Asignatura: GEOMORFOLOGÍA
Cátedra: Prof. Rodolfo O. Worschitz
AMBIENTE PERIGLACIAL
1. Caracterización
La geomorfología de los ambientes periglaciares está determinada principalmente por la acción del ciclo de
congelamiento y descongelamiento (regelamiento) que altera el suelo o las rocas y por el congelamiento del agua que
estos materiales contienen. Este fenómeno afecta ciertas regiones del planeta y origina diferentes geoformas. Algunas
de ellas son pequeñas, microformas, pero otras son grandes y se explican como mesoformas.
En el XI Congreso Geológico Internacional de Estocolmo (1910) se utilizó la palabra periglacial para describir el clima y
los procesos geomórficos de las áreas periféricas a los hielos pleistocénicos. Sin embargo este concepto fue lentamente
reemplazado con un espectro mucho más amplio, ya que no solo involucra las zonas cercanas al hielo descubierto, sino
aquellas lejanas, sin relación directa con los glaciares pero sí con bajas temperaturas, con suelo permanentemente
congelado e incluso con aquellas zonas con congelamiento de períodos cortos, estacionales o diarios. En muchos casos
el hielo puede quedar entrampado y preservado bajo condiciones naturales por largo tiempo constituyendo así el
elemento decisivo del ambiente periglacial.
Este ambiente posee principios físico-químicos propios y una relación con el clima muy particular que aún no están
totalmente conocidos.
A las regiones periglaciales donde prevalecen fenómenos de congelamiento corresponden los climas con tipos polares,
subpolares y boreales y subboreales (entre 50º y 70º en el hemisferio norte). La Antártida pertenece también al clima
polar. Por otro lado encontramos los climas de montaña que están definidos por los cambios de altura. Este sería el
caso para los ecosistemas con formas y procesos criogénicos de la Cordillera de los Andes.
Todos los tipos de clima nombrados se encuentran fuertemente influenciados por la continentalidad y por el grado de
congelamiento - es decir por los grados/días con temperatura bajo O°C del lugar, como también por los días libres de
congelamiento o por la cobertura de nieve que los lugares puedan presentar.
Resumiendo, distingue tres ambientes:
- Ambientes con suelos permanentemente helados, suelos con permafrost.
- Ámbitos con ciclos térmicos de hielo y deshielo.
- Zonas de nieve más o menos permanente, pero que no tiene capacidad de fluir.
2. Permafrost
Se denomina “permafrost”, “pergelisol” o “criosol” al suelo, material detrítico o roca que permanece continuamente bajo
0º C por un período de más de dos años. Esta definición es estrictamente termal y no implica la presencia de hielo, que
sin embargo normalmente está presente en diferentes proporciones. El permafrost saturado en hielo contribuye a la
regulación hidrológica, especialmente cuando involucra grandes extensiones, como ocurre en la cordillera de Mendoza y
San Juan. Hay una capa activa superficial que experimenta su descongelamiento durante el verano, que puede estar
sometida reiteradamente al regelamiento. En Tierra del Fuego la temperatura media a nivel del mar es próxima a 5,5° C,
por lo cual el permafrost sólo se da en altura,- sobre los 900 m y eventualmente a 800 m. Si bien el permafrost es un
componente típico del ambiente periglacial, no siempre se presenta en él.
Se lo clasifica en permafrost continuo, discontinuo y esporádico, dependiendo de su proporción. Es continuo cuando su
cobertura es superior al 80%; discontinuo cuando se dispone en grandes bloques con presencia del 30% al 80%, y
esporádico cuando no alcanza al 30%. Las variaciones de masa de permafrost en respuesta a la variabilidad climática
son más lentas que en glaciares descubiertos. El cambio climático determina como tendencia generalizada su
adelgazamiento y fragmentación. El permafrost es uno de los seis indicadores criosféricos de cambio climático
considerados por el programa de monitoreo de IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change).
Figura 1. Distribución del permafrost según la latitud y suelo con permafrost
3. Procesos morfogenéticos
Los procesos morfogenéticos periglaciales están dominados por la acción del hielo y del deshielo bajo y sobre la
superficie del suelo y sobre éste, por la acción del deshielo. Esta acción es permanente durante el año en el primer caso
y es activa en superficie sólo durante la primavera y el verano. Este cíclico congelamiento y deshielo genera
modificaciones en el volumen del suelo que es capaz de alterar los horizontes del suelo, la cantidad específica de agua
en él y de movilizar detritos y clastos de diversos tamaños.
Crioclastismo o gelifracción: es uno de los principales mecanismos morfogenéticos periglaciales. Consiste en la
disgregación de las rocas por la cristalización del agua en hendiduras y porosidades.
Figura 2. Crioclastismo o gelifracción
Crioexpulsión: producto del aumento de volumen del agua al congelarse en el epipedón y su disminución al derretirse,
provoca movimientos en el suelo que producen la expulsión de los rodados hacia la superficie.
Figura 3. Crioexpulsión
Pipkrakes: cuando el agua que impregna el terreno se congela, genera unas delgadas columnitas de hielo, que elevan
el material del suelo varios centímetros; al fundirse con el deshielo caen los elementos elevados, que sufren un pequeño
desplazamiento. Es un fenómeno muy generalizado, cuya eficacia varía según el medio. Especialmente favorables a
este proceso, son los suelos que poseen superficialmente derrubios de granulometría fina y las laderas de las montañas
muy expuestas a la acción hielo/deshielo, sobre todo si no poseen una cubierta vegetal muy densa. En regiones áridas
es de un alcance muy limitado.
Figura 4. Pipkrakes
Crioturbación: proceso por el cual los materiales del suelo sufren cambios posicionales y efectos de mezcla dentro del
propio suelo, debido a la retención de agua en el suelo y al efecto hielo/deshielo. En los suelos limosos se generan
movimientos iluviales, es decir, los horizontes inferiores se desplazan hacia la superficie por mayor volumen
modificando la estructura de las capas del suelo.
Figura 5 - Crioturbación
Crioturgencia: el agua de las napas freáticas entre el regolito y la roca madre también se congela y se adhiere al
permafrost formando una masa de hielo única. Éste, sin embargo, se congela en forma lenticular o abombada
solevantando todo el volumen de suelo sobre éste.
Figura 6. Crioturgencia
Lóbulos y terrazas de gelifluxión: el proceso hielo-deshielo (regelamiento) reiterado produce movimiento vertical
selectivo que ordena el material grueso en la superficie y deposita finos por debajo. El agua procedente del deshielo
produce la saturación del material fino (limos y arcillas), lo cual facilita el desplazamiento por la pendiente. La
“gelireptación” es otro proceso que puede darse paralelamente afectando niveles más superficiales: al congelarse el
suelo los clastos se elevan perpendicularmente a la superficie. Al descongelarse, cada elemento en la pendiente en vez
de volver a la misma posición avanza cuesta abajo. Según la geoforma resultante tenemos lóbulos en los que el
movimiento en el centro es mayor que en las márgenes. Los bancos, también llamados “cordones de nivación”
adquieren forma de terrazas paralelas a las curvas de nivel, de mayor dimensión que los lóbulos. A mayores pendientes
los movimientos y masa comprometida son mayores. Dependiendo de la textura pueden clasificarse como “coladas de
barro” cuando presentan texturas finas; con texturas medias generan “coladas de tierra” y “coladas de bloques” para
texturas gruesas y clastos.
Figura 7 - Gelifluxión
4. Geoformas
Conos de derrubios y campos de piedras o canchales: producto del crioclastismo y procesos involucrados, producen
campos de piedra en las áreas llanas con presencia de clastos de diferente granulometría. Los conos de derrubios
normalmente están vinculados a una morfología particular del sustrato consistente en canales o hendiduras que
colectan los clastos, resultando la formación de un cono apoyado en el piedemonte con un talud determinado por el
ángulo de estabilidad del material. Los canchales son derrubios acumulados al pie de laderas de sección regular.
Figura 8. Conos de derrubios y campos de piedras o canchales
Nichos de nivación: son nivaciones en depresiones cóncavas en pendiente, que con el tiempo ganan profundidad por
consecuencia de ciclos de congelamiento y descongelamiento en el nivel basal. Se desarrollan en sitios en los que la
nieve se acumula por largos períodos, que en ocasiones abarcan más de un ciclo anual.
Suelos ordenados o estructurados o poligonales: el crioclastismo asociado con crioexpulsión y pipkrakes genera
cierta distribución en la disposición de las rocas sobre el suelo, produciendo bordes de clastos dispuestos
alternadamente con clastos caóticos. Los suelos estructurados pueden clasificarse según el orden que adquieren las
figuras geométricas que se desarrollan tales como círculos, estrías o redes y polígonos; la pendiente del terreno y la
génesis de las formas.
Figura 9. Suelos estructurados
Suelos estriados: cuando los polígonos no han sido ordenados ni adquieren forma poligonal, se generan estrías o
redes que son rocas acumuladas en forma de líneas irregulares y onduladas, dependiendo de la pendiente del terreno y
la génesis de las formas.
Figura 10. Suelos estriados clasificados
Suelos almohadillados: son formas alomadas provistas de vegetación, con diámetros máximos de 1 - 2 mts y alturas
en torno a los 50 cm. En su interior se reconocen crioturbaciones.
Figura 11. Suelos almohadillados
Suelos escalonados: se localizan en laderas de entre 3º - 20° de inclinación formando bancos en las mismas.
Figura 12. Suelos escalonados
Agrietamiento por helada: producto de la contracción térmica al disminuir la temperatura de los suelos helados. Éstos
se comportan como un sólido rígido y con el descenso de temperatura se generan fisuras o grietas de helada, que
suelen agruparse en sistemas poligonales de cuatro, cinco o seis lados
Figura 13. Agrietamiento por helada
Geoformas de crioturgencia: la crioturgencia puede provocar lentejones o hinchazones del suelo en forma abombada.
La presencia de hielo subsuperficial genera “lentejones” o “ice lens” de 5 a 20 metros de diámetro. Cuando estos
lentejones están asociados al permafrost genera geoformas mucho mayores llamados “hidrolacolitos” o “pingos”, cuyas
dimensiones pueden superar los 300 metros de diámetro y los 30 metros de altura. Estas geoformas se localizan en
altas latitudes cercanas al círculo polar ártico.
Figura 14. Lentejón o ice lens Figura 15. Hidrolacolito o pingo
El ambiente periglacial en la Cordillera de los Andes*
Fuente: Glaciares de Argentina (www.glaciares.org.ar) - Administrador Mariano H. Masiokas, Dr. en Geografía;
IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales) - Unidad Ejecutora del CONICET,
Universidad Nacional de Cuyo y los Gobiernos de Mendoza y San Juan.
* Material re-editado para uso exclusivo en la cátedra.
El ambiente periglacial a escala regional en la Cordillera de los Andes, se desarrolla en la alta montaña, asociado
principalmente al efecto que tiene la topografía, de esta inmensa masa montañosa, sobre la temperatura, radiación solar
y circulación de las masas de aire, a escala global. En forma general el ambiente periglacial se puede definir como un
ambiente de clima frío, no glaciario, el cual se encuentra por encima del límite del bosque, si es que éste existe, y que
está caracterizado por:
- Ocurrencia de suelo congelado permanente o permafrost.
- Dominio de los ciclos de congelamiento y descongelamiento que afectan a las rocas y a la parte superior
del suelo, y de procesos periglaciales formadores de crioformas.
Si bien para algunos autores del Hemisferio Norte el permafrost no representa un elemento sine qua non del ambiente
periglacial, sí lo es para los geocriólogos que trabajan en la Cordillera de los Andes, y por ello debe mencionarse y
especificarse claramente.
Desde la unidad de Geocriología del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) se
sostiene que en la Cordillera de los Andes, el ambiente periglacial tiene que contener suelos congelados permanentes
de montaña, ya que, si bien existen zonas “periglaciales” donde se desarrollan procesos asociados al congelamiento y
descongelamiento diario o estacional, éstos no modifican de gran manera el paisaje, como sí se observa en las áreas en
donde existe o existieron suelos congelados permanentes.
Por lo tanto, el ambiente periglacial en los Andes está definido no sólo por un clima frío bajo cero, sino también por
procesos y características geomorfológicas, como son la presencia de suelos congelados permanentes y la acción
intensa de los ciclos de congelamiento y descongelamiento.
Suelos congelados permanentes o permafrost de montaña
El permafrost es una zona de la corteza terrestre que permanece a temperaturas por debajo de los 0°C por dos años
consecutivos o más, tenga o no hielo. Para que se genere un suelo congelado permanente en general es necesario que
la temperatura media anual del aire sea negativa, aunque a veces la influencia de la sombra y una gruesa cobertura de
detritos y bloques puede promover la generación de permafrost. Como regla general cuanto menor es la temperatura del
aire, mayor es el espesor de permafrost, más continuo es en forma horizontal y más cerca de la superficie se encuentra.
Suelos congelados permanentes se encuentran en muchos lugares de la Tierra, asociados a altas altitudes, como es el
caso de los Andes, pero también a altas latitudes, como en la Antártida. Por ejemplo, en los Andes se han detectado
espesores de suelos congelados mayores de 50 metros.
Es importante señalar que la combinación entre temperaturas bajo cero y la presencia de agua o hielo, es lo que hace
diferente al permafrost de las zonas que no contienen suelos congelados permanentes. Una de las características más
importantes del permafrost es la posibilidad que tienen los suelos congelados permanentes de funcionar como una
reserva de agua sólida. A medida que un suelo congelado permanente se desarrolla, va captando agua la cual se
transforma en hielo y se almacena. Durante el verano, parte de esta agua es liberada, sobre todo de la capa activa, la
capa que cubre al permafrost.
Glaciares de escombros, glaciares rocosos, litoglaciar, rockglacier
En sitios donde existe una pendiente moderada y un aporte de detritos y nieve/hielo suficientes, el suelo congelado
permanente de montaña comienza a moverse, generando lo que conocemos como “glaciar de escombros”. Es
importante destacar que para que un glaciar de escombros se forme es necesaria la presencia de suelos congelados
permanentes. Los glaciares de escombros conforman protuberancias en forma de lengua, que parten de los laterales
del valle o, en algunas ocasiones, de las morenas terminales de algunos glaciares blancos, y se asemejan en una vista
en planta a una colada de lava.
Los Andes Centrales de Argentina y Chile son comúnmente citados como uno de los lugares en el planeta donde mejor
desarrollo y mayor tamaño alcanzan estas geoformas.
Justamente el hecho de estar sobresaturado en hielo es lo que permite al permafrost moverse pendiente abajo. Por ello
se dice que los glaciares de escombros son la expresión superficial del permafrost rico en hielo, y representan reservas
hídricas importantes. Por ejemplo, en algunos lugares de los Andes Centrales donde las precipitaciones son escasas
como para formar glaciares “convencionales”, los glaciares de escombros son la única reserva disponible y por lo tanto
es vital su protección.
Figura 16. Proceso de formación de un glaciar de rocas
Figura 17. Glaciar de escombros de talud, cabecera del Río Pajanguillo,
cuenca del Río Santa María, ladera occidental de la Sierra de Aconquija