¿QUÉ ES LA EDUCACIÓN INCLUSIVA?
La educación es un derecho fundamental de todas las personas y hacerlo efectivo exige garantizar
que todos los niños y jóvenes tengan acceso a una educación de calidad en igualdad de
oportunidades. Esto incluye a todos los niños y jóvenes con y sin discapacidad.
La SPSD (Sociedad Peruana de Síndrome Down) aboga por una educación inclusiva que
reconozca el valor de la diferencia y apoye a todos los alumnos para conseguir su máximo
desarrollo. El derecho a una educación inclusiva viene avalado por la Convención de Derechos
de Personas con Discapacidad que Perú ratificó en 2008 y que reconoce en su artículo 24 que “los
Estados asegurarán un sistema de educación inclusivo a todos los niveles para las personas con
discapacidad”.
Una escuela inclusiva es aquella que genera oportunidades de participación y aprendizaje para
todos los estudiantes. La escuela inclusiva apuesta por entornos en los que todas las niñas y los
niños aprenden juntos, independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales.
Acepta, respeta y valora a cada niña y niño con sus diferencias.
Se centra en las capacidades de las y los estudiantes para potenciarlas al máximo.
Guarda altas expectativas de desarrollo sobre todos sus estudiantes.
Comprende que las estructuras organizativas y curriculares pueden adaptarse de acuerdo
a la necesidad educativa de sus estudiantes, porque lo más importante es el derecho de
todos a aprender.
Adapta sus políticas, culturas y prácticas de manera participativa y consensuada.
Tanto el Comité Derechos Económicos, Sociales y Culturales como la Ley 30797, “Ley que
promueve la Educación Inclusiva”, hacen referencia a 4 dimensiones o condiciones necesarias en
el sistema educativo para que este pueda ser considerado como inclusivo, las cuales están
directamente relacionadas con el derecho a la no discriminación reconocido en el artículo 2º inciso
2 de la Constitución y el artículo 5º de la CDPD (CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS
PERSONAS CON DISCAPACIDAD). Estos son la accesibilidad (tanto material como económica),
disponibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad en la provisión de los servicios educativos.
Estas dimensiones pueden ser delimitadas de la siguiente manera:
Disponibilidad: la educación es gratuita y se encuentra disponible para todos.
Asimismo, debe existir infraestructura adecuada y profesores entrenados para apoyar
el servicio a la educación.
Accesibilidad: el sistema educativo no discrimina y es accesible para todos. De igual
manera, se toman pasos para incluir a los más excluidos.
1. Accesibilidad material: La educación ha de ser asequible materialmente,
ya sea por su localización geográfica de acceso razonable o por medio de
la tecnología moderna.
2. Accesibilidad económica: La educación ha de estar al alcance de todos.
Aceptabilidad: el contenido de la educación es relevante, no discriminatorio,
culturalmente apropiado y de buena calidad; la escuela es segura y los profesores son
profesionales y capacitados.
Adaptabilidad: la educación puede evolucionar con las necesidades cambiantes de
la sociedad y contribuye a cambiar inequidades como la discriminación de género;
puede ser adaptada localmente para diferentes contextos.
Por todo lo antes expuesto, se puede afirmar que, en la actualidad, el Perú aún se encuentra en
proceso de lograr un sistema educativo inclusivo, ya que si bien el Estado ratificó convenios
internacionales y existen normas que tratan de regular la educación inclusiva, en la práctica, la
realidad es muy diferente. Esto debido a que el problema está en considerar que el deber de
adaptación al sistema educativo es de los estudiantes con discapacidad, cuando en realidad el
Estado es quien tiene el deber de adaptar el sistema educativo a uno con métodos de enseñanza
para las diferentes capacidades y necesidades. Un sistema en el cual todos tengan la oportunidad
de gozar su derecho a la educación, que garantice y adecúe espacios en óptimas condiciones, en
el cual se explote las distintas capacidades de aprendizaje. Sin embargo, mientras el Estado no
promueva este tipo de educación, un porcentaje de los estudiantes peruanos aún se encontrará en
situación de vulnerabilidad y no podrá gozar plenamente de sus derechos.