Hermanos, las estrellas desaparecen del firmamento, y como dirigentes
operarios llegáis a la alborada, gracias por vuestra venida.
Esta parte de la liturgia tiene que ver con los siete Triones
Para entender el origen de esta palabra es indispensable mencionar a Ovidio y su Metamorfosis
(precisamente este año 2017 se celebra el bimilenario de la muerte del poeta latino). Esta obra es un
poema en quince libros que narra la historia del mundo desde su creación combinando con libertad
mitología e historia. Se trata de una composición literaria considerada como una obra maestra de la edad
de oro de la literatura latina. Es una de los clásicos más leídos durante la Edad Media y el Renacimiento,
que ha servido de inspiración a múltiples artistas, como Tiziano, Velázquez y Rubens, y que continúa
ejerciendo una profunda influencia en la cultura occidental.
En la Metamorfosis se pueden leer muchos caso de catasterismos, conversiones en constelación de
personajes o de seres mitológicos. Una de ellas es la de Calisto, una de las ninfas que componían el
cortejo de Ártemis (o Diana), en osa primero y en constelación (la Osa Mayor) después. Esta es la
“historia”: de Calisto se encaprichó Zeus (o Júpiter), que adoptando una forma apropiada la sedujo y la
dejó embarazada. Nueve meses después, Calisto es descubierta cuando se desnuda para bañarse en un
arroyo junto a la diosa (Ártemis o Diana) y sus compañeras, y, en consecuencia, se ve rechazada sin
contemplaciones por haber traicionado de forma evidente la virginidad exigida. Después de parir sola a
su hijo Arcas (o Árcade), epónimo de Arcadia –nombre de evidentes resonancias pastoriles-, Hera (o
Juno), la celosa esposa de Zeus, la castiga transformándola en una osa que vaga sola por los montes.
Años más tarde su hijo Arcas (o Árcade) está a punto de cazarla, pero Zeus lo impide y, compasivo,
transforma a ambos en constelación y estrella respectivamente. Ella será la Osa Mayor y él la estrella
Arturo, cuyo nombre en griego es Ἀρκτοῦρος y en latín Arcturus, el que guarda o protege a la osa. Pero
Hera no consiente sin más este premio y suplica a sus tíos los titanes Océano y Tetys, la pareja de las
aguas primordiales, que impidan que la Osa Mayor se sumerja nunca en sus aguas purificadoras. Y así
ocurre, efectivamente, pues por la posición que ocupa en el cielo en nuestro hemisferio nunca se oculta
en el mar.
Y ahora viene el origen de septentrión. Los romanos, debido a la forma de la constelación de la Osa
Mayor, la asemejaron a un carro con su arado tirado por bueyes. En latín ese tipo peculiar de carro se
denomina triō/triōnis. Como son siete, en latín septem, las estrellas de la constelación (siete bueyes), se
pasó a llamar Septem Triones, de donde nacen nuestros términos septentrión y septentrional que aluden
al norte, lugar que marca la cercana estrella polar.
Significado de arturo.
El origen del nombre de Arturo significa frente grande. Algunos sugieren que se deriva de
los segundos nombres que utilizaban los romanos (Artörius), de etimología oscura y
controvertida1 (pero posiblemente de los mesapios234 o de origen etrusco567).
Algunos eruditos han sugerido que es relevante para este debate entender que el nombre del
legendario Rey Arturo aparece únicamente como Artur, o Arturus en los textos
en Latín antiguo y nunca como Artörius (aunque dialectos de Latín
vulgar convirtieron Artörius en Arturius) . Sin embargo, esto no puede explicar nada sobre
el origen del nombre Arthur, proveniente de Artörius. En galés, frecuentemente al
mencionar Artörius se convierte en Art(h)ur.8 Otra tesis dice que el nombre se deriva del
patronímico bretón «Arto-rīg-ios» que significa hijo del «Rey Oso» y que se encuentra en
el nombre personal en antiguo irlandés Art-ri y que puede ser una adaptación latinizada
de Artōrius.9 Menos probable es la propuesta de derivación común del galés Arth «Oso»
+ (g) wr«hombre» (antes en Bretón Arto-uiros). Hay dificultades fonológicas con esta tesis,
sobre todo cuando se relaciona con nombres bretones compuestos. Arto-uiros debe provenir
del antiguo galés Artgur del galés medio y moderno y no Arthur; Arthwr y no Arthur (en la
poesía galesa el nombre siempre se escribe Arthur y rima exclusivamente con palabras
terminadas en ur y nunca con palabras terminadas en wr lo que confirma que el segundo
elemento no puede ser [g]wr «hombre»).1011
Una última tesis, que ha conseguido una aceptación limitada entre los eruditos,121314151617
deriva el nombre de Arturo del Latín Arcturus, la estrella más brillante en la constelación
de Boyero , cerca de la Osa Mayor,18 que es la romanización del griego Αρκτοῦρος
(Arktouros) y significa «guardián de la osa»,19 compuesta así: ἄρκτος (Arktos): «oso»20 +
οὖρος (Ouros): «vigilante o guardián».21 Del latín clásico Arcturus se podría haber
convertido en Art(h)ur que sucede cuando se menciona en galés, y debido a su brillo y su
posición en el cielo llevó a la gente a ver esta estrella como el «guardián de la osa» y el
«líder» de las otras estrellas de Boyero.22 Existe un nombre en idioma irlandés antiguo que
es Artúr, que se cree deriva directamente del dialecto galés antiguo o cúmbrico Artur.23 La
Historia presenta este nombre en el hijo o nieto de Áedán mac Gabráin (año 609 d.C.).
Los objetivos exotéricos del grado son:
Valorar la dignidad y la importancia del trabajo.
Fomentar el empleo y la industria.
Exaltar el reconocimiento social de la condición de trabajador.
Permitir que todos los trabajadores tengan acceso a la educación.
Comprender, desde un punto de vista exotérico, el valor de la profesión de Leñador.
Trabajar por la igualdad de derechos y de bienestar para todas las “clases” sociales.
Los objetivos esotéricos del grado son:
Profundizar el significado esotérico del trabajo.
Permitir la libre expresión de la creatividad del ser.
Comprender los aspectos esotéricos de la profesión y la actividad del leñador.
Estudiar la Cábala, la Alquimia, la “Filosofía del fuego”.
Estudiar los aspectos esotéricos de las doctrinas de fenicios, etruscos y drusos.
os fenicios convinieron con Balkis, la reina de Saba, que su reino
proveyera los metales, ellos proveerían de las maderas de sus cedros e
instrumentarían la operación comercial aceptando en pago las
producciones agrarias y ganaderas de los israelitas. Cobrarían una
comisión a Salomón y otra a la reina de Saba por la mediación, darían
trabajo a su flota y venderían la madera de los bosques libaneses. ¡Todo
un negocio!. Los israelitas pagaban al rey de Tiro veinte mil fanegas de
trigo y veinte mil cántaras de aceite por año. Además permitirían que el
arquitecto enviado por los egipcios adoptara la nacionalidad fenicia al
decir ser hijo de padre fenicio y madre de la tribu de Neftalí y tomara el
nombre del entonces rey fenicio, curiosamente también llamado Hiram.
Esta exposición, muy bien documentada pues incluye grandes mapas que ubican
perfectamente al visitante en el tiempo y el espacio al que pertenece todo lo expuesto, nos
permite ver las estrechas relaciones que existen entre los distintos pueblos mediterráneos,
ya que si bien los etruscos fueron absorbidos por Roma, ellos antes recibieron el legado de
la civilización fenicia y griega.
Los etruscos vivían pendientes de la voluntad de los dioses, lo cual les lleva a mantener una
relación fluida con ellos, naturalmente siempre en un plano de absoluta inferioridad. Ahora
bien, el temor a los dioses no llega a provocar una irrespirable sensación de angustia, lo que
estaría en contradicción con su estilo de vida, en el que prima el disfrute de los placeres
mundanos, sino que en gran medida es subsumido en un profundo fatalismo. Quizás se
encuentre aquí una de las singularidades más relevantes de la religiosidad etrusca, sobre
todo si se compara con Roma. La preocupación fundamental de los romanos era asegurar la
pax deorum, “la paz de los dioses”, lo que lograban a través de un acentuado ritualismo, si
bien cuando la necesidad lo requería, en momentos de crisis religiosa, con el fin de
restablecer lo antes posible el equilibrio con la esfera divina, recurrían a instrumentos
extraordinarios, como la consulta de los libros Sibilinos o la sabiduría de los harúspices
etruscos. Sólo así podían mantener vivo el ideal de la aeternitas, pues la supervivencia de
Roma dependía en todo de que los dioses no abandonasen la ciudad. Los etruscos, por el
contrario, eran conscientes de que todo tenía su principio y su final y por tanto este último
ya estaba escrito. Los dioses habían ya decidido el destino de los hombres, a los que
comunicaban sus designios cuando llegaba el momento. En consecuencia, era inútil temer
lo que inevitablemente tenía que suceder. A partir de tales presupuestos, fácilmente se
deduce la enorme importancia que entre los etruscos alcanzó la adivinación. Y en efecto,
hasta donde podemos saber, no existió en el Mediterráneo antiguo un pueblo con la
capacidad para interpretar la voluntad de los dioses como la que poseían los etruscos.
Ahora bien, ¿qué debemos entender por adivinación? Haciéndose eco de la idea más
común, en una conocida obra sobre el fenómeno religioso, E. Royston Pike define la
adivinación como la «práctica de profetizar los acontecimientos futuros o de descubrir lo
oculto y oscuro por medios sobrenaturales o agentes mágicos». Aunque no se puede decir
que tal definición sea falsa, sí al menos es evidente que peca de reduccionismo. Como dice
A. Neher en referencia al profetismo bíblico, la profecía responde a la nostalgia de un
conocimiento, pero no del conocimiento del mañana, sino del conocimiento de Dios. Este
historiador francés no hace sino seguir las pautas marcadas por los antiguos, y
especialmente Cicerón, quien comienza su tratado sobre la adivinación con las siguientes
palabras: «En esto, como en otras muchas cosas, nosotros hemos actuado mejor que los
griegos, ya que hemos dado a esta facultad superior un nombre sacado de la divinidad
(divinatio), mientras que los griegos, según la interpretación de Platón, lo hacen derivar de
locura». En efecto, el término griego que designa la adivinación es mantiké, derivado de
manía, “la locura furiosa”, definiendo el todo por la parte, pues tan sólo refleja uno de los
tipos adivinatorios de la clasificación platónica, la adivinación intuitiva o extática,
ciertamente la que tenía mayor presencia en la civilización helénica. Sin embargo, la
etimología latina ofrece las bases para una comprensión más perfecta del fenómeno: la
adivinación es la vía más importante para establecer un vínculo fluido entre los ámbitos
divino y humano con el fin de influir en la marcha de los acontecimientos. Y en este campo
los etruscos destacaron con reconocida maestría. El pueblo etrusco no sólo poseía una
peculiar percepción de lo divino, sino también una visión del mundo marcada siempre por
la intervención de la divinidad. A este respecto, resulta interesante recordar un pasaje del
filósofo Séneca que refleja perfectamente la actitud de los etruscos ante la naturaleza:
«Entre nosotros y los etruscos, que tienen gran habilidad en el arte de interpretar los
relámpagos, existe una diferencia: nosotros creemos que los rayos son emitidos porque las
nubes colisionan; según ellos, las nubes chocan para que se produzcan los rayos; pues como
todo lo vinculan a la divinidad, son de la opinión que los hechos no tienen un significado
cuando se producen, sino que tienen lugar porque deben transmitir un significado».
Recuperar para este grado la simbología artúrica.
Grado 22
El 22° presenta analogías con el Aprendiz (1°), el Compañero (2°), el Intendente de Edificios (8°), y
el Gran Maestro Arquitecto (12°).
En todos ellos, la temática del Trabajo ocupa un lugar fundamental en el Ritual y la filosofía del grado.
De todas formas, se supone que en el 22° la noción de Trabajo se sublima y, finalmente, refiere
explícitamente a la “Gran Obra” alquímica.
La acción tiene lugar en el taller de un carpintero en las faldas del Monte del Líbano. Un Caballero
Prusiano llega en busca de obtener el título de Príncipe de Líbano atenido a su nacimiento noble y
su alta jerarquía. Como la Masonería no reconoce “ni Títulos ni fortunas...” es rechazado y más bien
le exigen a que primero él debe renunciar a su título y rango. De este modo el aprende que debe
lograr su anhelo por mérito propio, a través del trabajo simbolizado por la sierra, el plano y el hacha.
El concepto del trabajo es central en toda instrucción y emblemas masónicos. Somos un Taller de
trabajo, usamos mandiles de trabajo, y un Maestro nos supervisa y traza los planos y diseños que
deben servir de modelo para el trabajo. Nuestra leyenda, utiliza obreros para el trabajo manual y
también expertos en las artes y ciencias y en áreas de instrucción y aprendizaje. Es una verdad muy
profunda del Rito Escocés que esta definición tan amplia de trabajo cubre toda actividad masónica:
mental y física, espiritual y material.
La energía puede ser física o mental. El plan manifiesto del Gran Arquitecto del Universo requiere
del hombre el uso de sus facultades y habilidades en toda empresa, para lograr recompensas y la
verdadera felicidad a través de una vida entera de superación y trabajo. Esa superación, ese trabajo
requieren energía, inteligencia y carácter. La energía significa actividad”
El Templo:
Tiene dos Cámaras:
la Primera Cámara se denomina “El Taller del Monte Líbano”: Está decorado de azul, es de pequeñas
dimensiones y lo iluminan once luces. Algunos Rituales dicen que esta Cámara representa “la Oficina
de un carpintero en el Monte Líbano”.
El Taller del Monte Líbano está lleno de ramas y fragmentos de corteza de árbol, supuestamente
traídos del bosque.
La Mesa del Maestro se denomina “tronco grueso de cedro”, los miembros se sientan sobre “haces” y
tienen frente a sí “troncos” (mesitas pequeñas).
la Segunda es “El Consejo de la Meda Redonda”.
Como puede apreciarse, esta segunda Cámara, mencionada en todos los Rituales, introduce en el
grado la influencia artúrica, que ya había aparecido en el grado 14°, con el personaje de Galaad.
Asimismo, esto implica una cierta heterogeneidad, pues parece que más que de uno solo, se trata
de dos grados diferentes que se han fusionado.
Estará iluminado por 36 luces, dispuestas simétricamente.
Al respecto, véase lo que dice Umberto Eco acerca del número 36, en “El Péndulo de Foucault”.
Otros Rituales dicen que las 36 luces se distribuyen en 6 grupos de 6, y cada uno de estos, en 3
grupos de 2.
Los Rituales han pasado por alto el origen artúrico del nombre de esta Cámara, y han incorporado
poco del simbolismo de esa tradición, lo cual es, realmente, algo para lamentarse.
Está escrito, “El Rey Salomón se hizo un palanquín de madera de los cedros del
Líbano”. También está escrito, “Los cedros que Él había plantado”. Jojma es
denominada “blancura”, y Bina es denominada “Líbano”. El palanquín que Salomón
hizo, la Nukva, la hizo para él con los Kelim de Bina, el Líbano, y sus Sefirot son
también de los cedros del Líbano. La Nukva fue construida con estos cedros.
Bet Reshit
338) La letra Bet de Bereshit es grande en el Masoretes (escuela de escribas y eruditos).
Pero, ¿en qué consisten los seis días de la creación? Está escrito, “Los cedros del Líbano
que Él ha plantado”. Así como estos cedros salieron del Líbano, los seis días de la
creación salieron de Bereshit. Bereshit es Jojma. Los seis días de la creación son JaGaT
NeHY de ZA, que salen de Jojma que se llama Reshit.
339) El texto interpreta estos seis días superiores de Bereshit, “Tuyo, Señor es la
grandeza", que es Jesed, "y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, pues Tuyo
es todo lo que hay en los cielos y en la tierra”. “Todo” , el justo, es Yesod. Por esto, el
texto interpreta los nombres de las seis Sefirot JaGaT NeHY. “En los cielos” es Tifferet y
“en la tierra”, es la Congregación de Israel, Maljut. Se deduce de la escritura que, “Todo
lo que hay en los cielos y en la tierra”, se refiere a que Yesod (fundamento) del
mundo, Yesod de ZA, denominado “todo” está aferrado a Tifferet, los cielos, y a la tierra,
la Congregación de Israel, Maljut.
431) Las plantaciones, ZON, eran tan pequeñas como las antenas de los saltamontes,
su luz era tenue, y no iluminaban. Una vez que fueron plantados en otro lado, es decir
cuando ascendieron a AVI y fueron corregidos, sus luces aumentaron y se les llamó
“los cedros del Líbano”. De igual forma, antes de que Adam y Eva fueran plantados en
otro lugar, en ZON, no crecían en la luz y no emitían fragancia. Ciertamente fueron
arrancados de su lugar y fueron plantados en lo alto en ZON y fueron corregidos
apropiadamente.
Un Discípulo contó lo siguiente:
Me acerque a mí maestro, el Maguid (Predicador) de
Mezritch (Rabí Dovber) y le pregunté:
Rabí, está escrito: El Justo (Tzadik) florecerá como la
Palmera y crecerá como cedro del Lebanon (Salmo
92, 13) ¿Qué significa esto?
Y él me contestó:
Hay dos clases de Justos. Los que dedican el tiempo
al hombre, le enseñan y se inquietan por él, y los que
se preocupan solo por aprender ellos. Los primeros
producen frutos alimenticios, como los dátiles de las
palmeras; y los segundos como el Cedro del Lebanon,
altivo y estéril.
[Link]
1. Shalom Mariana, Gracias por tu comentario, si pueden haber hombres justos, que se
preocupoen por si mismos, un ejemplo de ello es Noaj, fijese.
Los términos con que la Torá describe a la generación de Noaj, incluyen corrupción,
perversión y robo. Es dada una descripción de hombres poderosos que tomaban a
cualquier mujer que deseaban. De hecho, esto parece adecuarse a la descripción de
perversión, la cual tiene matices de abusos sexuales y de propiedad. Es una generación
en donde los límites morales han caído. La misma fábrica de la sociedad, su compromiso
social, es inexistente. En este caso, ¿cuál fue la naturaleza de la rectitud de Noaj?
Aparentemente, Noaj no tomó parte del libertinaje y el robo de su generación. Noaj no
hizo nada malo. Por otro lado, no lo encontramos haciendo buenos actos. De alguna
manera, Noaj es como una isla - ni daña a otros ni ayuda a otros. Esta es la grandeza
de Noaj, así como la tragedia de Noaj.
El Zohar cuenta una conversación entre Noaj y D'os que tomó lugar después del diluvio:
"¿Qué es lo que D'os le contestó a Noaj cuando él dejó el arca y vio el mundo destruido?
Él (Noaj) comenzó a llorar ante D'os y dijo: "Señor del universo, Tu eres llamado
misericordioso. Tu tendrías que haber sido misericordioso con Tu creación". D'os le
respondió diciendo: "Tu eres un pastor tonto. Ahora dices eso! ¿Por qué no has dicho
esto en el momento que Yo te dije que veía que eras recto en tu generación, o luego
cuando Yo dije que traería un diluvio sobre las personas, o luego cuando ordené
construir un arca?
Permanentemente iba demorándome y dije: "¿Cuándo es que él (Noaj) pedirá
misericordia para el mundo?"…Y ahora que el mundo está destruido, tu abres la boca
para llorar frente a Mí y suplicarme?" (Zohar Hashmatot, edición Margaliot Bereshit
254b).
Noaj le preguntó a D'os por qué Él no tuvo misericordia. D'os le responde llamándolo un
"tonto pastor". Como líder de su generación, como pastor, Noaj tenía responsabilidades
hacia su rebaño. A él se le ordenó construir el arca, pero no pudo salvar a ninguna
persona. Su liderazgo puede ser comparado a un pastor que ve que su rebaño se desvía
del camino correcto, deambulando en las proximidades de los peligrosos lobos, y
entiende que las ovejas merecen ser devoradas por haberse desviado del camino. D'os
lo llama un "tonto pastor". Noaj fue culpable de "negligencia profesional".
El Zohar continúa:
"Rabí Iojanán dijo: "Vengan y vean la diferencia entre los justos judíos después de Noaj
y Noaj. Noaj no defendió a su generación, ni rezó por ellos, como hizo Abraham. Cuando
D'os le dijo a Abraham que el clamor de Sodoma y Gomorra era mucho, inmediatamente
Abraham comenzó a rezar ante D'os hasta que le pidió, que si eran encontradas diez
personas justas en las ciudades, perdonase a toda la ciudad por el mérito de ellas.
Abraham pensó que en la ciudad en donde estaba Lot, su mujer e hijos, habría diez
justos. Es por eso que Abraham no rezó más. Posteriormente, vino Moshé, rezó y
protegió a su generación cuando D'os le dijo: "Ellos se han apartado rápidamente del
camino que Yo les ordené ir".
de su madera se fabricaban vigas y mástiles para las embarcaciones (Ez. 27: 5), así como
artesonados, figuras e ídolos para los templos y palacios (1 R. 6:9, 18; Is. 44: 14-15) ya que
era muy consistente y duradera; la fragancia de la resina que exudaba era tenida en alta
estima (Cnt. 4:11; Os. 14:7). Por todo esto, se consideraba que era un árbol noble y los
poderosos lo empleaban en sus edificaciones.
Leer
más: [Link]
_la_Biblia
Dos pájaros vivos
17) Un cedro, Tifferet, tal como está escrito, “Del cedro que se encuentra en Líbano”,
pues el árbol del cedro, Tifferet, tiene su raíz en Líbano, Bina.
18) “Mandará traer para el que ha de ser purificado, dos pájaros vivos y puros, madera
de cedro, púrpura escarlata e hisopo”. Cuando la persona se esfuerza en el servicio de
su Amo, y se esfuerza en la Torá, el Creador está sobre él y la Divinidad se une a él.
Cuando la persona se impurifica, la Divinidad se aparta de él, el Creador se aparta de
él, todo el lado de santidad de su Amo, se aparta de él, y el espíritu de impureza está
sobre él y sobre todo el lado de impureza. Cuando él viene a ser purificado, se le da
ayuda. Y después que es purificado y se arrepiente, lo que se había apartado de él
regresa a él – El Creador y Su Divinidad – y están sobre él
19) Está escrito, “Mandará traer para el que ha de ser purificado, dos pájaros vivos y
puros”. Ya que dijo, “Dos pájaros”, no sé si están vivos. ¿Entonces, por qué dice “vivos”?
Ciertamente, realmente vivos, tal como está escrito, “Y miré”, a los seres. Ellos
corresponden al lugar del que los profetas se nutren, Netzah y Hod, que son
denominados “seres inferiores”.
El árbol del Cedro es Tifferet, y púrpura es el lado rojo de Gevura en la Divinidad, que
tomó parte con él en el comienzo. El hisopo es la Vav minúscula, Yesod, que nutre a la
congregación de Israel, la Divinidad. Por esta razón, un árbol de cedro e hisopo, que
son Tifferet y Yesod van juntos, pues son considerados como uno.
Por ello, hay dos Vavs en el nombre HaVaYaH. La Vav que se pronuncia es Vav. Hay una
arriba Tifferet y una minúscula, Yesod – Vav superior y Vav inferior. Y todos, el Creador,
que es Tifferet y Yesod, y la Divinidad regresan a estar sobre él como en el principio,
puesto que ya ha sido purificado. Y en oposición a aquellos que regresan a él, que
son Tifferet, Yesod y la Divinidad, abajo están un árbol (el cedro), un hisopo y la
púrpura, que están en su pureza, pendiendo de estos Sefirot elevados.
Si encuentras tu centro, encuentras el Centro
Tiferet es el Centro de la Individualidad, el Yo Superior, el sentimiento “Yo Soy”, el Sí Mismo de Jung,
elCentro Crístico del Arbol. En la cúspide de la Triada del Despertar, el individuo descubre que más
allá de su personalidad concreta, siempre inestable, existe una conciencia de ser que es inmutable,
y en la que pase lo que pase se encuentra en paz y en comunión con algo más grande que él. Su
sentimiento de separación del mundo y de los otros se diluye, pues hay un primer atisbo de Unidad.
Esta experiencia de su verdadera identidad le prepara para cruzar la barrera del llamado Velo del
Templo, Parojet. Y del mismo modo que solo el Sumo Sacerdote podía traspasarlo, únicamente
quien ha trascendido la Individualidad puede cruzarlo. La prueba requiere comprender e integrar
que todos somos iguales en nuestro corazón, que la chispa divina es la misma para todos. Solo así
es posible cumplir el mandamiento nuevo de Jesús: “Amaos los unos a los otros como Yo os he
amado”.
Tiferet, el centro del Arbol de la Vida
“El sol nos calienta a todos, alumbra a justos y pecadores”
A un guerrero indio que busca la visión sin encontrarla: “Buscaste sin descanso
sabiduría y poder. ¿Sabrías reconocer esos dones si te los dieran? Buscaste una visión
como un cazador busca búfalos, como un guerrero busca caballeros. Luchaste contra
los espíritus. Pensaste que te debían algo, que te debían una visión. El sufrimiento no
proporciona visiones, como tampoco la valentía ni la fuerza de voluntad. Una visión es
un don. Aunque de tu visión solo hayas aprendido esto, ya has aprendido bastante,
pues el poder y la sabiduría proceden de dentro. Cuando un hombre es consciente de
su armonía con la creación, cuando es consciente de que en el centro del universo yace
un poder superior a él mismo, comprende que el centro está en todas partes, está
dentro de cada uno de nosotros”.
El Guardián de los Sueños
La película.
iferet (Belleza, Armonía) ocupa exactamente el centro del Arbol de la Vida, en el
centro del Pilar Central. La sexta sefirá es el sol de ocho rayos –los ocho senderos que
confluyen en ella-, y del mismo modo que Daatsepara la Divinidad, el Gran Rostro,
de su manifestación, el resto del Arbol conocido como Pequeño Rostro,Tiferet separa la
parte superior del Arbol, que representa lo transcendente, lo que está más allá de la
individualidad, de la parte inferior, en la que nuestra individualidad se manifiesta como
personalidad, compuesta por emociones (Netzaj), pensamientos (Hod), ego (Yesod) y
cuerpo físico (Malkut). Tiferet es el corazón del Arbol, y como tal se corresponde con
el chakra cardiáco Anahata, que también ocupa una posición central entre los 3
chakras inferiores y los 3 superiores.
El nombre de Belleza se debe a que su posición central es la clave del equilibrio de
todo el Arbol, y como sabían los griegos muy bien la belleza es un resultado de la
armonía, y ésta a su vez requiere del equilibrio. Un exceso o defecto acusados de algo,
rompen el equilibrio y dan al traste con la armonía. Por ello la proporción era tan
importante para los clásicos, y la llamada divina proporción, o número áureo: el
número Phi, preside no solo obras de arte de gran belleza sino todas las
manifestaciones de la naturaleza, desde la espiral de un caracol a la de una galaxia. La
asociación del número áureo conTiferet puede verse también en el metal y planeta
atribuidos a la sefirá: el oro y el sol. El equilibrio queTiferet debe conseguir es el de las
sefirot de Jesed y Guevuráh, el eje horizontal correspondiente a los dos brazos en
el cuerpo humano, y a los conceptos de Misericordia y Rigor.
Semesh, el sol, es el centro de nuestro sistema solar. La
imagen de Centro es común en todas las tradiciones, es siempre el punto de mayor
poder por representar la ausencia de polarización, la ausencia de movimiento, y por
ello, el único lugar en el que se encuentra, valga la redundancia, el centro de gravedad
en el que nada ni nadie puede movernos. “Busco un centro de gravedad
permanente…” como dice Batiatto en su canción, todos buscamos ese centro en el que
encontrarnos seguros, y ese centro, también lo dicen las tradiciones, está en tu
corazón, ahí donde mora tu Yo Superior.
Si encuentras tu centro, encuentras el Centro
Tiferet es el Centro de la Individualidad, el Yo Superior, el sentimiento “Yo Soy”, el Sí
Mismo de Jung, elCentro Crístico del Arbol. En la cúspide de la Triada del Despertar,
el individuo descubre que más allá de su personalidad concreta, siempre inestable,
existe una conciencia de ser que es inmutable, y en la que pase lo que pase se
encuentra en paz y en comunión con algo más grande que él. Su sentimiento de
separación del mundo y de los otros se diluye, pues hay un primer atisbo de Unidad.
Esta experiencia de su verdadera identidad le prepara para cruzar la barrera del
llamado Velo del Templo, Parojet. Y del mismo modo que solo el Sumo Sacerdote
podía traspasarlo, únicamente quien ha trascendido la Individualidad puede cruzarlo.
La prueba requiere comprender e integrar que todos somos iguales en nuestro
corazón, que la chispa divina es la misma para todos. Solo así es posible cumplir el
mandamiento nuevo de Jesús: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.
Tiferet es pues el Centro Crístico del Arbol. Cristo y todos los
dioses solares sacrificados se ubican aquí. Dion Fortune explica que Kether es
metafísico,Tiferet místico y Yesod psíquico. La experiencia mística es siempre una
experiencia de Unidad con la Divinidad. De hecho, la Trinidad cristiana se representa
en estas sefirot: Kether es el Padre, Tiferet el Hijo, y Yesod el Espíritu Santo.
Realmente cada sefirá es el reflejo de la anterior. Tiferet lo es de Kether, de ahí “El
Padre y Yo somos Uno”, pues el núcleo de la experiencia mística es esta identidad
básica con la Divinidad. Mientras queYesod es el reflejo de Tiferet, como la luna lo es
del sol, planetas atribuidos a ambas. Y ciertamente solo a través del Hijo se llega al
Padre, y el sendero que une las sefirot de Kether y Tiferet es La Sacerdotisa, cuyo
atributo principal es la intuición, es decir: la recepción directa del conocimiento sin
intervención de la mente. La etimología (del latín intueri “mirar hacia dentro” o
“contemplar”) nos remite a la importancia que tiene centrar el foco de atención dentro
de nosotros, lo que pretende en cualquier tradición la técnica meditativa. De este
modo será posible escuchar la voz de nuestro Satguru, el Maestro Interior, y conocer
nuestra verdadera naturaleza. Esta escucha no es sensorial, pues la voz interior no se
oye con los oídos físicos, sino con el oído interno, y es lo que suele conocerse como
“escuchar la voz del corazón”. Es importante subrayar que la consciencia superior
nunca es psíquica, sino siempre intuitiva, y no contiene imágenes sensorias. Tiferet se
encuentra, junto con Jesed y Guevuráh, en el Nivel de la Creación (Briah), que
corresponde al plano mental, mientras que las imágenes sensorias pertenecen al plano
astral, o plano psíquico, al Mundo de Yetziráh, dónde radican las sefirot inferiores
de Netzaj, Hody Yesod.
El Sefer Yetziráh llama a Tiferet “La Inteligencia Mediadora”. Tiferet recibe influjo de
las sefirot superiores (Kether y Daat) y de las inferiores (Yesod y Malkut) y debe
mediar entre ambas, traducir lo transpersonal a personal y viceversa, y esto no
siempre es fácil, pero en ello radica el equilibrio del eje vertical del Arbol de la Vida,
correspondiente al Pilar Central o del Equilibrio. Visto desde Kether, Tiferetes el Hijo,
pero visto desde Malkut es el Rey. Precisamente “Malkah”, la Desposada, es un título
deMalkut, y Melekh, el Rey, lo es de Tiferet. Y este matrimonio debe estar en buena
armonía. Armonía deriva del griego (harmonía), y significa “acuerdo, concordancia”, y
éste del verbo (harmozo): “ajustarse, conectarse”. La conexión entre el Cielo (Kether)
y la Tierra (Malkut) depende deTiferet.
En el cuerpo humano Tiferet se corresponde con el pecho, en dónde se encuentra
el plexo cardiáco, cuyo campo electromagnético es cinco mil veces más potente que
el cerebral. Se ha comprobado que el grado de coherencia de la actividad cardiáca es
una medida objetiva de estados interiores, siendo el estado de amor impersonal el que
corresponde a una mayor coherencia. Este patrón armónico puede llegar a traducirse
en una capacidad de sanar. Jesús era capaz de sanar, y lo es cualquiera que pueda
encontrarse en ese estado y canalizar la energía de la Fuente. No otra cosa hace, por
ejemplo, el Reiki. Por otra parte en el plexo cardiáco se encuentra la glándula timo,
del griego (thýmos), que significa “energía vital”. Esta glándula es esencial para el
sistema inmunológico y al parecer se activa o desactiva según nuestro estado de
ánimo. Es elocuente el hecho de que alcance su mayor desarrollo en la pubertad y
vaya atrofiándose poco a poco desde entonces. Evidentemente el niño y el adolescente
están más conectados con su ser genuino, mientras que el adulto, ocupado en
desarrollar una personalidad (Yesod) que le procure una buena posición en el mundo
(Malkut), acaba por olvidarse de quién es realmente, para acabar identificándose con
el personaje que representa en la sociedad.
El hexagrama o Magen David que corresponde a la sexta sefirá
SEFIRA: Tiferet, תפארת, Belleza, Armonía.
POSICION EN EL ARBOL: La esfera amarilla en medio del Pilar Central.
NOMBRES DIVINOS:
Elohim, אלהים, Dios Creador, el primer nombre divino que aparece en la Bíblia.
Ejad hu Elohim, אחד הוא אלהים, Solo El es Dios
Yehova Eloha ba Daat, יהוה אלוה בדעת, Dios manifestado en la esfera del Conocimiento.
TITULOS DE LA SEFIRA: Zebul, זבול, el Cuarto Cielo.
ARCANGEL: Rafael, רפאל, que significa “Dios cura”, regente de la esfera en el Mundo
de la Creación.
ORDEN ANGELICO: Melekim, מלכים, Reyes, regentes de la esfera en el Mundo de la
Formación.
CHAKRA MUNDANO: Shemesh, שמש, el Sol. Regente de la esfera en el Mundo de la
Acción.
CHAKRA HUMANO: Anahata, chakra del corazón.
IMÁGENES MAGICAS ASOCIADAS: Un niño. Un dios que se sacrifica. Un rey
majestuoso. Como Centro Crístico del Arbol presenta las 3 imágenes asociadas a
Jesús: el Niño en la cuna, el Crucificado y Cristo Rey.
SIMBOLOS: El hexagrama o Estrella de David. La Rosa Cruz. El cubo. La cruz del
calvario. El Lamen.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión de la Armonía de las cosas. Misterios de la
crucifixión.
VIRTUD: Devoción a la Gran Obra. Amor impersonal.
VICIOS: Orgullo.
EN EL CUERPO HUMANO: El pecho. El corazón. El timo.
COLORES: Rosado claro en Atziluth, amarillo oro en Briah, salmón muy vivo en
Yetzirah, ámbar dorado en Assiyah.
TAROT: Los 4 seises.
ELEMENTO: Agua como potencialidad, Aire como expresión.
POLARIDAD: Positiva.
METAL ASOCIADO: Oro. Este metal, por su inalterabilidad, al ser incorruptible e
inoxidable, ha simbolizado siempre lo más valioso.
SIGNIFICADOS: El Centro de la Individualidad. El sentimiento “Yo Soy”. La Belleza.
La Armonía. El Equilibrio. El Centro Mental Superior, asociado a la intuición.
El saludo hindú Namasté con las manos unidas sobre el pecho y la cabeza inclinada se
dirige a Tiferet, pues una traducción literal sería “Rindo homenaje a tu Ser Interior”.
“Para aquellos que viven en el Sí mismo como la belleza exenta de pensamiento,
no hay nada que deba pensarse. Eso a lo que hay que adherirse es solo la experiencia
del silencio,
debido a que en ese estado supremo no existe nada que alcanzar más que uno mismo”
Ramana Maharsi
“Hombre conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses”
Oráculo de Delfos
SEGÚN EL ZOHAR EL CEDRO DEL LIBANO ES TEFIRET Y TEFIRET ES EL CENTRO
EL ARBOL DE LA VIDA DE LA KABALAH, por lo tanto si en el grado 22 se trabaja
con los cedros del libano para poducir en lugar de recolectar, significa que
debemos trabajar en nosotros mismos en nuestro interior para poder producir
con nuestra hacha.
De las diez sefirot, tiferet, que literalmente significa “belleza” o “gloria”, es la central,
dado que media entre jésed (“bondad”) y gevurá (“fortaleza”).
Tiferet, que literalmente significa “belleza” o “gloria”, es la sefirá central, dado que media
entre jésed (“bondad”) y gevurá (“fortaleza”).
Literalmente, “en el medio” implica un compromiso, “un poquito de acá” y “un poquito de
allá”. Pero la palabra “medio” tiene una connotación mucho más profunda cuando es
utilizada como una descripción de tiferet. Connota una naturaleza completamente
distinta a cualquiera de las otras dos sefirot, utiliza a ambas, pero en cantidades que
implican un modo de actividad completamente diferente.
Por ejemplo, todo país debe sobrevivir entre otras naciones. Esta es la tarea del primer
ministro, presidente o rey. Para este fin, él tiene un departamento de estado que trabaja
en construir relaciones amistosas. Después hay un departamento de defensa cuyo trabajo
es prepararse para la guerra contra naciones belicosas.
Si analizamos cada uno de estos departamentos por separado, descubrimos que sus
ideologías y perspectivas globales son totalmente incompatibles. El departamento de
estado está trabajando bajo la premisa de que las naciones son amantes de la paz, que la
guerra es sólo el resultado de malos entendidos, que el intercambio cultural y económico
son los garantes de la paz, y que el compromiso y la concesión son precursores de la
estabilidad.
El departamento de defensa, por otro lado, trabaja bajo la premisa de que bajo
determinadas condiciones, incluso los aliados más cercanos pueden convertirse en
enemigos, y que la guerra es un instinto humano. La fuerza y el poder son los únicos
factores realistas que determinan la posición global, la intolerancia y la severidad traen
estabilidad y paz. El objetivo es luchar por el poder.
Así cada departamento, para ser eficiente, no sólo actúa de una forma determinada, sino
que también tiene una cosmovisión interna que incluye sus objetivos y filosofías.
La autoridad más alta, ya sea el presidente, primer ministro o rey, posee una cosmovisión
que ve a cada uno de estos departamentos, no sólo como un fin en sí mismo, sino como
una herramienta para un objetivo “más elevado”, que incluye ambas ideologías como
partes de un todo.
A veces la fortaleza es el acercamiento correcto y a veces la amistad es el acercamiento
correcto.
De esta manera, la visión del presidente es que ni la fortaleza en sí misma ni la amistad en
sí misma son el objetivo final del país. Por el contrario, el objetivo final es la supervivencia
y el desarrollo, y estas herramientas están disponibles para este propósito. El presidente
utiliza cada una de estas herramientas eligiendo la más apropiada para cada caso
específico como una manera de asegurar el objetivo final.
A veces el acercamiento correcto es la fortaleza y a veces la amistad. Pero de cualquier
manera, ya sea utilizando el departamento de estado en la diplomacia o el departamento
de defensa en la guerra, no se identifica con sus ideologías, sino con su ideología propia,
más amplia y profunda.
Una Síntesis
Lo mismo es cierto con jésed, gevurá y tiferet:
Jésed tiene una “ideología” innata de bondad. Quiere dar por el sólo hecho de dar. Este es
el objetivo final, y mientras más uno da, más allá de quien lo merezca, mejores y más
grandiosas son las cosas.
Gevurá por otro lado, ve el dar como algo malo. Solamente las cosas que son obtenidas a
través de esfuerzo son “buenas”. De esta manera, tiene una profunda ideología de
“compensación” y de “nada es gratis”. El objetivo final de la creación es que cada criatura
se gane la vida.
Tiferet crea una síntesis a partir de estos dos acercamientos. Incluye a ambos porque tiene
un objetivo más amplio en mente, y por lo tanto utiliza a los dos. Su objetivo es “el
desarrollo del ser humano a su máximo potencial”.
El objetivo de tiferet es “el desarrollo del ser humano a su máximo potencial”.
Muchas veces uno necesita ganarse las cosas, mientras que a veces uno necesita una
inyección de generosidad gratuita e inmerecida. Ninguna de las filosofías; “nada es
gratis” ni “dar incondicionalmente”, es válida. Al contrario, cada una de ellas puede ser
utilizada para alcanzar un ideal más amplio y elevado.
De hecho, una persona sana se relaciona con su hijo de esta manera. Su objetivo es que el
niño se desarrolle lo mejor posible. Usualmente esto significa que el niño utilice sus
propias capacidades. Pero cuando aquellos medios fallan, el padre inyecta amor
inmerecido, o dinero inmerecido, etcétera, para mantener el proceso en marcha.
Tiferet no es por lo tanto un “compromiso”. Un compromiso no contempla una visión
predominante de integración. Al contrario, cuando dos fuerzas están implacablemente
trabadas en combate, una de ellas reduce gradualmente la presión para evitar la
destrucción mutua. Tiferet en cambio, es una visión más profunda y unificadora, que le
otorga a cada una su lugar correcto, para que no queden trabadas en combate.
Por eso tiferet significa “belleza”, porque la belleza siempre es alcanzada al integrar
elementos. Blanco y negro son opuestos, su integración correcta crea la belleza. La
belleza no convierte todo en gris, al contrario, la belleza integra a ambos, blanco y negro,
creando profundidad.
Dice la liturgia:
Llamad su atención hacia las tres iniciales de nuestras hachas, que
conmemoran a Noé, mito de los primeros navegantes, a Jafet, de los primeros
arquitectos, y a Sidón, de los primeros comerciantes, y que mediten acerca de
las leyes del Trabajo y la Permuta, que debemos proclamar como Príncipes del
Líbano.
Del simbolismo de la hacha
DI ALBERTO LOMBARDO · PUBBLICATO 1 GENNAIO 2000 · AGGIORNATO 22 DICEMBRE
2015
El término hacha (ascia en italiano
y hache en francés) existe en nuestras lenguas de manera casi invariada, sin obstar
su transcurso, desde hace milenios. En efecto, corresponde al término latín ascia,
que deriva de la forma indoeuropea *aksi/*agwesi, que los lingüistas han
reconstituido en base a las comparaciones entre el término latín y el término
gótico aqizi, el término del viejo alto alemán ackus (en alemán moderno Axt, en
inglés ax, adze) y el griego axi(on). Sin embargo, me parece necesario precisar que
es ésta una forma indoeuropea occidental; pues, los lingüistas han reconstituido
igualmente la forma oriental, sea *peleku, esta vez en base a una comparación entre
ciertas formas lingüísticas griegas y sánscritas. Es así cómo el pelícano, a través
de un proceso bastante interesante, se ve asimilado a la hacha, a causa de su gran
pico característico.
El hacha reviste una importancia enorme, como lo atestigua el pasado arcaico de
los indoeuropeos. Adams y Mallory explican que, durante el neolítico, las hachas,
en Eurasia, estaban hechas de sílex tallado o de otras piedras capaces de ser
labradas. De otro lado, se trataba generalmente de hachas planas; pues, sin
embargo, en ciertas culturas neolíticas más tardías, hallamos rápidamente hachas
dotadas de una perforación para permitir el emplazamiento de un mango. Estas
hachas son calificadas como “hachas de combate”; cuando se las encuentra en
sepulturas, como por ejemplo las de la cerámica encordada (sobre todo en las
regiones septentrionales de Europa, en donde se habla de la “cultura de las hachas
de combate”), son con toda evidencia instrumentos o armas considerados como
“viriles”. Son por ello los emblemas de una sociedad patriarcal y guerrera, puesto
que, tal y como lo escribió Adriano Romualdi, «la cultura nórdica no presenta
ningún indicio de matriarcado: los ídolos femeninos están ausentes, la estructura
familiar es sólida, las tradiciones de caza y de guerra atestiguan una cultura
eminentemente viril».
Por su lado, E. Sprockhoff, formula ciertas
observaciones extremamente interesantes sobre la hacha de guerra en el seno de la
antigua cultura megalítica; asimilando la hacha primordial al dios de la tormenta,
el cual, en los tiempos más lejanos, era también el dios del cielo y del sol. Según
este investigador alemán, «se consagran a esta poderosa divinidad hachas de ámbar
y de arcilla, como por otro lado también hachas en miniatura. Así, la mujer
germánica es portadora posteriormente del martillo de Thor a modo de joya,
suspendido de una cadena; y, del mismo modo, las poblaciones nórdicas de la edad
de la piedra más alejada portaron al cuello tal ornamento, en tanto que perlas de
ámbar en forma de hacha bipenada, símbolo del dios de la tormenta y de los días,
un dios que ya no tiene nombre hoy en día para nosotros. La hacha de combate se
ha convertido simplemente en el símbolo de la más alta divinidad» (ex: Die
nordische Megalithkultur).
La irrupción del hacha de combate en las regiones del sur y del este, atestada por
los descubrimientos arqueológicos, muestra cómo se desarrollaron las diferentes
fases de penetración indoeuropea; identificándolas evidentemente en las puntas de
lanza más avanzadas de las conquistas cimerias y tocarias: «El testimonio concreto
de esta migración – escribe Adriano Romualdi – está en la llegada súbita a China
de una cantidad de armas occidentales, las que datamos en Europa entre 1.100 y
1.800 años a. C., que no tenían ningún antecedente en Asia». El hacha es, en suma,
el símbolo del dios celeste supremo y del espíritu creador de nuestros más lejanos
ancestros.
En aquellos tiempos no había herreros en parte alguna de la tierra. Y los mercaderes de Madian pasaban con sus camellos,
llevando especias, mirra, bálsamo y útiles de hierro. Y Rubén compró una hacha a los mercaderes ismaelitas; y la pagó
cara, porque en casa de su padre no había ninguna.
Y Simeón dijo á su hermano Rubén: Te suplico me prestes el hacha. Pero Rubén se negó, y no quiso. Y Leví le dijo también:
Hermano mío, préstame el hacha; y Rubén se negó del mismo modo. Entonces Judá se dirigió á Rubén y se la pidió de este modo:
Tu me amas, y yo te he amado siempre, no me niegues que me sirva del hacha. Pero Rubén le volvió la espalda, negándosela
como a los demás.
Ahora bien, sucedió que estando Rubén cortando leña a la orilla del río, el hacha le cayó en el agua y no pudo hallarla. Simeón,
Leví y Judá habían enviado un mensajero con dinero al país de
los Ismaelitas, y cada uno había comprado un hacha Entonces Rubén dirigiéndose á Simeón le dijo: ¡Ay! he perdido el hacha, y mi
trabajo ha quedado a medio hacer; te suplico que me prestes la tuya.
Y Simeón le respondió: Tú no quisiste prestarme la tuya; tampoco yo te prestaré la mía.
Entonces Rubén fue adonde estaba Leví y le dijo: Hermano mío, ya sabes la pérdida que he tenido y la posición en que me hallo:
ten la bondad de prestarme el hacha. Y Leví le recordó su mala acción diciéndole: Tú no quisiste prestarme tu hacha cuando la
necesitaba; pero yo quiero
ser mejor que tú, y te prestaré la mía.
Y Rubén se resintió de la reprensión de Leví, y lleno de confusión, se alejó de él, y no tomó el hacha; pero fue en busca de su
hermano Judá. Y cuando llegó á su presencia, Judá conoció, por su turbación, que estaba descontento y avergonzado: Hermano
mío, le dijo, sé lo que has perdido; ¿pero para qué afligirte? ¡Vamos! ¿No tengo yo un hacha que puede servirnos a entrambos? Te
suplico la tomes y hagas uso de ella como si fuese la tuya propia.
Y Rubén se arrojó á su cuello, y le abrazó llorando, y le dijo: Tu indulgencia es grande; tu bondad en olvidar mis faltas es aun
mayor; tu eres verdaderamente mi hermano, y puedes contar con que te amaré mientras viva. Y Judá le dijo: Amemos también a
nuestros hermanos; ¿no somos todos
de la misma sangre?
Y José vio todas estas cosas y las contó á su padre Jacob. Y Jacob dijo: Rubén ha obrado mal, pero se ha arrepentido.
Simeón tampoco ha obrado bien; y Leví no es enteramente irreprensible. Pero el corazón de Judá es el de un príncipe. Judá tiene
el alma de un rey. Sus hijos se postrarán delante de él, y reinarán sobre sus hermanos.
(6). Quizás no carezca de interés el anotar que, en el grado 22 de la Masonería escocesa, que
representa, según la interpretación hermética, “la preparación de los materiales necesarios
para la realización de la Gran Obra “, estos materiales son figurados , no por las piedras
como en los grados que constituyen la iniciación propiamente masónica, sino por la madera
de construcción; podría pues verse en este grado, cualquiera que pueda ser de hecho su
origen histórico, como una especie de “vestigio” de la iniciación de los carpinteros, tanto más
cuanto que el hacha, que es su símbolo o atributo principal, es esencialmente un útil de
carpintero.- Además hay que resaltar que el simbolismo del hacha es aquí muy diferente de
aquel, mucho más enigmático, según el cual, en la Craft Masonry, está asociada a la “piedra
cúbica en punta”, y del que hemos dado la explicación en un precedente artículo (“Un
jeroglífico del Polo”, mayo de 1937). Conviene recordar también, por otro lado, la relación
simbólica que el hacha tiene, de manera general, con el vajra (cf. Nuestros artículos sobre
“Las piedras de rayo”, en el nº de mayo de 1929, y sobre “Las armas simbólicas”, en el nº de
octubre de 1936). Actualmente: Símbolos de la Ciencia Sagrada , Paidós, Barcelona, 1996.
[Link]
La esfera armilar o astrolabio esférico es un instrumento astronómico
que aparece por primera vez en el siglo III a.C. Probablemente
diseñado por Eratóstenes, director de la Biblioteca de Alejandría. Pero
se asocia más con Ptolomeo, que fue quien lo perfeccionó en el s. II.
La esfera armilar representa el modelo geocéntrico del Cosmos. Las
antiguas civilizaciones griega y babilónica creían que la Tierra era el
centro del Universo. El Sol, la luna, los planetas y las estrellas giraban
alrededor de ella. Aristóteles, Platón y la tradición cristiana también
adoptaron esta visión. El hombre era el centro de la Creación.
En una esfera armilar la Tierra aparece en el centro. Mediante un
complejo sistema de giros, Ptolomeo logró explicar el aparente
retroceso en el movimiento de los planetas. La esfera de Ptolomeo
era tan precisa que incluso hoy puede utilizarse para orientarse en la
navegación marítima. Aunque sabemos que su sistema está
equivocado, si tomamos nuestra posición como fija, la posición de las
estrellas que indica el astrolabio coincide con la que podemos ver en
el cielo.
El modelo de universo de Ptolomeo es el que inspiró a Dante Alighieri
para escribir la Divina Comedia.
Esta fue la visión del mundo hasta la llegada de Copérnico en el siglo
XVI. Aunque el modelo geocéntrico está hoy superado, nuestro
lenguaje aún recuerda aquel viejo pensamiento: todavía decimos el
Sol sale, el Sol se pone...