Clasificación según su origen
Las maderas se pueden clasificar de acuerdo a varios parámetros. Uno de ellos es el lugar de
origen. Las maderas europeas provienen del hemisferio norte o de las zonas templadas del
continente europeo. Se subdividen en frondosas y resinosas. Las primeras se emplean más en
ebanistería, fabricación de muebles y revestimientos. El roble se utiliza mucho en puertas y
ventanas de alta calidad, parqué o vigas que quedan a la vista. Destaca como una de las más
nobles. También forman parte de este grupo la madera de haya, muy usada en muebles, sillas
o chapado decorativo, olmo, indicado para marquetería y ebanistería, y castaño, muy apreciada
en ebanistería. Por su parte, las maderas resinosas se utilizan para carpintería, ebanistería y
construcción. El ejemplo más clásico lo conforman las diferentes especies de pino, muy
utilizadas en carpintería, contrachapados, encofrados o ebanistería, entre otros.
Las maderas tropicales o exóticas proceden de zonas con climas tropicales o ecuatoriales. Su
principal característica es la capacidad de algunas especies para resistir a la intemperie, lo que
las hace muy codiciadas para fabricar muebles y construcciones destinados a soportar las
inclemencias del tiempo: muebles de jardín, pérgolas, tarimas, etc. En este grupo, tienen un
gran prestigio las maderas de teca, iroko, ébano y caoba.
Madera maciza vs derivados
Otra de las clasificaciones de la madera de carpintería diferencia entre maderas macizas, que
provienen de la madera natural, y derivados, sometidos a un proceso industrial donde se emplea
celulosa, serrines y cola.
Las maderas macizas se obtienen del tronco. Son piezas enteras, naturales, sin tratamientos,
de gran calidad y coste elevado. Con ellas se elaboran tablas, tableros y listones. Este tipo de
maderas se puede clasificar en maderas duras y blandas, de acuerdo al grado de calidad y
resistencia, así como del árbol del cual provienen.
Madera maciza dura. Se emplea en muebles de mayor calidad. Se extrae de los
árboles de crecimiento lento, por lo que el precio se encarece. Su principal característica
es la resistencia. Sus usos más frecuentes son: revestimiento de suelos y fabricación
de muebles de excelentes acabados. No se utiliza en bricolaje, ya que no es fácil de
moldear. Los principales tipos de madera dura son el roble, el nogal, el cerezo, el
castaño, la caoba, el cedro y el haya, entre otros.
Madera maciza blanda. Es más maleable y ligera, pero no por ello menos resistente
que la madera maciza dura. Procede de coníferas, árboles perennes y de crecimiento
rápido, como el ciprés, el pino, el abeto, el álamo o el abedul.
Los derivados de la madera son una opción económica y resistente para elaborar muebles u
otros objetos. Se obtienen a partir de virutas, serrines, cortezas o ramas, y en general tienen
forma de paneles. Las variedades más comunes son los aglomerados, contrachapados y fibras.
Contrachapado. Está compuesto por cinco chapas de madera encoladas y prensadas.
Se emplea en interiores, aunque con ciertos procesos puede adaptarse al uso exterior.
Algunas variedades para usos decorativos están revestidas de maderas nobles. Si se
emplean en baños y cocinas, se revisten de PVC por su calidad impermeable. Para su
elaboración se emplean el pino, el haya o el álamo.
Aglomerado. Aprovecha los residuos de carpintería, que se trituran, mezclan y
calientan hasta convertirlos en tableros rígidos. Es barato y fácil de trabajar, de textura
irregular y porosa, y se utiliza para parqués, tarimas flotantes y tableros.
Fibras. Se elaboran con fibras de madera unidas con cola y prensadas. Se diferencian
dos tipos según la densidad de las fibras con que se fabrican: los paneles HDF, de
densidad dura, y los MDF, de densidad media.
Derivados y productos de la madera
La madera por ser un material natural y heterogéneo que sufre deformaciones
principalmente debido a la humedad debe emplearse teniendo en cuenta los movimientos
naturales y esfuerzos a los cuales es sometida, las deformaciones si bien no pueden
evitarse, deben minimizarse. Para resolver esta dificultad la madera es transformada en sus
diferentes derivados que a su vez amplían sus posibilidades de aplicación, mejorando en
algunos casos la calidad de los productos, su aspecto y resolviendo requerimientos
constructivos particulares.
Existe gran variedad de productos derivados de la madera con diferentes dimensiones y
acabados que tienen diversos usos, según su constitución, resistencia y propiedades.
Algunos son productos con láminas de madera en su superficie, como los compensados,
madera terciada, placas macizas, MDF y aglomerados que tienen en sus caras chapas de
maderas nobles y decorativas, se emplean en la construcción de muebles, otros usos son
embalajes y construcción, admiten el encolado con maderas macizas y pueden combinarse
con éstas, sus cantos generalmente se laminan o recubren con re-gruesos de madera si se
tienen que moldurar uniéndolas mediante tarugos, lengüetas, machihembres, etc.
Se obtiene con éstos derivados un acabado final que permite lustres de lacas o barnices
Paneles y placas, son diferentes compuestos con la superficie recubierta por papeles
decorativos o melamínicos de colores o imitando diversos materiales o madera, se
fabrican de diversas medidas y espesores, pueden estar revestidos en una o las dos
caras. También se presentan sin el acabado decorativo, brindando un producto de menor
costo, admitiendo acabados de pintura, o se emplean formando parte de elementos
constructivos y estructurales que no queden a la vista.
Existen otros derivados de la madera diseñados como productos finales para
revestimientos, pisos, pisos flotantes, cielo rasos, puertas prefabricadas, vigas laminadas,
etc. que no requieren de ninguna elaboración para su utiliza