INSTITUTO CRISTO REY
ESCOLASTICADO Sedes Sapientiae
“Sed nos loquimur Dei Sapientiam in Mysterio”
BUSCANDO LO QUE
MÁS EN LA
EDUCACIÓN
MATERIA: INSTITUCIONES EDUCATIVAS
NOMBRE DEL PROFESOR: GRISELDA BOFFA
ALUMNO: HNO. JUAN DE DIOS ANELLO CR
CURSO: 2DO AÑO DE FILOSOFÍA
LUGAR Y FECHA: SAN LUIS, 31 DE AGOSTO DE 2018
Colón 462 - (5700) - San Luis - República Argentina. +54 - (0) 2664 – 420428
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TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
“La ciencia calificada
es que el hombre en gracia acabe,
porque al fin de la jornada
¡aquel que se salva sabe
y el que no, no sabe nada!”
(Diego José de Cádiz)
Es un gran desafío hablar de educación hoy en día, pues llamamos educación a
muchas cosas que no lo son, ¡y que a veces es todo lo contrario! Sentimos llamar
bajo el nombre de educación a la perversión del hombre hasta desde su más temprana
edad. La ideología reinante se ha encargado que esto así sea, que en lugar de ser “la
conducción y promoción de la prole al estado perfecto del hombre en cuanto
hombre, que es el estado de virtud” (Santo Tomás, In IV Sent. dist.26, q.1, a.1 in c)
sea la conducción y promoción de la prole al estado más imperfecto del hombre en
cuanto hombre esclavo de sus pasiones más bajas, que es el estado de animalidad, o
más crudamente, de bestialidad. Se “enseña” a poner la racionalidad del hombre al
servicio de los apetitos concupiscibles, buscando principalmente el goce sensible, la
delectación de los sentidos de manera desordenada, lo cual no tiene otra conclusión
que la perversión del hombre.
¿Y a esto podemos llamar educación? Sin duda que no. Lejos se encuentra de
su verdadero sentido todo este movimiento que vemos en las escuelas, colegios,
universidades, familias y en la sociedad misma, de “educación”. Quienes debieran
ser agentes de educación, que guían y enseñan al hombre a alcanzar la plenitud
dinámica, son los primeros en desviar al hombre de la sabiduría, alejándolo de su fin
último, del estado de virtud: que es en lo que consiste su felicidad.
Muy por el contrario, se encuentra lo que busca y enseña nuestra Santa Madre
Iglesia y autentica Maestra. Lo vemos sobre todo en sus hijos que se han empeñado
especialmente en esta misión educadora, dentro de los cuales encontramos a
San Ignacio de Loyola, que, con la Compañía de Jesús, marcó un antes y un después
en la historia de la educación, pues buscó lo que más fuera en perfección y
edificación del hombre en el aspecto educacional.
Profundizaremos pues en el “magis educativo” de San Ignacio, viendo su
figura de maestro, queriendo aprender también hoy nosotros de su preocupación en
educar buscando lo que más…
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
“Yo os declararé qué cosa es la sabiduría, y cómo fue engendrada;
no os ocultaré los misterios de Dios;
sino que subiré investigando hasta su primer origen,
y pondré en claro su conocimiento, sin ocultar la verdad.
No me acompañaré por cierto con el que se repudre de envidia;
pues un tal no será participante de la sabiduría.
La muchedumbre de sabios es la felicidad del mundo;
y un rey sabio es firme sostén del pueblo.”
(Sabiduría 6, 24-26)
Es San Ignacio de Loyola, como lo han sido todos los santos, una persona bien
“completa”; y lo veremos ahora en su fase de educador, donde también buscó siempre para
él y sus hijos “lo que más” en la educación, queriendo que sean sus hijos luminarias que
como nos dicen las Sagradas escrituras, adquieran la sabiduría, y sean la felicidad del
mundo y firme sostén del Pueblo de Dios.
Podemos considerar este “magis” en las diversas causas de la educación:
1º La causa material: que es aquella a partir de lo cual o con lo cual, o en lo cual algo es o
se hace, en la educación la causa material mediata de la educación es el hombre. La
inmediata o próxima, son las facultades educables.
2º La causa eficiente: es la que produce el movimiento o cambio, el motor del mismo. En la
educación hay una causa eficiente intrínseca y una extrínseca: el educando mismo, y los
agentes de la educación.
3º La causa formal: es lo que hace que una cosa sea eso y no otra cosa, es lo que define la
misma cosa. En la educación estará constituida por los hábitos operativos perfectivos.
4º La causa final: Ésta consiste en aquello por lo cual algo es o se hace. Es la primera en el
orden de la intención, y es la última en el de la ejecución. En el caso de la educación, sería
aquel estado que de suyo le permite al hombre conseguir sus fines.
Trataremos de tocar estos aspectos principalmente desde los mismos textos de San
Ignacio, así en las Constituciones, sus cartas, como en cada escrito donde se muestra el
esmerado esfuerzo del santo por buscar la mejor educación para sus hijos.
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En modo general podemos considerar dos textos del santo, donde muestra ya cuál es
su intención con la educación que se dictará a los de la Compañía de Jesús, y cómo luego
ellos deberán transmitir esa educación:
“Siendo el scopo que derechamente pretiende la Compañía, ayudar las ánimas
suyas y de sus próximos a conseguir el 'último fin para que fueron criadas, y para
esto, ultra del exemplo de vida, siendo necessaria doctrina y modo de proponerla,
después que se viere en ellos el fundamento debido de la abnegación de sí
mesmos y aprovechamiento en las virtudes que se requiere, será de procurar el
edificio de letras y el modo de usar dellas, para ayudar a más conocer y servir a
Dios nuestro Criador y Señor. Para esto abraza la Compañía los Colegios y
también algunas universidades, donde los que hacen buena prueba en las Casas y
no vienen instruidos en la doctrina que es necessaria, se instruyan en ella y en los
otros medios de ayudar las ánimas.”1 (Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy, 1963, p.
482)
Muestra aquí San Ignacio esta preocupación en que la formación de todos aquellos
que ingresen a la Compañía, busquen lo mejor en materia de estudios, con vista a salvar las
almas.
“Cada uno se ponga adelante para animarse, no los que son a su parecer para
menos, sino los más vehementes y estrenuos. No consintáis que os hagan
ventaja los hijos de este mundo en buscar con más solicitud y diligencia las
cosas temporales que vosotros las eternas. Avergonzáos que ellos corran con
más prontitud a la muerte que vosotros a la vida. Tenéos para poco si un
cortesano sirve con más vigilancia por haber la gracia de un terreno príncipe
que vosotros por la del Celeste; y si un soldado por honra del vencimiento y
algún despojo se apercibe y pelea más animosamente que vosotros por la
victoria y triunfo del mundo, demonio y de vosotros mismos junto con el Reino
y Gloria eterna.” 2(Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy, 1963, p. 682)
1
Constituciones 4:307
2
S. Ignacio - Carta de la perfección: A los Hermanos estudiantes de Coimbra.
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
Más claro deja en esta carta a sus hijos estudiantes del Colegio de Coimbra cuál ha
de ser la disposición, fervor y perspectiva en el estudio. Así muestra su celo de educador,
queriendo que en su casa de formación se tienda a lo que más gloria y alabanza sea para Su
Divina Majestad.
Ahora sí podemos comenzar con el análisis causal de la educación en San Ignacio:
1. La Causa Material
Como ya lo dijimos más arriba, la causa material de la educación es el hombre, y más
específicamente son las facultades educables.
En cuanto “al hombre” nos dice San Ignacio cómo debe ser la disposición de aquellos
que quieren comenzar sus estudios en la compañía, tanto físicas como espirituales, así
antes de recibirlos en sus casas se les examinaba, y consultaba:
Primero en cuanto a lo físico:
Si ha tenido o tiene enfermedades algunas encubiertas o descubiertas, y quáles;
specialmente demandándole si tiene alguna vexación de estómago o de cabeza o
de otro natural empedimento o falta en alguna parte de su persona. Y esto no
solamente se demande, pero se mire en quanto se puede. 3 (Loyola, O. C. Sn
Ignacio Loy, 1963, p. 424)
Y luego en cuanto a lo espiritual:
Qué modo o inclinación ha tenido en su primera edad y después hasta agora
cerca las cosas saludables a su conciencia. primero cerca la oración, quántas
veces acostumbraba hacerla en el día y noche y a qué hora y cómo compuesto y
qué oraciones y con qué devoción o sentimiento spiritual. Cómo se había cerca
el oír missas y otros divinos officios y sermones. Cerca de leer buenas cosas y
usar buenas conversaciones. Cerca de la meditación o consideración de cosas
spirituales4. (Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy, 1963)
Sea demandado si ha tenido o tiene algunas opiniones o conceptos differentes
de los que se tienen comúnmente en la Iglesia y doctores approbados della, y si
está aparejado, quando algún tiempo los tuviesse, para remittirse a lo que en la
Compañía se determinare que deba sentirse de tales cosas.
Sea demandado si en qualesquiera scrúpulos o difficultades spirituales o de
otras qualesquiera que tenga o por tiempo tuviese, se dexará juzgar y seguirá el
parecer de otros de la Compañía, personas de letras y bondad 5. (Loyola, O. C.
Sn Ignacio Loy, 1963)
Vemos la agudeza que tiene San Ignacio en mirar antes por la salud física y espiritual.
Para quitar todo lo que pueda ser un impedimento para aprovecharse bien en los estudios.
Así vemos cómo se fija primero en lo físico, pues un cuerpo enfermo no podrá dar “lo que
más”, por tanto, habrá que curarlo primero; y de igual modo en lo espiritual, fijase San
Ignacio, si tiene algún desorden en la doctrina, en su modo de pensar y en su sentir con la
3
Constituciones EXA 1:44
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Constituciones EXA 1:46
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Constituciones EXA 1:47-48
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Iglesia, tan importante para encaminarse bien en los estudios filosóficos como en los
teológicos. Entiende muy bien San Ignacio que un pequeño error en el principio, puede
tener consecuencias fatales al final.
Conocido esto, buscará el Santo, sanar lo enfermo, corregir lo equivocado, enderezar
lo torcido y pulir lo que no esté del todo limpio tanto en el espíritu como en el cuerpo,
principalmente ejercitándolos en la humildad, y corrigiendo con gran caridad y celo:
Para más aprovecharse en su spíritu y specialmente para mayor baxeza y
humildad propria, le será demandado si se hallará contento que todos errores y
faltas y qualesquiera cosas que se notaren y supieren suyas sean manifestadas a
sus Mayores por qualquiera persona que fuera de Confesión las supiere. Siendo
él mismo y cada uno de los otros contento de ayudar a corregir y de ser
corregido, descubriendo el uno al otro con debido amor y caridad, para más
ayudarse en spiritu, mayormente quando le sea demandado por el Superior que
dellos tuviere cuidado a mayor gloria divina 6. (Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy,
1963)
Queda clara la preocupación por que “la causa material” esté bien dispuesta para
aprovechar con mucho fruto la educación impartida en la Compañía, y cumple así el deseo
que expresará nuestra Santa Maestra la Iglesia en el Concilio Vaticano II, en la declaración
“Gravissimum Educationis”:
Declara igualmente el Sagrado Concilio que los niños y los adolescentes tienen
derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores
morales y a aceptarlos con adhesión personal y también a que se les estimule a
conocer y amar más a Dios.
Ruega, pues, encarecidamente a todos los que gobiernan los pueblos o están al
frente de la educación, que procuren que la juventud nunca se vea privada de
este sagrado derecho. Y exhorta a los hijos de la Iglesia a que presten con
generosidad su ayuda en todo el campo de la educación, sobre todo con el fin de
que puedan llegar cuanto antes a todos los rincones de la tierra los oportunos
beneficios de la educación y de la instrucción. (C.V. II, 1995, p. 411)
2. La Causa Formal
Ahora si analizamos la causa formal que, dicho está, en la educación son los hábitos
operativos perfectivos, que constituyen la esencia de la educación, vemos igualmente, en
San Ignacio, su preocupación en que sus Hijos formen buenos hábitos operativos
perfectivos, es decir que sean virtuosos, pues es fundamental para una coherente educación
que se funde en sólidas virtudes, para que la educación las siga perfeccionando, por lo que
nos dice San Ignacio:
Para la conservación y augmento no solamente del cuerpo, id est, lo exterior de
la Compañía, pero aun del spíritu della, y para la consecución de lo que
pretende, que es ayudar las ánimas para que consigan el último y supernatural
fin suyo, los medios que juntan el instrumento con Dios y le disponen para que
se rija bien de su divina mano, son más efficaces que los que le disponen para
con los hombres, como son los medios de bondad y virtud, y specialmente la
caridad y pura intención del divino servicio y familiaridad con Dios nuestro
6
Constituciones EXA 1:63
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
Señor en exercicios spirituales de devoción, y el celo sincero de las ánimas por
la gloria del que las crió y redimió, sin otro alguno interesse. Y así parece que a
una mano debe procurarse que todos los de la Compañía se den a las virtudes
sólidas y perfectas y a las cosas spirituales, y se haga dellas más caudal que de
las letras y otros dones naturales y humanos. Porque aquellos interiores son los
que han de dar efficacia a estos exteriores para el fin que se pretende. 7 (Loyola,
O. C. Sn Ignacio Loy, 1963, p. 591)
Remarcará más adelante que una persona que no quiere educarse en la virtud, y que al
contrario vive esclava de vicios sin mostrar ánimo de corregirse, no sea admitida a la
formación que se quiere impartir en la Santa Compañía:
Para que se perpetúe el bien ser de todo este cuerpo, hace mucho el no admitir
turba ni personas que no sean aptas para nuestro instituto, aun a probación;
y quando algunas se hallassen no salir tales, durante el tiempo de la dicha
probación: despedirlas. Y mucho menos deber retenerse personas viciosas o
incorrigibles. Pero aun más cerrada conviene tener la mano para admitir por
Scolares approvados y Coadjutores formados, y mucho más para admitir a
professión, que no debe hacerse sino con personas escogidas en espíritu y
doctrina, y muy a la larga exercitadas y conocidas en varias pruebas de virtud y
abnegación de sí mesmos, con edificación y satisfacción de todos. Porque desta
manera, aunque se multiplique la gente, no se diminuya ni debilite el espíritu,
siendo los que en la Compañía se incorporaren, quales se ha dicho. 8 (Loyola, O.
C. Sn Ignacio Loy, 1963)
No queda lugar a duda la importancia que da San Ignacio al ejercicio de sólidas
virtudes, condición necesaria sin la cual la educación en la Compañía quedaría carente de
verdadera enseñanza. Por ser las virtudes el constitutivo esencial de la educación, tiene
mucha razón San Ignacio de exigir que se eduque con especial énfasis en ellas, y que ya se
las posea con anterioridad, o haya una disposición notable en querer adquirirlas.
Una educación al margen de la virtud, deja de ser verdadera educación, pues el
hombre puede hincharse de ciencia y engendrar gran soberbia quedando alejado
completamente del fin último de la educación, dicho por Santo Tomás: “el estado de
virtud”, es decir lo opuesto a una vida viciosa, con mucho conocimiento, pero viciada por
la soberbia y el orgullo.
Dicho esto, entenderemos por qué Benedicto XVI, dirigiéndose a los educadores habló
de la posición humilde y del amor ardiente con que se debe afrontar el camino de la
búsqueda de la verdad, con estas palabras:
Para esto, es preciso tener en cuenta, en primer lugar, que el camino hacia la
verdad completa compromete también al ser humano por entero: es un camino
de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe. No podemos avanzar en el
conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo
que no vemos racionalidad: pues “no existe la inteligencia y después el amor:
existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor” (Caritas in
veritate, n. 30). Si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y
7
Constituciones 10:813
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Constituciones 10:819
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
amor. De esta unidad deriva la coherencia de vida y pensamiento, la
ejemplaridad que se exige a todo buen educador.
En segundo lugar, hay que considerar que la verdad misma siempre va a estar
más allá de nuestro alcance. Podemos buscarla y acercarnos a ella, pero no
podemos poseerla del todo: más bien, es ella la que nos posee a nosotros y la
que nos motiva. En el ejercicio intelectual y docente, la humildad es asimismo
una virtud indispensable, que protege de la vanidad que cierra el acceso a la
verdad. No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos, sino
encaminarlos hacia esa verdad que todos buscamos. A esto os ayudará el
Señor, que os propone ser sencillos y eficaces como la sal, o como la lámpara,
que da luz sin hacer ruido (cf. Mt 5,13-15).
Todo esto nos invita a volver siempre la mirada a Cristo, en cuyo rostro
resplandece la Verdad que nos ilumina, pero que también es el Camino que
lleva a la plenitud perdurable, siendo Caminante junto a nosotros y
sosteniéndonos con su amor. Arraigados en Él, seréis buenos guías de nuestros
jóvenes. Con esa esperanza, os pongo bajo el amparo de la Virgen María,
Trono de la Sabiduría, para que Ella os haga colaboradores de su Hijo con
una vida colmada de sentido para vosotros mismos y fecunda en frutos, tanto
de conocimiento como de fe, para vuestros alumnos.9 (Benedicto XVI, 2011)
3. La Causa Eficiente
Pasaremos ahora a un aspecto que nuestro Santo Fundador de la Compañía tuvo muy
presente al pensar el método de estudio que se llevaría a cabo en la misma. Pues la buena
disposición del educando, y la guía competente de óptimos agentes de educación, influirá
grande y directamente en que se busque lo que más en el ámbito de la educación.
Habíamos visto que la causa eficiente es doble:
En cuanto al educando nos dice San Ignacio:
Porque se pueda tomar mayor inteligencia y conocimiento de los tales, cada uno
sea interrogado dónde ha estudiado, en qué facultad, qué autores y doctrina,
quánto tiempo, cómo le parece haberse aprovechado, y specialmente cómo le
sirve la lengua latina.
Si ha sido graduado en artes liberales o en teología o en cánones o otra
facultad.
Si le parece que la memoria le acompañe para tomar y retener lo que studia. Si
le parece que el entendimiento le sirve para penetrar presto y bien lo que studia.
Si halla en sí inclinación natural o voluntaria a los studios.
Si le parece que el estudio le hacía daño a la salud corporal. Si le parece sentir
en sí spirituales y corporales fuerzas para llevar los trabajos que en el
Compañía se requieren, ahora sea en los studios al tiempo dellos, ahora en la
viña del Señor al tiempo del obrar en ella. 10 (Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy,
1963)
9
Benedicto XVI, Discurso a Profesores Universitarios, Basílica de San Lorenzo de El Escorial, Madrid.
(19 de agosto de 2011)
10
Constituciones EXA 1:104-107
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
Hace primero un examen de quien quiere comenzar los estudios, para ver cuánto podrá
aprovecharse de la enseñanza impartida, y cómo deberá ser el plan de estudios que siga.
Por tanto, notamos en San Ignacio esta preocupación como un buen Maestro que sabe
adaptar el método más conveniente para cada uno en particular.
En cuanto a los agentes de la educación, que pueden ser muy variados, pues
hablamos desde los profesores hasta los libros y el método de estudio que se
emplearán para la educación de los educandos:
Los Maestros: Dice San Ignacio acerca de los Maestros:
Todos los studiantes oyan las lecciones de los públicos Maestros que el Rector
del Colegios les señalare, los quales es de desear que sean doctos y diligentes,
assiduos, y que procuren el provecho de los studiantes, ansí en las lecciones
como en los exercicios de letras, ahora sean los tales lectores de la Compañía,
ahora de fuera della.
Como es menester tener a los que mucho corren, ansí conviene incitar y mover
y animar a los que lo hubiesen menester; para lo qual debe ser el Rector
informado por sí y por alguno a quien dará cargo de Síndico o Visitador de
los Studiantes. Y quando se viese que alguno pierde el tiempo en el Colegios,
no queriendo o no pudiendo aprovecharse, es mejor sacarle dél, y que entre
otro en lugar suyo, que más se aproveche para el fin que se pretiende del
divino servicio.
No se permitan en las scuelas juramentos ni injuria de palabras ni obras ni
cosa alguna deshonesta o dissolución en los que de fuera vienen a la scuela. Y
tengan los Maestros particular intención, así quando se offresciere occasión
en las lecciones como fuera dellas, de moverles al amor y servicio de Dios
nuestro Señor y de las virtudes con que le han de agradar, y que enderecen
todos sus studios a este fin. Y para reducírselo a la memoria, antes que la
lección se comience, diga uno alguna breve oración para esto ordenada,
estando el Maestro y discípulos todos descubiertos y attentos.11 (Loyola, O. C.
Sn Ignacio Loy, 1963)
Vemos que no sólo se preocupa porque tengan mucha y buena ciencia los maestros,
sino sobre todo un gran celo por el mejor aprovechamiento de los que tiene bajo su tutoría.
Y a su vez, que no sólo enseñen la filosofía y teología secamente, sino también eduquen el
espíritu, para que sean sabios y fervorosos, por eso insiste también en efectuar una oración
y de estudiar en la presencia y para mayor Gloria de Dios Nuestro Señor.
Material de estudio: Libros y bibliotecas: Basta decir que San Ignacio le
dedica todo un capítulo en las constituciones acerca de los libros que se han
de Leer, en el cual dice:
En general, como se dixo hablando de los Colegios, aquellos libros se leerán
que en cada facultad se tuvieren por de más sólida y segura doctrina, sin
entrar en algunos que sean suspectos ellos o sus auctores. Pero éstos en
particular sean nombrados en cada universidad. En la Teología leeráse el
11
Constituciones 4:369; 386; 486.
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
viejo y nuevo Testamento y la doctrina scolástica de Sancto Tomás; y de lo
possitivo escogerse han los que más convienen para nuestro fin.12
Aunque el libro sea sin sospecha de mala doctrina, quando el auctor es
sospechoso, no conviene que se lea, porque se toma affición por la obra al
auctor, y del crédito que se le da en lo que dice bien, se le podría dar algo
después en lo que dice mal. Es también cosa rara que algún veneno no se
mezcle en lo que sale del pecho lleno dél.
También se leerá el Maestro de las Sentencias. Pero si por tiempo paresciese
que de otra teología no contraria a esta se ayudarían más los que studian,
como sería haciéndose alguna suma o libro de Teología scolástica que parezca
más accomodada a estos tiempos nuestros, con mucho consejo y muy miradas
las cosas por las personas tenidas por más aptas en toda la Compañía, y con
approbación del Prepósito General della, se podrá leer. Y también quanto a
las otras sciencias y letras de Humanidad, si algunos libros hechos en la
Compañía se acceptaren como más útiles que los que se usan comúnmente,
será con mucho miramiento, teniendo siempre ante los ojos el fin nuestro de
mayor bien universal.
Acerca de los libros de Humanidad latinos o griegos, escúsese también en las
Universidades como en los Colegios, quanto será possible, de leer a la
juventud ninguno en quien haya cosas que ofendan las buenas costumbres, si
no son primero limpiados de las cosas y palabras deshonestas.
Si del todo algunos no se pudiesen limpiar, como Terencio, antes no se lean,
porque la qualidad de las cosas no offenda la puridad de los ánimos.
.En la Lógica y Filosofía natural y moral y Metafísica seguirse ha la doctrina
de Aristóteles, y en las otras Artes Liberales; y en los comentarios, así destos
auctores como de los de Humanidad, téngase delecto, y nómbrense los que
deben ver los discípulos, y también los que deben más seguir en la doctrina
que enseñan los Maestros. Y el Rector en todo lo que ordena, procederá
conforme a lo que en la Compañía universal se juzga más convenir a gloria de
Dios nuestro Señor13. (Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy, 1963)
Es interesante notar que se preocupa porque el material sea lo más cualificado, y
también libre de toda mala doctrina, para que en nada el educando pueda verse
desfavorecido por la educación, antes manda a poner todos los cuidados acerca de lo
referido a estos libros. Sin duda este detalle es el que encontramos en un verdadero
maestro, que “busca lo que más”, y siempre con vista a que sea todo a mayor gloria de
Dios.
Las casas de estudio: Quiere San Ignacio que las casas de estudio sean lo
más aptas para el mayor aprovechamiento de los que allí se ejerciten, sin
tener distracciones, y para ello dispone un orden de la siguiente manera:
12
Constituciones 4: 464
13
Constituciones 4: 465-470
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
En Colegios de la Compañía no deben admitirse curas de ánimas, ni
obligaciones de Missas ni otras semejantes, que mucho distrayan del studio, y
impidan lo que para el divino servicio en ellos se pretiende; como ni en las
Casas o iglesias de la Compañía Professa, que debe ser, quanto es posible,
desenbarazada para las missiones de la sede apostólica y otras obras del
divino servicio y ayuda de las ánimas.14 (Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy, 1963)
Por último, el método de estudio, al cual, el Santo, también le dedica más de
un capítulo concreto, y a su vez en muchos otros lugares de las
Constituciones hace referencia a este importante punto. Dice San Ignacio:
Porque generalmente hablando ayudan las Letras de Humanidad de diversas
lenguas y la lógica y Filosofía Natural y Moral, Metafísica y Teología
scolástica y positiva y la Scritura sacra; en las tales facultades studiarán los
que se enbían a los Colegios, insistiendo con más diligencia en la parte que
para el fin dicho más conviene, attentas las circunstancias de tiempos y
lugares y personas etc., según en el Señor nuestro parezca convenir a quien el
cargo principal tuviere.
La dotrina que en cada facultad deben seguir, sea la más segura y approbada,
y los auctores que la tal enseñan; de lo qual tendrán cuidado los Rectores,
conformándose con lo que en el Compañía universal se determinare a mayor
gloria divina.
Guárdese orden en las sciencias, y antes se funden bien en el latín que oyan
las Artes, y antes que passen a la Teología scolástica, y en ella antes que
studien la positiva. La Scritura juntamente o después podrá studiarse 15.
(Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy, 1963)
Está claro que es un orden muy bien pensado, e inspirado por el Espíritu Santo para
una formación integral de la persona, es decir, tanto en la ciencia intelectual, como en la
espiritual.
4. La Causa Final
Por último, la causa final, de la que, a lo largo de todos los escritos anteriores, ya se ha
ido mostrando claramente aquello por lo cual algo es o se hace, y aunque es la primera en
el orden de la intención, es la última en el de la ejecución. Para San Ignacio, aquello en
vista a lo cual hace la educación es, primero, para la mayor gloria de Dios; segundo, para
el mayor aprovechamiento espiritual de toda la Compañía, y en particular de cada
estudiante, buscando lleguen al estado de virtud, para a su vez, poner todo esto al servicio
de todas las almas, para enseñar la Verdad, y defenderla de las herejías y errores que
puedan confundir a los hombres. En fin, la Santidad: la salvación de la propia alma, y la de
los demás.
En palabras de San Ignacio:
14
Constituciones 4: 324.
15
Constituciones 4: 351, 358, 366.
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
Siendo el fin de la dotrina que se aprende en esta Compañía ayudar con el
divino favor las ánimas suyas y de sus próximos, con esta medida se
determinarán en universal y en los particulares las facultades que deben
aprender los Nuestros, y hasta dónde en ellas deben passar.16
Como el scopo y fin desta Compañía sea, discurriendo por unas partes y por
otras del mundo por mandado del summo Vicario de Cristo nuestro Señor o
del Superior de la Compañía mesma, predicar, confesar y usar los demás
medios que pudiere con la divina gratia para ayudar a las ánimas; nos ha
parecido ser necessario o mucho conveniente que los que han de entrar en ella
por professos y coadjutores spirituales formados, sean personas de buena vida
y de letras sufficientes para el officio dicho. Y porque buenos y letrados se
hallan pocos en comparación de otros, y de los pocos los más quieren ya
reposar de sus trabajos passados; hallamos cosa muy difficultosa que de los
tales letrados buenos y doctos pudiese ser augmentada esta Compañía, así por
los grandes trabajos que se requieren en ella, como por la mucha abnegación
de sí mesmos. Por tanto nos pareció a todos, deseando la conservación y
augmento della para mayor gloria y servicio de Dios nuestro Señor, que
tomásemos otra vía, es a saber, de admittir mancebos que con sus buenas
costumbres y ingenio diesen, speranza de ser juntamente virtuosos y doctos
para trabajar en la viña de Cristo nuestro. Señor, y admittir así mesmo
Colegios con las condiciones que la bulla dice, ahora sean en universidades
ahora no; y si son en Universidades, ahora sean ellas gobernadas por la
Compañía ahora no. Porque desta manera nos persuadimos en el Señor
nuestro que será para mayor servicio de su divina Magestad, multiplicándose
en número y ayudándose los que se han de emplear en él en las letras y
virtudes.17 (Loyola, O. C. Sn Ignacio Loy, 1963)
Es de vital importancia que este sea el fin de toda educación: la Santidad.
Errar en esto es consecuencia que no pueda llamarse educación a la trasmisión de
conocimientos, si no va junto con la ciencia la intención de hacer llegar a la persona al
estado de Virtud. Por eso S.S. Pio XI, decía en su encíclica “Divini Illius Magistri”:
«Es, por tanto, de la mayor importancia no errar en materia de educación, de
la misma manera que es de la mayor trascendencia no errar en la dirección
personal hacia el fin último, con el cual está íntima y necesariamente ligada
toda la obra de la educación. Porque, como la educación consiste
esencialmente en la formación del hombre tal cual debe ser y debe portarse en
esta vida terrena para conseguir el fin sublime para el cual ha sido creado, es
evidente que así como no puede existir educación verdadera que no esté
totalmente ordenada hacia este fin último, así también en el orden presente de
la Providencia, es decir, después que Dios se nos ha revelado en su unigénito
Hijo, único que es camino, verdad y vida (Jn 14, 6), no puede existir otra
completa y perfecta educación que la educación cristiana18.» (XI, 1929)
16
Constituciones 4: 351.
17
Constituciones 4: 308.
18
Pío XI. 31 de diciembre de 1929. Enc. «Divini Illius Magistri»,– Nro. 5. Roma
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
5. Conclusión
Para concluir este trabajo, donde podemos ver la figura de San Ignacio como celoso
Maestro, como insigne educador, quiero, ante todo, invitar a imitar el ejemplo que Dios
Nuestro Señor nos ha dejado en este Caballero Andante a lo Divino, que buscó siempre lo
que más, particularmente en materia referida a la educación.
Ante el bien que podemos ver ha hecho la Compañía de Jesús a lo largo de tantos siglos
a la Iglesia, pero también a toda la humanidad, en cuanto a la educación, no cabe duda que
la figura de San Ignacio como educador, es sin duda una gran referencia para todos
aquellos que Dios ha llamado para que enseñen su Verdad, eduquen a todos los hombres,
para que alcancen la Plenitud Dinámica, el estado de virtud, y siempre buscando lo que
más.
Dios nos conceda a todos un poco de ese fervor que comunicó a San Ignacio, para que
siguiendo su ejemplo conquistemos todas las almas posibles para Nuestro Divino Rey.
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN – INSTITUCIONES EDUCATIVAS – HNO. JUAN DE DIOS CR
Bibliografía
Loyola, S. I. (1963). Obas Completas de San Ignacio de Loyola. Madrid: Biblioteca de
Autores Cristianos (B.A.C.).
SS Pablo VI (1995). Concilio Vaticano II. Santa Fe de Bogota, D.C. Colombia: San Pablo.
SS Pio XI (1929). Divini Illius Magistri.
Benedicto XVI (19 de Agosto de 2011). Discurso a jóvenes profesores de Madrid. Madrid,
España.