanilleros
con el ruío de sus campanitas
me quitan el sueño26.

25
Atribuida Manuel Ortega Vargas, “El Fillo”.
26
Atribuida Curro Durse.

22
Me asomo a la reja.
Yo no veo a nadie,
sino es porvito, mare, y arenita
que se lleva el aire.

En mitá del mar


había una piedra
y allí se sentaba mi compañerita
a contar sus penas.

Siempre por los rincones


te encuentro llorando,
que Dios me quite la libertá y la vía
si te doy mal pago.27

27
Del repertorio de Manuel Torre. Se le atribuye su paternidad.

23
Por la Colegiata
vi pasá su entierro.
Como la fui acompañandito
hasta el cementerio28.

Como la tortolita
te anduve buscando,
compañerita, de olivo en olivo,
de ramito en ramo.

Por aquella ventana


que al campo salía,
por allí hablaba con mi compañera
cuando yo quería.

Día grande, mare,


el que la encontré,
lo he señalao a punta 'e navaja
sobre la paré.

28
Atribuida Silverio Fraconetti.

24
A eso de las cuatro
como tenía a mi compañerita
dormía en mis brazos.

Dinero
pa yo pagarle a esta gitana buena
tó lo que le debo29.

Fragua, yunque y martillo


rompen los metales,
el juramento que yo a ti te he hecho
no lo rompe nadie.

Por la mañanita
m'alevanto y digo:
el lucerito que a mí m'alumbraba
ya no'sta conmigo.

29
Atribuida al Enrique el Mellizo.

25
Cuando a ti t'apartaron
de la verita mía
a mí me daban tacitas de caldo
y no las quería.

Toíta la tierra
la he andao cien veces
y volveré a andarla pasito a pasito
hasta que la encuentre30.

Te daba mal pago,


no me ‘ejaste solo.
Cuando me muera sólo tus deítos
me cierren los ojos.

Por ti preguntaba.
Me dicen que no.
Como en la sala d'un hospitalito
me dispierto yo.

30
De Manuel Machado.

26
Tengo yo una queja
con el alto cielo:
cómo es que sin fríos ni calenturitas
yo m'estoy muriendo31.

Dices que no la quieres,


que no quieres verla,
pero la vereíta de tu casa a la suya
no criaba yerba.

Maldigo la hora,
maldigo el reló,
como maldigo hasta las manillas
que la señaló.

Dices que duermes sola:


mientes como hay Dios.
Porque en la noche con el pensamiento
dormimos los dos32.

31
Del Viejo de la Isla.
32
Se atribuye, indistintamente, al señor Manuel Molina, a Enrique el Mellizo, a Manuel Torre y,
sobre todo, a Curro Durse.

27
Las doce ya han dao
en Santa Lucía,
loco me tienes sin saber los pasos
que andarás metía33.

Cuando yo me muera
qué será de ti,
cuando te veas desamparaita
sin calor de mí.

Si vendes la ropa
pa pagá mi entierro
mira que no vendas esa chaquetita
de alamares negros.

33
De José Manuel Caballero Bonald.

28
A la muerte llamo a voces,
no quiere venir,
que hasta la muerte tiene, compañera,
lástima de mí.

Fatigas me dieron,
ganas de llorá,
cuando la vi en el vaporcito,
la máquina andá.

Cuando yo me muera
te pido un encargo:
que con la trenza de tu pelo negro
m'amarren las manos.

VI

Yo no sé por dónde,
ni por dónde no,
se me ha liao esta soguita al cuerpo,
sin saberlo yo.

29
Las penitas chicas,
son las que hacen daño,
que las penas grandes o matan de pronto,
o pasan de largo.

Cuando voy a misa,


que Dios me perdone,
porque no quito los ojos del sitio
donde tú los pones.

Yo preso en la trena,
malita mi mare,
a quien hiciere cariá por ella
que Dios se lo pague.

30
SOLEARES34

34
La mayor parte de estas coplas de tres y de cuatro versos se interpretan por soleá, pero incluimos también algunas
coplas que normalmente se pueden escuchar por tangos, tientos, cañas o polos. Un primer apartado reúne como temas al
tiempo, al destino, al dolor, a la familia, a la pobreza. En el segundo grupo damos una selección de coplas amorosas. Este
segundo grupo es más extenso: las soleares con fortuna expresiva cuyo protagonista es el amor son mucho más frecuentes
en el cancionero flamenco que las elaboradas desde cualquier otra temática.

31
I

Muralla fortalecía
sin faltarle los cimientos
al suelecito cayó.
La curpa la tuvo el tiempo.

Yo no sé lo que le dio
a la yerbagüena, mare,
qu'era verde y se secó.

Penas que no pueo más,


se juntan unas con otras
como las olas del mar35.

Tiro piedras por la calle,


al que le dé que perdone:
tengo la cabecita loca
de tantas cavilaciones.

35
Atribuida a Enrique el Mellizo.

32
Cierra bien ese balcón
y di que no jagan ruío,
hazme un laíto en tu cama
que vengo mu malherío.

Llévame, por Dios, al huerto


y dame unos paseítos,
que me estoy cayendo muerto.

Yo soy como el árbol solo


que estaba al pie del camino
dándole sombra a los lobos.

Sentaíto en la escalera
esperando al porvenir
pero el porvenir no llega.

33
En mitá del olivar
le daba gritos al cielo;
y el cielo, sin contestá36.

¡Hijito de mala madre,


criaíto en malas tripas,
revuelto en malos pañales!

Yo no tengo más remedio


que agachar la cabecita,
decir que lo blanco es negro.

De esta calle donde vivo


no me quisiera mudar,
tengo tan poquitos trastos
que hasta vergüenza me da37.

36
De Antonio Almeda.
37
De Manuel Guerra.

34
Bocaítos que comer
de nadie yo recibía,
ningún libro me enseñó
lo que aprendí yo aquel día38.

Al pie de un árbol sin fruto


me puse a considerar:
qué pocos amigos tiene
el que no tié na que dar.

Desgraciaíto aquel que come


el pan en manita ajena,
siempre mirando a la cara
si la ponen mala o buena39.

Si no fuera por mi hermano


me hubiera muerto de hambre;
que no le falte a mi Curro
peacito de pan que darme.

38
De Manuel Guerra.
39
Atribuida a Juan el Pelao.

35
Como los judíos,
aunque las carnes me quemen
no reniego de lo que he sío.

Por ver a mi mare diera


un deíto de mi mano,
el que más falta me hiciera.

Agüelos,
ágüelos, padres y tíos.
De los güenos manantiales
se forman los güenos ríos.

El que se quea 'neste mundo


tarde o temprano s'alegra.
El que pierde es el que junta
su carita con la tierra.

36
Una nochesita 'e luna
he visto al seporturero
cavando mi seportura.

Que tóos estamos marcaos


por el hierro de la muerte
como se marca al ganao.40

Aceitito que l’echaba


al peacito del pan que tenía
al candil se lo quitaba.

Dijo a la lengua el suspiro:


échate a buscar palabras
que digan lo que yo digo.

Permita Dios que te veas


sacando agüita de un pozo
y con el cubo no pueas.

40
De Antonio Almeda

37
II

Tú eres la estrella del Norte,


la primerita que sale,
la última que se esconde.

Levántate tempranito
y verás cómo te traigo
de yerbagüena un ramito.

Tu ventana es una cárcel


con el carcelero dentro
y el prisionero en la calle.

Vente conmigo a un parmá,


yo te cogeré parmito
y tú te los comerá.

38
Mucho tengo que decirte,
pero me llamo al silencio;
harto te digo callando
si tienes conocimiento.

Arrímate a mi queré
como las salamanquesas
se arriman a la paré.

Qué quieres que tenga:


que me han dicho que tu cuerpo
se lo va a comer la tierra.

Le pido a Dios llorando


que me quite la salú
y a ti te la vaya dando41.

41
Atribuida a Manuel Vargas.

39
Compañera, si me muero,
la casita de los locos
ha de ser tu paraero.

Diez años después de muerto


y de gusanos comío
letreros tendrán mis huesos
diciendo que t'he querío.

A mí me están consumiendo
como veintidós carbones
veintidós años que tengo42 .

Quien se la quiera llevar


tendrá que contar conmigo
a la hora de la verdá.

42
De Aquilino Duque.

40
El letrero de mi puerta
dice a quien sepa leer:
por aquí salgo con ella
o por aquí no saldré.

El que me quiera quitar


el queré d'esta gitana
ha de matarse conmigo
debajo de su ventana.

Intención de engañarme,
a la mitá del camino
se abra la tierra y te trague
-amor mío, si es que vienes
con intención de engañarme.

Tengo más poder que Dios


porque Dios no te perdona
lo que t'he perdonao yo.

41
Cuando me siento en la cama
lágrimas como garbanzos
se me ruedan por la cara.

Qué quieres de mí,


si hasta l'agüíta que bebo
te pido permiso a ti.

Yo repaso mi sentío
y solito me pregunto
qué's lo que m'ha sucedío.

Toa la noche sin dormir


sentaíto en una silla
acordándome de ti.

42
Tu queré cómo m'ha puesto,
que con un aguamaní
m' están dando el alimento.

Esto que m'está pasando


se lo contaré a la tierra
cuando m'estén enterrando.

El daño que nos hacemos


va siendo pasito a paso
lo poquito que tenemos.

Cuando m'asiento en la cama


m'acuerdo de tu persona
y jablo con las paeres
y quiero que me respondan.

43
Yo me jago la ilusión;
luego me como de rabia
los puños del camisón.

Zapatitos blancos,
ni son tuyos ni son míos:
de quién son esos zapatos.

La noche del aguacero


dime dónde te metiste
que no te mojaste el pelo.

En el cementerio entré
dando voces como un loco,
salió la muerte y me dijo
que tú l'hablabas a otro.

44
Lo que tú has hecho conmigo
no lo pagas hecho cuartos
y puesto por los caminos.

Toíto el mal que tu m'has hecho


escrito se va a queá
como un planeta en el cielo.

Cuando se te haga de noche


y espierte tu corazón
llorarás abrazaíta a la palabra perdón.

Pa qué me pides perdón


después de lo que m'has hecho,
mañana vas a tener
lágrimas hasta en los huesos.

45
Hasta los árboles sienten
que se les caigan las hojas,
mira si sentiré yo
que me hablen de tu persona.

Yo creía que el queré


era cosita de juguete,
y ahora veo que se pasan
las fatiguitas de la muerte.

Der coló 'e la cera virgen


tengo yo mis propias carnes,
que m'ha puesto esta flamenca
que no me conoce nadie43.

No jures más que es pecao,


ten al menos valentía
y di que me has olvidao44.

43
Atribuida a Enrique el Mellizo.
44
De Antonio Fernández Díaz, “Fosforito”.

46
Tu calle ya no es tu calle,
que es una calle cualquiera
camino de cualquier parte45.

Tu querer y mi querer
ni aunque lo rieguen con llanto.
No puede prevalecer.

Cuando tú m’eches de menos


has de salí a buscarme
como un caballo sin freno.

Te fuistes y me dejaste,
mal fin tengan los calostros
que de tu mare mamaste.

45
De Manuel Machado.

47
Mientras vivas en el mundo
has de viví con la pena
que la ropa de tu cuerpo
te se ha de vorvé candela.

Que te se caigan las carnes


desprendías de tu cuerpo
cuando vengas a buscarme.

Entre la Hostia y el Cáliz


al Cristo se lo pedí,
que t'ajogüen las fatigas
como m'ajogan a mí.

Aunque en capilla te veas


no te voy a da limosna,
porque tus malas partías
no s'han borraíto de mi memoria.

48
Una silla en el infierno
tengo puesta yo pa ti,
pa que pagues por tu lengua
lo que has hablao mal de mí46

Cuando vaya en busca tuya


que se me salten los ojos
como granitos de uva.

Si el queré que he puesto en ti


lo hubiera puesto en un perro
se viniera 'etrás de mí.

A mi puerta has de llamar


y no he de salir a abrir
y me has de sentir llorar.

46
Atribuida a Rita la Cantaora.

49
Dejo la puerta entorná
por si alguna vez te diera
la tentación de empujar.

Ya mi cuerpo no cae’n cama,


siempre estoy en el oío
por ver si a mi puerta llama.

Cuando la veo de vení


a lo lejos por la calle
le digo a mi corazón
que tenga paciencia y calle.

Cuando t'encuentro en la calle


el sentío se me quita
y m'agarro a las paeres
jasta perderte de vista.

50
Cuando debajito er puente
acuérdate que decías:
Espera, que viene gente.

El sitio donde te hablé.


Me dan ganas de volverme,
sentarme un ratito en él.

Qué pájaro será aquel


que canta en la verde oliva.
Corre y dile que se calle,
que su canto me lastima.

Puente de Triana.
Se jundió la barandilla
y el coche que la llevaba.

51
¡Ay, pobre corazón mío!
Por más gorpes que le doy,
nunca se da por vencío.

III

La pena y la que no es pena,


todo es pena para mí:
ayer penaba por verte,
hoy peno porque te vi.

Tengo una pena, una pena,


que casi puedo decir
que yo no tengo la pena,
la pena me tiene a mi.

Tu madre no dice ná,


tu madre es de las que muerden
con la boquita cerrá.

52
Ya te lo tengo jurao:
onde quiera que te encuentre,
tiés el entierro pagao.

Dijo a la lengua el suspiro:


échate a buscar palabras
que digan lo que yo digo.

Er libro de la experiencia
no le sirve al hombre ‘e ná,
tiene al final la sentencia,
y nadie llega al final.

Le dijo el Tiempo al Saber:


esa soberbia que tienes
yo te la castigaré.

53
No canto pá que me escuchen,
ni pá sentirme la voz,
canto pá que no se junte
la pena con el dolor.

Merecía esta gitana


que la fundieran de nuevo
como funden las campanas.

La silla donde me siento,


se la han caído las aneas
de pasar tantos tormentos.

En un manicomio entré,
y vi una loca en el patio,
que le estaba dando el pecho,
a una muñeca de trapo.

54
Puerta del Perdón…
Yo quise escribir tu nombre
y Dios me dijo que no.
Allí me quedé llorando
en la puerta del perdón.47

Por otro la vi llorar


y yo la quiero tanto
la tuve que consolar.

A un sabio le pregunté
por el cómo y por el cuándo
de las penas del querer
… y me contestó llorando.

Dejadme, flores, dejadme,


que aquel que tiene una pena
no se la divierte nadie.

47
De Antonio Fernández Díaz, “Fosforito”.

55
Cuando eches un pie p’adelante
mira bien dónde lo pones.
Que el que tropieza y se cae
en el suelo se lo comen.

Hay quien se queja de vicio:


yo he visto a un niño reír
en el patio del hospicio.48

En la hojita de una oliva


está escrita esta sentencia:
aquel que quiera ser sabio
qué trabajito le cuesta.

En la torre está el reló.


El mochuelo en el olivo.
En mi corazón la pena.
…Cada cosa está en su sitio.

48
De José de la Tomasa

56
Mira p’arriba y verás
los tres balcones abiertos
y una ventana cerrá.

Fui piedra y perdí mi centro


y me arrojaron al mar.
Y al cabo de mucho tiempo
mi centro vine a encontrar.49

A mi me están consumiendo
como veintidós carbones
veintidós años que tengo.50

Estaba pensando en ti.


Empezó a rendirme el sueño.
Y llorando me dormí.51

49
Atribuida a La Serneta
50
De Aquilino Duque
51
De Antonio Fernández Díaz, “Fosforito”.

57
Como los raíles del tren
son tu cariño y el mío:
uno al laíto del otro,
to seguío, to seguío.

58
BULERÍAS52

52
De ritmo vivo, rápido, fresco, las coplas por bulerías suelen ser, paralelamente, de tono festivo
y alegre. Sin embargo, los buleaeros suelen dar “pellizcos” no sólo mediante el ritmo y la
interpretación sino también, en ocasiones, introduciendo coplas sentenciosas o dramáticas. En
esta breve selección hemos optado por agrupar coplas preponderantemente festivas, dejando las
más densas para el apartado de soleares.

59
A los Reyes l'escribío
una cartita pidiendo
lunares pa mi vestío.

Tengo un novio relojero,


cada vez que viene a verme
se le para el minutero.

Yo l'echao a la lotería
y me ha tocao tu persona:
era lo que yo quería.

Eran las tres de la madrugá


cuando llamaste a la botiquita,
la botiquita estaba cerrá.

60
Chiquilla, tú estás chalá,
con ese novio que tienes
con las patas ladeás.

Dígale usté a esa mujé


que güerva p'aquí la cara
que la quiero conosé.

La gachí que yo camelo


está llena de lunares
hasta la punta del pelo.

Yo no le temo al castigo:
enmedio la calle Nueva
me paro y hablo contigo.

61
Mira qué tonta es la gente
que toíto lo que me pasa
quiere que yo se lo cuente.

Gitana, enciende la lú,


que traigo una sacramenta53
que a Dios le llamo de tú.

Tienes mucha fantasía,


parece que tú has pisao
la flor de la tontería.

Tú te tienes que quedar


señalando con er deo
como se quedó San Juan.

53
Sacramenta: borrachera.

62
A este primo hermano mío
acábalo de querer
ya que a mí no m'has querío.

De las dos que están bailando


la que tiene el delantal
es la novia de mi hermano:
¡pronto será mi cuñá!

L'hepedío esta mañana


al Cristo de las Nagüillas
que me quiera esta gitana.

Anda y no presumas más:


si ya t'has tirao ar pozo
pa qué miras el brocal.

63
Acuérdate cuando entonces
bajabas 'escalcita a abrirme
y ahora tú no me conoces.

Yo le dije dónde vas


y ella no m'ha respondío.
Sabe Dios pa dónde irá54.

Qué redoble de campanas,


se creían que era una reina
y era una pobre gitana55.

Vente conmigo y haremos


una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.

54
De José Manuel Caballero Bonald.
55
Atribuida a Curro Frijones

64
Tengo yo mi corazón
tan jechecito a mis mañas,
que le digo: «llora» y llora,
y le digo «canta» y canta.

Quisiera verte y no verte,


quisiera hablarte y no hablarte,
quisiera encontrarte a solas,
y no quisiera encontrarte.

Mi niño duerme
con los ojos abiertos
como las liebres.

Anda y vete, esaboría,


que el renglón que a ti te falta
lo tiene la letanía.

65
Estacioncita de Brenes,
en Cordobita la Llana:
de noche pasan los trenes.

Ya se me murió mi madre:
la camisita que tengo
no encuentro quien me la lave.

Mira si soy desgraciao


que estoy deseando morirme
pa dormir bajo techao.

Es tanto lo que te quiero


que me siento entre tus manos
como barro de alfarero.56

56
De Antonio Fernández Díaz, “Fosforito”.

66
¡Qué redoble de campanas!
Se creían que era una reina
y era una pobre gitana.

Agujitas y alfileres
le claven a esta mocita
cuando la llamo y no viene.

No siento en el mundo más


que tengas tan mal sonío
siendo de tan buen metal.

La liebre que más corría


cayó en la boca del perro
que memos casta tenía.

67
Abuelos, padres y tíos:
con los buenos manantiales
se forman los buenos ríos.

Yo no puedo comprender
que a Dios le llames de tú
y me a mí me llames de usté.57

Tu ya no mandas en mí:
me peine como me peine
ya no me peino pa ti.58

Tú no pierdas la esperanza
que aunque el pocito es mu jondo,
la soguita alcanza.

57
De Antonio Fernández Díaz, “Fosforito”.
58
De Concha Lagos

68
Aquí no hay naita que vé,
porqu’un barquito qu`había
tendió la vela y se fue.

Agujas de mi reló
que yo las iba arrancando
y el tiempo no se paró.

Yo te estoy queriendo a ti
con la mismita violencia
que lleva el ferrocarí.

69
CANTIÑAS, LIVIANAS, SOLEARIYAS

70
Las cautiva el mes de enero,
toítas las flores del año
las cautiva el mes de enero,
y en llegando el mes de abril
salían de su cautiverio.

La calle de los Moros


no tiene puerta
pero en cambio la tuya
siempre está abierta.

No le quites los hilvanes


hasta no acabar la prenda
porque luego el dependiente
no me la admite en la tienda.

71
Tienes los dientes
que son granitos
de arroz con leche.

Mariquiya María
la de mi barrio
hasta el agua bendita
toma con garbo.

Eso no nace de mare,


más desgraciaíto que yo
eso no nace de mare,
que me encuentro en un camino
con dos vereas iguales.

Ay qué tío,
que a la media noche
no m'ha conocío.

72
Pegan fuertes alaríos,
las víboras en el campo
pegan fuertes alaríos,
que me coman de mis carnes
si no es verdá que t'he querío.

Por la alamea
ya viene el guarda
con la correa.

De quién son esos machos


con tanto rumbo.
Son de Pedro La Cambra,
van a Bormujo.

Tres horitas seguías


llevo trillando.
No me toques el cuerpo
que está quemando.

73
Más que Jesu’ en el huerto
yo estoy pasando.
Éstas son las ganancias
que estoy sacando.

Yo quisiera morirme
y oír mi doble
sólo por ver quién dice
¡Dios lo perdone!

Dolores,
con qué te lavas la cara
que tanto te güele a flores.

74
CANTES MINEROS, MALAGUEÑAS,
GRANAÍNAS, FANDANGOS

75
Compare, si va usté al cielo,
hágame usté este favor,
pregúntele usté a mi agüelo
aónde se dejó el legón
y el capacico terrero.

Ha llegao un forastero
a la sierra de La Unión.
No trabaja de minero.
Le llaman en la región
El Rojo el Alpargatero59.

En la calle de Canales
se me cayó mi sombrero.
Quién se lo vino a encontrar:
El Rojo el Alpargatero.
Y no me lo quiere dar.

59
Del Rojo el Alpargatero:

76
A los pies del Soberano
dijo una cartagenera:
¡Por Dios y la Madalena,
que no se lleven a mi hermano
al Peñón de la Gomera!

Trabajando en una mina


de la sierra de Guayano
han descubierto un filón
que tiene metal gitano.
Y lo he descubierto yo.

Cualquiera me arroja al verme,


soy piedra que a la terrera
cualquiera me arroja al verme.
Soy escombro por afuera,
pero en llegando a romperme
doy un metal de primera.

77
Que es un minero el que canta,
no se espante usté, señora,
que es un minero el que canta:
con el humo de la mina
tengo ronca la garganta.

Que ganamos en la mina,


malditos sean los dineros
que ganarnos en la mina,
yo gastármelo prefiero
aunque viva en la ruina;
por si de pronto me muero60.

Tóos van como un estampío,


a la boca de la mina
tóos van como un estampío:
que un niño quiere bajar,
que su padre no ha salío
¡y abajo tiene que estar!

60
De Antonio Sánchez.

78
Están puestos en balanza,
dos corazones a un tiempo
están puestos en balanza:
uno pidiendo justicia
y otro pidiendo venganza.

La una me llegó sonando


dende aquel reló tan triste.
Las dos me dieron pensando
en el mal pago que me diste.
Las tres me dieron llorando61.

Catalina García Márquez


cómo tuviste el valor
de casarte con Juan Lucas
estando en el mundo yo.

61
Atribuida a don Antonio Chacón.

79
Dónde andará este muchacho.
Son las tres de la mañana,
dónde andará este muchacho,
si estará bebiendo vino
y andará por ahí borracho62.

A qué me traes la libertá,


carcelero despistao,
si en los libros del penal
la vida se me ha quedao
y nadie me quiere ya.

Son las cuentas de un collar,


las palabras amorosas
son las cuentas de un collar:
que en saliendo la primera
salen toas las demás.

62
Atribuido a Concha la Peñaranda.

80
Aonde viven las manolas,
Granada, calle de Elvira,
aonde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra
las cuatro y las cinco solas.

Quiéreme, que traigo capa


y sombrero a lo lorquino,
camisa de cinco tapas,
pantalón de paño fino
y botonaúra de plata.

Vengo de la Carbonera,
mira lo que te he comprao:
unas botas de cartera
con los botones al lao.
Te las pones cuando quieras.

81
Cuando sentí las pisás
de tu caballo en la puerta
no pude salir a hablarte,
mi mare estaba dispierta.

Debajo de los laureles


tiene mi niña la cama,
cuando se quea dormía
sale el so’ y le da en la cara.

No me vengas más a vé
con tu yegua Reluciente
que'l potro de mi marío
relincha cuando la siente
¡y va a descubrirse el lío!

82
Ana María, a tu novio
yo lo he visto en La Barrera
y le he dao de bebé agua,
agua de la Fuente Nueva.

En la Cava hay una fiesta,


mi mare me va a llevá,
y como iré mu compuesta
me sacarán a bailá
con mi par de castañetas.

Una pastora en el campo


padecía de mal de amores,
como allí no había doctores
ella sola se curaba
con perfume de las flores.

83
Fandango, dónde has nacío
que t'o el mundo te conoce.
Yo nací en un rinconcillo
que Alosno tiene por nombre,
aonde le dan el dejillo.

Bartolo el de la Tomasa
le dijo a Alberto una tarde:
Vamo’ a pedirle dos gordas
a la infeliz de tu mare
p'aguardiente en ca’ Cristóbal.

La mujé que a su marío


toma en aborrecimiento
o está loca del sentío
o es que quiere otro instrumento
que le dé mejor sonío.

84
Mientras más hablas más pierdes,
que eres como las gallinas:
que se ponen a escarbá
y se echan la tierra encima.

Mira tú si de inmediato
me olvidé, mala mujé,
que anoche vi tu retrato
y pregunté de quién é
...después de llorar un rato63.

Tengo el cristal de mis ojos


triste de tanto llorá,
he perdía la alegría,
no la pueo recobrá.
¡Pa qué te conocería!

63
De Rafael Guillén.

85
Se dispierta un rey celoso,
coge la pluma y escribe,
y en el primé renglón pone:
Quien tiene celos no vive.

Cuando yo te conocí
eras una flor hermosa,
al poco tiempo te vi
hecha una flor venenosa:
y me dio miedo de ti.

Entró y no me conoció,
qué borrachera tendría
que entró y no me conoció,
pasó por la vera mía
y un cigarrito a mí me pidió.
Lloraba, y no lo encendía.

86
Me voy a morí.
Gitanitos de la Cava,
me voy a morí.
Venir, gitanos, gitanas,
quiero que lloréis por mí,
mis gitanos, mis gitanitos de la Cava64.

Tú eres tres y eres cincuenta.


Tú eres una y eres dos,
eres tres y eres cincuenta.
Tú eres la Iglesia Mayor
donde toíto el mundo entra.
Toíto el mundo menos yo.

64
Atribuida a Manolo Caracol.

87
ALEGRIAS, TANGOS, TARANTOS

88
Se han enreao,
tu cabello y el mío
se han enreao
como las zarzamoras
por los vallaos.

Esta fragüita que yo a ti te he comprao,


no es para que tú trabajes,
es pa que te sirva de respeto
cuando vayas por la calle.

Al que quiera saber algo


el tiempo se lo dirá,
que no hay cosa más bonita
que saber sin preguntar.

Cada vez que considero


que me tengo que morí,
tiendo la capa en el suelo
y me jarto de dormí.

89
Camino que no es camino
de más está que se emprenda,
porque más nos extravía,
cuanto más lejos nos lleva.

Señor que va a caballo


y no das los buenos días:
si el caballo cojeara
otro gallo cantaría.65

Corre y traete a tu marío,


que está borracho en la esquina,
se está quedando dormío.

Porque ya no puedo más.


Las fuerzas me están faltando
porque ya no puedo más.
Ni siquiera este taranto
voy a poder terminar.

65
De Moreno Galván

90
Por eso canto llorando66.

66
De Antonio Fernández Díaz, “Fosforito”.

91
Autores citados

Andrés el Loro
Frasco el Colorao
Francisco Moreno Galván
Tomás el Nitri
Francisco La Perla
Enrique el Mellizo
Paco La Luz
Qurro Durse
Silverio Franconetti
Ortega Vargas, el Fillo
Loco Mateo
Manuel Molina
Manuel Torre
Manuel Machado
Félix Grande
Viejo de la Isla
José Manuel Caballero Bonald
Antonio Almeda
Manuel Guerra
Juan el Pelao

92
Manuel Vargas
Aquilino Duque
Fosforito
Rita la Cantaora
José el de la Tomasa
Curro Frijones
Concha Lagos
Antonio Sánchez
Antonio Chacón
Concha la Peñaranda
Rafael Guillén
Manolo Caracol

93

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