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Guía Completa del Maíz

El documento habla sobre el maíz, incluyendo su origen, fenología, condiciones ambientales para su desarrollo, plagas y enfermedades, y usos. El maíz se originó en México hace aproximadamente 8000 años y ha sido un cultivo importante para la agricultura y la alimentación.

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Guía Completa del Maíz

El documento habla sobre el maíz, incluyendo su origen, fenología, condiciones ambientales para su desarrollo, plagas y enfermedades, y usos. El maíz se originó en México hace aproximadamente 8000 años y ha sido un cultivo importante para la agricultura y la alimentación.

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FICHA TÉCNICA DEL MAIZ

Nombre común: Maíz


Nombre científico: Zea mays
Familia: Gramíneas
Género: Zea

Origen

Se estima que la domesticación del maíz ocurrió hace aproximadamente 8000 años),
menciona que aún no es posible precisar el origen del maíz, ya que siguen faltando datos de
registros fósil y arqueológicos, de las pocas exploraciones especificas dedicadas al análisis
del maíz en América las más conocidas son las de Tehuacán en Puebla, Guilá Naquitz en
Oaxaca y la Cueva del Murciélago en Nuevo México Estados Unidos.

Fenología
El maíz es un cereal eficiente como productor de grano, además del gran porte de la planta
con tallos fuertes, la cual está dotada también de un área foliar abundante y tejido vascular
eficiente
El ciclo de desarrollo del maíz comprende las etapas que comienza con la germinación
de semillas a floración y finalmente la formación del fruto. Un sistema de clasificación de
las etapas del maíz es el utilizado por la Universidad de Iowa en Estados Unidos, el cual se
divide en vegetativo (V) y reproductivo (R), una representación gráfica es como la que se
muestra a continuación

Condiciones ambientales para su desarrollo

Si durante el periodo de polinización la intensidad y duración de periodos de calor y


sequia se prolongan, provocaran una desecación del tejido foliar y la formación deficiente de
semillas. Por el contrario el exceso de lluvia puede ocasionar lixiviación de los nutrientes del
suelo y aumentar la probabilidad de aparición de enfermedades.
Los suelos con buen drenado y fertilidad son las más ideales para su producción, la planta
de maíz se desarrolla mejor en suelos arcillosos rojizos profundos con una buena aireación,
deben contener abundante materia orgánica además de nitrógeno, fosforo y potasio.

Plagas y enfermedades

Las principales plagas que atacan al maíz son Gallina ciega (Phyllophaga sp.,
Cyclocephala sp., Diplotaxis sp., Macrodactylus sp.), Gusano cogollero (Spodoptera
frugiperda), Gusano soldado (Spodoptera exigua), Gusano elotero (Helicoverpa zea),
Barrenador del tallo (Diatrea sp.), Catarina del maíz (Colaspis sp.).
Los problemas causados por insectos requieren mejores prácticas de manejo, las cuales
pueden ir desde el mejoramiento del cultivo, el uso de parasitoides, depredadores,
entomopatógenos, feromonas, prácticas culturales y como último recurso el uso de
insecticidas. En la siguiente imagen se muestra un ejemplo general de la aparición de plagas
con relación a la fenología de la planta.
En los climas tropicales la presencia de enfermedades es más frecuente con respecto a las
zonas templadas, por lo que en ambientes húmedos y cálidos son los más favorables para el
crecimiento y dispersión de los patógenos de esta planta.
En cuanto a las enfermedades del maíz se presentan como pudrición en semillas, etapa
de plántula, raíces, tallo y después de la floración, tizones, manchas y royas en follaje,
enfermedades de la inflorescencia, pudrición de la mazorca.

Usos del maíz

Derivado del uso cultural del maíz como alimento, de las más de 59 razas cultivadas, son el
ingrediente principal de la cocina pluricultural mexicana, la cual incluye a más de 600
platillEl maíz y sus parientes silvestres los teocintles, se clasifican dentro del
género Zea perteneciente a la familia Gramínea o Poaceae, que incluye también a
importantes cultivos agrícolas como el trigo, arroz, avena, sorgo, cebada y caña de
azúcar. Con base en caracteres de la espiga o inflorescencia masculina, el
género Zea se ha dividido en dos secciones luxuriantes y anuales (Doebley & Iltis,
1980).
Con base en diversos hallazgos, como cerámica y lítica principalmente, así como
al estudio de sedimentos y depósitos de restos vegetales en contextos
arqueológicos, se cree que el maíz fue domesticado hace aproximadamente 8000
años. Su evolución es producto de la interacción de los procesos biológicos y
factores ecológicos con la dinámica cultural y los intereses del hombre (Benz,
1997).
Las investigaciones sobre la constitución de los nudos cromosómicos de varias
razas de maíz de México han confirmado que ocurrieron eventos independientes
de domesticación del maíz, en cuatro centros localizados en México (dos en la
región de Oaxaca-Chiapas, una en las tierras altas y una en las tierras medias al
norte del estado de Morelos y Guerrero). Estos sitios son considerados como los
lugares donde el germoplasma original del maíz fue domesticado de las
poblaciones de Teocintle donde ya había ocurrido citogenéticamente la
diversificación (Kato, 1984).
Aunque el período exacto de domesticación y los ancestros de los cuales surgió el
maíz no son concluyentes. Se cree que hacia el año 3000 a.c. la domesticación de
las plantas en el centro-sur de México era total y que la introducción del maíz al
noroeste de México y el suroeste de E.U. puede atribuirse a la dispersión de grupos
hablantes yuto-azteca que ocurrió durante los primeros siglos inmediatamente
después del periodo Altitermal (Holoceno Medio), aproximadamente 1500 años
después de su domesticación inicial (Carpenter et al. 2005; Carpenter com. pers.,
2006).

Botánica
La planta del maíz es de porte robusto de fácil desarrollo y de producción anual.
Tallo
El tallo es simple erecto, de elevada longitud pudiendo alcanzar los 4 metros de
altura, es robusto y sin ramificaciones. Por su aspecto recuerda al de una caña, no
presenta entrenudos y si una médula esponjosa si se realiza un corte transversal.
Inflorescencia
El maíz es de inflorescencia monoica con inflorescencia masculina y femenina
separada dentro de la misma planta.
En cuanto a la inflorescencia masculina presenta una panícula (vulgarmente
denominadas espigón o penacho) de coloración amarilla que posee una cantidad
muy elevada de polen en el orden de 20 a 25 millones de granos de polen. En cada
florecilla que compone la panícula se presentan tres estambres donde se desarrolla
el polen. En cambio, la inflorescencia femenina marca un menor contenido en
granos de polen, alrededor de los 800 o 1000 granos y se forman en unas
estructuras vegetativas denominadas espádices que se disponen de forma lateral.
Hojas
Las hojas son largas, de gran tamaño, lanceoladas, alternas, paralelinervias. Se
encuentran abrazadas al tallo y por el haz presenta vellosidades. Los extremos de
las hojas son muy afilados y cortantes.
Raíces
Las raíces son fasciculadas y su misión es la de aportar un perfecto anclaje a la
planta. En algunos casos sobresalen unos nudos de las raíces a nivel del suelo y
suele ocurrir en aquellas raíces secundarias o adventicias.

Desarrollo vegetativo del maíz


Desde que se siembran las semillas hasta la aparición de los primeros brotes,
transcurre un tiempo de 8 a 10 días, donde se ve muy reflejado el continuo y rápido
crecimiento de la plántula.

Genética del maíz


El maíz se ha tomado como un cultivo muy estudiado para investigaciones
científicas en los estudios de genética. Continuamente se está estudiando su
genotipo y por tratarse de una planta monoica aporta gran información ya que
posee una parte materna (femenina) y otra paterna (masculina) por lo que se
pueden crear varias recombinaciones (cruces) y crear nuevos híbridos para el
mercado.Los objetivos de esto cruzamientos van encaminados a la obtención de
altos rendimientos en producción. Por ello, se selecciona en masa aquellas plantas
que son más resistentes a virosis, condiciones climáticas, plagas y que desarrollen
un buen porte para cruzarse con otras plantas de maíz que aporten unas
características determinadas de lo que se quiera conseguir como mejora de cultivo.
También se selecciona según la forma de la mazorca de maíz, aquellas sobre todo
que posean un elevado contenido de granos sin deformación.

Suelo
El maíz se adapta muy bien a todos tipos de suelo pero suelos con pH entre 6 a 7
son a los que mejor se adaptan. También requieren suelos profundos, ricos en
materia orgánica, con buena circulación del drenaje para no producir encharques
que originen asfixia radicular.

Fertilización
El maíz necesita para su desarrollo unas ciertas cantidades de elementos minerales.
Las carencias en la planta se manifiestan cuando algún nutriente mineral está en
defecto o exceso.
Se recomienda un abonado de suelo rico en Potasio (K) y Fósforo (P). En
cantidades de 0.3 kg de P en 100 Kg de abonado. También un aporte de nitrógeno
N en mayor cantidad sobre todo en época de crecimiento vegetativo.
El abonado se efectúa normalmente según las características de la zona de
plantación, por lo que no se sigue un abonado riguroso en todas las zonas por igual.
No obstante se aplica un abonado muy flojo en la primera época de desarrollo de
la planta hasta que la planta tenga un número de hojas de 6 a 8.
A partir de esta cantidad de hojas se recomienda un abonado de:
 N : 82% ( abonado nitrogenado ).
 P2O5 : 70% (abonado fosforado ).
 K2O: 92% ( abonado en potasa ).
Durante la formación del grano de la mazorca los abonados deben de ser mínimos.
Se deben de realizar para el cultivo de maíz un abonado de fondo en cantidades de
825Kg/ha durante las labores de cultivo.
Los abonados de cobertera son aquellos que se realizan cuando aparecen las
primeras hojas de la planta y los más utilizados son:
 Nitrato amónico de calcio. 500 kg/ha
 rea. 295kg/ha
 Solución nitrogenada. 525kg/ha
Es importante realizar un abonado ajustándose a las necesidades presentadas por
la planta de una forma controlada e inteligente.
Nitrógeno (N): La cantidad de nitrógeno a aplicar depende de las necesidades de
producción que se deseen alcanzar así como el tipo de textura del suelo. La
cantidad aplicada va desde 20 a 30 Kg de N por ha.
Un déficit de N puede afectar a la calidad del cultivo. Los síntomas se ven más
reflejados en aquellos órganos fotosintéticos, las hojas, que aparecen con
coloraciones amarillentas sobre los ápices y se van extendiendo a lo largo de todo
el nervio. Las mazorcas aparecen sin granos en las puntas.
Fósforo (P): Sus dosis dependen igualmente del tipo de suelo presente ya sea rojo,
amarillo o suelos negros. El fósforo da vigor a las raíces.
Su déficit afecta a la fecundación y el grano no se desarrolla bien.
Potasio (K): Debe aplicarse en una cantidad superior a 80-100 ppm en caso de
suelos arenosos y para suelos arcillosos las dosis son más elevadas de 135-160
ppm. La deficiencia de potasio hace a la planta muy sensible a ataques de hongos
y su porte es débil, ya que la raíz se ve muy afectada. Las mazorcas no granan en
las puntas.
Otros elementos: Boro (B), Magnesio (Mg), Azufre (S), Molibdeno (Mo) y Cinc
(Zn) . Son nutrientes que pueden aparecer en forma deficiente o en exceso en la
planta. Las carencias del Boro aparecen muy marcadas en las mazorcas con
inexistencia de granos en algunas partes de ella.
Los primeros estadios de desarrollo del maíz son muy sensibles a la falta de agua
y nutrientes por lo que la consolidación del cultivo demanda una buena inversión
en insumos y labores culturales. Los suelos donde se cultiva el maíz, por lo general
no tienen la capacidad para proporcionar los nutrientes necesarios para el
crecimiento eficiente de las plantas o no otorgan el rendimiento adecuado, para
ello se debe recurrir al empleo de fertilizantes. El estudio de los factores que
determinan la capacidad de absorción de nutrientes como el nitrógeno, el fósforo,
el potasio y algunos micronutrientes es un tema de actualidad enfocado a
incrementar la producción especialmente en suelos ácidos y alcalinos, los cuales
representan la mayor superficie cultivable del planeta (López-Bucio et al., 2003).
El desarrollo del sistema radicular del maíz puede ser embrionario y post-
embrionario. El primero ocurre por una serie de divisiones asimétricas en las
células del zigoto dando lugar a la formación del suspensor y al embrión. Después
de las divisiones antes indicadas aparece el eje embrionario formado por el
meristemo apical foliar y radicular en el coleoptilo. Finalmente, se desarrollan
estructuras embrionarias tales como el primer primordio de la hoja, la raíz primaria
(RP) y las raíces escutelares seminales (RES) (Chandler et al., 2008; Nardmann y
Werr, 2009; Sheridan y Clark, 1994).

La arquitectura de la raíz del maíz


La raíz del maíz muestra una estructura radicular compleja comparada con el
sistema radicular más simple de otras plantas. En el primer caso, las raíces se
forman endógenamente en el embrión y consisten de la raíz primaria y de las raíces
escutelares que aparecen durante la germinación. Las raíces escutelares seminales
son una parte importante para la captación inicial de agua, nutrientes y para el
establecimiento de la plántula en el suelo. Las raíces post-embrionarias se forman
después de la germinación y continúan creciendo hasta formar un sistema radicular
altamente ramificado en las plantas adultas. El sistema radicular post-embrionario
está formado por raíces de corona o nodales (RC) y de raíces aéreas (RA) que
surgen tardíamente en los nodos del tallo (Esau 1965; Singh et al., 2010;
Hochholdinger y Feix, 1998).
Las raíces laterales (RL) emergen de los diferentes tipos de raíces (Hochholdinger
et al., 2004b). Las raíces escutelares y las raíces de corona forman la estructura de
anclaje de la raíz, mientras que las raíces laterales aumentan el área de absorción
en el suelo (Grzesiak 2009). La raíz primaria aparece después de la germinación y
se hace visible cuando rompe la coleorriza (CO), mientras que las RES emergen
del nodo escutelar (NE). Por otra parte, el desarrollo del sistema radicular post-
embrionario se divide en dos etapas:
Temprano y tardío. El primero se caracteriza por dos tipos de raíces: las raíces
laterales que emergen de la raíz principal y las raíces escutelares seminales que se
forman entre los seis a siete días de edad (d.d.e.) de la plántula. Las raíces de corona
aparecen en el primer nodo del coleóptilo (NC) entre los siete a catorce días
(Singh et al., 2010; Hochholdinger et al., 2004b).
Etapas de crecimiento del maíz
Para la normalización de las definiciones, los investigadores de maíz han elaborado
una guía para identificar las diferentes etapas de crecimiento del maíz. No todas
las plantas en el campo llegan a una etapa en particular, al mismo tiempo. Por lo
tanto, los investigadores asumen que el cultivo alcanza una etapa específica cuando
al menos el 50% de las plantas presentan las características correspondientes.
La normalización de las definiciones permite que los investigadores se refieran a
los problemas de las etapas de crecimiento específicas. Los investigadores también
pueden comparar la fenología de maíz bajo diferentes condiciones ambientales y
de tratamientos experimentales.
Los investigadores dividen las etapas de crecimiento en dos grandes categorías:
 Vegetativa (V)
 Reproductiva (R)
Además, las etapas de crecimiento se pueden agrupar en cuatro grandes períodos:
 Crecimiento de las plántulas (etapas VE y V1)
 Crecimiento vegetativo (etapas V2, V3... Vn)
 Floración y la fecundación (etapas VT, R0, y R1)
 Llenado de grano y la madurez (etapas R2 a R6)

Etapa DAS* Características


VE 5 El coleoptilo emerge de la superficie del suelo

V1 9 Es visible el cuello de la primera hoja.

V2 12 Es visible el cuello de la segunda hoja.


Es visible el cuello de la hoja número "n". ("n" es igual al número definitiv
Vn 22, pero para la floración se habrán perdido las 4 a 5 hojas de más abajo.)

VT 55 Es completamente visible la última rama de la panícula.

R0 57 Antesis o floración masculina. El polen se comienza a arrojar.

R1 59 Son visibles los estigmas.

R2 71 Etapa de ampolla. Los granos se llenan con un líquido claro y se puede ver

R3 80 Etapa lechosa. Los granos se llenan con un líquido lechoso blanco.

R4 90 Etapa masosa. Los granos se llenan con una pasta blanca. El embrión tiene
Etapa dentada. La parte superior de los granos se llena con almidón sólido
R5 102 dentada. En los tipos tanto cristalinos como dentados es visible una "línea
Madurez fisiológica. Una capa negra es visible en la base del grano.
R6 112
La humedad del grano es generalmente de alrededor del 35%.
* DAS: número aproximado de días después de la siembra en tierras bajas tropicales, donde las temperaturas
En los ambientes más frío, se amplían estos tiempos.

Volumen de producción en 2010:23 millones 301 mil 879 toneladas


Valor 2010: 65 mil 629 millones de pesos
Superficie sembrada:siete millones 860 mil 705 hectáreas
Superficie cosechada:siete millones 148 mil 46 hectáreas
Porcentaje de volumen respecto a la producción agrícola nacional: 10.3%

Indicadores generales
Superficie sembrada principal estado productor 2010: 532 mil 791 hectáreas
Rendimiento promedio 2010: 3.26 toneladas por hectárea
Variación anual de la producción nacional 2009-2010: 15.7%
Crecimiento promedio anual de la producción 2000-2010: 1.70%

Perspectiva internacional de maíz grano


Durante el periodo de estudio, se observa un incremento en la demanda mundial y
en el comercio exterior de maíz. Se estima que el comercio mundial pase de 93.2
mtm en 2010/11 a 113.2 mtm en 2020/21. Se prevé que las exportaciones de
EE.UU. incrementen y se mantenga como el principal exportador mundial de este
grano.
Se estima que la producción mundial de este grano incremente a lo largo del
periodo de estudio. En EE.UU. se espera que ésta pase de 318.6 mtm a más de 388
mtm. Lo anterior en respuesta a los altos precios y al incremento de la demanda
(principalmente pecuaria), las exportaciones y en menor medida, a la producción
de etanol. También se estima un incremento en la producción y las exportaciones
de Rusia, Brasil, Unión Europea y Argentina.
Derivado de la recuperación económica internacional y el fortalecimiento de la
demanda global y la presión en los inventarios internacionales, el precio de maíz
al productor EE.UU. aumentó de us$139/ton en 2009 a us$204/ton en 2010, para
después disminuir a us$188.9/ton en 2011 y luego mantenerse en un intervalo de
entre us$160 y us$170/ton, durante el resto del período de proyección (SIAP,
2011).
Etanol: factor externo que inciden en el mercado internacional
de maíz
Durante el periodo de estudio, se espera que la producción de etanol en EE.UU.
incremente, pero a un ritmo menor que el observado durante los años de expansión,
2005 a 2009. Asimismo, se prevé que el 36% de la demanda total de maíz se utilice
en la producción de etanol durante la proyección base. A la par de lo anterior, se
espera un incremento en los rendimientos de producción de maíz, lo cual permitirá
satisfacer incrementos en esta demanda.
Asimismo, debido a los mandatos de uso de etanol establecidos en la política
energética de EE.UU. y otras políticas relacionadas, principalmente Brasil y la
Unión Europea, la demanda de etanol y biodiesel continuará aumentando. No
obstante, este incremento se suaviza con el incremento moderado en las gasolinas
y en la restricción que existe para las importaciones de éste en algunos países. Se
estima que el precio del maíz, el cual es el principal insumo del etanol, disminuya
de su nivel actual, no obstante se espera que éste mantenga un nivel alto de
aproximadamente us$4/bu (SIAP, 2011).

Perspectiva nacional de maíz blanco


México es el principal productor de maíz blanco en el mundo. Asimismo, éste es
el cultivo más importante del país ya que representa aproximadamente el 35% de
la superficie sembrada durante un año agrícola, tanto para cultivos cíclicos como
perennes. Además, se consumen anualmente alrededor de 20 mtm.
A pesar de la siniestralidad registrada en el Estado de Sinaloa durante el ciclo
Otoño Invierno (OI) 2010/11, para el año agrícola 2011, se espera que la superficie
cosechada de maíz blanco en México, supere las 6.8 millones de has, por encima
de las 6.75 has cosechadas en 2010. Asimismo, derivado de la expectativa de alza
en los precios internacionales se espera que en el largo plazo la superficie
cosechada alcance las 7 millones de has.
Por su parte, el rendimiento promedio de maíz blanco ha crecido aproximadamente
a una TMCA de 2.1% durante los últimos cinco años. No obstante, en 2011 se
espera una reducción en el rendimiento promedio nacional y se ubique en 3 ton/ha
(versus 3.2 en 2010), debido a la caída de éste en Sinaloa. No obstante, en 2012 se
estima que el rendimiento alcance las 3.3 ton/ha y alcance las 3.6 ton/ha al final
del periodo de estudio.
En este sentido, para el año 2011, se espera una producción de 20.2 mtm. En 2012,
la expectativa de precio incentivará la superficie sembrada y por ende se espera
una producción de 23.7 mtm. Al final del periodo de estudio se espera que ésta
supere las 25.6 mtm.
Por otro lado, en 2011, se estima un consumo de aproximadamente 20 mtm; el cual
se divide en: autoconsumo, 5.4 mtm; comercializado, 11.9 y pecuario 2.4 mtm y
el resto se utiliza para semilla u otros usos y finalmente, merma. Para 2020, se
estima un consumo de 24.6 mtm.
Dadas las condiciones actuales, se estima que en promedio, los inventarios finales
de maíz blanco oscilen en aproximadamente 2 mtm por año agrícola. Además, a lo
largo del periodo 2012 al 2020, se estima que México será autosuficiente en este
grano.
Finalmente, se prevé que el ingreso de los productores sea positivo a pesar del
incremento en los costos de producción. Asimismo, a pesar de la caída en los
rendimientos en el ciclo OI 2010/11 en Sinaloa, se estima que el precio pagado al
productor permitirá a los productores mantener utilidades (SIAP, 2011).

Perspectiva nacional de Maíz amarillo


La producción de maíz amarillo representa aproximadamente el 5% de la
producción nacional de maíz en México. Asimismo, contrario al superávit de maíz
blanco, el mercado de maíz amarillo es deficitario. Dadas las condiciones actuales,
se estima que éste continúe aumentando en el mediano y largo plazo. Se estima
que para este año, las importaciones de maíz amarillo en México superen las 7.9
mtm.
En México, se consumen aproximadamente 11 mtm anuales de maíz amarillo.
Alrededor del 70% de éste se destina a forraje y el 25% a la industria almidonera,
el resto es para consumo humano y otros usos.
Los Estados Unidos suministran la mayoría de las importaciones de maíz de
México. El crecimiento esperado del sector pecuario nacional implica que las
importaciones de este grano jugarán un papel importante en el mercado de este
grano. Dadas las condiciones actuales y durante el periodo de estudio se estima
que el consumo nacional crezca a tasas más rápidas que la producción.
En 2011 se estima que la superficie sembrada de maíz amarillo sea de 403 mil has
con un rendimiento promedio de 5.1 ton/ha, lo que producirá un volumen de 1.97
mtm. En el largo plazo se estima que la superficie sembrada supere las 439 mil
has, un rendimiento promedio de 5.4 ton/ha y que la producción nacional supere
las 2.28 mtm.
Al igual que el precio promedio del maíz blanco, se estima que el precio del maíz
amarillo comience a descender en 2012, como resultado de un incremento en la
producción mundial y una disminución en la presión hacia los inventarios. No
obstante, ambos niveles de precio serán superiores a los $3,000/ton y al observado
antes de 2011. A partir de 2013 y a lo largo del periodo de estudio el precio
mostrará un incremento nominal (SIAP, 2011)
os a base de maíz nixtamal izado.

PREPARACION DEL TERRENO

Una preparación del terreno bien realizada es el primer paso para obtener rendimientos altos ya que
facilita la nacencia de plántulas y la penetración de las raíces, permite un buen desarrollo de la planta y
facilita la distribución uniforme del agua, semilla y fertilizantes.

Epoca y labores de preparación del terreno


La mejor época para efectuar las labores de preparación, es durante los meses de noviembre a febrero.
La consecuencia de no preparar el terreno durante este período significa serios inconvenientes: a)
salirse de la mejor época de siembra, b) que el terreno no este disponible para establecer un segundo
cultivo, c) el no voltear el suelo provoca que las plagas de la raíz y follaje invernen en él y emerjan sus
larvas junto con el cultivo, dañándolo en un estado temprano de su desarrollo.

Barbecho
Se debe realizar después de la cosecha anterior, cuando el suelo tenga una humedad que permita el
rompimiento uniforme de los terrones, así como también, disminuir el esfuerzo del tractor y arado, Un
buen barbecho es aquel que voltea el suelo de 25 a 30 cm de profundidad, sirve para aflojar el terreno,
incorporar restos de rastrojo, elimina algunas plagas de la raíz y maleza, mejora la penetración del agua
y favorece la aireación del suelo.

Rastreo
Para lograr una siembra adecuada y uniforme es necesario preparar una buena cama de siembra de por
lo menos 10 cm de tierra mullida, lo anterior se logra con uno o dos pasos de rastra, procurando que los
discos de la rastra penetren como mínimo 12 cm de profundidad. El rastreo además de preparar la cama
de siembra, ayuda a elimina la primera generación de maleza.

Nivelación
Esta labor se realiza después del rastreo con niveladora, escrepa ó simplemente con un tablón. Su
objetivo es llenar los huecos que hayan quedado en el terreno y rasar los bordos para que no haya
problemas de anegamiento, lo anterior ayuda a una mejor distribución y aprovechamiento del agua de
riego y contribuye a una mejor distribución de la semilla y fertilizante.

Surcado del terreno


Se sugiere realizar el surcado de 75 a 80 cm para la siembra de maíz de temporal.

Otras opciones para la preparación del terreno

Existen otras opciones para la preparación del suelo tales como la labranza cero, mínima, en franjas, en
surcos y de conservación. Los beneficios que se obtienen con éstos métodos de labranza son: reducción
de costos, conservación del suelo y agua, mejoramiento de la estructura, porosidad e infiltración del
agua, acumulación de materia orgánica e incremento en el rendimiento de las cosechas. Sus
desventajas son: desconocimiento de resultados y forma de trabajar por parte de los productores, la
necesidad de adquirir maquinaria especializada para la siembra y remoción del suelo, control de la
maleza basándose en productos químicos y acostumbrarse a ver las parcelas con residuos de cosecha
que aparentan descuido en el cultivo. A continuación se presenta una descripción de varios métodos
alternativos en la preparación del suelo.

Labranza cero.
No se realiza ningún tipo de movimiento al suelo. La siembra se realiza en forma directa y solo se
mueve una pequeña franja de suelo en donde se deposita el fertilizante y la semilla. Se reduce la
cantidad de energéticos empleados así como las labores de producción. El control de la maleza antes de
la siembra y durante el desarrollo del cultivo se realiza con herbicidas.

Labranza mínima.
Es la eliminación del barbecho en la preparación del suelo. Se puede emplear solamente la rastra, o
cinceles especializados que no inviertan el perfil del suelo como el vibrocultor, multiarado, pata de ganso
o cinceles. Los residuos vegetales son incorporados en la capa superficial del suelo con la rastra,
mientras que con los implementos que no invierten el perfil éstos permanecen en la superficie. El control
de la maleza puede ser mecánico, mediante escardas, o combinado con herbicidas.

Labranza en franjas.
En este método, solo se remueven franjas aisladas del suelo para realizar la siembra, el resto del
terreno queda intacto. Generalmente se quita la cubierta de residuos de cosecha en la franja que se
prepara por lo que se reduce su efectividad para controlar la erosión del suelo. Se puede combinar con
la labranza en surcos para realizar escardas y reducir la cantidad de herbicida en el control de la
maleza.

Labranza en surcos.
La siembra se realiza en los surcos formados durante las escardas en el cultivo anterior. La erosión del
suelo se controla al dejar entre un 30 a 50% de residuos hasta el momento de plantar. Sin embargo,
durante la siembra se emplea maquinaria con limpiadores para despejar el lomo del surco, quedando sin
la protección de residuos. Con este método se puede prescindir el uso de herbicidas y controlar la
maleza con una o dos escardas. La labranza en surcos es adecuada para suelos con problemas de
drenaje.

Labranza de conservación.
Es la combinación de la labranza cero o labranza mínima sin invertir el perfil del suelo con por lo menos
un 30% de cobertura de residuos de cosecha en la superficie del suelo. Los residuos de cosecha no se
incorporan al perfil del suelo generando un mantillo, el cual cuando esta uniformemente distribuido en la
superficie, protege al suelo de la erosión, mantiene mayor humedad e incrementa la infiltración del
agua. Al dejar por lo menos un 30% de residuos de cosecha en la superficie la erosión del suelo se
reduce un 50%. Es aconsejable solicitar una asesoría técnica para elegir el método de labranza que
mejor se adapte al tipo de suelo y sistema de producción del productor de maíz como base a una nueva
agricultura de conservación.

VARIEDADES

Las variedades que se recomiendan para el Altiplano Potosino son:

 CAFIME
 VS-201 y H-220.

EPOCA DE SIEMBRA
La siembra de maíz de temporal abarca el período comprendido del 15 de mayo al 15 de julio.

DENSIDAD DE SIEMBRA

Se recomienda sembrar 10 a 12 kilogramos de semilla por hectárea, con una distancia entre plantas de
40 a 50 cm y de 75 a 80 cm entre surcos, lo que significa una densidad de población de 20,000 a
30,000 plantas por hectárea.

FERTILIZACION

No se recomienda la fertilización.

LABORES CULTURALES

Es recomendable realizar las siguientes labores posteriores a la nacencia del cultivo:

 Escarda.

Se debe realizar tan pronto como sea posible, siempre y cuando no vaya a enterrar la planta.

 Deshierbe .

En los primeros cuarenta días de desarrollo del cultivo debe evitarse la competencia de la
maleza.

 Pileteo .

Esta labor se realiza junto con la escarda o inmediatamente después de esta con el fin de captar
y retener agua de lluvia.

CONTROL DE PLAGAS Y ENFERMEDADES

Plagas del follaje La plaga más importante para el maíz de temporal es el gusano cogollero que se
combate con Paration Metílico 2% P 20 kg/ha y con Folidol M 50 1.0 lt/ha, una o dos aplicaciones.

Enfermedades

Las enfermedades del maíz no son de importancia económica si se utilizan variedades mejoradas.

METODO DE COSECHA

La cosecha debe realizarse cuando el grano en la mazorca tenga un 20% de humedad. El grano debe
guardarse en un lugar limpio y seco y en su olote para esperar el tiempo de comercialización.

RENDIMIENTO ESPERADO

El rendimiento medio de maíz de temporal es de 500 a 750 kg/ha en ambientes con mediano potencial
productivo o que tengan la posibilidad de captar escurrimientos superficiales. Adicionalmente es posible
obtener de 1.5 a 2.0 ton de rastrojo por ha.

Rendimientos menores a los señalados solamente se justifican para fines de subsistencia, en el


entendido de que el valor de la producción no cubre los costos de cultivo.

En estas condiciones es de esperarse que la razón principal de la siembra d

Manejo de la Fertilización en Maíz artículos

Ing. Agrs. Ricardo Melgar1 y Martín Torres Duggan (ex - aequo)


1
Coordinador, Proyecto Fertilizar EEA INTA Pergamino;
Técnico EEA INTA Pergamino Proyecto Fertilizar

El manejo eficiente de la nutrición en el cultivo de maíz es uno de los pilares fundamentales para
alcanzar rendimientos elevados sostenidos en el tiempo y con resultados económicos positivos, no
sólo en el mismo cultivo de maíz, sino en los que participan en su rotación, ya que por los elevados
volúmenes de rastrojos dejados por el maíz, facilitan el reciclado de nutrientes y mejoran las
condiciones físicas del suelo, y cuando el cultivo sucesor es soja, mejora la eficiencia de la fijación
simbiótica del N. Los nutrientes que limitan en mayor medida la productividad del cultivo en la
Región Pampeana son el nitrógeno, el fósforo y más recientemente el azufre. El objetivo de esta
revisión es definir los criterios para elaborar un plan de fertilización en maíz considerando esos
tres nutrientes esenciales.

Enfoque integral y planificación de la fertilización


El manejo nutricional es uno de los pilares fundamentales para optimizar el resultado de los
sistemas de explotación de maíz en la Región Pampeana. Sin embargo, a nivel de
establecimiento agropecuario, la fertilización representa una tecnología más que debe ser
integrada dentro del proceso de producción. Por ello, para que la utilización de herramienta
impacte favorablemente en los resultados técnico-económicos de la Empresa, es fundamental
que exista un proceso de planificación y programación de la producción, dentro del cual se
deberá definir un plan de fertilización.
Es muy importante que las estrategias de fertilización se definan a nivel de lote al igual que se
hace, por ejemplo, con la elección de los híbridos utilizados y/o o el manejo de herbicidas.
Cada lote posee características intrínsecas provenientes de la interacción compleja del tipo de
suelo, antecedentes (historia agrícola, cultivos antecesores, manejo de labores, etc.) y el
efecto del clima local. Asimismo, la unidad de producción no debería ser el cultivo sino la
rotación en su conjunto. Dentro de este esquema, el rendimiento esperado es el factor
determinante de todo el programa de fertilización.

Determinación de un plan de fertilización


El proceso de planificación de la fertilización podríamos dividirla en varias etapas:

1. Muestreo y Análisis de suelos


El análisis de suelos es una práctica básica para determinar la
fertilidad actual y potencial de cada lote. El objetivo de efectuar un
análisis de suelos es determinar la oferta de nutrientes del lote, para
que, junto con la extracción de nutrientes (demanda) se puede
efectuar un balance y establecer las cantidades a agregar como
fertilizantes.
De la precisión del muestreo dependerá la utilidad y valor de los
resultados obtenidos en el análisis de suelo. Por ello, es importante
efectuar el muestreo considerando la variabilidad espacial y temporal
presente en el lote, procurando tomar muestras en zonas
representativas homogéneas y evitando mezclar muestras de suelo
de zonas diferentes en el momento adecuado en relación al momento
de siembra. La intensidad de muestreo dependerá del nutriente a
evaluar y de la variabilidad particular del lote, por ejemplo un
muestreo para evaluar el nitrógeno disponible como nitratos requiere
mas densidad de observaciones que para determinar potasio o
magnesio. A modo orientativo, se debería realizar por lo menos 20-30
piques por cada muestra compuesta. Si el lote es relativamente
parejo, esa muestra podría representar 40-50 ha. La frecuencia cada
vez mayor de lotes bajo siembra directa por un periodo largo de años
hace que se deban extremar precauciones para tomar una muestra
representativa, por la estratificación en el perfil y presencia de bandas
de fertilización más antiguas.
La incidencia económica de su utilización es muy baja (del orden de
1$/ha) y brinda información altamente rentable, ya que un buen
diagnóstico de la fertilización puede modificar el costo del uso de
fertilizantes y el beneficio derivado de su respuesta en una magnitud
varias veces el costo del análisis.
2. Diagnóstico de la fertilización
El proceso de diagnóstico se efectúa analizando en forma integral los
resultados provenientes del análisis de suelo en conjunto con las
características de calidad de cada lote (rotación, cobertura de
rastrojos, antecesores, historia agrícola, aspectos físicos, etc.) y el
clima local. Para la etapa de diagnóstico de fertilización es importante
disponer de información histórica propia de cada lote (rindes,
resultados de análisis de suelos históricos, tecnología aplicada, etc.) y
de ensayos realizados en el propio campo o eventualmente en la
zona. De esta manera podemos saber si la información obtenida es
representativa de las condiciones locales y por ende valioso para
considerarla dentro del manejo nutricional.
Para el maíz con rendimientos corrientes, específicamente debe
considerarse que el nivel critico de fósforo asimilable debe ser inferior
a 20 ppm (Bray 1) para recomendar el uso de fertilizantes. Valores
superior a ese nivel ameritan el uso de fertilizantes solo si se desea
cubrir los requerimientos de un cultivo subsiguientes, o se esperan
rendimientos superiores al promedio, o simplemente se desea
reponer el fósforo que se exportará con esa cosecha.
Por otro lado, es importante definir los objetivos de producción para la
campaña que estamos planificando y la estrategia definida deberá
tener coherencia con esa meta de producción. Esto es específico
para el manejo del nitrógeno como veremos mas adelante, ya que la
dosis de este nutriente es directamente dependiente del rinde
esperado.
3. Diseño del plan de fertilización
Una vez realizado el diagnóstico (en el cual se debería establecer la
necesidad o no de fertilizar y en el caso de hacerlo, las cantidades de
nutrientes a aplicar), es necesario armar un plan de fertilización
ajustado a cada lote. Este plan consiste en la definición de las
cantidades y tipos de fertilizantes a aplicar, así como del momento y
tecnología de aplicación para satisfacer las necesidades del cultivo.
En la determinación de estos aspectos intervienen diferentes factores:
operativos (disponibilidad de máquinas, piso en los lotes, etc.);
económicos (disponibilidad de fertilizantes en la zona, precio por
unidad de nutriente del fertilizante, etc.) y por supuesto ambientales
(distribución e intensidad de lluvias, temperatura, etc.).
4. Ejecución y monitoreo del plan de fertilización
La ejecución es la implementación efectiva en la práctica del plan
definido. Sin duda, a medida que se va ejecutando el plan pueden
surgir cuestiones no previstas durante la planificación que requieren
del ajuste según el nuevo escenario, por ejemplo, lluvias menores a
las previstas o cambios de precios del grano que inciden en la dosis
aplicadas.
5. Evaluación y análisis de los resultados del plan de fertilización
Una vez ejecutado el plan es necesario analizar y evaluar si la estrategia de
fertilización utilizada funcionó y con que grado de eficiencia. Para poder
hacerlo, es necesario contar con alguna parte del lote dejada como testigo
con la practica tradicional o sin fertilización por ejemplo, y puede ser
solamente una franja del ancho de una maquinada. En el mejor de los casos
se pueden realizar algunas pruebas o ensayos más elaborados.

Manejo de la fertilización fosfatada


A diferencia de lo que ocurre con el nitrógeno, al abordar la fertilización fosfatada en maíz hay
que considerar que el funcionamiento del fósforo (P) en el sistema suelo-planta es totalmente
diferente al del nitrógeno. Desde el punto de vista del manejo nutricional, el principal aspecto a
considerar es su baja movilidad en el suelo, lo hace principalmente por difusión, y la presencia
de retención específica de los fosfatos en las arcillas, cuya magnitud depende de la cantidad y
mineralogía de esta fracción. Por otro lado, el pH es un factor que impacta considerablemente
sobre la disponibilidad de fósforo. La mayor disponibilidad ocurre con pH´s entre 5.5 y 6.5,
mientras que valores fuera de este rango su concertación en la solución del suelo se reduce
significativamente.
Las consideraciones previas tienen implicancias muy relevantes en el manejo de la
fertilización. Así, la baja movilidad del fósforo (P) permite independizarnos del efecto del clima
(lluvias) sobre la dinámica del nutriente en el suelo, siendo las perdidas por lavado y
escorrentía mínimas desde el punto de vista práctico, siempre y cuando no haya erosión
hídrica. Esto determina que haya residualidad del efecto de la fertilización, es decir parte del
fósforo aplicado queda disponible para próximos cultivos de la rotación.
La determinación de la dosis de fósforo aplicada dependerá principalmente del nivel de
disponibilidad y secundariamente de otros factores, como potencial de rendimiento, aplicación
para otros cultivos de la rotación, colocación en bandas o voleo, fitotoxicidad de la mezcla que
contenga el fertilizante fosfatado, etc. En la tabla 2 se presentan dosis orientativas de P según
nivel del nutriente en el suelo y niveles de producción medias.
Los umbrales de P Bray I (0-20 cm) por debajo del cual existen altas probabilidades de
obtener aumentos considerables de rendimiento por fertilización están en el orden de 18 a 20
ppm. Por encima de estos niveles las probabilidades de obtener aumentos significativos de
rendimiento por agregado de fósforo son bajas. Este rango de suficiencia no ha sufrido
grandes modificaciones desde su publicación hace mas de cincuenta años y ha sido validada
en numerosos ambientes incluidas las regiones maiceras del país. Sin embargo, y a pesar de
su amplia difusión, no existen calibraciones de las dosis recomendadas como la presentada
en la Tabla 1, elaboradas mas bien siguiendo un criterio de reposición.

Tabla 1. Dosis de fosfatos (como pentóxido: P2O5) recomendadas según


nivel de disponibilidad de fósforo en el suelo (P-Bray I, 0-20 cm) para dos
rendimientos esperados de maíz (Echeverría y García, 1998).
Tabla 1. Dosis de fosfatos (como pentóxido: P2O5) recomendadas según
nivel de disponibilidad de fósforo en el suelo (P-Bray I, 0-20 cm) para dos
rendimientos esperados de maíz (Echeverría y García, 1998).
Nivel de P del Suelo

Rinde Esperado >5 5–9 9 – 13 13 – 20 < 20

Kg/ha .............. kg de P2O5 / ha ..............

7,000 71 58 49 37

10,000 89 76 67 56

13,000 107 95 86 73

Para expresar en kg/ha de fosfato diamónico o superfosfato triple multiplicar


por 2,2

La necesidad de disponibilidad del fósforo durante los estadios iniciales determina que el
momento de aplicación de los fertilizantes fosfatados deba ser junto con la siembra,
aplicándolo en bandas, y preferentemente por debajo y al costado de la línea de siembra.
Ocasionalmente si no se dispone de una sembrador con trenes de fertilización separados
puede colocarse el fertilizante junto con la línea de semillas; si el fertilizante no tiene una alta
proporción de nitrógeno, y las dosis no son demasiado altas, no hay riesgo de perdidas de
plantas por fitotoxicidad. Se estima entre 20 y 30 kg/ha de N aplicado junto con la semilla en
espaciamientos de 70 cm como límite de tolerancia para evitar efectos fitotóxicos durante la
implantación del cultivo.
En suelos con niveles medios a altos de fósforo disponible P normalmente puede
recomendarse aplicaciones al voleo. Respecto de las fuentes fosfatadas disponibles en el
mercado, puede optarse entre los superfosfatos, simple o triple y los fosfatos de amonio, mono
o diamónico. Todos tienen el P soluble en agua e inmediatamente disponible, varían en el
nutrientes acompañante, azufre en el superfosfato simple y cantidades variable de N en los
fosfatos de amonio. Su elección dependerá principalmente de la necesidad de estos nutrientes
acompañantes y fundamentalmente de su disponibilidad comercial.
En los últimos años se ha difundido en el mercado de fertilizantes las mezclas físicas
multinutrientes, tanto en bolsas como a granel. Todas estas mezclas poseen en su
composición fertilizantes simples como los mencionados previamente y por ende, para su
manejo, caben las mismas pautas efectuadas para los demás fertilizantes.

Manejo de la fertilización nitrogenada


El maíz requiere alrededor de 20 a 25 kg/ha de nitrógeno (N) por cada tonelada de grano
producida. Por ello, para producir por ejemplo 10 t/ha de grano, el cultivo debería disponer de
alrededor de 200 a 250 kg de N/ha absorbidos por el cultivo. Esta cantidad sería la demanda
de nitrógeno para este nivel de rendimiento. La oferta del lote (nitrógeno en el suelo + N del
fertilizante) debería satisfacer esa necesidad para mantener el sistema en equilibrio
nutricional. Esta aproximación es lo que se conoce como criterio o modelo de balance. Sin
embargo, la diferencias entre las cantidades de N en el suelo y las absorbidas por el cultivo
son determinadas por las llamadas eficiencias de absorción, que varían según se considere al
N presente en el suelo a la siembra, al N mineralizado durante el cultivo y al N aportado como
fertilizantes.
Diferentes ensayos realizados en la Región Pampeana indican que para maximizar los
rendimientos del cultivo, la oferta del suelo debería ser del orden de los 140 a 150 kg/ha. Sin
embargo, estos rangos de nitrógeno presentan variaciones regionales, definidas por el
potencial de rendimiento. Asimismo, en sistemas más intensivos, bajo riego y mayor desarrollo
tecnológico los rendimientos potenciales serían mayores, y por ello la oferta de nitrógeno para
cubrir la demanda del cultivo sería superior, llegando hasta 200 a 250 kg/ha.
Esta llamada oferta en realidad es el nitrógeno asimilable (nitratos mas amonio) medido por
análisis de suelo presente al momento de la siembra mas el nitrógeno ofrecido de los
fertilizantes, pero no considera al N que se mineraliza durante el ciclo del cultivo. Este dato es
muy difícil de evaluar ya que depende de las condiciones climáticas y de suelo, que a través
de las variaciones de humedad y temperatura modifican la velocidad de nitrificación. En
general para hacer los balances se trabaja sobre valores promedios ya se asigna una
eficiencia igual a uno, es decir los nitratos que se producen son absorbidos inmediatamente
sin pérdidas. Para tener una idea de ese potencial de mineralizar N, se evalúa la
concentración de nitratos de la capa superficial hasta los 20 a 30 cm de espesor al momento
que el cultivo esta en el estadio de 4 a 6 hojas. Este valor se correlaciona con la estimación de
potencial de nitrificación, ya que los presentes a la siembra habrán sido o bien absorbidos o
bien lavados fuera del alcance de las raíces. Por otra parte ese valor tendrá relación directa
con la temperatura y humedad que reguló el crecimiento del maíz hasta el estadio de 4 a 6
hojas. En varias regiones maiceras, se ha establecido que un valor de alrededor de 18 a 20
ppm de N de nitratos (N-NO3-) en esas condiciones es indicador de suficiencia, ofreciendo
bajas posibilidades de respuesta económica al agregado de N como fertilizante.
Las posibles pérdidas de nitrógeno son contempladas en la eficiencia de uso, normalmente
oscila alrededor del 50 %, con máximos de 70 %, si se aplica durante los momentos de
máxima capacidad de absorción, dosis no excesivas, proporcionales a su utilización y con
fuentes de bajo potencial de volatilización como amoniaco. El maíz comienza su mayor
consumo de nitrógeno alrededor de seis hojas completamente expandidas (V-6 a V-7), por lo
que antes de comenzada esta etapa fenológica, el cultivo debería de disponer de una oferta
de nitrógeno adecuada para satisfacer su demanda para crecimiento. Las estrategias de
fertilización podrían resumirse en tres posibilidades:
1-Fertilizar únicamente a la siembra o incluso antes.
2-Fertilizar sólo con el cultivo implantado entre dos y siete hojas (V-2 a V-6).
3-Fraccionar la dosis entre la siembra y V-7 en dos aplicaciones.
De las tres alternativas, la aplicación a la siembra integra globalmente ventajas en los
aspectos operativos, agronómicos y económicos. Sin embargo, los equipos de siembra que
disponen de doble cajón fertilizador para colocar separadamente al nitrógeno fuera de la línea
de semillas no son abundantes.
Por esa razón, serían más recomendables las aplicaciones fraccionadas, donde se garantice
una gran parte de la necesidad total de nitrógeno a la siembra (70 a 80 %), regulando luego la
cantidad de nitrógeno restante en función de la evolución de la campaña y de las posibilidades
ofrecidas por las condiciones climáticas, ya que muchas veces, al coincidir la primavera
lluviosa con ese periodo, se pierde la oportunidad y el follaje avanza impidiendo una fácil
circulación entre líneos, agravada por la tendencia creciente a sembrar con espaciamiento de
52 cm. Una recomendación intermedia en este sentido es fraccionar en dos veces, pero
aplicando en lugar de a la siembra la mayor proporción del N en estadios muy tempranos
hasta 3 hojas, cuando la planta es flexible y admite trafico de maquinaria de aplicación con
cubiertas de alta flotación
En la tabla 2 se resumen las ventajas y desventajas de cada modalidad de aplicación.
También se ha cuestionado cual es el valor que efectivamente se pierde del N aplicado en
presiembra; descontando que aun cuando haya lixiviación, un frente de lavado de nitratos
nunca va tan lejos en profundidad. En particular considerando las texturas franco limosas de
los Argiudoles pampeanos, como para que no lo alcancen las raíces durante el desarrollo del
cultivo.

Tabla 2. Ventajas y desventajas de diferentes momentos de fertilización con


nitrógeno (N) en maíz
Momento Ventajas Desventajas

Presiembra Simplicidad operativa Riesgo de lavado de nitratos hasta desarrollo de las raíces. No
recomendable antes de 30 días de la siembra.

A la siembra Simplicidad operativa Riesgo de lavado (lixiviación) de nitratos hasta desarrollo de


raíces.

El N queda disponible Riesgo de fitotoxicidad en aplicaciones junto con la semilla.


inmediatamente para el cultivo. Depende de dosis y ambiente.

Facilidad para incorporar al suelo.

Entre 2 y 8 Mayor eficiencia de utilización con Si no se incorpora al suelo, hay riesgo de pérdida de N por
hojas fuentes de fertilizantes que no volatilización de amoníaco (fertilizantes con urea). Depende
volatilizan del ambiente (temperatura y humedad de suelo)
(V-2 y V-8)

Dependencia de las lluvias que a veces ocasiona retrasos o


imposibilidad de aplicar por falta de piso (común en ciclos
húmedos como el actual).

Fraccionada Necesaria para aplicar dosis Mayor complejidad operativa.


elevadas.

Distribuye y reduce el riesgo Mayores costos de aplicación


económico de la práctica.

Manejo de la fertilización azufrada


En los últimos años se han presentado numerosas evidencias que demuestran aumentos de
rendimiento por agregado de azufre como fertilizante. Estas respuestas son mas frecuentes
con lotes con alto potencial de rendimiento y que presentan respuestas importantes a
nitrógeno y fósforo. No se han intentado correlaciones entre estas respuestas y los niveles de
azufre de sulfatos (S-SO4=) sin embargo es posible inferir mayores posibilidades de respuesta
con valores bajos, menores a 5 ppm. Así como con suelos degradados, con baja materia
orgánica (MO) y/o baja relación MO/arcillas (indicador de baja proporción de MO joven o
recientemente agregada), o con textura gruesa.
La magnitud de las respuestas dependerá de la fertilidad del lote y dosis utilizada. En términos
generales la misma normalmente cubre el costo del fertilizante aplicado. Las respuestas son
del orden de los 10-12 kg de maíz por kg de S/ha, y las dosis asociadas a los máximos
rendimientos son entre 5 y 15 kg de S/ha como Sulfato. Sin embargo en algunos trabajos se
encontraron respuestas a dosis más altas en buenas condiciones hídricas, como la
presentada en la figura, promedio de cinco localidades (Caamaño y Melgar, 1998).

Análisis económico de la fertilización


No hay practica de manejo del maíz que tenga mas impactos en los resultados económicos
como la fertilización ya sea nitrogenada, fosfatada o azufrada cuando los suelos son
deficientes, siempre y cuando las condiciones hídricas sean las adecuadas.
Utilizando el criterio de la relación Valor / Costo ( ó Beneficio/ Costo) y tomando los valores de
los insumos y productos en dólares, que muestran relativa estabilidad en el tiempo por su
carácter de genéricos (commodities) se presenta en la tabla siguiente los beneficios derivados
de la fertilización ante situaciones de respuestas promedio. Estas respuestas son esperadas
bajo regímenes de producción normales, en dosis moderadas promedio. Estas relaciones son
sin duda altamente positivas y superiores a la unidad, se espera que disminuyan a medida que
las dosis son mas elevadas.

Tabla 3. Beneficio económico derivado de la fertilización con distintos


nutrientes en maíz
Nutriente Costo1 Beneficio (Respuesta) V/C

$/kg Kg grano / kg Ingreso Bruto $ 2

nutriente

Nitrógeno 0,56 25 1,5 2.7

Fósforo 0,49 16 1,0 2.0

Azufre 0,40 10 0,6 1.5


1 Se toma el costo del nutriente por la fuente más barata: urea (46 % N),
Fosfato monoamónico (52 % P2O5) y Sulfato de amonio (24 % de S), a
valores de mercado de 260, 310 y 180 $/t respectivamente. Por poseer
además N, el costo del S y del P2O5 de los fertilizantes nombrados se
modifican proporcionalmente.
2 Se toma el precio de 80 $/t descontados gastos de comercialización
(25%).

¿Cuál es la distancia de siembra?


Distancia de siembra. La distancia de siembra recomendada para clones es de
3x3m para una densidad de 1.111 plantas por hectárea; y, para híbridos de 3 x 4 m
para una densidad de 833 plantas por hectárea. ... con este método de plantación
se coloca una mayor cantidad de plantas por hectárea que utilizan el del cuadradoLa
distancia de siembra recomendada para clones es de 3x3m para una densidad de 1.111 plantas por
hectárea; y, para híbridos de 3 x 4 m para una densidad de 833 plantas por hectárea. Además hay
que tener en cuenta el marco de plantación, que pueden ser los siguientes:
•Cuadrado o marco real (cuatro vientos): los ejemplares en este sistema se ubican en los vórtices de
un cuadrado que se distribuyen en el terreno en forma contigua.
• Rectangular: Es similar al cuadrado, pero varia la distancia en un sentido con lo que se logra que
las plantas se ubiquen en los vórtices de un rectángulo.
• Tresbolillo o triangulo equilátero: las plantas en ese tipo de plantación deben formar entre si
triángulos cuyos tres lados sean iguales. con este método de plantación se coloca una mayor
cantidad de plantas por hectárea que utilizan el del cuadrado.
• Quincunce o cuadrados superpuestos o triángulos isósceles: Este sistema de plantación es como
el cuadrado, con el agregado de una planta en el cruce de las dos diagonales, obteniéndose cuatro
triángulos isósceles con dos lados iguales y uno desigual (con cuatro plantas que forman rectángulo
o cuadrado y otra planta en el centro.
HERBICIDAS

El control de malezas es una parte esencial en la producción de maíz, ya que estas


compiten con el cultivo por luz, nutrimentos y agua, lo que reduce el rendimiento y calidad
del grano. Además, su presencia dificulta la cosecha mecánica y son hospederos de
plagas y enfermedades. Ahora se sabe que para evitar reducciones en el rendimiento se
debe mantener al cultivo libre de malezas de 4 a 6 semanas después de la siembra.
Es fundamental controlar las malezas a tiempo, ya que a medida que crecen, las
alternativas de control se reducen y los costos se incrementan. Conocer el momento de
mayor incidencia de malezas en el cultivo es un aspecto importante para llevar a cabo los
métodos de control que conforman el manejo integrado de malezas. Uno de los más
usados es el control químico, basado en el uso de herbicidas. Su uso exige
conocimientos técnicos para la elección y aplicación eficiente y oportuna del
producto. Modo de acción El modo de acción de los herbicidas es la secuencia de
eventos que ocurren desde la absorción del herbicida hasta la muerte de la planta, este
incluye al mecanismo de acción que es la interferencia bioquímica o biofísica causada por
un herbicida, que determina el daño final a la planta y tiene lugar en el sitio de acción. Los
herbicidas con el mismo modo de acción producen síntomas similares en las plantas
tratadas. Según su modo de acción permite predecir, en forma general, su espectro de
control de malezas, época de aplicación, selectividad y persistencia en el suelo (Cuadro
1). Los efectos fisiológicos afectados por los herbicidas en las plantas pueden radicar en
la regulación del crecimiento, inhibición de la división celular, inhibición de la respiración
y/o fotosíntesis, o interrupción de procesos metabólicos complejos.

Rotación y mezcla de herbicidas La aplicación de herbicidas sobre las malezas ejerce


una cierta presión de selección, la cual dependerá del tipo de herbicida, forma y
frecuencia de aplicación, y características biológicas de la maleza y el cultivo. No todos
los herbicidas generan la misma presión de selección, siendo la misma, una característica
intrínseca del grupo al que pertenezca. Cualquier cambio en el manejo del cultivo es útil
para retrasar la aparición de resistencias, por ejemplo: alternar de sustancia activa,
cambiar la época de aplicación, combinación del uso de herbicidas con otros métodos de
control no químicos. Actualmente se plantea la necesidad de utilizar los herbicidas en
maíz en una secuencia determinada basados en su compatibilidad, interacción,
persistencia y la presión de selección ejercida

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