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Beato Hermano Santiago Miller

Biografía del Beato Hermano Santiago Miller, de las Escuelas Cristianas de La Salle, por Carlos Cantalapiedra, fsc.
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Beato Hermano Santiago Miller

Biografía del Beato Hermano Santiago Miller, de las Escuelas Cristianas de La Salle, por Carlos Cantalapiedra, fsc.
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BEATO

HERMANO SANTIAGO MILLER


1944 – 1982
A todos los que han aportado
testimonios de nuestro Hermano Santiago
para mantener viva su memoria:
es un servicio a la sociedad y a la Iglesia.
GRACIAS.

Biografía tomada en su mayor parte del libro titulado


Hermano Santiago
La vida del Hermano James Miller y su tiempo
por Theodore Drahmann F.S.C. en febrero 2002
-publicación parcial hecha en el 2019
por el Distrito de Centroamérica-Panamá-
y de numerosas páginas web con información e imágenes
sobre el Hermano Santiago Miller.
La recopilación, aportes propios,
diagramación y redacción
son del Hno. Javier Miranda Sedano.
Con aprobación del Hno. Alberto Mairena,
Visitador del Distrito de Centroamérica-Panamá.

Distribución gratuita
BEATO
HERMANO SANTIAGO MILLER FSC
1944 – 1982

Vida de un Hermano de La Salle misionero


dedicado a los olvidados
mártir por la justicia y la paz

Colegio De La Salle de Arequipa


2019
2 Hermano Santiago Miller

C ONTENIDO

P RESENTACIÓN 3

P RIMEROS PASOS 5

V OCACIÓN DE H ERMANO 7

M AESTRO EXITOSO 9

M ISIONERO EN B LUEFIELDS 11

D IRECTOR EN P UERTO C ABEZAS 13

“M E ABURRO AQUÍ ” 17

G UATEMALA PAÍS MARAVILLOSO 19

M ÁRTIR POR SU FE EN C RISTO 25

I N M EMORIAM 29
Hermano Santiago Miller 3

P RESENTACIÓN
Hno. Javier Miranda

Conocí al Hno. Santiago en Puerto Cabezas. Pasando por Bluefields


en un viaje de Managua a Puerto Cabezas, nos invitó a los Hermanos
a pasar unos días de descanso en su comunidad y meses después nos
recibió con su hospitalidad y alegría características. Era el año 1978.
En aquellos años varios países centroamericanos vivían bajo
gobiernos militares. La situación social, política y militar eran
alarmantes. Las noticias de persecuciones, violencia y muertes eran
frecuentes. Algunas solo de nuestras casas: en la ciudad de León
vimos una pintada condenando a un Hermano; a otro, una bala le
atravesó el hombro; en Bluefields contra otro tercero oímos gritar
repetidamente “al paredón”; en la casa de formación de Guatemala,
un destacamento con armas de fuego irrumpió con violencia
maltratando a sus moradores. Tensión, incertidumbre y temor
anidaba en el espíritu de casi todos. A pesar de ello, muchos religiosos
y religiosas pensábamos, preocupados pero con decisión, que era más
importante estar presentes que ausentes acompañando a los más
vulnerables en estas situaciones. El Hno. Santiago, sin preguntárselo,
seguro que también lo pensaba, como lo manifestó pidiendo regresar
a Centroamérica cuando los superiores le pidieron en aquellos
momentos quedarse en [Link]. Era el año 1980.
En aquel año, el Hno. Santiago llegó a entrar en crisis vocacional.
Llegó a considerar el seguir su vocación religiosa con los Franciscanos
Capuchinos con los que había confraternizado y participado en
actividades pastorales en Nicaragua. El Hno. Visitador, atendiendo su
situación, le ofreció tiempos de reflexión y acompañamiento. Sin la
habitual actividad que le caracterizaba, en retiro y discernimiento,
decidió seguir como Hermano de La Salle.
Al año siguiente, los superiores le destinaron a Huehuetenango al
servicio de los pobres y en un lugar más idóneo para sus cualidades
de hombre ejecutivo, práctico, activo y realista. Era el año de1981.
4 Hermano Santiago Miller

Estando en el Instituto de Managua, sentía pena y dolor al recibir


noticias de alumnos que, buscados en sus casas -en el Instituto nunca
lo permití- eran llevados al servicio militar para ser incorporados a la
guerra entre sandinistas y contrarrevolucionarios. Al enterarme de la
muerte de alguno, mucho más aún. El dolor y las oraciones nos
acompañaban en nuestras tareas educativas y comentarios críticos de
la situación que vivíamos.
La noticia del asesinato del Hno. Santiago en Guatemala, hermano
nuestro en la congregación, con 37 años, yo tenía 38, la situación de
frío repentino en el cuerpo denotaba el estado de ánimo de
impotencia y frustración implorando a Dios misericordia, perdón y
paz. Era febrero de 1982.
Recibí un recordatorio de su martirio en el aniversario del primer año
de su asesinato que todavía me acompaña. En él se pide “que su
intercesión ante Dios nos dé a todos la fuerza y el valor necesarios
para ser constructores de la verdadera paz en Centroamérica”.
Ahora que podemos decir públicamente Beato Hermano Santiago,
invoquémosle en nuestras oraciones, pidiéndoselo y aclamando:
“Ruega por nosotros”.
Desde la publicación del Decreto de su beatificación, firmado por el
Papa Francisco el año pasado, me he interesado en revisar la multitud
de páginas Web publicadas ante la llamada al buscador Google con
su nombre en inglés o en castellano.
Al aproximarse la celebración de su beatificación en Huehuetenango
he querido entresacar y copiar datos, relatos e ideas sobre el Beato
Hno. Santiago en esas páginas, aportar mis comentarios, ordenarlas
a mi modo y darlas a conocer con este folleto.
Él era un hombre como nosotros, con aciertos y fracasos, virtudes y
debilidades pero destacando su impetuosa decisión y esfuerzo de
ánimo por “visitar al encarcelado, dar de comer al hambriento…”
hasta ser ajusticiado por ello. Es un ejemplo que nos debe mover a
imitarlo porque nosotros, como él, también podemos hacerlo.
Hermano Santiago Miller 5

PRIMEROS PASOS

James Alfred Miller nació el 21de setiembre de 1944 en una


población cerca de Stevens Point, Wisconsin, USA. Nació
prematuramente con apenas 1,8 kilos pero llegó a ser un gigante
de 1,90 metros que pesaba más de 90 kilos.
Fue bautizado en la iglesia de la Inmaculada Concepción, en Custer,
Wisconsin, el 1 de octubre de 1944 y confirmado en la misma iglesia
el 28 de mayo de 1955.
En sus primeros años creció en la granja familiar con sus padres
Arnold y Lorraine, dos hermanos, William, Ralph, y dos hermanas,
Patricia y Louise. Él era el primogénito.
Las anécdotas de su infancia provienen
de su propia familia.
Realizó los estudios elementales en la
escuela rural local, ocho grados en la
misma aula con un maestro -recordaba
él mismo- sin perder su afición a las
actividades de la granja, sintiéndose
orgulloso de sus raíces.
Mientras estuvo en la escuela pública a
unos dos kilómetros de su casa, el joven
Jim hacía diariamente el trayecto a pie.
“Al llegar a casa nos contaba todo lo que
había visto ese día, y era entretenido en
sus descripciones”, recordaba su mamá.
Wilfred Steffanus, su padrino de confirmación, era un campesino que
trabajaba la tierra del otro lado del camino de la finca de los Miller, lo
definía como “un buen muchacho”. “Siempre quiso ser sacerdote
desde que era niño. Me ayudaba a recoger piedras en los campos y
lo hacía con alegría. Nunca lo oí quejarse de algo”.
Al acabar la primaria ingresó al colegio Pacelli High School en Stevens
Point, fundado en 1955 por los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
6 Hermano Santiago Miller

Aquí recuerda su tía Margaret:


“Siempre estaba investigando; era un buen aprendiz. Cuando recibió
el libro World Book Enciclopedia, como regalo al ingresar al Colegio
Pacelli, nunca vi un muchacho más feliz”. “Debe haberlo leído de
principio a fin, siempre buscaba algo sobre países extranjeros, sobre
biografías o ciencia. Recordaba bien lo que leía”, añade su madre.
“Se preocupaba por la gente de cualquier edad -afirmaba su padre-.
Entendía sus estados de ánimo. Era amigo de sus vecinos y a menudo
los iba a ayudar en sus granjas”.
Su hermano Bill lo recuerda jugando a celebrar Misa y a la Bendición.
Cuando era pequeño transformó un viejo reloj de pared en un
sagrario y una caja de herramientas de juguete en una custodia”.
También recuerda que cuando tenía alrededor de 10 o 12 años,
apenas llegado de vuelta de la confesión, exclamó: “¡Oh!, me olvidé
de cumplir la penitencia”. Así que se arrodilló en la carretera e hizo la
oración allí mismo.
Los recuerdos de su familia y del Hno. John, más tarde Superior
General, coinciden en algunas características de su personalidad que
le acompañarán durante toda su vida: “Era comunicativo y le
encantaba hablar. Hacía fácilmente amigos. Se interesaba mucho por
la gente, joven o mayor”. “Siempre estaba activo”.
La vida de una familia sencilla, de prácticas cristianas y trabajadora
prendió naturalmente en Jim. Esto, unido a su espíritu curioso y
abierto en el saber más y comentar a los demás lo que descubría en
la escuela y en lo que leía, le haría soñar más de una vez con ser
maestro.

Pacelli High School (Stevens Point, Wisconsin) donde estudió la Secundaria.


Hermano Santiago Miller 7

VOCACIÓN DE HERMANO

Su proceso vocacional surgió el primer año de la secundaria. Así se


expresaba en uno de sus escritos personales:
“Vi al primer Hermano De La Salle cuando ingresé al Colegio Pacelli
en Stevens Point en primer año, en 1958. Ese año había 11 Hermanos
en la comunidad del Colegio. Debido a la buena influencia colectiva
y a los métodos fuertes y creativos del Hno. Florian Donatelli para
reclutar candidatos a la vida de Hermano de La Salle, decidí entrar en
el Noviciado Menor en el año siguiente”.
Tres años después, terminando la secundaria, James solicitó ingresar
al Noviciado:
“… Pido -escribe- permiso para revestir el Santo Hábito el día 30 del
próximo mes de agosto. Solicito este permiso para dedicar mi vida al
servicio de Dios de modo más completo”.
Recibido el hábito de los Hermanos de las Escuelas Cristianas ingresó
al Noviciado.
Esta etapa es la experiencia privilegiada de la iniciación a la vida
religiosa. El programa del Noviciado tiene por finalidad formarse en
la oración, la práctica de la virtud y el apostolado. Va acompañado
del estudio de fundamentos bíblicos, litúrgicos, teológicos y pastorales
y de, modo especial, de la vida del Hermano, del Instituto y de su
misión, inspirándose en el carisma de San Juan Bautista de La Salle.
Al completar el año de Noviciado, el 31 de agosto de 1963, el Hno.
James hizo por un año sus primeros votos por los que los Hermanos
De La Salle se comprometen con su vocación: votos de Pobreza,
Castidad y Obediencia junto con dos propios de la congregación de
los Hermanos, Asociación para el Servicio Educativo de los Pobres y
Estabilidad en el Instituto.
Los años siguientes se renuevan los votos anuales y se dedican, según
los casos de cada Hermano, a la formación para ejercer la misión
como catequista y educador y aprender en comunidad activa a vivir
su ministerio como Hermano.
8 Hermano Santiago Miller

Para ello el Hermano James ingresó al Escolasticado, -escuela de


formación de los Hermanos para prepararse como profesor-. Se
especializó en español, religión e inglés y obtuvo el diploma
universitario de Bachiller en Saint Mary's University en 1966. Años
más tarde sacó el máster en español.
Hermano Santiago Miller 9

MAESTRO EXITOSO

Su primera experiencia en la misión de Hermano fue en la Escuela


Secundaria de Cretin, en Sao Pablo, Minnesota. Impartía, sobre todo,
clases de español y religión, atendía el mantenimiento de la escuela y
entrenaba un equipo de fútbol de los alumnos. Era un maestro exitoso
y ejercía una influencia efectiva sobre los jóvenes de los que estaba
encargado.
Uno de sus alumnos, Donald Geng,
describe sus recuerdos sobre el
Hermano James:
“Durante mis días en el Colegio,
admirábamos su sencilla dedicación.
Después de pasar el día en clase
enseñando español, dedicaba
incontables horas en los vestíbulos
como portero y encargado de
mantenimiento. Ningún trabajo estaba
por debajo de su dignidad, trapeaba los
pisos, aseaba los sanitarios y limpiaba los hornos de la escuela. Sus
alumnos admiraban la calidad de su servicio. Sin saberlo él, lo
apodaban “Hermano arreglatodo” cuando recorría los pasillos con las
herramientas colgadas del cinturón y llevando algún aparato que
necesitaba arreglo”.
Los Hermanos de aquellos años, así le describían:
El Hno. Theodore Drahmann que le acompañó como
Director de los escolásticos, como estudiante en la
Universidad de Saint Mary y como Director de la
Secundaria de Cretin y tuvo contactos bastante seguido
hasta el momento de su muerte, decía:
“Lo recuerdo como un joven inteligente y un buen estudiante. Era
jovial, extrovertido y era fácil llevarse bien con él. Era amante del
trabajo físico y le encantaba el deporte. Considero que poseía una fe
básica profunda y entregada a su vocación religiosa, sin dar muestras
10 Hermano Santiago Miller

de una gran piedad exterior. Muy llevado a expresar su inconformidad


con ciertas cosas, era algo impuntual.”
Los Hermanos consejeros con pocas palabras resumían su parecer:
“Generoso, buena influencia sobre los estudiantes, irregular a veces
en los ejercicios de comunidad. Siente un gran deseo e interés por la
escuela y el trabajo en las misiones.”
Afianzado en su vocación de Hermano, después de su experiencia
como profesor, a los 25 años, solicitó emitir Votos Perpetuos, solicitud
que fue aprobada por el Hno. Superior General.
Con su Profesión Perpetua recibió obediencia del Hno. Visitador para
las misiones de Bluefields en Nicaragua.

Imagen del Fundador presente en el Colegio de Cretin


Hermano Santiago Miller 11

MISIONERO EN BLUEFIELDS

Bluefields es la capital de la región nicaragüense llamada Costa


Atlántica. Está ubicada a 383 kilómetros de Managua, 292 km por
carretera hasta la ciudad de Rama y el resto navegando por el Río
Escondido.

Cuando llegó el Hno. Santiago, que así empezó a llamarse desde


entonces, la población estaba compuesta en un 50%
aproximadamente de afrodescendientes cuya lengua materna era el
inglés criollo, muchos de ellos eran bilingües (inglés y español).
No había agua corriente ni teléfono, se comunicaban con el exterior
por carta o por radio aficionado. Para llegar a la ciudad había que
viajar en lancha por el río Escondido o en avión, solo dos o tres veces
a la semana, para aterrizar en un pequeño aeropuerto de tierra.
Los habitantes practican las religiones morava, católica, anglicana o
bautista dentro de un ambiente ecuménico ejemplar, una minoría
eran evangélicos. Cada iglesia tenía su templo y escuela.

Iglesia morava Iglesia católica


12 Hermano Santiago Miller

Los Hermanos de La Salle norteamericanos llegaron a Bluefields, en


1944, invitados por los Padres Capuchinos y fundaron el Colegio de
San José. El Colegio era reconocido por la calidad de su educación y
daban clases en inglés y castellano.
Posteriormente, en convenio con el Ministerio de Educación, abrieron
el Instituto Nacional Cristóbal Colón para la Educación Secundaria.
También dirigieron una Escuela Normal para formar maestros para la
región. Era itinerante entre las tres ciudades donde los Hermanos
estaban presentes en la Costa Atlántica (Bluefields, Puerto Cabezas y
Waspam).
El Hermano Santiago, formó parte del personal del Colegio y se le
encomendó el mantenimiento de las instalaciones junto con la
enseñanza. Con su actividad de siempre, enseñaba, trabajaba, y
fundó un equipo de fútbol americano.
Parece que los primeros años del Hno. James allí no tuvieron nada
extraordinario. El Hno. Martín Spellman sí recuerda que los
Hermanos españoles que le conocieron en Bluefields hablaban con
admiración de su persona, especialmente como emprendedor y por
su cordialidad. Hablaba muy bien el español.

Colegio San José en tiempos del Hno. Santiago


En el último piso estaba la comunidad de Hermanos
Hermano Santiago Miller 13

DIRECTOR EN PUERTO CABEZAS

Después de cinco años en Bluefields, en 1974, el Hno. Santiago fue


transferido a Puerto Cabezas, más al norte de Bluefields en la misma
Costa Atlántica de Nicaragua.
La población estaba
formada en gran parte
por afrodescendientes
e indígenas miskitos.
Inició su trabajo como
profesor en el Instituto
Nacional Bartolomé
Colón bajo la dirección
de los Hermanos;
impartía inglés, mate-
máticas y religión. Puerto hacia el Atlántico

Durante las vacaciones daba clases en los cursos de preparación para


maestros de la Costa Atlántica. En 1975 fue propuesto Director del
Instituto.
Flavio Arana, profesor y colega suyo de 1975 a 1979, describe el
trabajo del Hno. Santiago en el Instituto de Puerto Cabezas:
“Amaba a los jóvenes, al Instituto, a la comunidad y a su vocación
religiosa. Muchos estudiantes lo llamaban “el exigente” porque
siempre quería que todos hicieran las cosas mejor.
Para los estudiantes era un amigo, siempre preocupado e interesado
en resolver sus problemas. Nunca los profesores lo vimos como el
Director; lo vimos como un amigo compañero de trabajo. Siempre
dispuesto a sugerir mejores métodos. Aprendimos de él mucha
psicología pedagógica, amor mutuo, amor por Jesús, justicia y paz”.
Aprovechando sus muchos talentos y ante muchas cosas por hacer
emprendió numerosos proyectos.
Bajo la dirección del Hno. Santiago, los recursos educativos del área
progresaron notablemente.
14 Hermano Santiago Miller

Incrementó nuevos programas de educación técnica, secretariado y


tecnología forestal, ésta última importante para la región por la riqueza
de grandes extensiones de pino, caoba
y otras maderas preciosas. Para ello,
además de buscar recursos económicos
consiguió que llegara el Hno. Nicholas
Geimer maestro experimentado en
artes industriales.
Logró también establecer relaciones con
el gobierno y ampliar las instalaciones
de la escuela para áreas de
administración, clases, auditorio,
laboratorios de ciencias y equipamiento
de los talleres de carpintería y
electricidad. En tres años dobló el número de profesores y los alumnos
llegaron a 800.
Su sensibilidad ante otras necesidades de la población salía también
de las aulas escolares.
La mayoría de las casas eran de madera, que unido al clima tropical
no era raro que se produjeses incendios, por lo que se empeñó en que
se fundase una estación de bomberos y que llegasen bomberos
profesionales de la capital, Managua, para entrenar a candidatos
locales. A él mismo le nombraron Capitán de bomberos.
En una visita que le hicieron los Hermanos de Bluefields, en esos días
estaba solo, después de prepararles alimentación y habitaciones, les
entregó las llaves de la casa al
no poder acompañarlos por la
noche porque como bombero
voluntario aquella noche le
tocaba guardia hasta el
amanecer.
El Ministerio de Educación,
conociendo sus habilidades
Hermano Santiago Miller 15

para la construcción, le encomendó la supervisión de diez escuelas en


zonas rurales.
En medio de todas estas actividades, la situación nacional era
preocupante. En una carta al Hno. Visitador Cyril Litecky lo describía
en estos términos:
“Todo el país pasa por unos días difíciles, pero la situación está en
calma por aquí en la Costa Atlántica. Los próximos meses serán
cruciales. Recen por nosotros y por la gente a la que ayudamos”.
El movimiento revolucionario sandinista bajó de las montañas, y
ayudado por otros grupos clandestinos ya formados, se extendió por
gran parte de las ciudades para luchar contra la dictadura somocista
que gobernaba por décadas. Aunque la Costa Atlántica estaba
apartada por las dificultades de comunicación, también se sentía
fuertemente la tensión de los sucesos que se vivían de Norte a Sur en
el Occidente del país, y en 1979, el 1 de mayo, se declaró huelga
nacional.
Las clases se suspendieron en casi todo el país pero el Hno. Santiago
se arregló para mantener las escuelas en funcionamiento y los
maestros en sus aulas, aunque por poco tiempo. La revolución
terminó por llegar a Puerto Cabezas. Los acontecimientos
evolucionaban rápidamente, derrocaron el gobierno de Somoza, que
huyó del país, y proclamaron el triunfo del Frente Sandinista de
Liberación Nacional el 19 de julio.
Como Director de una escuela pública, había mantenido
cuidadosamente sus relaciones con autoridades del régimen con el fin
de obtener ayudas para sus proyectos. Estas relaciones y su alergia a
todo tipo de violencia fue causa de ser tratado como somocista y
posiblemente estar en la lista negra de los sandinistas.
Al darse cuenta de que era persona no grata, y con el Instituto sin
clases, adelantó sus ya programadas vacaciones a la familia y visitar
a su parroquia de Wisconsin que celebraba su centenario. Con el
pretexto de acompañar a una monja anciana, pudo viajar en una
avioneta de la Cruz Roja y seguir vuelo a Estados Unidos.
16 Hermano Santiago Miller

Fue así como Hno. James Miller abandonó Nicaragua en Julio de


1979. “No estaba huyendo” aseguró el Hno. Nicholas. Estaba
decidido a regresar y dejó varias copias de una carta en la que
explicaba su intención de volver:
“Voy de vacaciones a ver a mis padres, hermanos, parientes y amigos
-escribía en dicha carta-. “Mantengan el Instituto en funcionamiento
todos ustedes. Volveré en un mes. Recuerden que completar la nueva
estructura fue difícil; ahora que la tenemos, manténganla, guárdenla
con elegancia. Los veré más tarde”.

.
.

CENTROAMÉRICA
Las flechas indican las ciudades donde estuvo el Hno. Santiago
Hermano Santiago Miller 17

“ME ABURRO AQUÍ”

Fueron los superiores religiosos los que consideraron


que no era conveniente que regresase a Nicaragua.
Después de su visita a la familia, en septiembre regresó
al Colegio de Cretin en Saint Paul, Minnesota, donde
había iniciado su carrera como maestro trece años
antes. Daba tres clases de español por la mañana y
trabajaba en mantenimiento por las tardes. Supervisaba el grupo de
limpieza al final del día y, en su tiempo libre, seguía un curso de
soldadura en el Instituto Técnico local.
El cambio brusco de ambiente escolar no le daba la misma
satisfacción que en las misiones, llegando incluso a entrar en crisis su
misma vocación.
Un profesor de Cretin, antiguo alumno suyo y ahora también amigo,
se dio cuenta que el Hno. James había cambiado con los años.
Comentaba que uno de los cambios más visibles era su malestar frente
al alto nivel de riqueza material en Estados Unidos que nosotros
considerábamos natural; le molestaba el orgullo de los estudiantes
criticando su falta de interés en sus estudios porque tenían de todo y
lo comparaba con lo que había dejado en Nicaragua donde pocos
tenían el privilegio de estudiar.
Algunas frases del Hermano Santiago recogidas en sus cartas:
“Me aburro aquí”.
“Supongo que no es un secreto que espero con ansiedad regresar a
Latinoamérica”. “Simplemente ya no doy lo mejor de mí mismo
aquí.”
Al Hno. Martín Spellman, que estaba entonces en Huehuetenango,
Guatemala, otra de las misiones con Hermanos norteamericanos,
escribía:
“Siento un interés especial por la Escuela Indígena, pero me doy
cuenta de que me pueden necesitar con mayor urgencia en alguna
18 Hermano Santiago Miller

otra parte. Iré a donde más se me necesite y no pongo ninguna


condición a mi ida a Guatemala.”
El Hno. Visitador Cyril atento a su situación, al acabar el año escolar
en Cretin mandó al Hno. James al Centro Sangre de Cristo en Santa
Fe, Nuevo México, en Septiembre de 1980 y le escribió algunas
pautas personales en una carta que le envió poco después:
“El Programa de Sangre de Cristo le ofrece una gran oportunidad y
un reto para que usted haga una pausa, examine sus metas y objetivos
personales. Es un programa único en el sentido que uno no se siente
presionado por el apostolado, dándole la oportunidad de reflexionar
sobre los valores y compromisos personales”.
El Hno. James que disfrutaba en actividades de todo tipo desde su
vocación de servicio a los pobres también era reflexivo y realista. En
Sangre de Cristo encontró días sin agobio ni tensiones como las
vividas en la turbulenta Nicaragua o su actividad desbordante para
que todo funcione mejor, pudo buscar acompañamiento y discernir
sobre su propia vida. Llegó a pensar en poder seguir su vocación en
la Orden de los Franciscanos Capuchinos con quienes trabajó codo a
codo en Nicaragua y experimentó una atracción importante por la
labor, carisma y entrega generosa a favor de los pobres en las selvas
caribeñas.
Después de un tiempo de discernimiento y búsqueda sincera, el
Hermano James reafirmó su vocación de Hermano De La Salle.
El Hno. Cyril le mandó una carta en diciembre fijando su destino para
Enero de 1981: El Hno. James Miller es asignado al Colegio De La
Salle de Huehuetenango, Guatemala, para un período de tres años.

Colegio de Cretin
Hermano Santiago Miller 19

GUATEMALA: PAÍS MARAVILLOSO

“Guatemala es un hermoso país de montañas, valles, lagos, densos


bosques tropicales y fértiles llanuras en la costa -escribía a sus amigos
y parientes un año después de haber llegado-. Es probablemente uno
de los países más pintorescos del mundo. Las antiguas maneras mayas
de vestir y sus costumbres se mezclan con las de los conquistadores
españoles para formar un rico panorama de colores, sonido y
tradiciones especiales”.
Huehuetenango es la primera ciudad de Guatemala con presencia
lasallista. Los Hermanos estadounidenses se establecieron en esa
ciudad en 1959 y es la primera ciudad del país que tuvo como
educadores a Hermanos de La Salle.
El Hno. Martín en un artículo de Mission Forum describía así la misión
de los Hermanos: “Los indígenas de Guatemala, descendientes de la
gran civilización Maya que gobernó la mayor parte de América
Central, ahora están arrancando con dificultad su subsistencia de unos
pedacitos de tierra… Los Hermanos De La Salle están ayudando a
unos jóvenes descendientes de los mayas a recuperar su dignidad y el
sentido de estar en su tierra natal… Los Hermanos animan a los
indígenas a mantener sus lazos con las costumbres y la cultura de sus
ancestros y de sentirse orgullosos de su gran pasado”.
20 Hermano Santiago Miller

Abrieron el Colegio De La Salle con pocos estudiantes, pronto


aumentó hasta más de 1,000 en tres secciones: Primaria, Básico y
Diversificado. En 1974 se añadió el Centro Indígena, fundado por el
Hermano guatemalteco Rolando López.
Llegado a Huehuetenango, el Hno. Santiago encontró un ambiente
con muchas semejanzas al que había dejado en Nicaragua donde
podía hacer realidad su opción por los pobres, especialmente con
indígenas procedentes de zonas rurales. Sus problemas personales del
año anterior ya no aparecían en cartas o comentarios. Sus sencillez,
dedicación y espíritu abierto unido a sus habilidades multifacéticas le
ocupaban todo el día ante las muchas cosas por hacer. En una carta
comenta las tareas encomendadas:
“Desde el principio se me asignaron dos cometidos: enseñar en
nuestro Colegio en Huehuetenango y ayudar en la Casa Indígena
(Casa Indígena De La Salle) en la misma ciudad. Ambas cosas
constituyen un reto: la primera porque se me pidió enseñar Historia
del Arte Guatemalteco (tuve que hacerme “experto” de la noche a la
mañana), además de impartir varias clases de inglés y se me confió la
responsabilidad de orientar en una escuela de 900 alumnos; la
segunda, porque suponía convivir y trabajar con 150 jóvenes
indígenas (Básico y Diversificado) en un internado con la ayuda de
otros dos Hermanos. Además de supervisión, de conserjería o
encargado de mantenimiento y mensajeros, mis deberes en el Centro
Indígena incluían también el mantenimiento de un edificio amplio y la
Hermano Santiago Miller 21

responsabilidad de una pequeña


granja (de unas ocho o nueve
hectáreas), uno de los proyectos
educacionales del Centro.
(También hay un taller de
carpintería).
Las tensiones político sociales de Casa Indígena La Salle
Centro América en estas décadas c
empezaron a ser más violentas en Guatemala a partir de este año
1981 en el que llegó a Huehuetenango y que no le pasaban
desapercibidas como se reflejaba en una carta a su antiguo director
del Noviciado:
“El nivel de violencia aquí está alcanzando proporciones espantosas
(asesinatos, torturas, secuestros, amenazas) y la Iglesia está siendo
perseguida por su opción por los pobres. Conscientes de las muchas
dificultades y peligros, continuamos trabajando con fe y esperanza y
confiamos en la Divina Providencia.”
A mediados de ese año 1981, el Hno. Santiago volvió a Estados
Unidos por poco tiempo para una operación en la rodilla. El Hno.
Visitador Auxiliar, Stephen Markham, lo visitó en el hospital. En sus
conversaciones tocaron el tema de la violencia e inseguridad en el
país. El Hno. Stephen lo resume con una pregunta y su respuesta:
“James, ¿No te asusta la idea de volver a Guatemala en estos
tiempos?” -le preguntó el Hno. Stephen.
“Uno no piensa en eso, hay mucho que hacer. No puedes desperdiciar
energías preocupándote por lo que pudiera pasar. Si pasa, que pase”
-respuesta de James.
En Nicaragua había vivido varios años en situación semejante, la de
Guatemala no era nueva para él. Su misión y preocupación estaban
centradas en el trabajo encomendado que desbordaba las clases
académicas de la mañana y se extendía a la atención de los talleres
de la tarde y al mantenimiento y cuidado de los internos en horas
posteriores.
22 Hermano Santiago Miller

Iba cada día al Centro


Indígena después de la
escuela para trabajar en
la tarde con los estu-
diantes en la granja
experimental.
Después de la cena
supervisaba el estudio de
su grupo hasta las 9:00
p.m., les impartía una reflexión por la noche y una vez los alumnos
estaban en los dormitorios, volvía a la residencia a las 11 p.m. Muchas
noches permaneció desvelado hasta muy tarde para ayudar a alguien
o para aconsejarlo. Él mismo hablaba de “días de 18 horas” para
describir la rutina diaria.
Esto le creaba problemas para reunirse con los Hermanos en los
tiempos fijados para la oración y las comidas y reuniones de
comunidad. En su correspondencia aparecían estos problemas por lo
difícil de su horario tan apretado.
El Hno. Paul Joslin, sin quitar la importancia debida a la vida de
comunidad, expresaba su preocupación por lo difícil del horario del
Hermano y lo calificaba como “algo típico de cómo se trabaja en el
tercer mundo”.
En realidad no era una situación única la del Hermano Santiago.
Otros Hermanos hemos pasado situaciones parecidas en algún
tiempo ante la escasez de Hermanos para algunas tareas que
consideramos importantes y que sin un tiempo de discernimiento
personal y diálogo comunitario se hacen difícil compaginarlas.
El Hno. Miller encontró en esto un problema y un reto a su vez.
Su entusiasmo y facilidad de entrega ante necesidades de ayuda que
se le presentaban o para que “la escuela funcione bien” le superaba,
se sentía realizado ayudando sin pedir nada a cambio; gozaba de gran
estima de Hermanos, profesores y alumnos como lo manifestaban
muchos de los que convivían con él.
Hermano Santiago Miller 23

Aunque solo estuvo poco más de un año en la institución, los


testimonios que he encontrado son numerosos. Basta leer o escuchar
los expresados en conversaciones o en numerosas páginas web de los
que trabajaron o se relacionaron con él.
Como ejemplo recojo apuntes de Miriam Julieta, Rudy Villatoro, Dr.
José María Reina, Everildo Linares, Marina Salgado, el Hno. Juan
Carlos, Aníbal Arismendi y varios más, que pasadas ya más de tres
décadas han recordado en video experiencias vividas en aquel año.
Además de valorar su trabajo y competencia profesional, destacan
otros aspectos como Hermano activo y polifacético con anécdotas
muy significativas sobre su personalidad y servicio a los demás.
Algunas son muy curiosas por poco comunes, como verle
incorporando un baño en las oficinas de administración que se
necesitaba y no tenían, sin ayuda de arquitecto o albañil, él mismo lo
trabajó ayudado con algunos alumnos; o que, admirados de cómo
sabían de sus habilidades, le pedían de algún taller de la ciudad
arreglar o dar mantenimiento a sus máquinas porque no encontraban
en la ciudad quien lo hiciera y el Hermano buscaba tiempo los
sábados por la tarde para atenderlos.
En cada relato siempre aparecen adjetivos relativos a su singular
personalidad:
…Hermano muy noble; muy humilde; se
sentía identificado; buen compañero;
siempre estaba contento; sencillo;
asequible: muy buen amigo; entregado;
fortachón, siempre lo veíamos con su
overol y su gorra entregado a la juventud;
guía espiritual de muchos de ellos; vivía su
vocación; defendía las causas de los más
olvidados; modelo de hombre, de maestro
y de Hermano Cristiano…
Ciertamente, aquellas características
expresadas por su familia de “hacía
24 Hermano Santiago Miller

fácilmente amigos”, “se interesaba mucho por la gente, joven o


mayor”, “Siempre estaba activo”, seguían presentes en el Hno.
Santiago, incrementadas con su pensamiento de “dar lo mejor de mí
mismo” y “dedicar mi vida al servicio de Dios de modo más
completo”.
Pero parece que sus acciones más significativas fuera de los muros de
la escuela, debido a su desenlace final, estaba con alumnos que eran
recluidos por militares para obligarlos a prestar servicio militar aunque
estuvieran exentos por ser estudiantes.
Varios que convivieron con él en aquellos años lo expresan con
aprecio y admiración:
“Cuentan que muchas veces el Hermano tenía que ir a sacar a los
jóvenes que les habían apresado injustamente y él ponía su cara, ponía
su valor, él ponía su entrega por cada uno de ellos”.
“En esa época los comisionados militares hacían redadas en las calles
los días domingo de manera sorpresiva y ‘agarraban’ a los muchachos,
la mayoría de ascendencia indígena, para obligarlos a prestar servicio
militar. Los Hermanos hacían gestiones para rescatarlos porque se
podía demostrar que eran estudiantes, no siempre se resolvía. Esta
situación motivó que se gestaran rencillas entre la parte militar y los
representantes del colegio”.
“Se caracterizó por ir al famoso cupo donde llevaban a los alumnos
para el servicio militar y él sin pensarlo, sin medir el riesgo, sin darse
cuenta que era peligroso, iba a la zona y los sacaba porque decía que
los alumnos tenían que estudiar, no salía de allí hasta que se los
entregaban…”
Hermano Santiago Miller 25

MÁRTIR POR SU FE EN CRISTO

“Bienaventurados los perseguidos por causa del bien


porque el reino de los cielos les pertenece”. (Mt 5, 10)

Con el inicio del año 1982, enero, en Guatemala comenzaba el nuevo


año escolar. El Hermano Santiago continuaba en la Casa Indígena.
El conflicto político social del país se mantenía o más bien había
aumentado en amenazas, persecuciones y asesinatos. El Hermano
Santiago seguía consciente de la situación que se vivía, asociándolas
posiblemente a las sufridas en Nicaragua. Entre sus cartas, una escrita
el mes de enero, contiene estos párrafos:
“Personalmente estoy harto de –violencia, pero sigo sintiéndome
profundamente comprometido con los pobres que sufren en América
Central… Cristo es perseguido a causa de nuestra opción por los
pobres. Conscientes de los numerosos peligros y dificultades,
seguimos trabajando con fe y esperanza y confiando en la Providencia
de Dios”.
“Soy Hermano de las Escuelas Cristianas desde hace casi veinte años,
y mi compromiso en la vocación crece más y más con mi trabajo en
América Central. Pido a Dios la gracia y la fuerza de servirle fielmente
entre los pobres y oprimidos de Guatemala. Dejo mi vida a su
Providencia y pongo mi confianza en Él”.
En el mes de febrero, el padre de uno de los Hermanos guatemaltecos
asustó a los Hermanos del Colegio De La Salle. Dijo haber oído a
miembros de la G-2 (sección del ejército de Guatemala, supuesto
“escuadrón de la muerte”), en el parque del lugar, tramando la muerte
del “subdirector” del Colegio. Se aconsejó a los Hermanos no salir ya
que la amenaza no era tan específica como pudiera parecer, en
realidad había tres subdirectores en el Colegio De La Salle, el Hno.
James era subdirector de la Casa Indígena.
26 Hermano Santiago Miller

El embajador de Estados Unidos mandó en esos días un aviso a los


grupos religiosos norteamericanos que trabajaban en Guatemala
informándoles que había oído hablar de planes para matar a un
“norteamericano” en un futuro próximo.
Al mes de escribir aquella carta de enero, el 13 de febrero de 1982,
cuando arreglaba unas luces exteriores de una pared del Centro
Indígena, a mano derecha saliendo de la casa, recibió varios disparos
dirigidos de la espalda hacia adelante, lanzados por tres hombres con
los rostros cubiertos, se puede ver en la camisa que todavía se
encuentra acá, cayendo de la escalera en que estaba. Murió en el acto.
No fue ningún accidente. Murió por lo que era y por lo que
representaba: un educador cristiano, un apóstol de los pobres y de los
menos privilegiados, un luchador por la justicia y por el cambio social.

Era sábado alrededor de las cuatro de la tarde. Tenía 37 años.


Hubo testigos que desaparecieron, no quisieron decir nada porque
era muy peligroso. (Tomado del relato del Hno. Paul y otros)
Ante la noticia de la muerte del Hermano Santiago, el Hno. Martín,
que estaba en la capital de Guatemala, regresó a Huehuetenango,
donde había estado anteriormente, y nos hace este relato:
“Mucha gente quería decirme algo sobre cómo fue el asesinato... Los tres
hombres que lo asesinaron, parece haber estado rondando cerca de la
esquina del Centro Indígena mientras el Hno. Santiago y un joven estaban
trabajando en la pared de la casa… El Hno. Santiago mandó al joven dentro
Hermano Santiago Miller 27

a buscar alguna herramienta… los asesinos corrieron… y abrieron fuego.


Parece que le dispararon seis veces. Algunas balas lo atravesaron y otras
pueden estar dentro del cuerpo. Una de las balas era explosiva y esa debe
haberle causado la muerte. También se le rompió un brazo, no por las balas
sino por la caída. Ningún policía apareció durante los siguientes 45 minutos”.
Según certificado de defunción, el Hno. James Miller murió por las
heridas en el pecho y por la pérdida de sangre.
Los testimonios de cuantos le conocieron, autoridades, profesores y
alumnos, son conmovedores: Dio su vida por trabajar con los más
necesitados y defender a los olvidados, ‘los sin voz’.
En Guatemala, un millar de estudiantes recorrieron cinco kilómetros,
junto a familiares y amigos, para cargar y escoltar el ataúd con el
cuerpo del Hno. Santiago hasta el aeropuerto de Huehuetenango
para ser trasladado a la sede principal de la congregación en
Guatemala. Al día siguiente, en la Capital, el Obispo Eduardo Fuentes
celebró primero una sencilla liturgia de despedida en la capilla de la
Comunidad de los Hermanos. Más tarde, el Nuncio Apostólico,
Monseñor Oriano Quilici, celebró una misa en la misma capilla a la
que asistió gran número de sacerdotes, religiosos de la ciudad y áreas
cercanas. Fueron momentos emotivos. Aquellos que lo conocieron en
el país donde había trabajado manifestaron gran cariño y respeto
hacia el Hno. Santiago Miller.
28 Hermano Santiago Miller

El cuerpo del Hno. James Miller


fue enviado a los Estados Unidos
por solicitud de su familia. Allí
Monseñor Frederick Freking en
el entierro dijo:
“Veo en la muerte del Hno.
James el testimonio del amor de
Cristo, un homenaje a la
dignidad de la persona humana,
y de los derechos a la libertad y
la justicia que deberíamos
tener… Hoy día debemos
apostar por esos derechos
especialmente para los pobres.
Gracias a Dios que hay personas
como el Hno. James para dar el
ejemplo”.

Los obispos de Guatemala también hicieron esta reflexión:


“Consideramos que esta muerte es como la del apóstol de los pobres,
de los marginados y de los necesitados, que diariamente cumple su
misión ordinaria con dedicación y afecto, que se esfuerza cada día en
el campo de la educación para el mejoramiento de los más
necesitados. Si vivimos con el poder del Espíritu, como nos recuerda
San Pablo (Gálatas 6,12), incluso en medio de la debilidad, estaremos
listos para dar nuestras vidas, como San Juan Bautista de La Salle nos
dice:
‘Las únicas gracias que debe esperar por instruir a los niños,
especialmente a los pobres, son lesiones, insultos, calumnias,
persecución e incluso la muerte. Esta es la recompensa de los
santos y del pueblo apostólico, como lo fue para Nuestro Señor
Jesucristo. Los Hermanos no esperan nada más si tienen a la vista
a Dios presente en el ministerio que se les ha confiado’”.
(Meditación 155.3)
Hermano Santiago Miller 29

IN MEMORIAM
BEATIFICACIÓN

En este ícono el Hermano Santiago sostiene una llave para tubos y una pila de libros
de texto para indicar el alcance de su trabajo. Su energía ilimitada y la buena
voluntad lo llevó a asumir proyectos adicionales además de su enseñanza, organizar
un departamento de bomberos voluntarios, hablar con políticos para obtener más
fondos para la escuela, arreglar tuberías con fugas e incluso barriendo pisos.
La tela maya roja brillante cuelga detrás debido a la sangre que derramó por Cristo.
(Robert Lentz, Hermano franciscano)
30 Hermano Santiago Miller

La memoria de los mártires no se borra. El recuerdo del Hermano


Santiago Miller ha estado presente otros 37 años, hasta nuestros días.
La historia del Hno. Santiago Miller viene a engrosar las de otros
asesinados en la martirizada Guatemala. El Papa Juan Pablo II
escribía una carta a los obispos de Guatemala en 1984:
“Me inclino con reverencia ante el sacrificio de estos humildes y
valientes trabajadores en la viña del Señor, que han dado sus vidas en
sus ciudades y, sobre todo, en sus aldeas. Han ofrecido la posibilidad
de no solo creer en el Evangelio y de proclamarlo, sino que incluso
han derramado su sangre al servicio de la Palabra de Vida.”
Ocho meses después del asesinato del
Hermano, el Centro Indígena donde él
murió, cambió su nombre por el de
Casa Indígena Hermano Santiago
Miller. Su trabajo con los jóvenes
mayas de Guatemala continúa.
Con ocasión del primer aniversario de su muerte se tuvo una
ceremonia en la Universidad de St. Mary para perpetuar su nombre y
su interés por los desfavorecidos.
Monseñor Frederick, de la diócesis del Hno. James, el 12 de febrero
dijo: “El Hno. Santiago trabajó por los pobres y por la justicia.
Esperamos que su vida inspire a otros a dedicar la suya a ayudar a los
pobres de la tierra”. Declaró ese día como “Día del Hno. James
Miller”. Se estableció el “Premio de la Paz Hno. James Miller FSC”
para recompensar cada año a personas de la Diócesis de La Crosse
que contribuyan en forma notoria a la causa de la justicia y la paz.
Los Hermanos de su Distrito establecieron un Fondo para la Justicia
Social Hno. James Miller. De él salen donativos para ayudar
directamente a los pobres, sobre todo jóvenes, y para proyectos que
promuevan cambios estructurales para la justicia social. A lo largo de
los años, este fondo ha concedido pequeños donativos a gran
variedad de proyectos para los menos favorecidos y recursos para los
proyectos misioneros en Latinoamérica y África.
Hermano Santiago Miller 31

Para la Obra Lasallista de Huehuetenango, cada 13 de febrero


constituye una fecha especial marcada con el martirio de un hombre
capaz de entregar su vida por sus ideales y por su vocación, sabiendo,
ante todo, que la Providencia y el amparo de Dios está a su lado.
El Hno. Santiago sigue trabajando en pro de la paz, la justicia social
y los derechos humanos con estas conmemoraciones y proyectos que
mantienen su memoria viva. Su ícono sigue con fuerza presionando
a favor de la paz y la justicia social en el mundo.
Una década después los obispos de Guatemala escribieron:
“Al recordar, tratamos de mostrar cómo el testimonio de las víctimas
de la fe en Guatemala se encuentra en el rico camino de santidad,
gracias a la tradición de la Iglesia que presenta y reconoce la figura de
los mártires de los primeros siglos y de todos los tiempos. Todo esto
debe animar la mente y el corazón de nuestras comunidades para que
recuerden su memoria con alegría y escriban este nuevo martirologio
paciente y fielmente en la historia de la Iglesia.” (Conferencia Episcopal de
Guatemala, Testigos fieles del Evangelio, 2003).
En respuesta a estas declaraciones oficiales, la Diócesis de
Huehuetenango y los Hermanos de las Escuelas Cristianas
consideraron un deber seguir los pasos prescritos por el proceso
canónico y perseguir la beatificación del Hermano Santiago Miller.
El proceso para declarar a alguien un santo oficial de la Iglesia
Católica Romana tiene varios pasos. Comienza con el Obispo de la
diócesis que nombra a un Postulador -alguien que supervisará la
recopilación de pruebas a favor y en contra de la santidad de la
persona-, y, si corresponde, de su martirio. Las evidencias recogidas
se envían a la congregación para las Causas de los Santos en Roma.
El proceso de beatificación del Hno. Santiago se inició en
Huehuetenango el 2 de septiembre de 2009 que concluyó en 2010.
Esta investigación diocesana reunió la documentación disponible
sobre su vida y una serie de testimonios de testigos que le conocieron.
Examinada la causa de su vida y martirio fue aprobada para que sea
declarado “Siervo de Dios”.
32 Hermano Santiago Miller

El postulador de la causa, el Hermano De La Salle


Rodolfo Meoli, hizo la presentación formal de la
causa a la Congregación para las Causas de los
Santos (CCS) en Roma el 15 de diciembre de
2009 y se declaró " Nihil obstat " (Nada en contra
de la causa) nombrando al Hermano Santiago
Miller como ‘Siervo de Dios’.
Nueve teólogos a los que consulta la CCS emitieron una aprobación
unánime a la causa de Santiago Miller el 20 de marzo de 2018.

El 7 de noviembre de 2018 el Papa Francisco firma el Decreto del


martirio de James Alfred Miller asesinado por odio a la fe en
Huehuetenango el 13 de febrero de 1982, quedando inscrito en la
lista de beatos (bienaventurados) pudiendo ser honrado con culto.
La celebración de la beatificación se hace el 7 de diciembre de 2019
en Huehuetenango.

Interpretando el Apocalipsis (capítulo 7) podemos decir:


La memoria del mártir Santiago Miller seguirá por
toda la eternidad. El rojo de su sangre unida a la
sangre de Cristo en la Cruz ha lavado sus
descuidos y pecados, la Iglesia le inscribe junto a
la multitud enorme de mártires que están delante
del trono y del Cordero con túnicas blancas y con
palmas en las manos diciendo: Alabanza y gloria,
sabiduría y acción de gracias, honor y fuerza y poder a nuestro
Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Estos son los que han salido de la gran tribulación, han lavado y
blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero, por eso
están ante el trono de Dios, le dan culto día y noche y el que se
sienta en el trono habita entre ellos, los guiará a fuentes de agua
viva y secará las lágrimas de sus ojos. A Él la gloria y la alabanza.
Amén.
El asesinato del Hermano Santiago Miller,
acaecido el 13 de febrero de 1982, no sólo
provocó miedo e impotencia sino también clamor
por la justicia por parte de los Hermanos de
Guatemala, así también solidaridad con miles de
víctimas por la despiadada ola de violencia. La
Conferencia Episcopal exigió aclarar el hecho.
Nunca se ha llegado a saber exactamente quiénes
fueron los actores intelectuales ni los materiales”
Tomado de: Dionisio F. (2014). El rostro Maya del Carisma
Lasallista. Distrito de Centroamérica-Panamá

“Pero clamaron al Señor en su angustia


y los salvó de sus congojas.
Envió su palabra para sanarlos,
para arrancarlos de la fosa.
Salmo 107, 19 y 20

Vengan, benditos de mi Padre, a recibir el reino


preparado para ustedes desde la creación del
mundo. Porque tuve hambre y me dieron de
comer, … estaba enfermo y me visitaron, estaba
encarcelado y me vinieron a ver.
Evangelio (Mt 25, 34-36)
“Aquello por lo que vivió y aquello por lo
que al fin murió, es el mensaje evangélico
de libertad, paz, justicia y verdad”.
Hno. Cyril, Visitador del Hermano Santiago Miller

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