Ardiente Deseo
Ardiente Deseo
by Danielle Franks
Hola aqui vengo con una nueva historia y espero les guste.
Veremos a Bella sufrir- pero no como lo hizo en Mia- sino mas bien va a ser algo distinto.
Edward va a ser un patán y bueno prometo un final lindo y con mucho dulce.
Pov. Bella.
Cada paso que daba era un martirio, y su mirada me destrozaba cada día más. Yo no quería
llegar al altar de esa manera. Él no me amaba, me creía una oportunista que solo quiso amarrarlo
cuando yo ni siquiera estaba pensando en eso.
Su mirada destilaba su odio hacia mi y eso me partía el corazón. Yo no quería obligarlo a esto.
Miré a mi padre y le supliqué con la mirada que por favor cancelara todo, pero simple y
lanamente, como siempre me ignoró.
Mis ojos se posaron en mi amiga Alice, ella trataba de darme ánimos, y es que maldita sea éste
debía ser mi día! Me iba a casar con el hombre que amaba.
Si tan solo él no me mirara como si fuese la peor escoria que existiese, las cosas serían tan
distintas.
Yo jamás imaginé que las cosas terminarían así. Solo me había acostado con él una sola vez y
para mi fue fantástico, pero yo solo había sido una más, cuando se lo conté a Alice, mi padre para
mi desgracia escuchó y ahora me gano todo este desprecio.
Cuando llegué al altar, me miró como si fuese lo más asqueroso que existe, dañando aún más mi
maltrecho corazón.
La ceremonia pasó y nos escuché aceptarnos como marido y mujer, la recepción me la pasé con
Alice, no sabía en donde estaría Edward, pero dentro de mi, sentía mi corazón hecho trizas al
tener la certeza de donde estaba.
Cerré los ojos y cuando estaba por irme, la puerta se abrió, respiré profundamente para tragarme
mis lagrimas.
Era él, abrochándose la camisa y subiendo la cremallera, detrás de él, estaba su secretaria,
acomodando el bajo de su mini vestido.
-. Está libre ahora- me iba a ir cuando él me lo impidió-. Mira niña estúpida, mi vida es un infierno
ahora pero te aseguro que no me quemaré solo. Tu vas a sufrir igual o más que yo, toda esta
mierda- se alejó y salí corriendo.
Cuando estaba por llegar a la puerta que daba al jardín, tomaron mi mano, era él.
Intenté soltarme, el que me tocara después de haberse revolcado con esa me enfermaba.
-. Ni lo intentes- me haló y un dolor me recorrió.
-. Esto es nada niña voy a destruir tu vida como tu has destruido la mía con este matrimonio- en
estos momentos me arrepentía de amarlo como lo hacía.
Me sacó de la fiesta luego de agradecerles a todos y me aventó al asiento trasero del auto, él me
tiró la tela del vestido a la cara y subió.
Me la pasé el camino llorando y cuando el auto se detuvo, como pude me bajé del auto y corrí a
la casa.
Entré y corrí al piso de arriba en donde habían varias habitaciones y me encerré en la última del
pasillo.
Rompí a llorar y desgarré este costoso vestido, hasta quedar en ropa interior, me quité el
maquillaje y entré en la ducha.
-. El que da las órdenes soy yo. Tú solo obedeces- dijo soltando el laso de mi bata.
Con ustedes...
Twilight no es mio.
Pov. Bella.
Me quise alejar pero él me tiró en la cama-. Dejame!- lo empujé y me puse de pie, no quería que
me tocara.
-. Claro que saldré de aquí Bella, pero contigo- y sin darme cuenta me encontraba sobre su
hombro-. No tienes por que estar en esta habitación, Isabella. Tú eres mía- me acarició las
piernas y me tensé al sucumbir a su toque-. Estas pálidas y cremosas piernas también- empezó a
subir la mano y cuando quise apartarlo, perdí el equilibrio, cayendo en el suelo sin que él, hiciera
amago de retenerme.
-. Mira lo que te pasó- mis ojos se anegaron de lágrimas al verlo reírse, pero luego se calmó.
No entendía como pude llegar a enamorarme de ese hombre, no tenía corazón y yo sentía el mío
cada vez más débil.
-. Y yo quiero ser libre de tu maldita presencia, pero no todos tenemos lo que queremos- me tomó
del brazo y me llevó a rastras a la habitación.
-. Dejame... si tanto me odias, por qué me quieres aquí? Por qué quieres que comparta tu cama?
Por qué me hablas?- él se me acercó al oído.
-. Porque por tu culpa y por no decirme quien eras ahora estoy aquí. Casado con una estúpida
niña diez años menor que yo. Atado y jodido. Todavía lo preguntas Mousy?- me acaricio entre las
piernas y comprobó que contra todo pronóstico, estaba dispuesta. Con él siempre pasaba-. Con
que quieres jugar...- y solo se escuchó mi grito de sorpresa al ser penetrada por él-. Justo como
te recordaba.
-. Dejame decirte que si te quieres corres tienes que empezar a gemir como Dios manda- y
empezó a entrar y salir de mi cuerpo sin contemplaciones, haciendome gemir quedito-. Te daré
tan duro que no podrás caminar- y empezó a embestirme con fuerza. Lo sentìa en cada una de
mis terminaciones nerviosas y lo escuchaba gruñir.
Siguió entrando una y otra vez en mi cuerpo y no pude evitar gritar, cuando el orgasmo me
atravesó-. Dios!- lo sentí morder mi hombro antes de salir de mi cuerpo y eyacular en mi espalda.
-. Por lo menos para algo sirves Mousy- y todo acabó, la nebulosa post-orgasmica se fue y solo
quedaron sus palabras y su maltrato.
Me traté de tapar, pero él lo impidió-. Quiero verte- me puse de pie y caminé lo más rápido que
pude.
No quería esto.
Me puse de pie y me bañé con agua caliente y a la esponja le puse mucho jabón y restregué mi
cuerpo con ahínco.
-. Ojalá asi pudiera borrarte de mi corazón. - me quité su semen de la espalda y cuando salí del
baño, él estaba dormido.
Cuando me acosté en la cama, gemí, por el dolor al sentir mi piel ultra sensible. Tambien el dolor
de mi cadera.
Tomé el teléfono de mesa y llamé a mi madre, ella siempre me ayudaba y veia por mi. Ella no fue
a mi boda porque no llegó a tiempo y tampoco lo aceptaba.
-. Hola?- no lo pude soportar y rompí en llanto-. Bells? Amor estás bien? Oh nena, ojalá pudiese
estar allí para ti- empezó.
-. Cuando?- estaba desesperada por huir. Quiero correr lejos del matrato de ese hombre al que
por muy estúpidamente amo. No quiero saber de él. Quiero borrarlo de mi ser.
-. P-Por la pu-puerta- se burló y en dos zancadas, me arrebató el teléfono-. Mira René, Isabella,
es mi mujer y no va a salir de ésta casa a menos que lo haga conmigo... No puedes exigirme
nada... tu hija está exagerando.
-. No! Suéltame!- me llevó de las greñas, hasta esa habitación y me acercó al espejo.
-. Mirate!-me agarró bruscamente de la barbilla-. Yo soy quien manda y tú no me vas a dejar solo
con esta mierda!- ya estaba cansada de llorar. Trataba de soltarme del fuerte agarre de sus
manos-. Eso... llora como la niña estúpida de papi que eres. De seguro eso fue lo que hiciste para
que me casara contigo verdad? Le rogaste a tu papito. Y todo porque yo fue el imbécil que me fijé
en tí. Dios! Como lamento el día en que te follé... no, el día en que me fijé en una chica tan
insignificante como tú.
Ojalá con esas palabras pudiese borrarlo de mi corazón. No quería amarlo. Él me lastimaba.
Me alejó del espejo y me arrojó en la cama-. Yo no pedí esta boda, lo juro. Mejor deja que yo me
vaya y todo acaba, tu puedes volver a tu vida de antes y yo a...- empezó a negar.
-. No se puede, tengo que joderme aquí contigo por un año- esto era terrible. Un año bajo sus
maltratos, no quería imaginarlo.
Tomó el cinto de mi bata y cuando entendí, lo que iba a hacer, ya fue muy tarde. Me había
amarrado a la cama.
El cansancio era enorme y el dolor también, podía decir con certeza que hoy fue el peor dia de mi
vida.
Me desperté por el calor que sentía, traté de moverme, pero estaba inmovilizada, recordé el
amarre de mis manos, pero no era solo ese el impedimento para que me moviese, no, era
Edward, pegado a mi, con sus brazos rodeando mi cintura y su pierna sobre las mías, desnudo.
Era un hombre hermoso por fuera, un delirio para las mujeres, imponente, varonil, millonario y con
un apellido de trayectoria.
Deseaba con todas mis fuerzas que 3l me amara algun dia, que no me mirara con odio pero eso
era como creer que la luna era de queso. Algo imposible.
Pues bien, yo tuve una romance con Edward, al principio no me gustaba, pero después si. Era
raro, pero me alejaba porque yo sabía que podía sufrir y ahora lo hago y a horrores.
El punto es que mi yo le dije mi segundo nombre y él me dijo el suyo también. No le dije mi edad y
bueno todo estaba bien, pero eso acabó cuando un día hablando con Alice en mi recamara, le
dije que había mantenido relaciones sexuales con Edward y que con él había perdido mi
virginidad. Mi padre lo escuchó, ese día me golpeó y echó a Alice de casa.
Allí no se que pasó, que mi padre lo obligó a casarse conmigo y ahora estoy aquí.
Eso fue lo que dijo aquella vez cuando yo estaba por irme de su departamento y él despertó.
Me puse de pie y casi caigo de nuevo en el suelo, por el dolor. Me dirigí al baño, y una vez allí me
dispuse a orinar.
Una ducha rápida, un lavado de dientes me ayudaron con mi aseo personal del dia.
Fui al ropero y suspiré al encontrar mi ropa junto con la de él. Lo pasé por alto y me vestí
rápidamente para ir a desayunar.
Él seguía dormido y como no? La borrachera que se pegó anoche jo era para menos. Decidí
pasarlo por alto también y salí de la habitación.
Recorrí la casa lentamente y la odié al instante. Tenía un sestilo lúgubre y sobrio, todo era blanco
o negro, no había intermedios.
Llegué al comedor y me encontré con una mujer de unos sesenta años que lavaba los trastos.
-. Si por favor. Me das algo de bacon, hot cakes, frutas y jugo de naranja- tenía tanta hambre, y
es que ayer no pude comer de los nervios.
-. Claro- me senté con cuidado y esperé a que me sirviera el desayuno-. Felicidades por tu
matrimonio- sentí un vuelco al escuchar eso.
-. Mi nombre es Sue- respondió depositándo un cuenco con fruta picada delante de mi.
-. Gracias de nuevo- me bajé con cuidado del taburete e hice una mueca de dolor.
-. Me caí y golpeé la cadera y duele mucho, tienes pomadas?- me analizó con su mirada y luego
asintió.
-. Voy por una pastilla y la pomada- me dejó allí.
-. Ok.
-. Toma- me sobresalté y ella con su pulgar removió una lágrima que ni siquiera sabía se había
escurrido de mis ojos.
-. No sé que estas pasando niña, espero que todo mejore.- negué y me tomé la pastilla que me
ofrecía junto con el agua.
-. Él...- negué de nuevo, a ella no tenía que achacarle mis problemas, yo me los había buscado al
meterme con ese hombre y ahora estaba pagando las consecuencias-. Gracias- me puse de pie.
Emprendí rumbo a la que consideraba mi habitación y cuando llegué al pasillo, me encontré con
el monstruo que amaba.
-. Que sea la primera y última vez que me dejas solo- en dos zancadas, lo tenía pegado a mi,
tirando de mi pelo y acercándose a mis labios.
-. Sabes? Siempre me gustaron tus labios- se apoderó de mi labio inferior con los dientes y como
la estúpida y débil que soy, sucumbí-. No sé tú, pero tengo ganas de follarte ahora y tú...
"H"
Gracias.
Crepúsculo no es mio!
Con ustedes...
Cruel.
Pov. Bella.
Respondí a ese beso con la misma intensidad que él, me abracé a su fuerte cuerpo, ese qye
tanto placer me daba. Amaba a este hombre con toda mi alma, despertaba tantos sentimientos
hermosos...yo quería estar con él como lo hace una pareja normal, que me ame y me procure,
que no me lastime...
Luego de este pensamiento vinieron los recuerdos de anoche. Sus palabras, sus agresiones y su
risa cuando me caí... no, cuando me dejó caer.
No, yo no podría acostarme con él. No podia permitir quee ultrajara de esa manera.
-. Que sea la primera y última vez que me pegas niña estúpida!- me siseó halándome del brazo
para acercarme a él. Me encogí al escucharlo.
-. No voy a volver a tener nada contigo, no me volverás a tocar y si quieres sexo pues búscate a
una de tus zorras, pero a mi no me jodas!- me alejé más de él y como pude llegué a mi
habitacion. Esa a la que él me había prohibido ir.
-. 1. Eres mi esposa, mi mujer y te voy a coger donde y cuando quiera- se acercó más-. 2. Tu
opinión me vale una mierda- dio un paso atrás y me dio un buen repaso-. 3. No me gusta tu ropa-
eso ya lo sabía, antes cuando las cosas estaban "bien" me decía que mi ropa era muy sonsa.
Pero que mierda!-. 4. No quiero nada tuyo regado pot allí, tienes un espacio en mi closet, y ese es
el único qye tendrás, no quiero tus porquerias regadas por mi casa.
Me arrastró por el pasillo de madera, y me llevó hasta el comedor, en donde me tiró sobre una de
las sillas. El comedor era muy elegante al igual que toda la casa pero a quien le importaba ciando
estaba siendo abusada de esta manera.
-. Ya comí- le hice saber y me sentí pequeña cuando me miró. Su mirada era muy potente. Tenía
el poder de dejarme sin aire y también de excitarme.
-. Asi yo me levante a las once de la mañana a esa hora tu comerás! Entendido?-quién se creía
él? Menudo gilipollas.
-. Sabes qué? Vete a la mierda- me puse de pie dejándolo desconcertado. Me iba a ir, cuando
recordé que no tenía mi móvil-. Mi móvil?
Sonrió y algo me dijo que no me lo daría tan fácilmente. Era tan cruel!
-. Mousy... las cosas se ganan- metió la mano en su bolsillo y cuando la retiró, tenía el móvil.
-. Eh, eh, eh!- lo volvió a coger-. Como te dije las cosas se ganan y si lo quieres- escuché como
bajaba su cremallera, sentí arcadas-. tendrás que hacerme un trabajo oral.
-. Es tu amigo!- escupió-. Emmett, aunque aquí lo tienes como "osito". No cambiaste el apodo
cuando te lo pedí- y no lo cambiaría.
-. Dame el teléfono! Debe estar preocupado!-y sin importarle, lo estrelló contra la pared más
cercana.
Era un desgraciado.
-. Si conmigo no quieres comer, coger o verme, a él menos. Es más sientate y tómate algo
mientras yo desayuno, luego vamos a comprarte ropa que sí debe usar mi mujer.
Qué se creía? Despues de lo que acababa de hacer yo no me metería con él ni iría a ningun
lugar.
Estabamos en el centro comercial, en una de las tirndas más sofisticadas, él estaba escogiendo
"mi ropa", cuando vi a Emmett.
Él y sus cámaras.
Me aseguré de que Edward, no me estaba prestándo atención, es màs, estaba coqueteando con
la dependienta.
-. Vuelvo en veinte minutos- cerré los ojos y cuando los abrí él ya no estaba.
Y la rubia menos.
Fue mi amor platónico y me quedé desilucionada cuando me enteré que era gay.
Pero aún asi lo amaba, pero eso pasó cuando conocí a Edward y ahora daría lo que fuera por
quedarme en el pasado y estar aún enamorada de mi mejor amigo gay.
Aunque no parecía gay, ya que estaba como quería, no le gustaban las discotecas gay, ni era
amanerado. Emmett no parecía gay.
-. Oh nena! Qué te hizo?- solté a llorar y aún abrazada a él, me separó un poco de él y besó mi
frente-. Vámonos de aquí.
Me llevó a un restaurante, nuestro restaurante favorito y me consoló hasta que dejé de llorar.
-. Me odia- él me había dicho que no le hiciera caso. Pero yo como estúpida lo ignoré y me
entregué a mi verdugo.
-. Que dice Renné?- me acarició la mejilla. Sus ojos estaban entrecerrados y me miraba
meticulosamente.
-. No, pero me tira del pelo, me dejó caer y...-el cerró los ojos y apuñó las manos-. Emmett,
cálmate por favor.
-. Bella, te está lastimando!- rugió. Y varios comensales se nos quedaron mirándo. Me sentí muy
incómoda.
Quería olvidar y divertirme. No pensar que Edward se estaba cogiendo a una dependienta.
Por más que quise ocultar mi cogera el se dio cuenta y se desvió del camino.
-. Vamos- gruñó.
La recepcionista era una pelirroja muy atractiva que apenas vió a Emmett empezó a hacerle
ojitos.
-. Necesito que la atiendan, se acaba de caer y se lastimó, el golpe es fuerte. Cogea- siseó cada
palabra.
-. Hola- me ruboricé.
Lo hice y él me revisó.
-. Tienes un brillo en los ojos que solo lo tienen las embarazadas, eso me lo decía mi abuela. Ya
vengo- estaba atónita.
Oh mierda!
Crespusculo no es mio.
Con ustedes...
Pov. Bella.
Miré a Emmett y luego me llevé las manos a la cara. Esto no podía estarme pasando pero ahora
que hacía cuentas, todo encajaba.
No, no, no. Justo como estaban las cosas, un bebé era un gran lío y Edward me odiaría más. Un
bebé!
Dios mío!
-. Bella?-alejé mis manos y miré a Emmett, estabaa centímetros de mi rostro.
Estaba preocupado y yo me sentía enferma. No entendía como podía ser tan estúpida. Yo... no
podía tenerlo... yo...
-. Es tu hijo Bella, no tiene la culpa de lo que pasa. El aborto no está en discusión, tu abortas
sobre mi cadáver- me abrazó y me deshice en su abrazo-. Estoy contigo nena, tu y yo siempre.
Recuerdas?- asentí.
Y me sentí estúpida al querer deshacerme de mi hijo. Era mío y yo lo cuidaría. Era mi bebé y
estaba dentro de mi. Pero una cosa estaba segura, Edward no lo sabría o por lo menos no por
ahora.
Si solo por tener que casarme con él, me trata mal, no queria ni imaginar como se pondría cuando
se enterara de mi bebé.
-. Lo siento- él se alejó y asintió. Me quedé mirando sus ojos y me pregunté que rayos había visto
en Edward, él desde el principio solo mostro interés por tener sexo conmigo. No puedo creer que
yo me haya enamorado de él.
-. No se lo diré- él asintió.
La revisión del médico arrojó los resultados que ya sabíamos, estaba embarazada.
-. Bueno Isabella, te recetaré ácido fólico y vitaminas para que todo vaya bien con el bebé. En
cuanto a lo de tu golpe, que fue bastante fuerte, pudo causar un aborto, pues te recetaré reposo,
unos unguentos y para el dolor solo acetaminofen. No puedo recetarte nada más. - asentí y tomé
la receta de mano del doctor que rozó sus dedos con los míos.
-. Sabes lo que me agrada?- negué-. Que ese imbécil está comprando toda esa ropa por el gusto-
sonreí con él.
Fuimos caminando al cine, él tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos. Se sentía tan
bien! Me sentía tranquila y en paz.
Estar con Emmett me hizo olvidar a mi marido abusador y ninfómano. Me quedé con él toda la
tarde.
-. Quiero nachos con queso, palomitas gigantes saladaa y con caramelo, y té helado- el solo
imaginarme todo eso me hizo rugir el estómago.
-. Y no te provoca estar con alguien que comparta cosas contigo-se detuvo y me miró.
-. Claro que si, pero aún necesito tiempo, no quiero apresurarme sabes? Estoy bien así además
ahora mismo necesito estar tranquilo y enfocado, una relación ahora, no me ayudaría- asenti.
"Isabella:
No te aflijas.
A. V."
Wow!
-. Tu madre te hará regresar- por eso tampoco se lo diría-. Y en poco tiempo se te notará.
Llegamos a mi casa y ni bien el estacionó cuando la puerta del copiloto se abrió y me encontré
con la mirada furibunda de Edward.
-. QUÉ MIERDA HACÍAS CON ÉL?! NO ENTIENDES QUE ERES MIA QUE ME
PERTENECES?!.
Los amo.
Hi.
Cómo están?
Crepúsculo no me pertenece.
Con ustedes...
Pov. Bella.
Me congelé en mi lugar al ver a Edward así de furioso. Pero con qué derecho?
Me aferré al cinturón de seguridad y cuando giré a ver a Emmett, no estaba. Solo escuché un
golpe y cuando me giré, Edward estaba en el suelo, con el labio partido.
Con un ruñido casi animal, Edward se fue y arremetió contra Emmett, ambos cayeron al suelo y
empezaron a golpearse.
Con manos temblorosas, me quité el cinturón de seguridad, bajé del auto y me acerqué un poco-.
Paren! Ya por favor!- pero ninguno me escuchaba, seguían dándose golpes y el que más recibía
era Edward-. Emmett, ya por favor! - me estaba mareando-. Emmett!...- y todo se movió.
**************Bella***************
Me dolía la vida, mi cuerpo estaba pesado y mi cabeza quería explotar, me sentía tan cansada y
me sentía enferma. Quería vomitar.
Abrí los ojos lentamente y los volví a cerrar, la luz me daba justo a los ojos y me lastimaba.
-. Ouch!-gemí dolorida.
-. Bella, cariño qué te sientes?- Emmett, tomó una de mis manos y se la llevó a los labios.
-. Ya callate! Vete ya está mejor y no te quiero en mi casa- rugió Edward-. De mi mujer me ocupo
yo- intenté sentarme.
-. Bella cualquier cosa me llamas si?- asentí y él besó mi mejilla-. Me entero de que la lastimas de
nuevo y te arrepentirás- dijo al girarse.
-. Ya! Emmett te veo mañana, no te preocupes cualquier cosa te llamo si?- el asintió con recelo y
sin más, se marchó.
-. Lo mismo que tú hacías con la dependienta divertirte, pero yo lo hice de una forma que no te
ofendiera- intenté ponerme de pie pero me mareé.
-. Qué mierda te pasa?- preguntó cuando me volví a sentar. Luego se acercó a mi y me tomó de
las muñecas-. Estás embarazada?- lo miré a los ojos y en ellos vi emoción? Ilusión?
-. Crees que sería tan estúpida como para embarazarme de ti?- su mirada se enturbió-. No podría
condenar a un ser tan puro como lo es un bebé a que esté contigo- enfureció y sentí miedo.
-. Tienes razón, Mousy, y es lo mejor sabes? Odiaría un hijo tuyo! No lo toleraría- sus palabras
me hirieron y reprimi las ganas de palpar mi vientre. Eso me delataría.
-. Que sea la ultima vez que lo ves! Tú- me señaló-. Eres mía y siempre lo serás. Nunca vas a
dejarme!- semtenció.
-. Quieres que te de tu libertad para irte con él?- me giré y lo vi bien. Ahora descubría un nuevo
sentimiento hacia él. Lo detestaba.
-. No soy como tú- y recordé que no traía mi cartera asi que me regresé y la tomé con desgana-.
Por favor piensalo- rogué, entonces vi que él se agachó y tomó un papel del suelo... era la nota
del doctor Vulturi...
Me apresuré a las escaleras y traté de subirlas lo más rápido posible, pero no pude llegar muy
lejos.
-. Quién carajos es A. V.- dijo tomándome del cabello y me llevó a rastras hasta "nuestra
habitación"-. Dime!- bramó-. No te conformas conmigo o es que no te doy lo suficientemente duro
como para que estés satisfecha?- me preguntó acechándome-. Pero no te preocupes, te lo voy a
recordar y no te van a dar ganas de que otro te la meta- me tomó en brazos y me tiró en la cama.
-. No dejame por favor!- empecé a gritar, el me abrió las piernas y se colocó en medio de ellas.
Y solo yo seré tu dueño- y sin más se apoderó de mis labios. Yo me negué pero al final cedí, era
una estúpida débil.
-. No!- lo alejé y me quise incorporar, pero no pude-. No quiero- dije en medio de gemidos al sentir
sus dedos en mi centro-. Para!
-. Tu no quieres que yo pare- y sentí como me arrancaba las bragas-. Voy a hacer que no puedas
caminar- y sin más preambulos se bajó los pantalones y su polla salió al aire. Me dejó sin aire
cuando me penetró de una sola estocada. Dolía.
-. Me duele!- chillé y traté de alejarlo, pero él llevó mis manos arriba de mi cabeza y me besó.
-. A él, le gritabas que te diera más verdad?- el dolor me embaragaba y algo de placer tambien-.
Pero tu eres mia! Mi mujer! Mia por y para siempre! Me embestía con fiereza una y otra vez, el
dolor fue suplantado por el placer solo un poco-. Eso llora!- y él con una embestida se dejó ir
enviandome al orgasmo también aunque no fue nada sublime...
-. Dejame- sollocé.
-. Este es tu lugar Isabella, no mereces más de lo que te doy Mousy- quise alejarme, pero me lo
impidió-. No.
-. No lo haré, ya no quiero.
Bueno espero que les guste. Nos leemos. Mañana salgo de vacaciones y son dos semanas.
Aprovechenme. Mañana actualizo si son buenos niños y quizas haga un pov Edward!
Pues yo muy bien, y bueno a cumplir con lo que les dije que haría y es su capitulo. Cabe destacar
que los capitulos no pueden ser tan largos, porque yo escribo desde mi móvil. Y es muy incómodo
para mis ojos.
De verdad me encantaria escribirles caps más largos pero debo cuidar mis ojos.
Pov. Bella.
Abrí los ojos lentamente, me sentía muy mal, mi cabeza daba vueltas y mis ojos estaban algo
hinchados, pero mi cuerpo era el más perjudicado. Me sentía dolorida y era el dolor más
punzante, en un lugar en específico de mi anatomía.
A mi mente vinieron los recuerdos de la noche anterior en donde Edward, tomaba posesión de mi
cuerpo de la manera más brusca que había esperimentado.
"Eso llora!"
"Ya no quiero"
Eso era lo que revoloteaba por mi cabeza y me inundaban de un nuevo sentimiento hacia él.
Miedo.
Practicamente me había violado la noche anterior y no quería llegar a saber que sucedería si me
quedaba por más tiempo. No quería que me lastimara, pero yo no era tan importante, sino mi
bebé, jamás me perdonaría si algo le pasaba a mi bebé.
Quizás debí decirle ayer que me lo preguntó. Y así el se mediría a la hora de lastimarme, si es
que lo hacía sabiendo que estaba embarazada, pero no, mejor no lo hacía.
Regresé a mi situación actual, estaba en la cama con él, sus brazos me rodeaban con posesión y
su pierna estaba enredada a las mías. Y su cabeza estaba enterrada en mis pechos. No me
gustaba como se aferraba a mi. Me causaba rabia y dolor.
Levanté uno de mis brazos y lo que ví me enfandó en demasía. Mi brazo estaba lleno de
chupetes, mi otro brazo también, bajé la mirada a mis pechos y mis ojos se anegaron de lágrimas.
Mi cuerpo estaba marcado por él, me sentía tan indefensa y vulnerable, tan triste y desgraciada.
Detestaba sentirme así. Si yo hubiera sabido lo que pasaría cuando acepté la invitación de
Edward, jamás le habría dirigido la palabra. Añoraba mi paz y mi tranquilidad, la felicidad de mi
vida antes de conocer a Edward.
Con cuidado me separé lentamente de su prisión. Alejé sus brazos, y su pierna como lo hice ayer.
Aparté con cuidado su cabeza y me senté, desee no haberlo hecho, el dolor en mi entrepierna era
horrible, pero manejable gracias a Dios.
Agradecía que hoy fuera un día nacional y no tuviese clases, ya que no soportaría las miradas
que me observaran con pena o lástima y no estaba lista para ver a Emmett a los ojos después de
lo que me hizo Edward.
Me puse de pie con cuidado y me pregunté cuanto maltrato tendría que soportar aún. Con mi
padre ya tenía mas que suficiente.
Si, Charlie me maltrataba.
Pero lo hacía en lugares no visibles, siempre que se enfadaba por mis negativas hacia los chicos
que él queria para mi. Me obligó a aceptar la salida de un tal Paul, hijo de uno de sus socios, que
al final quiso propasarse conmigo y casi lo logra de no ser por mi gas pimienta. Pero a mi padre
solo le importaba deshacerse de mi. De el estorbo que tenía por hija.
Mi madre lo había dejado porque él la celaba mucho, ella se cansó y ahora él trata de
reconquistarla, menudo trabajo hace ese hombre.
El día que se enteró que me acosté con Edward, me dio la paliza más grande de mi vida.
Sonreí, él era ahora mi motor y debía estar lista para irme. No quería que él se despertara.
Fui lentamente al baño y cuando me topé con el espejo, me sentí tan mal, mi cuerpo estaba todo
marcado por él.
Otra ola de arcadas, me hicieron doblarme y aferrarme al váter. Saqué todo lo que tenía de mi
estómago sintiendome horrible.
Cuando terminé de volver el estómago, me puse de pie con la intención de darme una ducha, lo
pensé mejor y con la intención de no despertarlo, fui a otra habitación.
Ya en la habitación que yo había elegido desde el principio, entré en el baño y me dirigí al plato
de la ducha con la determinación de borrarlo de mi de una vez por todas.
Me restregué el cuerpo con fuerza y lavé con cuidado las partes más sensibles de mi cuerpo.
Como lo eran mi entrepierna y mis pechos.
Él me culpaba por haberlo envuelto, cuando fue él quien me persiguió sin descanso, quien me
acosó practicamente y eso yo de muy estúpida, lo tomé como un halago, por qué mierdas no le
hice caso a Emmett cuando me dijo que me alejara de él? Por estúpida? Por el deseo de ser
"amada"?
Una vez me aclaré el jabón del cuerpo y lavé mi cabello, salí de la ducha y me lavé los dientes.
Entré lentamente en la recámara y él estaba dormido aún. Fui rápidamente al closet y rebusqué
entre todo lo que él me había comprado. Elegí u blusón gris ratón que cubría los chupones y un
traje largo, sabía que no soportaría usar pantalón si siquiera las bragas.
-. Buenos días mi niña- traté de sonreir, pero solo me salió una mueca-. Te hago desayuno?- me
preguntó y mi estómago rugió a la vida.
Mi pequeño
Desayuné sin inconvenientes y cuando tomaba lo que quedaba de mi zumo, un grito desgarrador,
hizo que saltara en mi lugar y el vaso cayera al suelo con ub estrépitoso ruido.
-. Oh no!.
Pov. Edward.
Ella se había ido, me había dejado o más bien él la había alejado de mi, me la había arrebatado.
Traté de luchar contra él, pero no pude hacer mucho. Y qué iba a hacer un niño de ocho años,
perqueño y desgarbado contra un hombre enorme que me alejaba de mi madre. De mi Elizabeth!
Ella yacía en el suelo de mármol, en un charco de sangre con sus ojitos apagados. Esos ojos tan
lindos que me miraban con dulzura.
-. Por fin podré estar contigo, ella nunca quiso que yo te viera pero ya estoy aquí para ti hijo. Ella
ya no será un impedimento- traté de soltarme.
-. Mami! Quiero a mi mami!- Felix me abrazó y por más que me negué me sacó de allí me alejó de
sus ojos de su sonrisa y de ella. De mi mami.
Me sentía desesperado y vulnerable, odiaba sentirme así, necesitaba esos ojos. Esa mirada
chocolate que tanto me recordaba a la de mi Elizabeth. Necesitaba vera Isabella.
Abrí los ojos de golpe y me di cuenta de que estaba solo en la habitación, ella también me había
dejado, y la odié por ello. Por no estar aquí como se lo ordené, por no importarle. Por no
quererme.
La odiaba por su rechazo y porque me hacía necesitarla. Porque por su estúpidez me había
tenido que casar con ella, y es que la muy estúpida de seguro le lloró a su padre para que me
casara con ella.
Y lo que más me rejodía es que la muy... lloraba y me decía que ella jamás pidió casarse
conmigo, pues ahora que se jodiera y si pensaba que esas pocas lágrimas habían sido muchas,
pues lo veía claro, de las lágrimas que soltaría, le faltaba mucho. La haría llenar unas cuantas
piscinas olímpicas si era necesario.
A. V.
Quién rayos era el tarado que se había fijado en tan insignificante "mujer"
Pero esa chiquilla, me escucharía, ella a mi no me vería la cara de estúpido. Mientras me bañana,
la rabia aumentaba y pensaba en la manera de hacerle pagar.
Salí de la ducha con un plan en mente y con la idea en la cabeza me arreglé y bajé a buscar a
esa niña.
Ella me dijo ayer que jamás tendría un hijo conmigo, pues bien, ella lo tendría y una vez nacido,
me alejaría de ella junto con el niño y esa estúpida jamás lo vería.
Y es que la odiaba por tantas cosas pero más la odiaba por ser dependiente a ella y por
necesitarla tanto. Por ser ella la única capaz de calmarme, por ser la única que se saciaba, por
ser la única que me había mirado como ella...
Como mi Elizabeth.
Como la odiba.
Bueno aqui esta el cap prometido. Espero les haya gustado. Edward está bastante
perturbado pero bueno.
Les juro que no sabía como hacer este cap, por eso me he demorado.
Mejor lean.
Crepúsculo no me pertence.
Con ustedes...
Lejos
Pov. Bella.
-. Siento el desastre- salí corriendo de allí y fui directo al estudio en donde me encerré y caminé
hasta el escritorio y tomé el teléfono.
Marqué a mi madre una y otra vez, pero no contestaba. Sentí miedo, por lo que él pudiese
hacerme. Dios! Con qué clase de hombre me había metido.
Maldita sea!
Llevé mis manos a mi vientre en un gesto de desesperación, yo no quería que mi hijo creciera con
un padre así. Yo lo había vivido y no iba a exponer a un hijo mío a algo así. Yo valoraba mucho
este regalo del cielo, como para exponerlo a algo así. Era mi fuerza y por él, lucharía.
La puerta se abrió de golpe y entró él.
Retrocedí. Su semblante era aterrador. Era todo un depredador y por lo visto me quería dr
desayuno.
-. Aléjate de mi- mi voz era firme. Él sonrió con malicia, e ignoró mi oden.
-. No, por favor. Suéltame!-me tenía la espalda presionada, mientras me subía el traje. Escuché el
ruido de su cremallera y me escandalicé-. No! Por favor!
-. Si ni siquiera traes bragas! Querías que él te follara sin impedimentos verdad? Ya no eres la
mojigata, eres la ramera Mousy- traté por más que quise de alejarlo.
-. Ayer me lastimaste mucho, y me duele!- quise enderezarme, pero me quedé quieta al sentir su
miembro en mi entrada-. Por favor... ya no me hagas daño.
Todo pasó muy rápido, le encajé la rodilla en la entrepierna-. Maldita perra!- gruñó, eso lo
aproveché para salir corriendo hasta la puerta. Una vez alcancé la salida, corrí hasta donde
escuchaba a mi madre.
Estaba en la sala.
-. Mami!- y allí estaba ella, tan guapa como siempre, con su vestido de color verde. Fui hasta ella
y rapidamente me sentí a salvo cuando me envolvió entre sus brazos-. Sácame de aquí por
favor!- me aferraba a ella.
Me sentía tan desdichada, casi me violaba, y sus maltratos me tenían al borde de la histeria. No
lo quería cerca.
En eso llegó Edward, estaba ruborizado y me miraba con pánico y furia. Su hermoso y angelical
rostro estaba transfigurado por esas nefastas emociones. Era el demonio mismo.
Ella me miró y caminó rapidamente hasta él y con vuelo y puño cerrado, le estampó la mano en la
cara con toda la rabia de la que era capaz.
-. Que sea la primera y última vez que tocas a mi hija, y te juro que no la vuelves a ver! Eres la
peor porquería que ha parido esta tierra.
-. No!- Edward trastabilló y se tambaleó queriendo venir hacia mí, pero mi madre lo empujó y el
cayó al suelo.
-. Ya no vas a volver- lo más probable era que sí volviera y tenía que saber si ella lo haría. No
podría hacerlo.
-. Mamá... estoy embarazada- ella me apretó con más fuerza -. Yo no quiero volver... me va a
seguir lastimando.
-. No te preocupes, amor. Todo va a estar bien- me abrazó y besó mi cabello-. Jenks, al hospital
por favor.
Me llevaron al médico, mi madre me ayudó a bajar del auto y entramos al nosocomio. Estaba todo
tan limpio y me sentía algo más tranquila, pero Edward estaba loco.
-. Stephan por favor ve y compra un móvil para Bella, dile que lo pongan a mi nombre- el
susodicho asintió y se fue a cumplir con lo asignado.
-. Bien Isabella, estás embarazada de ocho semanas y tu embarazo es de alto riesgo. Puedes
perder al bebé si no te cuidas. Tienes síntomas de agresión tienes una irritación en la cavidad
vaginal- bajé la mirada a mis manos y sentí tanta vergüenza.
-. Te voy a recetar unos medicamentos que te ayudarán a mejorarte. No puedes estar bajo
presión y tienes una incapacidad de tres días. Debes evitar esforzarte y descansar.
-. Isabella que gusto volver a verte- se aproximó y besó mi mejilla-. Buenas tardes señora, mi
nombre es Alec Vulturi y atendí a su hija ayer- mi madre me envió una significativa mirada-.
Bueno yo me retiro, te veo después- me besó la mejilla de nuevo -. Tu tacto es tan suave. Ojalá
pudiera conversar contigo un día de estos- y se alejó.
Mi madre y yo fuimos hasta la caja-. Y esas confiazas? Acaso no sabe que estás embarazada?
Pov. Edward.
El miedo se estaba apoderando de mi. Ella se había ido y me había dejado solo, estaba solo de
nuevo.
Las noches eran una tortura, la misma pesadilla me perseguía una y otra vez. No encontraba
consuelo en nada ni en nadie y con nadie me refiero a Esme, mi madre adoptiva.
Me estaba quedando en su casa, porque no aguantaba estar en esa casa, no sin Isabella.
Pero tuve que volver a buscar algunas cosas, unos días después.
-. Qué?- gruñí.
-. Con Isabella Swan por favor- era un hombre preguntando por mi mujer.
-. Soy Alec Vulturi, y llamaba para saber cómo estaba, con eso de que el embarazo es de alto
riesgo. Disculpe... usted es algún familiar? - así que él era A. V.
-. Claro- y colgué.
Alto!
Un hijo!
Besos. Ya saben que si son buenos los recompenso con actualizaciones! Y sé que quieren
sabe que va a pasar ya!
Si les gusta este tipo de Edwards, pueden pasarse por mi perfil y leer "Obseionado con tu
Inocencia" creo que les gustará.
Besos.
CREPÚSCULO, no me pertenece.
Con ustedes...
Pov. Bella.
Los días de mi incapacidad, pasaron entre la compañía de Emmett, las charlas con mi madre, que
me pedía una explicación por los síntomas de abuso que tenía en mi cuerpo.
Para el jueves yo ya me sentía bien, mi cuerpo ya estaba mejor. Y me sentía con muchos ánimos
de salir a dar una vuelta.
Me puse de pie y fui al baño, me sentía en paz en el piso que tenía, gracias a mi madre, ella lo
había comprado hace mucho y ahora yo lo ocupaba. Una vez en el baño me miré en el espejo y
sonreí, me sentía distinta y fuerte, Edward, era como un recuerdo doloroso un mal trago en mi
vida.
Suspiré y con ese suspiro, aparté a Edward de mi mente y sonreí de nuevo al leer los mensajes
de Alec, era un hombre muy guapo y con muchas virtudes. Amable y respetuoso, me escribía
cosas tan tiernas...
Pero esa sonrisa no podía quitármela de la boca. Me sentía algo iluminada. A él no parecía
importarle mi embarazo, pero era algo muy importante. Lo mejor era no involucrarme tanto
emocionalmente, no quería sufrir, no de nuevo. Además lo acababa de conocer.
Con ese pensamiento, entré al plato de la ducha y me di un gran baño y lavé mi cabello con mi
jabón de ensencia de fresas y fresias. Una vez, fuera de la ducha, me envolví en un albornoz
mientras con una toalla me secaba el cabello.
Hoy me sentía feliz y tranquila, tenía ganas de luchar por mi bebé y por mi misma. Quería ser una
madre fuerte y a la que él admirara y amara con todo su corazoncito. Quizás yo ya no tenía suerte
en el amor, pero mi hijo seríasería amado y adorado. Lo cuidaría aún teniendo escasos diecisiete
años, pero lucharía para que estuviera orgulloso de mi y que me amara incondicionalmente.
Fui al ropero, y abrí sus gruesas puertas de roble. Tomé un vestido rojo pasión y unos zapatos
beige, y lencería roja también. Me sentía sexy y hermosa. Nada de sentirme gorda ni poco
atractiva. Además si subía de peso era porque eestaba embarazada del bebé más hermoso del
mundo.
Me acerqué al espejo una vez, me puse el juego de lencería de encage. Me sentía apasionada y
me gustaba lo que veía, mi cuerpo estaba mucho más desarrollado, mis caderas más
pronunciadas y mis pechos más llenos. Y lo mejor de todo, las marcas de ese animal, ya no
estaban en mi cuerpo.
Me calcé los zapatos y luego me coloqué el vestido rojo pasión que se ajustaba a mi cuerpo como
una segunda piel. Yo jamás, me había fijado tanto en la ropa, pero ahora iba a ser madre y no
quería verme acabada y menos comn lo que pasó con el padre de mi hijo.
Osito dice:
"Ardiente Swan, toda una fiera... arrr... Hermosa, sigue así y se me secará la canoa"
Bella dice:
Emmett! Me haces ruborizar! Pero enserio? Que tan mojada la tienes? Jajaajajjaja.
Osito dice:
Ya no tanto. Bueno, te veo ahora. Llegó la Teacher Rose... adiós Belly hot!
Bella dice:
Este Emmett era un caso. Pero sus palabras me hicieron sentir mejor todavía.
Llegué al centro comercial y paseé por las tiendas y compré algunas cosas de bebé, sabía que
era muy pronto, pero yo sabia que todo saldría bien. Mi bebé estaría perfecto.
Compré unas camisillas y zapatitos de color amarillo y verde. Era tanta la ilusión que tenía.
-. Isabella, llámame Alec- no soltó mi mano, más bien, enlazó los dedos con los suyos-. Me harías
el honor de almorzar conmigo hoy?
-. Será un placer, Alec- con una inclinación el maitre se alejó y Alec me guió hasta su mesa.
-.Déjame decirte con todo respeto que estás divina- me ruboricé y miré mis manos y me di cuenta
de que aún tenía la alianza de platino. Lentamente me la quité y la guardé en mi bolso.
-. Tu también estás muy guapo Alec- y así almorzamos. Con el me sentía yo. Y eso me iba
curando el alma poco a poco.
Pov. Edward.
Estaba con unos amigos en un restaurante en el centro comercial, quería despejar mi mente,
alejar a Bella de mi mente.
Pero puta madre! No podía, hasta alucinaba, la veíaveía en todas partes, hasta aquí en su
restaurante favorito.
-. De quién mier...- Garret, me giró la cara y allí la vi, era mi mujer, mi Bella, hermosa vestida con
un traje muy justo y muy corto, y rojo-. Respeten es mi mujer!- ladré ofuscado.
-. Pues se olvidó que eres su hombre, mira que hasta guardó tu alianza... te gustan los cuernos
Eddie?- hijos de puta. Los quería callar a punta de cianuro.
Pov. Bella.
-. Fue un placer Isa- me despedí de Alec, afuer a de una de lastiendas del centro comercial.
-. Gracias por la maravillosa comida- le sonreí. Poco a poco el se acercó a mi y besó la comisura
de mis labios.
-. Me gustas mucho- bajé la mirada-. No sé ha pasado en tu vida, no sé, pero si se que has
sufrido y me gustaría sanarte- sonreí a lo último.
-. Estoy embarazada, Alec, por favor no juegues conmigo- rogué.
-. Tenemos que conocernos más, pero quiero que sepas, que me gustas y lo digo enserio.-
asentí.
-. Esta bien- sonreí ya más relajada-. Ya debo regresar a casa. De nuevo gracias- me acerqué y
rocé levemente sus labios-. Tu también me gustas.
Me alejé con el corazón latiéndome a mil por hora. No podía creer mi atrevimiento. Además Alec
era mayor que Edward, por tres años, pero su trato era tan amable, pero no debía fiarme. No iba
a sufrir de nuevo.
No había terminado siquiera de levantar la mano cuando un pañuelo se apretó contra mi boca y
nariz.
******** Bella********
Me desperté y estaba acostada en una cama con una fragancia conocida. Era su perfume.
-. Estás hermosa- lo miré con furia y él me sonrió-. No te dejaré ir jamás, y a ese imbécil lo vas a
olvidar. Me perteneces.
Nos leemos.
Crepúsculo, no es mio es de S. M.
Pov. Bella.
Que le pertenecía? Acaso estaba loco? Edward estaba muy equivocado si creía que yo le
pertenecía. Por Dios! Yo soy mi propia persona! Que me olvidaría de Alec? Pues claro que no!
Siempre que leía un mensaje suyo, o hablaba con él, en mi interior surgía una calidez y la más
pura manifestación de esperanza.
Puse los ojos en blanco, a lo que él se molestó y me tomó del mentón, para después rugirme.
-. No hagas eso Isabella- y como el no me dice que hacer, lo volví a hacer y en respuesta él
apretó más su agarre, causandome daño-. No hagas eso con tus ojos- parecía... asustado?
-. Para qué? Para irte con el Vulturi? Con tu amante?- sonreí ante la mención de la palabra
"amante" -. Cómo te atreves si quiera a serme infiel? Y tras eso te besas con él en pleno centro
comercial! -miró fijamente mis labios y cuando enfocó su mirada en la mía, me asustó-. No vas a
estar con nadie más que no sea yo, no besarás a nadie más- sus orbes de color esmeralda,
barrieron mi cuerpo sin mesura-. No te vestirás asi!- sentenció.
-. Vete a la mierda Cullen!- lo empujé y me puse de pie-. Tú, mi me fuiste infiel, el mismo dia de la
boda, y yo te vi. Me has lastimado sin descanso, sin pararte a pensar en lo que yo siento- me
acerqué al espejo y arreglé mi cabello-. No se por qué te empeñas en que yo esté contigo, si tú
no me toleras, ni yo a ti- alisé las arrugas de mi vestido y en eso vi la alianza en mi dedo.
A través del espejo, lo vi parado detrás de mí, su semblante era frío, calculador y espeluznante.
Dios! Este hombre estaba enfermo.
-. Sabes? Tiempo atrás, yo estaba emocionada y soñaba con casarme contigo, ser tu esposa, la
señora Cullen, pero ahora, odio tanto a mi marido como el apellido. Y sabes por qué deseaba
casarme contigo?- tomé su mano y en ella coloqué la alianza de platino- . Porque te amaba, pero
ahora solo te odio- tomé mi bolso y revisé que todo estuviera en orden, al parecer el muy imbécil
no había visto mi móvil- . Ahora solo espero, que ya no me jodas más.
Retrocedí y me dirigí a la puerta, dejando atrás, a ese hombre tan hermoso, pero que era tan
horrible por dentro un hombre, que es el padre de mi hijo, como también al que más odio.
-. Suéltame- exigí por segunda vez, pero el me pegó más a su cuerpo, restregandome su
erección-. Edward! Para!- mi voz salió como un gemido.
Maldita sea!
-. No vas a dejarme solo, no me vas a dejar tu también, menos con mi hijo- esperen... el dijo hijo?
Lo sabía, pero cómo?-. Eres mía, solo mía, no me dejarás, no como ella, no lo harás- oh mierda.
Este hombre estaba loco.
Pov. Emmett.
Estaba emocionado, la profesora Rosalie, había propuesto un viaje a Orlando, Florida. Me moría
de ganas por contarle a Belly hot.
El viaje sería en dos semanas y era el examen. Una explicación extensiva sobre el itinerario que
había que seguir.
Me gustaría poder ir con Bella, así se despejaba un poco. Su matrimonio era un fiasco.
Pensaba en eso mientras guardaba mis cosas. Ya me había tardado bastante, por estar cavilando
tanto.
Cuando guardé mi último libro, levanté la mirada y vi a la profesora Hale, recostada sobre la
puerta cerrada con llave y con la ventanilla cerrada. Mientras ella me miraba fija y glotonamente.
Estabamos encerrados.
Se acercó a mi, con la gracia de un felino. Yo retrocedí hasta que topé con pared y ella se pegó a
mi, tanto que sentía sus pezones erguidos contra mi pecho, mientras sus pequeñas manos
acariciaban mi entrepierna. Me había quedado paralizado.
-. Tú no eres gay Mc. Carty- y de un momento para otro mis pantalones cayeron al igual que mis
boxers-. Tú lo que necesitas es una verdadera mujer- y sin más descendió y me tomó en su boca.
...
Los quiero.
Besos.
No se hasta cuando pueda actualizar, no tengo Internet y ya regresé al colegio, pero es seguro
que actualice antes de fin de mes.
Lamento la tardanza.
Crepúsculo no es mío.
Con ustedes. ..
Pov. Bella.
Me preguntaba, por qué tenía que ser así. Por qué no podía ser feliz. Y por qué mierda, él no me
dejaba en paz! Lo detestaba! Su bipolaridad, estaba acabando conmigo. Me... argh!
Traté de alejarme de su agarre, pero él, me giró y me tiró en la cama, rebotè en ella y casi me
caigo de no ser porque Edward me sostuvo. aprovechando que estaba vulnerable, se trepó sobre
mi en la cama y empezó a acariciar mis piernas, se inclinó sobre mi, y me di cuenta de que
lloraba, al sentir su lengua, enjugando mis lágrimas.
Pero su boca no solo se limitó a eso, fue bajando poco a poco y siguió lamiendome, de la barbilla
hasta el nacimiento de mis pechos.
-. Por favor no...- traté de alejarlo, pero él simple y llanamente, me ignoraba. Su tacto tenía la
particularidad de volverme loca, cosa ue solo habían logrado dos hombres más. Entre ellos,
estaban Emmett y ahora Alec. Con Emmett, aún pasa, y con Alec, las cosas son tan distintas y mi
cuerpo lo reconoce, pero Edward, tiene algo y por eso lo detesto cada vez más, y a mi también
por no poder controlar mis emociones.
-. Me amas- decía una y otra vez con cada beso y cada lamida que daba a mi cuerpo-. Me amas-
por más que su tacto encendiera mi cuerpo, sentía que ésto estaba mal en todos los sentidos, no
importaba si era mi esposo, sentía algo de culpa, porque yo misma le habia pedido a Alec, que no
jugara conmigo y si yo me acostaba con Edward, no podría verlo a la cara y yo deseaba poder
estar con él.
Tenía que encontrar la manera de dvorciarme de Edward y así poder estar con Alec, como una
pareja normal.
-. Alec...- estaba tan metida en mis pensamientos, que no me di cuenta de que había mencionado
su nombre, cuando fue demasiado tarde.
-. Escúchame bien Isabella Marie CULLEN- apretó más su agarre y un sollozo escapó de mis
labios-. No vas a volver a nombrarlo, no vas a volver a verlo, ni a él, ni al imbécil de tu amigo.
Eres mía! Mi esposa! Y me debes respeto! -su agarre y sus palabras, me lastimaban.
-. No puedes prohibirme nada! - lo enfrenté con la poca valentía que me quedaba-. No eres
nadie!- me soltó bruscamente y se bajó de la cama.
-. YO SOY TU MARIDO- empezó a caminar como un león enjaulado-. EL ÚNICO HOMBRE QUE
TE HACE SENTIR MUJER- se acercó a mi y por instinto me acurruqué más en la cama-. Eres
mía Bella y eres la futura madre de mi hijo. No puedes andar de zorra por allí asi vestida- me
tomó de un tobillo y me arrastró hasta la orilla de l mueble y de el buró, tomó una tijera e inició
con su retraída -. No vas a volver a vestirte así- decía mientras destruía mi vestido por más que
trataba de alejarlo.
Sentía que no avanzaba, estaba estancada con un loco que era el padre de mi hijo, que por cierto
aún no sabía como se había enterado, además necesitaba huir. Alejarme. No quería estar con él.
-. Está bien! - levantó ambas manos en gesto de resignación-. Velo si quieres- sonrió
maquiavelicamente-. Y te aseguro que lo mato- me quedé fría-. Bien al parecer ya entendiste- se
inclinó y mordió mi pecho por encima del sujetador-. Si te veo cerca de él, lo voy a destruir- me
abrazó y se dedicó a besarme hasta que llegó a mi vientre-. Nena. .. No me gusta ser cruel
contigo- acarició mi vientre plano en donde regó un montón de besos para luego apoyar la
cabeza-. Siempre quise ser padre. Me encantan los niños, pero no tenía a la mujer indicada.
Ninguna me quería, pero tu me amas y por eso sé que eres la indicada para ser la madre de
nuestros hijos- el había utilizado un plural? -. Pero si vuelves a ver al Vulturi, te lo quitaré! - si
antes estaba fría, ahora estaba helada. Su bipolaridad, me asustaba, él necesitaba ayuda
urgente. Tras eso me amenazaba con alejarme de mi bebé.
Quitarme a mi hijo.
-. Tu eliges, o me eres fiel y te alejas de él, o te quedas sin él y sin nuestro hijo- por más que
quisiera y tratara de luchar, no podía escapar de sus garras. Pero si podría separarme-. Si crees
que puedes divorciarte de mi estas equivocada. Mi matrimonio contigo es para siempre- en estos
momentos como lo odiaba...
-. Haré lo que quieras- solo sabia que a la primera oportunidad de apartarme, lo haría sin dudar.
Pov. Emmett.
Como dije, me había congelado, luego de que ella me hiciera la mamada, me llevó a un hotel muy
apartado de Forks, en donde tuvimos sexo y aún no puedo salir de mi trance.
-. Te lo dije Mc Carty, tu solo necesitas una mujer- su mano que estaba en mi pecho bajó hasta mi
pene en donde lo envolvió-. Siempre soñé con lo que acabamos de hacer. Fantaseaba con que
llegaras me dijeras que te la chupara y luego me folloras salvajemente.
Su mano bombeaba mi miembro con suavidad y lentitud. Cosa que me gustaba, pero salí de mi
sopor y ahora me doy cuenta de lo que hice.
Al comprender la magnitud de mi error, la alejé. No tenía tiempo para analizar nada, pero sabía
algunas cosas.
Por ejemplo, me gustó lo que pasó, pero... no volvería a pasar y menos con ella. La otra es que
analizando ella era la primera mujer con la que había estado en mi vida...
Me puse de pie y agarré mis boxers del suelo, para luego ponermelos al igual que mis vaqueros y
el resto de mi ropa-. A dónde crees que vas? Qué te pasa? - la vi ponerse de pie y sin importarle
su desnudes, se pegó a mi.
Ella hizo una mueca y luego me miró fijamente para después besarme. Su ataque me tomó por
sorpresa y logró doblegarme-. No puedo obligarte a que te guste, al parecer no funcionó, es mejor
que te vayas- se alejó y yo tomé mis cosas y salí de allí.
********Oh*Oh********
Llegué al salón al día siguiente y tomé asiento, ayer no había podido localizar a Bella y sabía que
él la tenía. Como bien ayer le dije a la profesora Hale, que no me gustaba, era cierto. Si a mi me
gustase alguien, sería Bella.
Y pensando en esas dos mujeres, no me percaté cuando llegó Rose. Pero si cuando lo hizo Bella,
ella caminó hasta mi y la envolví entre mis brazos-. Todo es horrible- besé su cabeza y en eso mi
mirada se topó con la de Rosalie.
Miraba de arriba abajo a Bella, comparándola consigo misma y quizás preguntándose que le veía.
-. Tranquila, podrás alejarte de él, hay un viaje a Orlando, Florida en unos días y allí podrás
relajarte- la alejé un poco y la observé.
Tenía puestos unos vaqueros en color azul oscuro y una camisa manga larga blanca. Estaba
hermosa, pero sabía que algo había pasado.
Me miró fijamente y frunció el ceño para luego tocar mi cuello-. Tienes un lindo chupete.
Pov. Edward.
Por fin tenía lo que deseaba, mi familia propia, y era con Bella, ella me ama y vamos a ser
padres. Ella era tan linda y tenía los ojos hermosos al igual que los de mi Elizabeth. Era mia
también. Aunque me molestaba saber que la necesitaba mucho, pero saber que me ama es lo
que necesito.
Pero debo deshacerme de ese Vulturi, ella es sólo mía, mi mujer, mi Bella.
.-.
Gracias por leerme. Besos. Sean buenos y comenten! Perdonen los horrores ortográficos. Estoy
trabajando en ellos.
Crepúsculo no es mío.
Con ustedes. ..
Pov. Bella.
Así que Emmett tenía novio. Enterarme de esto alejó mi molestia por el comportamiento de
Edward.
-. Quién es el afortunado?- pregunté emocionada, pero el bajó la mirada y cuando iba a responder
la profesora Rosalie, habló.
-. Tras que llega tarde, interrumpe mi clase- me giré y la miré. Estaba furiosa y miraba a Emmett,
furiosa y con ganas de ahorcarme? Abrí los como platos y me senté. Emmett, tenía que darme
explicaciones.
Luego de éste episodio, la profesora, se giro y empezó con su clase. -. El viaje es en una semana
y media, sus padres ya están enterados y tenemos los permisos, bueno, más o menos. Swan,
necesito la aprobación del señor Cullen.
Oh mierda! Estaba claro que no iba a ir para ningún lado. Edward, estaba loco y no me dejaría ir a
ningún lado.
-. Está bien- ella siguió hablando, mientras yo me sumergía de nuevo en mis problemas.
Cuando me levanté, él no estaba en la cama y yo estaba desnuda. Sentia su simiente entre mis
piernas. Decidí no pensar en eso, ya que no quería que me afectara más.
Me bajé de la cama y fui al baño, luego de asearme, me dirigí a la cocina por algo de comida, mi
bebé tenía hambre. Por lo menos tenía algo bueno de todo ésto. Era mi felicidad, cosa que él no
podía quitárme.
Ya me había alejado de Alec, y por el bienestar de él, me alejaría. No quería que lo lastimaran.
Era un hombre del que seguro me enamoraría si seguía con él.
Estaba por llegar a la cocina, cuando Edward, apareció con una gran sonrisa y me besó. Me pegó
más a su cuerpo y como estúpida caí. Él tenía algo que me atrapaba y me dejaba boba.
-. Déjame- lo aparté de mi e iba a seguir con mi camino, cuando me tomó por la cintura y me pegó
a su cuerpo-. Ya Edward, déjame ir a comer.
-. Vamos a desayunar juntos, cuando te cambies de ropa- puse los ojos en bland blanco y miré mi
vestido color bronce-. Vamos- tiró de mi hasta la habitación y cuando llegamos, me dejó en la
cama. Fue al closet y empezó a rebuscar algo de ropa. Cuando se giró tenía unos vaqueros y una
camisa blanca.
-. No voy a cambiarme de ropa- semtencie. Edward, cerró los ojos y respiró profundamente para
después mirarme.
-. Sabes que es gracioso todo esto? Primero tu me odias y quieres separarte y ahora soy yo la
que quiere irse- su mirada se volvió furiosa-. Y te odio- me tomó del brazo y me pegó a su cuerpo.
-. Pues tu puedes odiarme, pero vamos a tener un hijo y nuestro matrimonio es para siempre- me
llevó hasta el jardín y me sentó en una de las sillas.
Regresé de mis pensamientos, cuando Emmett me habló-. Vámonos- asentí y nos dirigimos a la
puerta cuando lo llamó la profesora.
-. Me acosté con ella ayer y se molestó porque le dije que no me gustaba. Está celosa de ti.- lo
abracé y seguimos hasta mi próxima clase.
Así pasaron los días, no constestaba a los mensajes de Alec, ni a sus llamadas. No quería
alentarlo. Y lo peor fue cuando le dije a Edward sobre el permiso.
-. Ya sé que tienes que ir, pero no va a pasar nada si te quedas- lo miré enfadada.
-. Es la última prueba ir allá, además no tienes por qué molestarte. Le pediré el permiso a mi
madre- se puso de pie y se acercó a mi.
-. Dije que no vas y punto- sus ojos estaban dilatados y su mandíbula apretada.
En ese momento me dio mucho miedo. Todos estos días con Edward, eran así. Por miedo a lo
que pudiera hacerme, me quedaba callada y le seguía el juego.
La rutina era la misma de siempre, me despertaba desnuda con mi entrepierna mojada por su
semen, trataba de ignorar ese hecho, me bañaba y cuando bajaba el desayuno estaba listo y un
sonriente Edward, me besaba y me llevaba a desayunar con él. Luego me llevaba al colegio y
luego al terminar la jornada me buscaba y llevaba a casa. Compartíamos la cena y luego
teníamos sexo.
Me preguntaba hasta cuando aguantaría. Cada segundo que pasaba, mi alma se partía en
pedazos cada vez más pequeños.
-. Hasta cuando vas a desgraciarme la vida? No te cansas? Edward, el mundo que intentas crear,
la historia de la familia feliz no existe! Yo no quiero estar contigo, me lastimas! La vez pasada
prácticamente me violaste. Tengo un historial médico lo comprueba. Me maltrataste y aún lo
haces- me abrí la camisa gris de ese día, mostrandole las marcas que tenía en mi cuerpo-. Estoy
a punto de odiarte sino es que lo hago ya. Por favor déjame en paz.
Lo miré a los ojos y por primera vez lo vi descolocado y temeroso-. Quieres dejarme- afirmó más
que preguntó y yo asentí. Su mirada se transformó a una furiosa y me tomó de la nuca y me pegó
a su rostro-. Eres mía, tienes que estar conmigo. Eres la mujer que escogí para ser la madre de
mi hijo- la mujer que escogí para ser la madre de mi hijo? No, no, no.
-. Bella... hermosa, vamos a tratar de empezar de nuevo. Las cosas pueden seguir así o tratar de
llevarnos bien.
-. Si tu en verdad quieres arreglar las cosas, por favor seamos amigos. Déjame ir. Puedes convivir
con el bebé...
-. No!- me miró y negó de nuevo-. Está bien, si quieres ir al maldito paseo irás, pero no me vas a
dejar- me miró suplicante-. Puedes hacer lo que quieras, menos dejarme.
*******BSAV******
Las cosas se podía decir habian mejorado. Edward, estaba más tolerable. Aunque seguía
escogiendo mi ropa.
Lo que no había mejorado era el hecho de que no contestaba a las llamadas de Alec, que cada
vez eran más constantes.
Y bueno Emmett, lo veía mal, estaba muy distraído y hasta un poco triste. Para mi que Rose tenía
algo que ver.
Él, llegó en ese instante y se veía tan decaído que corrí hasta él-. Qué pasa cariño? - bajó la
mirada.
-. Estoy harto de estar entre sus manos- sonreí sintiéndome identificada-. Es muy celosa,
posesiva y controladora- era como si describiera a Edward.
-. Vamos a divertirnos. Por lo menos tu no tienes un bebé en camino por el cual te tienen obligado
a estar con ella. Yo si.
Me acomodé en su regazo para esperar a los demás, mientras acariciaba mi pequeña barriga-. Si
es niña se llamará Emily y si es niño, Anthony- Emmett asintió y sonrió.
-. Alguien te está aplastando la vejiga? - asentí. Esto de estar embarazada tenía sus cosas
incómodas.
Una vez cumplí con mis necesidades, me lavé las manos y enjuagué la cara. Necesitaba
despejarme. Habia decidido que disfrutaría mi viaje. Me olvidaría del loco y trastornado de mi
marido. Sería feliz por unos días.
Levanté la mirada y me sorprendió, ver a Alec, bastante desmejorado, con barba de unos días
que se le veía muy bien. Tenía un aspecto bastante sexy. Me encantaba.
-. Por qué no contestas mis llamadas?- se acercó, estaba molesto, pero no me asustó. Mas bien
me excitó.
-. Es mejor que no nos veamos más- retrocedí. Su mandíbula se tensó y en un movimiento rápido
me acorraló contra la pared-. Alec- gemí, al sentirlo contra mi.
-. A mi me gustas mucho y quiero verte, se que tienes miedo, pero no pienso dejarte ir- y si más
se apoderó de mis labios.
bueno los quiero lamento la tardanza. éste capítulo es para avisar que quizás publique
hasta mediados de noviembre que ya salgo de la escuela. Hablo de un 17 o 18 o como
estamos en Panamá. En fiestas patrias
A leer
Pov. Bella.
Me derretí al sentir sus insistentes labios sobre los míos. Su beso era ambicioso y para nada
tierno y eso me encantaba. Me gustaba la ferocidad de esos labios ardientes y delicioso.
Sentía mi cuerpo vibrar por la cercanía del suyo. Mis ganas de fundirme con el se hicieron más y
más intensas y predominantes pero lo que me detuvo fue el recordar en donde estaba y que era
una mujer casada como también la amenaza de Edward, si me volvía a acercar a Alec.
No podía hacerlo. Lo quería mucho como para que lo lastimaran. No quería que lo dañara.
No sabía si era amor o pasión... si sólo era un capricho, pero era lo suficientemente madura y
sensata como para saber que si seguía así sólo dañaría a la persona que me importaba. En ese
caso era Alec.
-. Ya te dije que no! - lo aparté de golpe o eso traté. No se apartaba. Y eso en parte eso me
gustaba. Aunque fuera incorrecto.
-. No vas a alejarme de ti. No ahora- lo miré a los ojos y los vi cristalinos y no lo entendí, acaso lo
conocía de días y ahora se ponía así? No lo entendía.
-. Es lo mejor!- estaba desesperada quería que él entendiera. -. No tengo nada que ofrecerte- me
tomó la cabeza con las manos y me besó.
-. No se lo que te molesta. Tu tienes mucho que ofrecerme. podemos criar ese bebé juntos nena.
No me alejes de ti- me besó de nuevo y me abrazó con fuerza-. Tengo una idea- iba a hablar
cuando él negó con la cabeza-. Soy el médico de ésta actividad y todo podremos estar juntos sin
problemas. Seamos solo tu y yo. No me alejes de ti por favor. - me besó y como la tonta que soy
caí.
-. Lo que te asusta nena, podemos superarlo- eso no se podía superar. Edward, jamás me
permitiría superarlo- Eso si, necesito que confíes en mi y que no hayan secretos entre nosotros,
ok?- él no sabía que yo era casada. Tenía que decirle.
-. Alec yo...- en ese momento la puerta de uno de los sanitarios se empezó a abrir y salió una
mujer mayor.
Oh no!
Me volví a refrescar la cara y me di cuenta de que la señora del baño había salido y cuando
levanté la cabeza nuevamente y vi a la pelirroja de la consulta de Alex en el centro comercial. Su
mirada era severa y me miraba reprobatoriamente.
-. Eres una mentirosa- me atacó-. Peto ni creas que me vas a quitar a Alec. El es mío. Sé que
escondes algo y lo voy a averiguar - salí del baño lo más rápido que pude y me abracé a Emmett.
-. Ya es hora de irnos- dijo la profesora Hale separandome de Emmett de forma brusca. Pero solo
la vimos Emmett y yo. Él parecía molesto y yo me fui alejando para darles privacidad.
-. Te dije que todo había acabado. No pienso estar contigo- se alejó de ella y la vi girarse y
mirarme con los ojos llenos de lágrimas. Mientras Emmett venía hacia mi.
-. Emmett por favor - rogó y me dio tristeza, pero luego al ver el rostro de mi mejor amigo se me
quitó.
Ella lo estaba manipulando y lo tenía a su merced aprovechando que ella era quien inició a mi
mejor amigo en este terreno sexual.
Miré a Emmett y quise alejarme del lugar hacer como si no hibiese visto.
-. No te preocupes. No estoy siguiéndote. Solo vine porque mi madre vino de también va a viajar y
aproveché para verte de nuevo- estaba emocionado.
-. Ya me tengo que ir Edward- me alejé más y vi a la misma mujer del baño que me vio con Alec.
Un mal presentimiento me sobrecogió. Yo no conocía a Esmerald Cullen. El día de la boda no
pude verla y menos los dias anteriores.
Oh mierda.
-. Ella es mi madre Esmerald Cullen y ella es mi prima Rosalie a quien ya conoces aunque es
como mi hermana se crió conmigo desde que murieron sus padres.- asentí y la mdre de Edward,
me abrazó con ese aire maternal.
-. No creas que vas a verle la cara a mi hijo. El hijo que esperas es de él? -preguntó.
-. Espero que disfrutes tu semana, pero de mi hijo no te separas. Se que ha cometido muchos
errores y que te ha sido infiel, pero estarían a mano asi que disfruta tus días y si me llego a
enterar de que sigues con ese hombre. Te juro que se va a saber todo Isabella y haré que
Edward se quede con tu hijo- me quedé helada.
-. Cuídate mucho y al bebé. Ya te echo de menos- besó mi cuello y se quedó allí. Y cuandi lo
aparté ya era demasiado tarde. Me había dejado un chupete.
-. Me encanta que mis dos hijos ya estén con alguien-dijo ella mirando a Emmett.
********AVIS********
Llegamos al hotel y cuando llegamos a la recepción a cada uno le dieron su llave. La de Emmett y
la mía estaba en el mismo piso una al lado de otra.
-. Vamos ya- dijo cuando Rose estaba ocupada y tomamosel ascensor-. Así que te pilló la suegra-
asentí.
-. Tengo miedo. Quiero alejarme de Edward para siempre- ese hombre era demasiado obsesivo.
Pero algo me decía que aunque luchara todo sería por el gusto. Él me dominaría siempre.
Por el momento.
Gracias por leerme. espero les guste el capítulo y nos vemos quizás la otra semana nos
leemos en bueno gracias por leer de nuevo y espero que les haya gustado esto es un
capítulo de aviso ya que no todo ha terminado todavía tengo un examen que es el de la
admisión universitaria y se supone que es examen era el sábado que acaba de pasar pero
por cosas del destino se aplazó y ahora es el 28 de noviembre y tengo que volver a
estudiar o seguir estudiando para prepararme mucho más y bueno no voy a poder
actualizar con mucha fluidez pero la otra semana o quizás antes tiene su su capítulo
después del 28 a todos ustedes espero de nuevo les guste y muchas gracias de nuevo los
quiero mucho un besote y nos leemos pronto
Hola cómo están? Espero que les guste el capítulo de hoy. Lamento la tardanza y es que no tenía
inspiración.
Crepúsculo no es mío.
***********************Ardiente Deseo************************
Pov. Edward.
Mi madre, que ya había regresado de su viaje, estaba conmigo en mi casa. Ella me ayudaba a
dormir. Sin Bella, dormir me era imposible.
- Bueno... ella me enfada, pero también me hace feliz, me gusta tenerla cerca todo el tiempo y
escuchar su voz, ella es hermosa y tiene unos ojos tan chocolates y grandes-suspiré recordando
a mi muñeca- Es muy tranquila y vamos a tener un bebé- me encantaba Bella. Aunque me
enojara.
- ¿ Qué pasaría si ella no quisiera estar contigo, como ya está pasando?- cerré los ojos.
Cuando estábamos juntos, ella me transmite paz y me hace sentir seguro; cuando me besaba,
me llevaba hasta el cielo y cuando hacíamos el amor me sentía completo, que yo pertenecía a
Isabella y que ella era mía.
La amaba.
Pov. Alguien.
Rosalie, lo veía vestirse, amaba a ese chico y deseaba estar con él siempre.
- Emmett, por favor, vamos a intentarlo. Yo te necesito- besó sus hombros o lo que alcanzó de
ellos y acarició su abdomen.
- No quiero estar contigo- se iba a soltar cuando ella lo apresó con sus manos.
- Por favor- lo guió a la cama y él se sentó, mientras ella se arrodillaba ante el y lo tomaba en su
boca.
- Rosalie, no lo hagas. Así no se solucionará nada. Debes buscar a alguien que te ame. No te
rebajes por favor. Tu vales más que esto- la abrazó y ella rompió en llanto.
Pov. Bella.
Estaba esperando a Alec, en el restaurante del Hotel. Habían pasado dos días desde que
habíamos llegado a Florida y Alec, me buscaba y besaba cada vez que quería. Pero yo no podía
dejar que lo que teníamos, siguiera.
Necesitaba ponerle fin a todo esto, ya sabía que terminaría mal y prefería cortar por lo sano.
- Tu también estás muy guapo- bajé la mirada y él se preocupó. En ese momento, Edward, me
llamó. Bufé. Lo hacía cada tres horas.
-Alec... yo conocí al padre de mi bebé hace casi seis meses. Su nombre es Edward Cullen, él no
me dejaba en paz y a mi no me caía bien. Me siguió, me atosigó con llamadas hasta que un día
molesta accedí a salir con él. ¿Sabes? Lo hice porque estaba cansada de ser un cero a la
izquierda y porque quería saber que era que me prestaran atención. Él se portaba tan galante...-
ese era Edward. Obsesivo y empalagoso. Posesivo y atrevido.
- Tu no eres un cero a la izquierda, eres muy hermosa y vales mucho- sonreí y asentí.
- Lastimosamente, eso lo entendí muy tarde. También mis barreras se cayeron y me dejé
embobar por él. Al parecer sólo quería sexo y eso fue lo que consiguió en la tercera cita. Luego
de eso me di cuenta justo cuando me iba a la mañana siguiente.
- Luego me aparté y todo iba bien, me había enamorado de él, pero sabía que había sido una
más. Un día en mi casa, se lo conté a mi mejor amiga y mi padre se enteró- miré mis manos - mi
padre me dio la paliza de mi vida y tres semanas después estaba casándome con él.
Él se puso serio y me miró severamente-¿Me estás diciendo que eres casada?- asentí mientras
un montón de lágrimas se desbordaban de mis ojos-¿Por qué no me lo dijiste antes? - tomó mi
mano entre las suyas.
- ¿ Recuerdas cuando fui a tu consulta? - el asintió y se puso pálido- Él me dejó caer y se burló
de mi. El mismo día de nuestra boda lo descubrí teniendo sexo con su asistente en el baño.
Desde entonces no me ha tratado bien. Cuando te vi en el hospital la vez pasada, el había
abusado de mi la noche anterior y había marcado mi cuerpo, sólo por ver la nota que me dejaste-
estaba horrorizado-A lo que quiero llegar, es que no podemos seguir con lo que sea que haya
entre nosotros.-él empezó a negar con la cabeza- No tengo nada que ofrecerte. Además estoy
embarazada de otro hombre y ese hombre se niega a dejarme. Es mejor dejar las cosas como
están y ya no vernos más. Siento que estoy jugando contigo y te pido perdón por ello.
-Isa... yo puedo ayudarte. Podemos estar juntos- negué. Edward estaba loco.
- Es mejor que esté sola. Además debo esperar a ser mayor de edad para poder divorciarme. No
quiero seguir así de inestable, tengo que ser fuerte por mi bebé.
- Mereces a alguien mejor que yo, sin tantos problemas- me puse de pie y él también-Fue un
placer- y me alejé.
Salí de ese restaurante sintiéndome tranquila y en paz. Me sentía triste porque lo que sentía por
Alec, cada día era mas fuerte, pero debía estar firme por mi bebé.
Iba por una de las calles cuando vi a Emmett, guapo como siempre.
-Soy libre- me alzó por los aires, y cuando me vio algo indispuesta me dejó en el suelo de nuevo.
- Yo aún no, pero ya se acabó. No me va a volver a maltratar- me tomó de los hombros y me llevó
a un lugar en donde se podía apreciar un espectáculo con delfines y demás animales acuáticos.
******En la Tarde*******
El espectáculo, estuvo genial. Sea World, me encantaba. Las orcas, los delfines... wow.
Simplemente maravilloso.
- ¿ Dónde rayos estaban? - increpó. Estaba furiosa. -Edward me ha llamado toda la maldita tarde
y no...- se quedó viendo fijamente a alguien atrás de nosotros y supe quien era.
Edward.
Pero le tenía noticias.
Bueno gracias por leerme y perdonen los errores y laa tardanzas. Deseo de todo corazón,
que pasen una feliz Navidad y si no publico antes, un próspero año nuevo. Los quiero.
Besos.
Crepúsculo no es mío.
Pov. Edward.
Había ido en busca de mi mujer. No me contestaba el teléfono y Rosalie, no sabía nada de ella.
No me lo quería ni imaginar.
Cuando mi prima, dejó de hablar, Isabella, se giró y supe que ya nada sería igual.
—¿Quieres que vaya contigo? - eso me enfureció. ¿Para qué mierda quería venir? Miré a Rose y
ella estaba con los ojos acuosos y miraba a Emmett con nostalgia.
—No te preocupes Emmett, nos vemos a las ocho para cenar- él me miró con recelo y asintió.
En el ascensor, Bella no me dijo nada, simplemente me ignoró. Mis nervios estaban a flor de piel.
No sabía lo que pasaría a continuación.
Salimos del ascensor y seguí a Bella. La veía caminar. Ese bamboleo de caderas y la forma en
que los vaqueros marcaban su delicioso culo me tenía con una erección angustiante. La
necesitaba ya.
Llegamos a la habitación y sin poder resistirlo más, la besé. Gemí en su boca, ¡por Dios! Sus
labios eran y son mi perdición.
—Edward, se acabó- empalideció y tomó asiento-. Ya no voy a estar contigo...-se puso de pie,
estaba furibundo-. ... ya no me vas a volver a tocar. No me harás más daño. No lo impedirás
¿sabes por qué?- me mofe de él —Porque si te acercas a mi con otras intenciones, que no sean
sobre nuestro hijo, te irás a la cárcel por violación y violencia doméstica- me miró aturdido y la
rabia desapareció para volver a estar pálido.
—No puedes hacerme esto. Yo te amo- me quedé helada y después sonreí por la ironía de la
vida.
—Pues que mal porque yo a ti ya no- dije y sus ojos se anegaron de lágrimas-. Otra cosa... No
me subestimes, ni creas que no me atrevo a denunciarte y hacer que te pudras en la cárcel y me
vale una mierda que seas el padre de mi hijo. A la primera que hagas te juro que lo próximo que
veras, serán unos barrotes.
—Que su padre es un asqueroso violador- sin más las lágrimas salieron de sus ojos, él se acercó
y se arrodilló ante mi.
—Bella por favor no me dejes solo, yo te necesito, por favor quédate conmigo. Prometo cambiar y
ser un mejor hombre para ti y nuestro hijo, pero no me dejes- su cara estaba en mi vientre y se
abrazaba a mis caderas.
—Será mejor que te vayas... ¡Ah! Y no intentes nada contra Alec, él no tiene nada que ver y que
sepas que me arrepiento en parte de haberte conocido. Digo en parte porque gracias a ti tengo a
mi bebé.
—Lárgate- escupí-. Te llamaré cuando sea mi próxima cita médica. Trataremos de llevarnos bien
por el bebé, pero no te arrimes, no volveré contigo.
Apenas cerró la puerta, le puse seguro y respiré tranquila. Me sentía mucho mejor. Poderosa, me
describía mejor.
Me sentía tan tranquila conmigo misma... Ya solo faltaban tres días para firmar el divorcio y por fin
sería libre. Mi relación con Edward, había mejorado mucho. Podíamos conversar y estar en una
misma habitación por mas de tres horas.
Por petición mía, ha estado yendo al psiquiatra y ha producido muy buenos cambios.
Mi bebé estaba perfecto, y bueno me sentía más tranquila. Habia enviado mi solicitud a una
universidad para iniciarla pronto y me habían aceptado.
De repente, se formó un alboroto y hubo un choque. De pronto, siento que me alejan de todo ese
embrollo justo en el instante que un auto venía sobre mi. Cuando iba a agradecer a esa persona
por salvarme la vida, un pañuelo en mi nariz y boca me enviaron a la inconsciencia.
Gracias por todo el apoyo los quiero mucho. Espero leerlos pronto.
Que sepan que estoy en Wattpad y tengo una historia colgada. Me encantaría que la leyeran. Se
llama Demasiado Inocente. Es buena. Trata de un mujeriego posesivo que se enamora de una
hermosa chica mientras le enseñaba a pintar.
Mi seudónimo es Danielle-Franks
Besos.
Crepúsculo no es mío.
Pov. Bella.
Si, soy masoquista, pero ese hombre tiene un movimiento pelvico de infarto.
Me hizo ver las estrellas, por puro placer. Pero sólo fue eso, un sueño.
Abrí los ojos, y traté de estirarme, pero no pude. Un pesado y fuerte brazo me lo impedía, al igual
que unas poderosas piernas.
Quise llorar.
Miré hacia abajo, y él estaba desnudo y yo también, además que me sentía húmeda entre las
piernas.
Mi bebé.
Lo único bueno de esto, un ser sin culpa, que había venido para hacerme recapacitar.
Quité la mano de Edward y su muslo de mi cuerpo, luego me puse de pie y con cuidado,
cubriendo mi cuerpo con la sábana, salí de la habitación.
Mi ropa no estaba por ningún lado, volví a la habitación y busqué en los roperos en el vestidor,
pero no había nada.
Ni ropa de hombre y menos de mujer. Cuando me fui acercando a la sala, lo que vi me dejó
muda. Mi ropa estaba hecha pedazos al igual que mis zapatos.
Me acerqué a la ventana, o el gran ventanal y lo que vi, fue arena, agua y más agua.
Decidí salir, para ver si había algo en lo que pudiera irme de aquí. No quería que mi hermoso
verdugo, se despertara y me impidiera irme.
Cuando salí, con las chanclas puestas, fui a buscar algo en que salir de aquí, pero no había nada.
Cuando giré de regreso para la casa, lo vi. Tan guapo como siempre, pero tan sexy que me
mataba.
Estaba como Dios lo trajo al mundo, bien excitado y se meneaba el pene con su mano derecha.
Ese movimiento me hizo mojar, se le veía muy dispuesto y mí vagina, cada vez se mojaba más.
Sin querer o simplemente porque la temperatura se elevó, dejé caer la sábana y ésta se deslizó
por mi cuerpo hasta arremolinarse en mis pies.
Esto debía ser la revolución hormonal que estaba sufriendo ahora que estaba embarazada.
— ¡No!— grité.
Si yo me acostaba con Edward, eso era como ceder y aceptar que le pertenezco, pero no.
Me sumergi en el agua fría y poco a poco la sensación febril y necesitada de mi cuerpo se disipó.
Tenía que enumerar las catástrofes.
— Isabella... Mi amor— me habló Edward, después cuando estábamos ambos dentro de casa.
—Dejame ir— pedí abrazando mi barriga. Aún estaba desnuda y él no quería darme ropa.
— Regresemos, hagamos bien las cosas y criemos al bebé juntos — pidió abrazándose a mi. Él
también seguía desnudo.
— No, Edward— lo alejé—. Te voy a ser clara, no voy a regresar contigo. No puedo hacerme
esto. Además, no sería justo para ti. Yo ya no siento lo mismo...— me interrumpió.
— Es por el Vulturi, ¿cierto? Por él no quieres estar conmigo. Lo amas a él — lo miré a los ojos y
vi que estaba llorando.
— Sabes que pase lo que pase, tu sigues siendo mi esposa ¿verdad?— dijo con voz calma.
— No lo seguiría siendo yo...— me quedé callada al recordar mi matrimonio por la Iglesia. Eso era
imposible que se diluyera.
— Te daré tu libertad, si eso es lo que quieres, pero que te quede claro que después de mi y
después de ti, para ambos no habrá nadie más — se puso de pie.
— Tratemos de llevarnos bien por el bebé, ambos nos hemos lastimado mucho y así no podemos
estar juntos. Seamos amigos, empecemos de nuevo...— pedí, no quería llevarme mal con el
padre de mi hijo.
Respiré profundamente.
Estaba en mi departamento, solo faltaban días para la llegada de mi bebé y estaba emocionada y
un poco irritada.
Irritada porque necesitaba dormir, no dormía. Sólo lograba dormir cuando Edward venía unas tres
veces por semana y me dejaba apoyarme en él.
Habíamos pactado una fecha, para volver a empezar y era dentro de tres meses.
Pov. Emmett.
Estaba con mi madre, ella estaba hablando hasta los codos, mientras yo pensaba en todo y nada.
Bella, en cualquier momento saldría de cuentas y no le tenía ningún regalo. Bueno yo mismo
había hecho la cuna, pero quería darle algo más.
Mientras caminábamos por el centro comercial, vi a mi madre ver un escaparate lleno de ropa de
bebé.
Era hijo único y a mis padres, que no pudieron tener un hijo más por complicaciones en el parto y
le tuvieron que sacar la matriz, eso la llenó de tristeza y luego enterarse de que su único hijo era
homosexual la terminó de hundir.
— Madre...— en ese momento, levanté la mirada y vi una cabellera rubia que yp tan bien conocía.
Un traje rojo hasta las rodillas, que se curveaba a la altura del vientre.
Se me secó la boca y algo me dijo que ese bebé que ella esperaba era mío.
Ella miró en mi dirección y cuando me vio, sus ojos se llenaron de pánico y palideció. Sabía lo
que venía, por lo que corrí hasta ella y la sujete cuando se desvaneció.
******Horas después...
— Lo siento, si no te dije nada, fue porque yo no te quería conmigo solo por el bebé y también,
porque no quería que pensaras que te había amarrado a mi. Tu me dejaste claras las cosas y yo
no iba a obligarte a nada. De todas formas no te pido nada, lo juro. Si no quieres estar conmigo,
pues no importa, pero por favor sé un padre para Evangeline— rogó, cuando iba a responder,
entró mi madre y mi padre a la habitación.
— No te preocupes Rosalie, mi hijo se hará cargo — dijo mi madre tomando la mano de Rose.
— Gracias hijo, aunque es muy pronto, y con una profesora, pero gracias. Tienes todo nuestro
apoyo— me abrazó mi padre visiblemente emocionado.
Pov. Bella.
— Toma la bolsa y esperame— asenti y luego le dije que si, porque el no podía verme.
— Edward...— lo abracé con fuerza y luego me besó. Me dejé besar —. ¡Ahhh!— gemi de dolor.
Cuando llegamos, me pusieron en una silla de ruedas y por el pasillo vi a Emmett—. Nena... ¿va
a nacer ya?— asentí y él tomó mi mano.
— ¿Con Rose?— asintió y lloré por una contracción y por la noticia—. Felicidades Oso... ¡ah!—
otra contracción me tomó desprevenida y después de eso, todo fue pujar, gritarle a Edward, que
no volvería a tocarme sino quería perder a Edwardito y luego, ese llanto hermoso, me
recompensó por tanto dolor.
— Gracias por el bebé, pequeña — estaba llorando también—. Son lo mejor que me ha pasado
en la vida. Los amo y prometo que no volveré a lastimarte intencionalmente. Fui un desgraciado,
pero ya no más. Eres el amor de mi vida Bella.
Gracias por leerme. Espero les guste el capitulo. Estoy feliz y bueno espero les siga
gustando como sigue.
Crepúsculo no me pertenece.
Pov. Bella.
Estaba sentada en el salon de mi casa, viendo televisión. En ese momento me llego una llamada.
Era de Alec.
Había ido a verme al hospital y a tratar de convencerme para estar con él. En ese momento que
me lo estaba pidiendo, entró Edward y se formó una horrible.
A partir de ese momento, Edward ya se comportaba indiferente conmigo y sólo hablábamos por
mi Anthony. Mi hermoso bebé.
Pero bueno, Alec, trataba de acercarse pero yo no quería tener nada con nadie y mucho menos
enredarme en otro lío sentimental.
Me sentía dividida porque Edward, se estaba comportando de una manera que me encantaba,
pero con Alec, esa atracción no se iba.
- Hola hermosa- saludo. Esa voz tan calma y tranquila me encantaba-. ¿Estás ocupada?-
preguntó.
- Anthony no demora en llegar- en ese momento tocaron al timbre-. Y bueno creo que ya llegó-
me puse de pie y fui hasta la puerta.
- Vale. Mañana, nos vemos- colgué mientras abría la puerta. Allí estaba Edward y traía a Anthony
que estaba despierto- ¿Dónde está el bebé mas guapo del mundo?- le hice carantoñas a mi
pequeño hijo, ese bebé tenía unos ojazos al igual que su padre que por cierto, hoy estaba muy
guapo.
- Hola, aquí esta Tony y bueno, hasta luego- dijo depositándolo en mis brazos.
Se soltó molesto.
-¿Así cómo? - se colocó ambas manos en las caderas y su expresión era furiosa.
- Distante... te extraño. - cerró los ojos. Se pasó ambas manos por la cara y respiro con
frustración.
- Ya Isabella, estuvo bueno. No juegues conmigo- siseo y mis ojos se anegaron de lágrimas.
Anthony, tenía tres meses y estaba grande. Un bebé fuerte. Edward, decía que le daba mucha
comida.
Suspiré.
Mientras mi hijo comia, pensé en mi mejor amiga. Con todo lo que me había pasado, no había
sabido nada de ella.
Hasta que me envió un correo electrónico diciéndome que se había casado con un Jeque, todo
porque su papá estaba a punto de caer en la quiebra y el hombre la pidió a ella a cambio de
salvarlo de la verguenza de estar sin un céntimo.
Al parecer él la había visto hace mucho tiempo y se quedó prendado de ella, pero Alice, no le hizo
caso, es mas, a ella ni siquiera le gustaba él.
Ahora están casados y él le exigió su noche de bodas, ahora ella me cuenta que está
embarazada, pero no le ha dicho nada. Le teme a Jasper.
Con Oso, las cosas están bien, tiene a su hija y la adora. Sus padres están muy felices y no
escatiman en comprarle muchas cosas.
Con mi padre ni me hablo. Y mi madre, siempre le tiene la ropa tanto a Anthony, como a la beba
de Emmett.
Con Alec todo era más pasivo, pero con Edward, todo era fuego y pasión.
Atrás se estaba quedando todo el embrollo que tuvimos y pude conocer al verdadero Edward.
Era un pícaro.
Crepúsculo no me pertenece.
Pov. Bella.
Ya me había decidido y sabía lo que iba a hacer. No podía jugar con dos aguas.
Miré mi reflejo en el espejo y asentí. Estaba hermosa, para nada provocativa pero si sexy.
Un traje azul marino, de tiras y entallado hasta mis pechos, era mi atuendo. Unos zapatos en el
mismo color estilizaban mis piernas desnudas. El traje, llegaba hasta mis rodillas y tenía algo de
vuelo.
Mi cabello estaba suelto y liso. Tenía una diadema de piedras azules que adornaba mi pelo.
Cosquillas.
Pero nada.
Estaba serio.
- Pues aunque estés molesto conmigo, te amo- le planté un beso y escuché el timbre-. Debe ser
tu papi- alisé mi vestido y fui hasta la puerta.
Abrí.
- Edward, aún no llega por Anthony. - asintió-. ¿Quieres algo de beber?- negó pensativo.
- Pero Isabella, después de todo lo que él te ha hecho ¿vas a volver con él?- bajé la mirada. -. No
soy nadie para criticarte, pero te puede lastimar de nuevo. No lo digo para desmeritarlo y entiendo
que quieras brindarle un hogar a Anthony, y yo puedo hacerlo contigo. Juntos podemos darle ese
hogar que merece, por favor Isa- tomó mi mano.
-Ya vengo- me puse de pie y fui hasta mi habitación. Los lloros estridentes de mi pequeño y
controlador hijo, llenaban la estancia-. Ya amor, aquí está mami- lo tomé en brazos luego de
colocarme una toallita en el hombro.
Me quedé de pie, porque a mi hijo no le gustaba que estuviese sentada mientras lloraba en mis
brazos.
- Alec, sé y soy consciente de todo lo que me hizo, pero era por problemas de su infancia.
Necesitaba ayuda y la esta tomando y si yo puedo hacer algo por él y siento el deseo de hacerlo,
lo voy a hacer- apoyó sus codos en las rodillas y se tapó la cara con las manos-. Tu me encantas,
pero deseo en verdad ayudarlo y brindarle un hogar a mi hijo. Daré lo mejor de mi y si no llega a
funcionar, estaré satisfecha porque sé que lo intenté y que si no funcionó, no fue por mi falta de
interés- asintió.
- Se que lo que te voy a pedir, puede soñar egoísta, pero me gustaría que fueramos amigos. Has
sido un gran apoyo y amigo. Por favor, Alec- me acerqué a él y le tomé la mano.
- Creo que no voy a dejar que te hayas arreglado por el gusto. Tenemos una reserva- sonreí y lo
abracé, mi hijo de inmediato se molestó.
Demasiado celoso.
Tomó una botella de agua del frigorífico y se la bebió. Estaba furioso, lo sabía.
Respiró profundamente y luego caminó hasta mi.
- Gracias por venir- le dije mientras él tomaba a Anthony-. Hasta mañana cariño- besé su
cabecita.
Sin decirme nada, pero con los ojos ardientes por la furia y la contención, se alejó sin decirme una
palabra.
Sabía que Edward, estaba molesto conmigo, pero igual debía ir.
Después de mi ducha, me arreglé con un hermoso vestido floreado hasta las rodillas, unos
zapatos de tacón medio en crema; mi cabello lo ricé y coloqué una diadema de flores rosas y
amarillas.
Tomé mi bolso y fui directamente a ese parque en dónde me dio el primer beso.
A la misma banca...
Tomé asiento.
Esperé media hora y él no llegaba, el tiempo máximo de espera serían solo diez minutos.
Me lo merecía.
Besos.
Quiero agradecer enormemente a todas las personas que me apoyaron a lo largo de la historia.
Crepúsculo no me pertenece, pero la historia si es mía y está registrada en Safe Creative.
Pov. Bella.
Estaba llorando de la tristeza y la desolación, le había fallado a mi hijo por mi estupidez. Ahora
que sabia y sentía que estar con Edward, era lo correcto lo arruino.
-¿Dónde cree que va Señora Cullen?- paré en seco y me giré para ver a Edward, estaba
totalmente serio y guapo a la vez.
-Pensé que no vendrías- caminé, rápidamente, hasta él y lo abracé. Quería fundirme con ese
hombre tan guapo.
- Bella, pensé no venir, pero soy masoquista y por eso estoy aquí. Ahora quiero que me digas una
cosa- dijo alejandome un poco, pero sin soltarme.
-. No hay nada, ayer se lo dejé claro y quedamos como amigos, fuimos a cenar para cerrar ese
círculo- asintió y justo cuando me iba a besar. ..
- ¿Tuviste sexo con él alguna vez?- me ruboricé por su pregunta y mirándolo a los ojos respondí.
- No- soltó todo el aire que había retenido. Me acerqué a el y le susurré al oído-. Eres el único
hombre que me ha hecho sentir mujer. No deseo a ninguno más ocupando tu lugar-mordí el
lóbulo de su oreja y él gimió.
Me alejé, pero él apretó su agarre y sentí como su miembro luchaba por salir de su cautiverio.
-Te amo Isabella Cullen y voy a hacer hasta lo imposible para que me digas lo mismo. Así tenga
que hacerlo a polvazos- me sonrojé y me aferré s sus hombros.
**********Ardiente Deseo * * * * * * *
Estábamos en mi apartamento, ambos desnudos bajo las sábanas. Edward, tenía los ojos
cerrados, descansando, mientras yo, tenía ganas de jugar.
Me deslicé bajo las mantas y vi mi objetivo, esa polla hermosa y rosada, en ese glande rosa
intenso. Besé primero la punta, lo sentí tensarse y luego relajarse.
- Con que quieres jugar...- no pudo terminar porque en ese momento ya le estaba trabajando esa
linda polla. Esa vez hace meses me había reprimido, pero no ahora.
Me dediqué a besar su glande y a succionarlo, mientras jugaba con sus testículos. Lo escuchaba
gemir y pedir que parara.
- Quiero correrme dentro de ti Isabella- dejé su miembro y fui subiendo por su cuerpo, sentía que
me rozaba el vientre y gemí en su pecho. Seguí subiendo hasta que lo sentí colocarse en toda mi
raja.
- Así- bajé sobre él y mi coño engulló su pene, ese sonido me sacó un gemido y grité al sentirlo
todo dentro de mi.
- Eres mía Isabella- gruñó y me besó. Empecé a subir y a bajar sobre su eje, maravillada por las
sensaciones -. Di que eres mía- pidió tomándome de las caderas y bajándome cada vez más y
más rápido.
- Soy tuya mi amor- lo besé y empezó a bajarme con más ímpetu. Era delicioso.
***********Ardiente Deseo * * * * * * *
Estábamos en la misma isla de la vez anterior, pero esta vez Anthony, venía con nosotros. Ya
tenía seis meses mi pequeño y controlador hijo.
Mientras Anthony jugaba con sus juguetes en la alfombra, Edward y yo estábamos sentados a
sus costados, mirándonos.
- Oh, nena- me besó y cuando nos separamos, besé sus lágrimas-. Repitelo- pidió.
- Amo a Edward Anthony Cullen Masen- lo besé y luego nos separamos por falta de aire.
En la noche...
Sonreí.
Me llevó a nuestra habitación y allí entre sus brazos, me dejé envolver por ese ardiente deseo.
Fin.
Gracias a todos por sus buenos deseos y los comentarios. Sin ustedes esta historia no sería
historia. Gracias por los comentarios. Por animarme.
Ha sido un placer.
Gracias.
Crepúsculo no me pertenece.
Pov. Bella.
Pues...-conté con mis dedos-... dos veces ya. Eso sin contar a Anthony, ya que de mi embarazo
me enteré por medio de Alec.
Y todo porque según Edward, le gustaba la calidez, ternura y como se amoldaba mi vagina a su
pene.
Desde que tuve a Anthony, me la paso en el gimnasio, gracias a el cielo mi cuerpo se mantiene y
me hago masajes. Con el insaciable marido que tengo, debo hacerlo.
Lo amo y amo a mis seis retoños, pero Edward se pasa. Ni siquiera me pregunta y él mismo me
compra los test.
Si no me botaba las pastillas, me cambiaba las fechas de las inyecciones. Cuando me enteré de
lo que hacía, le crucé la cara de una bofetada y no le hablé por días, hasta que me hizo lo único
que sabe hacer.
Seducirme.
Suspiré.
Solo rogaba que no tuviese tanta puntería como las veces anteriores, aunque algo me decía que
tenía mas de una vida aquí adentro.
Seis hijos a los cuales amaba con toda mi alma. Son mi razón para vivir.
Estaba Anthony, que tenía siete añitos, los trillizos... si, trillizos que contaban con cinco años y los
gemelos de tres.
Estaba prácticamente rodeada de hombres, solo tenía a dos nenas y una era Amber que tenía
cinco y mi bebé Amy de tres años.
No sé que tenía Edward con la letra "A" pero todos nuestros hijos tenían nombre con esa vocal.
Era demasiado necio, yo solo escogía el segundo nombre.
A veces.
Bufé.
-Bella... recuerda que amas a ese hombre- me dije por enésima vez.
Volviendo al tema de los nombres, estaban Anthony, Arturo y Albert de cinco años y mi bebé
Adrián de tres.
Adrián, se iba a llamar Alexander, pero como lo llamaríamos Alex y Alex, le recordaba a Alec,
Edward, lo descartó a la primera.
A sus treinta y cuatro años, era un hombre mucho más atractivo y maduro, que solo tenía ojos
para mi y me celaba como el demonio. Era posesivo y obsesivo, me llamaba a cada tres horas y
eso porque lo hacía cada hora y por medio de recursos poco ortodoxos (horas y horas de hacer el
amor) lo dejamos en tres.
-Vas a hacerte la vacetomia Cullen- me miró y enmarcó una ceja. Sonrió y negó-. Estoy
embarazada Edward- informé
-Oh mi amor- me abrazó e intentó besarme pero lo alejé. No quería que me besara. Estaba
enfadada con él.
-¿Cómo fue?- me miró y puso los ojos en blanco-. ¿ Qué hiciste esta vez?- se ruborizó un poco.
-Te inyectaron hormonas para que fuese más fácil quedarte embarazada- asentí y fui al vestidor.
Ya estaba bueno.
-Nena... vamos a tener a otra bebé y se llamará Angie- me giré y le tiré lo primero que vi.
Un zapato suyo.
-¡Oye!- se quejó.
Esa, es decir, dos días, no le hablaba a Edward, a menos que fuera estrictamente necesario.
Ahora mismo estoy saliendo del centro comercial y había comprado algunas cositas para mis
bebés. Como también para mis otros seis hijos.
No sé muy bien que pasó, pero un pañuelo con cloroformo, me envió a la inconsciencia.
*****Horas después...
Me desperté al sentirme febril y excitada.
- ¡Oh Dios! A esto es a lo que me refiero, te sientes tan bien, es jodidamente delicioso- gruñó
Edward, mientras me embestía y yo por más que me negaba a sentir , no podía evitarlo.
-¡Ay Dios!
La verdad es que ya lo había perdonado ese mismo día que me enteré, pero tenerlo así por unos
tres días no estaba mal...
-¡Edward!
Atrás habían quedado todos sus problemas, ahora solo se disfrutaban y amaban como si no
hubiera mañana.
Estaba acostada, desnuda, bajo las mantas que dejaba ver su abultado vientre de cuatro meses.
Ella, la primera y única experiencia sexual que había tenido y no quería más.
Su complemento.
Su amor.
Su vida.
Fin.
Gracias a todos por leerme, por estar para mi y comentar. Lo aprecio mucho. Fue una ardua tarea
pero lo logramos .
Gracias de nuevo.
Danielle Franks.