GLOSARIO DE TERMINOS
● Droga: Toda sustancia que introducida en el organismo vivo, puede modificar una o más funciones de
éste.
En nuestro caso, nos referimos a las que una vez dentro del organismo, llega a través de la sangre al
cerebro, modificando la conducta, las percepciones, el estado de ánimo o la conciencia. Su uso
regular puede producir tolerancia y dependencia.
● Drogas legales: Son sustancias psicoactivas cuya producción, venta y consumo no están prohibidos por
la legislación (por ejemplo el tabaco o el alcohol). En algunos casos su comercialización o su uso
pueden estar restringidos en función de determinadas circunstancias como el horario de venta de
alcohol, la edad de los consumidores de alcohol o tabaco que debe ser superior a 18 años, la
prescripción médica de los medicamentos, etc.
● Drogas ilegales: Son aquellas sustancias psicoactivas cuya producción o venta está prohibida por la
legislación.
●
● Las drogas legales son aquellas cuya venta y consumo no está prohibida por la ley. Entre ellas se
encuentran algunos medicamentos que se compran con receta medica, el tabaco (cigarrillos, puros,
etc.) y las bebidas alcohólicas (vino, cerveza, sidra, ginebra, etc.). Las bebidas alcohólicas y el
tabaco sólo los pueden comprar los mayores de 18 años, porque la Ley protege a los menores de sus
consecuencias si las toman.
● Las drogas ilegales no se pueden comprar en ningún establecimiento porque la Ley no permite su
venta ni su consumo.
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En la actualidad conviven diferentes elementos de los siguientes modelos:
El modelo ético-jurídico se consolida a principios del siglo XX en los Estados Unidos,
como producto de los movimientos prohibicionistas del alcohol y el opio.
Se organiza en torno a las sustancias, y reconoce dos grandes grupos: las sustancias legales y
las ilegales. La persona que utiliza sustancias ilegales está violando la ley, es decir, comete un
crimen. Lo que prima en este modelo es la norma, y todo lo que no se acomoda a ella es
considerado anormal. Surgen así las asociaciones entre uso de drogas, delito y vicio.
Este modelo no tiene en cuenta los tratamientos sino que los subsume en las consecuencias de la
ilegalidad. Encierra al consumidor (cárceles) y lo somete a una abstinencia obligada. En cuanto a
la prevención, el modelo ético-jurídico se asimila al control de la oferta y al efecto disuasorio de
la amenaza de sanción sobre la demanda.
El modelo médico-sanitario se consolida en la década del 40, y orienta la prevención
hacia las consecuencias negativas del uso indebido de drogas. Apela al temor como
elemento fundamental («la droga es mala», «la droga te mata»).
El modelo médico-sanitario introduce la noción de enfermedad, es decir que considera la adicción
como una enfermedad infectocontagiosa. El consumidor de drogas es un enfermo al que hay que
aislar y poner en cuarentena, como si tuviera tuberculosis (abstención). Como en el modelo
ético-jurídico, la droga «infecta» a la persona. La conducta adictiva sería contagiosa si el medio
vuelve vulnerable al individuo (como el frío con la gripe). El criterio con que se define la sustancia
ya no es legal, como en el modelo anterior, sino que se basa en la toxicidad. Aparecen así las
caracterizaciones de drogas «duras» y «blandas». Se introduce desde este modelo la
preocupación por los factores de riesgo y las poblaciones de riesgo (niños y jóvenes), y se busca
identificar la contaminación en el medio. Esto inscribe la acción del modelo médico-sanitario en el
campo de la salud pública.
El modelo psico-social se consolida en la década del 60 y cambia el eje del problema:
pasa de la sustancia al individuo. Lo que importa es el tipo de vínculo que se establece
con la sustancia. Este vínculo se puede clasificar en uso, abuso y adicción a las drogas.
El modelo psico-social considera problemáticos los dos últimos tipos (el uso sin abuso
estaría relativamente permitido).
Este modelo piensa la adicción como síntoma de una enfermedad de tipo psicológico. La
prevención se traslada del campo de la salud pública al campo de la salud mental y a los
tratamientos (a pesar de que estos son fundamentalmente psicoterapéuticos, no buscan
exclusivamente la eliminación del consumo). Se incluye el contexto en el análisis, con especial
énfasis en la familia y en los grupos de pares.
El modelo socio-cultural comienza a tener vigencia en la década del 70. Este modelo
sitúa su análisis en el contexto, en el medio social más amplio. La presión de factores
socioeconómicos y culturales es la que conduciría al uso indebido de sustancias, que es
pensado como síntoma de una «patología social».
CUADRO!