CURSO DE CUENTOS
Charo Pita
INTRODUCCIÓN
“En una ocasión, un periodista de la televisión me hizo una de esas
preguntas incontestables con las que tanto les gusta desconcertar a
los entrevistados. Estábamos en un parque. Era evidente que
quería sorprenderme, por la ansiedad con la que, en cuanto el
camarógrafo le dio la orden, disparó: “¿Qué es un cuento?” Yo me
quedé unos instantes en silencio, cosa que no se debe hacer
cuando se está enfrente de una cámara; parece que, en televisión,
pensar resulta aburrido, débil y hasta vergonzoso. Como no
encontré ninguna respuesta, decidí contraatacar con otra pregunta:
“¿Qué no es un cuento?”… Luego agregué: La vida es cuento, la
historia es un cuento, las matemáticas son un cuento, usted mismo
es un cuento. Y rematé con un desafío: Si usted me dice qué no es
un cuento, tal vez yo logre decirle qué es un cuento.”
Nicolás Buenaventura “Cuando el hombre es su palabra y
otros cuentos”
El ser humano es su palabra.
No se concibe comunidad, ni pueblo que no sea capaz de fabular
bien sea sus orígenes o esos acontecimientos más significativos
sobre los que se asienta su manera de entender el mundo.
Todo individuo organiza sus recuerdos bajo la estructura de una
historia única que resume su experiencia y que se llama biografía.
Es más, las personas que carecen de esta capacidad son tratadas
como enfermos.
Tanto para un individuo como para una colectividad, el contenido de
sus historias así como la forma de comunicarlas se convierten en
su signo de identidad. Más allá de la imagen, las palabras
construyen un cuerpo simbólico y emotivo que determinan las
semejanzas y peculiaridades de cada ser frente al resto del mundo.
Una empresa es un grupo particular con una historia común. La
manera en la que articule su propio relato decidirá su posición
dentro del entramado social y de mercado y, al mismo tiempo,
sentará las bases sobre las que se asientan las relaciones entre los
miembros que la conforman.
Con este curso pretendemos el descubrimiento de la narración
como herramienta esencial a la hora de articular discursos públicos.
Para ello no incidiremos en ejemplos que puedan condicionar a los
participantes al curso, sino que intentaremos ahondar en el narrador
que cada uno lleva dentro con el fin de explorar ese terreno esencial
e intransferible que lo hace diferente.
VENTAJAS DEL COMUNICATIVAS DELRELATO
Siempre nos hemos apoyado en dos pilares para construir nuestra
realidad: la percepción del mundo real, a través de nuestros
sentidos, y la del imaginario, a través de nuestra mente o espíritu.
Tan importantes y verdaderas para el avance de la humanidad han
resuelto ser la navegación, la electricidad o la penicilina, como las
novelas de Cervantes, las películas de Buñuel o las canciones de
Gardel. Siempre hemos necesitado contarnos historias para
construirnos una identidad y lograr que nuestra vida cobre sentido.
Antonio Núñez “¡Será mejor que lo cuentes!”
1) Los cuentos van más allá de lo puramente expresado,
ahondando en la realidad y transformándola, al tiempo que
dan sentido a ciertas capas de la existencia imposibles de
aprehender con la lógica.
2) La carga emocional de los relatos capta mejor nuestra
atención que la simple información, haciendo que alcancemos
el sentido de los acontecimientos de una manera más rápida y
más profunda que los mensajes asépticos e informativos.
3) Confiamos más en una persona con un relato que sentimos
cercano. Su discurso adquiere una mayor credibilidad.
4) El relato persuade al oyente, que se identifica con él, lo incita
a la acción, se siente capaz de superar cualquier obstáculo
del mismo modo que el héroe de la historia consigue superar
el conflicto; sin embargo, los datos acaban saturando creándo
en el que escucha una sensación de impotencia
5) Cuanto mayor es el grado de conflicto que presenta una
historia mayor es el grado de persuasión.
6) Narrar una historia fomenta la cohesión y la participación. Un
relato que cala en el público se comparte con otros, se
expande, sirve como pretexto y estímulo para que los oyentes
recuerden sus experiencias y tomen parte contando a su vez.
7) El relato, al contrario que otro tipo de discursos, no impone su
verdad, se limita a contar.
LA ESTRUCTURA NARRATIVA
Existe una estructura narrativa básica (planteamiento, nudo y
desenlace) que subyace a todo relato y que, de una manera u otra,
se manifiesta de manera universal. Esos cimientos confieren unidad
al cuento y amplían su potencial comunicador. Se trata de un
esqueleto que permite:
1) Que la historia sea fácilmente manejable para la persona que
la cuenta.
2) Que la historia resulte fácilmente comprensible para el oyente.
3) Sirve de esquema a partir del cual desarrollar los detalles que
le den profundidad y personalidad.
4) Permite memorizarla con facilidad.
Pero por encima de todo se necesita UN CONFLICTO. Sin conflicto
no hay historia. Puede haber una descripción, una exposición, una
argumentación, pero NUNCA UN RELATO.
“Sin conflicto no hay acción, sin acción no hay personajes, sin
personajes no hay historia” Aristóteles.
CONFLICTO, ACCIÓN Y PERSONAJE O PERSONAJES que
actúan, he ahí la esencia de toda buena historia.
IMPORTANTE
1) Toda narración trata de un desequilibrio, de una situación de
cambio en la que el protagonista tiene que decidir y actuar.
Esa situación es la que denominamos conflicto. El conflicto
puede ser interno (del protagonista con uno mismo), con otros
personajes, o con el entorno circundante (estamos en el
desierto y se nos acaba el agua). En una historia pueden
darse a un tiempo los tres tipos de conflicto.
2) El conflicto tiene que avanzar. Si introducimos una acción que
no hace evolucionar el relato o algún hecho no significativo
para el conflicto, la narración puede estancarse.
3) En un cuento tienen que suceder cosas, es decir, predominan
los verbos (acciones) sobre los sustantivos y los adjetivos
(descripciones).
4) En todo relato oral, como en todo discurso, debe existir una
única línea de acción. Tenemos que tener en cuenta que el
oyente, a diferencia del lector, no puede volver atrás cuando
no comprende algo por lo que debemos facilitarle el proceso y
evitar que se pierda.
5) La críptica relación causal entre acontecimientos imposibilita
al receptor extraer un sentido al relato
6) El protagonista puede ser singular o colectivo, pero no se
puede diluir en la historia, no puede desaparecer, no puede
confundirse con ningún otro personaje.
Muy Importante:
- Es imprescindible identificar formalmente el relato que
queramos contar con una palabra que resuma su esencia y
trabajarlo teniendo en cuenta siempre ese vocablo que lo
define (Ariel/ blancura).
- Resulta también importante clarificar el género sobre el que
deseamos cimentar el discurso para que resulte más
persuasivo: intriga, terror, comedia, relato de maduración…
PUNTO DE VISTA Y TEMPORALIDAD EN EL RELATO
El cuento es una gradación cuyo punto culminante (clímax) debe
alcanzarse al final. Si se empieza la historia creando expectativas
impresionantes debes mantener el interés para que no decaiga.
- Punto de vista: la elección de la persona narrativa es importante.
a) La 1ª persona: facilita el ambiente de intimidad y el tono de
conversación. Refuerza la verosimilitud. Se logra mayor
credibilidad y empatía.
b) La 3ª persona: perfecto para cuentos de carácter mítico.
Refuerza la idea de lejanía e intemporalidad.
c) La 1ª y 3ª persona: posibilita la mezcla de lo personal y lo
mítico.
- La temporalidad:
a) Narración cronológica, lineal, del pasado al futuro (relatos tipo
¿qué ocurrió?) o del futuro al pasado (relatos tipo ¿por qué
ocurrió?)
b) In media res: comienza en mitad de la línea temporal.
c) Recursos temporales: Flash back, elipses…
DIFERENCIAS ENTRE LEER Y CONTAR
Es importante diferenciar entre leer y contar. Por muy bien que se
lea en voz alta, una historia o un comunicado pierden
espontaneidad si van directamente del papel a los labios.
Encorsetadas por unas frases demasiado ceñidas a la escritura, se
pierden la alusión directa al oyente, la mirada, la emoción, el
silencio no como mera pausa respiratoria, sino como necesidad
organizativa y aglutinadora tanto para el emisor como para los
receptores.
El discurso narrado, sin embargo, es fresco. Permite que el cuerpo,
libre de la dictadura del folio, hable a través de los gestos, que la
mirada se apoye en los oyentes, que las palabras surjan renovadas,
tamizadas a través de la inspiración y las necesidades del
momento. Cada frase nace en ese mismo instante acomodada a los
estímulos que nos rodean.
Que nadie se asuste, es LA FRASE la que se hace en el instante no
EL RELATO. Sus bases están perfectamente asentadas en nuestro
interior gracias a un trabajo previo que permite ir desarrollando el
discurso con fluidez, como quien tira de un hilo.
SABEMOS LO QUE VAMOS A DECIR NO CÓMO LO VAMOS A
DECIR, con qué vocablos, con qué expresiones. Esto, además,
permite introducir novedades, pequeñas improvisaciones o
recuerdos no preparados previamente, sin que por ello perdamos la
orientación en la historia. El discurso vive, respira, se mueve crece,
se transforma.
Podemos decirlo una y otra vez.
Siempre es el mismo, pero diferente.
COMO PASAR DE LO ESCRITO A LO ORAL
Para contar un texto escrito, debemos trabajar los siguientes
puntos:
1) Lectura repetida del texto, primero para nosotros mismos,
después en voz alta. Debemos fijarnos en la fonética de las
palabras que utilizamos: no es lo mismo decir susurrar que
murmurar ni irritar que enfadar. En los dos casos, las dos primeras
palabras (susurrar e irritar) nos ayudan a enfatizar apoyándonos en
sus fonemas. Lo importante es quedarse con la esencia, con las
emociones que queremos transmitir interiorizándolas.
2) Vaciado del texto: eliminar todo aquello que no aporte nada al
desarrollo de la historia, lo puramente ornamental y prescindible.
3) Configuración del esqueleto: estructura esquematizada de lo
imprescindible. Paso por paso vamos estableciendo por puntos las
relaciones causa-efecto desde el planteamiento hasta el desenlace.
-4) Guardamos el texto bajo llave. Maduración del esqueleto al
margen de lo escrito. Con el esquema siempre en la cabeza, lo
vamos llenando de imágenes nuestras.
5) Reconstrucción personal de la historia. Es muy importante
acercarla lo más posible a nuestra propia experiencia.
6) Elaboración oral de detalles.
7) Grabación y escucha.
8) Grabación en video y visualización.
MECANISMOS PARA MANTENER LA ATENCIÓN
Nada más entrar en el dormitorio de rey, Shahrazad empezó a
contarle un cuento maravilloso y lo interrumpió tan hábilmente en la
parte más emocionante que él no pudo soportar deshacerse de ella
al amanecer. De modo que le permitió vivir hasta la noche siguiente
para que acabara de contarlo. La segunda noche, Shahrazad, le
contó otra historia maravillosa, pero como al llegar el alba todavía
no la había terminado, el rey tuvo que perdonarle otra vez la vida.
La tercera noche ocurrió lo mismo y la siguiente, y así durante mil
noches que son casi tres años, hasta que el rey ya no pudo
imaginarse la vida sin sus historias.
Fatime Mernissi “Sueños en el umbral”
Existen una serie de estrategias que ayudan a que el receptor no
pierda el interés en el transcurso de un relato. Son los mecanismos
de atención internos y los mecanismos de atención externos.
a) Internos: Los mecanismos de atención internos son aquellos
que se insertan dentro del discurso. Tienen que ver con la
forma de articular su contenido.
• La intriga. Es el más importante de todos. Consiste en
dosificar la información que se posee de manera que a
medida que el relato avance se vayan despertando
interrogantes en los oyentes. Cuanto mayor sea el
conflicto mayor será la necesidad de saber de los
receptores. Las preguntas que debe suscitar el
narrador y que hacen que la atención del relato siga
viva son : ¿Qué ocurre después? Y ¿Por qué ocurrió?
También el relato puede generar una pregunta
específica que se deberá responder al final de la
historia, interrogante alrededor de la cual se organiza
toda la trama. La elipsis es un recurso que permite
trabajar la intriga.
• La sorpresa: la aparición de un elemento inesperado en
el relato. La creación de falsas expectativas que
después se rompen (ver en el dossier el cuento titulado
Soledad)
• Utilización de paradojas (Era ateo de los pies a la
cabeza, pero coleccionaba figuras de La Virgen María
que guardaba con devoción en su estantería) o
expresiones insólitas o expresiones conocidas
reinterpretadas (Mi bisabuelo era además un “hombre
de palabra”. Quiero decir que cuando algún miembro
de la familia entraba en el salón y le preguntaba: Hola,
bisabuelo, ¿qué tal estás? Él respondía: Ben. O: Mal.O:
Regular. Pero nunca: Bon, pois tirando, que parece que
a néboa me afecta aos ósos e ao lumbago.)
• No tener miedo a utilizar vocabulario “a priori”
supuestamente desconocido para los receptores. No
adecuar en exceso la expresión en función del tipo de
oyente, puede entenderse como un acercamiento
paternalista, pero tampoco mostrarse críptico. Intentar
en todo caso ser uno mismo.
• Cometer un error voluntario: ej. "...Caperucita azul le
dijo..."
• Enumeración que se repite cada cierto tiempo en el
relato: relajación en la cantidad de información emitida,
lo que permite un descanso al oyente y establecer una
complicidad con el receptor. Importante: si el estribillo
se repite en exceso pierde funcionalidad, aburre, por lo
que a veces resulta eficaz establecer una variación
mínima.
• Aludir directamente al oyente con una pregunta
retórica.
• Las metáforas: el lenguaje no sólo significa también
connota o sugiere. Partiendo de esta posibilidad
lingüística, a veces podemos establecer asociaciones
entre palabras en principio aparentemente alejadas en
lo relativo a su campo semántico, incluso podemos
llegar a sustituir un término por otro. En esto consiste la
metáfora. Existen muchísimas metáforas fosilizadas en
el lenguaje poético y cotidiano. Si yo digo el tiempo es
oro, todo el mundo comprende la relación establecida
entre ambos vocablos. Si hablo de las perlas de tu
boca se sabe que me refiero a los dientes cuya
blancura se asemeja a la de esas piedras. Ambas
expresiones se han convertido en lugares comunes
anquilosados. Pero la metáfora es sobre todo un área
de experimentación lingüística donde podemos
encontrar imágenes tremendamente innovadoras,
potentes incluso reveladoras al poner en contacto
realidades hasta ahora jamás relacionadas.
b) Externos: Los mecanismos de expresión externos son
aquellos que tienen que ver con la manera de contar, con la
interacción narrador-receptor o con cuestiones relativas al
espacio donde se desarrolla el relato.
• Evitar la monotonía en el tono de voz. Buscar el sentido
en lo que decimos y llenarlo en cada momento de la
emoción adecuada. La persona que narra, al igual que
la que canta, tiene en el cuerpo el instrumento preciso
para llevar a cabo su tarea. El cuerpo es el emisor, el
resonador, lo que dota al relato de toda su intensidad
sonora y tímbrica. Estudiar el cuerpo en su forma
rítmica, dominar la musicalidad única e intransferible de
sus miembros facilita la amplitud, regala dimensiones
nuevas, rebasa en un abrazo cuyo calor es la voz.
Cualquier instrumento de cuerda, si está bien afinado,
vibra por simpatía ante el sonido del diapasón, no hace
falta contacto más íntimo que el que ofrecen las ondas
sonoras. De la misma forma fluye el oyente ante un
relato. El sentido de las palabras se duplica, el relato
crece sugerente cuando la persona que narra se
maneja a sí misma sin miedo, sin tensión, sin mentira,
desde su anatomía, su psique, su duende, únicos.
• El silencio controlado y activo. El silencio es un
sentimiento, una forma significante, no el contrapunto a
la sonoridad imperante. Provoca complicidad, inquietud
y acrecienta el interés del oyente. Hay que manejarlo
con cuidado para evitar una ruptura en el ritmo
narrativo.
• La participación activa del oyente a través de una
pregunta o un objeto a enseñar. Importante: cualquiera
de estos dos elementos debe estar perfectamente
integrado en la narración para evitar un desvío de
atención que lleve al público a crearle intereses ajenos
a la historia.
• El espacio: un ambiente cálido, cómodo, con buena
acústica, una focalización visual centrada en el
narrador, una colocación adecuada de los oyentes (de
espaldas siempre a cualquier núcleo de posible
interferencia), facilita el buen desarrollo de una
narración.
• La receptividad del narrador hacia el oyente, hacia sus
comentarios y reacciones, integrándolos, incluso, en el
relato. Importante: todo discurso ameno surge de la
interacción entre narrador y público
• La visualización: Cuando contamos no sólo utilizamos
el poder significativo de las palabras, sino también su
capacidad de sugerencia. Es importante hacer visible lo
que se quiere contar. A veces sobran las palabras y
cobra relevancia la expresividad del gesto. Esto permite
descansar al que escucha y otorga al relato una
densidad mayor. Mostrar lo que se quiere decir es más
eficaz que explicarlo todo. Resulta muchísimo más
impactante ver a un personaje desesperado que
haciendo una reflexión sobre la desesperación. Para
trabajar la visualización tomad como referencia los
adjetivos, prescindid de ellos y utilizadlos del mismo
modo que los actores usan las acotaciones del texto
teatral, esto es, como un apunte acerca de la situación
emocional del personaje, algo que no se dice, pero se
ve. Para ello tenéis como base vuestro propio bagaje
emocional: el personaje se entristece o se alegra del
mismo modo que vosotros os entristecéis u os alegráis
y el cuerpo responde de manera orgánica a esa tristeza
o a esa alegría. Las posturas abiertas con los hombros
hacia atrás y el pecho fuera tienden a utilizarse en
momentos de optimismo. Por el contrario, la tristeza, la
depresión, la impotencia tienden a encarnarse en
posturas cerradas con el pecho hacia dentro y los
hombros encogidos.
LA PERSONA QUE NARRA
“El resultado del fluir libre de la voz es la expresión del sentir en el
momento real.”
Carmen Quiñones
“En primer lugar, imaginé cómo debería sonar cada voz; después
creé un matiz de color específico adecuado para cada voz. Cuando
estaba cantando el drama de la canción, mis emociones,
sentimientos y matices tonales cambiaban en respuesta al texto y la
música. Si alguien me preguntara cómo matizaba mi voz para cada
uno de los personajes, diría que mi imaginación, la respuesta
emocional a cada personaje, y la intuición, eran las partes más
importantes.”
Alexander Kipnis
Iacob, sorprendido, abrió los ojos y vio a una niña que lo desnudó
con una pregunta: ¿Qué haces loco? Intimidado, Jacob respondió:
¡Cuento cuentos! ¿Y para qué?, insistió la niña. ¡Para cambiar el
mundo!, contestó temerario y convencido. ¿Y crees que lo estás
logrando?, agregó la niña. ¿Estás loco? ¿No ves que nadie te oye,
nadie te detiene a escucharte? Jacob miró la plaza vacía, los
adoquines, los árboles, sintió el viento frío, la sordera del mundo, su
soledad… Entristeció. Recorrió su vida entera en un instante y de
pronto una idea genial germinó en su pensamiento y floreció en su
palabra: ¡Cuento!, dijo. ¡Y contaré hasta el último día de mi vida! Al
principio contaba cuentos para cambiar el mundo… Ahora cuento
cuentos para que el mundo no me cambie.
Nicolás Buenaventura “Cuando el hombre es su palabra y
otros cuentos”
Hay que tener en cuenta:
- Cada persona encierra en sí misma un narrador único. La
mimesis a la hora de contar no sirve. Lo que en un cuentero
resulta orgánico, en otro, sin embargo, carece de naturalidad y
sentido.
- La persona que habla en público debe hacerlo desde sí misma,
sin ningún tipo de artificialidad. Si algo nos resulta incómodo o
inverosímil , por muy bien argumentado que esté, los oyentes
captarán enseguida que algo falla. La comunicación entre emisor
y receptor va más allá de las palabras.
- Buscar en lo cotidiano y particular historias, momentos que
puedan introducirse y humanizar el discurso.
- El narrador es omnipotente, es el único que lo sabe todo acerca
de la historia, por tanto puede manejarla a su antojo. Puede
equivocarse. Lo único que tiene que hacer es integrar el error
intentando mantener en lo posible la coherencia interna del
relato. Si uno no pierde las riendas de la narración ni la
compostura, muchas veces los receptores ni siquiera se darán
cuenta. Si la equivocación es demasiado evidente, sin embargo,
lo mejor es corregirla sin tensiones, con sentido del humor.
- No exagerar nunca la expresión. Cuánto más se insiste en algo
potente antes se desgasta y deja de significar.
- Aprovechar las posibilidades personales para desarrollar un
estilo propio. Intentar fijar de una forma orgánica aquello que
funciona.
- Mirar a los ojos a nuestros interlocutores para demostrar que el
canal de comunicación continúa abierto. La mirada es esencial,
con ella se transmiten multitud de mensajes callados, sutiles.
- Evitar los tics verbales (entonces… entonces…; y… y…y…) y
corporales (mover en exceso las manos, meter insistente el pelo
detrás de la oreja, sacudir una pierna…)
- Elegir una forma cómoda para narrar. Evitar las posturas
cerradas que coartan la espontaneidad e impiden movimientos
fluidos, al tiempo que favorecen los tics corporales. Si queremos
que la comunicación funcione evitar cruzar las piernas y los
brazos.
- Cuando se empieza una historia hay que terminarla.
- Asumir los errores, reflexionar sobre ellos y, sobre todo, no
desanimarse.
- La libreta del narrador: lugar donde anotamos todo tipo de
cuestiones relacionadas con nuestra actividad oral: bibliografía,
ideas recibidas a través de la lectura o la escucha, juegos
lingüísticos, comentarios acerca de nuestra experiencia práctica,
fórmulas mnemotécnicas en clave personal que nos permitan
recordar el esqueleto de un cuento, sus palabras o instantes
claves, frases que se dicen en el trabajo, en la calle… La gente
dice cosas asombrosas que nos pueden inspirar una historia o
una manera de decir.
“Ser una persona es tener una historia que contar”
Isak Dinesen
“La imaginación no es la mentira”
Daniel Pennac
BIBLIOGRAFÍA
En rojo los manuales considerados de más interés.
Estrella Ortiz: Contar con los Cuentos, ed. Palabras del Candil.
Teresa Imízcoz: Manual para Cuentistas, ed. Península, 1999
José Antonio Marina: La Inteligencia Fracasada, ed. Anagrama,
2005
Bovo, A M: Narrar, oficio trémulo, ed. Atuel
Martín Taffarel, Teresa: El Tejido del Cuento, Ed. Octaedro.
Eliade, Mircea: Mito y Realidad, ed. Kairós, 2003
Jung, CG: El hombre y sus símbolos
Lynch Enrique: La Lección de Sheherezade, ed. Anagrama 1987
Cassany Daniel, La Cocina de la Escritura, ed. Anagrama 2002
Queneau Raymond Ejercicios de estilo, ed. Cátedra 1947
Anderson Imbert Enrique: Teoría y técnica del cuento, ed. Ariel 1991
Lodge David: El arte de la ficción, ed. Península, 2002
Lausberg Heinrich: Elementos de Retórica literaria
Núñez Antonio: ¡Será mejor que lo cuentes!, ed. Empresa Activa,
2007
Mateo, Pepito El Narrador oral y el imaginario, ed. Palabras del
Candil.
Buenaventura, Nicolás, Palabra de Cuentero, ed. Palabras del
Candil.
Ong, Walter: Oralidad y escritura, Fondo de Cultura Económica.
Havelock, Eric: La Musa aprende a escribir, bolsillo paidós.
González García, Francisco Javier: A Través de Homero,
Universidad Santiago de Compostela.
Novelas sobre narración oral:
Schami Rafik: Narradores de la noche, ed. Siruela.
Kadaré, Ismail: El Expediente H, Alianza Editorial.
Canetti, Elias: Las Voces de Marrakesh, ed. Pre-Textos
Vargas Llosa, Mario: El Hablador, Punto de lectura.