MALEZA.
Se denomina maleza, mala hierba, yuyo, planta arvense, monte o planta indeseable a
cualquier especie vegetal que crece de forma silvestre en una zona cultivada o
controlada por el ser humano como cultivos agrícolas o jardines. Esto hace que
cualquier planta pueda ser considerada maleza si crece en un lugar en el que no es
deseable.
CLASIFICACIÓN DE LAS MALEZAS.
Las malezas se clasifican principalmente de acuerdo con su ciclo de vida, su tipo de
reproducción, su tipo de hoja y sus hábitos de crecimiento:
Ciclo de vida: pueden ser anuales o perennes: anuales cuando transcurre un año o menos
desde la germinación de sus semillas hasta su muerte. Las perennes viven más de un
año.
Tipo de reproducción: sexual cuando la diseminación o reproducción ocurre a través de
semillas. Asexual: cuando la diseminación se hace por bulbos, estolones, rizomas u otro
tipo de estructura.
Tipo de hoja: se clasifican en grandes grupos según sus hojas. Las hojas angostas y las
hojas anchas, entre las hojas anchas esta el bledo.
Habito de crecimiento: pueden ser rastreras, erectas y trepadoras o enredaderas, según
su habito de crecimiento.
Las rastreras: son plantas cuyo tallo crece postrado sobre la superficie del suelo, algunas
emiten raíces en los entre nudos otras no.
Las erectas: son aquellas cuyo tallo crece verticalmente.
Las malezas de hábito trepador o enredaderas: tienen tallos capaces de trepar y crecer
sobre otras plantas, como las batatillas y los bejucos.
IDENTIFICACIÓN DE MALEZA MÁS COMÚN EN LOS LLANOS
OCCIDENTALES.
a.) Cyperus esculentus L. (Cyperaceae)
Nombre común: coyolito, coquillo, coyolillo. Coquito.
Hábitat: es común en los cultivos, rastrojos y pastizales.
Plantas: es perenne, con raíces fibrosas y tallos subterráneos que forman tubérculos
redondos y terminales; el tallo es triangular.
Hojas: son alternas y se desarrollan en series de tres; son de color verae pálido y el ápice
es finamente agudo; la vaina basal es cerrada, pálida a café-rojizo.
b.) Anthephora hermaphrodita (L.)
Nombre común: canutillo
Hábitat: crece en lugares baja elevación y se encuentran en las playas, potreros y áreas
abiertas.
Planta: anual; los tallo son erectos pero a veces decumbente con ramificaciones desde la
base y con raíces en los nudos inferiores.
c.) Amaranthus spinosus l. ( Amaranthaceae):
Nombre común: bledo espinoso, bledo macho.
Hábitat: es común en cultivos, potreros y rastrojos.
Planta: es suculenta y erecta, es de color rojizo o morado con espinas puntiagudas.
PRODUCCIÓN DISPERSIÓN Y GERMINACIÓN DE LAS MALEZAS:
Producción. Principalmente se debe a una mala preparación del terreno y falta de
labores culturales oportunas.
Dispersión. Viento, agua, animales, ganado, aves, (excrementos). Maquinarias,
herramientas.
Germinación. Es el proceso por el cual el embrión reasume el crecimiento, lo cual
resulta de su emergencia através de las cubiertas de las semillas o fruto. La dormición
contribuye a la presencia continuada de semillas de malezas en suelos agrícolas.
FACTORES QUE DETERMINAN EN LA DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS
MALEZAS:
Herencia:
- Controla los procesos que lleva a cabo los organismos.
- Forma de vida.
- Crecimiento potencial.
- Métodos de reproducción.
Ambiente:
- Determina en que grado ocurren los procesos de los organismos.
Factores del clima:
- Luz: intensidad, duración, y determina el fotoperiodo.
- Temperatura: afectan la germinación de la semilla.
- Agua: afecta el proceso de germinación y la reproducción.
- Viento: procesos de transpiración.
Factores del suelo:
- PH.
- Fertilidad.
- Textura.
- Materia orgánica
PRINCIPALES DAÑOS QUE OCASIONAN LAS MALEZAS A LOS CULTIVOS.
Reducen los rendimientos de los cultivos y afectan la calidad del producto.
Compiten con los nutrientes y agua con los cultivos instalados.
Son hospedadores de insectos dañinos, nematodos, y patógenos.
Los costos se elevan, por el mayor control que hay que hacer.
Afectan la calidad del producto.
Dificultan y demoran las operaciones agrícolas.
Dificultan el manejo del cultivo y la recolección.
Son huéspedes de parásitos en los cultivos.
Manejo integrado de plagas (MIP)
El manejo integrado de plagas ha sido definido como " el sistema de manejo de plagas,
que en el contexto de la asociación del medio y la dinámica poblacional de las plagas,
utiliza todas las técnicas y métodos adecuados de forma compatible, manteniendo las
poblaciones nocivas a niveles por debajo de aquéllos causantes de daño económico".
Desde su adopción, el MIP se ha convertido en la base de todas las actividades de
protección vegetal de la FAO, ya que el mismo contribuye directamente al desarrollo de
una agricultura sostenible. El incentivo para el desarrollo y adopción del MIP ha sido
producto de las consecuencias alarmantes del uso indiscriminado de plaguicidas, que ha
tenido un impacto negativo sobre el ambiente, la salud de los agricultores y
consumidores, los costos de producción, el balance ecológico de las poblaciones de
plagas y resistencia de las mismas a los plaguicidas en uso.
El MIP puede verse en tres niveles, donde el objeto de control (a) es una sola especie de
plaga, (b) un rango de insectos o malezas y (c) una composición completa de todos
estos organismos nocivos. El concepto de MIP tiene su origen en la entomología, que se
ha traducido en programas de control cultural y biológico, plantas hospederas
resistentes, prácticas agrícolas apropiadas y uso racional de plaguicidas, que a la postre
se ha demostrado superior en el plano económico y sostenible que el uso creciente de
plaguicidas.
Los principios del MIP no han sido todavía aplicados de manera sistemática al manejo
de malezas, pero estos son plenamente válidos para este fin. Los métodos tradicionales
ya se basan en la integración de una variedad de métodos culturales y físicos. El uso
continuado de estos métodos, conjuntamente con la aplicación moderada de herbicidas,
ha demostrado ventajas en comparación al uso excesivo de herbicidas. Esta última
práctica puede ocasionar desequilibrios indeseables de la flora y provocar la
predominancia de poblaciones de especies perennes u otras resistentes a los herbicidas
en uso.
Para el desarrollo del MIP se requieren conocimientos básicos y el desarrollo de
investigaciones a nivel de campo, con lo cual se logra una comprensión más cabal de la
influencia de los factores bióticos y abióticos que regulan el comportamiento de las
plagas o malezas. Estos conocimientos también facilitan la predicción de los efectos de
las estrategias de combate que se adopten en un cultivo determinado. La investigación
debe cambiar su enfoque a fin de ampliar las bases de esta disciplina para así satisfacer
las necesidades del agricultor.
Los conocimientos básicos para un manejo de malezas adecuado son:
1. Identificación de las malezas y su nivel de infestación.
2. Biología y ecología de las especies de malezas predominantes.
3. El efecto competitivo y los umbrales económicos de las especies de malezas
predominantes.
4. Métodos de control técnicamente efectivos, económicamente viables y seguros para
el ambiente.
Métodos de control de malezas
Existen varios métodos para el control de las malezas o para reducir su infestación a un
determinado nivel, entre estos:
1. Métodos preventivos, que incluyen los procedimientos de cuarentena para prevenir la
entrada de una maleza exótica en el país o en un territorio particular.
2. Métodos físicos: arranque manual, escarda con azada, corte con machete u otra
herramienta y labores de cultivo.
3. Métodos culturales: rotación de cultivos, preparación del terreno, uso de variedades
competitivas, distancia de siembra o plantación, cultivos intercalados o policultivo,
cobertura viva de cultivos, acolchado y manejo de agua.
4. Control químico a través del uso de herbicidas.
5. Control biológico a través del uso de enemigos naturales específicos para el control
de especies de malezas.
6. Otros métodos no convencionales, [Link]. la solarización del suelo.
Ninguno de estos métodos debe ser perdido de vista en un sistema agrícola de
producción, ya que los mismos pueden resultar efectivos técnica y económicamente a
los pequeños agricultores. Incluso el arranque manual, considerado correctamente como
labor tediosa y penosa, es una práctica vital complementaria, aún cuando los herbicidas
sean utilizados, ya que previene el aumento de poblaciones resistentes o tolerantes de
las malezas. Esta práctica es también la más pertinente en áreas, donde el nivel de
infestación de malezas es bajo y se necesita la prevención del aumento del banco de
semillas de malezas en el suelo.
Todos estos métodos serán descritos en detalle en otros capítulos de este libro.
A continuación Grupo SACSA le presenta los principales y básicos tipos de control de
la maleza que son actualmente utilizados.
Control cultural: semilla certificada, escardas mecánicas, siembras en húmedo,
rotación de cultivos, solarización de suelo, acolchados, etc.
Control manual: Es el más usado, aun cuando es efectivo en ocasiones es más
costoso, además de que en muchas veces se ha demostrado que causa daño mecánico al
cultivo (10 a 15%) aunque se haga con mucho cuidado.
Control biológico: Los estudios sobre este aspecto son muy limitados y han tenido
poca aplicación en hortalizas. Tal vez la alternativa biológica más interesante para el
control de maleza sea la alelopatía, la cual se refiere a los efectos bioquímicos
(estimulatorios o inhibitorios) que ejerce una especie de planta sobre la germinación,
crecimiento y desarrollo de otra especie.
Control químico: Es el uso de productos químicos registrados como herbicidas para su
uso en la agricultura, regulado por la Comisión Nacional de Sanidad Agropecuaria en
México, y por la Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA) en Estados Unidos.
Control químico de malezas
Un espacio especial es requerido para abordar el tópico sobre el control químico de
malezas y el uso de herbicidas. Es realmente cierto que el éxito en la agricultura de los
países desarrollados en las últimas décadas se debe en gran medida al uso de los
herbicidas. La situación del agricultor de los países en desarrollo, sin embargo, difiere
mucho de las de los países desarrollados. Los pequeños agricultores de los países pobres
no poseen el poder económico que les permita adquirir herbicidas y los equipos
indispensables para su aplicación, no excluida la compra de una simple mochila de
aspersión. Además, en muchos países en desarrollo, el nivel cultural de los agricultores
es sumamente bajo (por lo general, son analfabetos), lo que hace difícil el proceso de
capacitación en el uso adecuado de herbicidas y en las formas de evitar los efectos
secundarios indeseables que estos productos químicos puedan causar, sobre todo cuando
se aplican a dosis superiores a las normalmente recomendadas. Esto en ocasiones se
traduce en problemas de fitotoxicidad sobre los cultivos de interés, efectos residuales en
el suelo y afectaciones directas a la salud del agricultor.
Estas consideraciones no siempre han sido tomadas en cuenta por los promotores del
control químico de malezas. Sencillamente se ha supuesto que el mismo éxito alcanzado
con una determinada dosis de un herbicida en la agricultura de los países desarrollados,
se podrá lograr al nivel de la pequeña finca en los países en desarrollo. Alström (1990)
ha subrayado los peligros de transferencia del éxito de uso del enfoque de método
químico único de control de malezas de los países desarrollados a los de menor
desarrollo. Este autor también añadió que el control químico es sólo posible practicar en
grandes haciendas de los países del tercer mundo, que poseen una mejor posición
económica. Alström propone la inclusión del uso de los herbicidas como componente
menor de los esquemas de control de malezas en la agricultura de los países cálidos, de
pequeños agricultores, y sólo utilizable para problemas específicos y no como práctica
habitual.
Otra consideración, que parece ser una preocupación poco realista, es que el uso de
herbicidas en los países en desarrollo podrá provocar un incremento de la desocupación.
Esto puede ser cierto en regiones con grandes haciendas agrícolas, donde se emplea una
fuerza de trabajo sustancial, pero no para la vasta mayoría de los pequeños agricultores,
cuyas familias consumen gran parte de su tiempo laboral en operaciones de desyerbe,
que podría ser útil en otras actividades.
En síntesis, es muy difícil definir cuando los herbicidas puedan ser utilizados al nivel de
la pequeña finca. Una primera consideración debe ser que la recomendación de uso de
un herbicida en la pequeña finca deberá estar basada en los resultados de efectividad
técnica y económica derivados de la evaluación previa a nivel de campo realizada por
personal técnico oficial. Estos resultados, conjuntamente con los datos toxicológicos
aportados por el productor del herbicida, proporcionarán la información suficiente para
el registro oficial del herbicida en el país. La información técnica pertinente debe
aparecer claramente expuesta en la etiqueta del envase, probablemente con ayuda de
pictogramas útiles para el agricultor analfabeto. También debe ser dada a través de
capacitación llevada a cabo por los extensionistas agrícolas. Como Akobundu (1989)
dijese, una decisión de uso de un plaguicida debe estar basada en muchas
consideraciones, una de ellas debe ser que el plaguicida haya sido aprobado como la
opción de control más efectiva económicamente para el agricultor, así como que su uso
no provocará efectos secundarios indeseables en el medio.