0% encontró este documento útil (0 votos)
191 vistas38 páginas

El Despertador y El Sordo

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
191 vistas38 páginas

El Despertador y El Sordo

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Fernando Molle

El despertador y el sordo
UNA POÉTICA DEL CHASCO Y TRES HIPÓTESIS

Una primera hipótesis: Gran parte de la poesía y arte contemporáneos -quizás


lo más representativo- se caracteriza por su particular percepción de lo
monstruoso como hecho cotidiano, como mundo enajenado, como costumbre.

Una segunda hipótesis: Esa percepción produce una poesía, un arte, que
asimila dicha distorsión y la devuelve multiplicada; un arte artero, astuto, que
encuentra en lo cómico la respuesta más eficaz. Por eso la parodia, la caricatura,
el grotesco, lo bufonesco, entre el horror y la risa, entre el despertador y el
sordo.

Una tercera hipótesis: Este libro de Fernando Molle, su poesía, pertenece a


esta corriente; en su caso, se trata de una poética del chasco; esta sería su
peculiaridad dentro del marco general. Molle suministra ininterrumpidamente
información, como si dijéramos noticias del día, destacando su presunta
importancia con tono de off de record y hasta con mayúsculas de alarma. Molle
atiende a ese su juego, impasible, satura ese espacio y logra así,
paradojalmente, (esa es la hazaña de su escritura) hacer visible el hueco, el
vacío

Leónidas Lamborghini
El despertador
Paredón para Adalberto

Paredón paredón para Adalberto


por negarse a casar a los enanos.

(Que todos los gendarmes


hagan otras changas
no quita que no puedan fusilarlo).

Firme como pocos en su puesto


se acuerda de Fillol mientras prepara
la respuesta del último deseo

: dos por cuatro


: No hay pregunta.

Al sargento le viene la laguna


y salen bien las balas, los agujeros
para el cuerpo, para el queso de Adalberto.

No pudo renovar el tango


por negarse a casar a los enanos.
Grano en el kilómetro cero

El constitucionalista sanmartiniano
tiene un grano en la chota, es delgado.

¿Por qué no hablar constantemente


de este asunto en Montserrat?

Todos los convencionales hacen cola


con la excusa de consultas repentinas,
y despacio relojean el defecto
en los mingitorios del kilómetro cero.

Sacudamos y a votar la Carta Magna:

harto de las pullas, el del grano


se rebela a su bancada y traba todo:
en vez de izar el brazo y ser contado,
inunda de frutillas Canadá.
Cholo afuera del manual

Cholo afuera,
expulsado para siempre
de la suma de los siglos,
de la historia de los hombres.

Tras el codo, que lo niega


de todos los grabados,
la mano que reescribe los manuales.

Cholo ahora
ya no Nilo,
ya no milenario,
ya no causa o consecuencia,
o imponente arquitectura.

Cholo al margen de los pueblos,


sentado solo en la barra,
mira en la tele el partido,
no influyendo ahora en nada a los romanos.
La playa esta mañana

No porque lo quiera Rinaldi


la marea siempre vuelve a la playa esta mañana.

No parecen faltar granos de arena


y las olas rompen como el lunes.

Pasa la tonina.
Sale el sol contra Rinaldi.
De nuevo Arturo

Arturo sólo habla con la gente


de los bravos granaderos a caballo.

Es posible
que piense en otras cosas que no dice.

En el ‘94
nadie lo ha besado.

Ahí viene:
mirar para otro lado.
Los días de Ramírez
a Inés Ambrogio

Para Ramírez
son iguales
todos los días.

Cuando salen
de la escuela
todos pasan
y le pegan.

Porque Ramírez
lleva un conejo,
nunca se ríe.

En la cara,
en la boca,
en los ojos,
en los dientes:

cuando termina
la escuela,
todos pasan
y le pegan.

Todos los días


pasan los chicos,
los preceptores,
los profesores.

Todos los días


pasan los padres,
los familiares,
y el director.

Todos los días


son iguales
para Ramírez.

Porque Ramírez
lleva un conejo,
nunca se ríe.

Rolo
Mediodía.

El revólver,
la tribuna,
la cebita.

Los atletas
encorvados
en la pista.

Preparados,
listos:
Rolo nace.
Anahí

Después de masturbar a su tutor,


¿lo más lindo?
: limpiarse y merendar.

Y casi ya no juega en el Jardín,


porque siente todo el tiempo
que él la quiere.

¡Y es verdad!
Quinta Santuccione

BESUQUEO EN TRIBUNALES:

Condenaron de por vida a Santuccione


a picar la piedra pómez y a esperar.
La caída

Apunta para abajo


el dedo de Dios Padre:
dos ángeles caídos, invisibles, contra el suelo.

Roberto el encargado,
limpiando la vereda,
un domingo, sin saberlo, los baldea.
Lata

Aplausos
para Miriam
debajo
de las luces,
puesta
justo al lado
de la lata
de Coca
en el estrado.

Sonrisas
por Félix
que se agrega
formando
binomio
con la lata
en el estrado.

Serios
con Horacio
sumando
a la lata;
sorpresa,
Margarita,
en binomio
con la lata.

¿Y
Conrado?

que sube
debajo de la luces
y no suma a
la lata

Conrado

que se agrega
y
no queda
puesto
justo al lado de
la lata

Conrado

que no arroja
resultados
en la suma,

que no forma
binomio
en el estrado

: Sin aplausos

: Sin aplausos.
Goñi

Este viernes,
cuando Goñi,
reencarne en Alejandro,

¿se toma el 36 para la firma,


o se queda jugando a los soldados?
Mostrador medianera

Carlos
mira a Laura
y ve Carlos.

Laura
mira a Carlos
y ve Laura.

Romani
habla al público
y aplaude.

El público
aplaude
al público.

Jorge
se afeita
y ve Dardo.

Dardo
no mira
a Jorge.

Mira
a Maruca
y ve Laura.

El público
aplaude
al público.
Devolución del papagayo vacío

¿Y el abuelo?
Se muere en la Clínica Bancaria,
luciendo la remera negra con la calavera
que anteayer le trajo
su sobrino nieto heavy,
para seguir hablando de los radicales
con el pulmón sin perforar que le queda.

BLOODY MEGADEATH
dice en la remera,
en letras góticas multicolores,
debajo de la calavera
que fuma y que sonríe;
debajo de la remera
vuelve a toser el abuelo.

Los residentes le miran el pecho,


y opinan de música cruda,
a pasos de las piernas de las enfermeras
que tienen nietos en la edad del pavo.

En cualquier momento lo bajan a Yrigoyen


dice durante cinco semanas.

Después devuelve intacto el papagayo,


y muere dormido en los brazos de Alejandra.
Entrada para Mario

Todas pero todas las butacas ocupadas


para el V Congreso Sobre Mario.

Imposible caballero,
hablar con propiedad del mismo sin entrada.

Los revendedores prosperaron en la puerta,


y corren a las sastrerías, discutiendo
a los gritos la influencia de los medios,
para renovar por fin sus guardarropas.

Con las pilas confirmadas,


se inician las ponencias:
Buenas noches dice Néstor Astarita,
delante de Mario enorme y plano,
ocupando la pared fuera de foco,
hasta corregir el proyector del Instituto,

mientras sastres armenios, con la tiza,


concentrados como el jugo de los micros,
dibujan ambos sobre los cachos de tela
de los revendedores aislados en su espejo.

Van a terminar borrachos, de etiqueta,


vomitando en sus palieres compartidos,
ante los alaridos
de sus concubinas,
mencionados en las circulares de consorcio.

¡Qué distintos suenan


en el ojo de pescado
de la mirilla de sus vecinos catamarqueños!
Lluvia delgada de los Hércules

CONFIRMADO:
llueven capocómicos del cielo, Comandante.

Bajan en paracaídas naranjas de los Hércules


del Sindicato de Artistas de Variedades,
que los trajo de los Institutos de rebaja de panza
(cerca de la Antártida Peruana),
donde no comieron nada cuatro meses.

Tanta seriedad por perforar


hacia atrás y hacia atrás los cinturones
impide la alegría de la gente que no vino:

Nicho de los ojos saltones de la risa mortífera


confiada en el propio vientre enorme piensa Polo.

Por eso tirarse de los Hércules,


desarmar paracaídas,
y entrar en los subtes,
y tocar charango y soplar moviendo el sikus
para que los pasajeros corroboren el color de su calzado.

Por eso las monedas insertas en las gorras


no suman los kilos necesarios
para aumentar el cuerpo de
los capocómicos tocando
para la risa de la gente que no vino.
El sordo
Hacia los kioscos

Y vamos a aceitarnos y a entrenar a los kioscos,


adonde el canillita
exhibe sin destreza las revistas de forzudos.

Tomados de la mano a las poleas,


las pesas en color cerca del póster de nosotros;
en franco culturismo,
vamos a aceitarnos y a entrenar entre los diarios,

dice Molina, más robusto que hace un rato,


guiñando al camarógrafo alfeñique:

Somos ballenas humanistas


que reclaman su cachet por lo nadado.
Sara

Por la cantidad de arena en el piso


subirse al camello y recorrer el mapa.

Seguimos hasta la próxima duna.


Seguimos hasta la próxima duna.

Y qué bien nos quedan los turbantes


cuando los chistes de camellos terminan.

Al cuarto día, el quinto día.


Al quinto día, el quinto día.
Al sexto día, duna:

antes de tirar las cantimploras,


maracas por la negación de oasis,
surge el espejismo: Salaberry.

Seguimos hasta la próxima duna.


Los bolsos

¿Qué pitos toca Córdoba en Europa?


Tampoco saben Leo y Marité.

Veinte horas bandejita en el avión


para burros alfajores Angeloz.

Vuelta de París a casa en micro.


Extracción de la Caja de Ahorro

A ver si de una vez la ponemos y mojamos


en la Biblioteca del Sindicato del Seguro,
junto al documentalista acromegálico abrazado,
a los pinos de los Parques Nacionales,
en competencia fratricida con el géiser

piensa Cordero palmeando a Lorenzutti,


que gira caminando en la puerta,
rodeado de vidrios no polarizados,
a veinte metros de María Martha,
que hace un rulito con una birome
en una boleta de Caja de Ahorros
del Banco Cooperativo de Caseros.
Arrozamena reconvertido

¿Y qué caracho hacemos Chojo


con la cacareada reconversión laboral ‘95,
si todos los fanes de Rata Blanca son mortales
y se agolpan, peticionan y se besan
frente a los portones cuadriculados de las PyMEs,
para frenar el flujo de los capitales
e imprescindibles capitales extranjeros?

se pregunta Arrozamena (retórico) a Saccardi,


que llega en cualquier momento con el memorándum
para pinchar la globalidad del proyecto,
(y dejarlo no al palo,
buscando petróleo
en los limbos del Clarínclasificado),

porque tres subsecretarios ambidextros,


naturaleza muerta con sus escritorios,
revuelven y revuelven
y revuelven
Nescafé.
El favorito

Y cómo no tener la moral por el suelo,


si a Mercosur le dieron la salsa en Cancha Rayada,

por lo menos
eso dijo María.

¿Lo que suena es el portero?


Debe ser Neuquén con las cucardas.

¿Qué hacemos?
¿A quién condecoramos ahora?
Las galeras

Somos gordos y desnudos y remamos


maniatados al puente
de las galeras inmóviles:
vamos a tensar al infinito nuestros cuerpos
antes de que llegue Dequellegue.

Cuando trabajen los remos, bien hundidos


en el océano, el océano de portland,
cumplirán su cometido de avanzar en el cemento,
para que nosotros (¡por fin!) despedacemos,
cuando los tejidos no resistan horas extras.
Y seremos carnaza, seremos miscelánea,
figurando en el menú de los carritos.

Y no varemos más:
a mover el barco anclado desde siempre
en la banquina de la ruta de los bagres,
en el mapa inédito
de la brújula impotente;

antes de que llegue Dequellegue,


a tensar ahora en serio al infinito
nuestros gordos y desnudos y remamos.
Terminación del pesebre

Desprovisto de interés para el frenólogo coreano,


el pesebre viviente entra en la morgue,
para enfriar rencillas intestinas
y fijar roles, según dice Melchor.

Las cuatro cabras y el burro,


entran como caballos
ante el guardapolvo de
los no-docentes encorvados
a librar de paja las baldosas.

La Estrella de Belén, al entrar,


ilumina al elenco que se ubica y se enfría:
todos adentro de las heladeras que cerramos,
antes de empezar en la radio el partido.
Chascomús

a César Aira
A discriminar,
a discriminar,
cuando viene el Vasco,
a discriminar:

ESTO ES CHASCOMÚS
Y ESTO NO LO ES

ESTO ES CHASCOMÚS
Y ESTO NO LO ES

ESTO ES CHASCOMÚS
Y ESTO NO LO ES
A Ramírez, con el Vasco,
aboyarle la galera,
hacerle la varita,
y entrar al negocio:

NADA POR AQUÍ


NADA POR ACÁ

NADA POR AQUI


NADA POR ACA

Queda capa que flamea


sobre góndolas vacías:
para vender, sólo los precios, en oferta.

Ex-bazar que cierra y es baldío y semillero


del nuevo Juvenil cuando Macaya muera.
Silencio.
APAGUEN
EL DESPERTADOR DEL SORDO

Silencio.
APAGUEN
EL DESPERTADOR DEL SORDO

APAGUEN EL DESPERTADOR DEL SORDO


Todos a la playa, cubilete,
por lo menos los que estaban en la misma.
¿Chorrea el Conogol sobre la lona?
Vuela el Vasco:

A TIRAR TODO DE NUEVO

Los dados, saltando de la mesa,


muerden el arena, extraviados
entre bocha novecientos argentinos
(mientras nadie ratifica al cubilete):

A TIRAR TODO DE NUEVO

viene el Vasco
rasante en la avioneta, con el ruido,
por el megáfono, gaviotas, el megáfono,
sobre las olas y heladeros agremiados,
sobre los pungas acodados en la rambla,

A TIRAR TODO DE NUEVO

vuela el Vasco
por el megáfono, gaviotas, el megáfono.
Para evitar diferendos con su cara,
el Vasco ya se afeita contra el suelo.

NUNCA
LO VI

SE CAGA DE RISA
CUANDO ME RÍO DE MÍ
Todos con el agua hasta la medalla y pasando el chimichurri.

¿POR QUÉ MIERDA


PEGA TANTO LA BIRRA EN LA PILETA?

Nadie contesta, ni siquiera


la eminencia que resbala siempre al palo los domingos en el borde.

Cuando ya se hicieron los riñones,


viene la respuesta,
pasa un avión y caga en medio de la alberca.
Globos al fin quietos,
guirnaldas en el piso,
enfundan en ponchos los equipos los disc-jockeys.

¿Quién se queda en el salón vacío


cuando arranca la gilada en los remíes?

NOSOTROS: TODOS
LOS SERES
HUMANOS
Bajo el pasto,
todo el tiempo,
VERDES BAILAN
ROJOS HIERVEN

Bajo el pasto,
todo el tiempo,
HIERVEN BAILAN
ROJOS VERDES

Bajo el pasto,
todo el tiempo,
HIERVEN BAILAN
y se esconden.

El despertador y el sordo fue publicado por Ediciones del Dock en Buenos Aires en
1995.

También podría gustarte