01 Concepto de Derechos Fundamentales
01 Concepto de Derechos Fundamentales
I. Introducción
(Dificultades que deben resolverse previamente para definir los Derechos
Fundamentales)
A la hora de definir los derechos fundamentales, nos encontramos con una serie de
inconvenientes previos que deben ser resueltos. Estos inconvenientes, como veremos, no
son pacíficos en doctrina, y existen diferentes posiciones sobre el particular.
Dentro de los problemas que detectamos, nos encontramos con los siguientes:
Iremos analizando, pues, estos diferentes tópicos, en forma aislada, para poder
abordar finalmente, el tema de su definición.
1
obedecerlos?
Es importante definir bien este tema, para poder determinar en algún momento, si es
procedente elevar una determinada pretensión al rango de derecho fundamental, con
todas las consecuencias jurídicas que ello conlleva. Además, puede ser útil para justificar
frente a terceros, la necesidad de respetar estos derechos.
Son tantas las fundamentaciones, que son incontables los esfuerzos por realizarlas,
así como los intentos por clasificarlas o agruparlas en diferentes categorías. A
continuación, presentaremos nuestra posición metodológica para proceder a este estudio:
Fundamentación Consensualista
Convencionalistas Fundamentación Utilitarista
Fundamentaciones
De los DDHH
Fundamentación Historicista
Fundamentación Positivista
Históricas Fundamentación Ética
Fundamentación Racional
2
y categórica a esa interrogante fundamental que la escrita en el Catecismo de la
Iglesia Católica, en la p. 296 del cual se refiere la dignidad humana al hecho de
haber sido el varón y la mujer hechos a imagen y semejanza de Dios, es decir, el
ser supremo”1
Por su parte, Máximo Pacheco, nos dice: “Considero que el fundamento de
los derechos de la persona humana reside en que el hombre es un ser dotado de
razón y libre voluntad, que posee un fin propio. Estos caracteres son los que le dan
la dignidad de que goza. La persona humana, por ser un todo dueño de sí y de sus
actos, no puede ser tratada por el ordenamiento jurídico como un medio, sino
como un fin y, por ello, debe reconocérsele la facultad de obrar conforme a las
exigencias del último fin y garantizársele, por parte de los demás integrantes del
grupo social, el respeto al uso lícito de su actividad. En consecuencia, la verdadera
filosofía de los derechos fundamentales de la persona humana descansa en la
dignidad y en el fin trascendente de ella. Esta concepción está en íntima relación
en el concepto que tengo del Derecho Natural (…)El ser humano tiene en sí,
prefigurado, el fin a que debe tender en su desenvolvimiento y conoce la bondad
de los medios que debe usar, es decir, tiene grabada en su corazón la imagen del
Derecho Natural y su vida es un continuo esfuerzo porque devenga aparentemente
aquello que ya es en él mismo; por ello, la existencia del Derecho Natural es la
lucha contra el medio y las contingencias para lograr un perfecto ordenamiento o
ajustamiento de las acciones humanas”2
Finalmente, destacamos la posición del profesor Humberto Nogueira: “La
dignidad de la persona es la fuente y fundamento de los derechos a través de los
cuales se funda el consenso de la sociedad y se legitima el Estado, además de las
garantías básicas para el desarrollo de la República Democrática y el Estado de
Derecho”3.
CRÍTICAS: La fundamentación iusnaturalista, sin embargo, acarrea
algunas dificultades severas. La primera crítica que se puede formular es que,
para algunos autores, la noción de “dignidad” es un concepto metafísico, filosófico,
pero no jurídico, y por lo tanto no es correcto sostener sobre esa idea, a los
derechos fundamentales. Además, sería una fundamentación que traería consigo
cierto desconocimiento de la fuerza deliberativa del juego democrático, puesto que
en la definición de lo que implica una exigencia inherente a la dignidad, siempre
habrá un tercero que terminará decidiendo (normalmente, el juez), sin que tenga
mayor relevancia la voluntad de los ciudadanos. Por lo demás, entender que existe
una dignidad única, común a todas las personas, desconoce la existencia de
diferentes culturas y civilizaciones, que muchas veces tienen concepciones
diferentes en torno a lo que es el Hombre y sus relaciones.
1
CEA EGAÑA, JOSÉ LUIS (2002): “Derecho Constitucional Chileno”; tomo II, Ediciones Universidad Católica
de Chile, Santiago de Chile. Págs. 38-40
2
PACHECO GOMEZ, MAXIMO(1989): “El concepto de derechos fundamentales de la persona humana”,
trabajo que forma parte del libro colectivo “Liber amoricorum: Héctor Fix-Zamudio”, Secretaría de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, San José de Costa Rica, pág. 57
3
NOGUEIRA ALCALÁ, HUMBERTO: (2006): “Lineamientos de interpretación constitucional y del bloque
constitucional de derechos”, Editorial Librotecnia, Santiago de Chile, pág. 227.
3
2.1. Fundamentación Consensualista. Es aquella fundamentación que parte de la
base, simplemente, que los derechos nacen en virtud del acuerdo soberano
de las personas o de los pueblos. Éstos, principalmente como consecuencia
del debate democrático, llegan a un pacto o consenso sobre los derechos que
estiman que deben elevarse a la categoría de fundamentales. Este acuerdo,
sin embargo, no es algo totalmente neutro o amoral, sino que tiene la virtud
de ser fruto del respeto por valores y principios éticamente importantes, como
son la libertad de los deliberantes, y la igualdad entre ellos. El
consensualismo, entonces, construye las bases de los derechos en la libertad
democrática de los seres humanos, y no en condiciones hasta cierto punto
metafísicas, como podría ser la dignidad humana.
CRÍTICAS: Esta fundamentación, por cierto, tiene también algunos
inconvenientes. El más serio es que deja entregada toda la protección de los
seres humanos a la voluntad de las personas. Ello puedo implicar que esta
voluntad cambie en cualquier momento, y así como se acordaron derechos
en algún pacto, al día siguiente, esos derechos sean eliminados simplemente
por las reglas de las mayorías. Así, una mayoría puede sin mayores
dificultades, arrasar con los derechos de una minoría, quien quedará
absolutamente indefensa frente a eventuales abusos.
4
procesos donde la voluntad humana libre tiene poco o nulo poder de decisión.
4
La cita aparece en: SQUELLA NARDUCCI, AGUSTÍN (2000): “Introducción al Derecho”, Editorial Jurídica de
Chile, Santiago de Chile. Págs. 168-169
5
Texto citado en: LORENZO, SANTIAGO (2007): “Diego Portales”, en colección Chilenos del Bicentenario, El
Mercurio, Santiago de Chile, pág 24.
5
3.2. Fundamentación Positivista. Esta fundamentación hace sinónimo derecho y
garantía. Los derechos sólo existen como tales, cuando son efectivamente
garantizados por el Ordenamiento Jurídico, vale decir, por el Derecho Positivo.
Para esta línea, son derechos aquellos que la autoridad pública, dotada
de potestades normativas, determina que sean derechos.
No hay otro orden jurídico sino el que se puede ejercer por medio del
uso de la fuerza. Por lo tanto, no existe aquello que algunos llaman “Derecho
Natural”, en atención a que éste no es obligatorio, lo que se demuestra por la
circunstancia de que no es posible ejecutarlo coercitivamente.
En común tiene con el Historicismo en el sentido que en ninguno de los
dos casos, los ciudadanos comunes tienen posibilidades de participar en el
proceso de generación de estos derechos, pero se diferencian en que en el
Historicismo, los procesos se producen solos, sin intervención humana alguna
(es, como dice Joaquín Almoguera, una “historia sin hombres”); mientras que
para el Positivismo, sí hay intervención humana, pero solo en las esferas de
poder, donde queda determinado el contenido del ordenamiento jurídico.
CRÍTICAS: La doctrina positivista confunde derechos con garantías, y
ello es un error técnico. Mientras los primeros, son prerrogativas o facultades
que le pertenecen a sus titulares, las segundas son mecanismos de protección
de aquellas facultades. Cuando el ordenamiento positivo consagra un derecho
específico, no lo crea ni lo genera, sino sólo lo protege por medio de una
“garantía”. Por lo demás, la idea de que los derechos nacen por voluntad del
legislador o del constituyente trae asociado el riesgo de que en cualquier
momento, la misma autoridad decida derogar o anular la norma, con lo cual no
sólo acabaría con la garantía, sino que, además con el derecho mismo.
3.3. Fundamentación ética. Entiende que estos derechos existen como exigencia
moral, y se consideran inexcusables de una vida digna; por lo cual, tienen vida
aún sin consagración legal, por lo que a los Estados no les cabe mayor
intervención, sino sólo protegerlos. Los Derechos no emanan de un orden
natural, superior al Hombre, sino de un orden moral, consustancial y propio del
Hombre mismo, y que por lo mismo se le puede exigir al Estado y al
Derecho.
“Ello explica que [Ronald] Dworkin afirme que „los hombres tienen
derechos morales en contra del Estado‟, y que Carlos S. Nino diga por su parte
que los derechos humanos son aquellos derechos morales que „versan sobre
bienes de fundamental importancia para sus titulares‟ y que se tienen por todos
los hombres. Por su parte, Eusebio Fernández considera que „ni la
fundamentación iusnaturalista (para la cual el fundamento de los derechos
humanos estaría en el derecho natural, deducible de una naturaleza humana
supuestamente universal e inmutable), ni la fundamentación historicista (para
el cual el fundamento estaría en la historia, cambiante y variable) responden,
coherentemente a esa pregunta por el fundamento‟. Cree Fernández, en
cambio, que la fundamentación ética contesta a esa misma pregunta en forma
más satisfactoria, puesto que „hace hincapié en la presentación de los
derechos humanos como la plasmación de un ideal común de la humanidad,
como un conjunto de reclamaciones que la conciencia mundial contemporánea
o como la ética de nuestro tiempo”.6
6
SQUELLA NARDUCCI, AGUSTIN: op. cit., pág. 170
6
En este caso, los derechos también nacen en un momento histórico
determinado, no como fruto de un acuerdo (como dirían los consensualistas) ,
ni tampoco como producto de la voluntad graciosa de la autoridad (como
pensarían los historicistas o positivistas), sino que nacen como una
reivindicación que en un momento determinado el pueblo hace frente a la
autoridad, la cual termina accediendo a las presiones ciudadanas.
La fundamentación ética entiende fundamentalmente que los derechos,
por tanto, son exigencias que sólo pueden hacerse en contra del Estado, y no
en contra de los particulares, puesto que no es ése el origen de sus facultades.
CRÍTICAS: No es justo suponer que los derechos deban siempre
lograrse como consecuencias de disputas con la autoridad, los consensos
deben primar. Además, no es efectivo que los derechos sólo se puedan ejercer
en contra de las autoridades públicas, porque también los puedo defender en
contra de otros sujetos particulares.
7
Ver: SQUELLA NARDUCCI, AGUSTIN, op. cit., págs 171-172.
7
4.2. Teoría de la pluralidad de fundamentaciones. En este carril se ubica
principalmente Norberto Bobbio, para quien el problema de la
fundamentación de los derechos, es un problema que no es tal, y que es
innecesario discutirlo. Para Bobbio, este cuestionamiento es absolutamente
absurda, y agrega que lo verdaderamente relevante es proteger los derechos
humanos y no fundamentarlos. Por lo mismo, señala “el problema de fondo
relativo a los derechos humanos no es hoy tanto el de justificarlos, como el
de protegerlos”.
En estricto rigor, no es posible encontrar una única fundamentación a los
derechos. Todas ellas son igualmente válidas, ninguna se sobrepone a la
otra. Por lo demás, los derechos son muy diferentes unos de otros, siendo
además que muchos derechos son antinómicos entre sí, o sea, es común
que se den conflictos entre ellos.
También en Bobbio puede leerse: “No se trata de encontrar el fundamento
absoluto -proeza gloriosa, pero desesperada- se trata de encontrar los diversos
fundamentos posibles. No obstante, de todas maneras esta búsqueda de los
fundamentos posibles -hazaña legítima y no condenada a la esterilidad como
la otra- no tendrá ninguna importancia si no está acompañada del estudio de
las condiciones, de los medios y de las situaciones, donde tal derecho o tal
otro pueda ser realizado. Este estudio es la tarea de las ciencias históricas y
sociales. El problema filosófico de los derechos del hombre no puede ser
disociado del estudio de los problemas históricos, sociales, económicos,
psicológicos, inherentes a su ejecución.”8
CRITICAS: El problema iusfilosófico de la fundamentación de los derechos
en ningún caso es superfluo. Suponer que ese intento ha quedado obsoleto,
dificulta determinar cuándo ha de incorporarse una nueva garantía al
ordenamiento jurídico. También dificulta las tareas de persuasión o
convencimiento a los escépticos, a quienes no creen en los derechos
humanos, para su protección. No se puede proteger lo que no se conoce, lo
que no se estudia, lo que no se define, y por lo mismo, no se puede pretender
preocuparse solo de la defensa de los derechos, si no nos preocupamos de las
cuestiones teóricas sobre los cuales se sustentan estos derechos.
Situación chilena
(a) Art. 1° inciso primero: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y
derechos”, vale decir, los derechos se tienen por el solo hecho de nacer
como personas.
(b) Art. 5° inciso segundo (primera frase): “El ejercicio de la soberanía reconoce
como límitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la
8
Citado en PACHECO GOMEZ, MAXIMO, op. cit. Pág 50
8
naturaleza humana”. O sea, los derechos son “esenciales” a la persona,
”emanan de la naturaleza humana”, y son anteriores al Estado mismo.
(c) Art. 19 Nº 23. A propósito del derecho a adquirir toda clase de bienes, la
Constitución señala como excepción, aquellas cosas “que la naturaleza ha
hecho comunes a todos los hombres”, vale decir, estima que tenemos un
derecho “natural” de propiedad sobre algunas cosas (el aire, el alta mar, la luz
del sol, el firmamento, etc.), y por lo mismo, existe con prescindencia de
cualquier regulación positiva.
9
indivisibilidad, vale decir, el Ser Humano no puede ser tratado “con relativa dignidad”.
La violación o atentado de alguno de sus derechos, significa un atentado directo
a toda su dignidad, y por lo mismo, es intolerable cualquier régimen político o jurídico
que sólo se dirija a proteger tales o cuales derechos o libertades, dejando sin cumplir
otras tantas que igualmente obedecen a la misma razón ética.
Siendo ésta la justificación a los Derechos Humanos que consagra nuestro
derecho positivo, será entonces, la que emplearemos más adelante para la definición de
los mismos.
(a) Derechos Humanos o Derechos del Hombre. Esta denominación tiene la ventaja
que enfatiza el carácter universal de estos derechos, vale decir, se acentúa en que
todos los individuos los poseen. Además, excluye a otro tipo de derechos que
determinados grupos intentan incluir, tales como los derechos de los seres vivos,
ampliando el concepto original. Otra ventaja que tiene es que tiene una fuerza
ideológica importante, los pueblos suelen luchar por “los derechos humanos”, y la
comunidad internacional suele unirse en pos de “los derechos humanos”.
Sin embargo, es redundante, ya que todos los derechos son humanos, incluso
10
los de carácter estrictamente patrimonial (el dominio, los créditos, etc.) Esta
denominación, por lo tanto, no nos sirve para diferenciarlos de otros derechos
personales y reales con que cuentan las personas.
(b) Derechos Subjetivos: Esta terminología pretende remitir los derechos al sujeto
titular de los mismos, acentuándose el carácter de subjetivos de esta categoría de
estos derechos. Vale decir, al hablar de derechos subjetivos, se intenta recalcar
que se trata de derechos asociados a personas individualmente consideradas. Sin
embargo, en principio, no parece ser muy útil, toda vez que en el ámbito del
Derecho Privado también existen derechos subjetivos, que en rigor no tienen
ninguna relación con el ámbito de los Derechos Fundamentales.
Por lo mismo, algunos autores prefieren hablar de Derechos Públicos
Subjetivos, como una forma de distinguirlos de los demás derechos que pudiera
ostentar un sujeto. Sin embargo, tiene otro inconveniente, y es que al hablarse de
Derecho Público, pareciera que sólo se pudieran ejercer en contra del Estado y no
en contra de sujetos particulares.
(f) Libertades Públicas. Con este nombre se pretende aludir a los derechos humanos
en forma genérica, sin embargo, debemos tener en cuenta que no todos ellos se
11
basan en el principio de la Libertad. Otros se basan en principios tales como la
Solidaridad o la Igualdad, por lo que esta denominación también sería restrictiva.
Además, es una denominación que suele utilizarse para los derechos individuales
o de primera generación, y deja fuera otros derechos de carácter social.
12
tanto, los derechos fundamentales son norma jurídica obligatoria que obliga, limita e
inspira.
La idea de que estos derechos marcan el derrotero hacia donde se dirijan los
esfuerzos del Estado queda especialmente manifestada en el inciso cuarto del art. 1º de
nuestra Carta Fundamental: “El Estado está al servicio de la persona humana y su
finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones
sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional
su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y
garantías que esta Constitución establece”.
Los Derechos Fundamentales pasan a ser un valor en sí mismo, un principio
general del Derecho, y un requisito indispensable para la consolidación de un Estado
Democrático de Derecho. También constituyen un límite al ejercicio de la soberanía de
un Estado.
Por todo ello, el Tribunal Constitucional español ha dicho que los derechos, sin
perder su naturaleza subjetiva son elementos esenciales de un ordenamiento objetivo de
la comunidad nacional, en cuanto éste se configura como marco de una convivencia
humana, justa y pacífica, plasmada históricamente en el Estado de Derecho y, más
tarde, en el Estado Social de Derecho o el Estado Social y Democrático de Derecho”.
De allí que hoy en día, la legitimidad de un determinado gobierno no sólo se mida
a partir del cumplimiento de formalidades básicas para asumir el poder (legitimidad de
origen), sino que además, sólo se mantiene si existe un real respeto y promoción de esta
clase de derechos de tanta relevancia. Los derechos fundamentales son, por lo tanto,
representan una especie de índice que permiten cuantificar y calificar el grado de
legitimidad o ilegitimidad de un modelo institucional y político.
(a) En relación con las Personas Naturales. Claramente cada ser humano es
titular de derechos fundamentales, sin distinción alguna. No obstante ello,
mediante el proceso de especificación que estudiaremos más adelante, es
posible encontrar ciertas categorías de derechos que estén consagrados
especialmente para determinadas categorías de personas (ej: derechos de los
niños, de las mujeres, de los ancianos), pero no obstruye la idea de que todos
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los seres humanos sean titulares de derechos fundamentales.
(b) En relación con las Personas Jurídicas. Este tema es uno de los más
debatidos dentro de la dogmática de los derechos fundamentales. En primer
lugar, determinar si las personas jurídicas son o no titulares de derechos va a
depender fuertemente de cuál haya sido la fundamentación que hayamos
escogido. Así, si nuestra opción es fundamentar por la vía consensual,
dependerá de cuál haya sido el acuerdo sobre este punto; si la opción es la
fundamentación positivista, derechamente habrá que revisar lo que dice el texto
positivo. Sin embargo, si la fundamentación es la iusnaturalista, entonces será
difícil poder sostener la titularidad de derechos fundamentales por parte de las
personas jurídicas, puesto que será altamente complejo defender la tesis que
este tipo de entes gozan de dignidad.
Sin embargo, incluso sosteniendo una fundamentación iusnaturalista, la
cuestión tampoco es demasiado clara, puesto que hay parte importante de la
doctrina, dentro de la cual podríamos mencionar a Germán Bidart Campos que
estima que también forma parte de la dignidad de la persona, el derecho que
éstas tienen a formar asociaciones humanas. De esta manera, respetar las
personas jurídicas no significa necesariamente reconocerles dignidad como si
fueran sujetos individuales, sino que es una exigencia que nace luego de
estimarlas una manifestación o una extensión de la dignidad de quienes las
formaron. Es por esto que debiéramos concederle la titularidad de ciertos
derechos, opinan quienes postulan esta tendencia9.
También la posición iusnaturalista podrá decir: “las personas jurídicas no
son titulares de derechos fundamentales, pero nada obsta a que la Constitución
les reconozca garantías”. Con ello, no se les reconoce titularidad de derechos
fundamentales a esta clase de personas, pero queda absolutamente a salvo la
posibilidad para que el Constituyente, si estima procedente, las proteja y le
reconozca determinadas garantías.
Finalmente, debemos indicar que, en los hechos, la mayor parte de los
autores estiman que para definir si las personas jurídicas son o no, titulares de
derechos, es necesario analizar la naturaleza de cada derecho. Así, podremos
determinar si cada uno de ellos solo les compete sólo a las personas naturales,
o bien sólo a las personas jurídicas o bien a ambas. Por ejemplo, el derecho a la
vida y a la integridad física sólo es de titularidad de las personas naturales (art.
19 Nº1 CPR). A su vez, existen derechos que sólo podrán asociarse a personas
jurídicas, como el de las “confesiones religiosas” para erigir templos (art. 19 Nº 6
CPR). Por último, también los hay que podrán predicarse respecto de ambas,
como lo que ocurre con el derecho de propiedad (art. 19 Nº 24)
9
Bidart dirá: “¿De qué serviría la libertad de participación como derecho personal si se cercenara el derecho
de los partidos políticos y de las asociaciones políticas a desarrollar la actividad que le es propia y que los
politólogos analizan cuidadosamente? ¿De qué la libertad religiosa si las iglesias y entidades afines no
pudieran holgar sus derechos a las catequesis, a la actividad cultural, a la exposición de las ideas, a la
práctica del culto?¿ Y de qué el derecho de trabajar, de huelga, de formar sindicatos, más el complejo de
muchos derechos sociales, si la sasociaciones de trabajadores tuvieran negado o retaceado su derecho? Es
necesario, pues, no descuidar esta faz de los derechos de las asociaciones cuando se discurre sobre los
derechos humanos.” BIDART CAMPOS, GERMÁN (1989): “Teoría General de los Derechos Humanos”,
Editorial Universidad Nacional Autónoma de México, pág. 55.
14
(c) En relación con las Asociaciones de personas, no organizadas como
persona jurídica (“personas morales”). Esta cuestión también ha sido objeto
de gran debate. Buena parte de la doctrina está de acuerdo en concederle
derechos a estas agrupaciones humanas. Sin embargo, hay suficientes
argumentos para estimar lo contrario. Este es un tema de gran debate y, por el
momento, no se encuentra totalmente zanjado en la doctrina.
(d) En relación con el ser que está por nacer (nasciturus) Este es un tema que
abordaremos más adelante, a propósito del derecho a la vida.
a) El Efecto Vertical tiene esa dirección (vertical), porque mira “hacia arriba”, vale
decir, los derechos resultan obligatorios para el Estado, sus organismos y
funcionarios. Por cierto que el aparato estatal es el primer obligado por los
derechos fundamentales, ello tanto desde un punto de vista doctrinario como de
derecho positivo.
Los argumentos doctrinarios pasan por recordar que el origen de estos
derechos se encuentra precisamente en exigencias que los individuos hacen en
contra del Estado. Así son concebidos los derechos en su origen, y ello motiva a
seguir entendiendo que las instituciones públicas resultan vinculadas por esta
clase de derechos.
Los argumentos propios de derecho positivo, por su parte, se refiere a
destacar que:
15
b) El Efecto Horizontal de los Derechos se refiere, a diferencia del caso
anterior, que los derechos fundamentales también son obligatorios para todos
los sujetos privados, ya sea que se trate de personas naturales o jurídicas,
sujetos todos que se encuentran en una posición de igualdad y no de
superioridad, de allí que la relación sea horizontal y no vertical.
Los individuos, por tanto, no sólo somos titulares de derechos, sino
además, tenemos el deber ético-jurídico de respetar los derechos de las
demás personas.
A la tesis de la horizontalidad, se plantean algunas observaciones, por
parte de quienes plantean la tesis liberal de que los derechos sólo operan
como límite para la soberanía del Estado. Para estos autores, los derechos no
pueden ejercerse en contra de otro particular, pero el Estado –por intermedio
de sus tribunales- tiene el deber de respetarlos y protegerlos, por lo mismo,
cuando se presenten acciones en contra de otro sujeto privado, ellas deberán
ser acogidas. El fundamento para acoger estas demandas no será el deber del
particular de respetar los derechos del otro, sino que será el deber del Estado
de no defender eficazmente los derechos de las personas.10
La teoría del efecto horizontal, en Chile, se ve reflejada tanto en las
normas positivas como en la jurisprudencia. Dentro de las normas de derecho
positivo, debemos destacar la del art. 6° inciso segundo de la Constitución que
hace obligatorios sus preceptos para toda persona, institución o grupo
(Principio de la “Fuerza Vinculante” o “Fuerza Normativa” de la Constitución), y
también en el art. 20 de la Carta Fundamental que permite que el recurso o
acción de protección pueda deducirse en contra de cualquier sujeto, sea
privado o público.
En relación con la jurisprudencia, hay que hacer mención de una
inmensa cantidad de acciones de protección que han sido acogidas en contra
de empresas (Isapres, Bancos, Medios de Comunicación, Establecimientos
educacionales)y sujetos particulares. También es posible encontrar fallos en el
ámbito de las acciones de tutela de derechos fundamentales en sede laboral,
de las leyes 20.087 y 20.260, por medio de las cuales, los trabajadores pueden
solicitar protección de sus derechos cuando se ven vulnerados por el
empleador.
10
Al respecto, se sugiere revisar “El procedimiento de tutela de Derechos Laborales” de Sergio Gamonal, con
especial referencia al caso Shelley vs. Kaemer ante la Corte Suprema norteamericana, en 1948 (pags. 3 a 6).
16
conflicto entre sujetos privados, y éste es presentado ante un Tribunal para
que sea resuelto, el juez (como órgano del Estado que es), DEBE actuar
aplicando los derechos fundamentales. De este modo, igualmente estos
derechos terminan siendo el elemento que logre resolver el conflicto, o sea, si
bien no obliga directamente a las partes, termina extendiendo su fuerza
normativa gracias a la intervención de un Tribunal.
(1) Son Derechos Innatos o Inherentes. Esto quiere decir que los derechos le
pertenecen a cada individuo de la especie humana, por el solo hecho de nacer
como tal. Son naturales, pertenecen al ser humano de la misma forma como le
es propio su cuerpo, o sea, “porque la naturaleza así lo quiso”.
(5) Son Derechos Inalienables. Vale decir, nadie podrá enajenarlos a otro, ni nadie
podrá privar de ellos a otro. Por lo mismo, son irrenunciables e inviolables.
11
Ver “Carácter absoluto y límites de los Derechos y Libertades” de J. Martínez Estay en “Lecciones de
Derechos Humanos”, Edeval 1997.
17
(7) Son derechos inviolables. Que sean inviolables significa que no pueden ser
vulnerados, afectados, violados. Implica una esfera de inviolabilidad, que los
transforma en prerrogativas que deben ser respetadas por todos los sujetos que
se vinculen con los titulares.
(8) Son Derechos Irreversibles. Esto quiere decir que una vez que un derecho ha sido
reconocido o incorporado al catálogo de derechos protegidos por el ordenamiento,
no puede eliminarse del mismo.
(9) Son Derechos Indivisibles. La dignidad humana es indivisible, es una sola unidad y
por lo mismo, debe ser protegida íntegramente. Si cada derecho representa un
área diferente de dicha dignidad, entonces los derechos también son divisibles.
Por lo mismo, no es posible concebir un sistema jurídico, político o económico que
tenga por objeto proteger sólo determinados derechos, mientras incurre en la
vulneración de otros. Afectar cualquiera de estos derechos implica la afectación de
toda la dignidad y no sólo de una parte de ella. A nadie se le trata de una forma
“más o menos digna”, o se le respeta o no se le respeta. Por lo mismo, la dignidad
y los derechos que de ella emanan, son indivisibles.
18
Arabia Saudita decía: “Los autores del borrador de la Declaración, en su mayor parte,
sólo han tenido en cuenta los estándares reconocidos por la civilización occidental y han
ignorado a las civilizaciones más antiguas y sus instituciones, como por el ejemplo el
matrimonio, que han dado pruebas de su idoneidad a lo largo de los siglos. No es
responsabilidad del comité proclamar la superioridad de una civilización sobre las demás
ni establecer unos estándares uniformes para todos los países del mundo”. Lo mismo
puede decirse sobre la imposición de algunos derechos, muy queridos para el mundo
occidental, pero definitivamente muy extraños para las culturas indígenas, asiáticas, o
africanas.
En relación con que los derechos serían absolutos, ello en la actualidad ya no
tiene ningún sentido seguir afirmándolo. Sólo podríamos seguir defendiendo el carácter
absoluto de los derechos humanos si viviésemos solos, sin contacto con ninguna otra
persona, pero como no es así, por cierto que tenemos que aceptar que nuestros
derechos se encuentren limitados por los derechos de los demás. Además, las
Constituciones y el Derecho Internacional aceptan ciertas restricciones o limitaciones de
los derechos fundamentales, bajo ciertas condiciones y con el objeto de proteger otros
valores, principios y derechos muy importantes. Más adelante estudiaremos las
limitaciones de los derechos fundamentales, en qué consisten y cuáles son sus efectos.
Sobre la irrenunciabilidad de los derechos fundamentales, también se puede
discutir bastante sobre ella. En primer término, debemos recordar que los derechos
fundamentales son, esencialmente eso: derechos, y no deberes. Si fueran deberes,
existiría el imperativo jurídico de ejercerlos. Además de ello, la posibilidad de que los
individuos puedan renunciar a algunos derechos, también es plenamente coherente con
la defensa de su dignidad y su auodeterminación. ¿Por qué habría que impedir por
ejemplo, que una persona autolimite su libertad de expresión mediante cláusulas de
confidencialidad? ¿O que alguien renuncie a su libertad de trabajo, mediante contratos
de exclusividad? Por último, ¿hasta qué punto puede obligarse a una persona a vivir, en
contra de su voluntad, cuando se encuentra en un estado de gran sufrimiento físico, o
cuando pretende inmolarse en defensa de valores supremos, o cuando sus principios le
impiden renunciar a bienes aún más preciados que su propia vida?
Como se aprecia, los derechos tienen sus características que le son propias,
pero nada obsta a que podamos revisar dichas condiciones, y repensar nuevamente
estos temas.
19
Observación Final
BIBLIOGRAFÍA
20
13. QUINZIO FIGUEIREDO, JORGE MARIO (2004): “Tratado de Derecho Constitucional”,
Tomo II, Editorial Lexis Nexis, Santiago de Chile.
14. SERNA, PEDRO Y TOLLER, FERNANDO (2000): “La Interpretación constitucional de los
derechos fundamentales; una alternativa a los conflictos de derechos”. Editorial La Ley.
Buenos Aires.
15. SQUELLA NARDUCCI, AGUSTÍN (2000): “Introducción al Derecho”, Editorial Jurídica de
Chile, Santiago de Chile.
16. VERDUGO MARINKOVIC, MARIO; PFEFFER URQUIAGA, EMILIO; NOGUEIRA
ALCALÁ, HUMBERTO (2003): “Derecho Constitucional”, Tomo II, segunda edición
actualizada, Editorial Jurídica de Chile, Santiago.
21