UNICEN
FISIOTERAPIA-G3
TEMA: aprendizaje por observacion y modelado albert bandura ,
el experimento del muñeco “bobo”
definicion y sintomas de la menopausia, andropausia, climatico, crisis de los 40.
NOMBRE: DANNY NELSON HUAYHUA CANAZA
FECHA: 12/04/2019
En la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura elaborada el año 1977 se basa en teorías del
aprendizaje conductista sobre el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante. Sin
embargo, añade dos ideas importantes:
1. Los procesos de mediación se producen entre estímulos y respuestas.
2. Conducta es aprendida desde el medio ambiente a través del proceso de aprendizaje por
observación
OBSERVACION
Los niños observan a las personas que los rodean para ver e imitar cómo se comportan. Los individuos
observados son llamados modelos. En la sociedad, los niños están rodeados de muchos modelos
influyentes, como los padres y otros miembros de la familia, personajes de la televisión (o de
YouTube), amigos, maestros de la escuela, etc.
Los niños prestan atención a todas estas personas o modelos y codifican su comportamiento.
Posteriormente, ellos pueden imitar (es decir, copiar) la conducta que han observado. Pero pueden
hacer esto sin importar si el comportamiento es “apropiado” o no, aunque hay una serie de procesos
que hacen que sea más probable que un niño reproduzca el comportamiento que su sociedad
considere apropiado para él o ella.
En primer lugar, el niño tiene más probabilidades de imitar a aquellas personas que percibe como
más semejantes. En consecuencia, es más probable que imite la conducta modelada por personas del
mismo sexo.
Posteriormente, las personas que rodean al niño responderán al comportamiento imita, ya sea con el
refuerzo o el castigo. Si un niño imita el comportamiento de un modelo y las consecuencias son
gratificantes, el niño es probable que continúe realizando dicho comportamiento. Por ejemplo, si un
padre ve a su hija consolando a su osito de peluche y le dice “eres una niña muy amable”, esto será
gratificante para ella y hará que sea más probable que repita dicho el comportamiento. Su
comportamiento habrá sido reforzado.
El fortalecimiento de una conducta puede ser externo o interno y puede ser positivo o negativo. Si
un niño busca la aprobación de sus padres o compañeros, esta aprobación será un refuerzo externo,
sentirse feliz por haber sido aprobado es un refuerzo interno. Un niño se comportará de manera en la
que piense que va a ganar una mayor aprobación, ya que la desea de forma innata.
Por lo general, el refuerzo positivo (o negativo) tendrá poco impacto si el refuerzo ofrecido
externamente no coincide con las necesidades del individuo. El refuerzo puede ser positivo o
negativo, pero lo importante es que éste conduzca a un cambio en el comportamiento de una
persona.
Por otro lado, el niño también tendrá en cuenta de lo que le sucede a otra persona antes de decidir si
copiar o no sus acciones. Una persona aprende mediante la observación de las consecuencias del
comportamiento de otro, por ejemplo un hermano menor puede observar un tipo de
comportamiento de su hermano mayor que es premiado, por lo que será más probable que repita ese
comportamiento en particular. Esto se conoce como refuerzo vicario.
La identificación se produce nuevamente a través de un modelo, y consiste en copiar o adoptar
comportamientos, valores, creencias y actitudes observadas en la persona con la que uno se está
identificando.
La identificación es diferente a la imitación ya que implica toda una serie de actitudes y
comportamientos, mientras que la imitación por lo general implica la copia de un solo
comportamiento.
Los procesos de mediación
Bandura creía que los seres humanos son procesadores activos de información, que valoran la
relación entre su comportamiento y sus consecuencias. Por tanto, el aprendizaje por observación no
puede ocurrir a menos que los procesos cognitivos estén implicados. Estos factores mentales median
en el proceso de aprendizaje para determinar si una nueva respuesta se adquiere o no.
Así pues, las personas no observan de forma automática el comportamiento de un modelo y la
imitan. Hay un proceso de pensamiento antes de la imitación y se llama proceso de mediación. Esto
se produce entre la observación del comportamiento (estímulo) y la imitación o no del mismo
(respuesta).
Hay cuatro procesos de mediación propuestos por Bandura:
1. Atención: Es la medida en la que observamos el comportamiento de otros. Para que imitemos un
comportamiento éste tiene primero que captar nuestra atención. Observamos muchos
comportamientos a lo largo del día, pero muchos de ellos no nos interesan. Por lo tanto, la atención
es extremadamente importante para que comportamiento tenga una influencia suficiente en
nosotros como para querer imitarlo.
2. Retención: La retención de la conducta recién aprendida es necesaria para que ésta se mantenga.
Sin retención, no se establecería el aprendizaje del comportamiento, y es posible que se tenga que
volver a observar el modelo nuevo, ya que no fuimos capaces de almacenar la información sobre el
comportamiento.
3. Reproducción: Esta es la capacidad de realizar la conducta que el modelo acaba de mostrar.
Diariamente nos gustaría ser capaces de imitar ciertos comportamientos, pero esto no siempre es
posible. Estamos limitados por nuestra capacidad física e incluso mental, y por esas razones o
cualquier otra, incluso queriendo reproducir un comportamiento, a veces no podemos. Esto influye
en nuestras decisiones de tratar de imitar o no. En esta fase, la práctica de la conducta de forma
repetida es importante para la mejora de nuestras capacidades.
4. Motivación: Se trata de la voluntad de realizar una conducta. Las recompensas y los castigos que
siguen un comportamiento serán valorados por el observador antes de imitarlo. Si las recompensas
percibidas superan los costos percibidos (si los hay), entonces el comportamiento tendrá más
probabilidades de ser imitado por el observador. Por el contrario, si el refuerzo vicario no es lo
suficientemente importante para el observador, entonces no va a imitar el comportamiento.
MODELADO
El modelado es un tipo de aprendizaje que se basa en la imitación de la conducta ejecutada por un
modelo, normalmente otra persona. Este proceso sucede de forma cotidiana y puede utilizarse como
técnica terapéutica para facilitar la adquisición y la modificación de comportamientos.
El término “modelado” tiene un significado similar a los de “imitación”, “aprendizaje social”,
“aprendizaje observacional” y “aprendizaje vicario”. Cada uno de estos conceptos hace énfasis en
una característica distinta de este tipo de aprendizaje.
Así, mientras que “modelado” destaca el hecho de que exista un modelo a imitar, “aprendizaje social”
es un concepto amplio que pone el acento en el papel de este proceso en la socialización, y
“aprendizaje vicario” quiere decir que las consecuencias de la conducta del modelo son aprendidas
por el observador.
El modelado tiene distintas funciones. Principalmente sirve para adquirir nuevos comportamientos,
por ejemplo habilidades manuales, pero también puede inhibir o desinhibir conductas; esto depende
de las expectativas de la persona en relación a las consecuencias.
Se considera que Albert Bandura es el autor más destacado en el campo del modelado y el
aprendizaje social. Es muy conocido el experimento que realizó en 1963 junto a Richard Walters, que
demostró que los niños imitaban o no las conductas de los adultos en función de si observaban que se
les premiaba o se les castigaba.
Artículo relacionado: "La Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura"
Tipos de modelado
Los distintos tipos de modelado se clasifican en función de muchas variables distintas, como la
dificultad de la conducta a imitar, la capacidad del modelo o la adecuación social del
comportamiento. Veamos cuáles son los tipos más importantes de modelado.
1. Activo o pasivo
Hablamos de modelado activo cuando la persona que observa imita la conducta del modelo
después de observarla. Por contra, en el modelado pasivo el comportamiento se adquiere
pero no se ejecuta.
2. De la conducta objetivo o de conductas intermedias
El criterio de distinción en este caso es la dificultad del comportamiento a imitar. Si la
conducta objetivo es simple, se puede modelar directamente; no obstante, cuanto más
compleja sea más difícil será reproducirla, por lo que en estos casos se divide en distintas
conductas más sencillas, que son denominadas “intermedias”.
3. Positivo, negativo o mixto
En el modelado positivo la conducta aprendida es vista como adecuada por el medio social,
mientras que en el negativo se adquiere un comportamiento disruptivo. Por ejemplo, cuando
un hijo ve a su padre agrediendo a su madre. En el caso del modelado mixto se aprende una
conducta inadecuada y después una aceptable.
4. En vivo, simbólico o encubierto
En este caso la variable relevante es la forma en que se presenta el modelo. Si éste se
encuentra presente se trata de modelado en vivo; si se le observa de forma indirecta, como en
una grabación en vídeo, el modelado es simbólico; finalmente, hablamos de modelado
encubierto si la persona que aprende lo hace imaginando la conducta del modelo.
5. Individual o grupal
El modelado individual se produce cuando sólo se encuentra presente un observador,
mientras que en el grupal el número de personas que aprenden la conducta es mayor.
6. Simple o múltiple
La distinción es similar a la del caso anterior, si bien varía el número de modelos y no el de
observadores. Cuando el modelado es múltiple la generalización del aprendizaje es
mayorporque el sujeto es expuesto a distintas alternativas conductuales.
7. Modelado o automodelado
En ocasiones la persona que modela es la misma que observa; en tales casos nos referimos al
proceso como “automodelado”. El automodelado simbólico mediante montajes de vídeo se ha
mostrado muy útil para el tratamiento del mutismo selectivo.
8. Participativo y no participativo
Hablamos de modelado participativo cuando el observador interactúa con el modelo, que
puede también administrar refuerzos; esto ocurriría en el caso de los terapeutas o los
logopedas, por ejemplo. Por contra, en el modelado no participativo el sujeto no se relaciona
con el modelo sino que únicamente conoce las consecuencias de su conducta.
9. De dominio (mastery) o afrontamiento (coping)
El criterio que distingue estos dos tipos de modelado es el grado de competencia del modelo.
En el modelado de dominio la persona a imitar tiene desde el principio la capacidad de
ejecutar la conducta objetivo correctamente, sin errores.
Por contra, los modelos de afrontamiento van adquiriendo las habilidades necesarias para
llevar a cabo el comportamiento, de modo similar al proceso que tendrá lugar en el
observador. Se considera que este tipo de modelado tiende a ser más eficaz que el dominio
porque resulta más significativo para el observador
EL EXPERIMENTO DEL MUÑECO BOBO
El experimento del muñeco Bobo fue realizado en 1961 por Albert Bandura,para tratar de darle
credibilidad a su creencia de que toda conducta humana es aprendida a través de la imitación social
y las repeticiones,en lugar de heredarse a través de factores genéticos.
Estos resultados aun constituyen un objeto de debate incluso 40 años después.
En el mundo moderno, hay muchas preocupaciones en lo referente al efecto de las influencias
sociales en el desarrollo y crecimiento de la personalidad y la moralidad del niño.
La televisión, los juegos de computadora, los aditivos alimentarios, la música y la falta de modelos a
seguir, son citados como razones para un supuesto quiebre en la sociedad y una creciente tendencia a
la violencia.
Estas preocupaciones han existido durante muchos años, incluso antes de que los medios de
comunicación convertieran estos factores en historias sensacionalistas para tratar de vender más
periódicos. Durante la década de 1960, hubo mucha preocupación y debate acerca de si el desarrollo
de un niño se reducía a la genética, a los factores ambientales o al aprendizaje social proveniente de
las personas a su alrededor.
Debido a esto, Bandura diseñó el experimento del Muñeco Bobo para tratar de demostrar que los
niños imitarían el comportamiento de un modelo adulto. Él quería mostrar, mediante el uso de
agentes agresivos y no agresivos, que un niño tendería a imitar y aprender del comportamiento de un
adulto en quien confíe.
El muñeco Bobo es un juguete inflable de aproximádamente un metro y medio de altura, diseñado
para recuperar inmediatamente su posición vertical cada vez que sea derribado.
Como sujetos de estudio fueron elegidos los niños, ya que ellos tienen menos condicionamiento
social; además han sido menos instruidos y, en comparación con los adultos, no se encuentran tan
familiariazados con las reglas de la sociedad.
Las Hipótesis y Predicciones
Bandura formuló una serie de predicciones acerca de los resultados del experimento del Muñeco
Bobo, uniéndolas con sus perspectivas en relación a las teorías del aprendizaje social.
1. Los niños que presencien un comportamiento demasiado agresivo por parte de un modelo adulto,
probablemente imiten un comportamiento similar, incluso si el adulto no está presente.
2. Los sujetos que hayan observado a un adulto no agresivo tienen menos probabilidades de mostrar
tendencias violentas, incluso si el adulto no está presente. Serían incluso menos propensos a
presentar este tipo de agresión que el grupo de control que no ha visto ningún modelo en absoluto.
3. Bandura cree que sería mucho más probable que los niños imiten el comportamiento de un modelo
del mismo sexo. Él quería demostrar que era mucho más fácil para un niño identificarse e
interactuar con un adulto del mismo género.
4. La predicción final fue que los niños tienden a ser más agresivos que las niñas, ya que la sociedad
siempre ha tolerado y defendido más el comportamiento violento en los hombres que en las
mujeres.
Configuración del Experimento
Para el experimento del Muñeco Bobo, Bandura seleccionó un conjunto de niños de la guardería local
de Stanford, con edades comprendidas entre los 3 y 6 años, con una edad promedio de 4 años y 4
meses.
Para probar la predicción de que los niños serían más propensos que las niñas a la agresión, eligió 36
sujetos de cada sexo.
El grupo de control , que no vería ningún modelo adulto en absoluto, estaba formado por 24 infantes,
12 niños y 12 niñas.
El segundo grupo, que estarían expuesto a un adulto que muestra tendencias agresivas, fue
similiarmente conformado por 24 niños de ambos sexos. Los dos grupos resultantes de este fueron
divididos en grupos de 12, la mitad se pondría a prueba con un modelo femenino y la mitad con un
modelo masculino.
El tercer grupo estaba estructurado exactamente de la misma manera que el segundo, con la única
diferencia de que ellos se verían expuestos a un adulto pasivo.
Para el experimento del Muñeco Bobo, era necesario pre-seleccionar y clasificar a los niños para
tratar de asegurar que hubiese un reparto equilibrado de los diferentes tipos de personalidad en los
grupos de prueba; con algunos sujetos ya conocidos por tener una personalidad más agresiva que los
otros.
Para esto, uno de los profesores de la guardería trabajó con el experimentador para calificar la
personalidad de cada niño y tratar de construir grupos bien equilibrados.
También debe tenerse en cuenta que cada sujeto fue probado por sí solo y de forma individual, para
asegurar que los efectos y reacciones de sus compañeros de clase no tendrían ninguna influencia
sobre los resultados finales o los hallazgos del experimento.
El experimento del Muñeco Bobo comenzó introduciendo a uno de los niños de los grupos de prueba
en una habitación con un adulto. El sujeto se sentó en una esquina de la habitación, con unos cuantos
juguetes y actividades llamativas, como libros de calcomanías y pintura con papas.
El adulto se sentó en la otra esquina de la habitación con algunos juguetes, además de un muñeco
Bobo y un mazo. Al niño no se le permitió jugar o interactuar con estos juguetes.
Para los niños del grupo dos, después de un minuto de jugar con los juguetes, el adulto comenzaría a
a atacar verbal y físicamente al muñeco durante un período de 10 minutos.
Para el tercer grupo, el adulto se sentaría a jugar silenciosa y pacíficamente durante diez minutos.
El grupo de control, por supuesto, se sentó en la sala durante diez minutos sin la presencia de ningún
adulto.
La siguiente fase del experimento del Muñeco Bobo era llevar al sujeto a otra habitación llena de
interesantes juguetes. Al niño no se le permitía jugar con ellos, explicándoles que estaban reservados
para otros niños. Con esto se pretendía elevar los niveles de frustración del sujeto.
El niño fue nuevamente llevado a otra habitación llena de juguetes interesantes, algunos de tipo
agresivo y algunos no agresivos; además de esto, la habitación también tenía el muñeco Bobo y el
mazo. El sujeto fue observado a través de un espejo unidireccional, y fueron evaluados varios tipos de
conductas.
El primer factor medido fue la agresión física, que consiste en golpear al muñeca con el mazo,
puñetazos, patadas o sentándose sobre él.
La agresión verbal también fue evaluada, ya sea abuso general o imitación de frases utilizadas por el
modelo a seguir.
La tercera medida fue la cantidad de veces que el mazo fue utilizado para mostrar otras formas de
agresión que no fuese golpear al muñeco. Los comportamientos finales estudiados fueron los modos
de agresión, mostrados por el sujeto, que no eran imitaciones directas de la conducta del modelo.
Resultados
Los resultados del experimento del muñeco Bobo demostraron, como se esperaba por la primera
predicción, que los niños que estuvieron expuestos al modelo agresivo tenían más probabilidades de
mostrar un comportamiento agresivo imitativo.
La cuarta predicción demostró ser correcta dado que los niños eran casi tres veces más propensos a
repetir un comportamiento físicamente violento en comparación con las niñas.
Las medidas para el comportamiento verbalmente agresivo demostraron que los niños expuestos a
modelos agresivos eran más proclives a imitarlos. Los niveles de agresión verbal expresados fueron
aproximadamente los mismos tnto para niños como para niñas.
Los sujetos del experimento del Muñeco Bobo expuestos al modelo no agresivo, o a ningún modelo
en absoluto, mostraron muy poco comportamiento agresivo imitativo. Este hallazgo comprobó
parcialmente la segunda predicción, ya que los niños expuestos a un modelo pasivo manifestaron
menos agresión imitativa.
Sin embargo, los resultados no comprobaron completamente esta predicción debido a que no había
ninguna diferencia apreciable entre los niveles de agresión imitativa entre los grupos uno y tres.
Los sujetos masculinos expuestos a modelos no agresivos eran menos propensos a usar el mazo para
golpear al muñeco Bobo. Extrañamente, los sujetos masculinos ubicados con modelos femeninos no
agresivos eran más proclives a usar el mazo .
LA MENOPAUSIA
La menopausia es el momento de la vida en que se deja de tener el periodo menstrual debido a
cambios hormonales. Esto suele ocurrir entre alrededor de los 45 y los 55.
¿Cuáles son los síntomas comunes de la menopausia?
Algunos síntomas comunes de la menopausia son los siguientes:
Periodo menstrual irregular: El periodo menstrual se vuelve más corto, más largo, más
intenso o menos intenso. Empieza a faltar el periodo menstrual.
Calores: Los calores son sensaciones de calor repentinas, algunas veces intensas, que se
extienden a la cara y la parte superior del cuerpo. Los calores pueden ser muy molestos, pero
suelen durar unos pocos minutos. Pueden aparecer varias veces en un mismo día, en la misma
semana o en el mismo mes.
Sudores nocturnos: Estos son calores que te despiertan durante la noche.
Problemas para dormir: Puedes tener insomnio, es decir, dificultad para conciliar el sueño o
para permanecer dormido. También es posible que empieces a despertarte mucho antes de lo
que solías hacerlo.
Cambios vaginales: La membrana vaginal puede volverse más delgada, más seca o menos
elástica. Esto puede generar sequedad o molestias durante las relaciones sexuales.
Infecciones urinarias o de la vejiga: Es posible que debas ir al baño más a menudo o que
tengas infecciones urinarias o de la vejiga más frecuentes.
Cambios en el estado de ánimo: Los cambios hormonales pueden causar ansiedad,
irritabilidad o cansancio. También puede cambiar tu impulso sexual.
Debilidad de los huesos: Es posible que tus huesos se debiliten durante la menopausia. Si se
debilitan mucho, puede derivar en osteoporosis posterior a la menopausia. Incorporar
abundante calcio y vitamina D puede ayudar.
Algunas personas pueden tener un perimenopausia prolongada y difícil, de hasta 10 o 12 años. Pero,
la mayoría observa que los síntomas comunes de la menopausia (como los cambios de estado de
ánimo y los calores) son pasajeros y duran solo de 3 a 5 años.
Algunos síntomas comunes de la menopausia (como la sequedad vaginal y los cambios en el impulso
sexual) pueden continuar o, incluso, empeorar después de la menopausia. Si tienes síntomas que te
molestan, puedes hablar con tu médico o enfermero sobre los tratamientos.
ANDROPAUSIA
La andropausia es la disminución en la producción de la testosterona masculina y es frecuente en
hombres entre fines de los 40 y 55 años de edad. La testosterona es la hormona que se produce en
los testículos y las glándulas suprarrenales y cumple funciones similares a las que cumplen los
estrógenos en la mujer.
A partir de los 30 años, los niveles de testosterona comienzan a disminuir un 15%, luego, a los 45 años
se empiezan a advertir los primeros síntomas de la andropausia, y llegado a los 50 años, los bajos
niveles de testosterona aparecen en el 50% de los hombres. A los 60 años, se estima que más de la
mitad de los hombres sufren alteraciones por la andropausia, y para los 70 años, el 70% de los adultos
tienen por completo bajos niveles de testosterona.
Sus causas se relacionan principalmente con el envejecimiento, pero influyen otros factores que
desencadenan la andropausia como el estrés, consumo de alcohol, ciertos medicamentos, obesidad,
infecciones y la elevación del nivel de SHBG o "globulina fijadora de hormonas sexuales"
Además, la testosterona ayuda a formar proteínas y es el principal responsable de la reproducción
sexual del hombre. El hombre presenta diferentes síntomas durante la andropausia y son fáciles de
reconocer:
1. Cambios en la actitud y el estado de ánimo
2. Fatiga
3. Pérdida de energía
4. Falta la líbido y el deseo sexual
5. Mengua de la erección
6. Aumento de peso
7. Irritabilidad
8. Depresión
9. Nerviosismo
10. Reducción de fuerza y volumen de la eyaculación
11. Deterioro óseo
12. Sensación de calor al rostro
13. Problemas circulatorios
14. Sudoración
15. Dolor de cabeza
Está demostrado que la caída de los niveles de testosterona puede representar un riesgo en la
aparición de otros problemas de salud en el sistema óseo o cardiaco.
Si sospechas que tienes andropausia o presentas algunos de los síntomas mencionados, acude a un
especialista, quien te realizará varios análisis de sangre para medir tu nivel de testosterona. Recuerda
que la andropausia no es una enfermedad, solo es un periodo transitorio.
CLIMATERIO
Crisis de mediana edad, síndrome de Adán, menopausia al revés, andropausia masculina. Como quiera
que se le denomine, si tu hombre ronda los 40, te aseguramos que la está padeciendo.
CRISIS DE LOS 40 HOMBRES Y MUJERES
Cuando una mujer tiene 40 años (aproximadamente) puede identificar si está presentando esta crisis
si llega a evidenciar alguno (o varios) de los siguientes síntomas:
Se hace duras críticas sobre la vida que deseaba vivir vs la vida que ha estado
viviendo, esto viene acompañado especialmente de un sentimiento negativo, haciéndose
preguntas profundas y constantes ya sea sobre su vida profesional, personal y/o familiar,
analizando qué le gusta, qué no, y esto le genera malestar.
Decide de forma apresurada o sin pensar las cosas, lo que la lleva a actuar por impulso y
pudiendo producir graves consecuencias.
Dificultad para dormir, en este caso asociado a los cambios hormonales.
Percepción de aburrimiento, tiene la idea de que ya no puede realizar aquellas actividades
que le producían cierta diversión.
ATENCIÓN porque aparecen obsesiones con tu físico, tristemente algunas mujeres pasan
horas viéndose en el espejo de forma negativa, las arrugas, manchas de la piel y demás
cambios hacen que deseen ser jóvenes de nuevo y tomen decisiones imprudentes.
A los hombres en ocasiones se les dificulta igual (o incluso más) poder afrontar de una forma
positiva y constructiva los cambios propios de los 40 años en adelante. Además de tener en común
los síntomas mencionados anteriormente en las mujeres, un hombre con crisis de los 40 puede
presentar:
Percibir que su resistencia corporal ha cambiado de forma notoria, así como su aspecto
físico.
Recordar que sus hijos ya son mayores, responsables e independientes (a veces tanto que
no mantienen contacto con sus padres).
Tristeza porque personas con las cuales ha convivido han fallecido (familiares, amigos,
vecinos, otros).
Tomar decisiones opuestas a su forma de ser, por ejemplo: si está separado o incluso es
viudo, busca activamente el amor de una mujer que sea de menor edad para que lo haga
“sentir más joven”.
Algunos hombres entran en negación, es decir, les cuesta aceptar estos cambios y presentan ciertas
señales: aumento de consumo de alcohol, infidelidad, preocupación excesiva e irracional por su
apariencia, ganas