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Cuento Mapuche

cuanto mapuche para niños

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Daira Ulloa
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& coNoCIERON steNDO wifios. JUGARON JUNIO, sscucharon relatos de sus mayores, aprendicron los secretos de la comunidad. Juntos fueron ere- ‘endo; hasta que tn buen dia se dieron cuenta de ‘que estaban enamorados. Con el consentimiento delos mis ‘antiguos, se casaron y durante un ticmpo fueron ftices. ‘Una noche, la joven so que se le caban espinas en ‘el cucrpo. Se desperts sobresaltada com fa sensacién de que algo malo iba a ocurri. Esasespinas lehabian traido un mal Presagio, (Cuando se acereé a su esposo para contarle lo que habia sofiado, lo encontré ardiendo de fiebre. Fue tanta la ficbre ‘que al cabo de unos dias muri. {Lajoven viuda no tenia consuelo, No comia, no dorm, loraba sin parar. Ahogada en Lagrimas, lo Unico en lo que pensaba era en morir para reunirse con el que amaba. Uist noche se quedlé dormida llsmando a su esposo con el pen- ‘samiento y, em suefos, lo vio legar. Al vera tan desespe- rada, el joven muerto prometié que a la noche siguiente la iria a buscar. Le pidis a la joven que se preparara con ropa abrigada y le advirti6 que el viaje seri largo y dificil Ala noche siguiente, se quedé dormida esperindolo, Cuando 6. Jo vioparadoa su lado. Fljoven le dio seis panes y que comiera uno antes de subir al caballo. La joven cid y le aconsej6 que no habiara. La marcha debi silencio. Al poco tiempo de andar, legaronalaorilla ire dew a. famariel ty sen uma cama ge csprhsoa dels ei a nesde ena carom tpn. joni. Alita die lino omer yee pal eri (und dope ban lo ar tne wen gs ete, ache ie Go cine ngs pes pe reincin Perit. Inj dela canny aioe gee. coms aps, Tks ss prs macs temo arse nao alo eas ve dale ein cin, lc de sei veal Fa sion mca el en desu esp dui, Can sper, ish ty sh mpm alarms cohoioshnenisge, irs engin ps bara ee despre mei ea della. Una er mise un dori leper, raver ben dence Earls emis pst su mai, Cun por ue a i, ren epi ds (Les mapuches esos carbones que habia visto eran los muertos que, al no soportar la luz del da, tomaban esa forma esperando el re~ greso de Ia oscuridad. Le aconsejé que volviera a su ti Antes de embarcarse, le dijo que tenfa que comer otro pan. Embarcaron. La mujer se quedé dormida. Después desper— £6. Habpfan legado al otro lado-del mar, desembarearon. El esposo le pili. que se sentara a esperar el amanecer y 1 joven asi lo hizo. Esperando la Hegada de la lus del dia, la mujer se durmis por tiitima vez. Al despertar se encontré ‘enel cementerio, sentada sobre la sepultura de st esposo. Espantada, se puso a gritar. Grité tan fuerte que sus pa rientes la escucharon y corrieron en su auxilio. La llevaron hasta la casa, laabrigaron, le dicronalgo fuerte para tomar. Mds tranquila, pudo contar todo lo que ke habia pasado. Dicen los que la conocieron que a los scis dias murié.

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