0% encontró este documento útil (0 votos)
90 vistas4 páginas

Canto femenino en Jujuy: historia y poder

Este documento resume una obra de 288 páginas de María Eduarda Mirande sobre el copleo femenino en la provincia de Jujuy, Argentina. La autora analiza la tradición de la copla cantada por mujeres desde sus orígenes hispánicos hasta su práctica actual, prestando especial atención al papel de las mujeres cantoras y al carácter libertario y político de este canto femenino a lo largo de la historia.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
90 vistas4 páginas

Canto femenino en Jujuy: historia y poder

Este documento resume una obra de 288 páginas de María Eduarda Mirande sobre el copleo femenino en la provincia de Jujuy, Argentina. La autora analiza la tradición de la copla cantada por mujeres desde sus orígenes hispánicos hasta su práctica actual, prestando especial atención al papel de las mujeres cantoras y al carácter libertario y político de este canto femenino a lo largo de la historia.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

María Eduarda Mirande, Las que cantan.

El copleo femenino en Jujuy: historia y relato,

Jujuy, Argentina, Universidad Nacional de Jujuy, 2018, 288 pp.

Palabra liberada, palabra liberadora, en eso se convierte el canto en la boca de las

copleras jujeñas, que María Eduarda Mirande analiza en esta obra. Numerosas y de larga

data son las investigaciones sobre el vasto y rico mundo de la poesía de tradición oral. La

mayor parte de ellas se ha centrado en la recopilación, preservación y catalogación de los

textos orales, tarea que no cesará puesto que, como decía Menéndez Pidal, este tipo de

literatura vive en sus variantes, en sus continuas transformaciones. El trabajo de María

Eduarda viene a sumarse a este esfuerzo colectivo de rescate, pero principalmente se

vuelca sobre un aspecto poco explorado y que lo distingue de los clásicos estudios

folklóricos: su interés es describir y explicar el papel de las mujeres en el canto. Mirande,

especialista en la materia, estudia la copla cantada en Jujuy desde el punto de vista de la

mujer cantora o coplera, pues en esta región del noroeste argentino, es la mujer la

protagonista, quien goza de un especial prestigio social en tanto cantora.

El libro se divide en dos grandes partes: “Tras los senderos viejos de la copla” y

“Aquí dentraré cantando”. En la primera, la autora rastrea los orígenes hispánicos de la

copla y su llegada al continente Americano. Encontramos que su fuente se halla en la lírica

popular hispánica de tradición oral, específicamente, en el antiguo villancico donde las

voces femeninas se hacen presentes con especial énfasis.

Asimismo, indaga cómo el género de la copla se enlaza con otras prácticas de canto

femenino previas a la Colonia y cómo en este periodo se produce un sincretismo cultural.


La cultura, sostiene Mirande con Lotman, “es un espacio de memoria común donde se

conservan y actualizan textos del pasado”. Las celebraciones religiosas serán el crisol que

favorecerá el cruce de fronteras entre lo sagrado y lo profano, entre el viejo y el nuevo

mundo. El canto representó el medio ideal para los propósitos de evangelización de la

Corona española, al tiempo que permitió la expresión propia de los naturales del

continente Americano. Después de un examen formal de las características de la copla,

Mirande concluye que ésta “actuó como vehículo de transacciones y traducciones

semióticas que puso en contacto a los universos culturales hispano y andino”.

Infortunadamente, estas prácticas híbridas de festejo que incluían el canto durante la

Colonia pronto se verían censuradas y se replegarían en las parroquias periféricas, pero

sin llegar a extinguirse. Con este recorrido histórico basado en la revisión cuidadosa de

diversos documentos de primer orden de la época, como Historia verdadera de la

Conquista de la Nueva España o Historia General de las Indias, Mirande delinea con

precisión la memoria del género.

Este primer apartado es sumamente aleccionador porque nos permite aquilatar la

importancia que tuvo y tiene el canto en general y el canto femenino en particular, al

enmarcarlo en el complejo proceso histórico que lo acompañó, un proceso que fue a la

vez político, ideológico y cultural. Esto nos lleva a reconocer indiscutiblemente el carácter

libertario que recubre al canto femenino. Tanto en la Edad Media como en la Colonia el

canto de las mujeres fue considerado demoníaco, nocivo, obsceno, por su carácter

desestabilizador del orden institucionalizado, debido a que, como Mirande afirma con

Zumthor, el poder está íntimamente vinculado con la voz: “en la voz y en la palabra se
erige el poder público”. Por tal razón, el canto se convierte en un gesto liberador porque

implica la apropiación de la voz, la absoluta asunción de la instancia de la enunciación que

lleva al sujeto a afirmarse como un Yo.

Otro gran acierto de esta investigación está en la descripción pormenorizada de la

copla que se canta actualmente en Jujuy según los usos y costumbres de cada zona. La

construcción formal de la copla está en relación con otras prácticas sociales: rituales,

ceremonias, festividades. El tono y la expresión musical de la copla jujeña, que involucra

no sólo texto sino toda una puesta en escena –movimientos del cuerpo, vestimenta,

etcétera-, están en función de los tiempos estacionales; por ejemplo, en invierno las

tonadas son largas y angustiosas, mientras que en verano son breves y ágiles.

La autora dedica especial atención al fuerte vínculo entre caja –el instrumento con

que se cantan las coplas-, copla y coplera, tres elementos que constituyen un entramado

semiótico, una alianza antiquísima. ¿De dónde viene esta alianza, es prehispánica o es

producto de una transculturación? Estas preguntas se responden en el apartado “El canto

femenino con caja en la tradición lírica de los Andes”.

En la segunda sección, “Aquí dentraré cantando”, Mirande se aboca a dar cuenta

de la construcción del sujeto femenino en el canto contemporáneo de coplas de Jujuy a

través del impecable análisis de un corpus de 97 coplas, agrupadas bajo el título “Relato

de la mujer cantora” y que ha extraído del Nuevo Cancionero de coplas de Jujuy. La propia

autora junto con algunos estudiantes confeccionó este cancionero con las coplas

recopiladas entre 1999 y 2006. El análisis de los textos, desde una perspectiva semiótica y

lingüística, permite ver la emergencia de un sujeto femenino así como determinar las
funciones del copleo en la comunidad a la que pertenecen las mujeres jujeñas,

provenientes principalmente de dos regiones, la Quebrada y la Puna.

Habiendo seguido la clara exposición de María Eduarda Mirande, el lector termina

por advertir que el copleo femenino es en gran medida, y más allá de su valor estético per

se, una acción política en el mejor sentido del término: el canto femenino fue y sigue

siendo un acto de resistencia y de dignificación en tanto las mujeres asumen cabalmente

la instancia de enunciación para decir y decirse, para hablar de sí, de su cuerpo, de su

sentir y de su comunidad. El canto hace posible que la coplera se posicione en el mundo,

se religue nuevamente a la tierra y refuerce su vínculo con las otras mujeres. Y en la

confirmación de esta verdad radica, a mi juicio, la riqueza del estudio de María Eduarda

Mirande.

Blanca Alberta Rodríguez

También podría gustarte