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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
ESCUELA DE POSGRADO
SECCIÓN DE POSTGRADO EN DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
“AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA DEL PODER JUDICIAL, Y
SU ROL JURÍDICO Y POLÍTICO EN UN ESTADO SOCIAL Y
DEMOCRÁTICO DE DERECHO”
TESIS PARA OBTENER EL GRADO DE DOCTOR EN
DERECHO
AUTOR: Mg. MARIANO BENJAMÍN SALAZAR LIZÁRRAGA
ASESOR: Dra. LILY LLAP UNCHON.
TRUJILLO – PERU
2014
Registro Nro
2
DEDICATORIA
A Dios por ser mi guía
espiritual y mi soporte
durante los años más
difíciles de mi vida.
3
AGRADECIMIENTO
A mis padres, esposa e
hijos por su invalorable
apoyo emocional y
paciencia en la realización
de la presente tesis.
4
INDICE
DEDICATORIA ................................................................................................... 2
AGRADECIMIENTO ........................................................................................... 3
INDICE ............................................................................................................... 4
RESUMEN ......................................................................................................... 5
ABSTRACT ........................................................................................................ 6
I.- INTRODUCCIÓN ........................................................................................... 7
1.1- Antecedentes y justificación del problema .................................................. 7
1.2.- Justificación del problema ........................................................................ 12
1.3- Problema ................................................................................................... 13
3.- Hipótesis ..................................................................................................... 13
4.- Objetivos ..................................................................................................... 14
4.1.- Objetivo General ................................................................................... 14
4.2.- Objetivos específicos ............................................................................ 14
II.- MARCO TEORICO ..................................................................................... 15
III.- MATERIAL Y METODOS ........................................................................... 91
IV.- RESULTADOS .......................................................................................... 94
V.- DISCUSIÓN DE RESULTADOS ............................................................... 104
VI.- CONCLUSIONES .................................................................................... 123
VII.- RECOMENDACIONES ........................................................................... 125
IX.- ANEXOS .................................................................................................. 131
5
RESUMEN
En esta investigación se estudió la autonomía e independencia del Poder
Judicial en un Estado Social y Democrático de Derecho, a través de sus
operadores jurídicos y órganos de gobierno, con la finalidad de determinar
cómo se desarrollan esos principios y sus responsabilidades jurídica y política.
Se elaboraron diversos instrumentos para el recojo de datos tales como: el
cuestionario de encuesta, fichas y hojas de registro. Los datos fueron
organizados y presentados en tablas y figuras estadísticas unidimensionales
para determinar los valores de las variables de estudio, siendo interpretados
mediante los métodos generales de la ciencia y los particulares dogmático y
hermenéutico. Se concluyó que la normatividad constitucional y orgánica otorga
autonomía al Poder Judicial, pero en la práctica no se cumple, y que los jueces
no tienen responsabilidad política sino que cumplen su rol jurídico al aplicar las
normas jurídicas, pero reciben presiones de los grupos de poder.
Palabras claves: Autonomía, Independencia, Juez, Rol Político y Jurídico,
Estado Social y Democrático, norma jurídica.
6
ABSTRACT
In this investigation studied the autonomy and independence of the Judicial
Power in a Social and Democratic State of law, across his juridical operators
and organs of government, with the purpose of determining how this beginning
and his responsibilities develop juridical and political. Diverse instruments were
elaborated for I gather of such information as: the questionnaire of survey,
cards and leaf of record.
The information was organized and presented in tables and dimensional
statistical figures to determine the values of the variables of study, being
interpreted by means of the general methods of the science and the individuals
dogmatically and hermeneutically. It was concluded that the constitutional and
organic regulations grants autonomy to the Judicial Power, but in the practice
there isn´t fulfilled, and the judges don’t have the political responsibility.
However, they fulfill his juridical role on having applied the juridical procedure,
but they receive pressures of the powerful groups.
Key words: Autonomy, independence, judge, political and juridical role, social
and democratic state, juridical norm.
7
I.- INTRODUCCIÓN
1.- Antecedentes y Justificación del Problema
1.1.- Antecedentes del problema.
El Constitucionalismo inspira el camino de la protección de la persona
humana, es decir, el respeto por su vida, integridad, libertad y
dignidad, desde esta perspectiva formulada por la ideología del
liberalismo, fluyen los objetivos clásicos de la Constitución los cuales
tienen un efecto directo en la relación entre el individuo y el poder del
Estado, el cual debe ser limitado y separado, para evitar el ejercicio
absoluto de las potestades del Estado, la arbitrariedad y garantizar a la
persona el ejercicio de las libertades civiles y políticas. En ese sentido
el Estado se constituye aquí como el tercero imparcial que dirime
controversias e impone el castigo a quienes infrinjan las reglas del
pacto (ius puniendi), para ejercer ese poder requiere de organización,
es decir, adoptar un diseño institucional que distinga cada órgano que
lo integra, las funciones de cada uno de ellos y cómo a través de ellos
se manifiesta la voluntad estatal1.
Uno de esos órganos lo constituye el Poder Judicial, que le
corresponde un nivel de autonomía constitucional que lo relaciona
inmediatamente con el Estado, y, una autonomía funcional o
administrativa fijada en una ley orgánica, acorde con un Estado Social
y Democrático de Derecho, en donde se alude al reconocimiento de
1
AGUILÓ REGLA, Joseph. “La Constitución del Estado Constitucional”. Edit. Temis, Bogota-
Colombia, 2004, p-43.
8
que toda competencia, atribución o facultad del Poder Judicial y sus
órganos auxiliares emana del pueblo (principio político de soberanía
popular) y de su voluntad plasmada en la norma fundamental del
Estado (principio jurídico de supremacía constitucional); también se
alude a la necesidad de que dicho reconocimiento se proyecte como
una realidad constante en la vida social del Estado, de manera tal que,
a partir de la institucionalización de los cauces respectivos, cada
persona, individual o colectivamente, goce plenamente de la capacidad
de participar de los mecanismos de control y evaluación sobre la
gestión realizada, tal como lo prescribe el artículo 2 inciso 17 de la
Constitución. En ese sentido el Poder Judicial, presenta dos aristas
bien definidas, por un lado tenemos la responsabilidad jurídica de los
órganos auxiliares (jueces), encargados de aplicar la ley al caso
concreto; y la responsabilidad política del Poder judicial como ente
colectivo facultado a brindar tutela jurisdiccional.
En lo que respecta a la labor de los órganos auxiliares del Poder
Judicial, la división de poderes como garantía del principio democrático
establece la potestad que detenta cada Juez de aplicar la ley, y por
ello, debe verse protegido frente a toda interferencia de otros poderes
en esa aplicación; por otro lado, el Juez no puede ir más allá de la
aplicación de la ley e interferirse en otras funciones, reservadas a otros
poderes públicos.
La legitimación democrática del Juez, a la vista de los mandatos
constitucionales, se produce por vía de una legitimación de ejercicio. El
Juez, en el ejercicio de su “terrible poder” no aplica mas voluntad que
9
la voluntad de la ley; no aplica la voluntad de otros sujetos, ni siquiera
la suya propia. El Juez se inserta dentro de la legitimidad democrática
de los poderes del Estado en cuanto se convierte en mecanismo de
aplicación, en casos concretos, de la voluntad popular manifestada de
forma general en la ley2.
Tal es el fundamento de la exigencia de independencia e imparcialidad
del Juez, que no puede someterse a los mandatos e influencias de
otros (independencia) ni puede, por otro lado, decidir en virtud de
preferencias personales (imparcialidad). De otro lado el Juez no puede
escudarse en una eventual ausencia de normas para no dictar
sentencia. Los Jueces y Tribunales tienen el deber inexcusable de
resolver en cada caso los asuntos de que conozcan, ateniéndose al
sistema de fuentes establecido, correspondiéndole llenar las aparentes
lagunas o vacíos legales del ordenamiento jurídico, partiendo de esos
principios constitucionales, lo que ciertamente el Juez no puede hacer,
al menos en nuestro sistema, es ignorar o contradecir los mandatos
legales, si así lo hiciera, quedaría fuera de la legitimidad democrática
que inspira todo el sistema, imponiendo (libremente o no) su voluntad
en lugar de la voluntad de la ley.
Entonces, el Juez no puede actuar libremente según criterios políticos,
sino que debe actuar en forma vinculada, esto es, según criterios
jurídicos, fuera de consideraciones de oportunidad o conveniencia.
2
LIJPHART, Arend. “Las Democracias Contemporáneas”. 2ª ed, Edit. Ariel, Barcelona-España,
1991, p-123.
10
Como resultado, no está sujeto a responsabilidad política alguna: es
decir, su actividad no puede ser evaluada desde criterios políticos, ni
mucho menos puede ser removido de su puesto como consecuencia
de una evaluación, ya que no puede exigírsele que sea responsable de
una ley que él no ha creado. La sujeción a la ley exime al Juez, pues,
de cualquier responsabilidad política otra cosa es, desde luego, su
responsabilidad jurídica que puede ser de naturaleza civil, penal o
administrativa, por la que deba responder en el ejercicio de su
función3.
Sin embargo, teniendo en cuenta nuestra experiencia como Jueces,
hemos podido observar que algunos magistrados pueden conocer la
ley y aplicarla con criterio en el caso concreto, pero en ciertos casos se
apartan de sus conocimientos y principios al momento de expedir una
resoluciòn, posiblemente debido a la presión política de los grupos de
poder (lobbys) o de las personas que ejercen el gobierno (Poder
Ejecutivo), lo que supondría injerencias en el ejercicio de sus funciones
que vulnerarían su total independencia.
Por otro lado, el sistema judicial como organización o ente colectivo,
que presta un servicio, la tutela judicial, se encuentra con la necesidad
de resolver los problemas típicos de una estructura compleja: la
selección de sus miembros, su promoción, los mecanismos de
evaluación, el control e inspección del cumplimiento de funciones, y la
3
BORDEAU, Georges. “Derecho Constitucional e Instituciones Políticas”. Edit. Nacional-Cultura
y Sociedad. Madrid-España, 1981, p-92.
11
imposición de eventuales sanciones por infracción de las mismas, lo
cual exige ineludiblemente una estructura de gobierno interno dentro
del Poder Judicial.
El Poder Judicial, a diferencia, de la actividad jurisdiccional, sí supone
la adopción de decisiones que pueden y deben ser evaluadas
políticamente, como son la gestión de recursos y la elección entre vías
alternativas en materias tan importantes como política de selección y
formación, política de ascensos, promociones y política disciplinaria;
por ello no pueden quedar fuera de la evaluación y eventual
pronunciamiento por parte del sujeto de la soberanía (el pueblo)4.
Dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho, el respeto por
las normas y la supremacía de la Constitución son reglas imperantes
que deben ser cumplidas por sus órganos ejecutores (Poder Judicial),
quienes además deben ser evaluados por el pueblo, por cuanto al ser
depositarios de la soberanía, merecen ser controlados para evaluar la
eficiencia y eficacia en la administración de justicia; por lo que es
necesario implementarse mecanismos para que la voluntad popular
pueda manifestarse, no sobre la labor jurisdiccional de cada Juez (que
como se dijo, no es libre sino vinculada por la ley, y por ello
políticamente irresponsable), sino sobre cómo se ésta llevando a cabo
la tarea de gobernar el Poder Judicial (la gestión de los recursos, la
selección del personal, los ascensos, presupuesto, etc.).
4
GONZALES URIBE, Héctor. “Teoría Política”. Edit. Porrúa. México DF. 1995, p-152.
12
En cuanto a los antecedentes sobre este tema de investigación
debemos decir que no existen trabajos de investigación a nivel
académico, por lo que lo consideramos novedoso y de actualidad
teniendo en cuenta los últimos problemas que han existido con los
mecanismos de evaluación para plazas y ascensos en el Poder
Judicial, así como los escándalos que se han presentado para elegir a
los miembros del Tribunal Constitucional.
1.2.- Justificación del problema
El presente trabajo que se pretende investigar se justifica, porque por
un lado nos va a permitir determinar con claridad la autonomía e
independencia del Poder Judicial y su rol jurídico y político que
desempeña dentro de la administración de justicia, por cuanto la
Constitución le asigna el ejercicio de la potestad jurisdiccional y la
prestación de la tutela judicial, sin necesidad de llevar a cabo
consideración alguna que afecte su independencia e imparcialidad.
De otro lado, se justifica porque teniendo en cuenta que dentro del
Estado Social y Democrático de Derecho la potestad de administrar
justicia emana del pueblo, se podrán implementar los mecanismos de
control más idóneos para evaluar la responsabilidad política del
gobierno del Poder Judicial, como es la mayor o menor diligencia en la
provisión de plazas judiciales, la adecuación de las técnicas y órganos
de formación magisterial, la mayor o menor dilación en los
procedimientos judiciales, la mayor o menor acumulación de casos
pendientes ante los Tribunales, es decir se evaluará la eficiencia y
eficacia con que la Administración de Justicia presta sus servicios,
13
sobre todo, desde la famosa afirmación de que “justicia dilatada es
justicia denegada”. Así como evaluar la responsabilidad jurídica de sus
magistrados en el ejercicio de su función, permitiendo de este modo
que la sociedad como destinataria de la tutela judicial, tenga la
oportunidad de manifestarse sobre la gestión, recursos y selección de
sus miembros; y sobre la actuación de éstos.
2.- PROBLEMA
¿Cómo desarrolla el Poder Judicial su autonomía e independencia en un
Estado Social y Democrático de Derecho?
3.- HIPÓTESIS
El Poder Judicial desarrolla su autonomía e independencia en un Estado
Social y Democrático de Derecho, cumpliendo sus jueces el rol jurídico
de administrar justicia con sujeción a la Constitución y a la ley; y sus
órganos de gobierno el rol político para una eficiente y eficaz impartición
de justicia.
VARIABLES:
A. INDEPENDIENTE:
- Cumplimiento de los Jueces de su rol jurídico de administrar
justicia con sujeción a la Constitución y a la ley; y los órganos de
gobierno su rol político para una eficiente y eficaz impartición de
justicia.
B. DEPENDIENTE:
- Desarrollo de la autonomía e independencia del Poder Judicial en
un Estado Social y Democrático de Derecho.
14
4.- OBJETIVOS
4.1.- Objetivo General
- Determinar cómo se desarrolla la autonomía e independencia del
Poder Judicial en un Estado Social y Democrático de Derecho.
4.2.- Objetivos específicos
- Determinar la responsabilidad jurídica de los magistrados como
órganos jurisdiccionales del Poder Judicial.
- Determinar la responsabilidad política de los jueces y órganos de
gobierno del Poder Judicial.
- Explicar los principios y fundamentos del Estado Social y
Democrático de Derecho.
- Implementar los mecanismos de control popular más idóneos para
evaluar la gestión y la función del Poder Judicial y sus órganos
auxiliares.
15
II.- MARCO TEORICO
CAPITULO I: EL PODER JUDICIAL
1.- Origen
A través de la historia del Derecho es posible comprender no sólo los
logros que esa disciplina ha puesto al servicio de la sociedad, sino
también la evolución de la sociedad misma. Y es que, el sistema de
administración de justicia y las leyes mismas son un reflejo del grado de
adelanto y desarrollo democrático que ha logrado un pueblo y que están
condensados en lo que constituye la meta del Derecho: que la justicia
sea igual para todos los ciudadanos.
En ese sentido atendiendo a los rasgos históricos del Poder Judicial
podemos señalar que al darse la independencia del Perú, José de San
Martín creó la “Cámara de Apelaciones”, por Decreto del 12 de
febrero de 1821, con una jurisdicción que alcanzó los territorios de los
actuales Departamentos de Cajamarca, Piura, Lambayeque, Amazonas,
entonces conocido como Chachapoyas y de Huamachuco, que era
como entonces se conocía a la actual provincia de Sánchez Carrión, con
sede en la ciudad de Trujillo, con el objetivo de reemplazar a la Real
Audiencia, el 26 de marzo de 1824, se estableció en Trujillo la
primera Corte Superior de Justicia que tuviera la República del Perú,
como máximo tribunal de justicia, con atribuciones de Corte Suprema,
bajo la denominación de “Corte Superior del Norte”1 , cabe destacar
que pese a ya no tener a la Real Audiencia, el Perú siguió usando el
derecho ibérico para impartir justicia.
16
2.- Conceptualización
Es un organismo autónomo de la República del Perú constituido por una
organización jerárquica de instituciones, que en el caso del Poder
Judicial son los órganos judiciales: juzgados especializados y salas que
ejercen la potestad jurisdiccional de administrar justicia en la sociedad
mediante la aplicación de las normas jurídicas en la resolución de
conflictos con imparcialidad y autonomía; esta potestad emana del
pueblo, no obstante no es elegido directa ni indirectamente.
Por "Poder", en el sentido de poder público, se entiende a la
organización, institución o conjunto de órganos del Estado. El Poder
Judicial debe ser independiente para poder someter a los restantes
poderes, en especial el ejecutivo, cuando estos contravengan el
ordenamiento jurídico y convertirse en el encargado de hacer efectivo la
idea del Derecho como elemento regulador de la vida social5.
La Constitución Política del Perú de 1993 en su artículo 138, señala: "La
potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por el
Poder Judicial a través de sus órganos jerárquicos, con arreglo a la
Constitución y a las Leyes." La potestad exclusiva de administrar justicia
del Poder Judicial es uno de los principios generales que se cita
igualmente en el Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, que además, precisa lo siguiente: “No existe ni puede
establecerse jurisdicción alguna independiente, con excepción de la
militar y la arbitral”.
5
CARMAGNANi, Marcello. “Estado y Sociedad en América Latina 1850-1930”. Edit. Civitas.
Barcelona, 1984, p-23.
17
En su ejercicio funcional es autónomo en lo político, administrativo,
económico; disciplinario e independiente en lo jurisdiccional con sujeción
a la Constitución y a la Ley Orgánica del Poder Judicial6, que determina
la estructura del Poder Judicial y define los derechos y deberes de los
Magistrados, justiciables y auxiliares jurisdiccionales.
3.- Función y estructura institucional
De acuerdo con el artículo 138 de la Constitución Política peruana, el
Poder Judicial tiene como función ejercer de manera exclusiva, la
“potestad de administrar justicia”7. El ejercicio de esta potestad
jurisdiccional comprende las siguientes responsabilidades:
-La tutela de los derechos fundamentales
-La tutela de los derechos ordinarios o intereses legítimos
-La sanción de los delitos y faltas
-El control de la legalidad de la actuación de las autoridades
administrativas
-El control de la constitucionalidad y legalidad de la potestad
reglamentaria
-El control difuso de la constitucionalidad de las leyes y normas con
rango de ley8.
El Poder Judicial cuenta con 2 tipos de órganos: los de dirección o
gobierno y los órganos jurisdiccionales. Además, tiene un órgano de
6
La Ley Orgánica del Poder Judicial vigente, tiene su origen en el Decreto Supremo Nº 017-93-
JUS promulgado el 28 de Mayo de 1993 y publicado el 2 de Junio del mismo año. Consta de
304 Artículos, 1 Disposición Complementaria Única y 33 Disposiciones Finales y Transitorias
7
De acuerdo con el artículo 1, segundo párrafo, del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica
del Poder Judicial (Decreto Supremo Nro. 017-93-JUS).
8
JUSTICIA VIVA, “Manual del sistema peruano de justicia”, Lima, 2003, p-21.
18
control denominado la Oficina de Control de la Magistratura y un órgano
de formación y capacitación denominado la Academia de la
Magistratura. Sin embargo, goza de autonomía funcional y administrativa
respecto a cualquier otra institución del Estado también se encuentran el
Tribunal Constitucional y el Consejo Nacional de la Magistratura.
Para el desarrollo de sus actividades jurisdiccionales, gubernativas y
administrativas, el Poder Judicial se organiza en un conjunto de
circunscripciones territoriales denominadas distritos judiciales, cada uno
bajo la dirección y responsabilidad de una Corte Superior de Justicia.
Los distritos judiciales suelen coincidir con la demarcación política de los
departamentos del país, aunque se observan también algunas
diferencias. Existen 31 Cortes Superiores a nivel nacional9, operan en la
ciudad capital de Lima tres de ellas: la Corte Superior de Justicia de
Lima (la más grande del país) y la Corte Superior de Justicia del Cono
Norte y la Corte Superior de Justicia del Cono Sur, a las cuales se suma
por su proximidad territorial, la Corte Superior de Justicia del Callao.
Los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial peruano son la Corte
Suprema, las Cortes Superiores, los Juzgados especializados y mixtos,
los Juzgados de Paz Letrados y los Juzgados de Paz.
3.1.- Corte Suprema de Justicia
La Constitución Política en su artículo 141 señala que “corresponde
a la Corte Suprema fallar en casación, o en última instancia,
cuando la acción se inicia en una Corte Superior o ante la propia
9
Información remitida por el Poder Judicial a CEJA.
19
Corte Suprema conforme a ley”. Es la última instancia y expide
sentencias sobre el fondo de las controversias, resolviéndolas de
manera definitiva.
La competencia de la Corte Suprema de Justicia de la República
se extiende a todo el territorio de la República, tiene su sede en la
ciudad de Lima y está conformada por 18 Vocales Supremos
Titulares, quienes en Sala Plena eligen al Presidente de la Corte
Suprema y al Jefe de la Oficina de Control de la Magistratura
(OCMA) por un periodo de dos años. El trabajo jurisdiccional de la
Corte Suprema se distribuye en Salas Especializadas Permanentes
y Transitorias. Cada sala está integrada por cinco vocales y es
presidida por quien designe el Presidente de la Corte Suprema.
Las especialidades son tres:
-Sala Civil: que conoce todos los temas relacionados con el
Derecho Civil y el Derecho Comercial.
-Sala Penal: que conoce todos los temas relacionados con el
Derecho Penal.
-Sala Constitucional y Social: que conoce todos los temas
relacionados con el Derecho Constitucional y el Derecho Laboral
La Corte Suprema conoce como órgano de instancia de fallo los
siguientes procesos:
-Los iniciados en las Cortes Superiores.
-Los de materia constitucional.
-Los originados en la propia Corte Suprema.
-Los demás que señala la ley.
20
La función jurisdiccional es incompatible con otras actividades
públicas o privadas, con excepción de la docencia universitaria
fuera del horario de trabajo10.
3.2.- Cortes Superiores de Justicia
Extienden su competencia jurisdiccional al interior de su respectivo
distrito judicial. Cuentan con Salas Especializadas o Mixtas
señaladas por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, según las
necesidades del Distrito. Las Salas pueden funcionar en una ciudad
o provincia distinta a la sede de la Corte Superior. Actualmente,
existen 31 Cortes Superiores de Justicia, cada Sala está integrada
por tres vocales superiores y es presidida por el de mayor
antigüedad, resuelven en segunda y última instancia, con las
excepciones que establece la ley.
3.2.1.- Juzgados Especializados y Mixtos
En atención a las necesidades del servicio judicial y la carga
procesal, la Corte Suprema dispuso la creación de Juzgados
Especializados en los siguientes ámbitos: Constitucional,
Civil, Penal, Laboral, Familia, Derecho Público, Contencioso
Administrativo, Anticorrupción, y otras especialidades en
donde se define su competencia. En cada Provincia por lo
menos hay un Juzgado Especializado o Mixto, su sede es la
capital de Provincia y su competencia provincial, salvo
disposición distinta de la Ley, son más de una de la misma
10
Información extraída de la página Web del Poder Judicial Peruano.
21
especialidad y se distinguen entre ellos por numeración
correlativa. Hay Jueces Especializados o Mixtos
Supernumerarios en las Provincias, a razón de uno por cada
seis Jueces de esa jerarquía, a quienes reemplazan en caso
necesario11.
Los Juzgados Especializados están dedicados a juzgar
sobre determinados asuntos que pueden ser Civiles,
Penales, de Trabajo, de Familia, de Delitos Aduaneros y de
Delitos Tributarios. Los Juzgados Mixtos despachan sobre
dos o tres de estos temas y se establecen en zonas donde
no hay Juzgados Especializados. Los Juzgados Mixtos,
resuelven las apelaciones sobre las sentencias dictadas por
los Juzgados de Paz Letrados.
3.2.2.- Juzgados de Paz Letrados
Estos Juzgados conocen casos civiles, laborales y de familia
de menor cuantía y en materia penal, las faltas. Resuelven
además, las apelaciones de los Juzgados de Paz No
Letrados12. El Consejo Ejecutivo del Poder Judicial los crea
considerando volúmenes demográficos, rurales y urbanos de
los distritos, y señala los requisitos que deben cumplirse
para tal fundación.
11
Información extraída de la página Web del Poder Judicial Peruano
12
http://www.pj.gob.pe/historia/historia.html.
22
Las resoluciones de los Juzgados de Paz Letrados y de
Juzgados de Paz, son conocidas en grado de apelación, por
los respectivos Juzgados Especializados o Mixtos.
3.2.3.- Juzgados de Paz Letrados en Comisarías
Estos juzgados existen desde el 2003 y tienen como fin
impulsar procesos judiciales con celeridad para casos de
faltas y fomentar una cultura de denuncia ciudadana de los
ilícitos menores, que si bien no causan graves daños a la
sociedad, generan una percepción de inseguridad pública.
3.2.4.- Juzgados de Paz
Constituyen el último nivel en la estructura jerárquica del
Poder Judicial. Tienen básicamente una tarea conciliadora y
funcionan en los pueblos, caseríos y distritos pequeños13. A
diferencia de otras instancias judiciales, los pobladores del
distrito respectivo eligen a su Juez de Paz por un periodo de
2 años, quien debe ser una persona de prestigio, probidad y
honestidad. Este Juez, no necesariamente debe ser
abogado14.
Los Jueces de Paz dependen de la Corte Superior de
Justicia, que ratifica su nombramiento. Conocen, entre otros,
los siguientes procesos: alimentos siempre que el vínculo de
entroncamiento esté acreditado de manera indubitable,
13
Ley Orgánica del Poder Judicial, artículo 64 y sgts
14
CERIAJUS, “Los problemas de la Justicia en el Perú: Hacia un enfoque sistémico”, Lima,
2003, p-138.
23
desalojo, pago de dinero, interdictos de retener y de recobrar
respecto de bienes muebles; asimismo, les corresponde
investigar y sancionan casos de faltas menores.
La justicia de paz se mantiene especialmente en las zonas
rurales; debe precisarse que la justicia de paz es gratuita. No
reciben remuneraciones del Estado”
4.- El Juez como órgano judicial
4.1.- Noción
El Juez es la autoridad pública que sirve en un tribunal de justicia y
que se encuentra investido de la potestad jurisdiccional. También
se caracteriza como la persona que resuelve una controversia o
que decide el destino de un justiciable, tomando en cuenta las
evidencias o pruebas presentadas en un juicio, administrando
justicia15. El Juez no es jurídicamente un ser humano, sino un
órgano judicial compuesto por personas físicas, que pueden rotar
sin vulnerar esta garantía.
Son remunerados por el Estado (sin perjuicio de la figura de
los jueces, árbitros y los jueces de paz), e integran el
denominado Poder Judicial. En general, se caracterizan por su
autonomía, independencia e inamovilidad, sin que puedan ser
destituidos de sus cargos salvo por las causas establecidas
15
GONZALES Pérez, Jesús, “El Derecho a la Tutela Jurisdiccional”. Madrid, Edit civitas, 2001,
p-67.
24
constitucional o legalmente. Asimismo, son responsables de sus
actos administrativa, civil y penalmente.
Si bien gozan de independencia en su actuar, sus resoluciones
pueden ser revisables por sus superiores, mediante los llamados
recursos impugnatorios judiciales, pudiendo ser éstas confirmadas,
modificadas o revocadas.
La concepción de Juez, encuentra justificación racional en el
aprovechamiento de su experiencia, conocimientos, sensibilidad
destreza, capacidad, e identidad adquiridas en el desempeño de la
labor, así como del desarrollo de la virtud innata para impartir
justicia como producto del ejercicio de la función, de los mejores
Jueces con que cuenta el Poder Judicial, con el propósito que la
prestación del servicio público de justicia a la ciudadanía, se
encuentre en manos de los más calificados y experimentados.
4.2.- Tipos de Judicaturas
La potestad del Juez o magistrado es conferida por el Estado, a
través de diversos procedimientos establecidos, otorgada según
el país y fundamentalmente según la tradición jurídica que éste
comprenda.
En los sistemas jurídicos de raíz romanista o Derecho Romano
(imperantes en gran parte de Europa y América Latina),
denominado Derecho continental, los Jueces suelen ser nombrados
por las autoridades administrativas que conforman la rama judicial,
entre ellas los superiores jerárquicos, (por lo general a través de un
examen o concurso); mientras que en algunos Estados de Estados
25
Unidos (Estado Federal en que impera un sistema jurídico de raíz
anglosajona), son elegidos. Estas diferencias principales entre uno
y otro sistema, reconocen su origen en la existencia de tradiciones
legales de procedencia heterogénea.
Principalmente se distinguen cinco sistemas jurídicos16: el Derecho
Continental, el Common Law, el Derecho Socialista, el Derecho
Religioso y el Derecho mixto o hibrido, sistemas que perduran
hasta nuestros días. Su concepto de justicia y su interpretación no
es el mismo, ya que como ocurre en el Derecho anglosajón, la
búsqueda de ese ideal se efectúa de acuerdo al rigorismo
exegético del precedente judicial, lo que ha anquilosado el derecho
anglosajón, lo que difiere del Derecho Continental, donde la
interpretación a la Ley, con base en los principios constitucionales
de cada país, imbuidos de los Acuerdos y Tratados Internacionales,
constituye el camino para la búsqueda de soluciones justas, en los
casos concretos.
Aunque la función de los jueces tiene el mismo origen en cada uno
de estos sistemas, su evolución es muy dispar. En el Common Law
podríamos situar al juez en un papel de "creador judicial", lo que se
menguó con la poca movilidad que le da el sistema de precedentes,
mientras que en el Derecho Continental el Juez estaba adscrito a
un papel más bien interpretativo.
16
BARAK, M. “Juzgar en una democracia” en Revista del Instituto de la Judicatura Federal,
núm. 11, 2002, pp. 53-59.
26
4.2.1.- Atendiendo a su posición en el sistema judicial
-Magistrado o Juez supremo, que es cualquiera de los
magistrados que se hallan en el último grado de carrera
judicial. Habitualmente integran la respectiva Alta Corte.
-Juez ordinario es todo aquel que ejerce su jurisdicción por
derecho propio y se halla establecido por oficio permanente
para administrar justicia en un punto determinado.
-Juez convencional es el designado por las mismas partes
para entender en un negocio determinado, el cual no tiene
propiamente el cargo público de Juez, siendo solo un
particular, con la potestad, bajo el cumplimiento de ciertos
requisitos, de resolver un problema particular y concreto.
4.2.2.-En relación con la interposición del recurso de apelación
-Juez Superior llamado también Juez Ad Quem que es el
que tiene autoridad para juzgar las causas en apelación y
conocer de las quejas contra los inferiores.
-Juez A Quo, aquel a quien se recurre para ante el superior.
4.2.3.- En relación con su competencia
-Juez competente es aquel que tiene competencia para
conocer de un asunto o una controversia.
-Juez incompetente es el que carece de competencia para
conocer del asunto de que se trata por razón de la persona,
de la materia o del lugar o cualquier otra.
-Juez privativo es el que tiene la facultad para conocer de
una causa, con inhibición o exclusión del ordinario que
27
debería conocerla; o el que ejerce alguna jurisdicción
privilegiada en orden a ciertas personas o asuntos.
-Juez promiscuo es el que conoce de todo tipo de asunto,
dentro de su jurisdicción territorial, con algunas salvedades
que a cada jurisdicción conciernen.
4.3.- El Rol del Juez
4.3.1.- Evolución histórica
Los jueces en Roma, antes del período imperial, no eran
expertos en derecho, tenían un poder muy limitado,
debiendo asesorarse por medio de jurisconsultos. Durante el
período imperial su función principal era la aplicación de la
voluntad del emperador.
Fue en los tiempos medievales y prerrevolucionarios cuando
su poder estuvo menos limitado y su actuación era similar a
la de los actuales jueces ingleses. No obstante, con las
revoluciones, la construcción de los Estados, las
soberanías nacionales y la separación de poderes, se
restringió categóricamente la función judicial, los jueces ya
no podrían hacer el derecho, rechazándose la doctrina del
"stare decisis"17. Así el juez del Derecho continental, era una
especie de empleado experto (un mero empleado público),
cuya función consistía simplemente en encontrar la
17
FERRAJOLI, Luigi. “Positivismo crítico, derechos y democracia”, en Revista Isonomía Nº 16,
abril 2002, p-13.
28
disposición legislativa correcta. Sin embargo desde la
creación de los Tribunales Constitucionales, ideados por
Hans Kelsen, la tarea interpretativa, ha llevado al derecho de
tradición constitucional a esferas realmente liberales, en las
cuales, la justicia esta al alcance de todos.
Mientras en el Common Law el Juez aplica el razonamiento
deductivo e inductivo para dar una resolución, sustentada en
las leyes; precedentes o derivada del Derecho Natural; es
decir, sustentadas en verdades autoevidentes y que no
trasgredan las leyes establecidas, a menos que estas leyes
queden demostradas deductiva o inductivamente que son
inválidas; que siendo el caso, serán desechadas o
modificadas. Eso sin embargo se ve limitado, ya que el
precedente judicial, se convirtió en una fuente que limita el
poder creador del juez, llegando a ser más tiránico que el
positivismo más aplicado.
Aunque hay similitudes entre ambas clases de jueces, en
sus funciones propiamente como tales se logran apreciar
una vasta diferencia, que por razones históricas se ha
originado. El profundo cambio que sufrió el derecho,
después de la unidad jurídica que compartía toda Europa,
el Derecho Romano, se deriva a los sistemas jurídicos
actuales, tan diferentes, pero a la vez análogos entre sí; y en
esta misma transformación los jueces tomaron distintos
rumbos, marcándose decisivamente los papeles
29
interpretativos y creativos que en estos sistemas se
ejecutan.
4.3.2.- Rol Jurídico
Los principios han sido definidos por Alexy18 como normas
que ordenan que se realice algo en la mayor medida posible,
en relación con sus posibilidades jurídicas y fácticas. Los
principios son, por consiguiente, mandatos de optimización
que se caracterizan porque pueden ser cumplidos en
diversos grados y porque la medida ordenada de su
cumplimiento no sólo depende de las posibilidades fácticas,
sino también de las posibilidades jurídicas.
Lorenzetti19 al analizar el esquema del razonamiento judicial
en la actualidad considera que si bien la mayoría de los
casos pueden ser deductivamente resueltos (casos fáciles),
como excepción existen dificultades normativas o fácticas o
en el proceso lógico que habilitan resolver en base a la
argumentación (casos difíciles). Es decir, el primer paso es
aplicar el método deductivo y si no es posible, se recurre a la
argumentación.
18
ALEXY, Robert; “Teoría de los derechos fundamentales”; Centro de estudios
Constitucionales, Madrid, 1993, p-65.
19
LORENZETTI, Ricardo, “Teoría de la decisión judicial, Fundamentos del derecho”, Rubinzal
Culzoni, Santa Fe, 2006, p-141.
30
Es entonces, particularmente en los casos difíciles, por el
ejercicio de la discrecionalidad y la posibilidad de aplicar más
de un alternativa razonable (respuesta correcta), donde los
jueces tienen, digámoslo así, una “carga de la justificación”,
pues se pone de relieve la cuestión de justificar la elección
de la decisión el fallo mediante una argumentación correcta,
donde incluso es necesario trascender la ley y atender las
fuentes auxiliares, e igualmente debe llevar el derecho al
diálogo con otras disciplinas.
La teoría de la argumentación viene a prestar un significativo
servicio a la judicatura al convertirse en un elemento útil en
la interpretación constitucional, justamente porque existen
hipótesis (por ejemplo, ante cláusulas de contenido abierto,
normas de principio y conceptos indeterminados) en las que
el fundamento de legitimidad de la actuación judicial se
transfiere al proceso argumentativo, donde el magistrado
debe demostrar racionalmente que la solución propuesta es
la que realiza más adecuadamente la voluntad
constitucional20.
Es un hecho de la realidad que en los tiempos que corren, la
priorización y la tutela constitucional de los derecho
humanos (y, dentro de ellos, de los derechos
personalísimos), ha generado un nuevo tipo de conflicto
20
BARROSO, Luis, “Visión iberoamericana del tema constitucional”, Fundación Manuel García-
Pelayo, Caracas, 2003, p-86.
31
hermenéutico especialmente para el juzgador, en particular
en aquellos casos en los cuales la controversia traída a
decisión enfrenta derechos, principios o valores,
normalmente extrasistémicos, vinculados a ellos21.
La tarea del Juez hoy en día muchas veces tiene que ver
con resolver conflictos entre principios y sobre cómo hacerlo
se han ensayado diversas teorías.
-Teoría de la Jerarquía: consiste en elaborar una tabla
jerárquica abstracta o apriorística de los principios de
manera que ante la tensión o el conflicto se escoja el de
mayor peso o importancia22. En este sentido se puede
señalar que en los tratados internacionales sobre derechos
humanos pareciera reconocerse una distinción jerárquica
entre derecho desde el momento en que, por un lado, están
los que se pueden suspender en los estados de excepción y,
por otro, aquellos que están excluidos de tal suspensión.
-Teoría del Balanceo: según esta teoría en lugar de la
referida “jerarquización” apriorística se confía en el juicio del
operador para que resuelva en cada caso cuál es el peso,
importancia o prevalecencia que cabe reconocer a los
principios o derecho a ser tenidos en cuenta para la solución
21
SAUX, Edgardo; “Conflictos entre derechos fundamentales”; La ley, 2004, p-1071.
22
VIGO, Rodolfo; “Los principios jurídicos: perspectiva jurisprudencial”; Buenos Aires, Depalma;
2000, p-181
32
del mismo23. Esta técnica de balanceo o de ponderación se
apoya en la capacidad del jurista que ha asumido la
resolución para que, sobre la base de las peculiares y
concretas circunstancias del problema, establezca una cierta
preferencia o desplazamiento de alguno de los principios en
juego.
Es decir, bajo este punto de vista, no hay orden ni tabla ni
categorías diferenciadas entre los derechos o los principios
sino que, por el contrario, todos ellos valen igual, por lo que
el intérprete tiene el deber de intentar la conciliación o
armonización, sin perjuicio de escoger uno de ellos en razón
de las exigencias y modalidades que ofrece el caso que
resuelven por la sentencia o la norma que dictan.
-Teoría del Contenido Esencial: la noción de contenido
esencial puede servir para superar la visión dialéctica de los
derechos y plantear una interpretación diferente de los
conflictos. Comprender cada derecho desde su contenido
esencial significaría proceder a la delimitación del ámbito de
cada derecho de tal suerte que se excluya toda intersección
en el ámbito de los restantes derechos, lo que excluye la
posibilidad de un auténtico conflicto, pues los ámbitos
respectivos de los diferentes derechos no presentan ninguna
zona de coincidencia24. El proceder adecuado para resolver
23
Ibid ídem, p-182
24
Ibid ídem, p-184
33
el aparente conflicto no consiste pues en la determinación
del derecho prevalente, ya sea por su superioridad jerárquica
general o por su ponderación teniendo en cuenta todas las
circunstancias del caso; sino en la delimitación adecuada del
contenido de los derechos aducidos, para así poder concluir
cuál entra realmente en juego y cuál no.
Sagües al ocuparse de este tema brinda diversas
soluciones, siendo una de ellas el “método de las
compensaciones" consistente en que, frente a conflictos
de valores y de derechos resulta a veces inevitable
jerarquizar algunos en desmedro de otros. Señala al
respecto que en este intento de armonizar derechos de
rango equivalente puede tomarse como pauta práctica la de
la evitación del mal mayor o de la respuesta menos dañosa
en términos reales; y según lo cual el principio protectorio del
derecho a la salud asume un rol preeminente, pero debiendo
tenerse en cuenta el principio de justicia que atiende a los
derechos de terceros y de la sociedad en su conjunto25.
La ponderación de los principios es otra de las facultades
que se les asignan a los jueces en los sistemas
constitucionales actuales. Las metáforas “balance de
principios” o “ponderación de principios” sirven para designar
el método utilizado por el Juez, según el cual, en caso de
25
SAGUES, Néstor, “Metodología para la enseñanza de los derechos humanos”, Ed Astrea,
Buenos Aires, 1995, p-921.
34
una antinomia de principios en concreto, se debe escoger
uno que primará sobre el otro, sin que esto implique la
derogación del principio cuya aplicación fue descartada, para
el caso particular.
Podemos decir aquí que la ponderación se endereza a la
formulación de una regla, de una norma en la que, teniendo
en cuenta las circunstancias del caso, se elimina o posterga
uno de los principios para ceder el paso a otro que,
superada la antinomia, opera como una regla. La
ponderación se configura, pues, como un paso intermedio
entre la declaración de relevancia de dos principios en
conflicto para regular prima facie un cierto caso y la
construcción de una regla para regular en definitiva ese
caso, regla que, por cierto, merced al precedente, puede
generalizarse y terminar por hacer innecesaria la
ponderación en los casos centrales o reiterados.
No podemos dejar de señalar que esta idea del Juez
resolviendo en base a principios constitucionales es
alentadora pero también es riesgosa. Desde el punto de
vista de los derechos y garantías de los ciudadanos frente a
la función judicial urge reparar que este inmenso traspaso
del poder decisorio a manos de los jueces puede tensionar
las razones democráticas del Estado de Derecho26. Estas
26
CARBONELL, Miguel; “Neoconstitucionalismo”; Madrid, Edit. Trotta, 2005, p-121.
35
vías permiten que los jueces participen activamente en el
proceso de gobierno pero está condicionado por los límites
de la legitimación democrática y técnica. Cuando se trata de
decisiones que sobrepasan los derechos individuales de los
partícipes del proceso ampliar su ejecutividad conlleva un
inmenso desplazamiento de las facultades de los órganos
democráticos a los jueces.
Asimismo, debe decirse que las configuración de principios
puede ayudar a los jueces a encontrar siempre una
justificación ex post para sus propias decisiones, pero
parece no reducir, sino aumentar la indeterminación ex ante
del derecho, dado que los principios se caracterizan por su
mayor vaguedad respecto a otras normas, porque la
creación y configuración de principios, a falta de una moral
común, aumenta la discrecionalidad de los jueces, que
pueden decidir los casos haciendo referencia a las propias,
subjetivas, concepciones de la justicia y porque la peculiar
manera de aplicar las normas configuradas como principios,
o sea, la ponderación de los principios caso por caso, a falta
36
de una jerarquía estable y general entre los principios,
aumenta también la discrecionalidad de los jueces27.
Desde nuestra perspectiva, el Juez debe hacerse cargo de
las pretensiones-también de subsunción normativa- de las
partes en el proceso. Si las condiciones de aplicabilidad de
la norma están indeterminadas, si la propia consecuencia
jurídica constituye un abanico de opciones para el Juez,
entonces los protagonistas del debate procesal deben tener
la posibilidad de decir algo al respecto y, si ése es el caso, el
juez debe incluir esos argumentos en su decisión, ya sea
asumiéndolos como propios, o refutándolos adecuadamente.
Nuestra propuesta es que la justificación de este tipo de
decisiones judiciales depende de la participación procesal de
los litigantes en el debate normativo. Copiando a DAMAŠKA
diremos que cuanto más fuerte sea la "voz" de las partes en
el proceso, más cerca estaremos de una decisión correcta28.
Las teorías dialécticas y consensuales que ayudan a
preservar la imparcialidad judicial pueden ser mejor
aplicadas a los procedimientos con alto componente de
creación legal.
4.3.3.- Rol Político
Constituye una verdad insoslayable que en los sistemas
democráticos contemporáneos se registra cada vez con
27
Ibíd ídem, p-92.
28
RESTREPO, Ricardo. “Justicia Constitucional”, Bogotá, Ed. Legis, 2006, p-119.
37
mayor intensidad una creciente expansión de la judicatura,
nada de lo cual es pura casualidad. Países tales como
Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia, España, entre
otros, nos sirven como ejemplos en donde se ha registrado
tal tendencia. Unos lo experimentaron primero, otros
después, atendiendo pues a la tradición constitucional
registrada en éstos y, obviamente, al contexto en que les ha
tocado desarrollarse29.
En nuestro país también se ha estado experimentando el
fenómeno expansivo del Poder Judicial, que tiene por
consecuencia un aumento de la incidencia política de la
Justicia en el marco de las democracias contemporáneas.
A la ciencia política le ha dado por llamar “judicialización de
la Política” a la creciente importancia que han adquirido los
Tribunales de Justicia en el campo político, o sea, ese
fenómeno al que nos hemos referido precedentemente
recibe tal denominación30. En un sentido amplio,
judicialización de la Política existe siempre que, mediante el
ejercicio de la jurisdicción, los jueces y tribunales inciden en
un sector de la realidad social con anterioridad
encomendado, exclusivamente, a los actores de la vida
política.
29
SEN AMARTYA, “La idea de la justicia”. Buenos Aires. Edit. Taurus. 2011. p-112.
30
YUNIS, Emilio. “El Poder autoritario de los jueces”. Bogotá. Edit. Bruna, 2008, p-72.
38
Sin embargo, por ser los jueces garantes de la Constitución
y de las leyes, y por tanto de los derechos fundamentales, es
que juegan un papel preponderante en la misma
construcción democrática de esa vida política, pudiendo
afirmarse que es precisamente ello lo que otorga legitimidad
materialmente democrática a la función jurisdiccional y, con
ello, su rol político.
Y es que los jueces, mediante sus decisiones, interfieren en
los asuntos públicos, o mejor dicho políticos, de un
determinado Estado, lo cual no los convierte en funcionarios
políticos, sino que tan sólo son funcionarios judiciales que
intervienen como consecuencia de sus propias funciones, y
a raíz de una controversia de la cual se les apodera.
Muchas veces el tipo de caso que se ventila, y su relación
con el mundo político, trae por consecuencia un inmenso
poder político a las manos del juez. Asuntos tales como
tutela de derechos fundamentales, abusos de la autoridad
pública, ¿y qué decir de solicitudes o acciones que
promueven la inconstitucionalidad de leyes o actos de los
poderes públicos? Cada uno de estos temas son pura
dinamita en poder de los jueces, en cuyas manos ha estado
siendo encomendado el contrapeso del poder político del
Ejecutivo y el Legislativo31.
31
SANTIAGO, Alfonso. “La Corte Suprema y el control político”. Ed Depalma, Buenos Aires,
1998, p-211.
39
Lo precedentemente expresado nos lleva a tener que afirmar
que no existe tal antinomia entre justicia y política, sino que,
muy por el contrario, ambas, o sea, magistratura y política,
están llamadas a coexistir.
Para robustecer aún más esta realidad cada vez más latente
nos permitimos transcribir un parágrafo, tomado del libro Los
Jueces y la Política, escrito por los autores italianos Carlo
Guarnieri y Patricia Pederzoli, quienes expresan lo siguiente:
“La justicia, aunque sea con formas que le son propias, se
ha convertido en un ´partner´ casi cotidiano del proceso
político en sus distintos segmentos: desde la formulación de
las políticas, mediante el poder de interpretar las leyes y de
criticar su constitucionalidad, hasta su puesta en práctica, a
través del control de los actos”32
En este mismo sentido, afirma que desde hace ya algunas
décadas, uno de los fenómenos más característicos de la
evolución del Estado Democrático Constitucional es el
ascenso del Poder Judicial a la categoría de auténtico tercer
detentador del poder.
Así pues, la importancia cada vez mayor que cobran los
jueces, tras su innegable incidencia en la vida política
nacional, demanda de funcionarios judiciales comprometidos
32
ALEXI, Robert. “Teoría del Discurso y Derechos Humanos”. Ed Universidad Externado de
Colombia, 2004, p-53.
40
con la preservación de su independencia, autonomía e
imparcialidad. Más aún, nuestra sociedad reclama jueces
que estén dotados de la preparación suficiente para ejercer
acertadamente tan delicada función.
Pero esto no se queda ahí, sino que estas condiciones
propias del perfil del juez que demandan estos tiempos
deben llegar abonadas con los ingredientes que hagan al
menos potencialmente factibles el cumplimiento de estos
requisitos. Hablamos, pues, de la independencia, la
imparcialidad, la responsabilidad, la eficiencia, la dignidad y
la honorabilidad.
Por todo lo anterior cobran aún mucho mayor importancia los
mecanismos de selección de los jueces, en los cuales y con
sobradas razones, siempre querrán incidir los sectores
políticos. De ahí que deba implementarse una estructura que
le sirva de muro de contención a las apetencias de los
políticos.
41
CAPITULO II: TEORIA DEL ESTADO
1.- Origen
Las acciones humanas no están condicionadas de manera necesaria;
llevan dentro de si el contenido libre de la voluntad del hombre. Por ello,
como el Estado es el producto de la actividad humana, pues en su
esencia se compone de un conjunto de relaciones con los hombres, es
lógico que nos preguntemos ¿por qué debe de existir? y al hacer esta
interrogante nos planteamos el problema de la justificación del Estado.
El anarquismo y otras doctrinas extremistas como el marxismo
leninismo, niegan la necesidad de la existencia de un Estado; en cambio
es nuestro propósito demostrar que el Estado es una institución
necesaria, porque responde a las exigencias propias de la naturaleza
humana, para lo cual explicamos las principales teorías que existen al
respecto:
1.1.- Teoría Contractualista
De acuerdo a esta teoría, los hombres por su propia naturaleza
están en una situación de guerra constante entre ellos, en
consecuencia el miedo a la muerte es la pasión que los lleva a la
búsqueda de la paz. Entonces los hombres constituyen la sociedad
civil por medio de un contrato, así surge el Derecho, la obligación,
la ley33. El pueblo cede sus derechos a un gobernante, que puede
ser un individuo o una organización cualquiera; una vez cedidos
33
ARNÁIZ, Aurora. “El Estado”. Edit. Trillas, México, 1995, p-42.
42
sus derechos, el pueblo no tiene ya derecho alguno a la potestad
civil, sino que ésta es absoluta e ilimitada en el gobernante.
1.2.- Teoría Organicista
Esta teoría ve al Estado como un organismo espiritual o un súper
organismo. Bernard34 expone que el Estado como un organismo es
un todo vivo compuesto de partes vivas (seres humanos). Así como
hay una anatomía que describe el cuerpo humano y una fisiología
que explica su funcionamiento, así también, hay una anatomía
política y una fisiología política.
1.3.- Teoría Positivista
El positivismo como doctrina no solo exige a toda ciencia que parta
de hechos tomados en el sentido de objetos perceptibles, sino
también que se limite a comprobarlos y enlazarlos con leyes.
La ciencia es el único conocimiento posible y el método de la
ciencia es el único válido, es puramente descriptivo en el sentido de
que describe los hechos y se extiende a todos los campos de la
indagación y de la actividad humana. Por ello la ciencia es ciencia
de la sociedad y ciencia de la evolución, en donde el individuo es
una abstracción y la sociedad es la única realidad, en consecuencia
hay que organizar las sociedades modernas sobre bases
científicas.
34
PÉREZ, Javier. “Introducción a la teoría del Estado”, Edit. Blume, Barcelona, 1980, p-67.
43
1.4.- Teoría Idealista
El idealismo hace referencia a aquella concepción que asigna a las
ideas, al ideal, y con ello al espíritu, una posición dominante en el
conjunto del ser; el ser, en última instancia está determinado desde
las ideas, desde el espíritu.
Las teorías románticas consideran "al alma nacional del Estado",
una entidad espiritual de la cual emanan las instituciones, se
desarrolla la cultura y fortalecen los hábitos y costumbres de un
pueblo”35
En la teoría hegeliana aparece el Estado como el espíritu objetivo
que dialécticamente se determina a si mismo libremente como idea
ética y que "cada Estado constituye una manifestación o fase del
espíritu objetivo, es decir, un sistema de ideas jurídicas, morales,
artísticas, en que se informan los espíritus subjetivos de los
individuos que en el participan"36.
1.5.- Teoría Materialista
Se fundamenta al señalar que en la producción social de su vida,
los hombres entran en determinadas relaciones sociales necesarias
e independientes de sus voluntades, relaciones de producción que
corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas
productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de
producción constituye la estructura económica de la sociedad, que
tiene una base real sobre la cual se edifica una superestructura
35
GARCÍA, Aurelio. “Ciencia del Estado”, Edit. universitaria, Quito, 1956, p-19.
36
Ibid idem, p-22.
44
jurídica y política y a la cual corresponden determinadas formas
sociales de conciencia. El modo de producción de la vida material,
condiciona, por lo tanto, en general, el proceso de la vida social,
política y espiritual.
1.6.- Teorías Contemporáneas
1.6.1.- Teoría Sociológica
La Sociología, la Política, el Derecho, la Economía, estudian
al Estado bajo criterios diferentes, pero todas ellas concurren
a la creación y mantenimiento del orden social. La sociología
es la ciencia de la sociedad que estudia las formas y
fenómenos sociales, el fenómeno político es un fenómeno
social que origina al Estado, por ende la sociedad crea al
Estado como una necesaria exigencia de la vida social.
Las teorías sociológicas toman en cuenta preferentemente,
elementos sociológicos para explicar el Estado cómo son los
fenómenos sociales que se manifiestan en toda comunidad
humana, entre ellos los fenómenos de mando y obediencia,
la diferenciación de amigo y enemigo, la aparición de las
clases sociales antagónicas, y todo el conjunto de relaciones
creadas y mantenidas por la sociedad para lograr la
supervivencia y la armonía de las relaciones sociales o en
procesos negativos de dominios oligárquicos.
45
1.6.2.- Teoría de las dos facetas del Estado
El Derecho, dice Jellinek37, no es sino el mínimum ético que
la sociedad precisa en cada momento de su vida para
continuar viviendo. El Estado tiene dos aspectos bajo los
cuales puede ser conocido y considerado: uno es el Social y
otro es el Jurídico. Este Derecho conviene que sea
elaborado de un modo sistemático por una voluntad siempre
la misma, de suerte que favorezca los intereses que está
llamado a amparar y auxiliar. Este es el fin del Estado y su
justificación, el de favorecer los intereses solidarios
individuales, nacionales y humanos en la dirección de una
evolución progresiva y común.
1.6.3.- Teorías Jurídicas
En la actualidad la teoría jurídica que considera al Estado
como un sistema de Derecho, tienen a Kelsen como su más
notable exponente. El punto de partida de esta teoría es
valioso al criticar las doctrinas puramente sociológicas y las
doctrinas llamadas de las dos facetas. Kelsen parte de la
idea de que el Estado es pura y simplemente un sistema
normativo vigente.
El Estado como objeto de la ciencia del Derecho tiene que
ser o la totalidad del orden jurídico o un orden jurídico
parcial, y agrega: "El Estado es el orden jurídico. Como
37
JELLINEK, George. “Teoría general del Estado”, Edit. Continental, México, 1958, p-97.
46
sujeto de los actos del Estado, es solo la personificación del
orden jurídico. Como Poder, no es otra cosa sino la vigencia
de este orden jurídico”38.
Finalmente para nosotros en consonancia con Recaséns
Fiches somos de la opinión que la tesis Kelseniana de la
identificación entre Estado y Derecho entraña graves errores
y es, por lo tanto inadmisible. El olvido de la teoría radica en
que no ha tomado en cuenta una especial realidad social, a
saber la realidad estatal que crea, formula, da vida y
circunscribe el Derecho.
2.- Conceptualización
Desde el punto de vista social en la base del Estado se encuentra una
serie de hechos sociales, una serie de relaciones humanas; estas
relaciones son actos del hombre, condicionados por el contenido
psíquico propio de la naturaleza anímica de los seres humanos; por
consiguiente, el Estado es una creación humana consistente en
relaciones de voluntad de una variedad de hombres.
Desde el punto de vista jurídico la corporación formada por un pueblo
dotada de un poder de mando originario y asentada en un determinado
territorio da como resultado un Estado.
Como conclusión podemos deducir que el Estado, es una sociedad
humana asentada en un territorio que le corresponde, estructurada y
38
http://iuspraxis.blogspot.com/2013/01/teoria-del-estado.html.
47
regida por un orden jurídico para regular las conductas y sancionado por
un poder soberano supremo pero no absoluto, que pretende alcanzar su
fin que es el bien común pùblico de la sociedad.
3.- Elementos constitutivos
Teniendo en cuenta el concepto esbozado podemos inferir que la
ordenación jurídica bajo un poder de mando es el elemento formal,
mientras que la población y el territorio son los elementos materiales del
Estado.
3.1.- El Territorio
El territorio es el espacio o porción geográfica en la que se realiza
la actividad estatal que comprende el suelo con todos sus
accidentes estructurales, el subsuelo y el espacio aéreo. Se
extiende en tres dimensiones: superficie, altura y profundidad.
Como superficie se entiende la parte terrestre, los ríos, lagos y
mares interiores, el mar territorial o patrimonial que rodea la
superficie terrestre y se extiende, por una ficción jurídica a los
lugares amparados por el principio de extraterritorial conforme al
Derecho Internacional.
Se le llaman fronteras de la superficie territorial de un Estado, a las
líneas naturales o ideales de separación que delimitan su esfera de
actividad jurídico-política. Las fronteras se reducen a
demarcaciones políticas de carácter nacional, en tanto la estructura
del poder tiende a conformar organizaciones supranacionales.
48
En consecuencia suele definirse como la porción del espacio en
que el Estado ejercita su poder, siendo éste de naturaleza jurídica
sólo puede ejercitarse de acuerdo con normas reconocidas por el
propio Estado. El ámbito espacial de validez de tales normas es
precisamente el territorio en sentido político. La significación del
territorio se manifiesta, según Jellinek39, en dos formas distintas,
una negativa y otra positiva, la significación negativa consiste en
que ningún poder extraño puede ejercer su autoridad en este
ámbito sin el consentimiento del Estado; la positiva, en que todas
las personas que viven en el mismo ámbito se encuentran sujetas
al poder estatal.
3.2.- La Población
Se entiende por población a la totalidad de individuos que habitan
un determinado territorio de un Estado, la cual presenta dos
aspectos: uno, cuantitativo, referido a su número y densidad; otro,
cualitativo, vinculado a la raza, herencia y selección. La población,
es decir, la totalidad de los individuos que forman el pueblo en el
Estado, son sujetos activos y pasivos de derechos y obligaciones,
estos son los derechos civiles o individuales (derechos públicos
subjetivos) y los derechos sociales reconocidos por la Constitución
política.
39
JELLINEK, George. Ob. cit, p-123.
49
3.3.- La Soberanía
La soberanía es un elemento modal de la estructura dinámica de la
forma política moderna; es un elemento o atributo del Estado y una
cualidad del poder, convierte un determinado poder político en
supremo, adicionando a su capacidad de dirección la de obrar
como instancia final de decisión, acción y sanción; el poder
determinado como soberano no se encuentra subordinado a ningún
otro; tiene superioridad, siendo, en su especie, el poder más alto; la
soberanía se encuentra relacionada con el imperio de la ley, ya que
una hace posible la existencia de la otra, el orden jurídico impera
en función de la soberanía. La soberanía afirma la individualidad,
autodeterminación e independencia del Estado respecto de los
otros Estados particulares la cual se entiende como soberanía
exterior y no tiene sentido de superioridad sino de igualdad.
4.- Finalidad
La principal razón de ser del Estado está motivada por el hecho de que
ha sido creado como una forma de organización política, esto se debe a
que desde los principios del nacimiento de la humanidad, se ha
suscitado el problema de la organización, hablando desde la era
primitiva hasta la actualidad. Y tomando en cuenta que el Estado fue
creado de una sociedad se debe entender por su objeto, el bien de esta
misma sociedad, es decir, que se encargará primordialmente de la
seguridad y bienestar social de todos sus integrantes auxiliándose para
ello de los medios necesarios pero con sujeción al derecho.
50
En consecuencia la finalidad que persigue el Estado consiste en todo
aquello que realicen sus instituciones políticas dentro de sus respectivas
actividades. Para que el Estado logre estos fines debe imponer normas
jurídicas, por lo tanto se hace necesario que se ayude de medios
coercitivos para el cumplimiento de éstas, con el fin de mejorar el
desarrollo de su población. Existen dos principales posturas con
respecto al fin del Estado, la humanista sostiene que el fin de todo
Estado es la conservación y el bienestar de los individuos y la
transpersonalista afirma que el Estado es el fin y los individuos son el
medio40; al margen de la postura que se adopte podemos concluir que el
fin del Estado consiste en lograr el bien común a través de las
instituciones que se desprenden de él.
5.- Formas de Organización Política
5.1.- Monarquía
Monarquía, forma del Estado en la que una persona tiene derecho
a reinar como cabeza del mismo, en general por vía hereditaria,
con carácter vitalicio. El poder del rey puede ser absoluto o estar
muy limitado, como es usual en las monarquías actuales sometidas
a regulación constitucional en la mayoría de los casos. El nombre
con que gobiernan varía según las zonas y las estructuras jurídicas
de su gobierno (reyes y reinas, emperadores y emperatrices y
zares y Káiseres).
40
ROJAS, Andrés.” Teoría del Estado”, Edit. Porrúa, México, 1993, p-149.
51
A través de la historia muchos monarcas han ostentado poder
absoluto, a veces sobre la base de su supuesta divinidad. En el
antiguo Egipto, por ejemplo, el faraón era una deidad, al igual que
algunos gobernantes orientales. El sistema imperial en China
otorgaba al emperador el poder supremo y la mayoría de los
Estados de la antigua India eran monarquías. En la edad media la
monarquía se había extendido por toda Europa, fundamentada
muchas veces en la necesidad de un dirigente autoritario que
pudiese convocar y dirigir a las tropas necesarias para la defensa
del territorio. Las monarquías europeas eran dinásticas: el hijo
mayor o el descendiente varón más próximo heredaba el trono.
Entre los siglos XVI y XVII, los monarcas absolutos como el rey
Enrique VIII en Inglaterra y el rey Luis XIV de Francia gobernaron
los países europeos. Los abusos de poder y la insatisfacción
creciente de la burguesía ayudaron a la caída de muchas
monarquías absolutas: las revoluciones en Inglaterra en el siglo
XVII y en Francia en el XVIII marcaron hitos en la limitación del
poder absoluto.
5.2.- República
República, forma de Estado basado en el concepto de que la
soberanía reside en el pueblo, quien delega el poder de gobernar
en su nombre a un grupo de representantes elegidos. En la práctica
este concepto ha sido, sin embargo, ampliado, distorsionado y
corrompido de diversas formas, por lo que se hace difícil dar una
52
definición unívoca del término41. Para empezar, es importante
diferenciar entre república y democracia. En el Estado republicano
teórico, en el que el gobierno se convierte en portavoz de los
deseos del pueblo que lo han elegido, república y democracia
pueden ser dos conceptos idénticos (existen también las
monarquías democráticas). Pero las repúblicas que se han dado a
lo largo de la historia nunca se han ajustado a un único modelo
teórico, y en el siglo XX la república ha servido de forma de Estado
a regímenes democráticos pero también a regímenes de partido
único y dictaduras.
La era del republicanismo moderno comenzó con la guerra de la
Independencia Estadounidense (1775-1783) y la Revolución
Francesa (1789-1799). Aunque ya existían elementos de gobierno
republicano en las instituciones administrativas de las colonias
británicas en América, el republicanismo no se convirtió en
características dominantes del pensamiento político
estadounidense hasta que los colonos declararon su
independencia.
Durante el siglo XIX la lucha revolucionaria tuvo, donde ésta se
produjera, la instauración como organización política, de la
república como inmediata consecuencia. Así el proceso de
emancipación de América Latina respecto de España trajo consigo
una innumerable cantidad de regímenes republicanos unidos a la
41
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53
independencia de los nuevos estados que los adoptaban, ya fuesen
repúblicas unitarias como el Perú o federales como la República de
la Gran Colombia o las Providencias Unidas del Centro de América.
5.3.- Imperio
Organización política en la que un Estado extiende su poder sobre
otros países como un claro ejemplo podemos mencionar los casos
del imperio austro-húngaro, el imperio romano, etc.
Austria-Hungría disfrutó de una cierta tranquilidad tanto en el
interior como en el exterior durante los 20 años siguientes a 1867.
La calma acabó por prevalecer en Hungría gracias al gobierno firme
de Kalamán Tisza, a pesar de que su partido de liberales leales al
Compromiso de 1867 continuó manteniendo una actitud hostil hacia
todas aquellas nacionalidades del reino húngaro que se negaron
adoptar la cultura magiar42.
5.4.- El Estado Moderno
Una de las principales interrogantes a resolver con respecto a este
tema es ¿Por qué surge el Estado moderno? De acuerdo con
Heller43, para que apareciera el Estado tuvo que haber en primer
lugar, una división del trabajo. Pero así mismo, tuvo que haber
interdependencia y cooperación.
El Renacimiento trajo consigo el enclaustramiento del saber y la
sabiduría, y la ciencia que había sido privilegio de los monjes, sale
del claustro y entra en las universidades; el descubrimiento de
42
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43
HELLER, Hermann. “Teoría del Estado”, Fondo de cultura económica, México, 1987, p-72.
54
América llevo a la expansión geográfica y el gran provecho de los
metales como base del intercambio mercantilista modificando la
estructura política de los poderes públicos, surge el capitalismo, el
mercantilismo, etc. Todos estos acontecimientos de tipo práctico
posibilitaron el surgimiento del Estado moderno y su base de
estructura económica, no exclusiva, pero si fundamental, para la
estructuración de la sociedad.
En 1648, con la paz de Westfalia que puso fin a la denominada
Guerra de los Treinta Años, aparece el Estado moderno. Separada
la Iglesia del Estado, surgirá éste con su elemento constitutivo
específico: un supremo poder político, delegado por el pueblo
soberano. Su estructura orgánica, autoridad y Derecho, imperará
en los límites del territorio nacional, en donde las gentes asentadas
tradicionalmente en él, alcanzaron con el tiempo peculiaridades
somáticas y psíquicas.
5.4.1.- Relaciones de Estado-Nación
El Estado es una asociación política específica del hombre.
La agrupación humana que vive en el Estado se denomina
pueblo y los fines de esa agrupación son los de realizar el
bien común. Los medios de que se valen esos hombres para
realizar este bien común son el derecho y la autoridad de los
gobernantes y esa agrupación u organización política
específica se denomina Estado.
El pueblo es la existencia por herencia de factores étnicos y
políticos en una agrupación humana: es una existencia y una
55
creencia. Existen esos factores y se cree en ellos. Cuando
se esta en ellos y se tienen creencias sobre ellos se forma el
concepto de nación. Pues si el hombre del Estado no cree
en la existencia de su pueblo, no tiene conciencia de su
existir y sin ella no se iniciara la nacionalidad. El concepto es
un problema de conciencia en la existencia del pueblo. De
aquí que el Estado moderno adviene con la conciencia
nacional.
5.4.2.- Importancia del Pueblo
Gran confusión produjo en la teoría del Estado el hecho de
que, a partir de Rousseau y del romanticismo, se haya
atribuido al pueblo, como nación, una personalidad con
sensibilidad y conciencia, voluntad política y capacidad
política de obrar. El pueblo se convierte así, de manera
metafísica, en una comunidad de voluntad a priori y en una
unidad política preexistente, lo que no responde a la
realidad, ni presente ni pasada. Hasta la época del
capitalismo avanzado no se constituyeron los pueblos en
naciones. Es a partir de la revolución francesa y del
imperialismo napoleónico y al principio como reacción contra
éste, cuando las naciones, en creciente medida, aparecen
como las más pujantes fuerzas formadoras de Estados.
La voluntad política relativamente unitaria de esta clase fue
equiparada a la voluntad unitaria del pueblo, que alcanzaba
así su definitivo volumen para la formación de la voluntad del
56
Estado, considerándosela además como la expresión
legitima del espíritu nacional del pueblo.
El pensamiento demoliberal relatizaba, de tal suerte, el
Estado al pueblo, y el nacionalismo, en cambio el pueblo al
Estado. En ambos casos se convierte al Estado en función
de una voluntad solidaria común del pueblo. La agrupación
unificadora en el pueblo, aunque no del pueblo, es, pues,
evidentemente un factor fundamental para el nacimiento y
permanencia, no solo del Estado, sino de cualquier
organización política, social, etc.
57
CAPITULO III
EL ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO
1.- El Estado de Derecho
1.1.- Concepto
Un "Estado de Derecho" es un Estado sometido a la ley. En un
Estado de Derecho la ley determina lo que cada una de las
instituciones del Estado puede hacer y lo que no, establece
las condiciones y los límites de la acción legítima de todos los
componentes del Estado44.
En un Estado de Derecho nadie puede hacer nada que no permita,
faculte o establezca como atribución o prerrogativa la ley, el cual va
dirigido tanto a los ciudadanos comunes como a las instituciones
democráticas que les gobiernan, lo cual incluye por ende a la
envestidura del Presidente de la República, los Ministros de
Estado, los Presidentes de Gobiernos Regionales, los Alcaldes de
las Municipalidades, los Congresistas, los Jueces, quienes deben
cumplir la ley sin excepción. Y si no lo hacen, deben responder de
ello ante la autoridad judicial pertinente (que, como todas las
demás instituciones del Estado, se halla también sometida a la ley).
Por todo ello, es frecuente referirse al Estado de Derecho como a
un "imperio de la ley".
44
El término “Estado de Derecho”, es una construcción ligüística y una acuñación conceptual
propia del espacio lingüístico alemán que no tiene correlatos exactos en otros idiomas;
asimismo, se afirma que fue Carl Th. Welcker, quien en el año de 1813 utilizó por primera vez
el término “Estado de Derecho” en su obra “Die Letzten Gründe von Recht, Staat und Strafe”
(Los supremos fundamentos del Derecho, del Estado y las penas).
58
1.2.- Los Principios Rectores
1.2.1.- Principio de Legalidad y despersonalización del poder
El Estado de Derecho se caracteriza por el imperio de la ley,
que es entendido como la expresión de la voluntad general.
El monarca o el gobernante de turno deben someterse a la
ley como cualquier otro ciudadano, y es responsable ante el
pueblo por el ejercicio que haga del poder.
Esto permitió la despersonalización del poder, pues al
imponerse la tesis de la soberanía popular, es decir, la de un
poder inmanente, anónimo, y perteneciente a todos, el
gobernante debió aceptar que su poder derivaba de la
voluntad del pueblo y que debía gobernar por consenso
popular. De lo que se dedujo que el poder del gobernante
era limitado, y su ejercicio acarreaba responsabilidad ante el
pueblo. En la práctica, esta teoría invirtió todo el sistema
político: el poder no viene de arriba sino de su base; no tiene
fundamentación religiosa, sino secular; en una palabra, el
rey no es soberano; la soberanía cambia de titular45.
Como desarrollo del principio de legalidad se impone el
principio según el cual la actuación de toda autoridad pública
debe someterse a norma previa y expresa que la autorice.
De no ajustarse a la Ley, el control judicial sobre tal acto
debe ser inevitable. Esta regulación del ejercicio del poder
45
POPPER, Karl. “La sociedad abierta y sus enemigos”, Ediciones Paidós, Madrid, 2006, p-23.
59
se sustenta en la concepción de la ley como emanación de
la voluntad del pueblo. El poder queda sujeto a controles,
con el propósito de evitar las arbitrariedades, y en caso de
que éstas lleguen a darse, castigar a los responsables y
reparar a los afectados.
1.2.2.- División de Poderes
En el Absolutismo el gobernante tenía un poder absoluto,
pues formulaba el derecho, lo aplicaba y decidía toda
controversia. Era legislador, ejecutor de la Ley, y juez. Pero
por poseer un poder absoluto, no estaba sujeto a la ley que
creaba.
Con las revoluciones y el movimiento constitucionalista, se
llegó a la conclusión de que el monarca no debía concentrar
todos los poderes, y las funciones legislativa y judicial debían
ser asumidas por otros órganos y autoridades, para
garantizar el respeto por los derechos del hombre y las
libertades públicas.
La doctrina de la división y separación de poderes que
MONTESQUIEU46 construyó a partir de su estudio sobre el
régimen británico al mediar el siglo XVII, parte de la idea
básica de la inclinación del hombre a abusar del poder que
ejerce; por lo tanto, la única manera de evitar su
arbitrariedad es que exista una pluralidad de poderes y que
46
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60
cada uno tenga competencias propias y separadas, de modo
que se hagan interdependientes y no puedan obrar sino
contando con los otros. Es la mecánica de los frenos y
contrapesos que, al dividir y separar al poder, lo
desconcentran y debilitan, en provecho de la libertad y los
derechos individuales.
La idea anterior puede reafirmarse citando el artículo 16 de
la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano,
redactado precisamente en la Francia revolucionaria de
1789: “La sociedad en donde no estén garantizados los
derechos ni esté establecida la separación de los poderes,
carece de Constitución”. Realización efectiva y garantía
jurídico-formal de los derechos y libertades fundamentales.
El Estado adquiere un carácter instrumental: se reduce a un
medio cuyo objetivo y justificación es el reconocimiento y la
garantía de los derechos del individuo.
En conclusión, el Estado de Derecho es una forma de
Estado en la que el poder es recibido del pueblo, y es
ejercido mediante competencias separadas, definidas y
limitadas por las prescripciones de la ley, es decir, de las
normas promulgadas por los representantes del pueblo.
61
1.3.- Formas Autoritarias de Gobierno que contravienen del Estado
de Derecho
En relación con el concepto de división de poderes que acabamos
de estudiar, podríamos considerar una forma autoritaria de
gobierno a toda aquella en la que no existe una nítida distinción de
los poderes del Estado ni una verdadera separación de los mismos.
Estarían dentro de esta categoría, la tiranía, la monarquía absoluta
o la dictadura47. El denominador común de las mismas es, como
decimos, la concentración de los tres poderes del Estado en las
mismas manos. En este sentido, el "Estado de Derecho" puede ser
considerado la precaución más eficaz ideada por el hombre contra
la dictadura (en cualquiera de sus formas).
1.3.1.- La Dictadura
A veces se define la dictadura como el sistema de gobierno
contrapuesto a la democracia, pero resulta mucho más
adecuado definirla por contraposición al Estado de Derecho,
pues lo más característico de la dictadura no es la falta de
apoyo popular, sino la no supremacía de la ley y la ausencia
de división de poderes. A este rasgo esencial de la dictadura
hay que añadir otros también importantes como son la
ausencia de libertad de expresión y de asociación, y la
persecución de la disidencia política.
47
THESING, Josef. “Estado de Derecho y Democracia”. Centro Interdisciplinario de Estudios
sobre el Desarrollo Latinoamericano, CIEDLA, Fundación Konrad Adenauer, Buenos Aires,
1997, p-207.
62
La dictadura -escribe el profesor Ignacio Molina- es una
"fórmula política que tiene sus orígenes históricos en la
práctica del Senado romano, que, en caso de guerra o
estados de emergencia, dotaba a un hombre de poderes
absolutos durante un tiempo determinado sin que por ello
quedase derogado el ordenamiento político existente. Se
define, en esencia, por la ausencia de división de poderes, la
propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio
de la minoría que la apoya y la inexistencia de prestación
alguna de consentimiento por parte de los gobernados.
Frente a otros conceptos análogos, como el de autoritarismo,
la idea de dictadura resalta la característica personal y la
ambición de quien detenta el poder. Se suele enaltecer a
éste sobre el grupo, presentándole como alguien sacrificado
sin contrapartidas, capaz de entregar su propia vida por su
pueblo, y a menudo se le rodea de cierta sobrenaturalidad.
De este modo es frecuente que se apele a una situación
extraordinaria para legitimar la duración, normalmente
vitalicia, de la dictadura.
Las dictaduras pueden llegar a contar con un apoyo
mayoritario pero, en todo caso, se caracterizan por negar la
posibilidad de que, por un procedimiento institucionalizado,
la oposición pueda llegar al poder. Si el grado de represión
63
de la misma persigue su aniquilación, y existe una doctrina
que la respalda, la dictadura se denomina "totalitaria."48
1.3.2.- El Totalitarismo
Se considera totalitario el régimen político en el que un
partido único, habitualmente dirigido por un líder carismático,
ejerce un control casi completo sobre la vida pública y
privada de los ciudadanos. Mediante el control de los medios
de información y de comunicación, los regímenes totalitarios
ejercen una fuerte influencia sobre la opinión pública,
propiciando la formación de un "pensamiento único",
legitimador de las actuaciones del gobierno. La disidencia
política es perseguida y reprimida por los cuerpos policiales
o por el ejercito, férreamente controlados por el gobierno.
El término "totalitarismo" empezó a ser utilizado en los años
veinte del siglo pasado por los fascistas italianos liderados
por Mussolini, pero se ha hecho extensivo a otros regímenes
políticos desarrollados por diversos Estados a lo largo del
XX, como el nazismo en Alemania, el estalinismo en la
URSS, el maoísmo en China o el franquismo en España49.
Todos ellos se caracterizan por la destrucción o por el
sometimiento de todas las instituciones ciudadanas, que
48
MOLINA, I. “Conceptos elementales de Ciencia Política”, Alianza Editorial, Madrid, 1998, p-
113.
49
Ibid ídem, p-114.
64
pierden completamente su independencia y se convierten en
meros vehículos del poder ejercido por el gobierno. Se
recortan al máximo las libertades civiles y se fomenta un
sentimiento nacionalista y patriótico que da cohesión al
conjunto de la población. El totalitarismo uniformiza el modo
de ser, de comportarse y de pensar del conjunto de los
ciudadanos y somete a éstos a una disciplina ritual y
simbólica.
Otra de las características esenciales del totalitarismo es la
eliminación del pluralismo político y el control absoluto del
discurso político por parte del partido en el gobierno. La
dirección del partido ejerce una estrecha vigilancia sobre
todos sus cuadros y una férrea dirección de todas sus
actuaciones. Cualquier desviación de la disciplina del partido
es corregida y castigada. Los comisarios políticos del partido
se encargan de depurar toda discrepancia ideológica surgida
entre sus cuadros y, a menudo, recurren al terror para
garantizar la adhesión incondicional a los principios del
régimen.
1.3.3.- El Fascismo
El origen del término se encuentra en la palabra
latina fasces, haz de varas alrededor de un hacha, símbolo
de autoridad en la antigua Roma. El fascismo es un
movimiento político de tipo totalitario fundado en 1919 por
65
Benito Mussolini, que gobernó Italia entre 1922 y 1945
(periodo durante el cual apoyó a Franco y a Hitler en sus
respectivas contiendas bélicas).
Mussolini encontró apoyo en una poderosa oligarquía
terrateniente y empresarial y, tras su ascenso al poder,
estableció un régimen populista, basado en los principios del
fascismo, que otorgaba todo el poder al Estado. En palabras
del propio Mussolini, el fascismo es un movimiento
esencialmente "anti-individualista" que propugna la primacía
y la superioridad del Estado sobre el individuo. Es, además,
antiliberal, antisocialista y anticomunista, y promueve la
movilización de la juventud, la virilidad, la violencia y el culto
al líder carismático: el Duce, que representa la encarnación
personal del Estado50.
Por extensión, se denominan fascistas a todos los
regímenes de similares características al implantado por
Mussolini,cancelación del parlamentarismo y la democracia,
supresión de todas las instituciones ciudadanas
verdaderamente independientes, implantación de un
régimen de partido único y eliminación del pluralismo
político, recorte de las libertades y los derechos civiles,
monopolio de los medios de comunicación por parte del
50
WÜRTENBERGER, Thomas, "Las reformas del Estado en Alemania desde 1989" (trad. de
Héctor Fix-Fierro), pp. 453 y 457.
66
Estado, "masificación" y uniformización de la sociedad,
persecución y represión de la disidencia política, exaltación
de la patria y de la "raza" y fomento de un nacionalismo
exacerbado.
2.- El Estado Social de Derecho
2.1.- Nociones Básicas del Estado Social de Derecho
En la segunda mitad del siglo XX, se afirmó que el “Estado social
de Derecho” era la meta de dicho siglo, y se sostenía que de un
“Estado liberal” o “Estado de derecho” del siglo XIX se pasaría al
“Estado social de Derecho”. Sin embargo, en el presente siglo
podemos aún constatar que muchos países del mundo, aun se
mantienen dentro del “Estado liberal”. Pero no podemos dejar de
señalar que en el siglo XX se han producido profundas
transformaciones en todos los ámbitos y sectores de la vida social,
como el científico o el tecnológico, o el económico, el social y
cultural; así como en el campo político-económico internacional. En
otras palabras, frente a la crisis del Estado Liberal y la complejidad
de la modernidad, se han diseñado y se vienen diseñando diversas
modalidades de Estado, que, sin apartarse de la orientación y
fundamentación del liberalismo, se han nutrido de algunas
respuestas del social-cristianismo, del socialismo, de la social-
democracia, etc. Estas modalidades de Estado asumen los
nombres de "Estado de Bienestar", “Estado de Justicia", “Estado
socialdemócrata"; no obstante, todos ellos pueden definirse a partir
67
de la búsqueda del bienestar general,51participan de los mismos
principios ideopolíticos cuyo fundamento se encuentra en el
supuesto pacto fundacional del Estado y en la participación popular
como único mecanismo válido para organizar la administración del
Estado. La separación de las funciones supremas del Estado, el
reconocimiento de los Derechos Fundamentales y el principio de
Supervisión Constitucional, constituyen también su común
denominador, y cuyos fines asignados son alcanzar una sociedad
libre, donde los derechos fundamentales se respeten y estén
asegurados.
Como se puede ver, en relación con las distintas denominaciones
que asume el Estado de Derecho en el siglo XX, no se trata de
diferentes clases de Estado, sino del mismo Estado que surge a
fines del siglo XVII como producto de la Revolución Burguesa; sin
embargo, como se tiene dicho, el Estado se perfecciona, asume
nuevas funciones, trata de adecuarse a las necesidades y
exigencias actuales.
En esta perspectiva, es válido que todas las denominaciones que
se refieran a este Estado se puedan subsumir en la de "Estado
Social de Derecho", que nos parece adecuada, porque el concepto
de Estado Social incluye no sólo los aspectos del bienestar, aunque
éstos sean uno de los componentes capitales, sino también los
51
TOURAINE, Alain. "La caída de la socialdemocracia" En El País Digital, opinión, del 24 de
abril del 2002.
.
68
problemas generales de nuestro tiempo. Además, se trata de una
configuración estatal típica de nuestra época.
2.2.- Supuestos Fundamentales
El Estado Social de Derecho, significa históricamente el intento de
adaptación del Estado tradicional, es decir, el Estado Liberal
Mínimo, a las condiciones sociales de la civilización industrial y
postindustrial con sus nuevos y complejos problemas, pero también
con sus grandes posibilidades técnicas, económicas y organizativas
para enfrentarlas.
El Estado Social de Derecho pretende ser una respuesta al
individualismo del Estado Liberal Mínimo, ya que corrige las bases
económicas capitalistas de absoluta libertad de mercado. Define
una mayor presencia del Estado en la vida social y económica del
país, asegurando las prestaciones requeridas por las necesidades
básicas de la nación; además, permite una mayor participación
popular en el manejo estatual.
El Estado Social de Derecho presenta un nuevo modelo estatual
que, partiendo de los principios clásicos del Estado de Derecho,
toma no sólo nuevas funciones, sino que adquiere una estructura
orgánica. Estas transformaciones se realizan a partir de las
diversas teorías y corrientes ideopolíticas (socialista, comunista,
socialcristiana, socialdemócratas, etc.), que surgen a fines del siglo
XIX y comienzos del presente siglo, producto de los movimientos
sociales ocurridos en Europa y América, lo que obliga a la
burguesía titular del liberalismo a reformular su ideología
69
recepcionando nuevos principios que se integrarán a la fórmula
política del Estado (siglo XV), modificándose en parte algunas
funciones del Estado, el cual se definirá ahora como más
preocupado por los valores y derechos humanos. Las nuevas
funciones que el Estado de Derecho asume tienen que ver con
aspectos económicos, sociales, políticos y jurídicos52.
2.2.1.- Supuestos Económicos
El Estado reglamentarista y abstencionista que sustentaba la
superación del Estado y la Sociedad Civil del liberalismo
clásico cede ante un Estado Neoliberal, que orienta el
proceso económico de la nación, define áreas prioritarias de
desarrollo, participa directamente o asociado con la empresa
privada en los sectores económicos más sensibles,
socialmente hablando.
Este Estado, es el actor más dignificativo del sistema, ya que
puede convertirse en el empresario más importante de la
economía nacional, no solamente por el volumen de su
patrimonio empresarial, sino también por el carácter básico
de sus industrias o actividades; es, en todo caso, el primero
de los clientes del mercado nacional y ejerce, como
sabemos, una función redistribuidora del producto mediante
la transformación de los impuestos y cotizaciones en bienes
y servicios. En otras palabras, el Estado pretende ser, al
52
COOK, Robin. “La socialdemocracia en una era global”. En El País Digital, opinión, del 15 de
marzo del 2001
70
conformar la vida económica de la nación, el conductor
proyectivo de la sociedad.
2.2.2.- Supuestos Sociales
En el Estado liberal, las grandes mayorías constituyen el
elemento fundamental de la producción económica y la
defensa militar; pero no participan en igual dimensión en el
manejo del Estado, ni mucho menos en el producto nacional.
Los Derechos Fundamentales de la Segunda y Tercera
generación no son reconocidos. Estos criterios o principios
se flexibilizan y se redefinen en un nuevo rol en términos por
los que un Estado otorga las prestaciones básicas a la
nación, y distribuye bienes y servicios destinados a lograr,
para el hombre, una vida digna.
Además, el Estado Social de Derecho, es el Estado de la
integración social, dado que pretende conciliar los intereses
de la sociedad cancelando así los antagonismos clasistas
del sistema industrial. En este mismo sentido se sostiene
que esta unidad entre el Estado Social y la comunidad
nacional apareja otra característica de dicho tipo de Estado,
a saber, su capacidad para producir la integración de la
sociedad nacional, o sea, el proceso constante y renovado
de conversión de una pluralidad en una unidad, sin perjuicio
de la capacidad de autodeterminación de las partes.
71
2.2.3.- Supuestos Políticos
En el Estado Social de Derecho se produce la integración
del Estado y sociedad, se democratiza el Estado;
aparentemente, la democracia se constituye como un
elemento imprescindible del Estado. En esta perspectiva, la
democracia se entiende en su función dual: como método de
organización política del Estado, es decir, prevé la forma de
elegir o nombrar los operadores del Estado; y como
mecanismo para conseguir el principio de igualdad en el
ámbito social53.
El Estado Social de Derecho, supone la obligación de velar
por las condiciones de existencia, lo que constituye un
principio constitucional en donde el problema de la
dependencia del ciudadano respecto del poder estatal no
debe entenderse solamente como un problema de libertad
individual, sino también y ante todo como una cuestión de la
participación democrática, y la posibilidad de que ese
principio de participación se amplíe también en la sociedad.
Sus funciones no pueden agotarse en las jurisdiccionales, de
policía o defensa territorial; antes bien, se trata de que el
Estado sea el ente integrador del orden político y social y el
53
GARCÍA PELAYO, Manuel, “Las transformaciones del Estado moderno”, Alianza
Universidad, Madrid, 1987, p-43
72
regulador de la estructura social, asegurando el ejercicio de
los derechos fundamentales de las personas.
2.2.4.- Supuestos Jurídicos
El sistema jurídico en el Estado Social de Derecho
trasciende la nueva regulación formal. El Derecho es un
conjunto normativo, pero tiene connotaciones sociales; es
decir, se entiende que el Derecho, en especial los derechos
fundamentales, no sólo implican su vigencia formal, sino
también las condiciones materiales para permitir un ejercicio
efectivo del Derecho. Esta idea social del Derecho es
material, no formal; requiere que los contenidos axiológicos
se hagan tangibles en la vida social.
La concepción del Derecho en el Estado Social presupone
los valores de justicia social y de dignidad humana. Estos
valores los entendemos como los define Pelayo54, es decir,
la Justicia Social como la realización material de la Justicia, y
la Dignidad Humana como el libre desenvolvimiento de la
personalidad, o como es lo mismo, el despliegue más
acabado de las potencialidades humanas gracias al
perfeccionamiento del principio de la libertad.
3.- El Estado Social y Democrático de Derecho
3.1.- Origen
La Teoría del Estado Social de Derecho aparece por primera vez,
como una formulación precisa, a comienzos del siglo XX, en
54
Ibid ídem, p-45.
73
“Estado de Derecho o Dictadura”, texto de HERMANN HELLER en
el que se sostiene la tesis de que sólo la transformación del Estado
de Derecho en Estado Social de Derecho podría evitar la caída en
un régimen dictatorial. Pero ya antes el concepto había sido
expuesto por LORENZ VON STEIN en 1848, como réplica a las
críticas que surgieron por la incapacidad del Estado de dar
respuesta a la problemática social55.
Desde el punto de vista del Derecho comparado, la consagración
constitucional del Estado Social y Democrático de Derecho se
produjo por primera vez en 1949, en la Constitución Alemana, al
prescribir en su artículo 20 que: “La República Federal de Alemania
es un Estado Federal, Democrático y Social”, complementándose
esta disposición con la del artículo 28.1, que estatuye: “El orden
constitucional de los Estados Regionales deberá responder a los
principios del Estado de Derecho Republicano, Democrático y
Social, en el sentido de la presente Ley Fundamental”. Igualmente,
la Constitución Española de 1978 adoptó la cláusula del Estado
Social al consagrar en el artículo 1 que: “España se constituye en
un Estado Social y Democrático de Derecho”. La “cuestión” social
se introdujo en los textos constitucionales de Latinoamérica a partir
de la Constitución de México de 1917 (Querétaro); en 1940 en
Cuba; en 1947 en Venezuela; en Colombia en 1936 y en 1979 en
Perú.
55
CALDERA, Alejandro. “Estado de Derecho y Derechos humanos”. Edit. Hispamer, Nicaragua,
2004, p-84.
74
3.2.- Fundamentación
El Estado de Derecho otorgó primacía a los elementos de
“territorio” y “poder”, y descuidó el elemento “población”, dando
lugar a una serie de inequidades sociales y económicas dentro de
los Estados. Esta situación tendría que cambiar debido a la crisis
social y económica que comenzó a manifestarse a mediados del
siglo XIX y tuvo su máxima expresión con el colapso del modelo
constitucional en la mayoría de los Estados europeos en las
primeras décadas del siglo XX56. Luego de la Segunda Guerra
Mundial, comenzó a restablecerse la normalidad constitucional en
Europa y los gobiernos tuvieron que enfocar su atención en
recuperar el elemento “población”, a riesgo de la desaparición de
los Estados que dirigían. Alemania, luego de la caída de Hitler, dio
el primer paso, elaborando una nueva Constitución en la que el ser
humano era el centro. Para proteger la dignidad humana, se
promulgaron en las Constituciones amplios catálogos de derechos
fundamentales y se crearon una serie de mecanismos judiciales e
instituciones públicas (las Cortes Constitucionales y las Defensorías
del Pueblo) para su protección. Y para asegurar la libertad y la
igualdad, y evitar que regímenes autoritarios asumieran de nuevo el
poder se elevó a nivel constitucional el compromiso de mantener el
sistema democrático, siendo la razón de la creación del Estado
Social y Democrático de Derecho.
56
Ibid ídem, p-86.
75
Al agregar la cláusula Social al Estado de Derecho, el Estado se
convirtió en garante de la realización material de los principios de
dignidad humana e igualdad de oportunidades, procurando el
establecimiento de un orden económico y social que asegure
estándares mínimos de vida digna: salud, educación, vivienda,
alimentación, salario, etc. En esta forma de Estado, las
características esenciales del Estado de Derecho vistas en líneas
generales no desaparecieron. La separación de poderes, el
principio de legalidad y la responsabilidad de la administración son
características compartidas con el Estado Social. Pero aparecieron
nuevos elementos que las complementan57:
-Procura del mínimo existencial: es deber del Estado ofrecer a la
población una existencia digna, gestionar asistencia social así
como, prestaciones y servicios destinados a asegurar las
condiciones fundamentales de la existencia humana.
-Igualdad de oportunidades: El fin que persigue el Estado Social
de Derecho es brindar condiciones reales de igualdad, con
particular énfasis por los sectores de la población más vulnerables.
-Procura de un orden económico y social que permita llevar a la
realidad los fines del Estado.
3.3.- Principios rectores
Entre los principios que inspiran el Estado Social y Democrático de
Derecho se encuentran, por ejemplo:
57
DÍAZ GARCÍA, Elías. “Estado de derecho y sociedad democrática”, Ed. Cuadernos para el
diálogo, 6ª ed., Madrid 1993, p-91.
76
-La superación del concepto formal de Estado de Derecho: El
Estado ya no es un simple proveedor de procedimientos para
asegurar la libertad legal de la persona. El Estado vincula
jurídicamente a las autoridades a principios que aseguren la
efectividad de los derechos y deberes de todos.
-La previsión del mínimo vital.
-La promoción de la participación de los individuos en la vida
política, económica y cultural.
-Los mandatos generales dirigidos a promover la igualdad real y
efectiva mediante la adopción de medidas a favor de personas y
grupos marginados o discriminados.
-La especial protección a las personas que se encuentren en
circunstancias de debilidad manifiesta por su condición económica,
física o mental, como la mujer embarazada, la mujer cabeza de
familia, los niños, las personas de la tercera edad, los
discapacitados, los pensionados y los enfermos.
-El mejoramiento de la calidad de vida de las personas de menores
ingresos y el apoyo a los desempleados.
-La intervención en la economía con miras a corregir situaciones de
grave desigualdad e inequidad social.
-La prioridad del gasto social sobre cualquier otra asignación, para
atender las necesidades de educación, salud, saneamiento
ambiental, etc. Y en la repartición que se efectúe de esos recursos,
los sujetos de especial protección por circunstancias de debilidad
manifiesta tienen prelación.
77
3.4.- Condiciones para su construcción
La realización eficiente del modelo de Estado Constitucional, Social
y Democrático de Derecho, proclamado por nuestra Constitución,
requiere de una diversidad de condiciones que deben trazarse
como parte de un programa de gobierno democrático,
transformador y progresista. Entre esas condiciones deben tomarse
en cuenta las siguientes58:
3.4.1.- Condiciones culturales
-Enseñanza y educación emancipadora
Nadie nace conociendo la finalidad y la utilidad del Estado
Social y Democrático de Derecho que, como construcción
social, debe ser aprendida a través de la enseñanza y la
educación, ya que la disposición de una sociedad a vivir
dentro de un régimen político como ése, debe estar
enraizado en la cultura nacional, lo cual sólo se logra
gradualmente. Por supuesto no se trata de un
adoctrinamiento, sino más bien de una enseñanza
emancipadora, para comprender que la justicia social es el
balance entre la libertad y la igualdad; que no es un principio
vacío, sino lleno de contenido que debe reflejarse en mejorar
las condiciones de vida de las grandes mayorías de nuestro
pueblo, que dejen de vivir en la exclusión y en la miseria;
58
MADRIÑAN, Ramón. “El Estado Social de Derecho”. Bogotá: Ediciones Jurídicas, 1997, p-
24.
78
que miles de jóvenes tengan varias oportunidades para
desarrollarse y lograr en un futuro cercano la repatriación de
aquellos peruanos que se vieron obligados a irse fuera del
país por mejoras salariales.
-Un sistema universitario y científico libre
Debe expresarse en el fomento de una cultura de tolerancia,
de pluralidad, de exclusión de verdades absolutas y el
consecuente cultivo de una “cultura de la duda” en el sentido
de que no existe una verdad absoluta ni una institución
estatal perfecta. Las universidades forman a las elites
políticas y por consiguiente deben influir en una conducción
política abierta al mundo y con conciencia de su
responsabilidad y en una ciudadanía leal al Estado
Constitucional, Social y Democrático de Derecho, lo cual
sólo puede prosperar en un ambiente de libertad científica.
La historia ha demostrado que todo proteccionismo estatal
científico es una forma peligrosa de negación o de mentiras
oficiales.
3.4.2.- Condiciones Económicas
-Una economía social
A finales de la década de los noventa, algunos politólogos
establecieron que cuando el producto interno bruto es
inferior a los 6,000 dólares per cápita, es imposible, a la
larga, conservar el Estado Social y Democrático de Derecho
sin crisis. Sólo una economía social edificada sobre la
79
propiedad privada en función social y la cogestión de la
economía, puede generar las bases económicas necesarias
para la viabilidad de ese modelo de Estado59.
-Una economía competitiva
El objetivo del aumento del PBI, es garantizar a cada
ciudadano un ingreso económico como “equipamiento
interno para la libertad”, es decir, para la dotación a cada
persona, de un mínimo de condiciones materiales que le
dignifiquen su existencia en plena libertad y con equidad.
Este objetivo sólo puede lograrse en una economía
competitiva. El Estado tiene que mantener abierta la
competencia económica pero para garantizar las reglas del
juego está legitimado a intervenir en el acontecer económico.
-Un Estado fuerte y viable
El moderno Estado de Derecho sólo es fuerte y viable si es
un Estado Social de Derecho, que crea a través de la
previsión existencial, la distribución de bienes, el interés en
la economía y la protección ecológica, el equipamiento
mínimo de la libertad del Estado Liberal de Derecho. Los
pobres, excluidos y marginados, por más que tengan “el libre
albedrío” que les vuelve responsables de sus propios actos,
en esencia no son libres. ¿Cómo puede ser realmente libre
quien se despierta cada día sin tener qué comer ni cómo
59
Ibid ídem, p-27.
80
alimentar a sus hijos? ¿Quién no tiene vivienda? ¿El que no
tiene un trabajo e ingresos para su subsistencia? Y más aún,
aunque tuviera garantizado ese mínimo vital, sin seguridad
en caso de desocupación, enfermedad y jubilación, el
ciudadano es incapaz de tener la tranquilidad y la libertad
que requiere el Estado de Derecho.
3.4.3.- Requisitos político-estructurales
-Garantizar la seguridad ciudadana y la paz
El Estado de Derecho sólo es efectivo y estable si cumple su
tarea fundamental como es salvaguardar la seguridad
externa y el orden interno, es decir, la paz y el orden público.
El ciudadano tiene un derecho fundamental a la seguridad.
Cuando el Estado no puede hacerlo efectivo, pierde derecho
a exigir obediencia. La impotencia puede conllevar a la
autodefensa, la violencia individual o de grupo y el terror,
que desautorizan al Estado para reclamar lealtad u
obediencia.
-La democracia representativa y mecanismos de
participación directa
El Estado de Derecho efectivo vive de la lealtad voluntaria de
sus ciudadanos y ésta sólo se logra en una democracia
representativa, basada en la división de poderes, en la que
los ciudadanos puedan contar con la posibilidad de cambiar
a los gobernantes cada cierto tiempo. Sin embargo, en el
Estado Social y Democrático de Derecho, las elecciones
81
libres y periódicas no son suficientes para lograr una plena
participación de los ciudadanos. Para ello se requiere de
dispositivos de participación directa como el plebiscito, el
referéndum, la iniciativa popular de ley, etc.60No es cierto
que estos mecanismos sean disfraces para la imposición de
dictaduras como pretenden sostener los liberales a ultranza;
tampoco es cierto la mayor democratización estriba en
permitir que en las elecciones participen candidatos
independientes y que se vote por el rostro de candidatos y
no por la bandera de un partido político. Mucho más
importantes son los mecanismos de ejercicio directo de la
voluntad popular antes referidos.
3.5.- El Rol del Juez en un Estado social y Democrático de Derecho
Independientemente de las razones o sinrazones de los
involucrados en estos casos concretos, surgen posiciones muy
contrapuestas sobre el rol que deben desempeñar los jueces en la
sociedad. Existe en este punto una cierta contradicción, pues por
un lado parece que se pretendiera que un juez sea un mero
espectador, un personaje distanciado del problema que se limita a
resolver detrás de un mostrador los reclamos que le llegan a sus
estrados, cumpliendo el rol de un mero aplicador de la ley escrita.
60
BECKER, Werner. “La libertad que queremos: la decisión para la democracia liberal”, FCE,
México, 1990, p-65.
82
En palabras de Alcalá Zamora y Castillo, es la figura del “juez
espectador”, típico del siglo XIX61.
Sin embargo, por otra parte, se le pide que actúe con un verdadero
compromiso social, que adopte medidas eficaces para proteger los
derechos de los justiciables, como lo ordenan los principales
instrumentos internacionales sobre derechos humanos (artículo 2 in
fine, del Pacto de San José de Costa Rica). Esta es la figura del
juez “comprometido”, típica de fines del siglo XX y especialmente
del siglo que vamos transitando.
Sin embargo, un Juez no es ni debe ser una persona aislada de la
sociedad, antes bien, debe ser plenamente integrada, pues de lo
contrario pierde noción de la realidad, de la dinámica social, se
desubica, y eso se traslada a sus fallos; pretender que se
mantenga en aquella figura del “juez espectador” alejado y en
silencio -casi como un personaje oscuro- es absolutamente
contraproducente, y cualquier norma que lo fomente contribuye a
ese despropósito.
Cuando se pretende que un Juez no opine sobre temas de interés
general, se va en ese sentido negativo, malinterpretándose la
generalizada regla que dispone que el Juez no debe actuar en
política. El sentido de la norma es evitar que el Juez tome partido
sobre cuestiones político-partidarias, se mezcle en la arena política
con finalidades impropias, pierda su decoro y su prudencia, pero no
61
SANTIAGO, Carlos. “Derecho, moral y política”. Edit. Ariel, Barcelona, 1994, p-117.
83
que se llame a silencio sobre cualquier cuestión pública; en este
aspecto no puede ni debe ser un ciudadano de segunda categoría.
Es que, a veces, el desplazamiento de competencias políticas
hacia el Poder Judicial es auspiciado por actitud renuente,
intencional, complaciente o inadvertida, según los casos-, de los
propios poderes “políticos” clásicos (Ejecutivo y Legislativo). Ciertos
grandes temas de la sociedad contemporánea, como el aborto, el
matrimonio entre homosexuales, la integración racial, las fronteras
de la libertad de expresión y de la intimidad personal, el consumo
de estupefacientes, y otras, han debido ser decididos por los
tribunales, muchas veces ante el silencio o las medias palabras del
legislador. Los bordes entre los tres poderes tradicionales no son
ahora tan nítidos, y muchos se preguntan si en verdad es
aconsejable que estén muy amojonados. La expresión “gobierno de
los jueces”, que en su momento, en el siglo XIX, olía decididamente
a peligro, hoy atrae a muchos”62
En síntesis, si de lo que se trata es de contar con jueces
comprometidos con la sociedad a la que sirven, debe asumirse el
costo de tal integración y respetar su interés en participar de los
asuntos públicos más allá de los juicios en los que intervienen
(obviamente siempre a condición que no se inmiscuyan en
cuestiones político–partidarias y sus intervenciones se hagan con el
62
SAGÜÉS, Néstor, El tercer poder, Notas sobre el perfil político del Poder Judicial, Lexis
Nexis, 2005, p-78.
84
debido decoro y prudencia que su rol le impone), lo que implica,
entre otras cosas, que cuando emita esas opiniones o críticas
sobre cuestiones de interés general fuera de un proceso se las
deba tratar como las de cualquier otro ciudadano, y sin que por ello
deba ser amenazado con un proceso de destitución cuando tales
opiniones causen algún malestar en cualquiera de las esferas del
gobierno, incluida el mismo Poder Judicial.
85
CAPÍTULO IV
CONTEXTO SOCIO-JURÍDICO EN LA LEGISLACIÓN
COMPARADA
COLOMBIA
La Constitución de 1991 en su artículo 159 (Arango: 2011) considera al
Poder Judicial como un organismo que goza de plena autonomía e
independencia en el ejercicio de su función jurisdiccional. En ese sentido
la rama judicial, y en particular los jueces, pero no sólo ellos, sino
también todos los funcionarios que la representan, tienen el compromiso
de solucionar los conflictos sin dejarse afectar por los intereses que
mueven a las partes de un proceso ni por la injerencia de cualquier otro
poder del Estado. Podría decirse que el cuidado, la preservación, así
como la desviación de este valor de las actuaciones judiciales, reside
exclusivamente en el juez, quien es el único que podría faltar a esta
condición del ejercicio de la justicia.
En el contexto socio-jurídico CABALLERO (2011) expresa su impresión
acerca del tema que más trascendencia tiene en la opinión pública
nacional: las relaciones de la rama judicial con el poder ejecutivo y el
proyecto de reforma constitucional a la política y la justicia dado por el
gobierno del presidente Uribe, debido a que se presenta como resultado
de un desgaste y un diálogo inerte, al cual fueron sometidas las altas
Cortes de manera innecesaria durante un año, lo cual pone en riesgo la
autonomía y la independencia del Poder Judicial en Colombia,
presupuestos indispensables para la existencia de una verdadera
86
Democracia. Asimismo se compromete la separación de poderes, sobre
cuya base se edifica el Estado Social de Derecho y propugna por una
mayor concentración de poder en cabeza del ejecutivo.
Ante tan delicado panorama, que amenaza seriamente la
institucionalidad, se estima necesario estudiar la viabilidad de solicitar
una veeduría internacional, así como alertar a los organismos judiciales
y a la comunidad del mismo orden, por los riesgos que con el proyecto
presentado se ciernen sobre la autonomía y la independencia de la
función jurisdiccional en Colombia y, con ello, sobre el régimen
democrático del país.
La realidad judicial que vive Colombia en comparación con la nuestra
presenta matices similares por cuanto se observan un desgaste en la
población y en los medios de comunicación sobre la injerencia política
en las decisiones del Poder Judicial y del Ministerio Público, no se ha
incluido medida efectiva alguna para solucionar la ausencia de recursos
y presupuesto la cual se ha confinado desde hace décadas al Poder
Judicial poniendo en riesgo la autonomía y la independencia del Poder
Judicial en una verdadera Democracia, en la práctica se observa que no
existe un compromiso por la separación de poderes, sobre cuya base se
edifica el Estado Social de Derecho y por el contrario se propugna por
una mayor concentración de poder en cabeza del ejecutivo.
MEXICO
La garantía establecida en el artículo 49 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos (Secretaría de gobernación: 2014): “El
Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en
87
Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No podrán reunirse dos o más de estos
Poderes en una sola persona o corporación…”, lo cual en concordancia
con la fracción III del artículo 116 en donde se establecen las garantías
de autonomía e independencia judicial son los instrumentos respecto del
derecho humano de acceso a la justicia y como lo señala CARRANCO
ZÚÑIGA (2012) se traduce en un doble mandato constitucional: el de
establecer condiciones de independencia y autonomía, que exige una
acción positiva y primigenia del legislador local para incluirlas en la ley; y
el de garantizar esos contenidos, lo que significa para el legislador
ordinario un principio general que presume la necesaria permanencia de
los elementos y previsiones existentes, bajo una exigencia razonable de
no regresividad, para evitar que se merme o disminuya indebidamente el
grado de autonomía e independencia judicial existente en un momento
determinado.
En el contexto socio-jurídico la dependencia del Poder Judicial con otros
poderes o niveles trae como consecuencia, que la aplicación de justicia
quede supeditada a personas que no tienen el conocimiento jurídico,
presentándose en la mayoría de los casos que los procedimientos
jurisdiccionales no se resuelvan conforme a derecho, dejando con ello
en estado de indefensión a los ciudadanos ya que, el Juez al tener
parcialidad viola en su perjuicio una de las garantías establecidas por la
Constitución, siendo necesario que se respete el derecho a la
independencia y a la autonomía de los poderes. Se considera que las
garantías previstas en la Constitución, deben subsistir aún a pesar del
arbitrio del Juez y de otros poderes, porque de no existir, se estaría
88
violando el derecho establecido en la propia Carta Magna, situación que
provoca que los ciudadanos no tengan certeza jurídica.
Haciendo un análisis comparativo con nuestra realidad y teniendo como
postulados que se considera que las garantías previstas en la
Constitución, deben subsistir aún a pesar del arbitrio del Juez y de otros
poderes, porque de no existir, se estaría violando el derecho establecido
en la propia Carta Magna, situación que provoca que los ciudadanos no
tengan certeza jurídica, lo que nos lleva a cuestionarnos si realmente se
da la independencia judicial en nuestra sociedad; un simple vistazo a la
noticias de canales internacionales como CNN nos demuestran que si
bien la independencia de los magistrados es uno de los presupuestos
esenciales para el mejor funcionamiento del Poder Judicial y que se trata
de una garantía que impide la injerencia de los otros poderes en la
resolución de litigios sometidos a su conocimiento y que además nos da
como resultado la confianza del pueblo como parte fundamental de la
democracia; ello es letra muerta y un contrasentido jurídico porque en
ambas sociedades se describe a diario la intromisión del congreso o
parlamentarios así como del Poder Ejecutivo en las decisiones de los
miembros del Poder Judicial.
VENEZUELA
La Ley Orgánica del Poder Judicial de 1998 (Gaceta oficial: 1998) en su
artículo primero in fine prescribe que para asegurar la independencia del
Poder Judicial sus órganos gozarán de autonomía funcional, económica
y administrativa en los términos determinados por esta Ley y las demás
leyes; el artículo tercero añade que el Poder Judicial en el ejercicio de
89
sus funciones los jueces son autónomos, independientes, imparciales,
responsables, inamovibles e intrasladables.
Con respecto al contexto socio-jurídico LA HUMAN RIGHTS
FOUNDATION (2012) en su informe sobre el estado de la
independencia del Poder Judicial en Venezuela señala que el Poder
Judicial fue sistemáticamente copado por jueces partidarios al Poder
Ejecutivo desde 1999. Esta situación de sumisión del Poder Judicial al
Poder Ejecutivo se ha visto reforzada a través de los castigos de
destitución y encarcelamiento arbitrario que han sufrido los jueces que
se atreven a actuar de manera independiente a la voluntad del Poder
Ejecutivo. En la actualidad, el Poder Judicial venezolano no solamente
carece de independencia, sino que la propia presidenta y un magistrado
del Tribunal Supremo de Justicia han establecido expresamente que
todas las acciones y decisiones del Poder Judicial venezolano deben
estar y están deliberadamente alineadas y sometidas a las políticas del
Poder Ejecutivo bajo la dirección del presidente Maduro.
El panorama desolador que atraviesa el Poder Judicial venezolano ha
sido parte de nuestra experiencia vivida en la década de los noventa en
donde fue sistemáticamente copado por jueces partidarios al partido de
gobierno, quienes impartían justicia de manera sumisa a las órdenes del
ejecutivo. Este copamiento se produjo a través de la implementación de
un mecanismo de designación y destitución arbitraria jueces, que violó
las garantías de estabilidad e inamovilidad de los jueces, en el caso de
Venezuela se dio a través de la Ley del Tribunal Supremo de Justicia de
2004 hasta la fecha que permitió el copamiento del Tribunal Supremo de
90
Justicia con magistrados afines al partido del presidente Chávez (hoy de
maduro). Esta penosa realidad de sumisión del Poder Judicial al Poder
Ejecutivo tanto en el caso peruano como venezolano se ha visto
reforzada a través de la destitución abrupta o arreglada de sus cargos
para poder insertar a su cúpula partidaria y los que no comulgaban con
sus ideas se les sometía a un encarcelamiento arbitrario.
Pero la actualidad nos demuestra que ello sigue vigente pero con
diferentes matices en donde el gobierno de turno sirviéndose de la
sumisión del Poder Judicial al Poder Ejecutivo, ha adoptado la política
de acosar, perseguir penalmente y encarcelar a las personas
consideradas “disidentes del régimen y/u opositores”; en el Perú si los
operadores jurídicos no viabilizan sus requerimiento son cambiados por
otros magistrados que quieran servir de instrumentos de represión
penal pero autodirigidos a sus opositores o principales líderes de opinión
que fiscalizan su actuación.
91
III.- MATERIAL Y METODOS
1.- Material de estudio
1.1. Población
Estuvo constituida por la legislación constitucional y orgánica del Poder
Judicial, así como por los magistrados de la Corte Superior de Justicia
de La Libertad.
1.2. Muestra
Estuvo constituida por la Constitución que regula las funciones y
autonomía del Poder Judicial, la Ley Orgánica del Poder Judicial que
regula la estructura, los principios y derechos de los magistrados; y por
16 magistrados de la Corte Superior de Justicia de La Libertad.
1.3. Muestreo
La selección de la muestra de los magistrados se realizó aleatoriamente
y considerando la disponibilidad de los magistrados, al momento de
aplicarse la encuesta.
2.- Métodos y técnicas
Se utilizaron los métodos generales de la ciencia: inductivo-deductivo y
análisis-síntesis; así como los métodos particulares de la ciencia del
Derecho: dogmático y hermenéutico, para el estudio de la información
obtenida y deducción de las conclusiones.
La técnica de la encuesta se aplicó a 16 magistrados del Distrito Judicial de
La Libertad en diciembre del año 2012, la misma que se realizó en la Corte
Superior de Justicia de La Libertad en forma personal, alcanzando a cada
uno de los encuestados el cuestionario de preguntas, el mismo que fue
recabado al día siguiente.
92
La información obtenida de la encuesta se procesó atendiendo varias
opciones, como respuesta a cada una de las preguntas relacionadas con
los principios y derechos de los magistrados y la autonomía del Poder
Judicial.
Asimismo se analizó la normatividad constitucional y orgánica aplicable al
tema de estudio, además de las diferentes posiciones doctrinarias sobre las
variables del problema investigado, cuya información fue recabada
mediante la técnica del fichaje y tenida en cuenta en la discusión de los
resultados.
3.- Instrumentos y fuentes de información
Se utilizó como instrumento el cuestionario de encuesta de 10 preguntas,
para obtener información de los magistrados del Distrito Judicial de La
Libertad, acerca de la autonomía del Poder Judicial, el ejercicio
independiente e imparcial de la función jurisdiccional del Juez, el
cumplimiento del servicio de tutela judicial, en un Estado Social y
Democrático de Derecho, la responsabilidad jurídica de los magistrados en
la aplicación de la ley, la presión política que ejercen los grupos de poder
en la función de los jueces, la responsabilidad política del Juez y el rol que
desempeñan los jueces en un Estado Social y Democrático de Derecho.
Se recurrió a las siguientes fuentes de información:
- La Constitución Política de 1993, respecto a las normas que regulan la
potestad de administrar justicia, independencia de los jueces y
autonomía del Poder Judicial.
93
- La Ley Orgánica del Poder Judicial, sobre la estructura y los principios y
derechos de los magistrados.
- La información obtenida se cuantificó en tablas estadísticas
unidimensionales y figuras de barra para presentar los valores de las
variables de estudio.
- Las fuentes de la información se organizaron en dos grupos de estudio:
1 y 2, cuyas características se indicaron en el siguiente esquema de
diseño de contrastación.
Esquema de diseño de contrastación de hipótesis
OBSERVACIÓN
1. 16 magistrados del Distrito Judicial
de La Libertad.
2. La legislación nacional
(Constitución y la Ley Orgánica del X
Poder Judicial) que regulan los
principios y derechos de los
magistrados y la autonomía del
Poder Judicial.
De donde: X fueron los resultados obtenidos.
94
IV.- RESULTADOS
TABLA Nº 1
EL PODER JUDICIAL DENTRO DE UN ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO
DE DERECHO GOZA DE UNA AUTONOMÍA
RESPUESTAS Nº %
A. Constitucional 2 12,5%
B. Funcional 14 87,5%
C. Administrativa _ _
D. Todas las _ _
Anteriores
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 1
EL PODER JUDICIAL DENTRO DE UN ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO
DE DERECHO GOZA DE UNA AUTONOMÍA
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
95
TABLA Nº 2
LA LEGITIMACIÓN DEMOCRÁTICA DEL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN DEL
JUEZ SE DESARROLLA ACORDE CON LA EXIGENCIA CONSTITUCIONAL
DE INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD
RESPUESTAS Nº %
A. SI 8 50%
B. NO 8 50%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 2
LA LEGITIMACIÓN DEMOCRÁTICA DEL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN DEL
JUEZ SE DESARROLLA ACORDE CON LA EXIGENCIA CONSTITUCIONAL
DE INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
96
TABLA Nº 3
EL PODER JUDICIAL DENTRO DE UN ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO
DE DERECHO CUMPLE CON SU SERVICIO DE TUTELA JUDICIAL
RESPETANDO LAS NORMAS Y SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL
RESPUESTAS Nº %
A. SI 12 75%
B. NO 4 25%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 3
EL PODER JUDICIAL DENTRO DE UN ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO
DE DERECHO CUMPLE CON SU SERVICIO DE TUTELA JUDICIAL
RESPETANDO LAS NORMAS Y SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
97
TABLA Nº 4
QUE ACTITUDES CONSTITUYEN RESPONSABILIDAD JURÍDICA DE LOS
MAGISTRADOS COMO ÓRGANOS AUXILIARES DEL PODER JUDICIAL
RESPUESTAS Nº %
A. APLICACIÓN DE LA 12 75%
LEY
B. IMPARTIR JUSTICIA 2 12,5%
C. OTROS 2 12,5%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 4
QUE ACTITUDES CONSTITUYEN RESPONSABILIDAD JURÍDICA DE LOS
MAGISTRADOS COMO ÓRGANOS AUXILIARES DEL PODER JUDICIAL
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
98
TABLA Nº 5
EL MAGISTRADO AL EXPEDIR SENTENCIA SE APARTA DE SUS
CRITERIOS Y PRINCIPIOS DEBIDO A LA PRESIÓN POLÍTICA DE LOS
GRUPOS DE PODER
RESPUESTAS Nº %
A. SI 10 62,50%
B. NO 6 37,50%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 5
EL MAGISTRADO AL EXPEDIR SENTENCIA SE APARTA DE SUS
CRITERIOS Y PRINCIPIOS DEBIDO A LA PRESIÓN POLÍTICA DE LOS
GRUPOS DE PODER
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
99
TABLA Nº 6
QUE OPINIÓN LE MERECE LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL JUEZ
COMO ÓRGANO AUXILIAR DEL PODER JUDICIAL
RESPUESTAS Nº %
A. NO EXISTE 15 93,75%
B. EXISTE 1 6,25%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 6
QUE OPINIÓN LE MERECE LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL JUEZ
COMO ÓRGANO AUXILIAR DEL PODER JUDICIAL
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
100
TABLA Nº 7
CUAL ES EL ROL QUE DEBE DESEMPEÑAR EL JUEZ DENTRO DE UN
ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO
RESPUESTAS Nº %
A. IMPARCIALIDAD E 6 37,5%
INDEPENDENCIA
B. CRITERIO DE JUSTICIA 4 25%
C. OTROS 6 37,5%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 7
CUAL ES EL ROL QUE DEBE DESEMPEÑAR EL JUEZ DENTRO DE UN
ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
101
TABLA Nº 8
TIENE CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE ACUERDOS PLENARIOS
VINCULADOS CON EL ROL POLÍTICO O JURÍDICO DEL JUEZ EN UN
ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO.
RESPUESTAS Nº %
A. SI _ _
B. NO 16 100%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 8
TIENE CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE ACUERDOS PLENARIOS
VINCULADOS CON EL ROL POLÍTICO O JURÍDICO DEL JUEZ EN UN
ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO.
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
102
TABLA Nº 9
DURANTE SU EJERCICIO PROFESIONAL HA EXPERIMENTADO ALGÚN
PERCANCE EN TORNO A ESTA PROBLEMÁTICA
RESPUESTAS Nº %
A. SI 2 12,50%
B. NO 14 87,50%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 9
DURANTE SU EJERCICIO PROFESIONAL HA EXPERIMENTADO ALGÚN
PERCANCE EN TORNO A ESTA PROBLEMÁTICA
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
103
TABLA Nº 10
QUE MECANISMOS DE CONTROL POPULAR SE DEBERÍA IMPLEMENTAR
PARA EVALUAR LA GESTIÓN Y LA FUNCIÓN DEL PODER JUDICIAL Y
SUS ÓRGANOS AUXILIARES
RESPUESTAS Nº %
A. REFERENDUM 2 12,50%
B. ESTADO DE JUSTICIA 4 25,00%
C. OTROS 10 62,50%
TOTAL 16 100%
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
FIGURA Nº 10
QUE MECANISMOS DE CONTROL POPULAR SE DEBERÍA IMPLEMENTAR
PARA EVALUAR LA GESTIÓN Y LA FUNCIÓN DEL PODER JUDICIAL Y
SUS ÓRGANOS AUXILIARES
Fuente: Cuestionario aplicado a los Operadores Jurídicos del Distrito Judicial de La
Libertad, diciembre del 2012.
104
V.- DISCUSIÓN DE RESULTADOS
TABLA Nº 1
DE QUE AUTONOMÍA GOZA EL PODER JUDICIAL DENTRO DE UN
ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO
El Poder Judicial dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho y
de conformidad con el ordenamiento jurídico imperante es el encargado de
administrar la justicia en la sociedad, mediante la aplicación de las normas
jurídicas; tal es así que el Inc. 2 del Art. 139 de la Constitución hace
referencia a la independencia en el ejercicio de la función jurisdiccional,
resultando evidente que el adecuado ejercicio de la función jurisdiccional
requiere de plena autonomía en su funcionamiento estructural, pues ello
mismo responde al esquema constitucional democrático que para el Poder
Judicial se ha diseñado, razón por la cual el 12,5% de los encuestados,
conforme a los resultados de la Tabla N° 1, manifiesta la existencia de una
autonomía constitucional. Esta disposición constitucional recoge un
principio regulado en el Artìculo. 4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, y
soporta una evidente racionalidad: la independencia del Poder Judicial
frente a las demás manifestaciones políticas del Estado. De nada servirá
una estructura judicial jerárquicamente integrada y exclusiva en los
juzgamientos si en todo, o en parte, resulta sometida al ejercicio de las
demás manifestaciones políticas del Estado.
La propia Constitución procura reforzar el principio de la autonomía e
independencia del Poder Judicial al consagrar en los Arts. 138°, 142°, y 143
el mandato de que la Corte Suprema de Justicia de la República tiene
iniciativa en la formulación de su propio presupuesto, pudiendo sustentarlo
105
en todas sus etapas, la garantía a los Magistrados judiciales de su
independencia con privativa sujeción a la Constitución y a las leyes, su
permanencia en el servicio mientras observen conducta e idoneidad propias
de su función hasta los 70 años de edad, la imposibilidad de ser trasladados
ni ascendidos sin su consentimiento, una remuneración digna de su misión
y jerarquía, así como la incompatibilidad del ejercicio jurisdiccional con
cualesquiera otra actividad pública o privada, con excepción de la docencia
universitaria, prohibiéndoseles a la vez participar activamente en política, el
derecho de sindicalización y el de huelga.
El restante 87,5% de los encuestados señala que El Poder Judicial es, de
acuerdo a la Constitución y las leyes, la institución encargada de administrar
justicia a través de sus órganos jerárquicos que son los Juzgados de Paz no
Letrados, los Juzgados de Paz Letrados, los Jueces Especializados, Cortes
Superiores y la Corte Suprema de Justicia de la República. El
funcionamiento del Poder Judicial se rige por la Ley Orgánica del Poder
Judicial que establece su estructura orgánica y precisa sus funciones; en
ese sentido le corresponde un nivel de autonomía funcional o
administrativa fijada en una ley orgánica, acorde con un Estado Social y
Democrático de Derecho, en donde se alude al propio deber funcional que
desempeña sin más restricciones que las señaladas por la Constitución y la
ley.
106
TABLA Nº 2
LA LEGITIMACIÓN DEMOCRÁTICA DEL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN
DEL JUEZ SE DESARROLLA ACORDE CON LA EXIGENCIA
CONSTITUCIONAL DE INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD
Se dice que la función del Juez es expresión de la legitimación democrática
porque el poder de administrar justicia reside en el pueblo acorde con lo
estipulado por el artículo 138 de la Constitución. En cuanto a los resultados
de nuestro cuestionario, en la Tabla N° 2, podemos advertir que existe
paridad en las respuestas, donde el 50% considera que si se ejerce la
función acorde con los principios de independencia e imparcialidad
sustentan su posición en que la independencia es lo que da sentido a la
carrera judicial, pues ésta se estructura con la finalidad de crear y mantener
las condiciones que permitan a los jueces permanecer libres de cualquier
interferencia o presión en el ejercicio de su función jurisdiccional, ya sea
que éstas tengan su fuente dentro o fuera de la organización judicial. En lo
que atañe a la imparcialidad es la expresión de una decisión firme, digna,
como resultado de una actitud tolerante y desprejuiciada, la cual se
relaciona estrechamente con la independencia, ya que ambos constituyen
firmes pilares de la igualdad, la proporcionalidad y la armonía en el derecho
Para el otro 50% de los encuestados no se cumple con esta exigencia
constitucional por cuanto el principio de independencia para garantizar su
eficacia de la carrera judicial, esta directamente relacionado con el principio
de mérito y el de eticidad, sin embargo en la práctica no existe una
verdadera organización en torno a la capacidad y a la probidad, por el
contrario se vale muchas veces de la amistad, consigna partidaria, intereses
107
económicos, etc. De otro lado se basan también en el principio de la división
de poderes, si el juez es dependiente en el orden material, en el orden
moral, o en el orden funcional del Poder Ejecutivo, los poderes del Estado
no son tres, sino dos. El Judicial deja de contar como poder. En lo que se
refiere a la imparcialidad tampoco se cumple a plenitud por que obedecen a
intereses de gremios, grupos económicos, asociaciones de distinta índole,
partidos políticos, grupos terroristas, la mafia, los traficantes de droga, etc.
Muchos de los cuales presionan también ilegítimamente a los jueces,
empleando toda clase de medios y, desde luego, destruyendo la
independencia e imparcialidad en las decisiones del Poder Judicial en su
totalidad.
108
TABLA Nº 3
EL PODER JUDICIAL DENTRO DE UN ESTADO SOCIAL Y
DEMOCRÁTICO DE DERECHO CUMPLE CON SU SERVICIO DE
TUTELA JUDICIAL RESPETANDO LA SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL
En la actualidad y en nuestros días mucho se habla de justicia, más aún
cuando se trata de alcanzar protección, resarcimiento o tal vez algún reparo
cuando se lesiona bienes materiales o personales que por algún motivo
fueron vulnerados de manera voluntaria, involuntariamente o tal vez por
omisión, es en estas circunstancias que las personas perjudicadas en sus
derechos protegidos y reconocidos constitucionalmente acuden ante el
aparato del Poder Judicial, para que mediante sus órganos debidamente
estructurados y representados por un tercero (Juez) se pueda llegar a
compensar o “arreglar” el daño causado, exhortando de manera pública que
se le haga Justicia, a éste reclamo se le conoce como el derecho a la tutela
judicial efectiva que es la posibilidad de reclamar a los órganos judiciales la
apertura de un proceso judicial para poder obtener una resolución motivada
y argumentada sobre una petición amparada por la ley.
Para el 75% de los encuestados, conforme a los resultados de la Tabla N°3,
el Poder Judicial cumple con eficiencia y dentro de sus posibilidades el
mandato constitucional prescrito en el artículo 139 inciso 3 donde se señala
que son principios y derechos de la función jurisdiccional la observancia del
debido proceso y la tutela jurisdiccional concordante con el inciso 8 que
contempla el principio de no dejar de administrar justicia por vacío o
deficiencia de la ley, en tal caso deben aplicarse los principios generales del
derecho y el derecho consuetudinario.
109
Mientras que el restante 25% de los encuestados considera que pese a la
modernidad y el desarrollo de la ley y de los ordenamientos procesales, el
servicio de justicia impartido a través del Poder Judicial en nuestro país
todavía no goza de aceptación social mayoritaria, lo que nos lleva a concluir
que es necesario continuar con la búsqueda, creación y regulación legal de
nuestras herramientas y nuevos parámetros procesales que coadyuven a
mejorar el servicio de justicia, y esencialmente sirvan para optimizar tutela
efectiva a todos los ciudadanos en el momento que lo requieran.
Es importante destacar que no cualquier proceso judicial cumple plena y
efectivamente con las facilidades y funciones que le han sido adjudicados,
para que ello sea realidad el proceso judicial debe estar revestido de un
mínimo de principios y presupuestos procesales que le garanticen, lo hagan
práctico, viable, tangible y perceptible, es decir, que le revistan de aquel
halo de Debido Proceso legal y que lo dirijan hacia el otorgamiento de una
Tutela Judicial Efectiva. Lo lamentable, es que la realidad nos demuestra
que más de una vez el derecho sucumbe ante el proceso, y el instrumento
de la tutela falla en su cometido, y esto acontece cuando el magistrado se
aparta de los cánones legales y produce una desnaturalización legal o
empírica de los principios y presupuestos procesales que constituyen en su
aplicación una garantía de la Administración de Justicia.
110
TABLA Nº 4
QUE ACTITUDES CONSTITUYEN RESPONSABILIDAD JURÍDICA DE
LOS MAGISTRADOS COMO ÓRGANOS AUXILIARES DEL PODER
JUDICIAL
La responsabilidad es la consecuencia ineludible de la independencia y la
garantía de la sumisión del magistrado al único vínculo que el ordenamiento
jurídico le permite y le impone, el sometimiento al imperio de la Constitución
y la ley. La responsabilidad en que pudieran incurrir cuando no desempeñen
un cargo judicial, se regirá con idénticos efectos que la exigible para el resto
de los ciudadanos.
Preguntado a los magistrados que acciones constituyen su responsabilidad
jurídica el 75% de los encuestados, conforme los resultados de la Tabla N°
5, manifestaron que la aplicación de la ley. Al respecto debemos admitir
que la labor del Juez pasa por ser un creador de Derecho, ya que si bien el
sistema descansa en la ley, pero ésta no siempre es clara y precisa, o en
todo caso, el contexto social en que se promulgó ya no es el mismo al
momento de su aplicación al caso concreto. En consecuencia, vía la
interpretación, la función judicial constituye un complemento de la función
legislativa para asegurar la eficacia del sistema jurídico, y que, por tanto, no
se debe buscar afanosamente la intención del legislador sino,
fundamentalmente, identificar la finalidad de la ley. Queda claro entonces,
que hay que generar capacitación constante en esta materia y hacer que la
Jurisprudencia interpretativa de la ley, constituya un cuerpo orgánico y
hacer que nuestros Jueces pierdan el miedo al prevaricato como figura
limitante a la creatividad judicial, ya que dicho tipo penal lo que sanciona es
111
el dolo generador de injusticia, más no la interpretación que salva el vacío o
el defecto legal.
Por su parte el 12,5% es de la idea que la aplicación de la ley es el medio
que detentan los operadores jurisdiccionales para lograr su finalidad que es
la de impartir justicia al caso concreto. Siendo el Juez un aplicador de la
ley y estando a la variedad de pretensiones que son sometidas a su
conocimiento, es valor aceptado que cuenta con la información directa
sobre los defectos, vacíos, lagunas y deficiencias de la ley en todas sus
variables, razón por la cual al momento de resolver un caso concreto debe
subsanar esas deficiencias para que no se traduzca en injusticia para el
justiciable.
Finalmente el 12,5% de los encuestados considera que una responsabilidad
jurídica de los magistrados que no se viene cumpliendo es la del mandato
que le impone el artículo X del Título Preliminar del Código Civil que señala:
"La Corte Suprema de Justicia está obligada a dar cuenta al Congreso de
los vacíos o defectos de la legislación. Tienen la misma obligación los
Jueces y Fiscales respecto de sus correspondientes superiores". La práctica
judicial demuestra un sistema legal de deficiente cumplimiento, lo cual hace
que la labor judicial se vea entorpecida; en consecuencia urge que se
tomen medidas correctivas tendientes a mejorar su imagen institucional de
descrédito social.
112
TABLA Nº 5
EL MAGISTRADO AL EXPEDIR SENTENCIA SE APARTA DE SUS
CRITERIOS Y PRINCIPIOS DEBIDO A LA PRESIÓN POLÍTICA DE LOS
GRUPOS DE PODER
Cuando cualquier ciudadano piensa en el ideal de Justicia, viene a su
mente la efigie de la dama con los ojos vendados y la balanza en la mano;
esto es, el modelo idílico de una judicatura independiente, imparcial, y
capaz de decidir todos los asuntos con la más absoluta neutralidad. En la
resolución del conflicto, el juez se encuentra en una situación supra-partes
que le legitima a resolverlo desde la más pura objetividad, sin que exista
ningún interés propio y sin estar sometido a ninguna influencia o presión de
cualquier naturaleza, es decir su posición de independencia e imparcialidad
desde la que actúa, esto es, la confianza en que su decisión estará por
encima de cualquier condicionante ajeno al Derecho.
En cuanto a nuestros encuestados el 62,5% de los magistrados, conforme a
los resultados de la Tabla N° 5, aceptan que en ciertos casos se apartan de
sus principios o criterios debido a la presión política de los grupos de poder,
la realidad y los medios de comunicación nos muestran a diario amenazas,
acoso, intimidación y en los últimos años la muerte de ciertos magistrados,
por lo que su posición es totalmente "fundada". Por otro lado existe
injerencia del Poder Ejecutivo al presionarlos por consigna partidaria a
resolver de tal o cual modo, igualmente del Poder Legislativo al ponerle
trabas en el presupuesto, al someterlos a investigación porque se prefiere
un Poder Judicial que se pueda controlar fácilmente.
113
Finalmente el restante 37,5% de los encuestados es de la opinión que el
Poder Judicial ha mostrado en esta última década una plausible evolución
de su independencia judicial desde la llegada de gobiernos democráticos y
en la instauración de exigencias constitucionales en los mecanismos de
selección de jueces y magistrados. Por medio de estas iniciativas de
reformas según palabras del Presidente de La Corte Suprema, se ha
logrado alcanzar importantes avances en la formación de jueces honestos,
probos que no acceden a ningún tipo de presión política, económica, etc.
Por otra parte los magistrados al ser detentadores de un saber técnico de
reglas no accesibles al profano, lo que refuerza su misterio y prestigio,
merecen contar con una protección del Estado que condiga con su posición
de no acceder a chantajes.
114
TABLA Nº 6
QUE OPINIÓN LE MERECE LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL
JUEZ COMO ÓRGANO AUXILIAR DEL PODER JUDICIAL
La responsabilidad es la otra cara de la moneda de la independencia
judicial. En consecuencia en la consecución de un adecuado equilibro entre
la real independencia de los jueces y magistrados, por una parte, y, por la
otra, las formas de responsabilidad personal (civil, penal, disciplinaria y, en
su caso, política) está la clave de la efectividad del Poder Judicial en el
cumplimiento de sus funciones de tutela de los derechos e intereses de los
ciudadanos y de control de los demás poderes.
Ahora uno de los temas más debatidos en el ámbito de la responsabilidad
política de los magistrados judiciales es su contenido, es decir, si dentro del
concepto genérico de mal desempeño de sus funciones puede comprender
excepcionalmente el modo irregular en que los jueces interpretan y aplican
el derecho y resuelven las causas sujetas a su jurisdicción. Se trata de
definir si la irresponsabilidad política de los jueces por el contenido de sus
sentencias es un principio absoluto o si, por el contrario, tiene carácter
relativo y reconoce algunas excepciones. En este último supuesto, surge, a
la vez, la cuestión de cómo ellas pueden ser adecuadamente establecidas y
formuladas
Para el 93,75% de los encuestados, conforme a los resultados de la Tabla
N° 6, no existe responsabilidad política de los magistrados, por cuanto su
actuación es meramente funcional y de acuerdo con la Constitución y la Ley
Orgánica del Poder Judicial sus actos solamente tienen responsabilidad
jurídica, civil, administrativa y disciplinaria.
115
Mientras que para el 6,25% de los magistrados encuestados consideran a la
luz del derecho comparado que de alguna manera si existe responsabilidad
política, porque la potestad de administrar justicia en todo Estado Social y
Democrático de Derecho reside en el pueblo; en consecuencia se debe asumir
un costo político por su actuación. En ese sentido se afirma que la Constitución
reconoce a los magistrados con relación al contenido de sus sentencias una
extensa protección que no tiene carácter de absoluto (impunidad). Cuando el
contenido de la sentencia es manifiestamente arbitraria y, de la constancias de
la causa, surgen, además, algunas sospechas de que la decisión del
magistrado ha estado teñida de parcialidad, de falta de verdadera
independencia, ha sido inspirada en fines ajenos a la recta e imparcial
administración de justicia y pudo haber ocasionado o ha ocasionado graves
consecuencias para el normal funcionamiento del sistema, queda configurado
un claro desvío de poder y corresponde proceder a la remoción del magistrado
acusado por irresponsabilidad política, en donde se visualiza dos supuestos:
- Sentencias arbitrarias o irregulares dictadas por magistrados que contienen
leves o graves vicios de carácter exclusivamente jurídicos, en donde del
examen de las sentencias, se advierte un reiterado y grave apartamiento o
desconocimiento del derecho vigente.
- Sentencias arbitrarias o irregulares dictadas por magistrados que contienen
graves vicios jurídicos y en los que se advierte o presume un claro desvío de
poder por parte de los jueces que la dictaron, que se suele manifestar, en la
clara intención de favorecer o perjudicar a una de las partes del proceso y/o en
una interpretación y aplicación arbitraria del derecho vigente.
116
TABLA Nº 7
CUAL ES EL ROL QUE DEBE DESEMPEÑAR EL JUEZ DENTRO DE UN
ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO
La sociedad parece haber perdido la confianza en la clase política, en el
ejecutivo principalmente, y en el mismo cuerpo judicial, y ello gracias al
papel que los medios de comunicación han tenido en la formación de la
opinión pública sobre los miembros de la carrera judicial. Hay, pues, un
interés del ciudadano, propiciado por la prensa, por todo lo que sucede en
los tribunales y por los protagonistas de los asuntos más importantes;
protagonistas que, en todo caso, no se reducen a las partes sino que
incluyen también al juez. En este sentido se afirma que el tipo de juez que
hoy protagoniza escándalos, conferencias de prensa, charlas radiofónicas y
presentaciones en programas de espectáculos, ha desnaturalizado la figura
del juez constitucional, convirtiéndola bajo la forma de juez político, pasando
de la sumisión al poder a la hostilidad al poder.
En ese contexto el 37,5% de los encuestados, conforme a los resultados de
la Tabla N° 7, consideran que el rol del juez como miembro del Poder
Judicial, legitimado y habilitado por la Constitución y las leyes para ejercer
la función jurisdiccional de administrar justicia, debe ser desempeñado de
un modo independiente e imparcial que garanticen el respeto irrestricto de
los derechos y libertades que corresponden al resto de personas.
Por su parte el 25% de los encuestados considera que el verdadero rol del
juez dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho es el de impartir
su criterio de justicia en base a la transformación del concepto de legalidad,
entendida ya no sólo como sujeción a la ley, sino como coherencia de la ley
117
con los derechos fundamentales establecidos en la Constitución (sujeción
de la ley a la constitución). Es en esta nueva centuria, que vía control
difuso, el Juez puede inaplicar una ley si esta colisiona con el principio de
supremacía normativa de la Constitución. Asimismo la interpretación que
realiza el juez constitucional goza de preferencia frente al mecanismo de
interpretación auténtica del legislador, convirtiéndose en un extraordinario
mecanismo de defensa de los derechos fundamentales.
Finalmente el restante 37,5% de los encuestados pone énfasis en el perfil
del juez en ese sentido señalan que lo que se busca es un juez que sea
discreto, consciente del enorme poder que como magistrado le corresponde
cuando juzga y hace ejecutar sus resoluciones y no trate de aumentarlo con
un protagonismo político que nadie demanda de él y que pone en peligro su
imparcialidad. Un Juez que reconozca la importancia del debate como
objeto del proceso escuchando a los litigantes y conectando instancias
antes de sentenciar, que haga valer estrictamente el principio de igualdad
entre las partes y obedezca el ordenamiento jurídico, lo que incluye la
necesidad de arribar a la meta siguiendo el método para terminar aplicando
el derecho al caso concreto o haciendo gala de su carácter de normador
secundario cuando así lo requiera el mismo ordenamiento legal.
118
TABLA Nº 8
ACUERDOS PLENARIOS VINCULADOS CON EL ROL POLÍTICO O
JURÍDICO DEL JUEZ EN UN ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE
DERECHO
Los Plenos Jurisdiccionales o acuerdos plenarios realizados cumplen una
tarea uniformadora muy importante, en ese sentido podemos mencionar
entre sus objetivos principales el reducir el margen de inseguridad jurídica,
mejorar la calidad de las resoluciones y evitar fallos contradictorios.
A la fecha tenemos conocimiento que se han venido realizando Plenos
Jurisdiccionales en diferentes distritos judiciales como Cusco, Trujillo, Ica,
Arequipa, Piura, Cajamarca, Lima, etc. No obstante, este gran esfuerzo por
unificar los criterios jurisdiccionales, consideramos que se han llevado a
cabo en muchos casos con voluntad burocrática y no Institucional, pues por
lo que se sabe, se adoptaron importantes acuerdos que al día de hoy no
han sido debidamente implementados, por lo que se observa en la práctica
judicial. Esta dejadez es una clara demostración de la poca importancia que
se otorga a la Jurisprudencia y a la concordancia de criterios, no es posible
que el Poder Judicial descuide el tratamiento de la Jurisprudencia, ni
menos, desaire o reste importancia a las conclusiones que son producto del
esfuerzo dialéctico de sus integrantes quienes aportan sus experiencias,
conocimientos u su visión de futuro sobre un tema específico tratado.
Realizado este preludio podemos señalar que el 100% de los encuestados,
conforme a los resultados de la Tabla N° 8, nos refirieron que desconocen
que exista o se haya realizado un pleno referente al rol político o jurídico del
Juez dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho.
119
TABLA Nº 9
DURANTE SU EJERCICIO PROFESIONAL HA EXPERIMENTADO
ALGÚN PERCANCE EN TORNO A ESTA PROBLEMÁTICA
Al aplicar el presente instrumento de recolección de datos a los magistrados
que laboran en el distrito judicial de La Libertad, los resultados obtenidos en
la Tabla N°9 fueron que el 87,5% señalo tajantemente que nunca han
tenido un percance (investigación disciplinaria, denuncia penal, etc.); en
cambio hubo un 12,5% de los jueces si admitieron haberse encontrado
investigado por el Organo de Control Interno de la Magistratura debido a la
queja de abogados quienes consideran desde su punto de vista que la
resolución emitida por el A quo no se ajusta a derecho, o ha dejado de lado
su criterio de imparcialidad porque se ha beneficiado a la otra parte.
Pero la realidad demuestra que si existen investigaciones por cuanto según
la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) dispuso el presente año la
investigación disciplinaria de 21 magistrados de la Corte Superior de
Justicia de La Libertad debido a que otorgaron beneficios penitenciarios que
permitieron la liberación de prontuariados, extorsionadores, homicidas y
violadores sin la justificación debida, muchos de los cuales han vuelto a
delinquir y están involucrados en los constantes homicidios, extorsiones,
robos y otros delitos como tráfico ilícito de drogas que han convertido a esta
región en una de las más inseguras del país. Las liberaciones se detectaron
tras una acción de control realizada este año. Ante ello, se investiga si el
otorgamiento de la semilibertad o libertad condicional de los reos fue por
benevolencia, error, corrupción o temor de los jueces a represalias.
120
Asimismo el OCMA señala que a raíz de estas acciones, han logrado que el
otorgamiento de beneficios penitenciarios disminuya en un treinta y cinco
por ciento. Además, los jueces investigados han ordenado la recaptura de
32 de estos delincuentes que ya no se reportan ante la justicia y que han
cometido nuevos delitos. El jefe de la OCMA también responsabilizó de
estas liberaciones a funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario (INPE)
pues sostuvo que muchos magistrados han basado el otorgamiento de
beneficios a los reclusos en los certificados de buena conducta y en
informes laborales emitidos irregularmente por dicha institución, por lo que
se ha pedido a los jueces que desde ahora sean muy exigentes con la
revisión de los pedidos de libertad para determinar los casos auténticos de
rehabilitación.
121
TABLA Nº 10
MECANISMOS DE CONTROL POPULAR PARA EVALUAR LA GESTIÓN
Y LA FUNCIÓN DEL PODER JUDICIAL
Entre los mecanismos de control popular que debería implementarse para
evaluar la gestión y la función del Poder Judicial, el 12,5% de los jueces
encuestados refirieron que es necesario implementarse un referéndum
regional para que se aplique cada 2 años a la población, en donde puedan
evaluar y pronunciarse sobre el desempeño de sus magistrados y la gestión
del Presidente de la Corte.
Por su parte el 25% de los encuestados, conforme a los resultados de la
Tabla N° 10, son de la idea de proponer un cambio en el enfoque del
sistema estatal en el sentido de que la realidad actual lleva a pensar en la
insuficiencia del Estado de Derecho como solución jurídica ideal para una
sociedad hoy en día más compleja, versátil y antagónica, en un mundo que
por efecto del fenómeno de la globalización se caracteriza también por una
dinámica más intensa que la conocida en antaño. Este desfase cada vez
más evidente, explica por qué se propone aceptar que por encima de un
Estado de Derecho estrictamente jurídico formal deba postularse un Estado
de Justicia complementario de aquél, bastante más preocupado por los
complejos aspectos materiales que hoy en día se asumen casi sin discusión
alguna como propios de atender por el Estado, ante las cada vez más
crecientes y complejas demandas ciudadanas. Conforme a esta
perspectiva, al imperio de la Ley/Constitución propio de la perspectiva
formal del Estado de Derecho, se le debe añadir el “imperio de la Justicia”
como idea complementaria y que, muchas veces, se vuelve correctora
122
frente a los desmanes que pueden caracterizar al poder y a los particulares
dentro de la sociedad, incluso en un Estado formalmente de Derecho.
Finalmente el 62,5% de los encuestados proponen a la luz de que se puede
constatar el enorme grado de corrupción en el Control Interno de la
Magistratura que llegó a tener una estructura organizada, para darnos
cuenta que este sistema fracasó, por lo que es loable buscar soluciones a
esta situación como lo es la reestructuración de la conformación de los
órganos de control, pues tal como lo concibe el sistema actual deja mucho
que desear. En ese sentido el control funcional de los magistrados genera la
interrogante de si debe mantenerse bajo un sistema cerrado (sólo
magistrados controlando magistrados) o debe abrirse para permitir el
ingreso de representantes de la sociedad civil organizada (colegios de
abogados, facultades de Derecho, etc.). El Consejo Superior de la
Judicatura colombiano, el Consejo de Justicia americano, entre otras
entidades del Derecho Comparado, optan por un sistema abierto.
Asimismo son de la idea de que la autonomía institucional con la que cuenta
el Poder Judicial, difícilmente podrá cumplir a cabalidad las funciones que la
Constitución y las leyes le han otorgado, y tomando en cuenta la II Cumbre
Iberoamericana de Presidentes de Cortes y Tribunales Supremos de
Justicia que insisten en un requerimiento de autonomía e independencia
presupuestaria, es en este orden ideas proponer su implementación es vital
para garantizar la posibilidad de que el Poder Judicial genere sus propios
recursos económicos sin afectar irrazonablemente a la ciudadanía; y, sobre
todo, que pueda asegurar la eficiencia y eficacia de la función jurisdiccional.
123
VI.- CONCLUSIONES
1. El Poder Judicial dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho, de
conformidad con el ordenamiento jurídico vigente, desarrolla su autonomía e
independencia administrando justicia en sociedad, a través de sus operadores
jurídicos, rigiéndose por su ley orgánica que establece su estructura y precisa
sus funciones, correspondiéndole un nivel de autonomía funcional.
2. La responsabilidad jurídica de los jueces es la consecuencia ineludible de la
independencia y la garantía de la sumisión al imperio de la Constitución y a la
ley, al momento de su aplicación a los justiciables, impartiendo justicia al caso
concreto.
3. No existe responsabilidad política de los jueces al momento de aplicar la ley
en un Estado Social y Democrático de Derecho. La responsabilidad política es
institucional, de los órganos de gobierno, respecto de las decisiones que toman
para una mejor administración de justicia.
4. La mayoría de los magistrados de la Corte Superior de La Libertad, son
presionados por los grupos de poder para apartarse de sus criterios y
principios, vulnerándose su independencia e imparcialidad en el cumplimiento
de sus funciones.
5. El Poder Judicial dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho
cumple con su servicio de tutela judicial respetando las normas y supremacía
constitucional.
6. El Rol del Juez como miembro del Poder Judicial legitimado y habilitado por
la Constitución y las leyes para ejercer la función de administrar justicia, debe
ser desempeñado de modo independiente e imparcial que garanticen el respeto
124
Irrestricto de los derechos y libertades que corresponden a las personas.
7. No existen Acuerdos Plenarios vinculados al rol político y jurídico del Juez en
un Estado Social y Democrático de Derecho.
8. Sobre los mecanismos de control popular para evaluar la gestión y la función
del Poder Judicial, se ha podido apreciar que existe un sistema cerrado de los
órganos de control (solo magistrados controlando magistrados) para controlar
la conducta funcional de los magistrados.
9. En conclusión, en base a los resultados obtenidos en el trabajo realizado se
ha confirmado la hipótesis de la investigación formulada, esto es que el Poder
Judicial desarrolla su autonomía e independencia en un Estado Social y
Democrático de Derecho, cumpliendo los jueces el rol jurídico de administrar
justicia con sujeción a la Constitución y la ley; y sus órganos de gobierno el rol
político para una eficiente y eficaz administración de justicia.
125
VII.- RECOMENDACIONES
1. Implementar en nuestra sociedad un referéndum a la población a nivel
nacional y regional, el cual se aplique al terminar el año judicial para que
puedan evaluar y pronunciarse sobre el desempeño de sus magistrados
y la gestión del Presidente de la Corte, los cuales según los resultados
serán ratificados o revocados.
2. Postular un Estado de Justicia complementario al Estado de Derecho,
conforme a esta perspectiva, al imperio de la Ley/Constitución propio de
la perspectiva formal del Estado de Derecho, se le debe añadir el
“imperio de la Justicia” como idea complementaria y que, muchas veces,
se vuelve correctora frente a los desmanes que pueden caracterizar al
poder y a los particulares dentro de la sociedad, incluso en un Estado
formalmente de Derecho.
3. Restructurar la conformación de los órganos de control de la
Magistratura bajo un sistema abierto en donde se permita el ingreso de
representantes de la sociedad civil organizada para que asuman ese
reto como son el Colegio de Abogados, Facultades de Derecho, etc. tal
como sucede con el sistema Colombiano, el Consejo de Justicia
americano, entre otras entidades del Derecho Comparado.
4. Buscar consenso entre las instituciones que se relacionan con el sistema
de justicia para iniciar inmediatamente una reforma judicial. Estas
instituciones son: El Poder Judicial, el Ministerio Público, los Colegios de
Abogados, las Universidades, el Ministerio de Justicia, el Ministerio de
Economía y Finanzas, el Congreso, el Tribunal Constitucional, el
126
Consejo Nacional de la Magistratura, la Prensa, las organizaciones
políticas, la Defensoría del Pueblo y la Policía Nacional del Perú.
5. Crear sistemas de coordinación e información de las propuestas y
avances de la reforma. Uno de los grandes problemas que han llevado
al fracaso de las reformas anteriores es la falta de comunicación entre
las instituciones relacionadas con la reforma judicial.
6. Garantizar la autonomía de las instituciones involucradas con la reforma
judicial, limitando claramente las funciones de cada una sin interferir en
las funciones de las otras. De igual modo el temor a la pérdida de
autonomía ha sido otra de las causas del fracaso de las reformas.
7. Preservar la autonomía del Poder Judicial con un presupuesto acorde
con sus necesidades y de esta forma poder garantizar también su
independencia. La falta de presupuesto no permite que el Poder Judicial
sea totalmente independiente por depender de otro Poder del Estado.
Para ello, sin embargo, es necesario crea un subsistema de fiscalización
de los recursos que sean utilizados en los periodos correspondientes,
para los efectos de la transparencia en las licitaciones y evitar la
corrupción administrativa.
8. Reforzar el sistema de control disciplinario del Poder Judicial, creando
internamente una oficina de inteligencia que vigile permanentemente el
desempeño jurisdiccional y cuando las circunstancias lo ameriten.
9. Garantizar la seguridad personal de los magistrados para evitar las
amenazas y presiones de grupos de poder y mafias organizadas, pues
también afectan su independencia e imparcialidad.
127
10. Garantizar la permanencia de los magistrados en el cargo, erradicando
definitivamente los procesos de ratificación que en muchos casos son
eminentemente subjetivos, creando temor y zozobra en los magistrados
cada cierto tiempo y que afecta su independencia e imparcialidad. Para
ello se debe modificar el Reglamento del CNM e incorporar a los
representantes de cada uno de las instituciones involucradas en la
reforma judicial.
128
VIII.- BIBLIOGRAFIA
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de Cultura Económica; 1998.
131
IX.- ANEXOS
CUESTIONARIO DE LA ENCUESTA APLICADA A LOS OPERADORES
JURIDICOS DEL DISTRITO JUDICIAL DE LA LIBERTAD
La presente investigación intitulada “Autonomía e Independencia del Poder
Judicial y su Rol Jurídico y Político en un Estado Social y Democrático de
Derecho”, se viene realizando con fines académicos por el suscrito, por lo que solicito
su colaboración contestando a las siguientes preguntas de manera clara, objetiva y
honesta, para lo cual marcara con una “X” en el respectivo espacio, argumentando su
respuesta.
I.- INFORMACIÓN GENERAL
a.-Nombre y Apellidos:……………………………………………………………….
b.- Cargo : ( ) Docente ( ) Magistrado ( ) Fiscal ( ) Defensa técnica
c.- Grado académico: ( ) Bachiller ( ) Magíster ( ) Doctor
II.-INFORMACIÓN ESPECÍFICA
1.- ¿El Poder Judicial dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho debe
gozar de un nivel de autonomía?
( ) Constitucional ( ) Funcional ( ) Administrativa ( ) Todas las anteriores
Porqué:………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
………………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
2.- ¿Considera ud. que la legitimación democrática del ejercicio de la función del
Juez se desarrolla acorde con la exigencia constitucional de independencia e
imparcialidad?
( ) Si ( ) No
Porqué:………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
………………………………………………………………………………………..
3.- ¿Considera ud. que el Poder Judicial dentro de un Estado Social y Democrático
de Derecho cumple con su servicio de tutela judicial respetando las normas y la
supremacía de la Constitución?
( ) Si ( ) No
Porqué:………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
………………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
4.- ¿Cuál o cuáles acciones considera usted que constituyen la responsabilidad
jurídica de los magistrados como órganos auxiliares del Poder Judicial?
………………………………………………………………………………..…….…
………………………………………………………………………………...………
………………………………………………………………………………………..
132
5.- ¿Considera usted. que en ciertos casos el magistrado al expedir sentencia, se
aparta de sus criterios y principios debido a la presión política de los grupos de
poder?
( ) Si ( ) No
Porqué:………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
………………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
6.- ¿Que opinión le merece la responsabilidad política del Juez como órgano auxiliar
del Poder Judicial?
………………………………………………………………………………..…….…
………………………………………………………………………………...………
………………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
7.- ¿En su experiencia cual seria el rol que debe desempeñar el Juez dentro de un
Estado social y Democrático de Derecho?
………………………………………………………………………………..…….…
………………………………………………………………………………...………
………………………………………………………………………………………..
………………………………………………………………………………………...
8.- ¿Tiene conocimiento de la existencia de Acuerdos Plenarios emitidos por la
Corte Suprema y/o Cortes Superiores de Justicia vinculados con el Rol Político y
Jurídico del Juez en un Estado Social y Democrático de Derecho
( ) Si ( ) No
Explique:………………………………………………………………………………
..……………………………………………………………………………………….
..……………………………………………………………………………………….
………………………………………………………………………………………...
9.- ¿Durante su ejercicio profesional ha experimentado algún percance en torno a
esta problemática?
( ) Si ( ) No
Explique:………………………………………………………………………………
..……………………………………………………………………………………….
..……………………………………………………………………………………….
10.- ¿En su criterio, acorde con su experiencia y conocimientos que mecanismos de
control popular más idóneos se debería implementar para evaluar la gestión y la
función del Poder Judicial y sus órganos auxiliares?
………………………………………………………………………………..…….…
………………………………………………………………………………...………
………………………………………………………………………………………..
Mg. Mariano Salazar Lizárraga
Encuestador