COLON IRRITABLE
Se denomina colon irritable o síndrome del intestino irritable (SII) al trastorno gastrointestinal
caracterizado por presentar un conjunto de molestias abdominales recurrentes y alteraciones
del hábito deposicional, que se originan aparentemente en la última porción del tubo digestivo,
y para los que no se puede demostrar una causa orgánica.
Generalmente se le llama colon irritable, colon espástico, colitis mucosa o colitis espástica.
DIAGNÓSTICO DEL COLON IRRITABLE
El diagnóstico del colon irritable se realiza por exclusión, ya que no se dispone de exámenes
específicos para confirmar la presencia del síndrome de intestino irritable (SII).
El diagnóstico inicial se realiza mediante anamnesis, es decir, teniendo en cuenta los síntomas
descritos por el paciente y la historia clínica. Se plantean preguntas al paciente acerca del
consumo de lácteos y productos que contienen sorbitol (goma de mascar sin azúcar, peras,
ciruelas, zumo de manzana, etcétera). Es importante evaluar también los aspectos
psicosociales de la vida del paciente, e indagar específicamente sobre la existencia de abusos
físicos o sexuales, y sobre pérdidas afectivas y sociales.
Se realiza una exploración física que incluye examen pélvico y tacto rectal. Además, se lleva a
cabo una evaluación inicial por medio de los siguientes análisis: hemograma completo, análisis
de orina, examen de heces en busca de huevos y parásitos, sangre y leucocitos fecales,
prueba de función tiroidea, ensayo de una dieta sin leche, o procedimiento en busca
de intolerancia a la lactosa.
Si la evaluación inicial es negativa y los síntomas persisten, se aconseja utilizar estudios
adicionales para excluir mala absorción, enfermedades inflamatorias, infecciones y cáncer de
colon. Estos estudios son: enema con bario, cribado en busca de mala
absorción, colonoscopia y prueba de tolerancia a la lactosa.
Por tanto, las pruebas a realizar previamente descritas irán encaminadas a descartar el
padecimiento de otras enfermedades, y sólo cuando estas queden excluidas, se podrá
establecer el diagnóstico de Síndrome del Intestino Irritable.
Las características que respaldan el diagnóstico del síndrome de intestino irritable son: inicio
antes de los 40 años de edad, persistencia de los síntomas por 3 meses como mínimo, patrón
regular de síntomas, dolor abdominal que aumenta después de comer y se tiende a aliviar
después de defecar, y presencia de moco en las heces.
El síndrome de intestino irritable se presenta con mayor frecuencia en pacientes con trastornos
de la personalidad, ansiedad, depresión o somatización.
PREVENCIÓN
El síndrome del intestino irritable o colon irritable no se puede prevenir. Sí que es cierto que
cuando uno va conociendo sus síntomas y en qué momento se manifiestan, es más fácil tratar
de evitarlos o convivir de la mejor manera posible con ellos.
En general se recomienda llevar una dieta sana y equilibrada en la que se eviten alimentos y
bebidas estimulantes, hacer comidas no copiosas y, en el caso de sufrir estreñimiento, tomar
muchos alimentos con fibra.
En general, también es recomendable realizar ejercicio de forma regular e incluso aprender
técnicas de relajación, que pueden venir muy bien cuando el colon irritable se produce debido a
problemas de ansiedad o nerviosismo.
Medidas para prevenir y mejorar los síntomas
Evitar temporalmente aquellos alimentos y bebidas que desencadenen o empeoren sus
síntomas (tabaco, café, especias, alcohol, tónica, sopas de sobres, cacao, derivados lácteos,
quesos, yogurt, bollería, pasteles, helados, mantequilla,...).
Utilizar suplementos de salvado de trigo: 4 a 8 cucharadas al día, mezclados con líquidos o
alimentos.
Evitar comida copiosas, son preferibles comidas más frecuentes y menos abundantes.
Evitar las bebidas con gas y los alimentos flatulentos como: col, garbanzos, lentejas, cebollas,
puerros, guisantes, frutos secos y en conserva.
Evitar, en lo posible, las situaciones que le pongan nervioso o estresen.
Si predomina el estreñimiento habrá que aconsejar el aumento en la ingesta de fibra (frutas,
verduras, cereales, ensaladas, ...).
Si lo que predomina es la diarrea, habrá que evitar los derivados lácteos, café, té y chocolate.
Realizar ejercicio físico adecuado a su edad y evitar el sedentarismo.
TRATAMIENTO
El tratamiento del Colon irritable se centra en aliviar los síntomas para poder llevar adelante
una vida lo más normal posible.
Por lo general, los signos y síntomas leves pueden controlarse manejando el estrés, así como
realizando cambios en la dieta y el estilo de vida. Intenta lo siguiente:
Evita alimentos que desencadenen los síntomas
Come alimentos con alto contenido de fibra
Bebe mucho líquido
Haz ejercicio regularmente
Duerme lo suficiente
El médico podría sugerirte que elimines los siguientes alimentos de la dieta:
Alimentos que generen muchos gases. Si presentas hinchazón o gases, podrías evitar
productos, como bebidas alcohólicas y carbonatadas, cafeína, frutas crudas y ciertos
vegetales, por ejemplo, repollo, brócoli y la coliflor.
Alimentos que contienen gluten. Las investigaciones indican que algunas personas
que tienen síndrome del intestino irritable informan mejoras en los síntomas de la diarrea
si suspenden el consumo de gluten (trigo, cebada y centeno), incluso si no tienen
celiaquía.
Oligosacáridos fermentables, disacáridos y monosacáridos y polioles. Algunas
personas son sensibles a determinados tipos de hidratos de carbono, como la fructosa,
los fructanos, la lactosa y otros, denominados «FODMAP», que significa oligosacáridos
fermentables, disacáridos y monosacáridos y polioles. Los FODMAP se encuentran en
determinados granos, vegetales, frutas y productos lácteos. Los síntomas del síndrome
del intestino irritable se podrían aliviar con una dieta estricta baja en FODMAP y, luego,
volver a introducir los alimentos de a uno a la vez.
Un dietista puede ayudarte con estos cambios en la dieta.
Si tienes problemas moderados o graves, el médico podría sugerirte terapia, en especial, si el
estrés tiende a empeorar tus síntomas.
Además, en función de tus síntomas, el médico podría sugerirte medicamentos como los
siguientes:
Suplementos de fibra. Tomar un suplemento, como el plantago (Metamucil) con
líquidos, puede ayudar a controlar el estreñimiento.
Laxantes. Si la fibra no mejora los síntomas, es posible que el médico te recete hidróxido
de magnesio oral (leche de magnesia Phillips) o polietilenglicol (Miralax).
Medicamentos antidiarreicos. Los medicamentos de venta libre, como la loperamida
(Imodium), pueden ayudar a controlar la diarrea. El médico también podría recetarte un
aglutinante de ácidos biliares, como la colestiramina (Prevalite), el colestipol (Colestid) o
el colesevelam (Welchol). Los aglutinantes de ácidos biliares pueden causar hinchazón.
Anticolinérgicos. Los medicamentos como la diciclomina (Bentyl) pueden ayudar a
aliviar los espasmos intestinales dolorosos. A veces, se recetan a personas que sufren
episodios de diarrea. Por lo general, estos medicamentos suelen ser seguros, pero
pueden causar estreñimiento, sequedad de boca y visión borrosa.
Antidepresivos tricíclicos. Este tipo de medicamento puede ayudar a aliviar la
depresión, así como inhibir la actividad neuronal que controla los intestinos a fin de
ayudar a reducir el dolor. Si tienes diarrea y dolor abdominal sin depresión, es posible
que el médico te sugiera una dosis más baja que la normal de imipramina (Tofranil),
desipramina (Norpramin) o nortriptilina (Pamelor). Los efectos secundarios, que podrían
reducirse si tomas el medicamento a la hora de dormir, pueden comprender somnolencia,
visión borrosa, mareos y sequedad de boca.
Antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Los
antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, como la fluoxetina
(Prozac, Sarafem) o la paroxetina (Paxil), pueden ayudar si estás deprimido, y tienes
dolor y estreñimiento.
Analgésicos. La pregabalina (Lyrica) o la gabapentina (Neurontin) podrían aliviar el dolor
o la hinchazón intensos.
Medicamentos específicos para el Colon irritable
Los medicamentos aprobados para ciertas personas con síndrome del intestino irritable
comprenden los siguientes:
Alosetrón (Lotronex). El alosetrón está diseñado para relajar el colon y enlentecer el
movimiento de los desechos a través de la parte inferior del intestino. Solo los médicos
inscritos en un programa especial pueden recetar alosetrón, el cual está diseñado para
casos graves de síndrome del intestino irritable en los que predomina la diarrea en
mujeres que no hayan respondido a otros tratamientos, y cuyo uso en hombres no está
aprobado. Se lo ha vinculado con efectos secundarios poco frecuentes pero importantes,
por lo que solo se lo debería considerar cuando otros tratamientos no sean exitosos.
Eluxadolina (Viberzi). La eluxadolina puede aliviar la diarrea mediante la reducción de
las contracciones musculares y de la secreción de líquido en el intestino, y el aumento
del tono muscular en el recto. Los efectos secundarios pueden comprender náuseas,
dolor abdominal y estreñimiento leve. También se ha vinculado la eluxadolina con la
pancreatitis, que puede ser grave y más frecuente en ciertos individuos.
Rifaximina (Xifaxan). Este antibiótico puede reducir el crecimiento excesivo de bacterias
y la diarrea.
Lubiprostona (Amitiza). La lubiprostona puede aumentar la secreción de líquido en el
intestino delgado para ayudar a evacuar las heces. Está aprobada en mujeres con
síndrome del intestino irritable con estreñimiento y se suele recetar solamente a mujeres
con síntomas graves que no respondieron a otros tratamientos.
Linaclotida (Linzess). La linaclotida también puede aumentar la secreción de líquido en
el intestino delgado para ayudar a evacuar las heces. La linaclotida puede causar diarrea,
aunque tomar el medicamento entre 30 y 60 minutos antes de las comidas podría ayudar.
Hemorroides
Las hemorroides, también llamadas almorranas, son venas hinchadas en el ano y en la parte
inferior del recto, parecidas a várices. Son varias las causas de las hemorroides, aunque a
menudo se desconoce el origen específico. Pueden producirse como resultado de un esfuerzo
al evacuar los intestinos o debido al aumento de presión en esas venas durante el embarazo.
Las hemorroides pueden encontrarse dentro del recto (hemorroides internas) o pueden
aparecer debajo de la piel alrededor del ano (hemorroides externas).
DIAGNÓSTICO
El médico puede darse cuenta si tienes hemorroides externas mediante una simple
observación. Las pruebas y los procedimientos para diagnosticar hemorroides internas pueden
incluir examinar el canal anal y el recto:
Examen digital. Durante un examen rectal digital, el médico se coloca un guante en una
mano e introduce un dedo lubricado a través del ano. Siente si hay algo inusual, como
crecimientos. El examen puede sugerirle al médico si se requieren otras pruebas.
Inspección visual. Como las hemorroides internas generalmente son muy suaves como
para sentirlas durante un examen rectal, el médico también puede examinar la última
porción del colon y el recto a través de un anoscopio, rectoscopio o sigmoidoscopio.
El médico querrá examinar todo el colon a través de una colonoscopia en los siguientes casos:
Tienes signos y síntomas que sugieren que podrías tener otra enfermedad del sistema
digestivo.
Tienes factores de riesgo de cáncer colorrectal.
Eres una persona de mediana edad y no te has realizado una colonoscopia en el último
tiempo.
PREVENCIÓN DE LAS HEMORROIDES
Para prevenir sus molestias, lo mejor es evitar la aparición de las hemorroides corrigiendo, en
la medida de lo posible, las causas que las originan:
Alimentación
Es muy importante sustituir una dieta inadecuada por otra rica en fibra, frutas, legumbres y
verduras, así como ingerir entre un litro y medio y dos litros de agua al día para evitar
el estreñimiento. La fibra tiene la cualidad de absorber el agua y aumentar el volumen de las
heces, cuya consistencia es más blanda y, por lo tanto, facilita su evacuación. Es conveniente
disminuir el consumo de sal, debido a que favorece la retención de líquidos y, por lo tanto,
provoca congestión venosa. La ingestión de alcohol, por su parte, perjudica la circulación
sanguínea, dificulta la digestión e irrita el estómago y los intestinos.
También se debe moderar el consumo de ciertos alimentos y sustancias irritantes, como: chile,
especias, mostaza, vinagre, ajo, cebolla, grasas y café.
Ejercicio
Practicar deporte suave de forma regular, como caminar o nadar, tonifica la musculatura, activa
la circulación y ayuda a mejorar el tránsito intestinal, reduciendo la posibilidad de padecer
hemorroides. Sin embargo, ciertos deportes como el ciclismo, la equitación y el motociclismo no
son aconsejables. Tampoco lo son aquellos que conlleven realizar grandes esfuerzos (por
aumentar la presión sobre la zona anorrectal), y los que supongan cargas excesivas de peso
(como la halterofilia).
Postura
Procurar no permanecer de pie o sentado durante largos periodos de tiempo.
Defecar
Hay que evitar esfuerzos al defecar y utilizar papel higiénico suave, toallitas húmedas o baños
con agua tibia, para limpiar el ano. Muchas personas sienten dolor al evacuar cuando
tienen estreñimiento y evitan o retrasan ir al baño, lo que produce más estreñimiento y
empeora el cuadro hemorroidal. Tampoco se debe retrasar el momento de ir al baño cuando se
presenta la necesidad, ni permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro.
Sobrepeso
El exceso de peso, especialmente si la grasa se concentra en el abdomen, comprime las venas
hemorroidales.
Ropa
No se debe utilizar ropa muy ceñida.
Esfuerzo
Realizar grandes esfuerzos, como levantar objetos muy pesados con frecuencia, puede facilitar
la aparición de hemorroides.
TRATAMIENTO
Remedios caseros
A menudo puedes aliviar el dolor leve, la hinchazón y la inflamación de las hemorroides con
tratamientos caseros. Con frecuencia, estos son los únicos tratamientos necesarios.
Come alimentos con alto contenido de fibra. Consume más frutas, vegetales y
cereales integrales. Hacer esto ablanda las heces y aumenta su volumen, lo que te
ayudará a evitar la fuerza excesiva que puede empeorar los síntomas de las hemorroides
existentes. Agrega fibra a tu dieta lentamente para evitar problemas de gases.
Usa tratamientos tópicos. Aplica una crema de venta libre para las hemorroides o un
supositorio que contenga hidrocortisona, o utiliza almohadillas que tengan hamamelis o
un agente entumecedor.
Date un baño caliente o «baños de asiento» con regularidad. Sumerge la zona anal
en agua tibia durante 10 a 15 minutos, dos o tres veces al día. Un baño de asiento puede
adaptarse para usar en el inodoro.
Mantén limpia la zona anal. Date un baño (preferentemente) o una ducha a diario para
limpiar suavemente la piel alrededor del ano con agua tibia. Evita usar toallitas
perfumadas o con alcohol. Sécate la zona dando palmaditas suaves o con un secador de
cabello.
No uses papel higiénico seco. Para mantener limpia la zona anal después de evacuar
los intestinos, utiliza toallitas húmedas o papel higiénico húmedo que no tengan perfume
ni alcohol.
Aplica frío. Aplica bolsas de hielo o compresas frías en el ano para aliviar la hinchazón.
Toma analgésicos orales. Para aliviar las molestias, se puede tomar paracetamol
(Tylenol, otros), aspirina o ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) temporalmente.
Con estos tratamientos, los síntomas de las hemorroides a menudo desaparecen en una
semana. Consulta con tu médico si no sientes alivio en una semana o antes, en el caso de que
sientas dolor intenso o tengas sangrado.
Medicamentos
Si las hemorroides te producen solo una leve molestia, el médico podría sugerirte cremas,
ungüentos, supositorios o parches de venta libre. Estos productos contienen ingredientes, tales
como hamamelis o hidrocortisona y lidocaína, que alivian el dolor y la picazón, al menos de
forma temporaria.
No utilices una crema de venta libre que contenga esteroides durante más de una semana, a
menos que te lo indique el médico, ya que podría hacer que la piel pierda espesor.
Trombectomía de hemorroides externas
Si un coágulo doloroso (trombosis) se ha formado dentro de una hemorroide externa, el médico
puede extraer el coágulo con una simple incisión y drenarlo, lo que puede proporcionar un
alivio instantáneo. Este procedimiento es más efectivo si se realiza dentro de las 72 horas de
que se haya formado el coágulo.
Ligadura de hemorroide con banda elástica
Procedimientos mínimamente invasivos
En el caso de hemorroides sangrantes o dolorosas, el médico podría recomendarte uno de los
otros procedimientos mínimamente invasivos que existen. Estos tratamientos pueden realizarse
en el consultorio del médico o en otro ámbito ambulatorio y, generalmente, no requieren
anestesia.
Ligadura con banda elástica. El médico coloca una o dos bandas elásticas diminutas
alrededor de la base de una hemorroide interna para cortarle la circulación. La
hemorroide se seca y se cae dentro de una semana. Este procedimiento resulta eficaz en
la mayoría de los pacientes.
La ligadura de las hemorroides puede ser molesta y provocar sangrado, que podría
comenzar entre dos y cuatro días después del procedimiento, pero casi nunca es grave.
A veces, pueden producirse complicaciones más graves.
Inyección (escleroterapia). En este procedimiento, el médico inyecta una solución
química en el tejido hemorroidal para encogerlo. Si bien la inyección provoca un dolor
mínimo o ningún dolor, podría ser menos eficaz que la ligadura con banda elástica.
Coagulación (infrarroja, láser o bipolar). Las técnicas de coagulación utilizan calor o
un rayo láser o infrarrojo. Esta técnica hace que las hemorroides pequeñas, sangrantes e
internas se endurezcan y se encojan.
Si bien la coagulación produce pocos efectos secundarios y puede provocar una molestia
inmediata leve, se asocia con una mayor posibilidad de que las hemorroides vuelvan a
aparecer (recurrencia), en comparación con el tratamiento con banda elástica.
Procedimientos quirúrgicos
Si otros procedimientos no dieron resultado, o si tienes hemorroides grandes, el médico puede
recomendarte un procedimiento quirúrgico. La cirugía puede realizarse en la modalidad
ambulatoria o tal vez necesites una estancia hospitalaria de una noche.
Eliminación de hemorroides. En este procedimiento, llamado hemorroidectomía, el
cirujano elimina el exceso de tejido que provoca el sangrado. Pueden emplearse diversas
técnicas. La cirugía puede realizarse con anestesia local, combinada con sedación, con
anestesia epidural o intradural (raquídea), o con anestesia general.
La hemorroidectomía es la forma más eficaz y completa de tratar hemorroides graves o
recurrentes. Las complicaciones pueden comprender dificultad temporal para vaciar la
vejiga y, como resultado, infecciones de las vías urinarias.
La mayoría de las personas sienten algo de dolor después del procedimiento. Los
medicamentos pueden aliviar el dolor. También puede ser de ayuda tomar un baño tibio.
Engrapamiento de hemorroides. Este procedimiento, llamado hemorroidectomía o
hemorroidopexia con grapas, bloquea el flujo de sangre al tejido hemorroidal.
Generalmente se utiliza solo para hemorroides internas.
Por lo general, el engrapamiento implica menos dolor que la hemorroidectomía
convencional y permite que el paciente retome sus actividades cotidianas con mayor
rapidez. Sin embargo, en comparación con la hemorroidectomía convencional, el
engrapamiento está asociado a un mayor riesgo de reaparición y prolapso rectal, que se
produce cuando una parte del recto sale a través del ano. Las complicaciones también
pueden comprender sangrado, retención urinaria, dolor y, rara vez, infección
potencialmente mortal (septicemia). Habla con tu médico sobre la opción más adecuada
para ti