Poesía carcelaria y anhelo de libertad
Poesía carcelaria y anhelo de libertad
ARGENTINA (1976-1983)
Amandine Guillard
CIECS (CONICET y UNC)
[Link]@[Link]
Resumen
Este artículo busca dar a conocer una parte de la poesía compuesta en las cárceles de
la última dictadura argentina, entre 1976 y 1983, por personas detenidas por razones
políticas. En particular, nos interesa analizar cómo la poesía ha sido un género
privilegiado para dar testimonio de sensaciones generadas por la situación de encierro
sufrida por los autores. Nos proponemos indagar más en profundidad sobre la
maneraen que los poetas consideraron la poesía como una herramienta de resistencia
en donde fueron plasmando su afán de libertad, reconstruyendo el mundo externo que
representaba una fuente de deseos inagotable. En ese sentido analizaremos, por un
lado, la manera como se manifestó este afán de libertad imposible de satisfacer; y, por
otro lado, cómo este se proyectó en la imagen concreta del pueblo natal de cada
[Link] llevar a cabo este análisis, nos parece importante considerar estos textos
desde una doble perspectiva —literaria y antropológica—, recurriendo, por un lado, a
entrevistas personales realizadas a los autores, y, por otro lado, a estudios de la
literatura testimonial.
Abstract
This article tries to make people know about a part of the penitentiary poetry written by
political prisoners in the prisons of the last Argentinean dictatorship, between 1976 and
1983. It would seem particularly interesting to analyze the reason why poetry was
picked as the genre of choice in order to convey the sensations that were generated by
the authors' state of imprisonment. We propose to deal with the way in which the poets
considered the poetry as a resistance weapon where they expressed their craving for
49
freedom in poetry, recreating the outside world which represented an unlimited source
of desires. Thus, on the one hand, we will analyse the way in which this craving for an
unreachable freedom expressed itself, and on the other hand, we will see how it
reflected itself through the image of each poet's native village. To conduct this analysis,
we believe it is important to consider these texts in the light of two perspectives: literary
and anthropological. On the one hand, we will rely on interviews of the authors; on the
other hand, we will look at the available scholarship on testimonial literature.
Palabras clave: poesía testimonial; dictadura argentina; preso político; libertad; pueblo
natal
Keywords: testimonial poetry; Argentine dictatorship; political prisoners; freedom;
native village
Introducción
La última dictadura argentina, que duró desde 1976 hasta 1983, ha sido y sigue siendo
objeto de estudios multidisciplinarios. Sin embargo, existe una tendencia a enfocar la
mirada y el análisis hacia los aspectos más visibles y consensuales. Si los 30.000
desaparecidos están reivindicados por un amplio sector de la población argentina, no
sucede lo mismo con los 12.000 presos políticos, que suelen ser cuestionados por su
condición de sobrevivientes. Sin embargo, con el paso del tiempo y gracias a la
declaración de nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, por parte del
Congreso de la Nación bajo el gobierno de Néstor Kirchner, en 2003, las voces de las
víctimas se fueron escuchando cada vez más fuerte.
La avalancha de testimonios relativos a los años de dictadura, desapariciones y
secuestros en masa dificultó el análisis en profundidad de la producción artística
surgida de la mano de los presos políticos. La urgencia, para poder llevar a cabo los
juicios de lesa humanidad, era conocer las condiciones en las cuales desaparecieron y
50
encarcelaron a una parte de la sociedad. La "demanda", si se quiere, ya sea social o
judicial, se vio orientada hacia la recolección de informaciones relativas a esas
cuestiones e inquietudes.
Si los testimonios orales y escritos ocuparon la mayor parte de la atención
pública, también revelaron las múltiples actividades desarrolladas y activamente
practicadas en las cárceles de la dictadura: desde las más obvias (manualidades)
hasta las menos esperadas (producción literaria). La enorme cantidad de
informaciones, objetos y testimonios que emergieron a partir de ese momento puso en
evidencia la práctica sistemática de la escritura literaria en casi todos los centros
penitenciarios del país. Más precisamente, se destacó el género de la poesía, que se
impuso de manera inesperada para muchas personas encerradas por razones
políticas.
Este trabajo propone echar luz sobre parte de esta producción poética que
surgió en condiciones infrahumanas y cuya existencia participa hoy de la protección y
difusión de una memoria individual y colectiva. Lejos de reemplazar los testimonios
formales brindados ante tribunales, es irrefutable que cada uno de los poemas que
llegaron a salir aporta la prueba material del paso de su autor por una prisión
dictatorial. Quizás sin haber medido y racionalizado del todo la función precisa de la
escritura poética, los autores encontraron en ella un lugar privilegiado para dar
testimonio de la experiencia carcelaria y, sobre todo, para exteriorizar sentimientos y
sensaciones resultantes de la situación límite que sufrían.
Entre la variedad de sensaciones expresadas en la poesía carcelaria, elegimos
concentrarnos más precisamente en la manera como los autores plasmaron en sus
textos su afán de libertad. Es evidente que este aspecto no es propio de la poesía
carcelaria argentina ya que, por definición, cualquier ser vivo anhela salir en libertad
apenas lo encierran. Sin embargo, es muy llamativo constatar que personas detenidas
en distintos centros penitenciarios durante distintos periodos de la dictadura acudieron
al género de la poesía para reconstruir el mundo de afuera y proyectar su deseo de
libertad en la imagen de su pueblo natal1.
La especificidad y el carácter inédito de gran parte del material elegido, junto
con la escasez de estudios críticos sobre la cuestión, nos invitan a indagar en
profundidad el contenido de los poemas describiéndolos, analizándolos e
interpretándolos desde un doble enfoque teórico-conceptual: tomando en cuenta, por
un lado, su carácter estético-literario; y, por otro lado, considerando clave, en el
proceso de escritura, el contexto de encierro y represión sufrido por su autor. En ese
51
sentido, nos parece pertinente realizar el análisis de los poemas carcelarios a la luz de
los testimonios de los autores —registrados en entrevistas personales— y, también, a
partir de los estudios relativos al campo de la literatura testimonial que, según lo define
el concurso de Casa de las Américas, da cuenta de episodios reales experimentados
por el autor, y cuyo relato contiene calidades literarias2.
“Desde un ángulo de mi ventana / veo: / una rama agitada por el viento / que tuvo
su otoño y herida / da frutos, da aroma, da flor. / Una roca milenaria, / que fue
castillo, fue rostro / es refugio y será. / Un cúmulo de nubes / cambiantes de
formas / imágenes, luz. / Un sol. / Un pájaro, / asciende y asciende / rama, roca,
pájaro, nube y sol, / y en un punto se detiene / soberano y libre / y desciende,
desciende / y se pierde. / Digo: vivir”. (Rodolfo Novillo)3
52
y las distintas medidas represivas que buscaban la desorientación temporal. Al igual
que un niño sumergido en su pequeño mundo, el preso, desde su pequeña celda, va
elaborando la historia de lo que llega a atisbar. La rama, la roca y las nubes adquieren,
pues, una existencia real, casi mágica, admirada por el yo poético, cual regalo
extraordinario. Los otoños y las heridas de la rama, la dureza y la fortaleza de la roca-
refugio, la luz de las nubes movedizas y el vuelo del pájaro nos dejan imaginar, en
realidad, el imperioso deseo de encarnarse en todos esos elementos que vienen a
materializar la libertad ansiada por el poeta, reforzado por el verso final: "Digo: vivir".
Ahora, es interesante agregar que, más allá del poema, otro autor de la cárcel,
Alberto Assadourian, racionalizó la relación idealizada que tenían los detenidos con el
mundo exterior, y lo explica en el prefacio de su antología poética, "Heridos de tu
ausencia":
“Tal vez sea porque poseyendo pocas cosas, el pensamiento ahonda más en
ellas. Así, poder observar una porción de césped, acostumbrar a las palomas, los
gorriones o los gatos a que suban al ventanal de la celda cada vez que sientan
hambre […] esas sencillas cosas se vuelven un efluvio de alegría y buen ánimo.
Recuerdo que, comentando sus años de prisión, don Cervantes Saavedra decía
que «un murmullo se hace ruido…»” (1984: 9)5
“Pequeño mundo
caminito de piedras
si vieras que6 deleite
me das al contemplarte;
un soplo de mi aliento
cambia tu geografía
caleidoscopio natural
sabiduría del sol
vida”.
(Liliana Rossi, 1979)7
53
El "pequeño mundo" representado en el poema de Liliana Rossi suele ser una
forma de denominar a la celda o al patio del penal en la poesía carcelaria. También,
como en este preciso caso, puede representar al mundo creado por los presos, como
lo explica Rossi en una entrevista:
“En realidad yo estaba mirando una mosca que estaba jugando con una hormiga.
[…] [J]ugaban y jugaban y ahí se produjo el momento de hipnosis, de estar tanto
tiempo, yo estaba tirada en el suelo, boca abajo, mirando la hormiga jugando con
la mosca hasta que se volaron. Cuando se volaron sentí un poco de desolación,
estaba desolada porque se habían ido. […] Empecé a mirar y en el piso que era
de cemento había un agujerito, un pocito que estaba lleno de arenita que se ve
que era arenita con un poquito de polvito, era todo brillante. Y empecé a hacerme
la cabeza que era un mundito porque era redondo […]” (Rossi, entrevista
personal)
En definitiva, cada detalle vivo, o que tenga que ver con lo biológico, tenía
importancia y fomentaba la alegría y la esperanza. Más aún, la idealización del afuera
quizás haya sido un factor que permitiera mantener alto el ánimo. El hecho de
sobredimensionar el exterior posibilitó, sin duda y al mismo instante, multiplicar la
esperanza y las ganas de volver a formar parte de él. Si los presos estaban
informados sobre la realidad externa, no medían y no manejaban todo lo que iba a
54
suceder a su liberación (marginalización de los expresos políticos, democracia
cuestionada y amenazada, leyes de impunidad, dificultades en la reinserción social,
profesional e universitaria, etc.). Sin embargo, lo que los guiaba seguía siendo una
profunda pulsión vital, condensada por Rossi, en el último verso, por la palabra "vida".
Al fin y al cabo, fantasear con el afuera respondía a la perspectiva —por no
decir la obsesión— de alcanzar la libertad. En ese sentido,el mundo exterior y todo lo
que se encontraba fuera de los barrotes se convertían en fuertes símbolos
antagónicos al encierro. Desde lo poético,esta preocupaciónse manifestó, por un
lado,a través de un tratamiento recurrente del tema; y, por otro lado, mediante la
materialización y la personificación del concepto de libertad, transformándolo en
entidad viva y palpable:
55
los organismos libres: pájaros, mar, etc. Además, no es casual que la personificación
se concrete en un cuerpo femenino. Deja suponer que el autor de este poema
anónimo es varón y plasma en este texto su deseo de libertad, por una parte, y, por
otra, su afán de gozar de todas las consecuencias beneficiosas de estar libre.
Entonces, el amor declamado por el autor viene a confirmar la cotidiana
experimentación del deseo en todas sus dimensiones, siendo el objeto múltiple y
variado:
56
palabra es una, única, imprescindible e irreemplazable; por eso, la reiteración final de
la negación viene a confirmar la idea de deber elevarse en contra de los negadores de
la palabra: "No habrá cárcel, ni fuego / Ni nadie / Que consiga que calle mi voz". Al fin
y al cabo, la poesía ha demostrado que, aun estando presos, silenciados, marginados,
los autores siguen siendo hombres y mujeres dotados de esa feroz voluntad de
recuperar sus derechos inalienables, fuentes de extrema fantasía y deseo.
Oda al pueblo
"Muchas veces se detiene en la relación del sujeto lírico con su entorno inmediato,
con presencia del paisaje ciudadano, dando apoyo o encuadre a situaciones líricas
o cantos evocativos de la ciudad, como es el caso de los poemas dedicados a la
ciudad de Fray Bentos, de Raúl Padilla". (1985: 437).
Esta comparación con la poesía uruguaya viene a apoyar la elección de titular este
apartado "oda al pueblo", en la medida en que el lugar de origen suele aparecer como
una figura magnificada en la vida cotidiana del preso y, por ende, como un pilar a la
hora de proyectarse mentalmente afuera. Desde una perspectiva poética, se suele
representar al pueblo como una especie de oasis en donde el individuo va
recuperando fuerzas para mantener claro cuál es el horizonte y cuáles son las raíces
que le permiten resistir a los cuestionamientos y maltratos físicos, intelectuales,
sociales y políticos. De esta manera, se va elaborando una imagen del pueblo
equivalente a un remanso de paz, de seguridad y de protección:
57
(Santiago Lucero)11
“Monte amarillo
con pájaros veloces,
gajos oscuros
de viejos tallos,
entramado de sombra.
Bueno es estar
en medio la arboleda
58
nomás mirando,
nomás sintiendo,
el vals de los momentos.
Estar callando.
El respirar se embarca
en hondos viajes,
la piel asume
un contorno eternal.”
(Julio Carreras)12
59
sintiendo"— sin precipitación, acentuadas con la anáfora de "nomás" y la pausa entre
cada estrofa. Esta atmósfera serena se ve reforzada en los dos últimos versos que
mencionan la condición al viaje del espíritu: despojarse de la envoltura corporal —"la
piel asume / un contorno eternal". La espiritualidad que emana de este poema subraya
la importancia de salir de la celda a toda costa. Si Carreras ha elegido, de alguna
manera, deshacerse de su corporalidad, otros han recurrido a otro cuerpo para
efectuar, virtualmente, este viaje:
“amigo
tu que puedes abrir todas las puertas
penetra en esta casa solitaria
aparta de mis ojos la tristeza
y llévalos contigo a la alborada
alza tu mano
bendice mi camino
espanta de mis sueños los fantasmas
comparte mis noches de vendimia
y el vino nostalgioso de mi parra
dale pues
a vos nada te cuesta
notenés quien castigue tus espaldas
quien borre de tu rostro la sonrisa
quien ponga los insomnios en tu almohada
amigo…”
(Carlos Erasmo Aguirre, 1999: 53)15
60
soñando, la tierra natal que nunca había dejado de esperarlos. No tener a qué
aferrarse detrás de los barrotes, ya sea un amor, un hijo, un pueblo, un proyecto, era lo
peor que les podía pasar. Por lo tanto, ello condujo a que algunos, como Soledad
García, ya anticipen, imaginándola, la vuelta a casa:
Este poema sin título de Soledad García va aún más lejos en la idealización, no
solamente de su pueblo sino también de su vuelta. La necesidad que ella tiene de salir
en libertad y de volver a su casa le hace transferir esas mismas "locas ansias" a
61
elementos que no tienen la capacidad de sentirlas: "y pensar en las flores encantadas
/ de las macetas de mi madre / que me esperan". Si la magnitud de la espera de sus
padres equivale a la inmensidad del dolor por no tener a su hija cerca, las macetas no
pueden sentir tal extrañamiento. Corresponde, como es de suponer, al ánimo en el
cual compuso este poema, es decir imaginándose volver. Por esta razón, todo está
poetizado en función de este momento que califica de "casi mágico". La tarde soleada,
las plantas florecidas y la estación elegida aluden, seguramente, a su alegría
primaveral al sólo pensar en su futura libertad. De alguna manera, la composición de
este poema le permite viajar y soñar más concretamente en la medida en que la
felicidad ya no está únicamente en el pensarse libre sino que se transfiere también a la
propia materialidad del poema y al proceso de escritura: a partir de la composición,
podrá volver a leer el objeto de su bienestar.
Al mismo tiempo, la extensión del poema —transcripto aquí en parte—
evidencia la extrema necesidad de verbalizar sus "locas ansias" y sus ganas de
sentirse deseada por todos los elementos que la construyeron. Aunque no ignora las
vicisitudes vividas por su pueblo —"amar ese sol / que inunda, pese a todo, / las
siestas de mi pueblo"—, elige, una vez más, la vida. Además, conviene agregar que
aun cuando se trata de temas tristes o negativos, una gran cantidad de poemas suele
culminar en un clímax alentador vinculado a la vida, la esperanza, el amor, o cualquier
elemento que permita a los presos rescatar lo vital.
Conclusión
Al término de este trabajo, se hace evidente que la poesía no vino a reemplazar otros
discursos sino, más bien, a complementarlos de manera absolutamente necesaria y
[Link] Giraldi Dei Cas llegará a ver en los manuscritos compuestos en las
cárceles uruguayas "el signo de una inmunidad propia, del bien que el prisionero pudo
hacerse, de su capacidad de auto-gestionar el miedo a morir" (2010: 7). Si bien el
diálogo fue una herramienta esencial en la terapia y la exteriorización de los
sentimientos, también implicaba restricciones en cuanto a las cosas decibles y, sobre
todo, audibles para los compañeros o las compañeras que habían sufrido situaciones
similarmente traumáticas. En ese sentido, si Octavio Paz considera que la poesía es
"un método de liberación interior"(1986: 13), los propios autores coinciden con esta
caracterización:
“Yo tenía que expresar cosas que sólo a través de la poesía lo podía hacer,
62
no sé por qué pero fue a través de la poesía donde a mí me hacía sentir
como liberado. Cuando yo relataba día por día, describía, hasta era un
trabajo para mí, en cambio la poesía no, era totalmente espontáneo”.
(Santiago Lucero, entrevista personal)
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63
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Notas
1
Este trabajo forma parte de una investigación más extensa que concluyó en una tesis doctoral
todavía inédita (Guillard, 2015) y que implicó un trabajo de recolección de más de 550 poemas,
de los cuales más de la mitad permanecen inéditos hasta el día de hoy. Es sobre una parte de
este corpus que nos apoyamos para escribir este artículo.
2
“[…] documentarán, de fuente directa, un aspecto de la realidad […]. Se entiende por fuente
directa el conocimiento de los hechos por el autor, o la recopilación, por éste de relatos o
constancias obtenidas de los protagonistas o de testigos idóneos. En ambos casos, es
indispensable la documentación fidedigna, que puede ser escrita y/o gráfica. La forma queda a
discreción del autor, pero la calidad literaria es también indispensable.”(Sklodowska en
Partnoy, 1997: 16).
3
Poema inédito Nº 29, "Descripción vital", compuesto en la cárcel de La Plata en 1979. La
transcripción y la disposición gráfica de este poema respetan la versión original. Rodolfo Novillo
nació el 14 de mayo de 1953, en la ciudad de Córdoba. Antes de ser secuestrado, su vida se
dividía entre su trabajo y su militancia barrial. El 22 de junio de 1976, fue secuestrado junto con
su pareja y sus cuñados. Fue inmediatamente conducido al centro clandestino de detención
(CCD) La Perla, en Córdoba, donde permaneció un mes, para luego ser llevado al CCD Campo
de la Ribera y a la cárcel de San Martín (provincia de Córdoba). A pesar de estar alojado en
una prisión legal, el Poder Ejecutivo Nacional lo legalizó recién a los tres meses de haber
llegado. En octubre de 1978, lo trasladaron al penal de La Plata, de donde salió en libertad en
1982. Informaciones proporcionadas en una entrevista personal realizada en Córdoba, el 18 de
noviembre de 2010.
4
En los poemas que vamos a presentar en este trabajo, estaremos confrontados a un asunto
controversial, como es la posibilidad de considerar estos poemas como autobiográficos. Sin
embargo, se puede adelantar con precaución que, por el contexto concentracionario y socio-
político en el cual emergieron estos textos, el yo puede identificarse con los propios autores. En
este sentido, Rossana Nofal señala que, en la literatura testimonial, "el autor no es anónimo
sino que su nombre propio remite a un individuo real y exterior que lo ha producido, situado en
una sociedad y en una cultura que lo determinan" (2002: 37).
5
Para más información sobre el autor, invitamos el lector a consultar la página siguiente:
[Link]
6
En todos los poemas, se respetan las versiones originales, y las erratas se indican en cursiva.
7
Poema inédito Nº 7, sin título, compuesto en la cárcel de Villa Devoto, en 1979. Se respetan
las versiones originales, y las erratas están indicadas en cursiva. Liliana Rossi nació el 14 de
abril de 1953, en Zárate, provincia de Buenos Aires. Su militancia en el Partido Revolucionario
del Pueblo-Ejército Revolucionario del Pueblo y su actividad artística (teatro) hicieron que la
secuestraran, junto con sus dos hijos pequeños, en 1975, y la llevaran a la cárcel de San
Nicolás, en la provincia de Buenos Aires. Ese mismo año, la trasladaron a Villa Devoto, donde
permaneció hasta el 5 de enero de 1980, fecha en la cual salió con libertad vigilada. Es la
autora de más de 20 poemas inéditos, escritos en las cárceles de San Nicolás y Villa Devoto
(Buenos Aires). Informaciones proporcionadas en una entrevista personal, realizada en
Córdoba, el 24 de julio de 2012.
8
El término "cajetear" viene del lunfardo y significa "acariciar o tocar los órganos femeninos" ya
que la palabra "cajeta" es una forma vulgar de designar a la vagina. En la cárcel, "cajetear" era,
65
pues, un escape mental en estado despierto, hacia las personas u objetos que el individuo
extrañaba: la compañera, la familia, el pueblo, etc. Podía llegar a ser peligroso cuando se
transformaba en "cajeteo perpetuo", es decir, en desconexión casi total con la realidad y el
grupo. (Garaño y Pertot, 2007: 87).
9
"[…] la description de la vie en prison s’appuie sur les topoi récurrents de la littérature
carcérale identifiés par Victor Brombert: les communications codées avec les autres détenus, la
domestication d’une araignée, les tentatives d’écrire avec des moyens de fortune, les
inscriptions murales, etc."
10
Este poema sin título es atribuido a "Gringuita" y fue compuesto en la cárcel de Villa Devoto,
provincia de Buenos Aires, en 1978.
11
Poema inédito Nº 21, "Recordando a mi pueblito", compuesto en la cárcel de San Martín,
provincia de Córdoba. Santiago Lucero nació el 24 de enero de 1955, en la ciudad de Córdoba.
Previamente a su secuestro, fue obligado a pasar a la clandestinidad a raíz de su militancia en
la Juventud Peronista. Lo secuestraron en marzo de 1978 y lo llevaron al CCD Departamento
de Informaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba, de la calle Mariano Moreno, en la
ciudad de Córdoba. Después lo llevaron al CCD Casa de Hidráulica, y de ahí al CCD Campo
de la Ribera, para terminar como rehén en el CCD La Perla. Finalmente, ese mismo año fue
legalizado por el Poder Ejecutivo Nacional y transferido a la cárcel de San Martín, también de
Córdoba. Es el autor de 22 poemas inéditos compuestos en la Unidad Penitenciaria N° 1 de
San Martín, provincia de Córdoba, a principios de los años 1980. Informaciones proporcionadas
en una entrevista personal, realizada en Córdoba, el 29 de marzo de 2012.
12
Este poema, "Estando", fue compuesto en la cárcel de Sierra Chica, provincia de Buenos
Aires, en 1977. Para más información sobre el autor, invitamos al lector a consultar la página
siguiente: [Link]
13
Se trata de Dalmiro Suárez, que relata en una entrevista personal que asocia el color
amarillo con su ciudad natal: Santiago del Estero. Dalmiro Suárez nació el 27 de enero de
1952, en Pozo Hondo, provincia de Santiago del Estero. A los 10 años se radicó en la ciudad
de Buenos Aires, donde empezó, unos años más tarde, a militar en el Partido Revolucionario
del Pueblo. Fue secuestrado el 13 de noviembre de 1974 y llevado a Quilmes, que era un
experimento de CCD en aquel entonces. Después, lo llevaron al Puente 12, primicia del CCD
El Banco, y de ahí al CCD Pozo de Banfield. Fue legalizado por el Poder Ejecutivo Nacional y
trasladado a la cárcel de La Plata, a fines de diciembre de 1974. Permaneció ahí hasta
diciembre de 1978, fecha en la que fue transferido a la cárcel de Sierra Chica. En abril de 1979,
sufrió su último traslado a la cárcel de Rawson, de donde salió en libertad en octubre de 1983.
Es el autor de más de 40 poemas inéditos, compuestos en las cárceles de Rawson y La Plata,
entre 1975 y 1983. Informaciones proporcionadas en una entrevista personal, realizada en
Córdoba, el 26 de febrero de 2012.
14
El poema no explicita que se trata de un monte de Santiago del Estero, pero el autor brindó
esta información en una entrevista personal realizada el 18 de febrero de 2012, en Santiago del
Estero: "Esto es una recreación de un estado que se da con frecuencia en los santiagueños y
que es un estado meditativo".
15
Poema "Amigo", compuesto en la cárcel de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Invitamos al lector a conocer otros poemas del autor en la página siguiente:
[Link]
16
Poema inédito Nº 7, sin título, compuesto en la cárcel de Villa Devoto, Buenos Aires, en 1977.
Soledad García nació el 30 de septiembre de 1942, en Villaguay, provincia de Entre Ríos.
Emprendió estudios para ser maestra primaria y se radicó en Córdoba a principios de los años
1960. Allí empezó a estudiar Letras Modernas y militó en el gremio Unión de Educadores de la
Provincia de Córdoba. El 9 de marzo de 1976, la secuestraron y la llevaron al CCD
Departamento de Informaciones de la policía de Córdoba (D2), donde permaneció unos 10
días, hasta que fue legalizada por el Poder Ejecutivo Nacional y llevada a la cárcel de San
Martín. En diciembre de 1976, fue trasladada a la cárcel de mujeres de Villa Devoto, de donde
salió en libertad "con opción" en julio de 1980. Informaciones proporcionadas en una entrevista
personal, realizada en Córdoba, el 18 de septiembre de 2012.
66
17
En la cárcel de Lecumberri, México, Álvaro Mutis vio en el pie de un detenido asesinado una
etiqueta que decía "libre por causa de fallecimiento" (Lefort, 2010: 123).
67