La catequesis en el tiempo digital
Un reto que librar, propio de los tiempos actuales, donde la prontitud y la rapidez de la
información, es algo común. La rapidez muchas veces no es sinónimo de veracidad, y la veracidad
es también cuestionable, ya que depende de la cultura y del conocimiento previo de la
información que lleva, procesamos y repetimos.
Presupuesto de la catequesis.
Los encargados de este proceso, como un proceso de aprendizaje, dependen en muchos del
conocimiento didáctico que tengan, también del conocimiento litúrgico y bíblico. Es aquí donde
empezamos a tener una coyuntura. Muchos de los catequistas se dan en las mismas asambleas de
catequesis ya sea para niños, adolescentes o adultos, esto hace ver que el aprendizaje de quienes
deben de dar la enseñanza, no depende del conocimiento sistemático y profundo, sino del
conocimiento que han adquirido en las mismas asambleas o en las dinámicas que se hacen.
También dependen de los subsidios que se hacen. Sabemos por conocimiento propio que estos
elementos lleva tiempo digerirlos y hacerlos vida. La prontitud de la era digital, tiene un papel
importante y se puede decir, básico para el uso de las dinámicas, ya que con los sistemas actuales
y al alcance de una pantalla, tenemos la información que necesitamos. Pero, ¿hasta dónde es
válido el uso de esta tecnología, cuando el catequista no posee las habilidades o conocimientos
para enfrentar el reto de ser instrumento de enseñanza para los demás?
Juan Pablo II en una de sus Homilías1, comentaba que el internet es una herramienta base para la
construcción de un mundo más comunicado, lo comparaba con el nuevo pentecostés. Los
apóstoles, salen a dar a conocer una realidad que ellos experimentaron, salen a dar un kerigma
vivido. Pero podemos preguntarnos, si es la misma realidad que viven los catequistas en esta era
digital, donde la información es tan cercana y tan rápida que la podemos tomar sin un previo
análisis.
La comunidad catequística debe de poner una atención importante es esta realidad, comunidad
que puede depender de una organización laica o de una presbiteral, la cual no verifica el
conocimiento de sus animadores como conocedores del tema.
1
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XXXVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales,
Domingo 12 Mayo de 2002. “El internet: un nuevo foro para la proclamación del Evangelio”. Pero la historia
de la evangelización no es sólo una cuestión de expansión geográfica, ya que la Iglesia también ha tenido
que cruzar muchos umbrales culturales, cada uno de los cuales requiere nuevas energías e imaginación para
proclamar el único Evangelio de Jesucristo.
La Tecnología al servicio del Evangelio
En el evangelio de San Juan, encontramos una comunidad con una cristología fuerte y fundada en
escritos que la misma comunidad había desarrollado2. La tecnología que se tenía en aquellos
tiempos no dista mucho de la nuestra, todo lo tenían por escrito y la catequesis era parte común
de sus actividades. La palabra de Jesús estaba presente en ellos, en los diferentes servicios que
hacían.
La iglesia actual hace una mención muy importante a los medios de comunicación y de dispersión
de la información. “El interés de la Iglesia por Internet es una expresión particular de su antiguo
interés por los medios de comunicación social.”3
El evangelio, es el resultado de una vivencia. Pero en los tiempos actuales, seremos capaces de
transmitir nuestra vivencia a la audiencia que se encuentra en el ciberespacio?, la audiencia que
tenemos en nuestros tiempos es el mundo entero. Un mundo cambiante e inexplorado por el
promedio de los usuarios del Internet, pero curiosamente usado por la gran mayoría de las
personas que tiene un medio tecnológico a la mano.
Desde que las computadoras se hicieron más accesibles en precio y tamaño y los dispositivos
evolucionaron hasta llegar a ser de bolsillo, esta información toma un nuevo areópago4 , un lugar
donde el Religioso y el Laico tienen ese terreno fértil. La iglesia, conformada por creyentes que
tiene oportunidades únicas de dar fe y testimonio, de una comunidad que crece y rompe
fronteras, y así como en la fiesta de pentecostés, donde los escuchaban en sus lenguas nativas5,
así también en estos tiempos tenemos esos mismos espacios y oportunidades.
El Catequista, nuevo Pablo Digital
Los nuevos areópagos que nos menciona Benedicto XVI, se viene a reforzar con las enseñanzas de
Papa Francisco, Papa que ha roto esquemas y nos invita a estar en esa constante transformación
de evangelización pero sin olvidar el evangelio.
2
Biblioteca Bíblica Básica No.17 “Evangelio y Apocalipsis de san Juan”, Ricardo López Rosas y Pablo Richard,
editorial Verbo Divino, Pág. 37, IV Eclesiología
3
Pontifico Consejo para las Comunicaciones Sociales “La Iglesia e Internet”, Ciudad del Vaticano, 22 Febrero
2002, Fiesta de la Catedral de San Pedro Apóstol. Introducción.
4
Mensaje del Papa Benedicto XVI a los participantes en la asamblea plenaria de la congregación para la
evangelización de los pueblos. al prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. “San
Pablo y los nuevos areópagos”, Vaticano 13 Nov. 2009
5
Hch 2, 8
San Pablo, que ya es conocida su historia, se dedica a evangelizar con los medios que tenía a su
alcance. Unos de las formas más comunes era la de viajar y hacer comunidades con el evangelio
que el llevaba y las mantenía en una catequesis y orden a través de las cartas que hacía.
El catequista digital debe de aprender de ese ejemplo. El viajar el día de hoy se concreta en una
simple conversación electrónica, en un video enviado por una canal al que los demás puede tener
acceso con facilidad.
Los Obispos y Presbíteros, pastores de nuestra Iglesia, deben también estar comprometidos con
este nuevo espacio de evangelización, los laicos, soporte de la iglesia, debe también hacerse de
esta herramienta como un lenguaje nuevo, un modo de expresión. La comunidad que antes se
concretaba a un espacio geográfico definido, hoy es un espacio indefinido. Este nuevo espacio está
definido no por geografía, sino por pensamientos, ideas, acciones.
La evangelización está en constante cambio, mas no así el mensaje central, el nuevo proyecto de la
Iglesia mexicana “Proyecto Global de Pastoral 2031-2033”, es una oportunidad que se da a las
tecnologías como apoyo para concretar el trabajo de los evangelizadores.
El nuevo Catequista al igual que San pablo, tiene que abrir nuevos caminos, saber llegar y hacer
comunidad, y una vez hecha, saberla mantener.
La Parroquia, cuna del Catequista
Mucho se habla de este lugar, para unos es el lugar principal de la comunidad, para otros es un
lugar que va en decadencia y el nuevo centro son las comunidades que nacen alrededor de esta.
Lo cierto es que no deja de ser un lugar icónico para la comunidad, una porque contiene el templo,
centro de oración, contiene los salones parroquiales, lugar de crecimiento, lugar de encuentro,
contiene el atrio, lugar de acercamiento con la comunidad, donde el sacerdote nos despide de la
misa o nos da la bienvenida a los eventos comunitarios.
La Parroquia para el mexicano y el Latino, tiene ese simbolismo especial. A diferencia de nuestros
hermanos norteamericanos o los europeos.
Concilio Vaticano II, da un énfasis especial al Laico6, lo pone en el centro de la evangelización como
evangelizador, no da, de manera explícita un lugar para el crecimiento, los documentos solo
hablan de la Iglesia, pero el Laico tiene un espacio físico para esto. Es ese lugar en la Parroquia.
El Sacerdote y los parroquianos forman esa comunidad, aunque geográficamente no pertenezcan
a la parroquia, pero el Espíritu hace el encuentro y el trabajo los hace uno.
6
Lumen Gentum, Capitulo IV. Habla de los Laicos y de su papel en la Iglesia.
Es también semillero de vocaciones, donde los laicos encuentran su camino de servicio. Unos en la
vida conyugal otros en la vida religiosa y otros más en la vida consagrada.
El Sacrosanctum Concilium7 menciona la parroquia como ese encuentro de la liturgia con el clero,
lugar de sacramentos y de acercamientos al fortalecimiento de la fe mediante los sacramentales y
la vida comunitaria o parroquial.
Gracias a la tecnología, estas parroquias pasan las fronteras y se convierten en lugar de
crecimiento para otros lugares geográficos, donde el templo se extiende y la obra salvífica de la
Eucaristía se extiende en horarios y lugares, donde los salones parroquiales que para unos son
lugar de crecimiento y de encuentro, se convierten en aulas virtuales donde el Espíritu revolotea
sobre los que se acercan.
El catequista digital así como San Pablo que llevo la palabra a otros lugares y que creo
comunidades, debe de ser capaz de transmitir el calor de acogimiento que tiene en parroquia, los
valores que lo acercaron a la obra de servicio, y dar la acogida a los nuevos miembro, para crecer
en una nueva comunidad guiada por el mismo Espíritu que guía los nuevos Apóstoles y los acerca a
Dios mediante la Obra que dejo su Hijo Jesucristo.
7
Sacrosanctum Concilium No.42