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Cuál Es en Realidad La Diferencia Entre Tentación y Pecado

1) La tentación se refiere al deseo de realizar una acción agradable pero dañina a largo plazo, ya sea por razones legales, sociales o psicológicas. 2) En el contexto religioso, la tentación se refiere a la inclinación al pecado hereditaria en los seres humanos desde Adán y Eva. 3) La tentación no es lo mismo que cometer pecado; el pecado solo ocurre cuando se da el consentimiento a los deseos y tentaciones. La tentación sirve para probar la fe.

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Cuál Es en Realidad La Diferencia Entre Tentación y Pecado

1) La tentación se refiere al deseo de realizar una acción agradable pero dañina a largo plazo, ya sea por razones legales, sociales o psicológicas. 2) En el contexto religioso, la tentación se refiere a la inclinación al pecado hereditaria en los seres humanos desde Adán y Eva. 3) La tentación no es lo mismo que cometer pecado; el pecado solo ocurre cuando se da el consentimiento a los deseos y tentaciones. La tentación sirve para probar la fe.

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Diccionario: “TENTACION”

Tentación es el deseo de realizar una acción inmediatamente


agradable pero probablemente dañina a largo plazo, por multitud
de razones: legal, social, psicológica (incluyéndose la culpa), etc.
También designa al acto de coaccionar o inducir a una persona la
realización de un acto, por manipulación o por influencia de
curiosidad, deseo o miedo de pérdida.
En el ámbito de las religiones, se refiere a la inclinación al pecado.

Tenemos: tendencia a pecar, el pecado en la carne

El pecado entró al mundo a causa de una desobediencia cometida


por los primeros seres humanos, Adán y Eva. Todos nosotros sus
descendientes hemos heredado el pecado en la carne, esto no es
una infracción, sino una tendencia o deseo para hacer la propia
voluntad y no la voluntad de Dios. La Biblia utiliza muchas
palabras para describir esta tendencia: pecado en la carne, el
cuerpo de pecado, la ley del pecado, deseos y pasiones, etc. En
Romanos 7,18 Pablo escribe: “Y yo sé que en mí, esto es, en mi
carne, no mora el bien”. Aquí él describe esta tendencia para
pecar que todos hemos heredado.
VEAMOS : ¿Tentación y pecado?

Santiago escribe claramente sobre el tema tentación y


pecado. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de
parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él
tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia
concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la
concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y
el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
Santiago1:13-15.
De esto podemos deducir que la tentación en sí, no es lo mismo
que cometer o hacer pecado; el pecado es el resultado de una
concepción, cuando mi mente está de acuerdo con mi
concupiscencia(o deseos) que viven en mi carne o naturaleza
humana. Esto quiere decir que cometer pecado es algo que yo elijo
hacer, y el pecado no se puede llevar a cabo sin que yo dé mi
consentimiento.
¡NADIE TENEMOS, NECESIDAD DE PECAR!

En otras palabras, Santiago nos enseña que la tentación es una


prueba a mi fe, y que quienes soportan en la tentación sin pecar,
recibirán la corona de vida (Santiago 1,12). De la misma manera
Pedro escribe que nuestras pruebas (tentaciones) son motivo de
gozo, pues nuestra fe es probada, y tiene la salvación de nuestra
alma como resultado. El mensaje del evangelio es que aunque yo
sea tentado no necesito pecar; yo puedo andar en las pisadas de
Jesús y vencer en la tentación. La paga del pecado es la muerte,
¡PERO LOS QUE VENCEN VAN A RECIBIR LA CORONA DE VIDA!
Ya vimos que viene del latín temptatĭo, la tentación es
la instigación que induce el deseo de algo. Puede tratarse de
una persona, una cosa, una circunstancia u otro tipo de estímulo.
La tentación está también asociada a la seducción y
la provocación.

Por ejemplo: “Los dulces son una tentación irresistible para mí”,
“El golfista pidió perdón por su infidelidad y dijo que no pudo
resistirse a las tentaciones”, “Un alcohólico en recuperación que
asiste a un fiesta está en problemas, ya que allí es más difícil no
caer en la tentación”.
En el ámbito religioso, la tentación es la incitación a pecar por
parte del Diablo (también conocido como Satanás o el Demonio).
El Diablo puede provocar al ser humano para haga o deje de hacer
algo, aprovechando la debilidad intrínseca del hombre para
alejarlo de Dios.
El primer caso de tentación de la historia que se conoce es
presumiblemente el que condenó al pecado eterno a Adán y Eva. Y
es que, a pesar de lo que se le había prohibido por parte de Dios,
no pudieron evitar el comer de aquél fruto que conformaban el
árbol del conocimiento del Bien y del Mal.
Y todo porque fueron tentados y persuadidos por una serpiente, en
realidad el Diablo. De esta manera su error trajo consigo que
fueran expulsados de manera eterna del paraíso y que se les
castigará para siempre con el sufrimiento y la muerte.
La Palabra sostiene que el ser humano vive una lucha constante
contra las tentaciones que intentan llevarlo por el camino más
fácil pero alejado de los mandatos divinos. Un ejemplo bíblico está
en la tentación que el Demonio coloca en el camino
de Jesús y Judas: mientras que Jesús no accede a
desobedecer, Judas termina traicionando a su maestro.
LA NATURALEZA Y PROPÓSITO DE LA TENTACIÓN
”¡Cuántos hay que convierten en su fin principal, no el gozar de
Dios, sino de sus propias concupiscencias!”, Thomas Watson.
¿Qué es la tentación? ¿Por qué diseñó Dios las tentaciones?
¿Cuándo solemos ser tentados? El creyente debe saber las
respuestas a estas preguntas, porque los resultados de una
tentación o prueba dependen de nuestra respuesta.
Es por eso que vale la pena pasar un tiempo meditando en estas
cosas.
DEFINICIÓN DE TENTACIÓN,BIBLICAMENTE.
Hay distintos contextos en que la palabra tentación se halla en la
Biblia, pero siempre ha de ser entendida como una invitación al
mal. En realidad lo que está en juego durante los periodos en que
se presenta al creyente son tres cosas, a saber:
 Nuestra confianza o duda a las Palabras de Dios. Este fue
uno de los elementos que definieron el destino fatal de la
humanidad (Gn. 3.1), y la peregrinación errante de 40 años
por parte de Israel en el desierto (He. 4.2).
 Medir nuestro discernimiento del bien y del mal, ya que se
puede hallar un paralelismo temático entre el desarrollo de
bebé a adulto con la vida espiritual (He. 5.11-14).
 Desnudar nuestro verdadero deleite. Si está en las cosas de
arriba (Mt. 16.23) y solo satisfecho en Dios (Sal. 73.25).
NATURALEZA (ORIGEN) DE LA TENTACIÓN
Debemos estar claros: la tentación no tiene como fuente a Dios
(Santiago 1.13). Bien es cierto que Satanás es llamado por
antonomasia el tentador, ya que en él se halló el origen del pecado
(Ez.28:15). Y si bien el Maligno ofrece señuelos al creyente, con
todo, y debido a la vieja naturaleza, la fuente de la tentación es
nuestro propio corazón: Engañoso es el corazón más que todas las
cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jer.17.9). Aun en los
creyentes todavía mora el mal (Ro. 7.14-24). Fue el Mismo Jesús
quien dijo: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los
homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos
testimonios, las blasfemias” (Mt. 15:19).
Una palabra clave usada por Santiago es concupiscencia: “… sino
que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es
atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha
concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da
a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis” , Santiago 1.14-
16. Thomas Watson dice que “…la concupiscencia es un deseo o
impulso desordenado que incita al alma a hacer lo malo… cuando
esta se hace violenta, no puede oírse ni a la conciencia ni a la
razón”.
Así que si el cristiano ha de combatir el pecado, mantenerse firme
y soportar los periodos (a veces prolongados, pero nunca más allá
de lo que pueda resistir) en que su fe está siendo examinada, debe
entender que la pelea es consigo mismo, que él es su peor
enemigo (la carne), y a la vez su mejor aliado (su nueva naturaleza
que le lleva a confiar y descansar en Cristo).
Dos grandes escenarios en que se da la Tentación.
Incitación al mal.
Si bien es cierto que siempre la tentación es invitación al mal,
existe aquel terreno en el cual se está midiendo nuestra
compresión y diferenciación del bien y del mal (He. 5:11-14). La
biblia dice que son días en los cuales a lo malo se le llama bueno y
a lo bueno malo (Is. 5.20), y Dios requiere que sus hijos entiendan,
disciernan y actúen conforme a Su bondad, justicia y santidad. Y
esto hace imprescindible que seamos edificados en el
conocimiento del Hijo de Dios, su Evangelio y las doctrinas que lo
soportan (Ef. 4:11-16) lo que incluye un sentido profundo de
corporeidad, identidad y unidad con la Iglesia.
Probados en la adversidad y la aflicción
La palabra tentación en el contexto de la carta de Santiago es
usada en medio de una gran persecución, encarcelamiento y
matanza contra los expatriados de la primera iglesia cristiana en
Jerusalén. En realidad lo que estaba en juego era si poseían o no
el carácter de Cristo, ya que debido a los acosos y acometidas de
infieles e impíos, ellos estaban tentados a responder mal por mal
(Stg. 3.11), y a dejarse llevar de la ira y buscar vengarse por su
mano (Stg. 1.19). Es por ello que Santiago les muestra la urgente
necesidad de Sabiduría de lo alto para resolver el conflicto y
vencer en la tentación (Stg. 3.17-18). Es por esto que Pablo dice a
los efesios que para soportar el día malo –del examen, de la
prueba– deben fortalecerse en el Señor y en el poder de su fuerza,
y armarse de Su carácter que siempre vence (Ef. 6:10-18).
En la adversidad, el sufrimiento y el dolor, el reconocimiento, la
aceptación y el disfrute de la Soberanía de Dios es el remedio
esencial para vencer la tentación (Sal. 115.3). Aun cuando seamos
heridos hasta la muerte “...Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se
levantará sobre el polvo”, Job 19:25.
EL PROPÓSITO PARA EL CUAL DIOS DISEÑÓ LA TENTACIÓN
En medio de la carta de Romanos hallamos uno de los capítulos
más apasionantes para los creyentes:
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan
a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que
fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea
el primogénito entre muchos hermanos”, Romanos 8:28-29.
La tentación hace parte de todo aquello que es tan necesario y
saludable para la madurez y conformación del carácter de Cristo
en la vida del creyente. La tentación es en realidad el examen de
nuestra Fe. Soportar la tentación sin duda magnifica y glorifica a
nuestro Dios de gracia amor, pues es el elegir deleitarse en Él por
encima de gozos temporales y deseos viciados.

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