0% encontró este documento útil (0 votos)
144 vistas4 páginas

Aurelio Selles

Aurelio de Cádiz fue un importante cantaor flamenco del siglo XX conocido por preservar los estilos tradicionales del cante gaditano. Nació en 1887 en Cádiz y se dedicó al cante después de probar suerte como torero bajo el nombre de El Gaditano. Aunque prefería cantar en privado, viajó por España y el extranjero actuando para aficionados. Fue considerado uno de los últimos grandes maestros del cante puro y maestro de la escuela gaditana. Murió en 1974 en C
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
144 vistas4 páginas

Aurelio Selles

Aurelio de Cádiz fue un importante cantaor flamenco del siglo XX conocido por preservar los estilos tradicionales del cante gaditano. Nació en 1887 en Cádiz y se dedicó al cante después de probar suerte como torero bajo el nombre de El Gaditano. Aunque prefería cantar en privado, viajó por España y el extranjero actuando para aficionados. Fue considerado uno de los últimos grandes maestros del cante puro y maestro de la escuela gaditana. Murió en 1974 en C
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

..

Aurelio
de
Cádiz
Retrato Imaginario de Aurelio Selles.
Óleo de Antonio Povedano.

AURELIO DE CÁDlZ. Nombre artístico de Aurelio Sellés Nondedeu.


Cádiz, 1887- 1974. Cantaor. También conocido como El Tuerto
Aurelio. En su primera juventud quiso ser torero, con el nombre de
El Gaditano, y de hecho actuó en varias novilladas sin éxito.
Después de trabajar en diversos oficios, decidió dedicarse al cante
flamenco, como ya lo hiciera su hermano El Chele Fateta. A partir de
los veinticinco años es cuando empieza a destacar Aurelio en los
ambientes flamencos, cotizándose económicamente altas sus
actuaciones en fiestas y reuniones íntimas, ya que nunca quiso
actuar en tablaos y teatros, salvo durante una gira con Pastora
Imperio, los años 1925 y 1926.

No obstante su limitación al cante en la intimidad, viajó por toda


España y países extranjeros como Francia, Bélgica, Gran Bretaña,
Cuba, Estados Unidos, etc. al ser solicitado por aficionados cabales
y aristócratas, dada su fama de cantaor ortodoxo y sucesor de la
más pura escuela gaditana, principalmente de los estilos de Enrique
El Mellizo, de los que era perfecto conocedor y a los que les
imprimía una indudable personalidad. Le gustó siempre cantar para
entendidos y, aparte de una temporada que vivió en Madrid,
alternando en los colmaos de Los Gabrieles y Villa Rosa, junto a las
grandes figuras, siempre residió en su ciudad natal, hasta donde le
llegaban los requerimientos y las más atractivas ofertas para cantar
en otras localidades. Formó parte del jurado del Concurso Nacional
de Arte Flamenco de Córdoba, en sus cuatro primeras
convocatorias. En 1955, presidido por José María Pemán, se le
tributó un homenaje en Cádiz, y en 1964, otro, rotulándose una calle
con su nombre. La Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos
Andaluces, le otorgó el Premio Nacional de Cante, en 1965, y con tal
ocasión Aurelio de Cádiz, haciendo una excepción, cantó en público
acompañado por la guitarra de El Niño de los Rizos. Hay que
destacar, entre las actuaciones más históricas del maestro gaditano,
su intervención en los actos artísticos de la coronación de la reina
Isabel II de Inglaterra, y en los celebrados durante el viaje inaugural
del buque Covadonga a América. Su discografía, aunque no muy
amplia, es de un gran interés. En 1973, la Peña Flamenca Enrique
El Mellizo, de Cádiz, le dedicó su I Noche Flamenca. Murió el 19 de
septiembre de 1974, a consecuencia de un colapso vascular, y su
entierro, al día siguiente, estuvo presidido, junto a sus familiares y
allegados, por el escritor José María Pemán, autor de un poema
glosador de su cante y personalidad flamenca, y el alcalde de la
ciudad, con la asistencia de centenares de personas y de
numerosos artistas flamencos y toreros.

La Peña Flamenca Enrique El Mellizo, volvió a dedicarle su Noche


Flamenca, en 1975, festival en el que actuaron Beni de Cádiz, El
Camarón de la Isla, Carmen Linares, Chano Lobato, Curro Malena,
Diego Clavel, Juanito Villar, Los Panderetos, Niño Medina, Pa
nsequito, Rancapino, Manuela Carrasco, Curro Fernández, Manuel
Domínguez, Paco Cepero, Manuel Morao y Ramón de Algeciras. La
misma entidad, en 1984, al cumplirse los diez años de su
fallecimiento, le dedicó su IV Semana Cultural Flamenca, en el mes
de diciembre, en la que destacaron los siguientes actos; día 3, misa
flamenca y descubrimiento de una placa de mármol en el número 3
de la calle Santa María, donde nació el cantaor, día 4, mesa redonda
en torno a su figura y su arte, moderada por Jesús del Río, con la
participación de Tío Agustín El Melu, Francisco Vallecillo, Tío Chele,
Manuel Portela, Juan El Aceitunero, Ramón Jarana, Eloy Blanco y
Pedro Ordóñez: día 5, conferencia de Juan de la Plata, sobre el
tema "Mis Recuerdos de Aurelio Sellés"; día 6, recital de cante. bajo
el título de Así cantaba Aurelio, con la participación de Rancapino y
El Niño del Mentidero. acompañados a la guitarra por Santíago
García; y día 7, lectura dc poemas de Antonio Murciano, y recital de
cante a cargo de Chano Lobato y Paco del Solano, con el toque de
El Niño de los Rizos. Dos libros se han publicado sobre la vida y el
cante de Aurelio de Cádiz: Aurelio; su cante, su vida, de Manuel
Moreno Delgado, y Conversaciones flamencas con Aurelio de Cádiz,
de José Blas Vega, en 1964 y 1978, respectivamente.

A continuación se exponen una serie de comentarios publicados,


tanto antes como después de su muerte, sobre la importancia
artística del cantaor gaditano, considerado uno de los últimos
grandes maestros de su arte:

Manuel Ríos Ruiz: «Aurelio pasa a la historia del flamenco como un


payo maestro del cante puro, especialmente en los estilos genuinos
de su tierra. Ha sido una especie de institución, en una época que
precisaba de cantaores como él, de conservadores de unos aires
flamencos inconfundibles y antiguos».

Manuel Martín Martín: «Su quehacer flamenco, decisivo y


pedagógico, constituye el foco iluminado de una generación
gaditana que parece dormitar por el peso de la historia y, sobre todo,
por la talla de los hombres que la forjaron. El basamento que
subyace en la obra de Aurelio es la genialidad recreadora o la
intuición musical de un gitano andaluz llamado Enrique El Mellizo».

Evaristógenes: "Lo metió en un alambique y le puso el péndulo de


su voz. Así este cante nuestro, las alegrías, recuperó su pureza y su
exacto compás".

Jesús del Río: «Manolo Caracol le profesaba una devoción rayana


con el delirio. Y con respecto al cante, Aurelio conocía todos los
estilos y era un excelente siguiriyero, alén de sus soleares que
tenían una fuerza inconfundible. Pero lo que mejor se conocen de él
son sus excelentes malagueñas. De las de Enrique, que cantaba
con emoción profunda, como si de un ritmo litúrgico se tratara».

Juan Luis Manfredi : «Es una fuente inagotable de historia del


flamenco, una pagina viva de ese libro no escrito donde se recogen
las alegrías y las desgracias de los artistas Es quizás el cantaor más
viejo y el único sobreviviente de aquella época heroica y confusa,
cimentada en las mesas de una venta o en la salida de un
palacete».

Fernando el de Triana; «Este gran cantaor no debiera cantarle más


que al verdadero inteligente. Y dirán mis amables lectores: ¿por
qué? Pues muy sencillo, porque la voz de Aurelio no es bonita
aunque sí muy cantaora, y como en los principios de sus
actuaciones casi siermpre tiene la voz rozada, a quien no le haya
oído nunca le da la sensación de que no es quien es . Una vez
entonado no hay quien aguante sin sentir algo extraño en los
nervios. Establece la lucha de las pocas facultades con el arte
supremo y le hace unas cosas a los cantes que tiran pellizcos en el
alma. Además, puede decirse que es el más fiel mantenedor de la
famosa escuela gaditana a cuyo frente figuró, como maestro de
maestros, el glorioso Enrique El Mellizo».

Fernando Quiñones: «En toda época, desde aquélla tan distante de


su juventud, hasta las de más rotundo desconcierto y degeneración
del cante flamenco, Aurelio ha impartido y repartido la firme pureza
en la que se apoyan las verdades mejores del cante. Nos
encontramos de un lado, con el intérprete sosegado, sabio, de gran
dominio técnico y equilibrada consciencia, que en ningún caso
pierde la cabeza cantando y cuyo atenimiento a las más
tradicionales virtudes de la escuela gaditana y de sus capitales
creadores es ordenado, canónico, ejemplar. Pero, por otra parte, se
da también en Aurelio Sellés una profunda garra que él exterioriza,
sobre todo, en aquellos cantes con los que se siente más a sus
anchas; soleares, malagueñas y alegrías, el específico género
gaditano que él revitalizó y rescató de la más triste decadencia. Es
Aurelio, asimismo, sobrio y excelente siguiriyero. Más el rajo y la
fuerza de sus soleares -cuyo caudal melódico ha aumentado con un
valiente remate de su invención- y de sus malagueñas del Mellizo - a
las que suele prolongar con una hermosa introducción por medias
granainas - son verdaderamente indespintables, así como el
enternecedor velo de melancolía con que envuelve, delicadamente,
su cante por alegrías ... Tenemos, pues, a un Aurelio del orden y a
otro del misterio y de la pasión.. Se ha reiterado que lo mejor de su
venerado Mellizo eran los tonos altos, y que es en los bajos donde
Aurelio logra sus más plenas calidades».

Anselmo González Climent: «Una vez cortada la coleta, Aurelio se


volcó de lleno sobre el cante. Así, el medroso novillero llegó a
convertirse en una de las glorias más valientes y significativas del
flamenquismo.... Aurelio sabe todo lo que hay que saber en materia
de cante... Hoy Aurelio es el asidero firme e inexcusable para los
que sigan pretendiendo vivir y convivir con el cante jondo,, el de
verdad. Posiblemente, y sin posibles, sea Aurelio la última figura
perteneciente a la época de oro del cante... Aurelio forma parte
indispensable de la llamada Escuela de Cádiz. En ella se ha nutrido
y a ella le ha prestado importantes desorrollos artísticos».

Auguto Butler; «Ejerce su magisterio impar, sordo e insensible a


perniciosos cantos de sirena que a tantos otros logran subyugar
actualmente, sin querer saber nada de otra cosa quede los cantes
imperecederos, legados preciosos de los viejos maestros».

Datos extraidos del Diccionario Flamenco


de Jose Blas Vega y Manuel Rios Ruiz
Cinterco - 1985.

También podría gustarte