“AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD”
INFORME Nº 4
LABORATORIO DE CIENCIA DE LOS MATERIALES – MC 112
METALOGRAFÍA
ALUMNOS:
Gabriel Janampa Guzman
Enrique Alcarraz Colca
Randy Arias Gamarra
Rodrigo Malpartida de la Sota
David Llancaya Cubas
DOCENTE:
Luis Sosa José
SECCION:
“F”
FECHA DE ENTREGA:
02-12-19
2019-2
ENSAYO METALOGRAFICO
OBJETIVOS:
El objetivo de este ensayo, está orientada en dar a conocer que tan importante es
la metalografía para la identificación de microestructuras de los materiales
metálicos, y a familiarizarse con estas técnicas de caracterización.
Brindar y dar a conocer los conceptos teóricos básicos sobre la preparación de
muestras metalográficas, así como los diferentes tipos de microestructuras de los
materiales, obtenidas en diversos procesos de fabricación, tratamientos térmicos y
otros; para distinguir las propiedades mecánicas de los metales y aleaciones,
ayudando con esto en la selección e inspección de materiales y a llevar un buen
control de calidad, para un mejor diseño ingenieril.
EQUIPOS Y MATERIALES:
Lijas al agua:
Se trata de productos abrasivos que pueden ser usados en superficies húmedas.
Debido a sus cualidades, se utilizan en la construcción, la mecánica automotriz y
en la industria cuando se requiera trabajos de finos acabados, por ejemplo, en
metales o plásticos. Estas necesitan estar en contacto con el agua, antes del lijado,
para tener un mejor desempeño.
Se clasifican según su número de granos. Este también es determinante para el
uso que se le da a cada una.
#240 #360 #400
#600 #800 #1000
Polvo abrasivo de alúmina:
Estos polvos se usan para el esmerilado fino, pulido inicial y final, en donde el costo
de la alúmina calcinada no se puede justificar. Los polvos de óxido de aluminio de
alúmina levigada son particularmente útiles para un lapidado preciso de germanio,
silicio y para la mayoría de los metales, incluyendo acero exceptuando aquellos que
son endurecidos. También se recomienda para el pulido final de cerámicas y
refractarios.
Polvo de alúmina de 0.3 micras Polvo de alúmina de 0.5 micras
Nital: Es una solución de alcohol y ácido nítrico comúnmente usada para ataque
químico de metales. Es especialmente adecuado para revelar la microestructura de
aceros al carbono. El alcohol puede ser metanol, etanol o alcohol de quemar. En
la norma ASTM E407 se identifica al nital con el número 74 y su composición se
indica como: (1-5 ml HNO3 y 100 ml etanol (95%) o metanol (95%)).
Ácido Nítrico:
Microscopio metalográfico:
Este tipo de microscopio es de uso común para el control de calidad y producción
en los procesos industriales. Con ellos, es posible realizar mediciones en los
componentes mecánicos y electrónicos, permite además efectuar el control de
superficie y el análisis óptico de los metales. Su funcionamiento está basado en la
reflexión de un haz de luz horizontal que proviene de la fuente, dicha reflexión se
produce, por medio de un reflector de vidrio plano, hacia abajo, a través del objetivo
del microscopio sobre la superficie de la muestra.
Microscopio metalográfico marca “Carl ZeissJena
Alcohol secadora
Paño de billar Pulidora
PROCEDIMIENTO:
Toma de muestra:
La finalidad es obtener una probeta representativa del material por analizar enlos
distintos casos que se nos presente. De ser un material laminado se tomaráuna
muestra de sección normal de este y otra en dirección de la laminación.También
tiene por objetivo observar presuntos defectos en ciertas zonas delmaterial, en caso
de rotura, se requerirá una muestra de la zona afectada y otrade la zona sana de
la pieza, para estudiar las causas de una manera mássencilla. El corte debe
realizarse con sierra o un disco abrasivo, con unarefrigeración adecuada con el fin
de evitar que el calentamiento por desgastede la fricción modifique la constitución
original de la pieza. Generalmente laprobeta es de 20 a 25 milímetros de ancho por
50 milímetros de largo y por 10a 12 milímetros de grueso
Desbaste:
La finalidad del desbaste no es otra que la de preparar la superficie para el pulido,
eliminando las capas distorsionadas, y obtener una superficie plana, ya que el
microscopio tiene sólo una pequeña profundidad focal. Si la probeta es de material
blando, se puede aplanar utilizando una lima fina, la cual debe manejarse mediante
movimiento de vaivén presionando ligeramente. El desbaste consta principalmente
de tres etapas:
Desbaste grosero o burdo
Desbaste intermedio
Desbaste final
Cada etapa de preparación de probetas metalográficas debe realizarse muy
cuidadosamente para obtener al final una superficie exenta de rayas.
Desbaste grosero (burdo):
Este desbaste se efectúa ya sea con papel para esmerilado manual o mecánico,
como se observa en la Figura 1., el cual debe de ser del No 180 o más grueso y
se empleara para completar lo siguiente:
Para aplanar irregularidades dañadas por el corte
Para remover cascarillas y otras condiciones superficiales, antes del
montaje
Para remover gran cantidad de la probeta sin necesidad de cortarla, hasta
alcanzar el plano deseado para el pulido.
La superficie que haya de observarse, se debe de hacer primero plana mediante
un desbaste grosero. Cuando el área es grande, se puede terminar en un tiempo
muy corto si se le gira ligeramente mientras se desbasta.
Ni durante el desbaste grosero, ni durante los posteriores, intermedio y final, se
debe aplicar la probeta contra el medio abrasivo (lija del No 180 o más gruesa) con
presión demasiado grande. La presión excesiva no sólo produce rayas muy
profundas, difíciles de eliminar después, sino que también distorsiona intensamente
el metal de la superficie de la probeta.
La distorsión del metal superficial no se puede evitar enteramente, pero se puede
aminorar mucho mediante técnicas adecuadas de desbaste y pulido; la presión de
contacto en las operaciones citadas debe mantenerse baja, y en todo caso, el
metal distorsionado se elimina mediante varios ciclos de pulido y ataque.
Biselando los bordes de la probeta, durante el desgaste grosero, se evitan roturas
y desgarrones de papeles y paños en las operaciones posteriores.
Figura 1. Papeles o lijas para esmerilado Fotomicrografía después de varias
etapas de esmerilado
Siempre que sea posible, la muestra debe de ser de un tamaño fácil de manipular.
Una muestra blanda puede aplanarse si se mueve lentamente hacia arriba o hacia
abajo de una superficie de una lima plana poco áspera. La muestra blanda o dura
puede esmerilarse burdamente sobre una lija de banda (rotatoria), manteniendo la
muestra fría sumergiéndola frecuentemente en el agua durante la operación de
esmerilado. En todas las operaciones de esmerilado y pulido, la muestra debe
moverse en sentido perpendicular a las rayaduras existentes.
Esto facilitará darse cuenta del momento en que las rayaduras más profundas
hayan sido sustituidas por las menos profundas, características del abrasivo más
fino. El esmerilado continúa hasta que la superficie queda plana y libre de mellas,
rebabas etc., y que todas las rayaduras, debidas al corte manual o al disco cortador,
no son visibles, lo cual lo podemos ver en la Figura 2.
Figura 2. a) Superficie de la muestra después del esmerilado burdo Ampliación 100
X.b)Superficie de la muestra después del pulido intermedio en papel 4/0 Ampliación
100 X.c)Superficie de la muestra sin rayaduras después del pulido final Ampliación
50 X.
Desbaste intermedio:
El papel de esmeril se coloca sobre una placa o sobre cualquier superficie bien
plana y limpia. La probeta se mueve longitudinalmente de un lado a otro del papel,
comprimiéndola con una presión suave; la dirección del movimiento se mantiene
constante, para que todas las rayas producidas sean paralelas. El final de la
operación.
sobre un papel está determinado por la desaparición de las rayas producidas por el
desbaste grosero o el papel anterior, y para poder reconocerlo fácilmente se opera
en forma que las nuevas rayas sean perpendiculares a las anteriores; así es más
fácil ver cuándo estas nuevas rayas sustituyen totalmente a las anteriores más
gruesas.
Para desbastar muchas probetas de aleaciones tratadas térmicamente, y en
particular muchos de los metales blandos, es conveniente impregnar las lijas con
un lubricante adecuado. Para este fin se han puesto muchos líquidos, tales como
aceites, gasolina, soluciones de parafina en queroseno, jabones líquidos, glicerina,
y mezclas de glicerina y agua. Estos lubricantes disminuyen la fluencia superficial
de los metales blandos y evitan la modificación estructural superficial de las tratadas
térmicamente, al actuar como refrigerantes, mejorándose los resultados que se
obtendrían desbastando en seco.
Desbaste final:
En el desbaste fino, la probeta es desbastada sucesivamente en papel abrasivo
fino usando agua para evitar los desechos de la lija y a su vez actúa como un
lubricante. La probeta debe de limpiarse cuando se pasa a otra lija para evitar los
rayones de abrasivos gruesos.
El desbaste puede hacerse de diferentes maneras, variando desde el pulido de la
probeta en una lija hasta el empleo de aparatos automáticos. La elección del
método depende de el numero de probetas que van a pulirse y de los requisitos
especiales tales como uniformidad. El método más comúnmente utilizado es
colocando un papel lija sobre un disco giratorio, colocando manualmente la probeta
sobre el disco giratorio cubierto con la lija.
El desbaste debe de realizarse con una lija cada vez más fina que proporcione una
buena planicidad a la probeta y que remueva las rayaduras de operaciones
anteriores tales como las del corte. Una secuencia lógica de las lijas a utilizar es la
siguiente: 240, 320, 400, 600. Dependiendo del pulido de la superficie de la probeta
pueden omitirse algunos números de lija.
En los métodos manuales, la probeta se va girando 90° entre lija y lija para poder
determinar si el rayado de la lija anterior se ha removido por completo. La probeta
también debe de deslizarse hacia atrás y hacia adelante para prevenir la
rayadura. Al final del desbaste la probeta debe de estar plana y el rayado en una
sola dirección.
La probeta debe de limpiarse perfectamente después del desbaste. Se recomienda
la limpieza ultrasónica en un baño con detergente; en operaciones manuales debe
de lavarse a mano.
El desbaste final o fino se realiza de la misma forma que los anteriores, tratando de
que vayan disminuyendo las rayaduras lo más posible, Cada vez que se cambia de
lija se opera en la forma descrita anteriormente, a fin de obtener rayas nuevas
perpendiculares a las anteriores. Cuando la observación visual demuestra que sólo
existen las rayas producidas por el último papel empleado y se han eliminado
totalmente las anteriores, la probeta está en condiciones de ser pulida.
Pulido:
El pulido de una probeta metalográfica, tiene por objeto eliminar de su superficie
las rayas finas producidas en la última operación de desbaste y conseguir una
superficie sin rayas y con alto pulimiento.
El éxito del pulido y el tiempo empleado en la operación, dependen en gran manera
del cuidado con que se haya realizado el desbaste. Si una probeta tiene rayas
profundas y gruesas, que no se han eliminado en la última etapa de desbaste, se
pierden el tiempo y el trabajo si se pretende eliminarlas en el pulido fino.
Mientras sea posible hay que tomar precauciones para que la operación se realice
en un ambiente relativamente limpio de polvo.
Pulido fino:
La última aproximación a una superficie plana libre de rayaduras se obtiene
mediante una rueda giratoria húmeda, cubierta con un paño especial cargado con
partículas abrasivas cuidadosamente seleccionadas en su tamaño. Existe gran
variedad de abrasivos para efectuar el último pulido, pero hay preferencia por la
forma gamma del óxido de aluminio, para pulir materiales ferrosos y de los basados
en cobre, y óxido de cerio para pulir aluminio, magnesio y sus aleaciones. Otros
abrasivos que se utilizan a menudo son la pasta de diamante, óxido de cromo y
óxido de magnesio.
La selección de un paño para pulir depende del material que vaya a pulirse y el
propósito del estudio metalográfico. Se pueden encontrar paños de lanilla o pelillo
variable; desde aquellos que no tiene pelillo, como la seda, hasta aquellos de pelillo
intermedio, como paño ancho, paño de billar y lonilla, además de aquellos de pelillo
profundo como el terciopelo. También se pueden encontrar paños sintéticos para
pulir con fines de pulido general.
Una muestra pulida en forma adecuada mostrará únicamente las inclusiones no
metálicas; además estará libre de rayaduras.
Pulido mecánico:
Un pulido más eficaz se puede realizar mecánicamente, empleando un disco
giratorio, que se cubre con papeles de esmeril, sujetándolo mediante un anillo de
fijación apropiado. El disco debe girar a unas 600 rpm para el papel más grueso y
a velocidades de preferencia más pequeñas con los papeles más finos.
En el pulido mecánico, es preciso extremar el cuidado para que la presión excesiva
no produzca sobrecalentamiento de las probetas, con las consiguientes
alteraciones estructurales en las probetas térmicamente tratadas y distorsión
exagerada del metal superficial.
El pulido preliminar y el final de una probeta metalográfica desbastada se realizan
en uno o más discos. Tales discos son, esencialmente, platos de bronce de 20 a
25 cm. de diámetro, cubiertos con un paño de calidad apropiada. Los discos giran
generalmente, en un plano horizontal y es conveniente que cada disco posea su
motor individual, para facilitar el control y ajuste de la velocidad de rotación.
Los equipos de desbaste y pulido automáticos ahorran, sin duda alguna, mucho
tiempo y trabajo del operador en las operaciones rutinarias de preparación de las
probetas metalográficas. Sin embargo, muchos metalógrafos manifiestan que, en
los equipos automáticos, contrariamente a lo que ocurre en las técnicas
manuales, es difícil observar el progreso de la preparación de la probeta y,
especialmente conseguir el control del grado final del pulido, que es necesario en
un trabajo preparatorio de alta calidad, Figura 2.8.
Figura 2.8. Pulidora metalográfica
Abrasivos para el pulido metalográfico:
Físicamente, un abrasivo metalográfico ideal debe de poseer una dureza
relativamente alta; la forma externa de las partículas debe ser tal que presenten
numerosas y agudas aristas y vértices cortantes; las partículas, si se rompen
durante su uso, deben hacerlo en forma de que se produzcan nuevas aristas y
vértices cortantes; por último, la naturaleza del abrasivo debe de ser adecuada para
permitir una buena clasificación de las partículas por tamaños mediante levigación,
después de que se haya realizado una buena pulverización.
Polvo de diamante:
El abrasivo que más se aproxima al ideal es el polvo de diamante no adulterado y
bien clasificado. Se ha empleado mucho en el pasado para preparar probetas de
aleaciones muy duras, tales como carburos sinterizados de wolframio o boro y
recientemente se ha extendido su uso, con gran éxito, para el pulido de las
aleaciones y metales más comunes.
Alúndum:
Para el pulido intermedio o preliminar de las probetas metalográficas, en aquellos
casos en que tal operación se realiza, se emplea como abrasivo el Alúndum
(óxido de aluminio fundido) y, a veces, carborundo (carburo de silicio) o carburo
de boro, todos en un grado de finura de 500 a 600 mallas. Se emplean en forma
de suspensión acuosa, que se añade al paño que recubre al disco de la pulidora.
Oxido de magnesio:
Es el abrasivo que suele recomendarse para el pulido final de los metales
blandos, tales como el aluminio, magnesio y otros, o para sustituir a la alúmina en
el pulido de las fundiciones y otros materiales relativamente duros.
La técnica adecuada para el empleo del óxido de magnesio, en el pulido final,
consiste en poner una pequeña cantidad de polvo fresco y seco sobre el paño de
pulir, colocado en el disco de la pulidora, añadir agua destilada en cantidad
suficiente para formar una pasta clara, y luego trabajar esta pasta con la yema de
los dedos, extendiéndola y embebiéndola en las fibras del paño. Después de esta
carga, y durante el pulido posterior, se mantiene húmedo el paño por adición de
agua destilada.
Alúmina:
La alúmina (óxido de aluminio) es, probablemente, el abrasivo más satisfactorio y
universal desde el punto de vista metalográfico. El comercio lo proporciona en
forma de pastas o suspensiones acuosas.
La alúmina existe en tres formas cristalográficas distintas: alfa, beta y gamma. De
ellas, la alfa y la gamma son las más empleadas como abrasivos.
Algunos tipos de polvo seco de alúmina, aunque se adquieren como levigados, es
preciso volver a levigarlos para obtener la debida finura y uniformidad de las
partículas. La levigación consiste, sencillamente, en suspender una cantidad
pequeña de alúmina en agua limpia, empleando un vaso alto adecuado. Después
de agitar bien se deja sedimentar de 1 a 10 minutos, con lo que se separan las
partículas gruesas, luego se sifona el líquido que sobrenada, que constituye una
suspensión del abrasivo fino. El sedimento se puedo volver a levigar, para obtener
suspensiones de alúmina ligeramente más gruesas, o se desprecia.
Una alúmina ideal para el pulido metalográfico se puede preparar de la siguiente
manera: se parte de hidróxido de aluminio, que se convierte en alúmina
calentando, durante 2 horas y a una temperatura de 925 a 1100° C, una capa de
polvo de unos
50 mm de altura y no apisonada, sino suelta. Después se deja enfriar hasta la
temperatura ordinaria, y el polvo obtenido se leviga en porciones de 100 a 150 g,
que se suspenden en 1000 cc de agua, preferiblemente destilada. El tiempo de
levigación necesario para obtener una suspensión muy fina es de unos 10 min;
este tiempo puede incrementarse a 15 o 20 min, si se desea una suspensión de
partículas excepcionalmente finas, tales como las requeridas para el pulido de
metales blandos como el aluminio, plomo, estaño, etc.
Pulido final:
Esta operación tiene por finalidad eliminar las rayas producidas en el pulido
preliminar y dar lugar, por último, a una superficie pulida uniformemente y libre de
rayas. Según el metal o aleación que se pule, se emplea uno de los abrasivos
citados anteriormente(alúmina levigada, oxido de magnesio, óxido crómico). Para
la mayoría de las probetas metalográficas, la alúmina levigada da un resultado
magnífico y se reconoce por todos como el abrasivo de empleo más universal en
el pulido final.
Durante el pulido se aplica a la probeta una presión moderada y se la mueve
continuamente del centro a la periferia del disco. Eventualmente, y en particular al
final de la operación, se gira la probeta en sentido contrario al de la rotación del
disco. Esta operación modifica continuamente la dirección del pulido y evita la
formación de colas de cometa. Tales formaciones son inevitables cuando se pule
en una sola dirección, porque se arrancan más o menos las inclusiones, se
abrasiona el metal adyacente y aparecen picaduras y huecos dejados por dichas
inclusiones.
Para evitar la distorsión del metal, se debe suspender el pulido fino en cuanto las
rayas ya no son observables a 100 aumentos, no apareciendo tampoco colas de
cometa. Si persisten las rayas finas, se puede continuar el pulido final; es, sin
embargo, más probable que se obtengan resultados mejores repitiendo el pulido
preliminar antes de terminar el pulido final.
La probeta pulida puede atacarse inmediatamente después o se puede guardar
para usarla más tarde y examinarla sin ataque. En cualquier caso, la superficie de
la probeta debe protegerse de la oxidación y otros efectos perjudiciales
atmosféricos.
ATAQUE QUÍMICO:
Fundamentos:
El propósito del ataque químico es hacer visibles las características estructurales
del metal o aleación. El proceso debe ser tal que queden claramente
diferenciadas las partes de la micro estructura. Esto se logra mediante un reactivo
apropiado que somete a la superficie pulida a una acción química. Los reactivos
que se sutilizan consisten en ácidos orgánicos o inorgánicos y álcalis, disueltos en
alcohol, agua u otros solventes.
Si el tiempo de ataque es demasiado corto, la muestra quedará subatacada y los
límites de grano y otras configuraciones se verán desvanecidos e indistintos
cuando se observen en el microscopio. Si el tiempo de ataque es demasiado
largo, la muestra se sobre atacará y quedará muy obscura, mostrando colores no
usuales. El tiempo de ataque debe controlarse muy cuidadosamente.
La acción del ataque se detiene al colocar la muestra bajo una corriente de agua.
Limpiar la muestra con alcohol y utilizar una secadora de pelo para terminar de
secarla. Cuidar de no frotar la muestra pulida y atacada con alguna tela o con los
dedos, porque esto altera la condición superficial del metal.
El ataque químico permite poner en evidencia la estructura del metal o aleación.
Existen diversos métodos de ataque, pero el más utilizado es el ataque químico.
El ataque puede hacerse sumergiendo la muestra, con la cara pulida hacia arriba,
en un reactivo adecuado, o pasar sobre la cara pulida un algodón embebido en
dicho reactivo. Luego se lava la probeta con agua, se enjuaga con alcohol o éter y
se seca en corriente de aire. El fundamento se basa en que el constituyente
metalográfico de mayor velocidad de reacción se ataca más rápido y se verá más
oscuro al microscopio, y el menos atacable permanecerá más brillante, reflejará
más luz y se verá más brillante en el microscopio.
Por otro lado, en los metales con un solo constituyente metalográfico, los límites
de grano están sujetos a ataques selectivos, puesto que representan zonas de
imperfección cristalina e impurezas, que aceleran el ataque local. Además los
granos con orientaciones distintas son atacados con diferente intensidad, dado
que esta diferencia en la orientación provoca velocidades de ataque diferentes.
Observar Figura(Se observa como varía el aspecto superficial de cada uno de los
granos.)
Se debe evitar el sobreataque, dado que la superficie se puede manchar y tapar la
estructura o producirse manchas de corrosión.
Un reactivo común, utilizado para atacar hierros y aceros al carbono en general, es
el nital, que consiste en 5% de ácido nítrico concentrado en alcohol etílico (en 100
cm3 de alcohol etílico 95% agregar 5 cm3 de HNO3 concentrado). Para su
aplicación, el nital se vierte en un plato y la muestra (lavada y secada previamente)
se frota con un algodón impregnado en nital. Por lo común es adecuado de 3 a 5
segundos para que el ataque químico sea adecuado. El nital oscurece la perlita y
pone de manifiesto los bordes de la ferrita. Ferrita y cementita blancos y perlita más
oscura (laminas claras y oscuras semejante a una impresión digital).
Inmediatamente después se lava la muestra con elevada agua corriente, se
enjuaga con alcohol y se seca mediante un golpe de aire.
Otro método de ataque muy utilizado en aleaciones no ferrosas y que actualmente
se está introduciendo en el campo de las ferrosas, es el ataque electrolítico. Se
hace generalmente a continuación del pulido electrolítico pero con un voltaje mucho
menor. La diferencia con el pulido es que la disolución anódica es indiferenciada y
ahora es selectiva. Todo el material distorsionado, resultante de los varios pasos
de la preparación, debe ser completamente removido de la superficie antes de
observar la muestra bajo el microscopio.
El ataque se realiza sumergiendo la muestra metálica pulida en una solución ácida
o básica débil que ataca a la superficie a una velocidad que varía con la orientación
cristalina de la misma. Como los cristales de un metal tienen usualmente distintas
orientaciones, los cristales adyacentes se disuelven por la solución de ataque a
diferentes profundidades, produciendo el efecto de altiplano. Después del ataque
las interacciones de los límites de grano atacados en la superficie, quedan
marcados por una red de escarpaduras poco profundasEstas superficies, casi
verticales, no reflejan la luz en las lentes objetivos de un microscopio en la misma
forma que las superficies horizontales y formas de los cristales que quedan entre
ellos, y como resultado, se observará la posición de los límites de los cristales. Para
la determinación del reactivo se tiene en consideración al material y el objetivo
buscado por el ataque. Existen las NORMAS ASTM E 304 (macroataque) y la E
407 (microataque).
En el ataque químico de los metales elementales puros, se aprovecha la mayor
reaccionabilidad de los límites de grano y la distinta reaccionabilidad de los granos
según el plano de corte. En las aleaciones compuestas de dos o más fases, el
ataque es muy distinto, según los componentes de que se trata, debido a la
diferente composición química de las fases. Los reactivos para poner de manifiesto
los componentes son varios y dependen de la naturaleza del metal y de la estructura
que se desea observar. Para la micrografía es de una gran importancia la
profundidad del ataque o grado de contraste producido en la estructura.
Se ha de determinar bien el tiempo de ataque de un reactivo pues dado que la fase
que se disuelve se ataca con velocidades diferentes en direcciones cristalográficas
distintas, la acción se ha de suspender cuando se ha producido una rugosidad
superficial tal que la luz del microscopio se disperse en vez de volver por reflexión
a las lentes y queden gradualmente oscurecidos los granos según su orientación,
sin excederse en el ataque. En los latones alfa es donde aparece la diferencia
mayor en el oscurecimiento, debido a la orientación cristalográfica.
Para descubrir las estructuras generales de los aceros, es muy conveniente la
disolución de ácido nítrico concentrado al 2% en alcohol metílico absoluto (nital)
que pone de manifiesto, preferentemente, los bordes de grano. También se emplea
con la misma denominación de nital la disolución de ácido nítrico concentrado en
alcohol etílico (2%). La acción del ácido nítrico que forma una capa de óxido, que
es soluble en el ácido. Si la disolución de esta capa de óxido es más rápida que su
formación, el acero queda incoloro, pero si ocurre lo contrario, sobre los diferentes
granos cristalinos se forman con diferente velocidad, capas de óxido, que por
acción continuada del ácido se hacen cada vez más intensas, y se observa una
coloración desde el amarillo claro al pardo oscuro. La velocidad de ataque del ácido
nítrico de una concentración dada depende de la naturaleza del disolvente y de la
conductividad eléctrica de la solución.
La solución alcohólica de ácido nítrico al 5%, es conveniente para los casos
siguientes:
1. Revelar los límites de grano en los aceros
2. Aumentar el contraste entre la perlita y la ferrita o la cementita.
3. Atacar los aceros especiales al cromo, con poco contenido de éste, ya que se
atacan lentamente con ácido pícrico
4. Revelar los límites de grano de la ferrita, en estructuras que consisten en ferrita
y martensita.
Por el contrario, se utiliza solución alcohólica de ácido pícrico al 4%, en los
siguientes casos
1. Para conseguir la imagen con el máximo detalle de la perlita, martensita y
martensita revenida.
2. Para diferenciar la ferrita, la martensita y los carburos masivos, por el color que
toman los últimos
El objetivo de la mayoría de las investigaciones metalográficas, es determinar las
características estructurales verdaderas de la probeta, por esto es necesario que
los diferentes constituyentes estructurales sean delineados con precisión y claridad.
Esto se logra sometiendo la probeta a la acción química de un reactivo apropiado,
en unas condiciones cuidadosamente controladas.
En las aleaciones compuestas de varias fases, los constituyentes se hacen visibles
por el ataque diferencial o por el manchado de uno o varios de dichos
constituyentes. Como consecuencia, principalmente de las diferencias de
composición química, traen consigo diferencias en las velocidades de disolución.
Formación de metal distorsionado:
La producción de esta distorsión es la consecuencia natural del desbaste y el
pulido, y es inevitable, en mayor grado o en menor grado, por mucho cuidado que
se ponga en las operaciones. El contacto intimo entre las superficies de la probeta
y las partículas finamente divididas del abrasivo, empleadas en las operaciones de
desbaste y pulido, y lo esfuerzos mecánicos y efectos térmicos inducidos, son los
suficientemente grandes para hacer fluir el metal más superficial.
La mayoría de los estudios realizados mediante difracción electrónica, sobre las
superficies metalográficas, demuestra que esta fluencia destruye completamente el
estado cristalino superficial, como consecuencia de la alteración de la periodicidad
atómica de la red. Esta superficie, completamente perturbada, cuya profundidad es
del orden de algunas distancias interatómicas, posee una energía libre más elevada
que el metal solo plásticamente deformado que queda bajo ella y , por esta razón,
se elimina fácil y efectivamente por disolución química durante el ataque. Por ello,
el aspecto de la estructura metalográfica, observada después del ataque, no está
influenciado por la presencia de esta superficie totalmente desorganizada.
La cantidad de metal distorsionado producido por el desbaste y el pulido depende
de varias circunstancias y las más importantes son: la composición química y
estructura de la probeta, los métodos empleados para el desbaste y el pulido, el
cuidado puesto en la preparación y la naturaleza de los abrasivos empleados en el
pulido.
Eliminación de metal distorsionado:
Un solo ataque no es capaz de eliminar todo el metal distorsionado, es necesario
atacar y pulir alternativamente varias veces. Para la mayoría de los metales y las
aleaciones el tiempo de ataque, en los intermedios, no debe superar al necesario
en el ataque final; los pulidos deben hacerse con cuidado, empleando presiones
ligeras para evitar la formación de nuevas cantidades de metal distorsionado.
Reactivos de ataque:
En general, los reactivos adecuados para el ataque metalográfico se componen de
ácidos orgánicos o disueltos en disolventes apropiados como agua, alcohol,
glicerina, glicol o mezclas de varios de disolventes. La actividad y comportamiento
general de los diferentes reactivos, está relacionado con las características
siguientes: concentración de iones de hidrógeno o iones hidroxilo, capacidad del
reactivo para manchar preferentemente uno o más de los constituyentes
estructurales.
Para el ataque del metal o aleación sea perfecta y muestre claramente los
detalles estructurales deseados, es necesario que la composición del reactivo
empleado corresponda exactamente a la composición de la probeta y las distintas
fases que la constituyen.
Un reactivo compuesto de hidróxido amónico y peróxido de hidrógeno es ideal
para atacar cobre y latón alfa, pero es completamente inadecuado para atacar al
hierro y acero u otras aleaciones férreas. El nital y el picrato sódico hirviente se
recomiendan para el ataque de los aceros. El picrato sódico no es un reactivo
específico para distinguir entre ferrita y carburo de hierro. La tabla 3.1 muestra
algunos reactivos.
Tabla de reactivos:
DETERMINAR TAMAÑO DE GRANO POR EL METODO PLANIMETRICO
N-interceptados=13
N-Internos = 18
Area de 500 mm2
f = 0.0002 x 4002 =32
𝑁 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑐𝑒𝑝𝑡𝑎𝑑𝑜𝑠
NA = 𝑓 (𝑁𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑛𝑜 + )
2
13
NA = 32 (18 + )
2
NA = 784
De la tabla 4 ASTM encontramos que el tamaño del grano
G = 10.5
DETERMINAR TAMAÑO DE GRANO POR EL METODO DE COMPARACION
Suponiendo que el aumento utilizado para la metalografía mostrada es de
100x, bajo el método de comparación de la norma ASTM encontramos que el
tamaño de grano para la muestra dada es de G = 3
Tamaño observado = 6
Factor de corrección (100x) = +0
G = 3+0 = 3
DETERMINAR EL %C DEL ACERO DE MEDIO CARBONO
█ = 1u2 %C = (𝑓𝑓𝑒𝑟𝑟𝑖𝑡𝑎 × %𝑐𝑓𝑒𝑟𝑟𝑖𝑡𝑎 + 𝑓𝑝𝑒𝑟𝑙𝑖𝑡𝑎 × %𝑐𝑝𝑒𝑟𝑙𝑖𝑡𝑎 )
75 69
AT = 144u2 %C = (144 × 0.008%) + (144 × 0.9%)
Aferrita = 75 %C = 0.43542%
Aperlita = 69
Desigancion del acero es 1045 AISI:
Según las tablas: La dureza HB = 215
El esfuerzo de fluencia:42.2 kgf/mm2
CONCLUSIONES:
El ensayo metalográfico nos ayuda a identificar las diferentes estructuras de
los metales y relacionarlas con las propiedades físicas y mecánicas de estas.
En estos ensayos pudimos aplicar las diferentes técnicas detalladas por la
ASTM para el cálculo de tamaño de grano en una muestra metalográfica
A través de los resultados obtenidos es posible comprender las propiedades
físicas del metal relacionado con la estructura de los granos.
Para que la prueba se realice de manera adecuada y dé resultados correctos
es indispensable la buena preparación de la probeta.
El microscopio metalográfico, debido a la opacidad de los metales y
aleaciones, opera con la luz reflejada por el metal. Debido a esto, para poder
observar la muestra es necesario preparar una probeta y pulir a espejo la
superficie.
BIBLIOGRAFIA:
Ciencia e ingeniería de los materiales, Askeland.
Fundamentos de la ciencia e ingeniería de los materiales, William Smith.
Técnicas de laboratorio para pruebas de materials, Keyser, Carí. Limusa-Wiley
Tratamiento térmico de los aceros, Apraiz, J.
Normas ASTM. Normas NTP
Jhon E. Nelly. Metalurgia y materiales industriales. Ed. Limusa. 2001
CUESTIONARIO
1. Muestre ejemplos del uso del ensayo macrográfico, incluir fotos de estructuras.
Ensayos Macrograficos:
Es la forma más sencilla de realizar el estudio, examinando las superficies
metálicas a simple vista, logrando determinar de esta forma las características
macroscópicas, el rango de tamaño inicia en 10−3 m en adelante. Los ensayos
macroscópicos se realizan generalmente sin preparación especial, pero a veces es
necesaria una cuidadosa preparación de la superficie para poner de manifiesto las
características macroscópicas.
Aplicaciones del ensayo macrografico:
La macrografia se utiliza para revelar la heterogeneidad de metales y
aleaciones. Especímenes metalográficos y químicos, este análisis
proporcionará la información detallada necesaria sobre localidades
específicas, pero no pueden dar datos sobre variaciones de un lugar a otro a
menos que un número desordenado de especímenes a tomar.
Superficie de fractura acero ASTM A 36 a bajas temperaturas
Superficie de fractura acero AISI 1045
La macrografia, por otro lado, proporcionará información sobre las variaciones
en la estructura, tales como el tamaño del grano, el flujo líneas, estructura de
columnas, dendritas, y así sucesivamente; variaciones en la composición
química evidenciada por la segregación, el carburo y la ferrita de bandas,
corrosión, inclusiones y la profundidad de la carburación o descarburación. La
información proporcionada sobre las variaciones de la composición química
es estrictamente cualitativa, localización de extremos en segregación.
Químico Análisis u otros medios para determinar la composición química y
determinar el alcance dela variación. La macrografia también mostrará la
presencia de discontinuidades y huecos, tales como costuras, vueltas,
porosidad, flamas, ráfagas, ruptura por extrusión, grietas, etc.
Grieta superficial
Otras aplicaciones del ensayo macrográfico en la fabricación de los metales
son el estudio de la estructura de la soldadura, la definición de la penetración
soldadura, la dilución de metal de relleno por metales base, atrapamiento de
fundente, porosidad y grietas en las zonas afectadas por la soldadura y
el calor, etc. También se utiliza en el taller de tratamiento térmico para
determinar la ubicación de las manchas duras o blandas, las marcas de las
pinzas, grietas por temple, profundidad de caja en aceros de temple superficial,
profundidad de caja en Carburación de los troqueles, eficacia de
los recubrimientos Carburación, y así sucesivamente. En el taller mecánico se
puede para la determinación de las grietas de molienda en herramientas y
matrices.
Figura. Sección a través de un arco de soldadura a tope
La macrografia se utiliza ampliamente para el control de La industria
siderúrgica, para determinar el tono de un calor en palanquillas respecto a
inclusiones, segregación y estructura. Talleres de Forjado, Además, utilicé la
macro ataqué para revelar las líneas de flujo en la configuración La mejor
práctica de forja, el diseño del troquel y el flujo de metal. Por un ejemplo de la
utilización de macro ataque en la forja de acero Industria. Talleres de Forjado
y fundiciones también utilizan la macrografia para determinar la presencia de
fallas internas y defectos superficiales. La industria del cobre utiliza la
macrografia para el control de la porosidad de la superficie en la barra de
alambre. En la industria del aluminio, la macrografia se utiliza para evaluar
extrusiones, así como los otros productos como forjas, sabanas, etc.
Figura. Macroestructura, muestra de un lingote de aluminio aleado.
2. Indicar cuál sería el reactivo más adecuado para atacar una probeta fabricada
en acero inoxidable AISI 316, para un ensayo micrográfico.
Para una probeta de acero inoxidable el reactivo más recomendado sería el
NITAL al 25% (HNO3 y alcohol).
3. ¿Cuál es el procedimiento adecuado para pulir y atacar una probeta de
aluminio?
Para atacar una probeta de aluminio lo más adecuado sería usar una pulidora con
las partículas de Alumina 0.05 𝜇 y un poco de agua para pulir la probeta y aplicar
el reactivo VILELLA para atacar químicamente.
4. ¿Qué materiales pueden emplearse para el pulido de aceros al carbono?
Se pueden emplear como atacante al Nital y la pulidora con Alumina, de ellas la
alfa y la gamma son las más empleadas como abrasivos
5. ¿Qué reactivos se han empleado en el ataque químico de las probetas?
Indique la forma y el tiempo de aplicación.
Para el acero de medio carbono se usó en el ataque químico el NITAL (HNO 3
y alcohol) al 25% y el tiempo de ataque tuvo una duración de 15 segundos.
Para el cobre se usó en el ataque químico ácido nítrico al 50% y el tiempo de
ataque tuvo una duración de 7 segundos.