2.
3 DOCTRINA
Al margen de lo indicado en la definición, el Código Civil, en su art. 1445 define a la compraventa
civil como: "Por el contrato de compra y venta uno de los contratantes se obliga a entregar una
cosa determinada y el otro a pagar por ella un precio cierto, en dinero o signo que lo represente".
Sobre el concepto legal dado, podemos reseñar que la compraventa no sólo se circunscribe a las
cosas, ya que también puede versar sobre derechos (como indicamos anteriormente); lo cual viene
expresamente regulado en el Título IV, Libro IV, Capítulo VIII del mismo texto legal.
Incluso se podría ir más lejos, afirmando que la compraventa siempre versará sobre derechos por
cuanto, aun transmitiéndose una finca, por ejemplo, lo que realmente se transmite es el derecho
de propiedad sobre la misma y así, podríamos hablar de transmisión de los derechos de propiedad
de una cosa a cambio de un precio.
De todo lo expuesto, podemos extraer que, a pesar de la regulación legal, la compraventa es un
negocio jurídico válido para transmitir la propiedad, siendo esto únicamente posible mediante
la traidito de la cosa, conforme lo establece el art. 609 CC, al disponer que: "La propiedad se
adquiere por la ocupación. La propiedad y los demás derechos sobre los bienes se adquieren y
transmiten por la ley, por donación, por sucesión testada e intestada, y por consecuencia de ciertos
contratos mediante la tradición. Pueden también adquirirse por medio de la prescripción". Por
consiguiente, podemos decir que la compraventa, tal y como viene regulado en nuestro
ordenamiento jurídico es un contrato generador de obligaciones (para el vendedor y comprador).
En resumen podemos indicar que, pese a que la regulación legal se refiere a la compraventa
teniendo como objeto una cosa material en la contratación; sin embargo, también se pueden
comprar y vender derechos y que, en definitiva lo que se persigue con la compraventa es
precisamente la transmisión de un derecho, ya sea el de propiedad, ya sea el de poder exigir su
entrega para adquirir precisamente la propiedad.1
Nuestra doctrina ha concentrado sus esfuerzos en el estudio de aspectos tan importantes de la
contratación como el consentimiento, el disentimiento, el objeto, la forma y la capacidad de las
partes, etc. Sin embargo, creemos que la razón de ser de la tutela del derecho al interés contractual
está en la función económica y social de los contratos y que éste es un aspecto poco reconocido
y estudiado de los contratos y que ha tenido poca influencia en la percepción del legislador sobre
los diversos contratos típicos. N o es éste el lugar para intentar una aproximación crítica a las
diversas normas que el código trae sobre donación, suministro, arrendamiento, etc. Lo que sí
queremos es muy brevemente expresar nuestra preocupación por la falta de atención que el
Código ha puesto a los aspectos más prácticos, más comerciales, más funcionales y finalistas de
los diversos contratos. Se ha cuidado más el apego a la tradición jurídica y se ha partido más de
la premisa que hay que proteger al débil, sin preguntarse mucho si siempre hay un débil, que la
debida consideración del contenido patrimonial del contrato, sus implicancias en el plano
económico y social y su utilidad como instrumento de ordenación y desarrollo.
En relación al compromiso de contratar, dice Max Arias Schneider en la Exposición de Motivos
del Libro de Fuentes de las Obligaciones que: «Se consideró indispensable limitar en el tiempo el
compromiso de contratar, pues de no hacerlo las partes podrían quedar sujetas a un vínculo
indefinido, lo que se traduciría en un freno al tráfico contractual y, en general, a la circulación de
la riqueza, así como a determinados abusos por uno de los contratantes y, concretamente, por el
de mayor poder»C1 l. Manuel de la Puente, por su parte, justifica la inclusión de dicho plazo en
que el compromiso de contratar no puede tener vigencia indefinida, ya que el contrato preparatorio
debe ser siempre transitorio, «en el sentido que debe tener una temporalidad racional y breve»2
1
Sergio Vázquez Barros
2
DE LA PUENTE Y LA VALLE, Manuel. El Contrato en General. Vol. XV, 2da. Parte, tomo IV, págs.
82-83.
Las razones esgrimidas para sustentar el plazo de la opción son similares. «El contrato de opción
debe tener un plazo máximo de vigencia pues de otro modo y tal como se señaló al tratar el
compromiso de contratar (artículo 1416) se vería perjudicada la contratación y el juego de la
circulación patrimonial...» dice Arias Schneider en la Exposición de Motivos.3
ARGENTINA
El contrato de compraventa ha sido el contrato por antonomasia, pues mueve la economía de las
comunidades desde épocas inmemoriales. La aparición del dinero, común denominador para
realizar transacciones, ha sustituido el tradicional trueque o permuta. Con anterioridad, ese
denominador común podía ser un objeto considerado de valor, tal como el antecedente de pagar
obligaciones con sal.
Mosset Iturraspe señala lo siguiente: «El contrato, como instrumento o herramienta para la
satisfacción de las necesidades humanas, en armonía con el bien común o función social, continúa
desempeñando su rol preponderante, aunque ajustado en su ropaje a los nuevos tiempos» 4.Y esto
se advierte en el contrato de compraventa, cuya existencia nutrida de una plasticidad tal que se
expresa en distintas relaciones, entre particulares, comerciantes, consumidores, relaciones
internacionales, todas las cuales acuden a este negocio expandiendo actividades. Señala Vítolo lo
siguiente: «. su papel resultó fundamental al favorecer la producción masiva de bienes, su
comercialización en las comunidades, y permitir la vinculación del ciudadano común con
fabricantes e intermediarios» 5.
El código define a este contrato diciendo en su art. 1123 lo siguiente: «Hay compraventa si una
de las partes se obliga a transferir la propiedad de una cosa y la otra a pagar un precio cierto en
dinero». Y con ello define claramente la figura a través de sus dos elementos esenciales
particulares, la obligación de transferir la propiedad de la cosa y el precio como su necesaria
contrapartida.
CHILE
Se define la compraventa en el art. 1793, en los siguientes términos: “La compraventa es un
contrato en que una de las partes se obliga a dar una cosa y la otra a pagarla en dinero. Aquella se
dice vender y ésta a comprar. El dinero que el comprador da por la cosa vendida se llama precio.”
De acuerdo al Diccionario de la Real Academia, venta “es un contrato en virtud del cual se
transfiere a dominio ajeno una cosa propia, por el precio pactado”; y compra, “la acción y efecto
de adquirir por dinero el dominio de una cosa”. Estos conceptos no se avienen con el adoptado
por el C.C.CH., que da a la compraventa la calidad de mero título traslaticio de dominio, como
ocurría en el Derecho Romano bonitario o vulgar. Se evidencia a partir de la definición legal que
la compraventa simplemente posibilita un cambio de una cosa por dinero. Las partes sólo se
obligan a efectuar el cambio. Lo anterior confirma que la compraventa no es un contrato real, sino
consensual, por regla general. Dos partes intervienen en el contrato de compraventa: el vendedor,
aquél de los contratantes que se obliga a dar la cosa, y el comprador, aquél que se obliga a entregar
por esa cosa, cierta cantidad de dinero. Anticipamos, la crítica formulada a la definición del
artículo 1793, cuando alude a que el vendedor se obliga “a dar”, debiendo haber dicho el precepto
“a dar o a entregar”.6
3
Op. cit., pág. 83.
4
MOSSET ITURRASPE, Jorge: Contratos. Santa Fe, Rubinzal Culzoni, 1998, p. 53
5
VÍTOLO, Daniel R., y PÉREZ LEO, Claudio: Manual de Contratos, t. 1. Buenos Aires, Estilo, 2017, p. 355
6
El Contrato de Compraventa – Juan Andrés Orrego Acuña
CONCLUSION
El contrato de compra venta resulta de gran importancia para conocer de manera completa y
profunda todo lo relativo a los contratos de Compra-Venta, ya que, este posee una gran
importancia entre los contratos de su clase, porque se trata del contrato tipo traslativo de dominio
y, además, porque constituye la principal forma moderna de adquisición de riqueza; es decir, tanto
en su función jurídica como económica, debe merecer un estudio especial.
BIBLIOGRAFIA
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https://www.castillofreyre.com/archivos/pdfs/articulos/113_Venta_a_satisfaccion_y_a_prueb
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https://aldiaargentina.microjuris.com/2018/05/22/el-contrato-de-compraventa-en-el-codigo-
civil-y-comercial-de-la-nacion/
http://www.farahabogados.cl/arcis/contrato.compraventa.pdf
LA CONTRATACIÓN MODERNA Y EL CÓDIGO CIVIL PERUANO Eduardo Benavides Torres
Abogado. Profesor de Derecho Civil en la Pontificia Universidad Católica del Perú.