Extracción de sangre venosa
Título
Extracción de sangre venosa.
Objetivos
Conocer los métodos de extracción sanguínea. En este caso concreto, la extracción de sangre
venosa.
Fundamentos
Los métodos de extracción nos permiten recoger muestras sanguíneas para el análisis de sangre
en el laboratorio. Es decir, nos permite obtener una muestra de sangre adecuada para efectuar su
análisis hematológico, bioquímico o microbiológico.
Dentro de los métodos de extracción sanguínea encontramos la punción venosa. Se define como
el arte de introducir una aguja en una vena para así poder acceder al torrente sanguíneo. Mediante
esta vía se logra extraer sangre, y administrar vacunas o medicamentos, entre otros fines.
De la extracción de sangre se realizan análisis, los cuales pueden ser de rutina para apoyar el
diagnóstico de enfermedades o como control de salud.
Se precisan unos requisitos para efectuar las extracciones sanguíneas:
Cada petición de análisis de sangre debe ir acompañada de un volante.
El volante es expedido por el médico a nombre del paciente.
El paciente entregará el volante el día de la extracción, donde se le asignará un código.
En el libro de registro del laboratorio quedará registrado:
Nombre del paciente y su código.
Fecha y hora de obtención de la muestra.
Número de laboratorio.
Nombre del médico que pide la prueba.
Servicio médico desde donde se solicita la prueba.
Extracción de sangre venosa
Para efectuar la punción venosa se escogerá una vena por palpación, colocando el compresor
venoso a unos 10 centímetros de la zona donde se efectuará dicha punción, con la consecuente
extracción de sangre venosa.
El área antecubital es la zona escogida, ya que la piel es más fina y pasan tres venas de
considerable calibre (cubital, cefálica y basílica). Se deberá evitar punzar en zonas con lesiones en
la piel, hematomas, quemaduras o cicatrices.
Para esta técnica utilizaremos una aguja acoplada a una jeringa con medición. Nos servirá para
extraer la sangre al vacío para luego dispensarla en tubos con anticoagulante. Otra opción es
utilizar el sistema Vacutainer, que consta de una aguja, y un acople para tubos con anticoagulante,
que permitirá la extracción de sangre venosa por presión positiva directamente al tubo acoplado.
En cuanto a los tubos con anticoagulante, los más usados son el tubo con tapón lila, que contiene
EDTA, el tubo con tapón verde, que contiene heparina de litio, y el tubo con tapón negro, que
contiene citrato. En cualquier caso, la coloración de los tapones y el uso de los anticoagulantes
vendrán determinados según el fabricante.
Material
Alcohol 70º.
Guatis.
Jeringa.
Aguja.
Papel de filtro.
Brazo de entrenamiento.
Compresor venoso.
Tubos con EDTA.
Gradilla de tubos.
Contenedor amarillo de residuos biológicos.
Técnica
1. En primer lugar reuniremos el material necesario para la extracción de sangre venosa.
2. Colocaremos el compresor venoso en el brazo donde se va a realizar la extracción.
3. Palparemos la vena donde realizaremos la punción.
4. Desinfectaremos la zona de la punción con un guatis empapado en alcohol de 70º.
5. Realizaremos la punción teniendo cuidado de usar la aguja con el bisel hacia arriba y con
la jeringa con los números hacia arriba también. De este modo podremos controlar la
cantidad de sangre extraída.
6. Extraeremos 10 mililitros de sangre venosa.
7. Retiraremos el compresor antes de extraer la aguja.
8. Extraeremos la aguja.
9. Presionaremos la zona de la punción con un guatis limpio.
10. La aguja la desecharemos adecuadamente en el contenedor de residuos biológicos.
Resultados
Material preparado para el comienzo de la práctica
Colocando el compresor venoso
Palpando la vena
Punción venosa
Extracción de sangre venosa
Observaciones
Antes de retirar la aguja es muy importante, en primer lugar, retirar el compresor venoso. Si no se
hiciese de este modo, una vez retirada la aguja, con el compresor puesto, saldría abundante
sangre del lugar de venopunción.
En plena extracción de sangre venosa, al tirar del émbolo de la jeringa, es muy importante no
hacerlo deprisa, ya que podríamos hemolizar la sangre. Es aconsejable realizar la operación
despacio y con ritmo constante.
Al pasar la sangre extraída a los tubos anticoagulados (dispensación), hay que hacerlo con
cuidado para no hemolizar los hematíes de la muestra. Si dispensamos soltando la sangre con
mucha presión, los hematíes se lisarán al golpearse contra las paredes del tubo.
Una vez dispensada la sangre en los tubos, los moveremos para homogeneizar la mezcla de
anticoagulante con la sangre. Se debe hacer de manera suave y con un ritmo constante, ni rápido
ni fuerte. Si realizamos esta operación de manera brusca conseguiremos hemolizar la muestra,
rompiendo los hematíes y dejándola inservible.
Introducción
La extracción de sangre tanto venosa como arterial, tiene un mismo objetivo, que es obtener una
muestra para su posterior estudio en el diagnóstico de un paciente.
Extracción venosa para obtención de muestra
El objetivo que se persigue con esta técnica es el de determinar un diagnóstico de la muestra que
saquemos.
Material
Tubos de vacío adecuados (hemograma, bioquímica, coagulación, velocidad y gases venosos).
Palometa.
Jeringas de volumen adecuado.
Agujas IV.
Compresor de goma.
Gasas estériles.
Guantes no estériles.
Antiséptico.
Apósito.
Contenedor de material punzante.
Bandeja o batea para transportar el material.
Hoja de petición de analíticas.
Procedimiento
Prepararemos todo el material necesario y lo introduciremos en la batea, nos lavaremos las manos y nos
colocaremos los guantes. Identificaremos a la persona a la que le vamos a extraer la sangre y le
informaremos tanto a él como a su familia. Comprobaremos en la hoja de petición los tubos adecuados y
pediremos al paciente que hiperextienda el brazo y no lo mueva para comenzar la extracción.
Valoraremos ambos brazos, descartando el miembro que posea una fístula arteriovenosa, hematomas,
edemas o se haya realizado una mastectomía. Cuando hayamos elegido el brazo más adecuado,
colocaremos el compresor por encima de la flexura del codo y elegiremos la vena más adecuada por
calibre y movilidad. Pediremos al paciente que mantenga el puño cerrado, le aplicaremos el antiséptico
en la zona elegida en movimientos circulares de dentro a fuera y esperaremos que seque. Puncionaremos
con el bisel de la aguja hacia arriba, formado un ángulo de unos 25º y siguiendo el trayecto de la vena.
Cuando veamos que refluye la sangre, si usamos palometa conectaremos los tubos de vacio al sistema y
esperaremos a que el aspirado llegue a la medida adecuada, iremos cambiando los distintos tubos a
extraer conforme se vayan llenando. Si usamos una aguja IV, al comprobar el reflujo sanguíneo en el cono
de la aguja, aspiraremos manualmente con la jeringa hasta sacar la cantidad deseada. Para finalizar,
retiraremos el compresor y sacaremos la aguja a la vez que colocamos una gasa presionando el punto de
punción, colocaremos un apósito y le pediremos al paciente que no flexione el brazo. Desecharemos la
aguja o palometa en el contenedor. Si hemos extraído con aguja y jeringa cogeremos una aguja limpia y
pincharemos el tapón de goma de los tubos para introducir el volumen de sangre correspondiente. Por
último identificaremos los tubos y junto con la hoja de petición de analíticas lo enviaremos al laboratorio
que corresponda, registraremos la extracción y sus complicaciones si las hubiera en las incidencias.
Consideraciones
Si vemos que la vena no se dilata, le daremos varios toques con las yemas de los dedos y la
masajearemos ascendentemente para favorecer el llenado.
Una vez que tenemos llenos los tubos de sangre, los moveremos lentamente para que la sangre
se mezcle con el aditivo y evitar su coagulación.
Si tenemos que pinchar en una vena de poco calibre por ser la mejor valorada, usaremos aguja y
jeringa, ya que el sistema de vacío puede colapsarlas.