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Introduccion

Este documento discute la erosión del suelo como el principal proceso de degradación de las tierras. La erosión del suelo reduce la fertilidad y productividad del suelo al eliminar la capa superior y nutrientes. Si bien la formación de suelo es un proceso lento que toma cientos o miles de años, la erosión puede ocurrir rápidamente y eliminar un centímetro de suelo en una tormenta. La actividad humana puede romper el equilibrio natural entre la formación y erosión del suelo, lo que puede conducir a la degradación irreversible del suelo.
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Introduccion

Este documento discute la erosión del suelo como el principal proceso de degradación de las tierras. La erosión del suelo reduce la fertilidad y productividad del suelo al eliminar la capa superior y nutrientes. Si bien la formación de suelo es un proceso lento que toma cientos o miles de años, la erosión puede ocurrir rápidamente y eliminar un centímetro de suelo en una tormenta. La actividad humana puede romper el equilibrio natural entre la formación y erosión del suelo, lo que puede conducir a la degradación irreversible del suelo.
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La erosión del suelo constituye el principal proceso de degradación de las tierras.

Este
proceso ha sido estudiado ampliamente, más no su efecto sobre la productividad.
El presente trabajo tiene como finalidad investigar la erosión de los suelos, la
identificación de las áreas con riesgos potenciales de erosión y las medidas de
conservación que podemos aplicar en dichas áreas de estudio, constituyen aspectos
importantes en la planificación y manejo de quienes se involucran en la explotación de
las tierras con fines económicos, más aún cuando se trata de tierras en zonas altas, donde
la ocurrencia de procesos erosivos se ve acelerada por la intervención del hombre.
La degradación del suelo, como consecuencia de los procesos de erosión, ha sido
reconocido como el principal proceso inducido por la actividad humana responsable de
la degradación de tierras en zonas áridas (dryland degradation, incluye ambientes desde
hiperáridos hasta subhúmedos secos -UNEP, 1992-).
El Atlas del Mundo de Desertificación (World Atlas of Desertification; UNEP, 1992),
señala a partir de datos del GLASOD (Global Assessment of Soil Degradation Database)
que la degradación de tierras áridas se debe en un 48% a procesos de erosión hídrica, que
la erosión eólica es responsable del 39% y que a la degradación química y física del suelo
(chemical and physical deterioration) corresponden el 10% y 4% respectivamente.
En términos generales, la erosión supone la remoción de la capa superficial del suelo, sea
cual sea el agente responsable: agua, viento, hielo, actuaciones humanas etc. Como
resultado, el suelo manifiesta un descenso neto de su fertilidad natural y productividad
biológica mediante la reducción del espesor efectivo, pérdida de materia orgánica y
nutrientes, degradación de la estructura física y disminución de la capacidad de retención
de agua. La formación de suelo fértil, susceptible de ser económicamente productivo,
mediante la alteración del material original, es un proceso sumamente lento, medible
únicamente en una escala de tiempo geológico. La formación de apenas 5 cm de suelo
puede suponer el transcurso de cientos e incluso miles de años, mientras que los procesos
de erosión pueden actuar rápida y drásticamente. El equivalente a 1 cm de espesor de la
capa superficial de suelo puede ser eliminado durante una única tormenta de lluvia o viento.
En condiciones naturales, los procesos responsables de la formación de los suelos y
aquellos responsables de su destrucción por erosión, alcanzan un equilibrio tal que asegura
el mantenimiento de una capa superficial de suelo capaz de soportar una cubierta vegetal
estable. La ruptura del equilibrio suelo-vegetación-clima, debido a las actividades humanas
puede llegar a desencadenar la degradación irreversible del suelo y, con ello, limitar tanto
su potencial productivo agro-forestal como su capacidad de regeneración y soporte de
ecosistemas naturales.
Satur de Alba
Profesor Dpto. de Geodinámica (UCM)

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