MÉTODO CICERO
Para la comunicación con el paciente
Concentración en el paciente para lograrla hay que detectar que
obstáculos impiden que el profesional ponga toda la atención en el
paciente y cómo superar esas circunstancias.
Interés en el paciente Es imprescindible prestar atención al mensaje
que enuncia al paciente aunque esto no sea tan sencillo como parece.
Comunicación no verbal Consciente o inconscientemente, cuando
hablamos complementamos las palabras con señales a través de los
movimientos del cuerpo, las posturas, las distancias, el tacto, la mímica,
los matices de la voz, la apariencia física, el atuendo… Es importante tener
en cuenta todo esto, pues es la principal fuente de intercambio emocional
en la comunicación con el paciente.
Empatía Es la capacidad del profesional para ver las cosas desde la
perspectiva del paciente hasta llegar a ser capaz de comprender no solo su
enfermedad sino como este la vive emocionalmente y en qué medida
afecta a sus sentimientos.
Rebuscar Saber hacer preguntas y poder ofrecer feedback y lograr
verificación son habilidades que nos facilitan mayor información del
paciente y por tanto mejora nuestra comunicación con él.
Regla de Oro: el Afecto sin el afecto la relación con el paciente se
desvirtúa y puede quedar relegada a un mero trámite. Sólo desde el
afecto es posible convertir los servicios sanitarios en un auténtico servicio.