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Teología y Simbolismo en Apocalipsis

El documento discute el género literario de la apocalíptica, su origen judío y su propósito de ofrecer esperanza a los creyentes en tiempos de persecución. Examina al autor de Apocalipsis, identificado como Yojanan pero probablemente no el apóstol, y analiza el número de la bestia mencionada en el texto, sugiriendo que originalmente podría haber sido 616 en referencia al emperador Calígula en lugar de 666 asociado a Nerón.
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Teología y Simbolismo en Apocalipsis

El documento discute el género literario de la apocalíptica, su origen judío y su propósito de ofrecer esperanza a los creyentes en tiempos de persecución. Examina al autor de Apocalipsis, identificado como Yojanan pero probablemente no el apóstol, y analiza el número de la bestia mencionada en el texto, sugiriendo que originalmente podría haber sido 616 en referencia al emperador Calígula en lugar de 666 asociado a Nerón.
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INTRODUCCIÓN:

La apocalíptica no es ni profecía, ni historia, sino teología narrativa y de resistencia. Yeshua


no dijo nada de eso. En todo apocalipsis hay un mediador entre Elohim y el apocalipsista.
Yojanan de Patmos eligió poner como mediador a Yeshua.
La apocalíptica es un género literario de origen judío, que apareció por primera vez durante
la persecución de Antíoco Epífanes (s.II a. ec), y ha vuelto a presentarse en otros momentos
en que el pueblo judío y luego los primeros discípulos han estado en situaciones tan
desesperante que la única salida tendría que venir de una intervención de Elohim. Lo que
hacen los apocalipsistas es escribir para que el pueblo no pierda la esperanza de que Elohim
los va a librar de la persecución, y por eso se le llama literatura de resistencia, para que el
pueblo resista y mantenga la esperanza. Así, el autor relata hechos en los que Elohim los
liberó en el pasado, pero los presenta como cosas que van a suceder (vaticina ex-eventu),
puesto que los cuenta un personaje del pasado (Daniel, Yojanan) para mostrar que todo
está en manos de Elohim.
En ese esquema propio de los apocalipsis, siempre hay un mediador (un ángel en Daniel,
en Apocalipsis). La existencia de un mediador es una de las claves para identificar un
apocalipsis y diferenciarlo de las profecías, en las que siempre Elohim habla directamente
con el profeta. Ese mediador simplemente sirve de recurso literario para dejar en claro que
los que relatan el apocalipsis no son profetas. Esto que ahora hay que explicar con tanto
cuidado, era clarísimo para los lectores de la antiguedad. Por algo los judíos nunca pusieron
a Daniel entre los profetas (Nebi'im), sino entre los escritos (Ketubim), pero nos vemos en
la necesidad de explicar lo evidente porque los fundamentalistas han hecho un lio con su
lecura literalista de la Tanaj.

Primero no podemos entrar a este libro ignorando la abundancia de símbolos de este género
literario empezando por la palabra cordero objetivamente no es un animal sino un
símbolo y el uso de tipología y su correcta interpretación (exegesis) parte del uso que
hace el autor del Tanaj, sin esto estaríamos divagando y extraviados entre falsas
aplicaciones... También de vemos considerar el contexto del santuario que al igual que los
hijos de Hashem es objeto de ataque constante y directo por satanas (la maldad en los
emperadores romanos):

 apoca13:6 Y abrió su boca (en referencia al emperador Domiciano) en blasfemias


contra Elohim, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que
moran en el cielo.

 apoc 12:17 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus malajim
luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus malajim;

Ahora bien, constantemente repetidamente insistentemente el autor menciona la


universalidad de los símbolos :4 ángulos de la tierra:

 apo7:1 Después de esto vi a cuatro malajim en pie sobre los cuatro ángulos de la
tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento
alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.

Y lo arrojó a la tierra:

 apoc 8:5 Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la
tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.
Un merismo típico de la escritura de los judíos para habla de universalidad cielos y tierra:

apoc10:2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el
izquierdo sobre la tierra;

 Apoc 11:18 se han airado las naciones


 Apoc 12:9 engaña al mundo entero!!!...
 Apoc 13:3 se maravilló en pos de la bestia toda la tierra
 13:12 hace q la tierra y sus moradores.
 Apoc14: anunciar la besorah a los q moran en la tierra a toda nación tribu lengua
pueblo (4 =universalidad)
 apoc 14 babilonia ha dado a beber a todas las naciones el vino de su fornicación
(nota babilonia está en todas las naciones)
 apoc 14:15 la mies de la de la tierra está madura.
 Apo16:1derramad sobre la tierra las 7 copas. Ahora hagamos una pausa como supo
Juan q la destrucción era inminente en el tiempo del fin.

¿Necesitamos más textos para lo obvio? Muchos símbolos son universales en el libro.

EL AUTOR:
El autor de Apocalipsis se identifica a sí mismo con el nombre de Yojanan (1:1,4,9; 22:8),
pero nunca se identifica como Yojanan el hijo de Zebedeo. En efecto, cuando el autor de
Apocalipsis tiene visiones sobre los apóstoles habla de ellos en tercera persona plural,
«ellos». Uno esperaría que del autor ser parte de ese grupo tan significativo a finales del
primer siglo apelara a su relación con ellos con un pronombre en primera persona plural,
«nosotros», pero no lo hace (18:20; 21:14). Sin entrar en los méritos de si el apóstol Yojanan
escribió la besorah que lleva su nombre, que sería un análisis histórico crítico también, una
mirada a los textos del Apocalipsis y del besorah nos dejan ver tantas diferencias que nos
hacen dudar que el mismo autor esté detrás de ambas obras. El autor del besorah de
Yojanan se mantiene anónimo detrás de esta imagen del discípulo amado (Yojanan 13:23;
19:26-35; 20:1; 21:24), mientras que el autor de Apocalipsis se identifica. El griego del
besorah de Yojanan es correcto e intachable, mientras que el griego de Apocalipsis
es de estilo hebreo. Un lector o lectora con un conocimiento rudimentario del griego se da
cuenta que el autor del besorah de Yojanan domina la morfología y la sintaxis helenística,
mientras que el autor de Apocalipsis parece que está escribiendo en un segundo
idioma.

EL CASO DE LA MARCE DE LA BESTIA:

Número de la Bestia en Apocalipsis 13,18.


Se supone que la bestia de Apocalipsis sea el emperador Nerón César si Apocalipsis es un
documento de la década 60’s por el contexto histórico y la suma numérica por el nombre
hebreo de Nerón aunque el texto apocalíptico es en griego, como se lee en v18: «el que
tiene entendimiento, deduzca el número de la bestia.» sin embargo, si Apocalipsis es
un documento redactado en la primera mitad de la década 90’s, el emperador de turno
fue Domiciano, este sería la bestia a la que el autor del texto se refirió ya que el primero
reinó del 54-68 y el otro del 81-96.
Los números no existían en los idiomas antiguos como: arameo, hebreo, griego y latín, de
modo que las letras tenían valor numérico y la suma de cada letra daba un resultado final.
Si se hace este análisis matemático con el nombre de Nerón Cesar, el valor de cada
letra es: +50 +200 +6 +50 +100 +60 +200, y su suma total es 666, esto se conoce como
gematría, no obstante, se ha propuesto otro número, unos arqueólogos británicos hallaron
un vertedero de aproximadamente diez metros de profundidad en una antigua ciudad egipcia
de Oxyrhynchus, allí hallaron unos papiros que eventualmente fueron trasladado hacia
Oxford para ser limpiados y traducidos. Uno de esos papiros fue identificado en 1999 como
un extracto del libro de Apocalipsis escrito hacia el siglo III, que actualmente se conoce como
el P115 (Papiro 115) o el Códice Ephraemi. Este papiro no contiene #χςξ, sino #χις; la
tercera letra de una es la ξ (xi) y la ς (sigma final), está última desapareció tres siglos d. ec.
El Dr. Paul Lewes comentó en su obra literaria "A Key to Christian": «El número 616
se da en uno de los dos mejores manuscritos, C (El Códice Ephraemi Rescriptus,
Paris), por la versión latina de Ticonius (DCXI, ed. Souter in the Journal of Theology, SE,
April 1913) y por una Antigua version Armenia (ed. Conybeare, 1907).»
 El Dr. Daniel B. Wallace, profesor de Crítica Textual comentó: «Me inclino a
pensar que el número original fue 616, pero es necesario mucho trabajo para
determinar esto. Aunque este es el fragmento más antiguo de esta parte del
Apocalipsis, las afinidades textuales y la confiabilidad general todavía deben
ser examinadas por completo… el punto aquí es que uno no puede apelar
simplemente a que es el más antiguo manuscrito y asumir que el asunto está
resuelto. La crítica textual no se hace de una manera tan simplista. La fecha es muy
importante, pero hay muchos otros factores que intervienen.»
 David Parker, profesor de Paleografía en la Universidad de Birmingham
comentó: «Esto es un ejemplo de gematría, donde los números están basados
en valores numéricos de letras de nombres de las personas. Los primeros
discípulos acostumbraban usar números para ocultar la identidad de personas a las
cuales atacaban: 616 se refiere al Emperador Calígula.»
 El Dr. Robert Mounce comentó en su libro de Apocalipsis: «En la antigüedad
las letras del alfabeto se utilizaban también como números. Las nueve primeras
letras del alfabeto griego eran los símbolos de los números del uno al nueve, las
nueve siguientes para los números del diez al noventa, etcétera. Puesto que el
alfabeto griego no disponía de suficientes letras se introdujeron en el sistema
algunas letras y signos obsoletos. Así, pues cada nombre arrojaba un número.»
 Yattenciy Bonilla, profesor de griego y de Escatología comentó: «Según los
historiadores romanos, a Domiciano le decían "La Bestia" (humana)...
persiguió a los judeodiscípulos porque Roma cayó en una crisis económica y
sociocultural. Hasta los Bárbaros amenazaron con conquistar a Roma. Los
papirólogos afirman que por consiguiente esta puede ser la segunda copia, es decir,
la copia del mismo texto original. El 666 fue intencionalmente introducido al texto
(algún manuscrito) por un copista, que luego adaptaron el texto a su contexto,
a la "Bestia" de su época por decirlo de algún modo. Fue a finales del siglo IV o
comienzos del siglo V, la Vulgata Latina de Jerónimo de Estridon. El código 666
alude a Juliano el apóstata». Esta variante de los seiscientos diez y seis (616)
era conocida en la antigüedad, incluso, Ireneo de León rechazó esa variante
en el siglo III alegando que era traducción errada de algún copista.

¿Cuándo se redactó el Apocalipsis juanino y quién era la bestia? Tanto Apocalipsis como la
Besorah de Yojanan contienen muchas interpolaciones (textos agregados) a mano de un
segundo redactor o editor, y esto explica o devela que la redacción fue por un periodo muy
extenso, de modo que no se debe establecer una fecha o década exacta. El emperador
romano debió ser Nerón César porque su nombre en hebreo suma el 666, había una
creencia de que resucitaría al ser la bestia con herida mortal y que volvió a sanar.

La plebe de Roma recordó durante largo tiempo a Nerón. Lo mismo hicieron los partos, como
lo demuestra la aparición de un hombre que se hizo pasar por Nerón y que optó por
refugiarse en el Imperio de los Arsácidas. Semejante noticia es muy probable que influyera
en la creencia posterior de su retorno, en la creencia del Nero Redivivus, esencial para la
ideología escatológica del Nerón Anti-mesías o Nerón como precursor del Anti-mesías.
Sus sucesores mostraron actitudes diversas en cuanto a la importancia de su figura: la
política de Galba, opuesta a la llevada por Nerón, provocó el despertar nostálgico en la
sociedad por el desaparecido emperador. Otón, aclamado por la plebe como “Ab infima
plebe apellatus Nero, restauró las imágenes de Nerón, repuso en sus cargos a los libertos
de éste e incluso se propuso contraer matrimonio con la última esposa del difunto Nerón,
Estatilia Mesalina. Vitelio, tras la victoria en Bedriacum, se presentó a las masas como un
Nero redivivus. Vespasiano, por su parte, se mostró respetuoso por la memoria de Galba,
además de seguidor de su tradicionalismo, rechazando cualquier manifestación
característica del “neronismo”. Su hijo Domiciano fue muy similar en gobierno a Nerón (y al
igual que él, considerado como persecutor, el segundo para ser más exactos).

Durante la época Flavia, Nerón tampoco fue olvidado, especialmente en Oriente. De hecho,
fue en estos tiempos cuando aparecieron nuevos “falsos nerones”, tres para ser exactos,
aceptados de buen grado entre el pueblo. Con el transcurso de los siglos, su figura cayó
progresivamente en el olvido. Los autores del Bajo Imperio manifestaron una evidente
ignorancia en relación a los hechos del período neroniano, permaneciendo el mito de su
inquietante indiosincrasia.

 Eutropio,
 Juliano,
 Amiano Marcelino
 Aurelio Víctor

trataron a Nerón de forma somera e incompleta. A finales del siglo V, Rufio Festo consideró
a Nerón como el emperador más detestable que haya tenido que soportar Roma.

La creencia en la inminente llegada del Anti-mesías ha sido vista como una escapada para
aquellos pueblos u hombres duramente oprimidos por la injusticia, el hambre, las
enfermedades, etc. Es un personaje característico de la escatología, de un tiempo futuro
que no ha sucedido pero que, en la mentalidad de los que lo creen, sucederá suponiendo
el fin de los tiempos y de la historia humana. La imagen del Anti-mesías como
encarnación del mal comienza a forjarse en la literatura tanajica, aunque en ella no
encontremos dicho término. No nos debe extrañar: el Tanaj está infestado de
representaciones e imágenes del mal que expresan la trasgresión de la torah o la conducta
desordenada. Estas imágenes del mal van desde Caín, Lamec, Nimrod, el Faraón,
Senaquerib, Nabucodonosor, hasta ciudades como Sodoma y Gomorra; Babilonia,
Edom, Tiro, Gog y Magog; animales como la serpiente, la langosta, el becerro de oro.

Todas estas imágenes no tienen por qué ser oficialmente prefiguraciones del Anti-mesías,
porque de hecho hablamos de motivos configurados siglos antes de los acontecimientos del
pacto renovado. Todas estas imágenes y motivos podemos considerarlas como realidades
que más tarde los teólogos o los “Padres de la Iglesia”, reinterpretarían y los
considerarían como el Anti-mesías. De los muchos personajes vinculados al mal, nos
centraremos en el ejemplo más similar al caso de Nerón, que ya hemos mencionado
anteriormente: a Antíoco IV Epifanes, considerado el “cuerno pequeño”, de la cuarta bestia
del libro de Daniel. El reinado de este monarca supuso para Israel un período nefasto,
protagonizado por la opresión social, pero sobre todo por la persecución religiosa. Y
no es de extrañar:

salvando las distancias con respecto a Nerón, cuya persecución duró como mínimo un año
y fue local (en Roma), Antíoco IV Epifanes conmocionó y mucho al pueblo judío, ya que éste
tuvo que vivir una época de terror que, mucho peor que la persecución neroniana contra los
primeros discípulos. En el Pacto Renovado, aparece por primera vez el término “Anti-
mesías”, mención única del personaje escatológico de forma explícita, aunque sin referirse
a ningún personaje o realidad histórica en concreto.
El término posee un significado bastante genérico, en cuanto a que con éste se designan a
todos aquellos que dudan de la mesianidad de Rabí Yeshua. El autor que así mismo se
llama Yojanan, advierte a los miembros de la comunidad de la presencia de muchos que se
hacen pasar por profetas.

En una obra, característica de la apocalíptica apócrifa judía, denominada como “El martirio
y la ascensión de Isaías”, se habla de la encarnación del demonio Belial en un personaje
masculino, matricida, que será rey y perseguirá a los primeros discípulos. Pese a todo,
tras 1342 días, el Eterno lo vencerá, arrastrando a Belial y a sus ejércitos a la Gehena. La
identificación de Belial con Nerón es clara, aunque “implícitamente” al no mencionarse su
nombre: Matricida y mención al martirio de Kefa y Shaul. No cabe lugar a la duda. No
podemos dejar de lado los conocidos como Oráculos Sibilinos, en concreto el quinto oráculo.
En él se habla de una terrible guerra que sucede a la muerte de un rey y en la que todos los
monarcas y soberanos son aniquilados. Con la paz, vendrá Nerón, presentado como un
conquistador para derrocar a su sucesor y a los grandes tiranos y salvar a los
humillados. Aquí, Nerón se convierte en un personaje escatológico, pero no demoníaco,
pese a que estos oráculos tienen procedencia tanto judía como nazarena.

A partir del siglo III, en la génesis de la Antigüedad tardía, podemos constatar la existencia
de dos posiciones ideológicas en torno a la cuestión del Nero Antichristus. En cuanto a la
primera de estas posiciones, estaría representada por aquellos autores (sin contar a los de
“a pie” que creerían en ello) que sostenían la creencia en Nerón como Anticristo o, en su
defecto, como precursor o antecesor de éste, como consecuencia de la exégesis de libros
bíblicos, principalmente el Apocalipsis. Comodiano, que escribió en latín en torno al año
260 d.C. parece tratarse de un hombre de procedencia siríaca y descendiente
ideológica y proféticamente de los Oráculos Sibilinos y del Apocalipsis. En un pasaje
sobre los tiempos del Anticristo, Nerón vuelve de la muerte coincidiendo con el fin del
mundo, para derrotar a los godos y ser bien recibido por romanos y judíos para
nuevamente perseguir a los cristianos y, paradójicamente, ser vencido por el
verdadero Anticristo, que tendrá como lugar de origen a Oriente. Casi contemporáneo,
tenemos al obispo y mártir Victorino de Poetovio, originario de Panonia, quien afirma sin
ningún tipo de tapujos que Nerón es verdaderamente la bestia de la Revelación, la del 666.
Prosigue narrando que el emperador se mató (como bien narran los historiadores romanos),
pero que sería el propio Dios quien lo resucitaría para convertirlo en rey de los judíos y de
los perseguidores de los cristianos44. Resulta increíble que un autor cristiano pudiera creer
semejante idea tras realizar la exégesis del Apocalipsis, pero seguramente lo haría con la
firme idea de que los cristianos son puestos a prueba por Dios mediante persecuciones y
martirios.

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