CONCLUSION
En conclusión el arte y la belleza han ido cambiando a veces para bien y otras las hemos
convertido en mal. Lo que podemos hacer es no volvernos aburridos ni copistas.
El pensamiento vano de obviar la belleza como una búsqueda sin sentido del hombre ante la
dificultad de pensar en ella es estancarse. La salida está en redescubrir la perfección de nuestro
hacer en la naturaleza y, si es posible, superarla.
Ahora el concepto de belleza como de arquitectura ha variado o quizás se ha perdido en el tiempo,
ya que es un arte y se adaptado al contexto histórico, esto ha sido bueno o malo para la evolución
de la arquitectura. Lo bueno es que la esencia nunca se va a perder, lo malo es que no existe un
concepto universal de la arquitectura y el arte y eso se debe al eclecticismo de nuestra era. Si nos
remontamos al renacimiento tiempo de iluminación e inspiración, uno de sus representantes:
Leonardo Da Vinci, tomaba las formas naturales, las estudiaba y las conceptualizaba y obtenía
grandes máquinas o bellas composiciones artísticas que hasta hoy se siguen descubriendo nuevas
cosas sobre ellas.