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Taifa de Denia S.xiii

Este documento describe las vicisitudes del Reino taifa de Denia en los últimos dos tercios del siglo XIII. Resume que tras la muerte del sultán almohade Yusuf II en 1224, surgió un movimiento independentista que dio lugar a nuevos reinos taifas como el de Denia. En 1229, Ibn Hud sometió Denia y otras ciudades y gobernó un extenso territorio, pero su poder declinó rápidamente ante las conquistas cristianas. En 1238, el rey de Valencia Zayyan tomó el control

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Taifa de Denia S.xiii

Este documento describe las vicisitudes del Reino taifa de Denia en los últimos dos tercios del siglo XIII. Resume que tras la muerte del sultán almohade Yusuf II en 1224, surgió un movimiento independentista que dio lugar a nuevos reinos taifas como el de Denia. En 1229, Ibn Hud sometió Denia y otras ciudades y gobernó un extenso territorio, pero su poder declinó rápidamente ante las conquistas cristianas. En 1238, el rey de Valencia Zayyan tomó el control

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VICISITUDES DEL REINO TAIFA DE DENIA EN LOS

DOS TERCIOS ÚLTIMOS DEL SIGLO XIII

Dr. Juan Manuel del Estal


Universidad de Alicante

En la historia del SHARQ AL-ANDALUS de esta centuria aparecen


algunos Reinos musulmanes, como los de MURCIA y VALENCIA, con
entidad muy definida y sobresaliente, mientras que otros de menor dura-
ción e inferior solidez territorial, cual los de SEGORBE, ALMERÍA y ALCI-
RA-JATIVA y DENIA, fueron más fugaces y en consecuencia menos im-
portantes y conocidos. De los primeros se conserva amplia información
cronística y diplomática, tanto en fuentes árabes como cristianas (MO-
LINA LÓPEZ, 1980; TORRES FONTES, 1980; GUICHARD, 1980; UBIETO,
1976 y 1979; ARIE, R., 1982), que están siendo objeto de intensa investiga-
ción histórica, mientras que de los restantes escasean más las fuentes de
esta época y los estudios historiográficos sobre los mismos son casi
inexistentes y muchos menos (HUICI MIRANDA, 1970; LLORENS, 1959;
CHABAS, 1874; MOLINA LÓPEZ, 1978 y 1979, 1981 y 1982; RUBIERA
MATA M. J., La Taifa de Denia, Alicante, 1985). Por donde se dis-
pone de muy pocos datos de estos Reinos últimos y muy particular-
mente del que nos ocupa en esta Comunicación, el REINO DE ALCIRA,
JATIVAy DENIA, en los tres lustros finales de su existencia (1228-1243/44),
de los que apenas se conoce documentación (BARCELO TORRES, 1981),
a excepción de los escritores Denienses oAddáni, «que son tantos y están
relacionados con Denia en los siglos XI al XIII, teólogos, juristas, poetas,
filólogos, filósofos, astrónomos, musicólogos, etc., que queda aún mu-
chísimo por investigar sobre el papel cultural de esta ciudad en Al-Anda-
lus y, sobre todo, en Sharq Al-Andalus, que es el que representa lo más
escogido de la cultura andalusí durante ese período, después de haberlo
sido Andalucía del IX al XI y antes del esplendor granadino, al final de la
época musulmana en la Península» (EPALZA, 1983).

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Por todo ello la documentación historiográfica es muy escasa y al
presente muy poco conocida, razón por la que invitamos desde aquí a los
arabistas todos que se ocupan de estos temas apuntados, a ahondar más
en la búsqueda de fuentes de procedencia musulmana, al par que noso-
tros lo hacemos en las restantes cristianas, con el objetivo único y común
de alcanzar mayor volumen de información documental sobre las postri-
merías de estos Reinos taifas, en su esfuerzo admirable de supervivencia,
frente al avance arrollador castellano-aragonés de la Reconquista penin-
sular.
Por cuanto a mí respecta en el caso presente voy a limitarme a ofrecer,
a modo de Ensayo, las vicisitudes por que pasó este REINO en tres etapas
sucesivas, la HUDITA (1229-1243), la CASTELLANA (1243-1244) y la ARA-
GONESA-VALENCIANA (1244-1304).

I. REINO DE DENIA BAJO LA DINASTÍA HUDITA (1229-1243)

A la muerte del sultán Yusuf II (1224), la crisis infligida al Imperio


Almohade en la batalla de las Navas (1212), se agudizó de tal suerte que
puso en serio peligro su propia existencia. El movimiento independen-
tista resurgió con nuevos bríos, negando la obediencia al sucesor Abdal-
Wáhid los viejos Reinos de Baeza y Valencia, en la persona de Abd Alláh y
ABU ZAYD, respectivamente, al par que en Murcia lo hacía al-Adil; y en
Sevilla su hermano, Abü-I-Ulá al-Mamün, originando una política antial-
mohade tan radical que ocasionó su ruina.
Sobresalieron en esta empresa antialmohade particularmente los
Reinos de Valencia y Murcia, cuyos caudillos respectivos ZAYYAN B.
MARDANIS y un descendiente de los Banü Hud de Zaragoza, IBN HUD
AL-MUTAWAKKIL, iniciaron en la misma fecha y gobernaron los mismos
años sus correspondientes reinos, por un decenio revolucionario (1228-
1238). Mientras el primero desarrolló una política prohafsí de acerca-
miento a Túnez, el segundo se autodeclaró proabbásisa, obediente a
Bagdad.
Tras deponer ZAYYAN al sayyid de Valencia, Abü Zayd (1228), incor-
poró a su Reino Alcira, Játiva y DENIA, ensanchando así su frontera
meridional. Pero por muy poco tiempo. En ofoño del 1229 IBN HUD
desencadenó una política de acercamiento a su causa antialmohade y
unitaria de Al-Andalus bajo su cetro, con tal éxito que una tras otra se le
sometieron espontáneamente las ciudades todas de Al-Andalus: Almería,
Granada, Jaén, Córdoba, Sevilla y Málaga, a excepción de Niebla, Alge-
cirasy muy pocas más, acatándolo como lugarteniente y Emir del Califato
abbásida. «Las ciudades de Levante (puntualiza MOLINA LÓPEZ, 1980,
196, a quien seguimos en esta exposición) a excepción de Valencia (que
siguió fiel a Zayyan, su rey) no tardaron en seguir el ejemplo de las
anteriores. Los gobernadores de DENIA y ALCIRA, Abü Zakariyá y Abü

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Abd Alláh b. AbJSultán, reconocieron a IBN HUD ensawwál del año 626,
comienzos de septiembre de 1229. Y el gobernador de JATIVA, Ahmad b.
Isa Abü l-Husayn, lo hizo asimismo en aquel mes. La revolución de Ibn
Hüd había sido un éxito». En 7232 intentaría el rey de Murcia someter
también aZayyan de Valencia, pero en vano. Consiguió, empero, dominar
casi todo Al-Andalus y extender las fronteras del Reino hudita desde
Almería a Cádiz y desde Málaga a Alcira, protagonizando uno de los
momentos más significativos de AL-ANDALUS en el siglo XIII.
Pero estrella tan propicia iba a empezar a apagarse muy pronto. Y así el
año 1233, el movimiento impulsado por Alfonso IX de León al avance de la
Reconquista con la ocupación de Cáceres y Badajoz, encontró su mayor
continuador en Fernando III, quien logró por entonces acercarse en
marcha arrolladura a las propias puertas de Andújar, Córdoba y Jerez
(GONZÁLEZ, Julio, 1951, 1980, 1983; GONZÁLEZ JIMÉNEZ, 1975; AR-
JONA CASTRO, 1980), amenazando con alcanzar el avance castellano el
medio y bajo Guadalquivir.
El propio Al-Andalus comenzó a resquebrajarse en su obediencia
unitaria a Ibn Hüd, surgiendo una vez más los brotes de independencia
taifal. Iniciará este movimiento un caudillo rebelde, Muhammad b. NASR
B. AL-AHMAR, en Arjona, arrastrando tras de sí a las ciudades de Jaén,
Porcuna y CÓRDOBA, convirtiéndose muy pronto (mayo 1237) en un
serio rival de Ibn Hud y en el poderoso monarca de la nueva dinastía nazarí
en el REINO DE GRANADA, (ARIÉ, R., 1973).
La gloria y majestad del rey hudita de Murcia, antes casi omnipotente
en Al-Andalus, estaba ya en declive, iniciándose una política de pronun-
ciamientos y autoproclamación de independencia a un ritmo tan cre-
ciente que vio discutida su autoridad, impotente para impedir la ocupa-
ción castellana de la ciudad de CÓRDOBA (1236), el desplazamiento del
Reino de NIEBLA, del Infante D. Alfonso (1235) y frenar el avance
aragonés de JAIME I hacia el sur, camino de la conquista de Valen-
cia (1237).

Se le tornaba todo tan adverso al rey de Murcia, que se trasladó a


ALMERÍA, no se sabe si para acudir por mar en auxilio de ZAYYAN a
Valencia o bien para abandonar el país, camino del Norte de África
(MOLINA LÓPEZ, 1980, 223), muriendo allí asesinado por el gobernador
de la ciudad AI-RamTmí (13 enero 1238). El movimiento independentista
surgido anteriormente se tradujo ahora en franca floración de nuevos
Reinos Taifas, aprovechando la inexistencia de ningún poder unitario en
Al-Andalus. Así vemos reaparecer los Reinos de ALMERÍA, JAÉN, GRA-
NADA, SEVILLA, MALAGA, NIEBLA y DENIA, al lado de los ya existentes
de VALENCIA y MURCIA (ARJONA CASTRO, 1980).
Pero el penúltimo estaba abocado ya a su desaparición, bajo la presión
persistente de JAIME I, quien obligó a su rey ZAYYAN B. MARDANIS, tras
cinco duros meses de asedio, a capitular el 28 de septiembre de aquel

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mismo año 1238 (UBIETO, 1976 y 1979; GUICHARD, II, 1980; MOLINA
LÓPEZ, III, 1980), debiendo abandonar la ciudad del Turia y salir para
Alcira y DENIA finalmente, plaza que gobernaría por medio año escaso,
hasta acceder al trono del Reino hudita de Murcia (22 abril 1239), ha-
ciendo ejecutar a su titular, AZIZ B. JATTAB.
ZAYYAN se convertía así en el soberano musulmán más poderoso de
Al-Andalus, logrando reunir bajo su cetro tan vastas tierras, como las
enmarcadas entre el Almanzora y BAZA, por el sur, hasta elJUCARporel
norte, y las que se extienden desde el litoral alicantino hasta CHINCHI-
LLA, ¡unto ALBACETE, desde el Levante al Poniente. Solamente AL-AH-
MAR, rey de Granada, podía disputarle la soberanía. Los viejos Reinos de
MURCIA, ALCIRA-JATIVA y DENIA se hallaban de nuevo gobernados por
un solo hombre, el ex-rey de Valencia, ZAYYAN M. MARDANIS.
En su afán de alcanzar el poder marítimo que tuviera su predecesor en
el trono de DENIA, Abü l-Djaysh MUYAHID (1011-1044), al extenderlo a
Baleares, propuso en el verano del 1239 al rey aragonés, Jaime I, una
entrevista en el Castillo de BAIREN, con el propósito de negociar el canje
de MENORCA por la plaza fuerte de ALICANTE, a lo que no asintió el
Conquistador, por vedárselo, dijo, la letra de antiguos Tratados de fron-
teras con Castilla, aludiendo implícitamente, es claro, al firmado en CA-
ZOLA(1179), quefijabaa la Corona de Aragón la frontera de su expansión
territorial por el sur en la línea BIAR-JIJONA-RELLEU-CALPE (ESTAL,
1982 y 1984).
Pero su intrusismo violento en el trono de Murcia y la proyección
política de su reinado de acercamiento a los hafsíes de Túnez, cuyosultán
ABU ZAKARIYYA lo nombró su lugarteniente o Emir del SHARO AL-AN-
DALUS, de espaldas al Califato abbásida de Bagdad, le enajenó progresi-
vamente la sumisión y obediencia de numerosas ciudades: ORIHUELA,
DENIA, ALICANTE, JATIVA, LORCA, CARTAGENA, MOLINA, etc., reapa-
reciendo una vez más el atávico espíritu de autonomía e independencia
política y ANARQUÍA creciente. Ejemplo altamente elocuente de tal ma-
lestar fue la creación de la denominada WIZARA'ISAMIYYA o Consejo de
Ministros o Ministerio de 'Isam en Orihuela, que rechazó el gobierno de
Zayyan, propugnó iadependencia espiritual de Bagdad y unrenacimiento
literario de corte tan liberal, que convirtió aquella ciudad en un cenáculo
cultural renombrado en toda Al-Andalus, al que se acogían ilustres hom-
bres de letras, al abrigo de su proverbial hospitalidad (MOLINA LÓPEZ,
1979).
Ante la creciente hostilidad de sus subditos y proliferación de ARRÁE-
CES urbanos en rebeldía contra su gobierno, y la presión acelerada de
AL-AHMAR por el W y el avance arrollador de JAIME I por el N, resolvió
acercarse a Castilla y solicitar el apoyo y PROTECTORADO de Fernando
III, a cambio del vasallaje del Reino de Murcia (1239/40), pero sin éxito. Se
ignoran las razones del fracaso (MOLINA LÓPEZ, 1981, 1982). Tenía ya
perdida la causa.

52
La colocación de las plazas fuertes más importantes del Reino de
Murcia, incluida la del Castillo de VELEZRUBIO, en el distrito granadino
de Baza, bajo la obediencia y jurisdicción del Sultán de Túnez, Abu
Zakahyya, junto a los abortados intentos de AUTOINFEUDACION del
mismo a la Corona de Castilla, acabó por retirarle el prestigio y toda
autoridad de los subditos, terminando depuesto por un descendiente de
la derrocada dinastía Hudita y tío del célebre y poderoso IBN HUD AL-MU-
TA WAKKIL, de nombre Muhammadb. HudBahá al-Dawla, el renombrado
ABENHUDIEL de las Crónicas castellanas, el 11 de julio de 1241 (MOLINA
LÓPEZ, 1981).
Se reinstauraba así la dinastía Hudita en el Reino de Murcia e inaugu-
raba el gobierno del último monarca, que lo gobernaría con autonomía
plena por espacio de apenas dos años, ya que, amenazado por el SW por
Al-Ahmar, rey de Granada y al N por el rey de Aragón, Jaime I, optaría por
acogerse pacíficamente al Protectorado de Castilla, reproduciendo el
conato infructuoso de su predecesor Zayyan, con la firma del célebre
PACTO DE ALCARAZ (primavera 1243). Murcia pasaba así a convertirse
formalmente en un Reino-feudatario de Castilla (PRETEL MARÍN, 1974;
TORRES FONTES, 1973, 1980; ESTAL, 1982, 1984 y 1985).
Con ello alcanzaba Castilla el sueño dorado de su salida al Mediterrá-
neo y ahora sí de forma definitiva, excepción hecha del breve espacio de
tiempo, los ocho años de hegemonía aragonesa de Jaime II (1296-1304).
Se inauguraba as; un nuevo período del SHARQ AL-ANDALUS bajo so-
beranía en su parte meridional castellana, hasta que por la letra de un
nuevo Tratado de fronteras, se delimitase una vez más la zona de influen-
cia y soberanía castellano-aragonesa dentro del antiguo Reino Hudita de
Murcia (Pacto de Almizra, 26 marzo 1244). El viejo reino taifa de DENIA,
incorporado al Reino Hudita de Murcia desde 1229, había pasado igual-
mente de jure al Protectorado castellano, en virtud del Pacto de Al-
caraz, si bien su ra'is, lo mismo que otros muchos de las más notables
ciudades de dicho reino, no estuvieran de acuerdo con la infeudación o
vasallaje del mismo a Castilla. Pero todos estos extremos son más bien
tema de la II Parte de esta Comunicación, en la que nos propusimos
estudiarlas vicisitudes por que pasó el antiguo REINO DE DENIA bajo la
hegemonía castellana, que abarca el tan breve espacio de tiempo, como
el que discurre entre la firma del Pacto de Alcaraz (abril 1243) y la celebra-
ción del Tratado de Almizra (26 marzo 1244), de apenas un año, o uno y
medio cuando mucho, si nos atenemos a la fecha en que el almirante del
monarca aragonés, CARROZ, conquistó DENIA el 1244, incorporándola a
su corona.

II. DENIA BAJO EL PROTECTORADO DE CASTILLA (1243-1244)

A raíz del Pacto de Alcaraz (1243) es claro quede jure el Reino Hudita
de Murcia pasaba en su integridad a la soberanía de Castilla. Y queremos

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recordar que los límites del mismo iban desde el castillo de VELEZ RUBIO
y el río Almanzora, al Sur, hasta el Júcar, Alcira, Játiva y DENIA al N, y-
desde el litoral murciano-alicantino, al E, hasta el Reino de Granada, y
Yeste, Peñas de San Pedro, CHINCHILLAy ALBACETE al poniente. Tierras
pertenecientes hoy, como se ve, por el litoral a Almería, MURCIA, ALI-
CANTE, Valencia, y por el interior: Granada, Jaén, ALBACETE y Cuenca
(MOLINA LÓPEZ, 1980). Hemos de añadir, sin embargo, que muchas de
las ciudades más importantes se habían rebelado contra la administra-
ción central hudita, y antes contra la de Zayyan, declarándose señoríos
independientes, nombrando sus propios ARRÁECES, de espaldas al go-
bierno central. Sobresalieron entre otros núcleos urbanos: ALCIRA, JÁ-
TIVA, DENIA, ALICANTE, ORIHUELA, MULA, CARTAGENA, MOLINA y
LORCA, por citar los más significativos. Todos ellos no aceptaron el
Acuerdo vasallático de Alcaraz y se opusieron en consecuencia a la
soberanía castellana. Lo que explica abiertamente la actitud rebelde con
que se enfrentaron los citados señoríos o ciudades al vasallaje de Castilla
y la lucha obligada, con que hubo de proceder el infante DON ALFONSO
para someterlas una a una por la fuerza de las armas (ESTAL, 1982 y 1984).
Y escribe así un historiador de aquella efemérides: «En efecto, la toma de
posesión del reino de Murcia no fue lo pacífica que se esperaba. Alfonso
se apoderó de los principales (?) castillos y fortalezas, pero no todos los
arráeces del anárquico territorio musulmán de Murcia prometieron obe-
decerle. Tales fueron los casos de LORCA, CARTAGENA y MULA; e in-
cluso algunos firmantes de Alcaraz no cumplieron el compromiso con-
traído, a veces por culpa del propio ra'is, en otras ocasiones porque la
población no quiso seguir sus órdenes y ofrecieron resistencia a la ocu-
pación castellana, como fue el caso de las ciudades de ALICANTE,
ORIHUELA, ALEDO y RICOTE, motivos por los que se hubo de recurrir a
las armas para asegurar el nuevo territorio castellano» (MOLINA LÓPEZ,
1980 y 1984).

Por cuanto de hecho la ocupación del Reino de Murcia no fue una


realidad efectiva hasta siete u ocho años más tarde, entre 1248/50. Así,
Muía no capituló hasta la primavera del 1244, un año después del Pacto;
Lorca, a finales de junio del mismo año, y Cartagena en la primavera
siguiente del 1245 (TORRES FONTES, 1973; MOLINA LÓPEZ, 1980).
Las ciudades de ALICANTE y ORIHUELA opusieron igualmente resis-
tencia armada al vasallaje castellano. Sabemos que el ex-rey de Valencia y
MURCIA, ZAYYAN B. Mardanis, fue desterrado por IBN HUD a Alicante,
en condición dera'is de la misma, donde permaneció hasta 1247/48, fecha
en que parece que partió para Túnez, al lado del Sultán hafsí, su antiguo
aliado (MOLINA LÓPEZ, 1981; ESTAL, 1982). Lo que se ajusta mejor a los
hechos más conocidos, como la fecha de la concesión por Alfonso X el
Sabio de su FUERO a ALICANTE (agosto 1252), la creación de su CON-
CEJO y la dotación de un sinnúmero de franquezas, a base del Fuero de
Córdoba y las franquicias otorgadas a Cartagena (ESTAL, 1982, y «Estu-

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dio y contexto hist. del Cartulario de Alfonso X el Sabio a Alicante», edic.
facsímil EDILAN Madrid, 1984; Documentos inéditos de Alfonso X el Sabio,
Alicante, 1984).
De Orihuela sabemos también que se mantuvo rebelde a la domina-
ción castellana, conservando su independencia frente al poder central,
fiel a la política ya tradicional de la conocida Wizara 'Isamiyya, hasta
finales de la cuarta década del 1200. Escribe así un historiador de la
misma: «Orihuela continuó gozando de una independencia y autonomía
casi absolutas, por lo menos hasta losa/ios 1249/50, fechas en las que
todavía se tienen testimonios de actos públicos realizados por el Consejo
(de su Wizara Isamiyya), siendo Abü l-Hasan, hijo de Abü Isam, el nuevo
ra'is de Orihuela» (MOLINA LÓPEZ, 1981). Lo que se ajusta mejor igual-
mente a la documentación despachada por Alfonso el Sabio a favor de
esta villa, a la que no otorgó su FUERO hasta 7265 y a tenor del conferido
anteriormente a Alicante, iniciando entonces la colación de numerosas
franquezas y el propio REPARTIMIENTO, ya en prensa (ESTAL, 1982), así
como la constitución de su Concejo, a partir del año citado. Talesacfos de
orden por entero administrativos einstitucionales no tendrían fácil expli-
cación, de aceptarse como válida, pero sin documentar, la tesis de quie-
nes afirman gratuitamente (BALLESTEROS, 1943; GISBERT BALLESTE-
ROS, I, 1902; FONT RIUS, 1951 y 1956) que el Reino de Murcia pasó
íntegramente, a excepción de las pocas plazas expresamente citadas
(Primera Crónica Gral., II, 744, ed. MENENDEZ PIDAL): «Muía et Lorca et
Cartagena», a la soberanía de Castilla en \aprimavera del 1243, a raíz del
Pacto de Alcaraz. ALFONSO EL SABIO no se vio de verdad soberano
efectivo y real del entero Reino hudita de Murcia hasta los años 1249/50, y
no por la letra de un simple Acuerdo pactado, tan sólo, sino más bien y
sobre todo por la fuerza imperiosa de las armas (ESTAL, 1984).

Pero existía un enclave superior en el Reino de Murcia que, aunque


administrativamente pertenecía desde el 1229 al reino hudita, por con-
quista, geográficamente estaba más próximo a Valencia y le estaba ads-
crito su derecho de conquista al rey de Aragón, en virtud de lo pactado en
CAZÓLA (1179) por sus mayores, Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de
Barcelona (ESTAL, 1982). Correspondía aquel enclave al Sur del Júcar, a
las tierras comprendidas entre el cauce del mismo y la línea fronteriza de
Biar-JIJONA - Calpe, trazada en el Pacto antes citado. Destacaban entre
otras las ciudades más pobladas e importantes, las deALCIRA, bordeada
por el propio río; JATIVA y DENIA, en cuya ocupación se hallaba empe-
ñado ¡ns¡stentementeJ/4//W£ I por las mismas fechas, ansioso de alcanzar
de facto la frontera asignada a su Corona en el pacto referido.

ALCIRA: Fue sometida a finales del 1242 o principios del 1243 (DES-
CLOT, Crón. c. XIX).
JATIVA: Inició su asedio el 1243 y no capituló hasta junio de 1244 (Crón.
Jaime I, c. 339 s.).

55
DENIA: En 1244 por obra del amirante CARROZ, a quien premiaría a m -
pliamente Jaime I con abundantes heredamientos dentro y fuera
de la c i u d a d , siendo a la sazón su arráez YHAVE ABU L-HUSEIN,
destacado literato y poeta (CHABAS, I, 192).

A principios de marzo del 1244 se presentó el infante don ALFONSO


ante los muros de JATIVA, decidido a ocupar aquella enhiesta plaza, a la
que por su parte tenía puesto sitio JAIME I desde noviembre del año
anterior, por razón de las negociaciones secretas de su alcayde con el
infante castellano para rendirle la plaza (Crón. de Jaime I, c. 339 y 340).
Uno y otro monarca propendían con todo derecho (según el Pacto de
CAZÓLA, Jaime I, y según el f i r m a d o en ALCARAZ, el infante don Alfonso)
a ocupar las plazas extremas que les correspondían, al límite de sus
Reinos respectivos, el de VALENCIA para el monarca aragonés y el de
Murcia para el castellano. A m p a r a d o s en sus respectivos derechos
apuntados, entrambos monarcas pretendían la o c u p a c i ó n de JATIVA.
Ante la dificultad de un entendimiento mutuo y resolutorio del problema
fronterizo, uno y otro se arrogaron indebidamente plazas del contrario.
ENGUERA y MOGENTE, de innegable pertenencia a A r a g ó n , fueron o c u -
padas por huestes castellanas (Crón. de Jaime I, c. 342) y en revancha
recíproca Jaime I le arrebató al castellano las de VILLENA, SAX, CAUDETE
y BUGARRA, de asignación asimismo inequívoca por los Pactos consabi-
dos a Castilla (ib., c. 343). La guerra civil entre ambos monarcas parecía
inevitable ya, de no haber intervenido a tiempo la reina de Aragón, D.a
VIOLANTE o YOLANDA, c o n v e n c i e n d o a entrambos de la necesidad i m -
periosa de una entrevista dialogante para llegar a un mutuo Acuerdo de
fronteras. El resultado feliz fue el TRATADO DE ALMIZRA, f i r m a d o el 26 de
marzo de aquel mismo año (Crón. ce. 343-349; ESTAL, 1982), que fijaba
una FRONTERA castellano-aragonesa fluvial (CABRIEL y AYORA desde
su confluencia en el JUCAR), orográ//co-(PUERTO DE BIAR) toponí-
mica (BIAR, CASTALLA, JIJONA, BUSOT y AGUAS, más VILLENA, AL-
MIZRA y BUGARRA, para acabar en el BARRANCO DEL CARRICHAL al
Sur de Villajoyosa, en su actual límite municipal con CAMPELLO) (ES-
TAL, 1983; 1984, Congr. H.a Albacete, II Edad Media, pp. 48-79;
1984, Documentos inéditos de Alfonso el Sabio, passim). Quedaba
resuelto al fin el espinoso p r o b l e m a fronterizo, p u d i e n d o e n c a m i -
narse uno y otro príncipe a ultimar la o c u p a c i ó n de las restantes
plazas insumisas de sus respectivos Reinos. Castilla no dominaba
aún por entero el Reino hudita de Murcia, q u e d á n d o l e numerosas
JIJONA-VILLAJOYOSA.

JATIVA: Capituló al fin en junio de 1244.


DENIA: Conquistada por el almirante CARROZ en julio del mismo año,
1244.
BIAR: Lo alcanzaba Jaime I en febrero del 1245.
T r a d u c i e n d o en realidad aquel mismo año la expansión territorial asig-

56
nada a su Corona en el recién concluido TRATADO DE ALMIZRA ya
expuesto.
Como se desprende de cuanto queda dicho, DENIA quedaba enmar-
cada en la Corona de Aragón, dentro del REINO DE VALENCIA, inicián-
dose a partir de aquí, julio del 1244, el tercer capítulo de nuestra Comuni-
cación, concerniente a su historia bajo la soberanía ahora de Aragón,
dentro de la demarcación administrativa de \aPROCURACION Ultra Xu-
carum, entre el Júcar y Jijona-Villajoyosa.

III. DENIA BAJO LA SOBERANÍA DE ARAGÓN Y REINO DE VALENCIA


(1244-1304)

La expansión territorial de la Corona de Aragón por el litoral medite-


rráneo hacia el Sur peninsular por debajo del JUCAR, obligó a la corona a
remodelar la DIVISIÓN ADMINISTRATIVA del REINO DE VALENCIA, al
duplicarse casi su territorio, con la ocupación de las nuevas tierras hasta
JIJONA-VILLAJOYOSA, primero, y luego (1296-1304) hasta bajo Segura
(ESTAL, 1985).
Se tomó al Júcar como término de la primitiva PROCURACIÓN DE
VALENCIA, creándose ahora, apartir del 1245, una segunda Procuración
valenciana, con la denominación de PROCURACIÓN ultra Xucarum, más
allá del citado río hacia el Sur (LALINDE ABADÍA, 1963).
Y así se mantuvo esta denominación hasta que JAIME II amplió el
REINO de Valencia más hacia el Sur, incorporando al mismo la región
septentrional del REINO DE MURCIA, tras ceder la más meridional del
mismo a Castilla (Sent3 Arbitral TORRELLAS, 1304) y crear entonces la
PROCURACIÓN GRAL. DE ORIHUELA o REINO DE VALENCIA ultra Se-
xonam, que abarcaba las tierras comprendidas entre BIAR - JIJONA -
VILLAJOYOSA hacia el Sur, hasta el límite municipal de ORIHUELA con
MURCIA, coincidente hoy con el límite interprovincial de ALICANTE y
MURCIA (ESTAL, 1982 y 1985).
A partir de esta fecha (1304) se divide el Reino de Valencia en dos
nuevas jurisdicciones administrativas: REINO DE VALENCIA, sin más
apelativos, abarcando todas sus tierras desde el Cenia, límite fluvial más
al norte del mismo, entre Castellón y Tarragona, hastaJIJONA y no ya el
Júcar, como anteriormente, y REINO DE VALENCIA ULTRA SEXONAM,
más arriba descrito. Al frente de cada uno de ellos se hallaba un PROCU-
RADOR GRAL. que lo gobernaba en nombre del rey, con poderes delega-
dos del monarca. En la esfera política. En \aeconómico-administrativa el
funcionario supremo era el BAYLE GENERAL, con poderes delegados
asimismo del monarca.

PEDRO IV de Aragón cambió esta denominación (1363/1366) por la


de GOBERNACIÓN GENERAL de Valencia y de ORIHUELA, que perduró

57
hasta la a b o l i c i ó n de los Fueros del Reino por el Decreto de Nueva Planta
del 1707 de Felipe V.
La historia de DENIA de esta época (1244-1304) hay que enmarcarla,
pues, dentro de \adivisión administrativa referida del REINO DE VALEN-
CIA ultra Xucarum.
Es lógico pensar que la NORMA INSTITUCIONAL SUPREMA otorgada
por JAIME I a las gentes de los núcleos urbanos de esfa demarcación
apuntada, entre los que hay que destacar los de ALCIRA, JATIVA y DENIA,
está plasmada en los FURS que hizo compilar para la ciudad y Reino de
Valencia, a raiz mismo de su conquista.

E\estudio y análisis de iosPRIVILEGIOS REALES concedidos sucesi-


vamente a la misma por los monarcas de A r a g ó n : JAIME I, PEDRO III,
ALFONSO III y JAIME II, entre 1244 al 1304, sería el paso específico a dar,
para llevar a cabo una investigación primigenia y original al respecto,
sobre la que pueda cimentarse con solidez histórica el pasado medieval
de estos lugares y muy particularmente de esta ciudad de DENIA. Pero
tales fondos manuscritos aquí no existen y hay que buscarlos en otros
Archivos, c o m o el de ALCIRA y sobre t o d o el de la Corona de Aragón
(ACÁ), cuya triple serie de fondos de valor incomparable: PERGAMINOS
= 27.796; CARTAS REALES DIPLOMÁTICAS o LEGAJOS = 50.000, y los
REGISTROS reales = 8.619, que arrojan en c o n j u n t o un volumen de más
de 4.000.000 de documentos, es donde se nos ofrece un material insos-
pechado, todavía sin explotar, con que construir nuestra verdadera
HISTORIA. Valga c o m o ENSAYO aplicable a DENIA el FUERO que otorgó
Jaime II al REINO DE MURCIA a raíz de su conquista, con fecha 25 oct. de
1297.

Por ser el Reino de Murcia uno de los territorios i n c o r p o r a d o s última-


mente a la Corona de Aragón, dentro de la Península, y dotado por JAIME
II de los FUEROS precisos para su adecuado gobierno y administración,
entre los años 1296 y 1304, período en que f o r m ó parte integrante de ia
referida Corona, voy a servirme de análisis comparativo, aplicable a DE-
NIA p o r t r a t a r s e aquí d e u n a ciudad incorporada también posteriormente
al Reino de Valencia.
Por carta del 3 julio 1296 ordenaba Jaime II al Justicia de Murcia, D.
PEDRO JIMÉNEZ DE SPILONGA, que, en tanto que se compilan los nue-
vos FUEROS de Murcia, se sirvan mientras de los que le otorgara ALFON-
SO EL SABIO: «utamini FORO quo utebamini tempore illustris domini
ALFONSI quondam Regis Castellae» (ESTAL 'Confirmación de Fueros
a... Murcia', 1982, n° XVIII).
Y con idéntica fecha e n c o m e n d a b a la singular tarea de compilar el
FUERO DE MURCIA a dos ilustres legistas castellanos, residentes en
aquella capital: MARTIN DE DIOS y JUAN MAEYANI (ESTAL, ib., Mise.
Mval. Mure, IX, 1982, n° XIX, p. 280). A los que sumaba un tercer miembro
cualificado en la persona del jurisconsulto leridano y c a n ó n i g o : RAMÓN

58
CABRERA (ACÁ, REG. 253, fol. 3 r.; ESTAL, 1982, ¡b.), quienes habían de
servirse para su compilación de los FURS DE VALENCIA, 'muy buenos', y
de las COSTUMS o consutudines regionales del lugar, las que habrían de
respetarse en todo momento con máximo rigor.
Un año después sancionaba JAIME II el FUERO DE MURCIA, compi-
lado en un volumen de cuatro libros, imponiendo su fiel cumplimiento y
aplicación a partir de la fecha, el27ocf. 1297, conminando severas penas
a sus infractores y ordenando que se hagan copias abundantes de los
mismos, con destino a todas las villas y demás lugares del REINO DE
MURCIA, (ESTAL, Fueros al Reino de Murcia, (1984 pp. 123-125; 1985).
A partir, pues, de esta fecha (25 oct. 1297) tenía ya el REINO DE
MURCIA su FUERO propio, que pasaba a sustituir el viejo Fuero caste-
llano precedente de Alfonso el Sabio.
Pese a la importancia trascendental de este FUERO NUEVO mur-
ciano, aragonés, ha desaparecido, sin que se conozca la pista del mismo.
Esperemos que un buen día reaparezca, debido a las numerosas copias
que se ordenaron hacer del mismo. Faxit deus!
Sin embargo, poseemos afortunadamente un volumen tan considera-
ble de PRIVILEGIOS REALES de aquel monarca a la ciudad y Reino
entero de Murcia (ESTAL, Corpus Dtal. del Reino de Murcia bajo Aragón,
1296-1304 (1985), con más de 250 documentos inéditos) que pode-
mos todavía rastrear con garantía absoluta aquel FONDO INSTITUCIO-
NAL, que debía contener el perdido FUERO DE MURCIA y de todo su
REINO.

ANEXO DOCUMENTAL

1296, AGOSTO 29. MURCIA.

Traslado notarial de una Carta de Jaime II de Aragón al Consell de la


ciudad de Murcia, en respuesta a una serie de Capítulos o cuestiones
formuladas por el mismo, catorce en total, concernientes a los fueros y
libertades de que venía disfrutando de tiempo atrás y muy particularmente
bajo la hegemonía castellana (1243-1296), solicitando la confirmación de
cada fuero en términos precisos y sus aclaraciones pertinentes. El pre-
sente Traslado fue confeccionado por Domingo Soler, notario público de
Murcia, a la vista de la Carta original del monarca aragonés, lo que
atestigua así: «aquesttreslatescriurefiu ecomproue con el padrón» en el
escatócolo, el 29 de agosto de 1334 de la Era Hispánica, el 1296 de la
cristiana, sin que nos certifique la fecha del original, la que necesaria-

59
mente fue posterior al 19 de mayo de aquel año, día en que conquistó
Jaime II aquella capital. La confirmación real es escueta, con un simple
«plau al Sennyor Rey», salvo cuando excepcionalmente añade alguna
aclaración, precisión mayor, rectificación o reserva a la cuestión formu-
lada.
ACÁ, Cartas Reales Dipl., Jaime II, Caj. 2, N.° 289.
Publ. ESTAL, 1985, n° 141, pp. 256-260

Aquest ago es treslat de una Carta en que son escrits los Capitols de les
gragies e de les mergess, que el molt noble Seynor don Jayme por la gragia
de deu Rey/ Darago, de Mayorcas, de Valencia etc. al Consell de Murgia
segons que a fet scriure, la qual es sagellada ab lo son segell, etc/.
Aqüestes son les gragies e mergess que el Cosell de Murgia demana al
Senyor Rey/ (dividimos con numeración arábiga los 14 Capítulos y se-
paramos en su transcripción, a efectos de mayor claridad).

1. Primerament que en nengun temps seis partirá de la sua Corona ni


del seu Sennoryíu per nenguna raho/.
E plau al Sennyor Rey e atorgaho/.
2. ítem quels conferm los furs e Priuilegis e Franquesses e Libertáis e
Mergess e Honrres e bons uses que an del Rey Don ALFFONSO, que
parays aia, e deis altres que pus del regnaren en Castella/. (Confir-
mación de los privilegios otorgados por el Rey Sabio, Sancho IV y
Fernando IV de Castilla, desde 1243 hasta la fecha.)
E plau al Sennyor Rey/.
3. ítem quels'cortfferm la petigio que fo feyt de Murgia e les donagions
en general e en espegial, axi en cascunes casos de corporal posses-
sio/.
E plau al Sennyor Rey, salu dretdun Rey al altre/. (Confirmó Jaime II a
Murcia y a sus vecinos todas las donaciones efectuadas, salvo aque-
llas que pudieran lesionar los derechos reales.)
4. ítem que quant tota questio o demanda que Consell pogues fer
contra alguns de qualque raho o malefigi, que aguessen fet en la sua
térra o en térra de Murcia el de tota altra iusticia e pesquises e iustifi-
cagions de qualque raho sien tro al día duy/. E lo Sennyor Rey o per-
dona en quant en Consell es tot go que feyt sia entro/ el dia de huy,
sia fet en pau o en guerra o en treua, mas si a algún hom desta té-
rra aujen repres en pau o en treua, quels en fagen dret/.
5. ítem a tots les persons que son feyts axi duneys contra daltres coses
ab Caries deis Reys o deis Adelantáis que sien franchs (? borrado)/.
E plau al Sennyor Rey/.
6. ítem que tots les veysde Murgia sien franchs generalment per tot lo
seu Sennyorjo per Mar e per térra, axi en go que huy a, com da-
quauant aura/.
E plau al Sennyor Rey/.

60
7. ítem quels Jueus, e els Moros sien salues persones en tot lo seu/.
E Plau al Sennyor Rey/.
8. ítem que tots aquelles que aquesta auinenga se uolrran esser, que
putxen (?) anar salus quascuns ab tot lur moble, e si dins XXX
dies uolrran tornar a la merge del Rey, que no perden/ res de lur. E si
lur res (borrado: fo?) ab ells pres, remanga salu ab lur dret e que
(borrado: non minus?) sien entesses Jueus e Christians/ e si qual-
guns son fora de la térra (borrado: al temps que?) dará e dins XXX
dies pusque auran jurat al Sennyor Rey, uolrran uenir a merge del
Rey que (borrado: ne?) prenda (?) lo seu/.
E plau al Sennyor Rey del dret que buy (sic) y han/.

9. ítem que tots los vehins de Murgia que alguna cosa agen en qualque
lugar del Regne, quels sian salus/.
E plau al Sennyor Rey/.
10. ítem que tots los pleits qui son determenats e passats en cosa
juitgada, quant per Juy o per Caries deis Reys, que no pusquen esser
altra uegada retrotrats/.
E plau al Sennyor Rey/.
11. ítem que tots les caites publiques et les altres escriptures deis plets
(sic), ques fagen en uulgar (se confeccionen y redacten en romance)
per la part que les gens plus clarament o entenen/.
E plau al Sennyor Rey/.
12. ítem que (borrado: siempre que?) totes quantes donacions el Con-
sell auia fetes o atorgades a alguns de cases o de heredaments o de
rendes o de qualques altres coses a los/ uehins de Murgia e quels o
conferm axí com cascunes an possessio del Rey o en altra manera/.
E atorgao lo Sennyor Rey leuar aquells que dintre los XXX dies nol
auran regonegut per Sennyor/ (confirmación general a todos de los
bienes recibidos por donación real o de otra persona, a excepción
de aquéllos que se nieguen o resistan a acatarlo por soberano).

13. Sennyor, per que entenem que es uostre seruj e de la térra, clamam
uos merge, que pusgam traure del Regne pan e uin e tots altres
uiandes, f ranquesses e quantes coses/ a portar en tots parts, salu en
térra deis uostres enemics/. (Disfrute de franquicia de leuda y por-
tazgo por todas las tierras del Reino de cuantos productos de" pan y
vino y otras mercaderías precisen transportar.)
E plau al Sennyor Rey. Exceptat com lo Sennyor Rey fees uet general
per tot/. (Afirmativamente a todo, salvo a las «coses vedades» ya
conocidas.)
14. E atrossi, Sennyor, quens fagats merge en lexar nos pe.ndre les
rendes del Regne de Murgia tro que aiam pagats X Mili Solidos, quel
Consell a man leuar per adobar/ los Murs e les Torres de la Vila e que
prestaren a JOHAN SÁNCHEZ e ais castellans sobre estes rendes, les

61
quales els tenjen e prenjen per manament/ e Cartes del Rey (Alfon-
so X y sucesores) e quens hi fagats aquella ajuda que tingáis per be/.
(Que les faculte retener los ingresos municipales hasta que puedan
amortizar la suma de 10.000 sueldos que por orden real hubieron de
entregar a Juan Sánchez, Adelantado del monarca de Castilla para
restaurar las murallas y torres defensivas de Murcia.)
E daquest Capítol parlara en Bernat de Sarria ab ell/. (Jaime II remitió
la solución del asunto en cuestión a la entrevista que en breve iba a
celebrar con el bayle general del Reino de Murcia, Bernat de Sarria,
para informarse previamente al detalle del estado de las cuentas y
prestaciones pecuniarias aludidas.)

Sennyal (signo notarial) de mi Domingo de Soler, notarj public de


Murcia, que aquest treslat escriure fiu e comproue con el padrón (el
original de Jaime II), XXIX dies Augusti/ era de mili e CCC e XXX quatre
ans/(1).

(1) Día 29 de agosto de 1296. Es una Carta real de singular interés para la historia de la
conquista aragonesa de la ciudad de Murcia, por numerosas razones. Se nos confirma en ella
la existencia de unos fueros y libertades, que se remontaban a la hegemonía castellana,
pidiendo de todos su ratificación actual. Lo mismo ha de decirse del salvoconducto y guiaje de
que gozaban hasta la fecha los vecinos de Murcia, para poder moverse con entera seguridad y
libertad por las tierras del Reino, y de los que se ruega la confirmación real. De singular relieve
es el respeto que se exige para todas las personas y bienes de moros y judíos, igual quédelos
cristianos, sin discriminación de ningún tipo, claro exponente de la voluntad del monarca de
tratar a todos por un igual, con idénticos derechos y obligaciones. Es sintomática también la
disposición real de redactar las Actas judiciales y demás escrituras públicas en romance, al
objeto de hacerlas más inteligibles a toda la población. Y la presente copia o traslado de la
Carta real es ya un ejemplo elocuente, al ofrecerla en valenciano, en un Concejo que hasta
pocos días antes había estado bajo el gobierno de Castilla y todas sus disposiciones se habían
redactado en castellano, y el catalán les tenia que resultar una lengua extraña y desconocida.
Pues los catalanes asentados por Jaime I en Murcia en 1266, por numerosos que fueran en un
principio, treinta años después, de seguro que estaban en minoría frente a la población
castellana, llegada allí en las sucesivas repoblaciones llevadas a cabo por los monarcas
Alfonso X, su hijo Sancho IV y el propio Fernando IV, el Emplazado.
Finalmente, hay que subrayar la disposición benevolente de Jaime II a complacer en sus
demandas a los vecinos de la ciudad de Murcia, en primer lugar por estimarlas justas y
obligadas para una población heterogénea confesionalmente, pero que al ser todos subditos
suyos por un igual, no quiso discriminarlos en modo alguno, seguro de ser éste el mejor
camino para captarse desde el principio la simpatía y leal servicio de todos, consciente de que
la población mayoritaria seguían todavía integrándola en el Reino de Murcia los miembros de
las Aljamas tanto moras como judías, que pululaban con superioridad ciertamente desbor-
dante sobre los núcleos cristianos, asentados allí con posterioridad a la ocupación reciente del
año 1243 en adelante, por obra sucesiva de Castilla y a veces simultánea de Aragón, en 1266, al
menos, bajo la égida de Jaime el Conquistador.
Vid. ESTAL, J. M.del, «Confirmación de fueros a la ciudad y Reino de Murcia por Jaime II de
Aragón, 1296-1304», en Miscelánea Medieval Murciana, IX, 1982, pp. 244-247. Versión caste-
llana de la carta, original del autor, ibid., pp. 248-255, acompañada del correspondiente
comentario documental histórico.
ID., Conquista y anexión de las tierras de Alicante, Elche, Orihuela y Guardamar al Reino de
Valencia por Jaime II de Aragón (1296-1308), Alicante, 1982, pp. 359-363.
ID., El Reino de Murcia bajo Aragón (1296-1304/5), pp. 256-260 y passim.

62
FUEROS otorgados por JAIME II al REINO DE MURCIA (1296-1304)

1. JURAMENTO Y COMPROMISO FORMAL regios de no separar jamás


de la Corona ninguno de los lugares, villas y ciudades del Reino (ACÁ,
Reg. 340, fol. 288 r).
2. OBLIGACIÓN ineludible de todo ciudadano de acatarlo como a su
soberano y señor, en el plazo de 30 días, transcurridos los cuales no
se admitirá excusa alguna y se procederá contra los rebeldes, confis-
cando sus bienes (ACÁ, Reg. 340, fol. 182-183r).
3. Privilegios de favor especial, DONADÍOS y HEREDAMIENTOS a sus
fieles servidores, a base de los bienes confiscados a los rebeldes (ib.,
fol. 283).
4. Concesión de amplias FRANQUEZAS y LIBERTADES a todos los mo-
radores del REINO DE MURCIA, sin excepción de ETNIA o RELIGIÓN,
tanto a los MUDEJARES como a los JUDÍOS, haciendo a todos objeto
de la exención de lezda y peaje por todos sus reinos, dejando a salvo
les COSESS VEDADES ya conocidas: armas, hierro, caballos, etc.
(ACÁ, Reg. 340, fols. 76 r, 107-108 v, 119 r, 122 r, 280 r, 283 v-284 r).
5. INDULTO GRAL. de toda infracción perpetrada con anterioridad a la
conquista, tanto en guerra, tregua o paz, siempre que se le acate
como a soberano y señor (ib., f. 143).
6. Orden de redactar las ACTAS JUDICIALES en romance y lengua
vulgar: «quod omnia INSTRUMENTA et SCRIPTURE PUBLICE confi-
ciantur et fiant vulgariter» (ib., f. 283 v).
7. Confirmación de los COSTUMS y USOS TRADICIONALES del Reino
de Murcia, vedando a todo alto funcionario gravar a los subditos con
cargas fiscales en contra de sus COSTUMS y FUEROS: «juxta pre-
dictas eorum consuetudines seu Privilegia per Nos confirmata ac per
eos ACTENUS USITATA, non gravetis seu gravan ab aliquo permitta-
tis» (Játiva, 8 agosto 1296, ACÁ, Reg. 340, fol. 285 v).

Con estas disposiciones sancionaba JAIME II los VIEJOS USOS TRA-


DICIONALES y las COSTUMBRES CENTENARIAS de los vecinos del
Reino de Murcia, confirmando a su vez como buenos los PRIVILEGIOS
ALFONSINOS, base de sus primitivos Fueros, cuyo contenido consuetu-
dinario mandaba ahorarespefar en los NUEVOS FUEROS que acababa de
promulgar para la ciudad y Reino de Murcia, mediante la Provisión real
referida (25 oct. 1297). DENIA no pudo ser una excepción en el contexto
global del REINO DE VALENCIA ultra XUCARUM, y queremos presumir
que recibió al lado délos FURS valentinos los propios FUEROS, a base de
los anteriores y de nuevos PRIVILEGIOS reales, que sin duda, como en el
caso del Reino de Murcia, existen y aquí también existieron. ¡Es un reto
noble a la Investigación!

63
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