IDENTIDAD SEXUAL EN LOS LACTANTES Y LA
INFANCIA
Son muchas las formas en las que los padres pueden fomentar un desarrollo de
género saludable en los niños. Es importante saber sobre la identidad de género y
cómo se forma, para la mayoría de los niños, ser varón o mujer es algo que se siente
muy natural. Cuando nace un bebé se le asigna el género, masculino o femenino, de
acuerdo con las características físicas. Esto se refiere al "sexo" o al "género
asignado" del niño. Mientras tanto, la "identidad de género" se refiere al
sentimiento interno que las personas tienen de quiénes son, que surge de una
interacción de los rasgos biológicos, las influencias del desarrollo y las condiciones
del entorno. Puede ser masculino, femenino, algo en el medio, una combinación de
ambas cosas o ninguna.
El reconocimiento propio de la identidad de género se desarrolla con el tiempo, de
manera muy similar al desarrollo físico de un niño. En la mayoría de los niños, la
identidad de género declarada coincide con su género asignado (sexo).
PRIMERA INFANCIA
La primera infancia se define como una etapa del ciclo vital humano, que
comprende desde la gestación y hasta los cinco años. Es la etapa en la cual las
niñas y los niños sientan las bases para el desarrollo de sus capacidades,
habilidades y potencialidades. Se considera la Primera Infancia como
importante por los diferentes y complejos procesos que el ser humano realiza
durante este periodo:
Ocurre su mayor desarrollo neuronal.
Se determinan las capacidades para las relaciones vinculares y afectivas,
que en otras etapas de la vida será difícil o casi imposible construir.
Se desarrollan las habilidades básicas para el lenguaje y la motricidad
fina y gruesa.
Se da el reconocimiento de sí mismo-a y del entorno físico y social, que
luego se refleja en la construcción de su autoconcepto, su autoimagen y
sus relaciones e interacciones con su mundo.
Se sientan las bases para los procesos de comunicación individual y
colectiva.
Se desarrollan las habilidades básicas para el autocuidado.
SEXUALIDAD
La sexualidad es todo lo que los seres humanos somos, sentimos y hacemos en
función del sexo al que pertenecemos, por ende, el sexo y la sexualidad van
unidos.
La sexualidad es un concepto amplio que incluye: la anatomía sexual y
reproductiva; el género: niña, niño, mujer, hombre; la identidad de género:
sensación de comodidad y sentimientos sobre nuestro género; las orientaciones
sexuales: heterosexual, lesbiana, homosexual o bisexual. La identidad sexual:
cómo nos sentimos con respecto a nuestro sexo, género y orientación sexual; la
sexualidad, como cualquier otra faceta de la identidad de una persona, se
expresa a través del comportamiento.
La sexualidad forma parte de la vida de todas las personas, está presente
desde antes de nacer y nos acompaña hasta la muerte, considera aspectos
biológicos, psicológicos, sociales y culturales, desarrollándose a través de los
años en base a creencias, valores, conocimientos y costumbres de nuestro
entorno social. Al promover el desarrollo integral de los niños y niñas debemos
considerar ámbitos tan relevantes como lo cognitivo, físico, emocional,
interpersonal, moral y también el desarrollo sexual.
LA SEXUALIDAD VA MÁS ALLÁ DE LA BIOLOGÍA Y
DE LA REPRODUCCIÓN, debido a que también es
placer, sentimientos, comunicación e
intercambio afectivo. Según la Organización
Mundial de la Salud la sexualidad nos motiva a
buscar afecto, placer, ternura y afectividad.
EROTISMO
El concepto erotismo es algo complejo y subjetivo, por tanto, difícil de
encasillar. De acuerdo con los sexólogos, no existe una práctica determinada
como normal o anormal cuando se trata de erotismo y sexualidad. La respuesta
ante un estímulo erótico depende de los deseos y fantasías de cada persona y
algo que es placentero para unos, puede llegar a ser hasta doloroso y
abominable para otros.
El erotismo es una característica humana; y en efecto, el concepto en sí se
refiere a las conductas y actitudes manifiestas que incitan a la interacción y a
la actividad sexual, tales como: caricias, besos, abrazos, estimulación oral,
masturbación, entre otras que conducen generalmente al coito y/o
directamente a la sensación de placer sexual de quien las practica y que no
necesariamente se busca con estas conductas la reproducción.
SALUD SEXUAL
La salud sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
como "un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con
la sexualidad; la cual no es la ausencia de enfermedad, disfunción o
incapacidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos
sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a
plenitud". Según la misma OMS, “requiere un enfoque positivo y respetuoso de
la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener
experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción,
discriminación y violencia".
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha definido la salud sexual
como "la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar
físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad." Ambos
organismos consideran que, para que pueda lograrse y mantenerse la salud
sexual, deben respetarse los derechos sexuales de todas las personas. En
efecto, para lograrla, la OMS asegura que se requiere un "enfoque positivo y
respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de
tener relaciones sexuales placenteras y seguras, libres de coerción,
discriminación y violencia.".
Mitos sobre la sexualidad infantil
Los niños y niñas son asexuados.
La sexualidad no es cosa de niños.
Si se les habla de la sexualidad los niños pierden la inocencia.
Es mejor que sepan de sexualidad cuando sean grandes.
Si reciben información sobre sexualidad inician su vida sexual más
temprano.
El papá debe hablar con el niño y la mamá con la niña.
Si los niños juegan con muñecas se vuelven “gay”.
Si las niñas juegan con autos o hacen deporte se vuelven “ahombradas” o
“amachadas”.
Si se es muy afectuoso con el niño se va a volver homosexual.
Si la niña es muy cariñosa o recibe información desde pequeña se puede
convertir en una “suelta” o una “loca”.
Si se masturban se van a volver enfermos mentales.
PRIMER Y SEGUNDO ESTADIO
ORAL – 0 a 1 año
El bebe inicia el conocimiento de sí mismo y del mundo a través de su cuerpo y
conoce lo que lo rodea a través de la oralidad, que abarca la presión labial,
dental y gustativa, la facultad de deglución, y la emisión de sonidos así como la
inhalación y exhalación del aire. El estadio oral se caracteriza por la
alimentación del lactante a través de la succión del pecho materno. En un
principio y como ya lo explicamos esta actividad se ligaría a una necesidad
fisiológica y de sobrevivencia, ya que si el bebé no es alimentado se muere.
Pero en la medida que avanza el tiempo, la actividad de la succión no es
exclusiva para su nutrición sino que la realiza en otros momentos y le
proporciona placer. Es así como se constituye la primera zona erógena, que
sería la zona bucolabial, es a través de ésta donde él bebe puede
proporcionarse placer a través de su propio cuerpo, lo que se define también
como una actividad auto erótica donde el infante descubre la auto estimulación.
El lactante avanza, pasa de la succión a la mordedura, cuando comienza el
proceso de dentición, es donde aparece el componente agresivo; la guagua no
posee palabras para expresarse, lo hace a través del succionar, chupar, babear,
morder, llorar y/o gritar, todas actividades que manifiestan peticiones y
emociones que los adultos deben interpretar. El objetivo de este estadio
finaliza con el destete, que representa la separación del cuerpo del niño o niña
con el cuerpo de la madre; el niño pasa a ser menos dependiente de sus
cuidadores y pierde las gratificaciones que obtenía con la succión. Si la fijación
se produce en esta etapa, Freud creía que el individuo tendría problemas con la
dependencia o la agresión. La fijación oral puede generar problemas con la
bebida, la comida o la necesidad de fumar, pero posibilita la entrada al lenguaje
y a la relación con el exterior que lo circunda. Hacia el año de vida el niño ha
alcanzado un mayor desarrollo neuromuscular y, sin descuidar totalmente el
placer procurado por la zona bucal, comenzara sensiblemente a prestar más
atención a la zona anal.
ANAL – 1 a 3 años
El niño o niña va haciéndose un cuerpo en el cual habitar, es aquí donde el
infante va adquiriendo mayor autonomía, ésta se expresa a través del
descubrimiento de poder controlar y dominar su cuerpo, lo que genera placer
en él o ella. Aprende a caminar y a desplazarse por sí mismo/a, comienza
adquirir la capacidad de contener o expulsar su orina y sus heces. La
sensibilidad del niño o niña da un valor afectivo a la defecación. El niño o niña
comienza a dar de sí a otra persona. Los productos de su cuerpo, orina y heces,
son para él o ella partes de su cuerpo. Existe un gran interés en el niño o niña
por los productos de su vejiga y de sus intestinos y son queridos, se siente muy
orgulloso/a de su obra, tiene la sensación de haber creado algo que estima
como una parte importante de sí mismo/a. El valor otorgado a sus
producciones, primero orina y luego heces, se relaciona también con un deseo
de llevarse bien con quienes lo rodean, es conocido que a las primeras muestras
del control de esfínter los niños y niñas son reforzados positivamente por sus
padres y educadores. El estadio anal está ligado a las tareas de limpieza e
higiene siendo importante la atmósfera que se proporciona al niño o niña para el
aprendizaje. La educación esfinteriana suele ser todo un tema para los padres
y cuidadores. Este proceso de adquisición se presenta en distintos escenarios;
de muchísima ansiedad y/o angustia, con entusiasmo, tranquilidad, apremio,
entre otros. Los adultos, en ocasiones, se sienten orgullosos por el rápido
aprendizaje que tiene sus niños, otros se enojan muchísimo cuando retroceden
en este hábito pero generalmente es algo que implica trabajo a nivel de los
adultos encargados de sus cuidados. Sea cual fuere la atmósfera otorgada por
padres y educadores a los niños, éste tendrá efectos en su desarrollo. En este
estado, la zona erógena es la anal y se liga con las funciones de expulsión y
retención, constituyéndose a través de la simbolización que las heces, son un
objeto separable del propio cuerpo, como lo fue el pecho. Este proceso,
además, establece la noción de tiempo ya que entenderá que la comida realiza
un recorrido desde su entrada hasta su salida, incorpora lo que le sirve y
elimina lo que no utiliza. En general, es aquí donde se visibiliza en el niño o niña
un comportamiento irritable, un aumento en sus conductas agresivas,
oposicionistas y desafiantes. Esto se debe, a que a su corta edad está lidiando
con demasiadas exigencias corporales y emocionales, cambiando de bebe a
niño, separándose de sus padres y aprendiendo a controlarse en diversos
ámbitos. Los niños o niñas pueden jugar con sus deposiciones y hacer de este
tema algo gracioso, este placer es normal, luego evolucionará y será sustituido
por la tierra y el agua. Sólo la persistencia de este placer, en el niño o niña más
grande, deberá suponer que una etapa de la evolución no ha sido normalmente
superada. Lo gracioso dejará de serlo y se transformará en algo pudoroso,
vergonzoso o que le proporcionará asco. En este tiempo los infantes empiezan a
cuestionarse y teorizan respecto al nacimiento de los bebés, las diferencias
anatómicas entre los niños y las niñas, la diferencia entre los orificios
corporales respectivos para orinar, defecar y nacer, junto con esto el tema de
la curiosidad sexual y el placer que puede obtener de su propio cuerpo.
las experiencias positivas durante esta etapa sientan las bases para que
las personas se conviertan en adultos competentes, productivos y
creativos.
Sin embargo, no todos los padres proporcionan el apoyo y el estímulo que
los niños necesitan durante esta etapa. Algunos padres castigan,
ridiculizan o incluso avergüenzan a un niño cuando tiene accidentes.
CONDUCTAS SEXUALES EN LA PRIMERA INFANCIA
(0-2 AÑOS)
Cada niño niña tiene sus tiempos propios y su manera de
ser es única, por tanto no es necesario que todos los niños
o niñas manifiesten todas y cada una de las conductas ni
tampoco en relación a una determinada edad.
0-12 MESES
La mayoría de los bebés nacen obviamente como machos o hembras,
posteriormente comienza la influencia de los factores psicosociales o
culturales, en la crianza y la socialización. Las actitudes hacia el bebé, desde
los colores tradicionales de su vestimenta, decoración del dormitorio, los
juguetes que se eligen, hasta la forma de hablarles y manipularlos, está influida
por la información que tenemos sobre si es niño o niña, y cómo deseamos y
esperamos que cada uno sea. Desde que nace el niño cuenta con el potencial
para relacionarse con el adulto a cargo de su cuidado, contando con el reflejo
de succión, lo cual le facilita la lactancia y, por ende, calmar el hambre. A
partir del tercer mes, realiza varias acciones con la finalidad de comunicarse
con sus cuidadores, sonríe, llora, gira la cabeza y grita. Durante el primer año
de vida se comienza a establecer la relación entre el niño y la niña y los adultos
cuidadores, lo cual es esencial para que pueda darse de manera eficaz el
proceso de socialización sexual.
La manifestación más evidente de la sexualidad infantil parte con el chupeteo
que representa una fuente de placer para el bebé que es satisfecha a través
del propio cuerpo estimulando la zona alrededor de la boca. Al comienzo, las
zonas erógenas se ven reforzadas por la función específica que cumplen, por
ejemplo la boca: alimentarse, sin embargo, luego el placer se independizará de
la función alimenticia y el chupeteo continuará simplemente por impulso y
placer aun habiendo saciado la necesidad de alimentarse. Posteriormente
descubrirá su propio cuerpo, le gusta mirar cómo se mueven sus manos,
meterse los dedos a la boca, emitir sonidos. A medida que va adquiriendo
habilidades motrices, podrá disfrutar de la manipulación de objetos seguros,
que le ofrezcan sonidos, color y texturas que explorar. La exploración del
propio cuerpo se inicia desde muy temprano, alrededor de los 7 u 8 meses de
vida cuando el bebé se da cuenta de su propio físico y descubre sus manos,
nariz, orejas y partes genitales mediante caricias. El infante toca sus genitales
descubriendo su pene o su vagina, y al experimentar sus primeras erecciones
producto de reacciones frente al tacto, fricción o necesidad de orinar.
Cuando los adultos desconocen que el descubrimiento
de los genitales es parte de un proceso natural y no
reaccionan con naturalidad empiezan a transmitir
actitudes negativas y a enviar mensajes de que hay una
parte del cuerpo que es sucia o que no se puede tocar.
1 - 2 AÑOS
Alrededor del año y medio o dos años los niños y niñas se interesan por aquello
que sale de sus cuerpos, pueden investigar su orina y excrementos, debido a
que aún no se ha instalado completamente la vivencia de asco o repugnancia
transmitida por los adultos. Continúan explorando su cuerpo desinhibidamente,
juegan con sus genitales y encuentran placer al hacerlo. La exploración de los
genitales de niños y niñas contribuye a estructurar su esquema corporal, su
identidad sexual.
Hacia los dos años el desarrollo de las habilidades lingüísticas favorece la
relación con otros niños y niñas, la participación en diversas actividades y
juegos y las primeras manifestaciones de independencia. Los niños y niñas
disfrutan imitando lo que hacen los demás, que es una manera de aprender
muchas cosas.
Alrededor de los dos años comienza a aparecer el juego simbólico, empiezan a
imaginar, pueden inventar que un palito podrá ser una cuchara y una hoja de
árbol un avión. Por otra parte, comienzan a comparar objetos y disfrutar
organizándolos por formas, colores o uso que solo ellos saben.
Tanto niñas como niños deben sentirse libres para jugar a lo que les gusta o les
surge como necesidad. No existen juegos ni juguetes exclusivos para los niños
o las niñas, hay sí actividades y objetos que le interesan más a determinado
niño o niña, independiente de su sexo, por ejemplo, hay niños que aman la pelota
y otros que prefieren pintar, así como hay niñas que adoran jugar con muñecas
y otras les gusta jugar con autos.
Conductas sexuales no esperadas
Todos los niños y niñas presentan conductas en el área sexual que son
indicativas de un desarrollo normal, siendo relevante que los adultos
reconozcan y comprendan cómo se desarrolla y manifiesta la sexualidad
infantil. Conocer el comportamiento sexual esperado de los niños y niñas en la
primera infancia, contribuye a que los adultos no confundan o malinterpreten
una conducta esperada como algo anormal, dañino o tiendan a detectar estas
conductas como señales de posible abuso sexual.
Debemos reconocer que muchas veces para los adultos responsables del
cuidado de los niños y niñas,
y educadoras no es una tarea fácil determinar si el comportamiento sexual que
observan es “natural”, “normal” o propio de un desarrollo sano de la sexualidad,
o por el contrario, exige que se le preste una atención especial, se informe
inmediatamente para buscar apoyo, dado que pudiera ser señal de riesgo para
el desarrollo integral y bienestar del niño o niña.
El tipo de conductas sexuales de los niños y niñas y la frecuencia con la que
ocurren, puede depender de diversos factores, tales como: las actitudes de los
padres hacia la sexualidad, el nivel educativo de los cuidadores, las reglas
existentes en la familia sobre la desnudez, las situaciones de la vida diaria que
generan tensión, la presencia de violencia intrafamiliar, entre otros.
Señales para estar atentos frente a las conductas sexuales de un niño o
niña:
Si un niño o niña se autoestimula todo el día y prefiere hacer esto en vez
de realizar otras actividades que son de interés para su edad. Por
ejemplo, dejan de jugar o de comer por tocarse.
Si un niño o niña insiste en buscar juegos sexuales con otro niños/ as
que no lo desean o con adultos.
Si un niño o niña muestra juegos sexuales no esperables para su edad
como por ejemplo jugar al sexo oral, introducir objetos en el ano o la
vagina insistentemente, imitar el coito, con gestos o sonidos evocadores.
Si un niño o niña insiste en tocar a otros niños o adultos, aunque se le
diga que no.
Cuando produce en sí mismos o en otros daño físico o emocional, miedo,
vergüenza, culpa, tristeza o rabia.
Cuando hay agresión, presión o coerción.
Algunas de las hipótesis sobre las causas asociadas a las conductas
sexuales
No esperadas pueden ser:
o Estas conductas pueden ser -aunque no siempre los son- señales de que
el niño o niña pudiese estar siendo víctima de alguna vulneración de
derechos como es el abuso sexual.
o En el medio familiar y social en el que vive el niño o niña ha estado
expuesto a información sexual que sobrepasa su capacidad de
comprensión
o El niño o niña permanece mucho tiempo al cuidado de un adolescente o
adulto que no se inhiben para hablar sobre temas sexuales o satisface
sus necesidades eróticas en presencia del niño/a, por ej. Ver películas
pornográficas y masturbarse.
o Contexto familiar en que los límites personales no existen o son
excesivamente flexibles, en relación con la desnudez, la proximidad
física y las expresiones afectivas y eróticas.
ABUSO SEXUAL INFANTIL
El término abuso sexual infantil es el más común en la literatura especializada
para referirse al conjunto de agresiones sexuales que puede sufrir un niño o
niña, constituye una grave vulneración de derechos y se constituye en un delito
cuando el supuesto agresor es un adulto o persona mayor de 14 años de edad
que utiliza a un niño o niña con el objeto de satisfacer su deseo sexual,
pudiendo hacer uso para ello de amenazas, violencia, engaños, manipulación
emocional o seducción.
Algunas de las actividades sexualmente abusivas pueden ser:
Sin contacto físico
Insinuaciones verbales Relatos con contenidos de connotación sexual
Conductas exhibicionistas (exhibirse desnudo o masturbarse frente a un
niño/a)
Exponer al niño/a a observar material pornográfico Incitar al niño a
observar actos sexuales entre dos personas o más personas o a
presenciar abusos sexuales hacia otros niños /as
Con contacto físico
Manoseos o tocaciones de las partes íntimas del niño/a Masturbación del
niño o estimulación genital directa
Penetración en la vagina, ano o boca, en cualquiera de sus variantes (con
partes del cuerpo, objetos, etc.)
Besos en la boca con introducción de lengua por parte de una adulto
Explotación sexual
Utilizar al niño/a en la producción de material pornográfico Promover la
prostitución infantil
Los indicadores
Área Física
- Quejas de dolor, picazón o heridas en la zona genital o anal.
- Ropa interior rasgada, manchada y/o ensangrentada.
- Irritación en zona genital o anal. Infecciones urinarias a repetición.
- Enfermedades de transmisión sexual en genitales, ano, boca (herpes,
gonorrea, entre otras) Dificultades para andar y sentarse.
- Enuresis o encopresis.
Área Conductual y Emocional Cambios bruscos de conducta:
- De introvertido y pasivo se comporta inquieto y agresivo.
- De conversador y extrovertido se comporta retraído, solitario y
silencioso.
- Aparición de temores repentinos e infundados.
- Miedo a estar solo, a los hombres o a alguna persona en especial (por lo
general adultos).
- Rechazo a alguien en forma repentina.
- Llantos frecuentes.
Indicadores Área Sexual
Estudios sobre una revisión de los efectos a corto plazo del abuso sexual,
encontraron que los niños o niñas que han sufrido vivencia de abuso sexual
tienen más probabilidad de desarrollar algún tipo de comportamiento sexual no
esperado, tales como:
- Conocimiento sexual precoz; interacción sexualizada con otras personas;
dibujos sexualmente explícitos; actividad sexual con animales o
juguetes, tocarse los genitales excesivamente, actividad que produce
daño, se hace numerosas veces al día, que no se puede detener, que se
acompaña de sonidos emitidos por el niño o niña, o bien, que se asocia a
introducción de objetos en la vagina o ano
Impacto del Abuso Sexual: En los niños y niñas, dentro de los efectos del
abuso sexual infantil se puede ver afectado el desarrollo del niño o la niña,
pudiendo alterar la visión de sí mismo, de los otros y del mundo e, incluso,
produciendo la alteración de la vivencia de su propia sexualidad.