La fisuración del hormigón es atribuible a numerosas causas.
Las fisuras pueden sólo
afectar la apariencia de una estructura, pero también pueden indicar fallas
estructurales significativas o falta de durabilidad. Las fisuras pueden representar la
totalidad del daño, pero también pueden señalar problemas de mayor magnitud. Su
importancia depende del tipo de estructura, como así también de la naturaleza de la
fisuración. Por ejemplo, fisuras que pueden ser aceptables para un edificio residencial
pueden no serlo para una estructura para almacenamiento de líquidos. Las fisuras sólo
se podrán reparar correctamente si se conocen sus causas y si los procedimientos de
reparación seleccionados son adecuados para dichas causas; caso contrario, las
reparaciones pueden durar poco. Los procedimientos de reparación exitosos a
largo plazo son aquellos que atacan no sólo las propias fisuras sino también las
causas de la fisuración.
Fisuración del hormigón en estado plástico
Fisuración por retracción plástica
"La fisuración por retracción plástica (Figura 1.1) ocurre cuando está sujeto a una
pérdida de humedad muy rápida provocada por una combinación de factores que
incluyen las temperaturas del aire y el hormigón, la humedad relativa y la velocidad del
viento en la superficie del hormigón. Estos factores pueden combinarse de manera de
provocar niveles altos de evaporación superficial tanto en clima caluroso como en clima
frío."
Si la humedad se evapora de la superficie del hormigón recién colocado más rápido de
lo que puede ser reemplazada por el agua de exudación, el hormigón superficial se
contrae. Debido a la restricción proporcionada por el hormigón debajo de la capa
superficial que se seca, en el hormigón débil, plástico y en proceso de rigidización se
desarrollan tensiones de tracción que provocan fisuras poco profundas pero de
profundidad variable, que pueden formar un patrón poligonal aleatorio, o bien pueden
aparecer básicamente paralelas unas a otras. Estas fisuras a menudo son bastante
anchas en la superficie. Su longitud varía entre pocos milímetros y más de un metro, y
su separación puede ser de pocos milímetros o de hasta 3 m. Las fisuras por retracción
plástica comienzan como fisuras de poca profundidad, pero pueden convertirse en
fisuras cuya profundidad abarque la totalidad de la altura del elemento. Como la
fisuración por retracción plástica se debe a un cambio diferencial de volumen del
hormigón, las medidas de control para ser exitosas, requieren reducir el cambio
diferencial de volumen entre la superficie y otras partes del hormigón. Para impedir la
rápida pérdida de humedad provocada por el tiempo caluroso y los vientos secos se
pueden adoptar varias medidas, descriptas en los documentos ACI 224R, ACI 302.1R,
ACI 305R. Estas medidas incluyen el uso de boquillas de niebla para saturar el aire en
contacto con las superficies, y el uso de láminas plásticas para cubrir las superficies
entre operaciones de acabado. También resultan útiles los rompevientos que reducen
la velocidad del viento y los parasoles que reducen la temperatura superficial. Otra
práctica recomendable es programar la construcción de losas y pavimentos para
después que estén construidos los rompevientos
Fisuración por precipitación de los agregados
Luego de su colocación inicial, vibrado y el acabado, el hormigón tiende a continuar
consolidándose. Durante este período el hormigón plástico puede estar restringido por
las armaduras, por una colada previa de hormigón o por los encofrados. Estas
restricciones localizadas pueden provocar vacíos y/o fisuras adyacentes al elemento
que impone la restricción (Figura 1.2). Si está relacionado con las armaduras, la
fisuración por asentamiento de los agregados aumenta a medida que aumenta el
tamaño de las barras, que aumenta el asentamiento del hormigón y disminuye el
recubrimiento (Dakhil et al., 1975). Esto se ilustra en la Figura 1.3 para un rango
limitado de las variables. El grado de fisuración por asentamiento se puede intensificar
si el vibrado es insuficiente o si se emplean encofrados muy flexibles o con pérdidas.
Fisuración del hormigón endurecido
Retracción por secado
Una causa habitual de la fisuración del hormigón es la restricción de la retracción por
secado. La retracción por secado es provocada por la pérdida de humedad de la pasta
cementicia, la cual se puede contraer hasta un 1%. Por fortuna, los agregados proveen
una restricción interna que reduce la magnitud de este cambio de volumen a
aproximadamente 0,06%. Cuando se humedece el hormigón tiende a expandirse. Estos
cambios de volumen inducidos por los cambios de humedad son una característica
propia del hormigón. Si la retracción del hormigón se produjera de manera no
restringida el hormigón no se fisuraría. Es la combinación de la retracción y la
restricción (generalmente proporcionada por otra parte de la estructura o por la
subrasante) lo que provoca el desarrollo de tensiones de tracción. Cuando se supera la
resistencia a la tracción del hormigón éste se fisura. Las fisuras se pueden propagar a
tensiones mucho menores que las requeridas para provocar el inicio de la fisuración.
En los elementos de hormigón masivo hay tensiones de tracción provocadas por la
retracción diferencial entre el hormigón de la superficie y el hormigón del interior de la
masa. La mayor retracción de la superficie provoca el desarrollo de fisuras, que con el
tiempo pueden penetrar más profundamente hacia el interior del hormigón.
La magnitud de las tensiones de tracción inducidas por los cambios de volumen está
influenciada por una combinación de diferentes factores, incluyendo la magnitud de la
retracción, el grado de restricción, el módulo de elasticidad y la magnitud de la fluencia
lenta. La magnitud de la retracción por secado depende principalmente de la cantidad
y tipo de agregados y del contenido de agua de la mezcla. Cuanto mayor sea la cantidad
de agregados, menor será la retracción (Pickett, 1956). Cuanto más rígido sea el
agregado, más efectivo será para reducir la retracción del hormigón (por ejemplo, la
retracción de un hormigón que contiene arenisca puede ser más del doble que la de un
hormigón que contiene granito, basalto o caliza (Carlson, 1938)). Cuanto mayor sea el
contenido de agua, mayor será la retracción por secado (U.S. Bureau of
Reclamation, 1975).
Tensiones de origen térmico -
Las diferencias de temperatura dentro de una estructura de hormigón pueden ser
provocadas por partes de la estructura que pierden calor de hidratación a diferentes
velocidades, o por condiciones climáticas que enfrían o calientan una parte de la
estructura hasta una mayor temperatura o con una mayor velocidad que otra. Estas
diferencias de temperatura ocasionan cambios diferenciales de volumen. Si las
tensiones de tracción provocadas por los cambios diferenciales de volumen superan la
capacidad de deformación por tracción del hormigón, éste se fisurará. Los diferenciales
de temperatura provocados por diferentes tasas de disipación del calor de hidratación
del cemento normalmente sólo afectan al hormigón masivo (que puede incluir
columnas, estribos, vigas y zapatas, además de presas), mientras que los diferenciales
de temperatura provocados por cambios de la temperatura ambiente pueden afectar a
cualquier estructura. La fisuración del hormigón masivo se puede deber a una
temperatura en la superficie de la masa mayor que la temperatura en el interior de la
misma. El gradiente de temperatura puede ocurrir ya sea porque la parte central del
hormigón se calienta más que la parte exterior por el calor liberado durante el proceso
de hidratación del cemento, o bien por un enfriamiento más rápido del exterior
respecto del interior del hormigón. En ambos casos se originan tensiones de tracción
en el exterior y, si estas tensiones superan la resistencia a la tracción, habrá fisuración.
Las tensiones de tracción son proporcionales al diferencial de temperatura, el
coeficiente de expansión térmica, el módulo de elasticidad efectivo (reducido por la
fluencia lenta) y el grado de restricción (Dusinberre, 1945; Houghton, 1972, 1976).
Cuanto más masiva sea la estructura, mayor será su potencial de generar gradientes
térmicos y fisurarse. Los procedimientos para reducir la fisuración de origen térmico
incluyen reducir la máxima temperatura interna, demorar el inicio del enfriamiento,
controlar la velocidad a la cual se enfría el hormigón y aumentar la resistencia a la
tracción del hormigón. En los documentos ACI 207.1R, ACI
207.2R, ACI 207.4R y ACI 224R se presentan estos y otros métodos utilizados para
reducir la fisuración del hormigón masivo. El hormigón endurecido tiene un coeficiente
de expansión térmica que puede variar entre 7 a 11 x 10-6C, con un valor típico de 10
x 10-6 C. Si una parte de la estructura es sometida a un cambio de volumen de origen
térmico, es probable que haya fisuración de origen térmico. Los diseñadores deberían
prestar particular atención a las estructuras en las cuales algunas partes están
expuestas a cambios de temperatura mientras otras están parcial o totalmente
protegidas. Una caída de temperatura podría provocar la fisuración de los elementos
expuestos, mientras que un aumento de temperatura podría provocar fisuración en los
elementos protegidos. Los gradientes de temperatura provocan deflexiones y
rotaciones en los elementos estructurales; si éstos están restringidos se pueden
generar tensiones elevadas (Priestley, 1978; Hoffman et al., 1983; ACI 343R). Este
problema se puede aliviar permitiendo el movimiento por medio de juntas de
contracción correctamente diseñadas y detallando las armaduras adecuadamente.