CATECISMO 29. LA PROFESIÓN DE FE.
El deseo de Dios III
Catecismo 29. LA PROFESIÓN DE FE.
El deseo de Dios III
2011
Mons. JOSÉ IGNACIO MUNILLA
Un cordial saludo a todos los oyentes de Radio María. Un día más, con la gracia
del Señor, proseguimos el comentario del catecismo de nuestra Madre, la Iglesia.
Dentro de este apartado que tiene como título “El deseo de Dios”, el hombre es
capaz de Dios y tiene hambre y sed de Él, ha sido creado con una apertura natural a Dios,
comenzamos con el punto 29 que dice así:
“Pero esta "unión íntima y vital con Dios" (GS 19,1) puede ser olvidada,
desconocida e incluso rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes
pueden tener orígenes muy diversos (Cf. GS 19-21): la rebelión contra el mal en el
mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas
(Cf. Mt 13,22), el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles
a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta
de Dios (Cf. Gn 3,8-10) y huye ante su llamada (Cf. Jon 1,3)”.
Como veis, después de haber subrayado en los puntos anteriores que el hombre
es un ser abierto a la trascendencia, religioso por naturaleza, que hacerse la pregunta
religiosa no es fruto de una educación que desde fuera se nos meten, sino que esas
preguntas hechas en todas las culturas y en todos los tiempos son algo que nace de la
propia criatura que tiene las huellas del creador impresas, Dios nos ha creado a su
imagen y semejanza y lógicamente tenemos una tendencia a la plenitud. La paradoja es
que el ser humano es un ser limitado pero que al mismo tiempo puede saciarlo Dios,
somos un poco de tierra con hambre de infinito, y no hay otro ser que tenga esta
paradoja como nosotros, pequeños, pero al mismo tiempo creados para Dios.
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Después de haber hecho esta afirmación que es tan básica de partida, decimos,
bueno, esta unión vital tan grande que el Concilio Vaticano II la GS en el punto 19
describe así “La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del
hombre a la vocación con Dios, desde su mismo nacimiento el hombre es invitado al
diálogo con Dios, existe pura y simplemente por el amor de Dios que lo creó, y por el
amor de Dios que lo conserva, y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad
cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su creador”.
Esta es la vocación para la que hemos sido creados, estamos llamados por la
creación, desde que fuimos pensados por Dios, a que nuestra felicidad sea la unión con
Dios. Después de haber afirmado esto, el Catecismo afirma, bien somos conscientes de
que esta vocación para la que hemos sido creados se puede frustrar, de hecho, muchos
de nuestros hermanos y nosotros mismos hemos vivido incoherencias, rechazos a Dios,
negaciones explícitas de su existencia o vivir como si Dios no existiese, etc., es decir,
existe el fenómeno de ese rechazo para la vocación para la que hemos sido creado, que
es la unión con Dios. Puede ser olvidado, desconocido o rechazado explícitamente.
Subdivide ese rechazo de la vocación originaria de la unión con Dios en tres
apartados, por desconocimiento, por olvido o por rechazo:
• Por desconocimiento, todos somos conscientes de que
aunque existe una religiosidad dentro de nosotros y una cierta apertura
a la trascendencia, como no te eduquen, como no tengas a alguien junto
a ti que ejerza un poco de estrella de Belén que te guie hasta el
conocimiento del Dios verdadero pues el desconocimiento puede hacer
muchos estragos, luego también hay que reconocer que no es sólo
nuestro desconocimiento, sino que en esta sociedad hay muchas
incitaciones para que te olvides de todo, porque claro, la falta de
formación se combina con que esta sociedad parece que estuviese
pensada para que no pensásemos, parece que todo se ha pensado para
que no pienses, consume y calla y tira hacia adelante y pon la televisión
si te viene algún pensamiento, que no te preguntes sobre el sentido de
la vida. La fe católica, el Concilio Vaticano II afirma que incluso puede
haber desconocimientos inculpables, a veces uno puede tener un
desconocimiento del cual es culpable porque él ha rechazado la
formación, pero también puede haber muchos desconocimientos que
sean inculpables, es más que nosotros tengamos la culpa de que haya
mucha gente que no haya conocido a Dios, que no haya conocido el
rostro verdadero de Dios. Si no hay quien les predique, ¿cómo van a
creer? dice San Pablo.
• Otro motivo puede ser el olvido, la dejadez, la pereza que
muchas veces suele ser una de las causas principales, sencillamente el
alejamiento de Dios antes que el rechazo, difícilmente se llega
directamente al rechazo de Dios sin haber pasado por las etapas de
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dejadez, de olvido, etc… Es como si uno va bajando los peldaños de una
escalera y el primer peldaño es soy católico, pero no prácticamente, el
siguiente es creo en Dios, pero no sé si creo en la Iglesia, el siguiente es
creo en Dios, pero no sé si es Jesucristo o no, ya ha bajado otro peldaño,
y al final es que no creo en nada. Es decir, el primer escalón suele ser la
dejadez, la pereza, el olvido y luego va ocurriendo aquello de si no vives
como piensas acabas pensando como vives, si tú no vives conforme a tus
ideales, tus ideales te están denunciando a ti mismo y entonces vas
rebajando los ideales y muchas veces en el inicio de ese proceso ha
estado la dejadez, la pereza, esa tendencia al mínimo esfuerzo. La tercera
posibilidad es, hemos dicho desconocimiento, olvido, y respecto al olvido
podemos también señalar qué frecuente suele ser que muchos
creyentes haciendo memoria de su vida religiosa digan “Jo, yo antes tuve
una época en mi vida en la que fui mucho más religioso, cuando era
joven, pequeño… pero la vida me ha llevado a olvidarme”, echamos
fuera de nosotros la culpa, pero ha habido una parte de dejadez y de
pereza.
• De los tres casos el tercero es el rechazo explícito que es
posible que ocurra por soberbia, por orgullo, ahora lo analizaremos un
poco más pero nos fijamos como el Concilio Vaticano II viene a decir lo
siguiente en la GS, punto 19, párrafo 2º “La palabra ateísmo designa
realidades muy diversas, unos niegan a Dios expresamente, otros
afirman que nada puede decirse acerca de Dios, los hay que someten la
cuestión teológica a un análisis metodológico tal que reputa como inútil
el planteamiento de la cuestión, muchos rebasando indebidamente los
límites de las ciencias positivas pretenden explicarlo todo desde la base
puramente científica, lo que la ciencia no demuestra no sirve para nada…,
hay quienes exaltan tanto al hombre que dejan sin sentido la cuestión de
la fe parece que el hombre es el centro de todo y Dios nada únicamente
serviría si lo utilizamos como criado nuestro hay quienes imaginan un
Dios por ellos rechazado que nada tiene que ver con el Dios del evangelio,
a quien dice yo no creo en Dios porque es como un policía que me
persigue, es tal o cual, me he hecho una imagen odiosa de Dios y claro
luego termino siendo ateo, pero tú eres ateo, pero no es que niegues al
Dios verdadero sino que estás negando la imagen negativa que te has
hecho de Dios.
Este tipo de situaciones tan diversas son las posibilidades de ese rechazo, pero
acordémonos que tenemos una libertad de la cual somos responsables, que la libertad
es un signo de esa dignidad del hombre, que hemos sido creados para la verdad y para
el amor, pero nuestra libertad si no es bien utilizada nos puede apartar del fin para el
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que hemos sido creados. La libertad es necesaria para vivir la vocación al amor y a la
verdad, no se puede amar sin ser libres, pero claro, que paradoja es que yo utilice mi
libertad para negar a quien me dio la libertad, Dios me ha hecho libre hasta el punto de
que con mi libertad puedo negarle a Dios, que paradoja, y sin embargo Dios no se
arrepiente de habernos creado libres, porque si no fuéramos libres no podríamos ser
ateos, pero tampoco podríamos ser santos. La libertad nos puede llevar a hacer
barbaridades hasta negar a Dios, pero la libertad es también condición para la santidad
y para un amor libre en el que nos abrimos al amor de Dios y le devolvemos amor con
amor, así Dios nos ha creado libres con todas las consecuencias, también la posibilidad
del rechazo.
Este ha sido el punto de partida, ahora entraremos en sus contenidos. Hay según
el punto 29 del Catecismo tres posibilidades de rechazar la vocación de la unión con
Dios, desconocimiento, olvido y rechazo explícito.
Continuamos la explicación del punto 29 del Catecismo, aquí se nos explicita en
este momento que causas puede tener el rechazo de Dios. Tales actitudes pueden tener
orígenes muy diversos, la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o indiferencia
religiosa, los afanes del mundo y de las riquezas, el mal ejemplo de los creyentes, las
corrientes de pensamiento hostiles a la religión y la actitud del hombre pecador que por
miedo se oculta de Dios y huye ante su llamada.
Vamos a ir analizándolas una por una:
1. La rebelión contra el mal en el mundo. Una de las causas del
rechazo o el olvido de Dios puede ser la rebelión contra el mal en el mundo.
Ciertamente la existencia del mal es un misterio que nos supera y ha habido
muchas personas especialmente sensibles que cuando han vivido situaciones muy
duras de dolor, algunos es curioso que las situaciones de dureza le han acercado a
Dios, igual se sentían olvidados de Dios y una enfermedad grave, un
acontecimiento duro en sus vidas les ha acercado a Dios, les ha despertado la
sensibilidad religiosa, ha sido casi como un aldabonazo para decir ¡Eres consciente,
mira como ha fallecido tu padre, tu esposo, tus esposa… no te das cuenta que esta
vida es fugaz y estás entregado a ella como si fuese dios, como si fuese eterna y es
totalmente pasajera y cómo lo importante es prepararnos para nuestro encuentro
con Dios definitivo! A veces estas personas tienen este tipo de encaje, con perdón,
del dolor y del sufrimiento y de la cruz que les ha acercado a Dios, pero otras
personas, sin embargo, suelen tener otro tipo de reacción diferente. En lugar de
reaccionar como hemos comentado, pues dicen…Y esto ¿por qué me toca a mí?
2. ¿Qué mal he hecho yo? Y si Dios es bueno ¿Cómo permite estas
desgracias en el mundo? ¡Que contradicción que Dios diga que me ama y al mismo
tiempo Él que es el Señor de la historia y si todo está en su mano como Dios
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permite esto! Es curioso que ante los mismos males pueda haber reacciones
diametralmente opuestas, pero es así. Nos acordamos del libro de Job, y como Job
comenzó diciendo al principio cuando le venían las desgracias, “El Señor me lo dio,
el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor”, pero luego cuando
continuaba la prueba también se rebotó. ¿Qué está detrás de esto? A veces el
Señor nos purifica, como fue el caso de Job, y dentro de los planes de Dios para
algunas personas, no tenemos que escandalizarnos de que tengan momentos de
rebelión, sino tener paciencia y perseverancia.
Recuerdo que cuando a veces hemos hablado de las previsibles reacciones
que suele tener alguien a la hora de encajar una noticia, por ejemplo, que tiene
una enfermedad gravísima o incluso terminal, cuando a alguien le dan una noticia
de ese calibre, algunos psicólogos suelen decir que es bastante normal dentro del
desarrollo de una persona de cómo acoge esa idea que pase por una serie de
estadios distintos, entonces en un primer momento pretende ignorar, hace como
el avestruz, en segundo lugar suele tener un rebote muy grande y en siguiente
lugar suele ser a veces el de tener un momento de bajón como una depresión, y
quizás éste suele ser el proceder normal y finalmente se pasa a una etapa de
aceptación. Pero no hay que escandalizarse porque alguien tenga dentro de los
pasos que pasar por un momento de rebeldía cuando ha recibido una noticia como
esa, porque antes de llegar a la aceptación es frecuente que se pase por unos
momentos de rebeldía, desesperación o venirse abajo para finalmente tener una
acogida y encenderse dentro del él la luz de la esperanza. Pero también yo creo
que por una parte hay que no escandalizarse, pero también hay que reconocer
que a veces detrás de estas rebeliones contra el mal está un concepto que
tenemos d Dios a nuestro servicio religioso “Dios está para satisfacer todas las
peticiones que el hago y ¿Cómo me ha podido fallar?”.
A veces nos hacemos una imagen de un Dios utilitario, tenemos una
concepción utilitarista de Dios. Y no, Dios sabe más, Dios sabe más que nosotros y
además creo que detrás de ese rechazo o de esa rebelión contra Dios por motivo
de mal del mundo, pues desde luego se esconde un rechazo de la sabiduría de la
cruz, no hemos entendido la sabiduría de la cruz, no hemos entendido lo que
supone que Dios nos salvase abrazando el sufrimiento de la cruz, esa es la clave yo
diría, esa es la clave de la clave, cuando tú te sientas llagado, mira las llagas de
Cristo, cuando tú te sientas sufriente, mira al Cristo sufriente que da sentido a tu
dolor. Bueno, hemos dicho que en primer lugar que la rebelión contra el mal suele
ser una causa importante.
3. La ignorancia o la indiferencia religiosas, que ciertamente son dos
cosas distintas, pero aquí, tal y como están expuestas, creo que se refiere más bien
a la indiferencia como actitud, que claro, de la indiferencia con el tiempo se deriva
la ignorancia, porque si yo soy indiferente con el tiempo al final termino por ser
ignorante. La indiferencia puede ser hoy en día el estadio más lejano a la fe, incluso
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hay algunos estudiosos de la fenomenología religiosa que suelen decir que la
indiferencia religiosa que caracteriza en este momento más en nuestra cultura que
el ateísmo, (quizá cuando se realizó el Concilio Vaticano II tal y como se habla y se
escribe en muchos de sus puntos, el ateísmo explícito era la gran bestia que se
alzaba contra la fe, hoy en día, no es tanto el ateísmo, el Concilio Vaticano II tiene
lugar en la primera parte de la década de los sesenta, pero en este momento es la
indiferencia, sin duda alguna, la que tiene muchas más incidencia que el ateísmo,
y, posiblemente cuando alguien ha caído en esa indiferencia, para mí Dios no es
nada, en mi vida es insignificante, mi vida se entiende desde el materialismo, etc.,
Dios es algo sobreañadido que no es necesario para la vida, no me formulo a mí
mismo las preguntas sobre el sentido de la vida sino que el pasotismo acaba
llenándolo todo.
Posiblemente la indiferencia es el lugar más alejado de la fe, con lo cual,
a veces suele decirse que la indiferencia para sanarse igual tiene que pasar
primeramente por el agnosticismo o por el ateísmo para luego llegar a la fe. Es casi
peor la indiferencia que el agnosticismo o el ateísmo. Igual un indiferente para
llegar a la fe tendría que pasar por ser ateo, porque en el fondo, el que es ateo,
por lo menos piensa, el que niega a Dios por lo menos piensa, pero el indiferente
se niega a pensar ¿Tú crees en Dios? Yo paso. Es como si le preguntásemos por un
ovni, seguro que tendría más curiosidad pro un ovni pue por Dios. Conocéis la
famosa frase de la Madre Teresa de Calcuta que dice que el mayor pecado de
nuestro tiempo es la indiferencia.
4. Los afanes de este mundo y las riquezas. Nos refiere ahí Mt 13,
22 “El que fue sembrado entre los abrojos es el que oye la palabra, pero las
persecuciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y queda
sin fruto”. Este mundo materialista y capitalista tiene una capacidad de seducción
muy grande, una capacidad de embrujo es como un canto de sirena que nos atonta
y nos absorbe, el hecho de que tengamos incluso miedo al silencio, a quedarnos
solos. Es impresionante ver como tantas personas van escuchando música, no
tienen ningún momento de quedarse a solas. El otro día me decía una persona que
había estado en un lugar, en un monasterio y decía “Me despertaba el silencio,
porque no estamos acostumbrados a ese silencio”. Esto es más que una anécdota,
tenemos un planteamiento materialista en la existencia que yo me atrevería a
decir que puede ser la causa principal del ateísmo en occidente.
Frente a Marx que decía que la religión es el opio del pueblo, yo me
atrevería a decir, el materialismo es el opio del pueblo, para que no pienses, pan y
circo, el método de los romanos para tener a la población contenta, diversiones,
más diversiones y todas tus necesidades satisfechas, es el pan y circo que en el
fondo, lo curioso del asunto es que nosotros mismos, no solamente que el
emperador queriendo dominar a la población utiliza maliciosamente esa manera
de drogarlo, es que nosotros mismos a veces somos nuestros fabricantes de droga
y nosotros mismos la consumimos. No le echemos únicamente la culpa a los
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diseñadores de esta sociedad materialista, sino que existe también una
complicidad evidente en todos nosotros. Entonces mientras que el hombre, que es
un ser espiritual, esté sobresaciado de bienes materiales, que tiene no lo que
necesita sino mucho más de lo que necesita, ¿Qué ocurre? Pues que pierde su
instinto espiritual, o lo adormece, o lo anestesia. El hombre tiene un sentido
espiritual, pero con tanto materialismo…
Yo a veces he puesto un ejemplo de un perro de caza de esos que
impresiona ver cómo el perro de caza tiene un instinto cazador y cómo cuando
pasa un ave se le ponen las orejas tiesas y se pone en posición estirada y con todos
los sentidos perfectamente orientados a esa ave que pasa, pero si tú a ese perro
de caza le pones todos los días un plato de carne picada, sobreabundante, ya te
digo yo que ese perro con el tiempo va perdiendo su instinto de caza, al final ni las
orejas se le ponen tiesas cuando pasa el ave.
Este ejemplo apliquémoslo a nosotros porque es verdad que el
materialismo de la vida nos puede domesticar de una manera en la que perdemos
el instinto espiritual. Hace poco os comentaba de un chico africano que me había
hablado y me había dicho, uno viene a España y ve que mientras que la gente lo
tiene todo se olvida de ¨Dios, como si pensasen que Dios no es necesario porque
tenemos dinero, cuenta corriente, tarjeta de crédito y absurdamente el
materialismo te lleva a olvidarte de Dios. Pues sin duda el materialismo es una de
las grandes causas que originan el ateísmo o el olvido de Dios.
5. El mal ejemplo de los creyentes. En concreto dice el párrafo
tercero del punto 19 de la GS del Concilio Vaticano II “Quienes voluntariamente
pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas desoyen
el dictamen de su conciencia, y por tanto, no carecen de culpa, sin embargo,
también los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad porque el
ateísmo considerado en su total integridad no es sólo un fenómeno originario sino
que es un fenómeno derivado de varias causas entre las que se debe contar
también la reacción crítica contra las religiones y ciertamente en algunas zonas del
mundo sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual en esta génesis del
ateísmo puede tener parte no pequeña los propios creyentes en cuanto que con el
descuido de la educación religiosa o con la exposición inadecuada de la doctrina,
incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social han velado, más bien,
que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión”. Tenemos, como veis, que
coger esta capacidad de canalizar la realidad no con una forma autodefensora, ¡La
verdad nos hará libres! Y claro que nosotros tenemos nuestra parte de culpa en
la increencia que nos rodea, si fuésemos más santos el mundo creería más. Esto
es obvio, allí donde hay un padre santo los hijos tienen un testimonio que los
mueve. Allí donde hay un párroco verdaderamente entregado a Dios lo lógico es
que se note en la parroquia. Es una gran responsabilidad el hecho de que por
nosotros alguien pueda acercarse a Dios o alejarse de Dios. Nosotros no dejamos
de ser, los cristianos, como un espejo que refleja quien es Dios, lógicamente
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cuando se habla de Dios uno tiende a fijarse en los que son creyentes, a ver cómo
es la vida de los creyentes, y si no se distingue en nada… ¡Podemos ser nosotros
causa de escándalo por una vida incoherente! Soy consciente de que alguno estará
pensando, pero bueno, el pecado de los cristianos no quita la existencia y el amor
de Dios, el pecado de los que son mediadores, bueno pecado de ellos es, pero no
por eso me va a limitar mi entrega a Dios, sí, pero para poder hacer uno esa
afirmación tiene que tener una fe firme, cuando no tiene una fe firme es bastante
probable que las incoherencias con el mensaje de Cristo a quienes las predican
haga daño a los que están débiles en su fe, a las conciencias más débiles. ¡Qué
responsabilidad es que mis hijos o mis parroquianos puedan alejarse de Dios por
mis pecados! ¡Cuántas veces hemos de pedirle a Dios, yo a veces he hecho esa
oración ¡Señor, que por mi culpa nadie es aleje de ti, y te pido que ojalá a través
de mí, como instrumento tuyo, algunas personas puedan acercarse a ti! Esa es una
petición muy sagrada, Señor, que yo no sea motivo de escándalo para nadie. Jesús
dice en el Evangelio “ay de aquellos que escandalicen a uno de estos pequeños,
más les valdría atarse una piedra al cuello y lanzarse al río” Yo creo que no hay
ninguna frase en el Evangelio más dura que esa, y habla del pecado de escándalo,
que alguno de esos pequeños, que alguna conciencia se aleje de Dios por motivo
mío, que yo le haga mal espiritualmente.
6. Las corrientes de pensamiento hostiles a la religión. Existen
corrientes de pensamiento hostiles, por ejemplo, el hecho de que exista hoy en
día un relativismo tan generalizado, la negación de que no existe verdad absoluta,
cada uno hace su propia verdad, etc., ese tipo de afirmaciones tan relativistas, será
verdad para ti, pero para mí no, no existe una verdad que valga para todos… todo
este tipo de pensamientos son causantes en gran medida del ateísmo. O, por
ejemplo, aquí lo que sirve es la ciencia, entendido por ciencia una ciencia
experimental, y todo lo que no sea ciencia no existe. O por ejemplo la ideología de
género que tanto se difunde que hace daño para nuestra creencia en Dios, yo no
soy hombre ni mujer, yo elijo mi sexualidad, yo me revelo contra el creador y yo
voy a elegir. Todo ese tipo de ideologías de genero son una no aceptación de
nuestro ser criatura. Yo soy criatura y una criatura tiene que aceptar el ser de su
naturaleza, si no, ¿Cómo vas a reconocer al creador? Obviamente este tipo de
ideologías, como existió en un tiempo el ateísmo del marxismo, pues esa teoría
científica según la cual la religión estaba pensada para que las clases económicas
más pudientes estuviesen sometiendo a las clases pobres, diciéndoles que
guantazo a guantazo en vuestra pobreza aquí porque después así tendréis la vida
eterna, es decir, la religión ha sido inventada por los pudientes para someter a los
pobres. Este tipo de pensamientos, ideologías conducen al rechazo de Dios.
7. Finalmente, esa actitud del hombre pecador que por miedo se
oculta de Dios y huye de su llamada. También existe tal cosa, aquí nos cita Gn 3,
8-10 cuando dice que “oyeron Adán y Eva, después de haber pecado, el ruido de
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los pasos de Yahvé que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa y se ocultaron
de la vista de Yahvé de entre los árboles. Entonces …” Es decir, estos versículos del
Génesis en los que se nos habla que el hombre tenía miedo de Dios, claro que son
reflejo de una de las actitudes que nos apartan de Dios, que es no tener confianza
en Dios, pensar que Dios es mi enemigo, que viene a quitarme mi libertad, mejor
me escondo a ver si me reprocha, a ver si me pide una conversión que hoy no
estoy dispuesto a mover mi vida, el miedo a Dios, no confiar en su bondad y en su
misericordia, eso que dice el refrán “Se piensa el ladrón que todos son de su
condición”. A veces nosotros como proyectamos en Dios nuestra forma egoísta de
ser dice uno “me voy a esconder de Dios no sea que me pida algo que a mí no me
apetece darle”. Este miedo, esta desconfianza en Dios es una causa de ateísmo. Es
como si yo pensase que mi padre o mi madre me van a decir algo que es contra
mí, y entonces me alejo de ellos. Si mi padre y mi madre que me quieren aquello
que me digan va a ser para mi bien. Otro texto que se nos ofrece es el de Jonás 1,
3 cuando Yahvé le dirigió la palabra a Jonás y le dijo “levántate, vete a Nínive y
proclama en ella el mensaje que yo te doy, que su maldad clama ante Dios” y a
Jonás le da miedo ir a Nínive, porque es una ciudad hostil, y eso de ir allí para hacer
de profeta de calamidades “sois unos pecadores, Dios está disgustado por vuestra
vida y os pide conversión”, claro a nadie le gusta ser profeta de calamidades. Dice
Jonás, me escapo, menuda la que me va a caer, entonces se va, bajó a Jope,
embarcó en un barco que salía para Tarsis, pagó su peaje y cuando se embarcó,
cuenta el libro de Jonás, que se desencadenó un gran viento sobre el mar, que
hubo una borrasca tremenda y el barco parecía que se iba a romper y los
marineros vieron una tormenta tan grande que dijeron “esto es un castigo de Dios
por alguna cosa, ¿qué ha pasado aquí? Alguien ha enfurecido a Dios, vieron a Jonás
que estaba durmiendo en plena tormenta, sospecharon de él y lo tiraron al mar.
Todos sabemos el episodio de la ballena, etc. Pero es curioso, es importante saber
que Jonás se había metido en ese barco huyendo de Dios. Es decir, que el no tener
confianza en Dios acaba siendo una causa de rechazo de su llamada. Pues bien,
como veis este punto 29 que hemos explicado es muy práctico porque hace una
especie de elenco, en total hemos explicado seis causas de posible ateísmo,
agnosticismo, de rechazo de Dios.
ALABADO SEA JESUCRISTO
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