¿Qué es el análisis financiero?
El análisis financiero es el estudio que se hace de la información contable,
mediante la utilización de indicadores y razones financieras.
La contabilidad representa y refleja la realidad económica y financiera de
la empresa, de modo que es necesario interpretar y analizar esa
información para poder entender a profundidad el origen y comportamiento
de los recursos de la empresa.
La información contable o financiera de poco nos sirve si no la
interpretamos, si no la comprendemos, y allí es donde surge la necesidad
del análisis financiero.
Cada componente de un estado financiero tiene un significado y en efecto
dentro de la estructura contable y financiera de la empresa, efecto que se
debe identificar y de ser posible, cuantificar.
Conocer el por qué la empresa está en la situación que se encuentra, sea
buena o mala, es importante para así mismo poder proyectar soluciones o
alternativas para enfrentar los problemas surgidos, o para idear estrategias
encaminadas a aprovechar los aspectos positivos.
Análisis horizontal
Los estados financieros pueden ser analizados mediante el Análisis
vertical y el análisis horizontal. En el análisis horizontal, lo que se busca es
determinar la variación absoluta o relativa que haya sufrido cada partida
de los estados financieros en un periodo respecto a otro.
El análisis horizontal determina cual fue el crecimiento o decrecimiento de
una cuenta en un periodo determinado. Es el análisis que permite
determinar si el comportamiento de la empresa en un periodo fue bueno,
regular o malo.
Para determinar la variación absoluta (en números) sufrida por cada
partida o cuenta de un estado financiero en un periodo 2 respecto a un
periodo 1, se procede a determinar la diferencia (restar) al valor 2 – el valor
1. La formula sería P2-P1:
Ejemplo: En el año 1 se tenía un activo de 100 y en el año 2 el activo fue
de 150, entonces tenemos 150 – 100 = 50. Es decir que el activo se
incrementó o tuvo una variación positiva de 50 en el periodo en cuestión.
Determinación de la variación relativa.
Para determinar la variación relativa (en porcentaje) de un periodo
respecto a otro, se debe aplicar una regla de tres. Para esto se divide el
periodo 2 por el periodo 1, se le resta 1, y ese resultado se multiplica por
100 para convertirlo a porcentaje, quedando la formula de la siguiente
manera: ((P2/P1)-1)*100
Suponiendo el mismo ejemplo anterior, tendríamos ((150/100)-1)*100 =
50%. Quiere decir que el activo obtuvo un crecimiento del 50% respecto al
periodo anterior.
De lo anterior se concluye que para realizar el análisis horizontal se
requiere disponer de estados financieros de dos periodos diferentes, es
decir, que deben ser comparativos, toda vez lo que busca el análisis
horizontal, es precisamente comparar un periodo con otro para observar
el comportamiento de los estados financieros en el periodo objeto de
análisis.
Ejemplo análisis horizontal
Analicemos el siguiente balance general y con base a ello haremos el
análisis horizontal:
Las datos anteriores nos permiten identificar claramente cuales han sido
las variaciones de cada una de las partidas del balance.
Una vez determinadas las variaciones, se debe proceder a determinar las
causas de esas variaciones y las posibles consecuencias derivadas de las
mismas.
Algunas variaciones pueden ser beneficiosas para la empresa, otras no
tanto, y posiblemente haya otras con un efecto neutro.
Los valores obtenidos en el análisis horizontal, pueden ser comparados
con las metas de crecimiento y desempeño fijadas por la empresa, para
evaluar la eficiencia y eficacia de la administración en la gestión de los
recursos, puesto que los resultados económicos de una empresa son el
resultado de las decisiones administrativas que se hayan tomado.
La información aquí obtenida es de gran utilidad para realizar proyecciones
y fijar nuevas metas, puesto que una vez identificadas las cusas y las
consecuencias del comportamiento financiero de la empresa, se debe
proceder a mejorar los puntos o aspectos considerados débiles, se deben
diseñar estrategias para aprovechar los puntos o aspectos fuertes, y se
deben tomar medidas para prevenir las consecuencias negativas que se
puedan anticipar como producto del análisis realizado a los Estados
financiero.
Análisis vertical
El análisis financiero dispone de dos herramientas para interpretar y
analizar los estados financieros denominan análisis horizontal y análisis
vertical, que consiste en determinar el peso proporcional (en porcentaje)
que tiene cada cuenta dentro del estado financiero analizado. Esto permite
determinar la composición y estructura de los estados financieros.
El análisis vertical es de gran importancia a la hora de establecer si una
empresa tiene una distribución de sus activos equitativa y de acuerdo a las
necesidades financieras y operativas. Por ejemplo, una empresa que
tenga unos activos totales de 5.000 y su cartera sea de 800, quiere decir
que el 16% de sus activos está representado en cartera, lo cual puede
significar que la empresa pueda tener problemas de liquidez, o también
puede significar unas equivocadas o deficientes Políticas de cartera.
Cómo hacer el análisis vertical
Como el objetivo del análisis vertical es determinar que tanto representa
cada cuenta del activo dentro del total del activo, se debe dividir la cuenta
que se quiere determinar, por el total del activo y luego se procede a
multiplicar por 100. Si el total del activo es de 200 y el disponible es de 20,
entonces tenemos (20/200)*100 = 10%, es decir que el disponible
representa el 10% del total de los activos.
Ejemplo análisis vertical
Como se puede observar, el análisis vertical de un estado financiero
permite identificar con claridad como está compuesto.
Una vez determinada la estructura y composición del estado financiero, se
procede a interpretar dicha información.
Para esto, cada empresa es un caso particular que se debe evaluar
individualmente, puesto que no existen reglas que se puedan generalizar,
aunque si existen pautas que permiten vislumbrar si una determinada
situación puede ser negativa o positiva.
Se puede decir, por ejemplo, que el disponible (caja y bancos) no debe ser
muy representativo, puesto que no es rentable tener una gran cantidad de
dinero en efectivo en la caja o en el banco donde no está
generando rentabilidad alguna. Toda empresa debe procurar por no tener
más efectivo de lo estrictamente necesario, a excepción de las entidades
financieras, que por su objeto social deben necesariamente deben
conservar importantes recursos en efectivo.
Las inversiones, siempre y cuando sean rentables, no presentan mayores
inconvenientes en que representen una proporción importante de los
activos.
Quizás una de las cuentas más importantes, y a la que se le debe prestar
especial atención es a la de los clientes o cartera, toda vez que esta cuenta
representa las ventas realizadas a crédito, y esto implica que la empresa
no reciba el dinero por sus ventas, en tanto que sí debe pagar una serie
de costos y gastos para poder realizar las ventas, y debe existir un
equilibrio entre lo que la empresa recibe y lo que gasta, de lo contrario se
presenta un problema de liquidez el cual tendrá que ser financiado con
endeudamiento interno o externo, lo que naturalmente representa un costo
financiero que bien podría ser evitado si se sigue una política de cartera
adecuada.
Otra de las cuentas importantes en una empresa comercial o industrial, es
la de Inventarios, la que en lo posible, igual que todos los activos, debe
representar sólo lo necesario. Las empresas de servicios, por su
naturaleza prácticamente no tienen inventarios.
Los Activos fijos, representan los bienes que la empresa necesita para
poder operar (Maquinaria, terrenos, edificios, equipos, etc.), y en empresas
industriales y comerciales, suelen ser representativos, más no en las
empresas de servicios.
Respecto a los pasivos, es importante que los pasivos corrientes sean
poco representativos, y necesariamente deben ser mucho menor que los
activos corrientes, de lo contrario, el capital de trabajo de la empresa se ve
comprometido.
Algunos autores, al momento de analizar el pasivo, lo suman con el
patrimonio, es decir, que toman el total del pasivo y patrimonio, y con
referencia a éste valor, calculan la participación de cada cuenta del pasivo
y/o patrimonio.
Frente a esta interpretación se debe tener claridad en que el pasivo son
las obligaciones que la empresa tiene con terceros, las cuales pueden ser
exigidas judicialmente, en tanto que el patrimonio es un pasivo con los
socios o dueños de la empresa, y no tienen el nivel de exigibilidad que
tiene un pasivo, por lo que es importante separarlos para poder determinar
la verdadera capacidad de pago de la empresa y las verdaderas
obligaciones que ésta tiene.
Así como se puede analizar el Balance general, se puede también analizar
el Estado de resultados, para lo cual se sigue exactamente el mismo
procedimiento, y el valor de referencia serán las ventas, puesto que se
debe determinar cuanto representa un determinado concepto (Costo de
venta, Gastos operacionales, Gastos no operacionales, Impuestos,
Utilidad neta, etc.) respecto a la totalidad de las ventas.
Los anteriores conceptos no son una camisa de fuerza, pues el análisis
depende de las circunstancias, situación y objetivos de cada empresa, y
para lo que una empresa es positivo, puede que no lo sea para la otra,
aunque en principio así lo pareciera. Por ejemplo, cualquiera podría decir
que una empresa que tiene financiados sus activos en un 80% con
pasivos, es una empresa financieramente fracasada, pero puede ser que
esos activos generen una rentabilidad suficiente para cubrir los costos de
los pasivos y para satisfacer las aspiraciones de los socios de la empresa.
Cómo se hace un análisis de flujo de efectivo
Por [Link] 25 octubre, 2017
El efectivo es el combustible que hace funcionar su negocio. Se podría
definir el flujo de caja como la forma en la que el dinero se mueve dentro
y fuera de un negocio. Podríamos decir que el flujo de caja es la diferencia
entre ser capaz de abrir un negocio y ser capaz de permanecer en el
negocio.
Por eso un análisis de flujo de caja es tan importante, porque constituye
un método de comprobación sobre la salud financiera de su empresa.
El análisis del flujo de caja es el estudio del movimiento de dinero en
efectivo en un negocio para determinar los patrones más adecuados tanto
para cobrar como para pagar. El objetivo de este análisis es mantener
suficiente efectivo disponible para las operaciones mes a mes
Para hacer un análisis de flujo de caja, tenga en cuenta lo siguiente:
#1 - Determine la cantidad de dinero que llegará a su empresa. Esto
implica determinar las ventas previstas, teniendo en cuenta las diversas
formas de pago de los clientes.
#2 - Determine la cantidad de dinero que fluirá fuera de su empresa
durante el mes. Esto son los gastos que se van a tener, que pueden incluir
equipamientos para oficina, publicidad, nóminas, etc. También hay que
contar con otros gastos trimestrales, como los impuestos.
#3 - Determine el saldo efectivo. El saldo efectivo es la diferencia entre el
dinero que llega y el que sale. Como es evidente, su flujo de caja mensual
debe ser mayor que su salida de efectivo mensual para tener suficiente
efectivo para operar en su empresa.
#4 - Repita la operación al mes siguiente. Su saldo final del mes anterior
se convierte en el saldo inicial para el siguiente. Usted debe hacer el mismo
tipo de análisis. Cada mes, usted tendrá que añadir más elementos a su
análisis de flujo de efectivo a medida que crece su negocio. También
tendrá que decidir si necesita que el saldo de caja final mínimo es
aceptable y/o tomar medidas para que aumente ese saldo.
#5 - Si su flujo de caja se vuelve negativo en algún momento, usted tendrá
que pedir dinero prestado para ese mes (o sacarlo de sus ahorros) si no
quiere acumular deudas. En cualquier caso, tendrá que tenerlo en cuenta
para compensarlo en los meses siguientes.
#6 - Trate de mantener su endeudamiento al mínimo y su entrada de
efectivo superior a sus salidas para poder obtener los máximos beneficios.
Limitaciones en el análisis financiero de la razón
corriente como indicador de liquidez
Dentro de las razones e indicadores financieros observamos que en el
indicador de liquidez más utilizado es la razón corriente, con el que se mide
la capacidad que tiene el ente económico para cubrir sus obligaciones a
corto plazo (corriente o circulante) mediante la conversión en efectivo de
sus bienes o derechos que son a corto plazo.
La razón corriente consiste en evaluar que pasaría financieramente con la
empresa si a la fecha de corte de los Estados Financieros (Balance
General) se exigiera el pago total de las obligaciones o deudas a corto
plazo; como indicador de liquidez estático no consulta el comportamiento
futuro de los activos y pasivos, además puede ser fácilmente manipulado
con el fin de ocultar la verdadera situación de liquidez.
Adicionalmente existen otras limitaciones para el análisis de la razón
corriente como indicador de liquidez, es el caso de la calidad y capacidad
de convertir en efectivo los activos a corto plazo, veamos:
Elementos y rubros Empresas
A B
Activos Corrientes
Disponible 2.000 100
Inversiones 2.000 200
Deudores 500 1.400
Inventario 500 3.300
Total 5.000 5.000
Pasivo corriente
Obligaciones financieras 2.000 2.000
Proveedores 1.600 1.600
Acreedores 400 400
Total 4.000 4.000
Razón corriente (activo corriente/pasivo corriente) $ 1,25 1,25
La lectura del indicador señala que las empresas A y B tienen una razón
corriente de 1,25, pretendiendo decir que por cada peso que las empresas
deben en el corto plazo cuenta con $1,25 para respaldar esas
obligaciones; ahora bien a la pregunta
¿En cuál empresa el indicador es mejor?
la respuesta siempre será “depende”. Aunque al calcular el indicador los
resultados fueron iguales para ambas empresas A y B, se podría afirmar a
simple vista que la empresa (A) tiene la mejor liquidez o más bien tiene
mayor capacidad para respaldar sus pasivos corrientes, debido a que
fácilmente con el valor del disponible y las inversiones cubre la totalidad
del pasivo corriente, mientras que la empresa (B) tiene un alto nivel de
dependencia con los deudores y el inventario; no obstante la afirmación no
es absolutamente cierta, porque sería necesario calcular y analizar otras
razones e indicadores financieros, que permitan evaluar en su conjunto la
verdadera situación financiera de las empresas.
¿Qué es mejor tener liquidez o rentabilidad?
Generalmente las organizaciones empresariales deben tener un adecuado
manejo de la liquidez y al mismo tiempo una óptima rentabilidad que
garantice su éxito; no obstante cuando se presentan crisis económicas
esos dos conceptos se contraponen, convirtiéndose en un dilema para el
responsable de las finanzas quien deberá direccionar las políticas
financieras con el fin de superar las dificultades.
Para resolver la inquietud considero pertinente indicar que la liquidez es la
capacidad que tiene un ente económico para cumplir con sus obligaciones,
deudas o compromisos mientras que la rentabilidad es la medida de la
productividad de los fondos comprometidos en un negocio, aunque ambos
conceptos son objetivos de la gestión financiera se debe tener en cuenta
su nivel de importancia al transcurrir el tiempo.
Los problemas financieros de liquidez se deben solucionar en un corto
plazo porque la ausencia de capital de trabajo neto, el incumplimiento en
el pago a los proveedores, acreedores, empleados, entidades financieras,
administraciones de impuestos, entre otros, obstaculizan la operación y el
normal funcionamiento de la empresa, además imposibilita la obtención de
recursos (créditos) que faciliten mejorar la iliquidez, debido a que nadie
presta dinero al que no tiene capacidad de pago.
Contrario a los problemas financieros de liquidez, los inconvenientes
económicos de rentabilidad se pueden resolver en un largo plazo mediante
una mejora en la estructura de costos, incrementando los volúmenes de
ventas, minimizando gastos, entre otras políticas que al implementarlas
maximizan la rentabilidad (utilidad) de las empresas.
Entonces ¿Qué es mejor tener liquidez o rentabilidad? la respuesta en un
escenario de corto plazo siempre será mejor la liquidez y por consiguiente
las decisiones en momentos de una crisis financiera estarán inclinadas a
favor de la liquidez minimizando la rentabilidad, mientras que en el largo
plazo la rentabilidad se puede mejorar y al convertirse las utilidades en
efectivo no existirán problemas de liquidez.
Razones financieras
Las razones financieras son indicadores utilizados en el mundo de las
finanzas para medir o cuantificar la realidad económica y financiera de una
empresa o unidad evaluada, y su capacidad para asumir las diferentes
obligaciones a que se haga cargo para poder desarrollar su objeto social.
¿Qué son las razones financieras?
La información que genera la contabilidad y que se resume en los estados
financieros, debe ser interpretada y analizada para poder comprender el
estado de la empresa al momento de generar dicha información, y una
forma de hacerlo es mediante una serie de indicadores que permiten
analizar las partes que componen la estructura financiera de la empresa.
Las razones financieras permiten hacer comparativas entre los diferentes
periodos contables o económicos de la empresa para conocer cuál ha sido
el comportamiento de esta durante el tiempo y así poder hacer por ejemplo
proyecciones a corto, mediano y largo plazo, simplemente hacer
evaluaciones sobre resultados pasados para tomar correctivos si a ello
hubiere lugar.
Las razones financieras, son pues, esos ratios e indicadores que permiten
identificar situaciones particulares de la estructura de una empresa, lo que
permite evaluar su gestión y desempeño.
Clasificación de las razones financieras.
Las razones financieras se pueden clasificar en los siguientes grupos y
cada grupo pretende evaluar en elemento de la estructura financiera de la
empresa:
1. Razones de liquidez
2. Razones de endeudamiento
3. Razones de rentabilidad
4. Razones de cobertura
Rezones de liquidez.
Las razones de liquidez permiten identificar el grado o índice de liquidez
con que cuenta le empresa y para ello se utilizan los siguientes
indicadores, y para ello debe tener claro los siguientes conceptos:
1. Pasivos corrientes.
2. Activos Corrientes.
Capital neto de trabajo.
Se determina restando los activos corrientes al pasivo corriente. Se
supone que en la medida en que los pasivos corrientes sean menores a
los activos corrientes la salud financiera de la empresa para hacer frente a
las obligaciones al corto plazo es mayor. Si fuera necesario cubrir pasivos
a corto plazo, la empresa debería tener los activos corrientes necesarios
para hacerlo.
Índice de solvencia.
Se determina por el cociente resultante de dividir el activo corriente entre
el pasivo corriente (activo corriente/pasivo corriente). Entre más alto
(mayor a 1) sea el resultado, más solvente es la empresa, tiene mayor
capacidad de hacer frente a sus obligaciones o mejorar su capacidad
operativa si fuere necesario.
Prueba ácida.
Es un índice de solvencia más exigente en la medida en que se excluyen
los inventarios del activo corriente. (Activo corriente – Inventarios)÷pasivo
corriente.
Rotación de inventarios.
Indicador que mide cuánto tiempo le toma a la empresa rotar sus
inventarios. Recordemos que los inventarios son recursos que la empresa
tiene inmovilizados y que representan un costo de oportunidad, lo que es
muy tenido en cuenta en la llamada producción justo a tiempo.
Consulte: Rotación de inventarios.
Rotación de cartera.
Es el mismo indicador conocido como rotación de cuentas por cobrar que
busca identificar el tiempo que le toma a la empresa convertir en efectivo
las cuentas por cobrar que hacen parte del activo corriente.
Las cuentas por cobrar son más recursos inmovilizados que están en
poder de terceros y que representan algún costo de oportunidad.
Rotación de cuentas por pagar.
Identifica el número de veces que en un periodo la empresa debe dedicar
su efectivo en pagar dichos pasivos (Compras anuales a crédito÷Promedio
de cuentas por pagar)
Razones de endeudamiento.
Las razones de endeudamiento permiten identificar el grado de
endeudamiento que tiene la empresa y su capacidad para asumir sus
pasivos. Entre los indicadores que se utilizan tenemos:
Razón de endeudamiento.
Mide la proporción de los activos que están financiados por terceros.
Recordemos que los activos de una empresa son financiados o bien por
los socios o bien por terceros (proveedores o acreedores). Se determina
dividiendo el pasivo total entre el activo total.
Razón pasivo capital.
Mide la relación o proporción que hay entre los activos financiados por los
socios y los financiados por terceros y se determina dividiendo el pasivo a
largo plazo entre el capital contable.
Razones de rentabilidad.
Con estas razones se pretende medir el nivel o grado de rentabilidad que
obtiene la empresa ya sea con respecto a las ventas, con respecto al
monto de los activos de la empresa o respecto al capital aportado por los
socios. Los indicadores más comunes son los siguientes:
Margen bruto de utilidad.
Mide el porcentaje de utilidad logrado por la empresa después de haber
cancelado las mercancías o existencias: (Ventas – Costo de
ventas)÷Ventas.
Margen de utilidades operacionales.
Indica o mide el porcentaje de utilidad que se obtiene con cada venta y
para ello se resta además del costo de venta, los gastos financieros
incurridos.
Margen neto de utilidades.
Al valor de las ventas se restan todos los gastos imputables operacionales
incluyendo los impuestos a que haya lugar.
Rotación de activos.
Mide la eficiencia de la empresa en la utilización de los activos. Los activo
se utilizan para generar ventas, ingresos y entre más altos sean estos, más
eficiente es la gestión de los activos. Este indicador se determina
dividiendo las ventas totales entre activos totales.
Consulte: Rotación de activos.
Rendimiento de la inversión.
Determina la rentabilidad obtenida por los activos de la empresa y en lugar
de tomar como referencia las ventas totales, se toma como referencia la
utilidad neta después de impuestos (Utilidad neta después de
impuestos÷activos totales).
Rendimiento del capital común.
Mide la rentabilidad obtenida por el capital contable y se toma como
referencia las utilidades después de impuestos restando los dividendos
preferentes. (Utilidades netas después de impuestos - Dividendos
preferentes)÷ Capital contable - Capital preferente.
Utilidad por acción.
Indica la rentabilidad que genera cada acción o cuota parte de la empresa.
(Utilidad para acciones ordinarias÷número de acciones ordinarias).
Razones de cobertura.
Las razones de cobertura miden la capacidad de la empresa para cubrir
sus obligaciones o determinados cargos que pueden comprometer la salud
financiera de la empresa. Entre los indicadores a utilizar tenemos:
Cobertura total del pasivo.
Determina la capacidad que tiene la empresa para cubrir el costo
financiero de sus pasivos (intereses) y el abono del capital de sus deudas
y se determina dividiendo la utilidad antes de impuestos e intereses entre
los intereses y abonos a capital del pasivo.
Razón de cobertura total.
Este indicador busca determinar la capacidad que tiene la empresa para
cubrir con las utilidades los cotos totales de sus pasivos y otros gastos
como arrendamientos. Para ello se divide la utilidad antes de intereses
impuestos y otra erogación importante que se quiera incluir entre los
intereses, abonos a capital y el monto de la erogación sustraída del
dividendo, como por ejemplo el arrendamiento.
Razón corriente
La razón corriente es uno de los indicadores financieros que nos permite
determinar el índice de liquidez de una empresa, o su capacidad para
disponer de efectivo ante una eventualidad o contingencia que se lo exija.
La razón corriente indica la capacidad que tiene la empresa para cumplir
con sus obligaciones financieras, deudas o pasivos a corto plazo.
Para determinar la razón corriente se toma el activo corriente y se divide
por el pasivo corriente:
[Activo corriente/Pasivo corriente].
Al dividir el activo corriente entre el pasivo corriente, sabremos cuantos
activos corrientes tendremos para cubrir o respaldar esos pasivos exigibles
a corto plazo.
Ejemplo razón corriente
Supongamos que una empresa tiene $10.000.000 de activos corrientes y
tiene $4.000.000 de pasivos corrientes. Aplicando la fórmula tendremos:
10.000.000/4.000.000 = 2.5.
Esto quiere decir que la empresa por cada peso que debe, tiene 2.5 pesos
para pagar o respaldar esa deuda.
Como se observa, este dato es muy interesante para determinar la
capacidad de pago que se tiene. Entre mayor sea la razón resultante,
mayor solvencia y capacidad de pago se tiene, lo cual es una garantía
tanto para la empresa de que no tendrá problemas para pagar sus deudas,
como para sus acreedores, puesto que tendrán certeza de que su
inversión no se perderá, que está garantizada.
Es preciso aclarar que este indicado por sí solo no nos dice mucho, puesto
que si bien se muestra la cantidad de activos que en un momento dado la
empresa tiene para respaldar sus pasivos a corto plazo, no garantiza que
estos activos puedan significar un flujo de efectivo suficiente para cumplir
con sus obligaciones.
Este punto es importante, puesto que muchos activos corrientes no
siempre garantizan recursos suficientes para pagar una deuda, sino que
es necesario que esos activos se puedan realizar efectivamente, que
tengan una alta rotación, es decir, que puedan generar un flujo de dinero
constante que asegure a la empresa poder cumplir oportunamente con sus
pagos.
En la eventualidad de que esos activos corrientes [por suficientes que
sean] no se puedan vender para pagar los pasivos, existe la última
alternativa de entregarlos a los proveedores y acreedores como pago, es
decir, hacer un pago en especie, solución que no conviene a ninguna de
las parte, razón por la cual la verdadera capacidad de pago debe medirse
con una serie de indicadores complementarios.
Prueba ácida
La prueba ácida es uno de los indicadores financieros utilizados para medir
la liquidez de una empresa, para medir su capacidad de pago, y para hacer
el respectivo análisis financiero.
Consulte: Razones financieras.
Uno de los elementos más importantes y quizás contradictorios de la
estructura financiera de la empresa es la disponibilidad de recursos para
cubrir los pasivos a corto plazo.
Se considera de gran importancia que la empresa disponga de los
recursos necesarios en el supuesto que los acreedores exijan los pasivos
de un momento a otro.
Por lo tanto, la empresa debe garantizar que en una eventualidad así, se
disponga de los recursos sin tener que recurrir a financiamiento adicional,
precisamente para cubrir un pasivo.
Para determinar la disponibilidad de recursos que posee la empresa para
cubrir los pasivos a corto plazo, se recurre a la prueba ácida, la cual
determina la capacidad de pago de la empresa sin la necesidad de realizar
sus inventarios o sus activos fijos.
La disponibilidad de efectivo o bienes y derechos fácilmente convertibles
en efectivo de la empresa está representada por el efectivo, las inversiones a
corto plazo, la cartera y los inventarios.
La prueba ácida excluye los inventarios, por lo que solo se tiene en cuenta
la cartera, el efectivo y algunas inversiones.
La razón por la que se excluyen los inventarios, es porque se supone que
la empresa no debe estar supeditada a la venta de sus inventarios para
poder pagar sus deudas.
Esto es especialmente importante en aquellas empresas en la que sus
inventarios no son de fácil realización o en empresas en decaimiento
comercial, que por su situación no pueden garantizar una oportuna venta,
por lo que tampoco podrán garantizar un oportuno pago de sus deudas si
están “garantizadas” con inventarios.
Fórmula para calcular la prueba ácida
PA = (Activo corriente – Inventarios)/Pasivo corriente
Supongamos un activo corriente de 10.000, unos inventarios de 6.000 y
un pasivo corriente de 5.000.
Tendríamos entonces:
(10.000-6.000)/5.000 = 0.8
Quiere decir esto que por cada peso que debe la empresa, dispone de 80
centavos para pagarlo, es decir que no estaría en condiciones de pagar la
totalidad de sus pasivos a corto plazo sin vender sus mercancías.
Se supone que el resultado ideal sería la relación 1:1, un peso que se debe
y un peso que se tiene para pagar, esto garantizaría el pago de la deuda
a corto plazo y llenaría de confianza a cualquier acreedor.
No quiere decir esto que si la relación es inferior a 1, sea un resultado
negativo, puesto que existen muchas variables más que inciden en la
capacidad de pago real.
Cada empresa y cada sector económico se comportan de forma diferente
y pueden sortear de forma más o menos eficientes situaciones de
exigencia de liquidez.
La contradicción del índice de liquidez
Se espera que entre mayor sea el índice de liquidez, mayor sea la solidez
y capacidad de pago de la empresa, pero sucede que para que la empresa
tenga una buena liquidez debe disponer de un activo corriente elevado, lo
cual puede no ser lo mas conveniente.
En el caso de la prueba ácida, esta se basa en la existencia de suficientes
recursos en efectivo, inversiones temporales y cartera, pero sabemos que
estos recursos no generan rentabilidad para la empresa.
Tener plata en efectivo, o tener recursos en una cuenta bancaria, que en
lugar de pagar rendimientos lo que hace es pagar cuotas de manejos y
demás conceptos que al final hacen que los escasos rendimientos
reconocidos sean absorbidos por dichos costos, implica tener una rentabilidad
nula.
Igual sucede con la cartera. La cartera es un rubro que por lo general no
genera rentabilidad alguna. Las mercancías se entregan a los clientes a
crédito sin cobrarles una financiación en la mayoría de los casos, por tanto
entre mayor sea la cartera, mayor serán los recursos inmovilizados que no
contribuyen a generar renta, de ahí la gran importancia de realizar una
buena gestión de cartera.
Implica entonces que una alta liquidez es sinónimo a la vez de recursos
inmovilizados, no rentabilizados, lo cual es apenas lógico, puesto que la
liquidez en el contexto aquí tratado, no es otra cosa que tener plata
guardada para pagar unos pasivos, plata que no se podrá invertir en
activos productivos, por esperar un supuesto [que los acreedores cobren]
que tal vez nunca suceda.