100% encontró este documento útil (1 voto)
656 vistas3 páginas

Modelo Comentario Pragmatico

Este documento presenta un análisis detallado de un pasaje literario utilizando el modelo de comentario pragmático. El resumen describe los componentes del acto de habla ficticio, incluyendo la referencia, la intención del autor, las inferencias, el contexto y la cohesión del texto. Además, analiza la modalización del discurso narrativo y de los personajes a través del uso del discurso indirecto libre y discurso indirecto.

Cargado por

El Gran Fadón
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
656 vistas3 páginas

Modelo Comentario Pragmatico

Este documento presenta un análisis detallado de un pasaje literario utilizando el modelo de comentario pragmático. El resumen describe los componentes del acto de habla ficticio, incluyendo la referencia, la intención del autor, las inferencias, el contexto y la cohesión del texto. Además, analiza la modalización del discurso narrativo y de los personajes a través del uso del discurso indirecto libre y discurso indirecto.

Cargado por

El Gran Fadón
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Análisis e interpretación de los textos literario

Grado en Literatura General y Comparada, UCM

Modelo de comentario pragmático

“Se le habían encendido los pómulos; le llameaban casi magníficamente los ojos; le temblaba la
boca; le resalían, vibrantes y duras, las cuerdas de su cuello, y sus dedos agudos crisparon la toca de
ganchillo. Y fue desmenuzando las licencias, los escándalos, las escondidas perversiones del señorío
olecense; matrimonios reunidos, las noches de verano, en el huerto frondoso de una casa principal donde
jugaban a trocar marido y mujer, y las nuevas parejas, haciendo travesuras y bromas infantiles, se perdían
entre los árboles, y después volvían muy cansadas; señoras de añeja prosapia que iban a sus heredades, a
sus jardines de naranjos de la vega, solas en sus vetustos faetones, y a la mitad del camino sentían miedo
o se quejaban de un súbito dolor, y había de entrarse el cochero, que siempre resultaba ahijado o hermano
de leche de la dama, y las mulas seguían su andadura ya avezadas, lentas y dóciles; camaristas del
Santísimo que acudían muy temprano para hacer el turno de la vela; pero las celadoras habían de
desollarse las rodillas en sus reclinatorios, ¿pues dónde se encandilaban esas congregantes?; señoritas con
parientes en el Seminario que llamaban a su visita a otros colegiales de la brigada de “teólogos”, y al
entrar en la capilla y recoger de sus manos el agua bendita, les daban billetes de amor escritos con su
sangre, y recibían, temblorosas, sus requiebros inspirados en el Cantar de los Cantares; maridos que se
jugaban sus mujeres a una carta; amigas impuras; hijos de familia que se marchitaban bajo los besos de
damas y solteronas compañeras de colegio de la madre; y lo más horrendo de todo, tan horrendo que se
detenía el habla de Elvira: clérigos, clérigos amancebados con sus penitentes...
Y Elvira puntualizaba las horas, los sitios y hasta la duración de muchos pecados, De la misma
iglesia se aprovechaban algunos devotos para rápidos coloquios abominables.
Doña Corazón, pasmada y roja de vergüenza, los ojos fijos en el felpudo de esparto, el seno con
un tumulto de angustias, las manos cruzadas, pedía a Dios que secase aquellos labios de ponzoña o que le
endureciese a ella los oídos. Pero Dios permite la prueba de sus escogidas criaturas.”
(Gabriel Miró)

El comentario pragmático consiste en determinar los componentes de un acto de habla, en este


caso ficticio, por lo que hablamos de acto de ficción. En él hallaremos los mismos componentes que en un
acto de habla real, en este caso con un marcado componente expositivo, aunque al final del texto aparezca
la forma de ruego en el discurso de doña Corazón. Desde el punto de vista de los mundos de ficción, se
trata de un relato de carácter realista, por lo que –siguiendo a T. Albaladejo- podemos clasificarlo en un
mundo posible de Tipo II, es decir, aquél que aparece compuesto por fragmentos de una realidad social y
cultural de una época, aunque los hechos narrados en primer término sean ficticios.
Desde el punto de vista de la coherencia, y tras determinar la adecuación del texto, podemos
establecer los siguientes elementos constitutivos:
a) La referencia se sitúa en la vida en un núcleo pequeño, donde la maledicencia está a la orden
del día, por lo que el texto se centra en el discurso de Elvira, pues es ahí donde se encuentran todos los
elementos referenciales fundamentales para determinar el tema del texto. El tema se centra en las
habladurías de una mujer, que fustiga injustamente (cabe suponer) a sus semejantes. Para ello, el lector

1
Análisis e interpretación de los textos literario
Grado en Literatura General y Comparada, UCM
debe contar con las presuposiciones correspondientes, pues el texto nos lleva a la novela folletinesca del
siglo XIX, quizá donde se halle la fuente de los comentarios que ella traslada a la realidad social de su
lugar de residencia (en el contexto del mundo ficticio creado por el autor). Sabemos, por tanto, de manera
previa al texto, qué tipo de coordenadas se van a establecer al imbricar un mundo de ficción previo (el
folletín hecho realidad en la imaginación de Elvira) sobre otro mundo de ficción que nos ofrece el autor.
También sabemos de manera previa al texto cómo puede ser el contexto en que se está emitiendo ese
discurso de Elvira, etc.
b) Este discurso implica la intención del autor: censurar ese comportamiento que conduce a la
calumnia social, contraponiéndole la figura de doña Corazón, es decir, la prudencia y el sentido común
como norma de vida. También implica el reflejo de la sociedad de una época, en la que unos
autoproclamados moralistas juzgan y condenan sin pruebas verdaderas a sus semejantes.
c) En cuanto a las inferencias, el lector puede deducir de la lectura del texto una crítica social (la
del autor), lo que supondría una intención de rectificar conductas, a través de un tipo que se repite en la
sociedad de la época. También podemos inferir, por ejemplo, la mentalidad de Elvira, pues es un índice
evidente de su ideología, al encontrar pecado donde seguramente no lo habrá, pues su mentalidad la hace
desconfiada, maliciosa y maledicente.
d) El contexto es doble. Por un lado, el contexto en que se producen estos actos de ficción
(cronotopo) aparecen difuminados, aunque por algunos elementos (aparece un “felpudo de esparto”, por
ejemplo) podemos suponer que la “conversación” (se trata en realidad de un monólogo al que se
contrapone en paralelo los pensamientos del interlocutor-receptor) se produce en la calle. Por otro, el
contexto de recepción del texto nos sitúa en época actual, en la que lectores del siglo XXI ven reflejado
un comportamiento bastante habitual en la sociedad.
e) El co-texto nos permite imaginar la situación no solo a partir de lo que dice el texto
(referencias extratextuales derivadas de las implicaciones y las inferencias correspondientes) sino que, por
ser una realidad social que todavía se produce (la maledicencia es ya incluso una realidad televisiva y
nacional), se puede completar fácilmente el sentido del texto con otras referencias que el receptor conoce.
Por otra parte, y dejando ya a un lado estos componentes de la coherencia, podemos indicar que
la progresión temática solo se produce al pasar al discurso que narra los pensamientos de doña Corazón,
por cuanto el corpus central del texto, el discurso de Elvira, no avanza temáticamente. Siguiendo a Searle,
podemos decir que al repetirse la referencia en un mismo acto de habla, todas las proposiciones que lo
componen poseen el mismo significado, por lo que el carácter enfático de las microestructuras supone
también el que nos hallemos ante una sola estructura, desde el punto de vista semántico. La
macroestructura será el sentido último del texto: el deseo del autor de poner en evidencia un
comportamiento social marcado por la maledicencia.
Como conexión entre el plano de la coherencia (semántica textual) y de la cohesión (sintaxis
textual), podemos indicar algunas isotopías en los distintos planos lingüísticos del texto. La textura de
este acto de ficción viene determinada por los actantes morfosintácticos y léxicos esencialmente. De los
primeros, cabe destacar el empleo del pretérito imperfecto de indicativo a lo largo de todo el texto, así
como una abundante adjetivación, predominando también el paralelismo sintáctico. Desde la perspectiva
del léxico, una serie de campos léxicos (de configuración asociativa) determina dicha textura: las lexías

2
Análisis e interpretación de los textos literario
Grado en Literatura General y Comparada, UCM
pertenecen básicamente al campo léxico-semántico de la religión (“congregantes”, “teólogos”,
“seminaristas”, “clérigos”, “devotos”, “penitentes”...), de la burguesía (“señora”, “dama”, “cochero”...) o
del parentesco (“marido”, “mujer”, “ahijado”, “hermano de leche”...). También es necesario indicar el
empleo de sustitutos léxicos a lo largo del texto, como hiperónimos (“parejas”).
Desde el punto de vista de la cohesión, la unidad del texto queda determinada por la aparición de
anáforas (“señoras...que [relativo]”, “celadoras...sus...esas congregantes”, “Elvira...Elvira”, etc.) y de
catáforas (“le habían encendido...le llameaban...le temblaba la boca...Elvira”). La deixis la hallamos en el
abundante empleo de los posesivos (“sus”, por ejemplo) a lo largo del texto. Sin embargo, no
encontramos en este fragmento adverbios de lugar, y de tiempo solo podemos determinar dos adverbios
que indican o sucesión temporal (“y después...”) o acción acabada (“ya”).
En cuanto a los conectores, predomina el empleo de la conjunción copulativa (parataxis), no
existiendo marcadores de otros tipos. Ello puede suponer un rasgo de oralidad.
Un aspecto muy importante del texto es la modalización del discurso, del discurso narrativo, de
ficción, y del discurso de los personajes.
En primer lugar, debemos indicar que el discurso del narrador aparece perfectamente
caracterizado, en tercera persona (posición heterodiegética) en el plano extradiegético; pero este discurso
se mezcla en el primer segmento textual con el discurso del personaje Elvira, constituyendo así un
discurso desarrollado en Discurso Indirecto Libre (que va a caracterizar este rema primero en el plano
intradiegético). El segundo segmento, que corresponde al discurso (mental, pues reproduce pensamientos)
de doña Corazón, está desarrollado a través del Discurso Indirecto, constituyendo el segundo rema en el
retorno a la voz del narrador (plano extradiegético). Esta doble modalización determina la estructura del
texto, pero también sirve al narrador para jugar formalmente con el discurso de los personajes, empleando
una u otra modalidad de Discurso Referido dependiendo de un personaje u otro. Es más, en esa
extradiegésis final, con la voz del narrador de nuevo en posición heterodiegética, podemos interpretar la
última frase (“Pero Dios permite la prueba de sus escogidas criaturas”) como un Discurso Directo Libre,
al confundise la voz del narrado con la posible voz del personaje (Doña Corazón) sin marcas. Este hecho
determina también la superestructura, entendida como sustento formal y genérico de la textura, es decir,
como rasgo particular que constituye el texto como literario y no como una variedad de un acto de habla
real. Asimismo, el empleo de discursos referidos nos señala que el texto es polifónico, polifonía reforzada
por la concurrencia de una frase doctrinal católica, como cita intertextual, en “Pero Dios no permite la
prueba de sus escogidas criaturas”; y por el empleo de la ironía por parte del narrador, al indicar que doña
Corazón, por escuchar el discurso de Elvira, se está sometiendo a una prueba divina para la salvación de
su alma. En ese plano
Así pues, desde el punto de vista pragmático, el texto reproduce una serie de elementos que lo
constituyen en un acto de habla ficticio (su textura literaria sería la base de ese tipo de acto de habla),
entendido como marco de la enunciación (discurso del narrador), dentro del cual se insertan sendos actos
de habla, como segundo nivel narrativo, donde hallamos caracterizados a los personajes. El habla
individualizada de éstos determina la estructura textual, mientras que los elementos de cohesión nos
aportan la necesaria unidad textual y se unen a los elementos de la coherencia arriba analizados para
determinar la naturaleza lingüística (desde la pragmática) de este fragmento.

También podría gustarte