Introducción
La diabetes de tipo 2 es un trastorno crónico que afecta la manera en la cual el cuerpo
metaboliza el azúcar (glucosa), una fuente importante de combustible para el cuerpo.
Con la diabetes de tipo 2, el cuerpo resiste los efectos de la insulina (una hormona que
regula el movimiento del azúcar en las células), o bien no produce la insulina suficiente
como para mantener niveles normales de glucosa
La diabetes de tipo 2 solía ser conocida como diabetes de aparición en la adultez, pero
hoy en día a más niños se les está diagnosticando el trastorno, probablemente debido
al aumento de la obesidad infantil. No existe cura para la diabetes de tipo 2, pero perder
peso, comer adecuadamente y hacer ejercicio puede ayudar a controlar la enfermedad.
Si la dieta y el ejercicio no son suficientes para controlar eficazmente el azúcar en
sangre, tal vez también necesites medicamentos para la diabetes o tratamiento con
insulina.
Recomendaciones
• Los criterios diagnósticos (Grado de recomendación B) de diabetes méllitus son: 1.
Síntomas y glucemia al azar ≥ 200 mg/dl. 2. Glucemia basal ≥ 126 mg/dl. 3. Glucemia
basal a las 2 hrs de un TTOG ≥ 200 mg/dl. 4. HbA1c ≥ 6,5%. Las cifras de glucemia
basal, TTOG o HbA1c deben confirmarse en dos días diferentes excepto si las cifras de
glucemia son ≥ 200 mg/dl y se acompañan de síntomas.
Criterios diagnósticos de la Diabetes Mellitus
1. Síntomas (poliuria, polidipsia o pérdida de peso inexplicada) y glicemia al azar ≥200
mg/dl.
2. Glicemia basal (en ayunas durante al menos 8 hrs) ≥ 126 mg/dl (Grado de
recomendación B).
3. Glicemia basal a las 2 horas de un test de tolerancia oral a la glucosa (TTOG ≥
200mg/dl.
4. Hemoglobina glicosilada (Hb1Ac) ≥ 6,5%.
Las cifras de glicemia basal, test de tolerancia oral a la glucosa y HbA1c deben
confirmarse en dos días diferentes. Para realizar la confirmación es preferible el uso del
mismo test que se utilizó la primera vez. La HbA1c se determinará siguiendo un método
estandarizado en unidades DCCT/NGSP.
Puede ocurrir que los niveles de glucemia de un paciente no alcancen el rango de
diabetes, pero que se encuentren fuera de los parámetros de normalidad. Hablamos
entonces de:
1. Glucemia basal alterada (GBA): Paciente con niveles de glucemia en ayunas entre
100-125 mg/ dl.
2. Intolerancia a la glucosa (ITG): Pacientes con niveles a las 2 horas del TTOG entre
140-199 mg/ dl.
3. HbA1c alterada: Pacientes con HbA1c entre 5,7- 6,4%.
Hay que confirmar el diagnóstico en los tres casos con una segunda determinación.
Detección precoz
No se conocen evidencias del beneficio de un cribado poblacional para detección de
diabetes mellitus en individuos asintomáticos pero la detección oportunista en grupos
de riesgo es coste-efectiva (Grado de recomendación A). Se hace mediante la
valoración de glicemia basal en la población general y grupos e riesgo y mediante el test
de O’Sullivan en mujeres embarazadas.
Criterios de cribado: Determinación de la glucemia plasmática en ayunas a población
diana (Grado de recomendación D):
• Cada 3 años en mayores de 45 años y niños mayores de 10 años y adolescentes con
sobrepeso (IMC>percentil 85) y otro factor de riesgo.
• Anualmente, y a cualquier edad, en población de riesgo de diabetes, personas con un
IMC>25 kg/m2 y al menos uno de los siguientes factores de riesgo:
• Antecedentes familiares de diabetes (en 1er grado).
• Antecedentes personales de diabetes gestacional y/o fetos macrosómicos (>4 Kg de
peso al nacer).
• Diagnóstico previo de ITG, GBA o HbA1c entre 5,7 y 6,4%
• Etnias de alto riesgo: asiáticos, centroamericanos, entre otros.
• Sedentarismo.
• Antecedentes personales de enfermedad cardiovascular.
• Dislipemia (HDL 35 y/o TG ≥250).
• Hipertensión arterial (HTA).
• Síndrome de ovario poliquístico o acantosis nígricans.
Tratamiento farmacológico
1. Antidiabéticos orales.
2. Insulina.
3. Tratamiento combinado.
Antidiabéticos orales
Metformina:
• Indicación: Tratamiento de primera elección en la diabetes mellitus tipo 2, en
monoterapia y en asociación con otros fármacos o insulina (Grado de recomendación
A).
• Prescripción: Inicial: 1 comprimido (850 mg) al día y aumentar cada 2 semanas.
Administrar durante las comidas para minimizar los efectos gastrointestinales, hasta
2550 mg/día repartidos en las 3 comidas.
Sulfonilureas
• Indicaciones: De elección cuando existen contraindicaciones para el tratamiento con
metformina. Pueden darse en monoterapia o en combinación con otros fármacos o
insulina. Se ha demostrado que su eficacia en la reducción de complicaciones
microvasculares en similar a la insulina (Grado de recomendación A).
• Prescripción: Inicio: dosis bajas por la mañana y aumentarla cada 1-2 semanas.
Tomarla 30 minutos antes de las comindas (no es necesario con gliclacida de acción
prolongada ni glimepirida).
Secretagogos de acción rápida o glinidas
Rapaglinida(Novonorm, Prandin), Nateglinida(Starlix)
• Indicaciones: Dificultad para seguir horarios regulares de comidas, predominio de
hiperglucemia postprandiales cuando el riesgo de hipoglucemia es alto como en
ancianos (Grado de recomendación D). Alérgicos a sulfamidas. Insuficiencia renal y/o
cirrosis hepática. Eficaz en monoterapia o asociado a otros fármacos.
• Prescripción: tomar 1-15 minutos antes de cada comida principal. Si se suprime una
de las comidas, no tomar el fármaco.
Inhibidores de las alfa-glucosidasas
Acarbosa (Glucobay, Glumida), Miglitol (Plumarol, Diastabol).
• Indicaciones: Alternativa a intolerancia o indicación de resto de los antidiabéticos
• Prescripción: inicial: 50 mg/día. Se aumentará semanalmente. Se administra al inicio
de la comida y sin masticar el comprimido. Una vez alcanzada la dosis máxima de 300
mg/día.
Insulina
Tipos de insulina: Rápidas: regular (Actrapid, Humulina regular); análogos rápidos:
lispro (Humalog), aspart (Novorapid), glulisina (Apidra); de acción intermedia: isófana.
glargina (Lantus), detemir (Levemir).
Para insulinizar en el momento del diagnóstico de la diabetes tipo 2 existen unos
criterios:
• Mayores (necesario uno): cetonurias intensas, embarazo, contraindicación de los
fármacos orales.
• Menores (como mínimo dos): pérdida de peso intensa, poliuria nocturna intensa,
glicemia >400 mg/dl.
Insulinización en el seguimiento
• Definitiva: control glicémico deficiente en pacientes tratados con dos o más fármacos
orales a dosis plenas; aparición de cetonuria asociada a pérdida de peso espontánea;
enfermedades crónicas que contraindiquen el uso de fármacos orales (insuficiencia
renal, cirrosis, entre otros).
• Transitoria: descompensación hiperglucémica o cetósica aguda en contexto de:
enfermedad aguda intercurrente (IAM, infecciones), tratamiento con corticoesteroides,
traumatismos graves, cirugía mayor, embarazo.
Pautas de insulinización
1. Nocturna o basal
Es de elección en asintomáticos en tratamiento con dos fármacos orales a dosis
máximas y control deficiente.
Dosis de 0,15-0,20 UI/Kg/día de NPH, glargina o detemir en dosis única antes de
acostarse, manteniéndose los secretagogos y la metformina.
Aumentar 2-3 U cada 3 días para que la glicemia en ayunas sea < 130 mg/dl.
Aumentar 4 U cada 3 días si glicemia en ayunas en > 180 mg/dl.
Al cabo de 3 meses de haber ajustado la insulina, se determina la Hb A1c y si es < 7,5%
se continúa con la misma pauta, si es mayor, se comenzará con múltiples dosis de
insulina.
2. Control con dos dosis
De elección en sintomáticos (cetonuria y pérdida de peso), con contraindicaciones a la
medicación oral o en insulinización transitoria (excepto embarazo). Mantener la
metformina si no hay contraindicación y retirar los secretagogos y otros fármacos
hipoglucemiantes.
A) NPH o similares: dosis inicial 0,30 UI/Kg/día repartida 2/3 antes del desayuno y 1/3
antes de la cena.
B) Pauta basal + suplemento de insulina de acción rápida: dosis nocturna (basal) 0,3
UI/Kg y un suplemento antes de la comida principal (4-6 U).
Las dosis necesarias de insulina son habitualmente 0,3-0,7UI/Kg/día, pero en diabéticos
obesos puede ser hasta de 1-1,5 UI/Kg/día.
Si a pesar de recibir dos dosis de insulina intermedia la HbA1c a los 3 meses es >7,5%
se puede cambiar por una mezcla de insulinas si las glucemias postprandiales del
desayuno y la cena están elevadas, pudiendo añadirse además una dosis de
insulinarápida antes de la comida del mediodía si las glucemias postprandiales están
elevadas.
Manejo de otros factores asociados a diabetes mellitus tipo 2:
Riesgo cardiovascular
Los pacientes diabéticos presentan una mayor morbimortalidad que la población general
para un mismo número de factores de riesgo cardiovascular y controlar todos estos
factores de riesgo reduce las complicaciones de la diabetes.
En prevención primaria se recomienda calcular el riesgo cardiovascular mediante
REGICOR y considerar la prevención secundaria en los pacientes que presenten
microalbuminuria o más de 10 años de evolución de la diabetes (Grado de
recomendación C).
En prevención primaria, el uso de antiagregantes plaquetarios se valorará de forma
individual. La ADA recomienda el tratamiento con aspirina 100 mg cuando el riesgo
cardiovascular sea > 10% a 10 años (Grado de recomendación D). En prevención
secundaria se prescribirá siempre aspirina (Grado de recomendación A).
Tabaquismo
El tabaco es uno de los factores de riesgo más importantes para la progresión de las
complicaciones de la diabetes. El consejo para abandonar el tabaco se ha demostrado
eficaz y con una buena relación coste-efectividad en los diabéticos (Grado de
recomendación A).
Si existe dependencia muy fuerte de la nicotina está indicado el tratamiento con
sustitutivos de esta como chicles, inhaladores, parches, nebulizadores; o fármacos
como bupropion y vareniclina.
Obesidad
La obesidad comporta un aumento del riesgo cardiovascular y de diabetes tipo 2. La
asociación de obesidad abdominal-visceral, hiepertensión arterial, alteración del
metabolismo de la glucosa, dislipemia definen el síndrome metabólico. Este se asocia a
un mayor riesgo de diabetes tipo 2, riesgo coronario, accidentes vasculares cerebrales
y mortalidad.
La pérdida de peso disminuye la incidencia de diabetes tipo 2 en personas obesas con
intolerancia a la glucosa un 58% (Grado de recomendación A). En obesos con diabetes,
la reducción de un 10% del peso inicial conlleva una disminución de la mortalidad total
y de la mortalidad cardiovascular o por diabetes. (Grado de recomendación B).
En el paciente diabético obeso debe llevarse a cabo un plan de intervención que se
basará en el ejercicio físico diario (30-45 minutos) y la restricción calórica para reducir
peso entre 150 y 300 g a la semana y, posteriormente, mantener dicha pérdida de peso.
Los fármacos hipoglucemiantes como metformina y exenatida tienen un efecto
beneficioso sobre el peso. Los fármacos antiobesidad como el orlistat solo se acepta
cuando no se han conseguido los objetivos de peso por otros medios y siempre
asociados a dieta, ejercicio y cambios en el estilo de vida. En pacientes diabéticos con
un IMC > 35 Kg/m2, con menos de 60 y sin patología psiquiátrica, en los cuales no
hayan funcionado los planes de intervención, se planteará la cirugía bariátrica.
Dislipemia
En los pacientes diabéticos el colesterol total debe estar por debajo de 100 mg/dl y en
los que además tengan enfermedad cardiovascular debe ser menor de 70 mg/dl. (Grado
de recomendación D).
Se recomendará dieta hipocalórica en los casos de sobrepeso/obesidad, el ejercicio
físico aumenta el HDL colesterol. Deberá abandonarse el tabaco, que disminuye el HDL
colesterol.
Los fármacos con beneficios demostrados sobre la morbimortalidad son las estinas y
los fibratos (Grado de recomendación A). Las resinas, la ezetimiba, el ácido nicotínico y
los ácidos omega 3, deben reservarse para asociarlos con estatinas cuando con ellas
no se alcanza el objetivo requerido (Grado de recomendación D).
Hipertensión arterial
Muchas sociedades proponen un objetivo de presión arterial < 130/80 mmHg, pero no
existen suficientes evidencias que lo avalen. Por ello, la guía NICE propone como buen
control unas cifras de 140/80 mmHg. Si existe nefropatía o angiopatía el objetivo será
menor o igual a 130/80 mmHg (Grado de recomendación B).
Recomendaciones generales: reducción de la ingesta de sal a menos de 2,4 g de
sodio al día (Grado de recomendación A). Pérdida de peso cuando exista
sobrepeso/obesidad, reducción de grasas a < 30% de las kcal/día (Grado de
recomendación A). Realización de ejercicio físico, por lo menos, 30 minutos al día 4 días
a la semana (Grado de recomendación A), reducción de ingesta de alcohol a menos de
30 g/día (3 UBE) (Grado de recomendación A), abandono del hábito tabáquico.
Fármacos: los IECA son de elección en los diabéticos con alto riesgo cardiovascular o
con insuficiencia cardiaca (Grado de recomendación A). Si no es suficiente para
alcanzar el objetivo se añadirá una tiazida (si filtrado glomerular (FG) >30 ml/min) o un
diurético de asa (si FG <30 ml/min); en caso de seguir sin conseguirse el objetivo podrá
añadirse un antagonista del calcio y si persistiese el mal control un ß-bloqueante.
Los ARAII (losartán e irbesartán) han demostrado su beneficio en casos de nefropatía
con albuminuria > 300 mg o hipertrofia ventricular izquierda (Grado de recomendación
A). Los antagonistas del calcio son un tratamiento alternativo. Los beta bloqueantes son
obligados tras un infarto de miocardio y deberán ser cardioselectivos. Los bloqueadores
alfa adrenérgicos se reservarán para tratamientos combinados con más de tres
fármacos.
Macroangiopatía
La macroangiopatía es la afectación arterioesclerótica de las arterias de mediano y gran
calibre que da lugar a patologías como cardiopatía isquémica, enfermedad vascular
cerebral, estenosis de arteria renal y aneurisma de aorta abdominal o
arteriopatíaperiféfica, que causan más del 60% de las muertes den los pacientes
diabéticos.
El médico debe hacer un protocolo de intervención de la macroangiopatía con el fin de
detectarla precozmente.
A todos los pacientes se les hará una anamnesis dirigida (dolor torácico, disnea,
claudicación o dolor en reposo de las extremidades inferiores), un electrocardiograma,
palpación de pulsos pedios y tibiales posteriores, auscultación de carótidas y abdomen
y un plan de intervención insistiendo en una alimentación equilibrada con reducción de
grasas saturadas y ejercicio físico regular. Un control gluciémico, de la dislipemia y de
la presión arterial estrictos, así como prevención secundaria con aspirina (100 mg/ día)
(Grado de recomendación A).
Retinopatía
La retinopatía se define como afectación microvascular de la retina es la complicación
más específica de la diabetes.
Para impedir su aparición, se debe optimizar el control glucémico (HbA1c<7%) y un
control estricto de la presión arterial (Grado de recomendación A).
La fotocoagulación reduce las pérdidas de visión moderadas o graves en un 50-90% a
3 años frente a los no fotocoagulados (Grado de recomendación A) y se indica en
retinopatía no proliferativa grave y proliferativa, así como en el edema macular
clínicamente significativo.
Se realizará un protocolo de cribado que consiste en la realización de un fondo de ojo
por oftalmoscopia con dilatación pupilar o fotografía de la retina con cámara digital no
midriática en el momento del diagnóstico (Grado de recomendación B) y luego:
• Anualmente si no hay lesiones o retinopatía leve (Grado de recomendación B).
• Cada 2-3 años en diabéticos sin retinopatía con buen control glucémico, de corta
evolución (<5 años) y sin microalbuminuria (Grado de recomendación B).
• Cada 4-6 meses si retinopatía no proliferativa grave, proliferativa y en el edema
macular (Grado de recomendación B).
• Antes de la concepción, cada trimestre de gestación y cada 6 meses durante 1 año
tras el parto en las embarazadas con diabetes previa (Grado de recomendación B).
Nefropatia
La microalbuminuria y la proteinuria son predictores de la enfermedad renal avanzada y
morbimortalidad cardiovascular.
Diagnóstico
Para el diagnóstico de nefropatía, la determinación del cociente albúmina/creatinina en
orina matinal es la técnica de elección. En su defecto, se realizará determinación en
orina de 24 hrs o en un intervalo de tiempo exacto (muestra minutada). El diagnóstico
precisa que 2 de 3 determinaciones realizadas en el intervalo de 6 meses sean positivas.
Estas pruebas se realizarán:
• En el momento del diagnóstico de la diabetes cualquiera que sea la edad.
• Anualmente hasta los 70 años si previamente ha sido negativa y en caso de ser positiva
se continúan haciendo los controles anuales para valorar la respuesta al tratamiento y
la progresión de la enfermedad.
Si una determinación sale positiva debe confirmarse el diagnóstico con una segunda
determinación mediante el método de cociente albúmina/ creatinina o bien con orina de
24 hrs.
Plan de intervención
• Control de la presión arterial: si aparece microalbuminuria el objetivo es conseguir una
presión arterial < 130/80 mmHg. (Grado de recomendación A). En cuanto a los fármacos
empleados para tal objetivo, son de elección los IECA en microalbuminuria (Grado de
recomendación A) (los ARA II son una alernativa si se intoleran los IECA ya que reducen
la albuminuria pero no previenen su aparición) y los ARA II cuando existe
macroalbuminuria.
• Optimizar el control glucémico: la HbA1c<7% disminuye en un 33% la aparición de
microalbuminuria y en un 39% su progresión amacroalbuminuria (Grado de
recomendación A).
• Otras medidas: cese del hábito tabáquico, ya que empeora la progresión de la
nefropatía diabética, evitar fármacos nefrotóxicos y exploraciones con contraste yodado
intravenoso, en fase de proteinuria, restringir las proteínas de origen animal a ≤0,8
g/Kg/día.
Pie diabético
Es consecuencia de la pérdida de sensibilidad por neuropatía y/o la presencia de
deformidades.
Se conoce como pie de riesgo (riesgo aumentado de amputación) a aquel que tiene un
paciente que ha sufrido úlcera o amputación previa, pérdida de sensibilidad protectora
y/o neuropatía, alteraciones bimecánicas del tipo halluxvalgus, callosidades o
desviaciones; pacientes con arteriopatía periférica y pacientes con alteraciones graves
en el estado de la piel y las uñas.
En el momento de diagnóstico de diabetes y, posteriormente, cada año, debe hacerse
una inspección de pies y zapatos y una evaluación neurológica con monofilamento 5.07
y una evaluación vascular (palpación de pulsos pedios y tibiales posteriores) para
detectar esta patología y hacer un seguimiento de la misma.
Tratamiento de las lesiones establecidas:
Hiperqueratosis: vaselina salicilada. Callosidades: escisión. Fisuras: asépticos suaves
y rodetes de protección. Ampollas: cura tópica. Deformidades óseas: calzado adecuado
y valoración por ortopeda. Úlceras: toma de cultivo si hay signos de infección y
radiografía. Lavar con agua y jabón, cura tópica, desbridamiento quirúrgico o con
hidrogeles, descarga de la extremidad para minimizar presión mediante férulas,
vendajes y órtesis de silicona, reposo con el pie elevado excepto si haya isquemia grave.
En espera de cultivo se puede iniciar tratamiento empírico con:
• Úlcera superficial: amoxicilina-ácido clavulánico (clindamicina si alergia).
• Úlcera profunda: amoxicilina-ácido clavulánico + ciprofloxacino.
Son criterios de derivación hospitalaria urgente la celulitis > 2 cm o <2 cm si se sospecha
anaerobios o existe afectación general, articular u ósea, isquemia o paciente
inmunodeprimido. Criterios de derivación hospitalaria preferente son: úlceras grado II-III
y cualquier úlcera de 4 semanas de evolución si existe isquemia independientemente
de su profundidad.
Neuropatía somática
Existen diversas formas clínicas de neuropatía somática. Las Neuropatías craneales
pueden ser la presentación inicial de la diabetes en ancianos. Su forma más frecuente
es la afectación del III par que cursa condolor periorbitario, diplopía, y paresia muscular
pero conserva la movilidad pupilar. Se resuelve espontáneamente en 3-4 meses.De las
neuropatías por atrapamiento las más frecuente es síndrome del túnel carpiano pero
también es típica la afectación del femorocutáneo (meralgiaparestésica). La neuropatía
proximal es una forma poco frecuente que se da en pacientes mayores de 60 años y
con malos controles glucémicos durante un tiempo prolongado. La polineuritis simétrica
distal es la complicación crónica más frecuente de la diabetes. Afecta con mayor
frecuencia a las extremidades inferiores y la forma clínica más habitual es sensitivo-
motora en extremidades inferiores con predominio de los síntomas sensitivos
(parestesias en calcetín, quemazón, alodinia, hiperalgesia), calambres dolor nocturno.
La afectación de las fibras autonómicas del nervio periférico produce alteraciones
vasomotoras y sudoración características del pie neuropático.
Como tratamiento sintomático del dolor los antidepresivos tricíclicos (Grado de
recomendación A) y los anticomiales han demostrado ser eficaces. El tratamiento tópico
(capsaicina, dinitrato de isosorbida en nebulizador) pueden se útiles si la zona dolorosa
está localizada.
Neuropatía autonómica
Todos los órganos con inervación autonómica (simpático- parasimpático) pueden estar
afectados pero los síntomas más frecuentes son gastrointestinales (diarrea/
estreñimiento, gastroparesia), genitourinarios (disfunción de la vejiga urinaria, disfunción
eréctil), cardiovasculares, y sudorales (sudoración facial, hiperhidrosis dela mitad
superior del cuerpo y anhidrosis en la inferior), hipoglucemia inadvertida: manifestación
debida a la pérdida de la respuesta simpática a la hipoglucemia.
Pueden emplearse tratamientos para cada síntoma concreto:
Gastroparesia: medidas higiénico-dietéticas, procinéticos; diarrea: colestiramina,
loperamida; estreñimiento: dieta rica en fibra, hidratación, laxantes suaves u osmóticos.
Trastornos vesicales: vaciado vesical frecuente, autosondaje, control de la infección,
maniobra de Credé. Impotencia: varnafilo, sildenafilo, prostaglandinas intracavernosas,
prótesis. Sudoración gustativa: evitar el alimento desencadenante, anticolinérgicos,
antidepresivos tricíclicos. Hipoglucemia inadvertida: autoanálisis diarios, objetivos de
control más laxos.
Hipotensión ortostática
Es una complicación tardía de la diabetes de muy larga evolución. Ocurre por la
afectación de los barorreceptores aórticos y carotídeos. Se debe revisar el tratamiento
asociado, dar suplementos de sal y realizar medidas postulares o pautar 25 mg/día de
indometacina para controlar los síntomas.
Hipogluciemia
Se define bioquímicamente como glucemia venosa ≤ 70 mg/dl o glicemia capilar ≤ 60
mg/dl.
Las causa más habituales son la disminución o retraso de un ingesta y omisión de algún
suplemento, aumento de la actividad física, errores en las dosis de sulfonilureas o
insulina, mala técnica de inyección de insulina, ingesta de alcohol, interacciones con
otros fármacos. La hipoglucemia nocturna debe sospecharse si el paciente sufre
inquietud, sudoración nocturna, pesadillas o cefalea matinal.
Plan de tratamiento
1. Paciente consciente: 1,5-2 raciones de hidratos de carbono de absorción rápida (en
tratados con acarbosa/miglitol asociados a secretagogos o insulina se aconseja glucosa
pura).
A) Si está tratado con insulina: valorar el momento de aparición de la hipoglucemia:
• 30 minutos antes de las comidas principales: adelantar la comida empezando por la
fruta.
• 30-60 minutos antes de una comida: tomar 1,5- 2 raciones de hidratos de carbono de
absorción rápida.
• > 1 hora antes: tomar 1,5-2 raciones de hidratos de carbono y después un suplemento
extra.
B) Si está siendo tratado con sulfonilureas: si es leve al ceder la clínica tomar un
suplemento extra para evitar recaídas. Realizar glicemia capilar cada 6-8 hrs durante 24
hrs. Suspender 12-24 hrs las sulfonilureas.
2. Paciente inconsciente: Evitar la glucosa oral. Administrar 1 vial de glucagón i.m./
s.c. o una ampolla de glucosmóni.v. o infundido por vía rectal.
• Tratados con sulfonilureas: tratar y posteriormente remitir al hospital.
• Tratados con insulina: reducir en un 20-30% la siguiente dosis de insulina.
Alimentos y fármacos para tratar la hipoglucemia. Equivalencia de 10 g de hidratos de
carbono (1 ración).
• De elección: 1 vaso de zumo diluido (comercial), 1 bebida edulcorada (colas), 2,5
cucharaditas de azúcar, 1 sobre de azúcar de cafetería, 2 cucharadas de miel.
• Glucosa pura: 2 comprimidos de Glucosport, 2 caramelos o 6-7 caramelos de goma.
• Otros de absorción menos rápida: fruta (200 g melón o 50 g de plátano).
Diabetes mellitus en el paciente inmigrante
El inmigrante es predominantemente una persona joven y sana, sin embargo, el
reagrupamiento familiar motiva la presencia de familiares de mayor edad que puedan
tener diabetes mellitus tipo 2.
Las diferencias de prevalencia de diabetes entre los diferentes grupos étnicos se deben
además de a la genética, a diferencias medioambientales, socioeconómicas, así como
a la dieta, obesidad y la no realización de ejercicio.
La atención al inmigrante se ve dificultada por problemas de idioma y de conceptos
culturales sanitarios. Así, algunas etnias no comprenden el concepto de prevención.
Las etnias de alto riesgo para diabetes mellitus tipo 2 son las originarias de México,
países de Centroamérica, Caribe, islas del Pacífico y área del Indo- Pakistán.
La occidentalización de la dieta del inmigrante supone un aumento de calorías y pueden
existir dificultades culturales y religiosas para la práctica del ejercicio físico. Estos
pacientes en su mayoría proceden de culturas con tradición oral, de ahí la poca utilidad
de los folletos educativos y son tendentes a delegar el control de su enfermedad en el
profesional sanitario. Los mediadores culturales pueden ser útiles en este proceso.
Un tema importante es el control de la diabetes mellitus durante el Ramadán en los
pacientes musulmanes. El Ramadán es el noveno mes lunar (variable cada año) durante
el cual no puede comer ni beber durante la horas de luz. Se realizan dos grandes
comidas al día: una antes de la salida del sol y otra después de la puesta.
El Corán exime del cumplimento del Ramadán a las personas con diabetes u otras
enfermedades, sin embargo, quieren cumplir con el precepto la mayoría de los
musulmanes.
Por ello el médico, debe individualizar el plan de cuidados, intentar optimizar el control
glucémico 1-2 meses antes de Ramadán, recomendar la ingesta de alimentos ricos en
fibra y con índice glucémico bajo, insistir en la monitorización frecuente de la glucemia
mediante el autoanálisis, educar sobre los potenciales riesgos y la conveniencia de
romper el ayuno si aparecen síntomas de hipoglucemia o glucemia capilar < 60 mg/dl o
> 300 mg/dl.