Amor Manual Del Discipulado PDF
Amor Manual Del Discipulado PDF
DE AMOR
Manual de Discipulado
PARTE I
Nombre:
1
INTRODUCCIÓN
¿QUÉ ES EL AMOR?
Lee 1 Corintios 13:1-7. Éste pasaje habla acerca del amor. Sin duda podemos
tener una idea de lo que se trata el amor, por experiencias con seres amados, por
lo que nos muestran las teleseries, las películas, canciones románticas o ideas
obtenidas de algún libro. Sin embargo, el Amor según Dios es algo mucho más
elevado de lo que hemos conocido.
Después de leer el pasaje citado, responde:
Podemos ver que el amor es mucho más que el hacer buenas obras, e incluso
que el entregarse el uno por los demás. Esto se contrapone a muchos conceptos
erróneos sobre el amor que se manejan en los medios de comunicación, como
por ejemplo que “el amor hace daño”, o el amor manifestado como una
posesión obsesiva y celosa de un objeto o persona amada, o también que “el
amor es un estado de demencia temporal”; todas estas afirmaciones a la luz de
la Palabra de Dios son erróneas. Ahora Dios nos da la oportunidad de conocer
el verdadero el amor.
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UNIDAD 1:
EL AMOR DE DIOS HACIA NOSOTROS
SEMANA 1 EL AMOR DE DIOS HACIA NOSOTROS
DIOS NOS AMÓ PRIMERO
Lee 1 Juan 4:7-11. Por medio de éste pasaje tenemos más luz acerca de qué es
el amor. Podemos ver que el amor consiste en que Dios nos amó a nosotros, y
Para recordar: se mostró en que envió a su Hijo para salvarnos de nuestros pecados y poder
acercarnos a Él. Es más, Dios es amor.
“En esto consiste el
amor: no en que LA SALVACIÓN
nosotros hayamos
amado a Dio s, sino “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
en que él nos amó a unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna.”
nosotros, y envió a
Juan 3:16
su Hijo en
propiciación por Dios por amor envió a su único Hijo, Jesús, para que por él tengamos vida
nuestros pecados.” eterna. Ahora, te puedes preguntar, ¿por qué era necesario que Jesús viniera a
(1 Juan 4:10) salvarnos? Para responder a esta pregunta, debemos remontarnos a los orígenes
del hombre (lee Génesis 2:7-9 y 2:15-17).
Dios creó al hombre y lo puso en el huerto del Edén. Lo autorizó a
comer de todo árbol del huerto, menos del árbol del conocimiento del bien y del
mal. Dios deja claro que es él quien manda y le pone límites al hombre, le
advierte acerca de lo que no le es permitido hacer y de las consecuencias que
conlleva el traspasar las reglas de Dios.
De acuerdo con Génesis 3 Adán y Eva pecan al desobedecer a Dios, y
por el pecado, entra la muerte en el hombre. Dios les advirtió que si comían del
árbol del conocimiento del bien y del mal morirían, por lo que al comer de él,
sufrieron la consecuencia de su pecado. Dios los expulsa del huerto del Edén
para que no vivan para siempre en pecado.
Por el pecado de Adán y Eva la muerte entró en el hombre, y luego de la
misma manera la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron
(Romanos 5:12). Además, la humanidad quedó destituida de la gloria de Dios
(Romanos 3:23). Por esto era necesario que Jesús viniera a salvarnos.
“Mas Dios muestra “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
su amor para con pecadores, Cristo murió por nosotros.”
nosotros, en que Romanos 5:8
siendo aún Dios muchas veces quiso restaurar al hombre y relacionarse con él, pero una y
pe cadores, Cristo otra vez las personas lo dejaban de lado en sus vidas. Pero en ésta realidad,
murió por nosotros.”
(Romanos 5:8)
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Dios mostró su amor en que nosotros siendo aún pecadores, envió a Jesucristo a
morir por nosotros.
Lee Efesios 2:1-10 y responde:
1. ¿Puede alguien ser merecedor de la salvación que Dios da?
ENTRANDO A LA SALVACIÓN
“Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la
palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús
es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero
con la boca se confiesa para salvación.”
Romanos 10:8b-10
Al confesar que Jesús es el Señor y creer que Dios lo levantó de los muertos,
Dios nos regala la salvación. Esto es más que un evento, tiene que ver con una
vida de confesar que Jesús es el Señor y creer que él vive. La palabra “Señor”
se traduce del griego “Kurios”, que significa soberano en autoridad, dueño,
amo.
Lee 1 Juan 2:1-6 y responde:
¿Es Jesús el Señor de tu vida? ¿Por qué?
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Lee Santiago 2:14-26. Una fe viva es evidente y se manifiesta en nuestra
forma de actuar, en nuestro vivir diario. Debe existir coherencia entre lo que
creemos y lo que hacemos. La fe se manifiesta a través de la obediencia.
NACIDOS DE NUEVO
Para recordar:
2. ¿Por qué es necesario nacer de nuevo?
“De modo que si
alguno está en
Cristo, nueva
criatura es; las cosas Es necesario nacer de nuevo para entrar en el Reino de Dios y tener una nueva
vida con Cristo. Cuando nacemos de nuevo cambia nuestra manera de pensar,
viejas pasaron; he
de sentir y de actuar. Todo es hecho nuevo en nuestras vidas. Ahora el fruto del
aquí todas son Espíritu está en nuestras vidas y entramos a un proceso de transformación y
hechas nuevas.” renovación por la Palabra y el Espíritu de Dios.
(2 Corintios 5:17)
SEGUROS EN EL SEÑOR
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No hemos venido a Cristo para volver atrás. Estamos para alcanzar aquello para
lo cual Dios nos llamó.
Lee Efesios 1:13-14. Cuando creímos el Evangelio, fuimos sellados con
el Espíritu Santo, que es las arras (garantía, anticipo) de nuestra herencia
(compartimos una herencia con Jesucristo).
¿Te sientes seguro en Dios? ¿Por qué?
Jesús nos manda hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles todas las cosas. Él
prometió que estaría todos los días con nosotros.
Bautizar significa literalmente “sumergir”. En la Palabra se hablan de
varios bautismos, y cada uno de ellos tiene un poderoso significado espiritual.
Aquí veremos dos bautismos: el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu
Santo.
EL BAUTISMO EN AGUA
El único requisito bíblico para ser bautizado en agua es creer de todo corazón
que Jesús es el Hijo de Dios, y puede ser llevado a cabo apenas la persona cree
y se arrepiente de sus pecados.
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EL SIGNIFICADO DEL BAUTISMO EN AGUA
“…sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también
resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó
de los muertos.”
Colosenses 2:12
Al bautizarnos en agua es sepultado nuestro viejo hombre y resucitamos con
Cristo mediante la fe. Bautizados con Cristo somos muertos al pecado, a fin de
que andemos en vida nueva por la gloria del Padre (Romanos 6:3-4); por el
bautismo estamos revestidos (cubiertos) de Cristo (Gálatas 3:26-27).
Si aún no te has bautizado, ¿te gustaría hacerlo? ¿Por qué? Si ya lo hiciste,
¿qué significó para tu vida?
BAUTISMO Y SALVACIÓN
“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las
inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena
conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo,…”
1 Pedro 3:21
El bautismo en agua nos salva, pero no en sí mismo. Lo que nos salva es la fe
en Jesús. El bautismo en agua es un paso de fe.
EL ESPÍRITU SANTO
Lee Juan 14:16-17, Juan 14:26 y Juan 16:7-14 y responde las siguientes
preguntas:
1. ¿Por qué Jesús dijo que nos convenía que él se fuera (v.7)?
“Pero el Consolador,
el Espíritu Santo, a El maravilloso Espíritu Santo es Dios mismo quien viene a vivir en la vida del
creyente. Cuando creímos el evangelio, nos convertimos en templo del Espíritu
quien el Padre
de Dios, es decir, Dios viene a hacer habitación en nuestras vidas (Efesios 1:13,
enviará en mi 1 Corintios 6:19).
nombre, él os
enseñará todas las Jesús llama al Espíritu Santo “el Consolador”. En el griego original (uno
cosas y os recordará de los idiomas en que se escribió el Nuevo Testamento), ésta palabra tiene un
todo lo que yo os he significado mucho más profundo, ampliándose notablemente su significado,
dicho.” siendo algunos de ellos: ayudador, confortador, consolador, arengador.
(Juan 14:26) El Espíritu Santo también nos ayuda en nuestra debilidad, intercediendo
por nosotros conforme a la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27).
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EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO
Lee Hechos 1:4-8. Jesús, antes de ascender al cielo, anunció a los discípulos
que serían bautizados en el Espíritu Santo y con ese bautismo recibirían poder.
El bautismo en el Espíritu Santo es otro bautismo, además del bautismo en
agua. Mediante éste bautismo recibimos poder, y por medio de éste poder Dios
nos capacita para hacer su voluntad.
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y
de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que
soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les
aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre
cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que
hablasen.”
Hechos 2:1-4
En el día de Pentecostés, los que estaban reunidos fueron llenos del Espíritu
Santo. Cuando el Espíritu descendió sobre ellos, el Espíritu se manifestó
claramente en ellos, haciéndoles hablar en otras lenguas. En otros ejemplos, el
bautismo en el Espíritu Santo se manifiesta de otras maneras, como en el alabar
a Dios (Hechos 10:46) y profetizar (Hechos 19:6). Con Jesús ocurrió que
descendió el Espíritu en forma corporal, como paloma (Mateo 3:16). Dios hace
las cosas como él quiere, es importante no limitar a Dios en nuestros
razonamientos. Además ocurre cuando Dios quiere, por lo cual el creyente
puede ser bautizado en el Espíritu Santo antes, durante o después de ser
bautizado en agua. Es importante procurarlo, ya que está en la Palabra.
EL PERDÓN DE DIOS
Sin Dios estábamos perdidos, sin salvación, esclavos y culpables de nuestros
pecados. Pero a pesar de nuestros pecados, el Padre envió a Jesús a morir por
nosotros (Romanos 5:8). Cuando creímos en Jesús y nos arrepentimos de
nuestros pecados nos dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los
pecados (Colosenses 2:13; Efesios 2:1; Tito 3:3-7).
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El arrepentimiento no es sólo sentir remordimiento, sino que involucra
un cambio en la forma de pensar, de mente, de actitud frente a las cosas.
Cuando nos arrepentimos de algo ya no lo hacemos, y no aprobamos que
alguien más lo haga. Cuando nos arrepentimos también buscamos restituir a los
que hayan sido dañados por nuestros pecados (levítico 6:2-5; Lucas 19:8-9).
LA TRAICIÓN DE PEDRO
Lee Marcos 14:66-72. Pedro negó a Jesús, cumpliéndose lo que le dijo
antes el Señor de que le iba a negar 3 veces. A pesar de esta tremenda
traición, Jesús recibe una vez más a Pedro, convirtiéndose éste en un
poderoso instrumento para proclamar su nombre (Juan 21:15-19;
Hechos 2:14).
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En el antiguo testamento, de acuerdo a la ley que por medio de Moisés
Para recordar: Dios entregó al pueblo de Israel, era necesario derramar sangre para la
expiación de los pecados del pueblo (Levítico 4-6). Sin embargo, estos
“…pero si andamos sacrificios no podían hacer perfectos a quienes los ofrecían, ni tampoco
en luz, como él está limpiarles su conciencia, sino que en estos sacrificios hacían memoria de los
en luz, tenemos pecados. Éstos sacrificios eran la sombra de lo que venía, lo cual era el
comunión unos con sacrificio de Cristo. Jesucristo ofreció una vez y para siempre un perfecto
otros, y la sangre de sacrificio por los pecados (Hebreos 10:11-12).
Jesucristo su Hijo
LA OBRA DE LA SANGRE DE CRISTO
nos limpia de todo
pecado.” La sangre que Cristo derramó en la cruz obra poderosamente a favor de los
(1 Ju an 1:7) creyentes. Por la sangre de Cristo nuestros pecados son perdonados, somos
redimidos de la esclavitud del pecado y de la potestad de las tinieblas para
servir a Dios (Efesios 1:7, Colosenses 1:14, Apocalipsis 5:9), somos lavados de
nuestros pecados (Apocalipsis 1:5), somos justificados (Romanos 5:9), tenemos
libre entrada al Lugar Santísimo (el lugar de la presencia de Dios) (Hebreos
10:19) y nos hace vencedores sobre el poder del diablo (Apocalipsis 12:11).
2. ¿Cuál crees que debe ser nuestra actitud frente a las cosas que Dios nos
promete?
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UNIDAD 2:
EL AMOR DE NOSOTROS HACIA DIOS
SEMANA 5 EL AMOR DE NOSOTROS HACIA DIOS
EL PRIMER Y GRAN MANDAMIENTO
“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal
mandamiento”.
Marcos 12:30
Para recordar:
Dios nos manda a amarlo a él con todo el corazón, alma, mente y fuerzas.
“Y amarás al Señor ¿Qué crees tú que significa amar a Dios a éste nivel?
tu Dios con todo tu
corazón, y con toda
tu alma, y con toda
tu mente y con todas COMUNIÓN CON DIOS
tus fuerzas. Este es “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios
el principal verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.
mandamiento.” Juan 17:3
( Marcos 12:30)
Jesús declara que la vida eterna es conocer al Padre y al Hijo. La vida eterna no
es algo que vendrá en el futuro cuando vayamos al cielo, sino que la vida eterna
es una realidad en nosotros desde el momento que nacemos de nuevo (1 Juan
5:11-12), pues el que se une a Cristo es un espíritu con él (1 Corintios 6:17). La
vida estaba con el Padre, y en Cristo se nos manifestó (1 Juan 1:1-2). Jesús es la
vida (Juan 14:6) y él es quien da vida eterna (Juan 5:21; 17:2).
“…y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo
Jesucristo”.
1 Juan 1:3b
Ahora, por medio de Jesucristo podemos tener comunión con Dios. Dios nos
invita a relacionarnos con él; Dios nos ama y nos anhela. Podemos tener
comunión con Dios por medio de la Oración y la Palabra.
ORACIÓN
Orar es conversar con Dios. Podemos acceder a Dios en oración por medio de
Jesucristo, pues por su sacrificio podemos presentarnos justos y santos delante
del Padre.
El que se dirige a Dios debe hacerlo en humildad, ya que Dios se agrada de los
humildes, pero no de los altivos (Salmos 51:17; 138:6; 1 Pedro 5:5b).
Debemos reconocer nuestra dependencia de Dios. Todos los logros que
podamos conseguir en el Reino de Dios, es él obrando a través nuestro (Juan
14:10; 2 Corintios 3:5), porque separados de Cristo nada podemos hacer (Juan
15:5b).
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JESÚS NOS ENSEÑA A ORAR
SEMANA 6 Jesús es un ejemplo en la oración. Se movió en una dependencia tal al Padre
que pudo terminar bien su obra.
“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue
a un lugar desierto, y allí oraba.”
Marcos 1:35
Jesús oraba a solas con el Padre, y escogía el mejor momento par hacerlo. Si
Para recordar:
Jesús, siendo el Hijo de Dios, tenía una dependencia y necesidad tal de Dios
como para levantarse muy temprano por la mañana para orar, quizás con frío y
“Mas tú, cuando sueño, ¿Cómo crees tú que debe ser nuestra actitud frente a la oración?
ores, entra en tu
aposento, y cerrada A continuación, a la luz de la Escritura, veremos algunos puntos que debemos
la puerta, ora a tu tener en cuenta al momento de orar.
Padre que está en Lee Mateo 6:5-8. Cuando nos acercamos a Dios debemos hacerlo con humildad
secreto; y tu Padre y sencillez. Sinceros, sin falsas apariencias. Debemos orar con fe, sin dudar,
que ve en lo secreto confiando en que Dios nos está escuchando, a fin de no caer en actitudes
te recompensará e n religiosas que en nada ayudarán en nuestra relación con Dios.
público.”
(Mateo 6:6) “VOSOTROS, PUES, ORARÉIS ASÍ…”
Lee Mateo 6:9-13. Jesús nos dio un claro y poderoso ejemplo de cómo orar.
Podemos ordenar nuestra oración a Dios a partir de esta guía que nos dio el
Señor.
Padre nuestro que estás en los cielos…
Debemos dirigirnos al Padre con cercanía, amor y respeto, ya que somos
sus hijos, reconociendo además que él es Dios sobre todas las cosas.
Debemos hacerlo en el nombre de Jesús (Juan 14:13-14), pues por él
tenemos acceso al Padre.
…santificado sea tu nombre.
Como hijos de Dios, nuestro deseo debe ser que el Padre sea honrado en
todas las cosas. Le alabamos y bendecimos en la oración. Como somos
hijos de Dios, manifestamos en nuestras vidas el Reino de Dios, y el
nombre de Dios es santificado y glorificado cuando el mundo ve que de
todo corazón vivimos para Dios y cuando ve el fruto del amor de Dios en
nuestras acciones.
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la
tierra.
El Reino de Dios es sinónimo de Gobierno de Dios. Cuando pedimos que
venga el Reino de Dios, lo que pedimos es que el Gobierno de Dios sea una
realidad en nuestro medio, que los diseños de Dios sean establecidos en
nuestra realidad (Éxodo 25:9; 1 Crónicas 28:19) y que Jesucristo sea
reconocido, obedecido y servido como el Rey de reyes y Señor de señores
que es.
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El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Es necesario que le pidamos las cosas materiales que nos son necesarias a
Dios, pero sobre todo las cosas espirituales. Dios nos dice que él se
encargará de nuestras necesidades básicas (comida, bebida y ropa, según
Mateo 6:31-33), siempre que busquemos primeramente el Reino de Dios y
su justicia.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores.
Debemos confesar nuestros pecados y arrepentirnos (1 Juan 1:9), y Dios
nos perdonará así como nosotros perdonemos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal…
Nadie es tentado de parte de Dios, sino que cada uno es tentado cuando de
su propia concupiscencia (deseos carnales) es atraído y seducido (Santiago
1:13-14). Lo que pedimos es que Dios no nos meta en esa situación, sino
que nos libre del mal; que el Señor no nos deje involucrarnos con las
tinieblas.
…porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.
Alabamos y bendecimos al Señor, porque de él, y por él y para él son todas
las cosas (Romanos 11:36); porque él es bueno, porque para siempre es su
misericordia (Salmos 118:1).
Lee Lucas 11:5-13. Jesús nos anima a pedir. Compara la oración con una
situación en que vamos donde un amigo muy tarde a pedirle pan porque nos
llegó visita y no tenemos nada para darle. Jesús dice que aunque ese amigo no
se levante a darnos algo por ser su amigo, sí nos lo dará por nuestra
impertinencia, a fin de que lo dejemos tranquilo. Nos dice claramente que “todo
aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”(v.
10).
Jesús también compara la oración con un padre cuyo hijo le pide alimento. A
pesar de que el padre sea malo como persona, de igual manera les dará buenas
cosas a sus hijos. Si esto es así, ¿Cuánto más el Padre celestial dará cosas
buenas a los que le pidan? (Mateo 7:11).
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid
todo lo que queréis, y os será hecho.”
Juan 15:7
Si permanecemos en Jesucristo y sus palabras en nosotros, entonces podemos
pedir lo que queramos y nos será hecho. Dios nos oirá siempre que pidamos
conforme a su voluntad (1 Juan 5:14-15). Si andamos en Cristo y amamos a
Dios con todo entonces nos moveremos en su voluntad, nuestro corazón
compartirá los deseos de Dios y siempre pediremos conforme a su voluntad.
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PALABRA
SEMANA 7
Toda la Escritura es inspirada por Dios, por lo que él nos habla a través de su
Palabra. Si queremos conocer a Dios y estar preparados para hacer su voluntad,
debemos buscar cada día a Dios no sólo en oración, sino también en Palabra.
La Palabra obra de muchas maneras, ya que ella es viva y eficaz (Hebreos
4:12); Jesucristo es la Palabra, según Juan 1:1. Por la Palabra conocemos a
Jesús (Juan 5:39), y esto no es sólo en los evangelios, ya que desde el Génesis
al Apocalipsis se habla de él. Por medio de la Palabra podemos conocer los
mandamientos de Dios (Juan 13:34), y entonces hacer su voluntad y andar en
amor (2 Juan 1:6). Por la Palabra el Padre nos santifica, ya que por ella
podemos discernir la luz de las tinieblas y reconocer lo que es pecado y no
agrada a Dios; la Palabra es verdadera agua purificadora, en ella Cristo nos lava
como Iglesia (Efesios 5:25-27). La Palabra nos perfecciona por la instrucción
en la justicia de Dios y también nos prepara para toda buena obra (2 Timoteo
3:16-17), esto quiere decir que por medio de la Palabra sabemos lo que tenemos
que hacer y también sabemos cómo hacerlo.
En espíritu tiene que ver con la comunión del Espíritu Santo, con la intimidad
con Dios, con la oración y con nuestro espíritu.
En verdad tiene que ver con la Palabra de Dios, con la Verdad, con Jesucristo.
Una búsqueda parcial de Dios, sólo en espíritu o sólo en verdad o mucho de
una cosa y poco de la otra, corrompe la condición espiritual del creyente. Si es
sólo en espíritu puede llevar al creyente a un andar emocional, supersticioso y
espiritualista, donde por la carencia de los límites de lo verdadero el creyente
peque, dañe a los demás y se dañe a sí mismo creyendo que en realidad está
amando a Dios y a su prójimo; si es así, entonces ya no es realmente en espíritu.
Si es sólo en verdad entonces el creyente puede asumir el evangelio como algo
racional, marcado por estructuras humanas, donde lo sobrenatural no tiene
cabida, donde el creyente carece de poder para hacer la voluntad de Dios y
vencer su propio pecado, y además carece de una relación viva y dinámica con
Dios; si es así, entonces ya no es realmente en verdad.
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Dios quiere relacionarse con nosotros. Él nos ama y quiere que le conozcamos.
Esto lo podemos hacer a través de la oración y la Palabra. Dios también quiere
que lo amemos con todo, y nuestro amor lo demostramos guardando su Palabra.
LA LEY DE CRISTO
Lee Mateo 5:38-48. Jesús habla acerca de la ley que Dios entregó en el Antiguo
Testamento por medio de Moisés. La ley contenía muchas reglas que debían
obedecerse, y como Dios la estableció, el obedecer la ley era obedecer a Dios.
Ahora estamos en la ley de Cristo, la ley de la libertad. Sin embargo, a pesar de
que era complicado cumplir la ley, el andar en amor y cumplir la ley de Cristo
es algo es mucho más difícil.
Cristo cumplió la ley, y nos presenta un estándar de vida y obediencia mucho
más elevado. De acuerdo a ley se decía “amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu
16
enemigo”, sin embargo Jesús nos manda a amar a nuestros enemigos y hacerles
bien. Jesús nos manda a ser perfectos.
HACEDORES DE LA PALABRA
Lee Santiago 1:22-25. Debemos llenarnos de la Palabra, pero no para ser
simples teóricos de la Palabra, sino para ser hacedores de ella. Cualquier
persona puede escuchar la Palabra, leer la Biblia, y opinar sobre ella, pero no
cualquiera es un hacedor de la Palabra. El que es simplemente un oidor de la
Palabra y no la pone por obra se engaña a sí mismo, creyendo que está bien. El
recibir y aceptar la Palabra no es suficiente, sino que además se debe poner por
obra, hacerla viva por la fe en nuestras vidas; debemos creer la Palabra y
movernos en ella.
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Después que Moisés murió, Josué asumió el mando del pueblo de Israel. Aquí
Dios le dice a Josué que se esfuerce y sea muy valiente en guardar su Palabra
(la ley), porque así hará prosperar su camino y todo le saldrá bien.
Caminar en la Palabra es caminar en la bendición de Dios, ya que no damos
cabida al enemigo y nos apropiamos de las promesas que el Señor dispuso en su
Palabra. Además somos bien para los demás, ya que el cumplir la Palabra es
andar en amor y muchos recibirán del amor de Dios que está en nuestros
corazones (Mateo 7:12), y por nuestra obediencia a Dios él será glorificado (2
Corintios 9:13).
Lee Efesios 4:17-5:20 y responde:
¿Qué beneficios crees que trae al creyente el obedecer esta palabra?
BENDICIONES DE LA OBEDIENCIA
“Hijo mío, no te olvides de mi ley,
Y tu corazón guarde mis mandamientos;
Porque largura de días y años de vida
Y paz te aumentarán.”
Proverbios 3:1-2
Por obedecer a la Palabra abundaremos en largura de días, en años de vida y en
paz. Andaremos por nuestro camino confiadamente y no tropezaremos.
“Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos, guarda la prudencia
y la discreción, y serán vida para tu alma, y adorno para tu cuello.
Entonces andarás con seguridad por tu camino, y no tropezará tu pie.
Cuando te acuestes no tendrás temor, sí, te acostarás y será dulce tu
sueño. No temerás el pavor repentino, ni el ataque de los impíos
cuando venga, porque el SEÑOR será tu confianza, y guardará tu pie
de ser apresado.”
Proverbios 3:21-26 (LBLA)
La Palabra nos puede hacer sabios, tanto para enfrentar el día a día como para
llevarnos a la salvación que es por la fe en Cristo Jesús (2 Timoteo 3:15). Si
prestamos atención a las palabras de Dios para ponerlas por obra, disfrutaremos
de éstas de y todas las bendiciones que Dios promete en las Escrituras.
¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los
impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la
silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su
deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol
firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su
tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.
Salmos 1:1-3 (LBLA)
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SEMANA 10 SANTIDAD
SANTIFICARSE ES ADORACIÓN
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a
Para recordar: Dios, que es vuestro culto racional.”
Romanos 12:1
“¿No sabéis que sois En el culto que ofrecemos a Dios es fundamental nuestra manera de vivir.
templo de Dios, y Nuestro cuerpo es templo del Espíritu de Dios, y debemos conservarlo como
que el Espíritu de una habitación santa para él (1 Corintios 6:19-20).
Dios mor a en
vosotros?” En el antiguo pacto se debían presentar animales para ser sacrificados como
ofrendas delante de Dios. Ahora, somos nosotros quienes, en amor, nos
(1 Corintios 3:16)
ofrecemos voluntariamente en el altar para morir a nosotros mismos, a nuestra
carnalidad, a fin de que vivamos para Dios, apartándonos del pecado,
obedeciéndole y agradándole en todo; esto es ser un sacrificio vivo, santo y
agradable a Dios.
LAS TENTACIONES
¿Qué significa para ti tentación?
Nadie es tentado de parte de Dios, sino que las tentaciones vienen de nuestra
propia concupiscencia, de nuestros propios deseos carnales. Dios permite que
seamos tentados (Mateo 4:1), pero nunca más allá de lo que podamos soportar
(1 Corintios 10:13). Debemos velar (vigilar, estar despiertos y atentos) y orar
para no entrar en tentación (Mateo 26:41), y ante cualquier situación debemos
saber que nuestro Señor Jesucristo es poderoso para socorrer a los que son
tentados (Hebreos 2:18b).
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José era hijo de Jacob (o Israel) y estaba en Egipto sirviendo a Potifar, un
oficial del Faraón. José era recto en todo lo que hacía y Dios lo prosperó.
Agradó José a Potifar, y a éste le pareció bien confiarle a José todo lo que tenía.
Vemos en el pasaje que la mujer de Potifar quiso seducir a José, pero José la
rechazó muchas veces. En un momento José se vio acorralado, pero prefirió
huir de la situación en vez de pecar. Mantuvo su integridad delante de Dios, y
no traicionó la confianza de su amo.
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el
amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.”
2 Timoteo 2:22
Hay situaciones en las que debemos estar dispuestos a huir, si se hiciese
necesario. Huir es parte de la resistencia al pecado. El consejo de Pablo a
Timoteo tiene que ver literalmente con escapar de los deseos desordenados, y
esto no tiene que ver con cobardía ni tampoco necesariamente con salir
corriendo, sino más bien con valentía para decir que no al pecado y evitar
situaciones que pongan en riesgo nuestra santidad. No debemos jugar con el
pecado. Si somos victoriosos sobre el pecado es por la sangre que Cristo
derramó en la cruz, es por el obrar de Dios en nuestras vidas, y no por una
capacidad propia de nosotros que nos haga inmunes a la tentación.
ACCIÓN DE GRACIAS
“Me postraré hacia tu santo templo,
Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad;
Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.
El día que clamé, me respondiste;
Me fortaleciste con vigor en mi alma.”
Salmos 138:2-3
Acción de gracias es una expresión de gratitud a Dios por sus beneficios.
Tenemos mucho por qué agradecer a Dios, y el Rey David tenía claro esto y así
lo expresó en los Salmos.
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Cuando oremos, hagámoslo con acción de gracias (Colosenses 4:2) y también
cuando hagamos peticiones a Dios (Filipenses 4:6). Los alimentos que
comemos con acción de gracias son santificados mediante la Palabra de Dios y
la oración (1 Timoteo 4:3-5). Las buenas obras y el servicio a los hermanos
producen acciones de gracias a Dios en los beneficiados, por lo cual Dios es
glorificado (2 Corintios 4:15; 9:10-13).
ALABANZA
Para recordar: “Bendice, alma mía, a Jehová,
“Bendice, alma mía, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
a Jehová, Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi Y no olvides ninguno de sus beneficios.”
ser su santo Salmos 103:1-2
nombre.”
(Salmos 103:1) Alabar a Dios es reconocer sus obras, todo lo que él hace por nosotros, y por
ello lo exaltamos y bendecimos por medio de las palabras y de todo aquello que
sirva para este fin.
“Venid, aclamemos alegremente a Jehová;
Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos.”
Salmos 95:1-2
Alabar a Dios también es regocijarse en él. Podemos alabar a Dios por medio
de cánticos, oraciones, levantando nuestras manos, con instrumentos musicales,
con danza, postrándonos a Dios en señal de humillación, con aplausos, y todo lo
que dé gloria a Dios y paz en la tierra (Lucas 2:14).
También alabamos a Dios cuando anunciamos y publicamos sus grandezas,
contándoles a las personas las virtudes de Dios (Salmos 145:6; 1 Pedro 2:9).
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“Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de
la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al
que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra,
la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”
Apocalipsis 5:13
Adorar es reconocer a Dios, es reconocer su majestad, su grandeza y su gloria
así como también reconocer su bondad, su misericordia y su amor. Adorar es
reconocer que el Señor es digno de recibir la alabanza, la honra, la gloria y el
poder.
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus
mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá
toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o
sea mala.”
Eclesiastés 12:13-14
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