Desarrollo Sustentable
ACT 1. Ecosistemas en México
Ing. Martínez González Marcia Yuliana
Velázquez Díaz Carlos Humberto
2 de marzo de 2019 Boca del río, Veracruz.
Ecosistema
El ecosistema es el conjunto de especies de un área determinada que interactúan entre ellas y con
su ambiente abiótico; mediante procesos como la depredación, el parasitismo, la competencia y
la simbiosis, y con su ambiente al desintegrarse y volver a ser parte del ciclo de energía y de
nutrientes. Las especies del ecosistema, incluyendo bacterias, hongos, plantas y animales
dependen unas de otras. Las relaciones entre las especies y su medio, resultan en el flujo de
materia y energía del ecosistema.
El significado del concepto de ecosistema ha evolucionado desde su origen. El término acuñado
en los años 1930s, se adscribe a los botánicos ingleses Roy Clapham (1904-1990) y Sir Arthur
Tansley (1871-1955). En un principio se aplicó a unidades de diversas escalas espaciales, desde
un pedazo de tronco degradado, un charco, una región o la biosfera entera del planeta, siempre y
cuando en ellas pudieran existir organismos, ambiente físico e interacciones.
Más recientemente, se le ha dado un énfasis geográfico y se ha hecho análogo a las formaciones
o tipos de vegetación; por ejemplo, matorral, bosque de pinos, pastizal, etc. Esta simplificación
ignora el hecho de que los límites de algunos tipos de vegetación son discretos, mientras que los
límites de los ecosistemas no lo son. A las zonas de transición entre ecosistemas se les conoce
como “ecotonos”.
Ecosistemas en México
De acuerdo al Cecadesu, en México contamos con los siguientes tipos de ecosistemas:
1. Selva alta perennifolia o bosque tropical perennifolio
2. Selva mediana o bosque tropical subcaducifolio
3. Selva baja o bosque tropical caducifolio
4. El bosque espinoso
5. El matorral xerófilo
6. El pastizal
7. La sabana
8. La pradera de alta montaña
9. El bosque de encino
10. El bosque de coníferas
11. El bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla
12. Los humedales.
De cada uno de ellos ofrece un breve pero revelador panorama, como el lector puede comprobar
a continuación.
Selva alta perennifolia o bosque tropical perennifolio
Es la más exuberante gracias a su clima de tipo cálido húmedo. Su temporada sin lluvias es muy
corta o casi inexistente. Su temperatura varía entre 20 °C a 26 °C.
En nuestro país, su distribución comprendía desde la región de la Huasteca, en el sureste de San
Luis Potosí, norte de Hidalgo y de Veracruz, hasta Campeche y Quintana Roo, abarcando
porciones de Oaxaca, de Chiapas y de Tabasco.
En la actualidad, gran parte de su distribución original se ha perdido por actividades agrícolas y
ganaderas.
Su composición florística es muy variada y rica en especies. Predominan árboles de más de 25 m
de altura como el “chicle”, “platanillo”, así como numerosas especies de orquídeas y helechos de
diferentes formas y tamaños. También se pueden encontrar una buena representación de epífitas
y lianas.
Selva mediana o bosque tropical subcaducifolio
En general se trata de bosques densos que miden entre 15 a 40 m de altura, y más o menos
cerrados por la manera en que las copas de sus árboles se unen en el dosel.
Cuando menos la mitad de sus árboles pierden las hojas en la temporada de sequía. Sus
temperaturas son de 0 °C a 28 °C. Entre sus formas arbóreas se pueden encontrar ejemplares de
“parota” o “guanacaste”, “cedro rojo” así como varias especies de Ficus junto con distintas
especies de lianas y epífitas.
Su distribución geográfica se presenta de
manera discontinua desde el centro de Sinaloa
hasta la zona costera de Chiapas, por la
vertiente del Pacífico y forma una franja
angosta que abarca parte de Yucatán, Quintana
Roo y Campeche, existiendo también algunos
manchones aislados en Veracruz y Tamaulipas.
Gran parte de área ocupada por la vegetación original, es usada ahora para agricultura nómada,
de riego y temporal, así como para cultivos principalmente de maíz, plátano, frijol, caña de
azúcar y café. También algunas especies de árboles son usadas con fines maderables.
Selva baja o bosque tropical caducifolio
Característica de regiones de clima cálido, con una temperatura media anual de 20 a 29 °C, que
presenta en relación a su grado de humedad, una estación de secas y otra de lluvias muy
marcadas a lo largo de año.En condiciones poco alteradas sus árboles son de hasta 15 m de alto,
más frecuentemente entre 8 a 12 m.
Entre las especies más frecuentes de este tipo de vegetación se encuentran “cuajiote” o
“copal”, Ceiba aesculifolia “pochote” y los cactus de formas columnares.
Cubre grandes extensiones casi continuas desde el sur de Sonora y el suroeste de Chihuahua
hasta Chiapas, así como parte de Baja California Sur. En la vertiente del Golfo se presentan tres
franjas aisladas mayores: una en Tamaulipas, San Luis Potosí y norte de Veracruz, otra en el
centro de Veracruz y una más en Yucatán y Campeche.
Actualmente es un ecosistema que se encuentra seriamente amenazado, con una tasa de
destrucción de alrededor del 2 por ciento anual.
El bosque espinoso
En su mayoría está compuesto de “árboles espinosos” como el mezquite, “quisache”, “tintal”,
“palo blanco”, o el cactus y “cardón”.
Ocupa aproximadamente el 5 por ciento de la superficie total de la República Mexicana. Es
difícil delimitarlo porque se encuentra en manchones entre diversos tipos de vegetación como el
bosque tropical caducifolio, y el matorral xerófilo o pastizal.
La temperatura varía de 17 a 29 °C con una temporada de sequía de 5 a 9 meses.
Su destrucción se ha acelerado debido, entre otras causas, a que su suelo es propicio para la
agricultura, por lo que ha sido sustituido en gran parte por cultivos diversos, o en algunas áreas,
como la parte de La Huasteca en Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz, ha sido reemplazado
por pastizales artificiales para el ganado.
El matorral xerófilo
Comprende las comunidades arbustivas de las
zonas áridas y semiáridas de la República
Mexicana.
Con clima seco estepario, desértico y templado
con lluvias escasas. Su temperatura media anual varía de 12 a 26 °C.
Su flora se caracteriza porque presenta un número variable de adaptaciones a la aridez, por lo
que hay numerosas especies de plantas que sólo se hacen evidentes cuando el suelo tiene
suficiente humedad.
Entre las especies más frecuentes en sus matorrales están: mezquital, sahuaro o cardón, chollas,
copal, matacora, ocotillo, y diversos tipos de matorral: matorral de neblina, el matorral desértico
micrófilo, el matorral desértico rosetófilo, el matorral espinoso tamaulipeco, matorral
submontano y chaparral. el chaparral está constituido por especies arbustivas y arbóreas que
difícilmente sobrepasan 12 m de altura, como manzanita y rosa de Castilla.
En conjunto, los matorrales xerófilos, dadas las condiciones climáticas en que se desarrollan, no
son muy propicias para las agricultura ni la ganadería intensiva, por lo que no han sido tan
perturbados por las actividades antropogénicas, aunque si por la extracción de ejemplares,
principalmente de cactus.
El pastizal
Este tipo de vegetación se encuentra dominada por las gramíneas o pastos. Los arbustos y árboles
son escasos, están dispersos y sólo se concentran en las márgenes de ríos y arroyos.
La precipitación media anual es entre 300 a 600 mm, con seis a nueve meses secos, con un clima
seco estepario o desértico.
En general, el aprovechamiento de los pastizales naturales en nuestro país no es óptimo aunado
al sobrepastoreo que se realiza en ellos.
La sabana
Su clima es tropical con lluvias en verano, los suelos se inundan durante la época de lluvias y se
endurecen y agrietan durante la de secas. En este tipo de vegetación predominan las gramíneas
también existen plátanos y curcubitáceas, como el chayote, chilacayote y calabazas.
Es común a lo largo de la costa del Pacífico, en el istmo de Tehuantepec y a lo largo de la llanura
costera del golfo de México en Veracruz y Tabasco. Aunque la principal actividad en esta zona
es ganadera, también se han desmontado grandes extensiones para cultivos de caña de azúcar.
La pradera de alta montaña
Está conformada por especies de pastos de pocos centímetros de altura como Festuca
amplissima, Muhlenbergia macroura, Stipa
ichu y Eryngium.
Se restringe en las montañas y volcanes más
altos de la República mexicana, a más de los 3
mil 500 msnm, por arriba del límite de
distribución de árboles y cerca de las nieves
perpetuas.
Es frecuente en el norte de la altiplanicie mexicana, así como en los llanos de Apan y San Juan,
en los estados de Hidalgo y Puebla.
Aunque se desarrollan actividades de ganadería, la principal actividad que se realiza en este tipo
de vegetación es turística.
El bosque de encino
Conformado por especies del género Quercus o robles, presenta árboles de seis a ocho o hasta de
30 metros. Se distribuye casi por todo el país y sus diversas latitudes, por lo que el clima varía de
calientes o templados húmedos a secos.
La precipitación media anual varía de 350 mm a más de 2 mil mm, la temperatura media anual
de 10 a 26 °C. Está muy relacionado con bosques de pinos, por lo que las comunidades de pino-
encino son las que tiene la mayor distribución en los sistemas montañosos del país y son, a su
vez, las más explotadas en la industria forestal de México.
El bosque de coníferas
Se encuentra generalmente en regiones templadas y semifrías, y montañosas, presentando una
amplia variedad de diversidad florística y ecológica. Dentro de este tipo de vegetación, el bosque
de pinos es el de mayor importancia, le sigue en importancia el bosque de oyamel.
Se distribuyen en diversas sierras del país, principalmente en el Eje Neovolcánico, en zonas de
clima semifrío y húmedo.
Los bosques de pino y de abeto están siempre verdes. El bosque de coníferas junto con el de
encino representan uno de los recursos forestales económicos más importantes de nuestro país.
Sus principales especies son Pinus y Abies.
Cerca del 80 por ciento del volumen total anual de madera
producida proviene de los pinos de la Sierra Madre Occidental;
principalmente de los estados de Chihuahua y Durango y del
Eje Neovolcánico Transversal, del estado de Michoacán.
En los últimos años se ha intensificado su explotación debido
al aumento en la demanda de diversas materias primas.
Los programas de reforestación no han tenido el impacto
esperado dando como resultado un aumento de áreas
deforestadas.
El bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla
Se desarrolla generalmente en sitios con clima templado y húmedo, sus temperaturas son muy
bajas, llegando incluso a los 0 °C. Su época de lluvias dura de 8 a 12 meses.
Se distribuye de manera discontinua por la Sierra Madre Oriental, desde el suroeste de
Tamaulipas hasta el norte de Oaxaca y Chiapas y por el lado del Pacífico desde el norte de
Sinaloa hasta Chiapas, encontrándose también en pequeños manchones en el Valle de México.
Ejemplos de las principales especies que lo forman son el Liquidambar styraciflua, el Quercus,
Tilia, Podocarpus reichei y Nephelea mexicana.
Este ecosistema es sumamente frágil y está muy afectado por las diversas actividades humanas,
como la agricultura de temporal, la ganadería y la explotación forestal, al grado de que
actualmente su distribución en México apenas abarca una décima parte del uno por ciento de la
que tenía en los años 70.
Los humedales
Son zonas donde el agua es el principal factor controlador del medio y la vida vegetal y animal
asociada a él. Los humedales se dan donde la capa freática se halla en la superficie terrestre o
cerca de ella o donde la tierra está cubierta por aguas poco profundas.
Existen cinco tipos de humedales principales:
1. Marinos (humedales costeros, inclusive lagunas costeras, costas rocosas y arrecifes de
coral);
2. Estuarinos (incluidos deltas, marismas de marea y manglares);
3. Lacustres (humedales asociados con lagos);
4. Ribereños (humedales adyacentes a ríos y arroyos);
5. Palustres (es decir, “pantanosos”: marismas, pantanos y ciénagas).
Hay también humedales artificiales, como estanques de cría de peces y camarones, estanques de
granjas, tierras agrícolas de regadío, depresiones inundadas salinas, embalses, estanques de
grava, piletas de aguas residuales y canales.
Servicios ambientales
Retienen el agua de lluvia, facilitan que se infiltre al subsuelo y se recarguen los mantos
acuíferos. Disminuyen la erosión al reducir la velocidad del agua y sujetar la tierra y reducen el
riesgo de inundaciones. En el proceso de fotosíntesis los árboles, como todas las plantas,
capturan dióxido de carbono y devuelven oxígeno. Ofrecen multitud de hábitats distintos para
gran variedad de seres vivos. Además proveen de una variedad de productos del cual la madera
es muy importante.
Impactos y amenazas
El principal impacto ha sido la tala de grandes extensiones para el desarrollo de la agricultura,
industria maderera, obtención del ocote, además también se han utilizado para el pastoreo
extensivo. Son afectados por incendios forestales, cambio de uso de suelo para agricultura o
ganadería, cacería de subsistencia y tráfico ilegal de fauna. Son afectados por el cambio
climático.
Estado de conservación
Se calcula que para el 2003 se había perdido cerca del 27% de los bosques de coníferas y de
encinos que ocupaban el país. Los estados donde estos ecosistemas se encuentran más protegidos
oficialmente son: el Distrito Federal, Chiapas, Querétaro, Hidalgo y Michoacán. Durante el siglo
veinte, el aprovechamiento forestal no sustentable, la tala ilegal, los incendios, el reparto agrario
y el fomento agropecuario fueron los factores más importantes de destrucción del bosque.
Bibliografía
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