Reseña Cinematográfica “Ciudad de Dios”
Por: Hanjie Karina Castiblanco
“Ciudad de Dios” (2002) es una película dirigida por Fernando Meirelles, un brasilero
nacido en el año 1955, quien dirigió una serie de proyectos para la televisión
brasileña, fundador de la compañía productora O2 filmes; producida por Tulé Peak
y protagonizada por Alexandre Rodríguez, Leandro Firmino, Phellipe Haagensen.
En esta película la mayoría de los actores no son profesionales, sino jóvenes que
vivían en aquellos lugares de grabación. Ciudad de Dios es una película que
desarrolla muy bien su trama, desde el punto de vista técnico y artístico, es una
película bastante acertada y se acerca a lo que sería la realidad: vestuario,
maquillaje, escenarios, etc…mostrando de este modo, todo el problema que se vive
en esas famosas favelas brasileñas.
La película gira en torno a un joven a quien llamaban Buscapé y que a pesar de
estar destinado a la vida violenta de estas calles, por su madurez y su amor a la
fotografía logra mantenerse alejado de esa vida.
Esta historia inicia mostrando como era la década de los sesenta y como fue la
primer etapa del asentamiento. Calles amplias, llenas de pequeñas casas repetidas,
que fueron planificadas por arquitectos modernistas que buscaban desde sentados
desde sus oficinas, cambiar el estilo de vida de las personas mediante su trazo de
ciudades ideales sobre papel. Esta ciudad lucia como un desierto, poco a poco esta
gente se fue desencantando de la falsa promesa de un hogar ideal ante la falta de
oportunidades, y aunque en este lugar la policía es evidente, son ellos mismos
quienes los mantienen alejados de la misma ciudad. A raíz de esto, el ocio y el
hambre se hacen más evidentes, y así comienzan a surgir las actividades
criminales.
Desde mi punto de vista puedo decir que a pesar de que la película fue hecha en
un año donde los equipos y efectos no eran tan avanzados como ahora, tiene una
producción técnica muy bien realizada, evidentemente el formato de la cinta no es
el mejor, pero si nos retrocedemos a ese año es obvio que era de muy buena
calidad.
Me llamo la atención como al inicio de la película logran la sincronización de la
gallina y el carro que la iba a arrollar; así mismo los efectos de luces, como en
ocasiones con el manejo del brillo logran mostrar cada gota de sudor de los
personajes dado más realismo al momento, y aunque los planos utilizados no eran
para nada fáciles lograron conseguirlos. Luego, para la escena cuando Zé pequeño
se encontró con el fotógrafo, fue un momento de bastante expectativa, tanto que
las acciones se volvieron más lentas y la cámara dio una panorámica alrededor del
fotógrafo.
En cuanto a la música, usaron principalmente la lambada, la bossa nova,
la samba o el conocido como “funk carioca”, lo que contribuye a una ambientación
más alegre o calmada, incluso entre tanta miseria y barbarie, las canciones
consiguen elevar el impacto de las escenas. Además el papel de la voz en off fue
muy importante, ya que ayuda al suspenso de algunas escenas, además que
contextualiza al espectador.
En conclusión me parece que es una película muy bien realizada, un guion
excelente, ya que muestra la otra cara de la ciudad, que a pesar de ser un país muy
colorido y lleno de fiestas, detrás de todo esto también hay pobreza, drogas,
narcotráfico, etc. Pero como en medio de tanta violencia, logran mostrar una historia
noble y con ganas de cambiar su vida sin necesidad de salir ella, solo sacándole
fruto a todo lo que sucedía en ese lugar. Budapés finalmente logró lo que tanto
anhelaba desde pequeño, convertirse en fotógrafo trabajando para el periódico,
buscando captar a escondidas todo lo que sucedía en esas calles grises.