1.
- MOTIVACIÓN DEL RENDIMIENTO
La definición de “Motivación del rendimiento” más corriente y clásica se debe a Heckhausen:
“La motivación del rendimiento puede definirse como el intento de aumentar o mantener lo
más alto posible la propia habilidad en todas aquellas actividades en las cuales se considera
obligada una norma de excelencia y cuya realización, por tanto, puede lograrse o fracasar”.
Las investigaciones realizadas hasta ahora, han demostrado que la motivación del rendimiento
es un fenómeno psíquico muy complejo y que sólo se ha investigado de una manera somera. A
continuación, voy a señalar su complejidad con algunos criterios empleados para describir e
investigar la motivación del rendimiento. Son en particular:
- La intensidad de la motivación del rendimiento. - La duración de la acción del rendimiento
motivado.
- La dificultad de la tarea. - La altura de la meta para el alumno y alumna.
- La orientación de la conducta orientada al rendimiento.
- Las faltas cometidas durante el proceso del rendimiento.
- La cualidad del resultado del rendimiento.
- El efecto de los afectos que acompañan al aprendizaje.
- La actitud respecto a la acción orientadora del rendimiento o las diferencias entre alumnos y
alumnas.
2.- ESCUELA Y MOTIVACIÓN
Rendimiento, aprendizaje y motivación son tres importantes conceptos básicos en pedagogía y
psicología. Están estrechamente relacionados entre sí y contribuyen a explicar el ámbito de
actividad de profesores y alumnos, alumnas.
El aprendizaje escolar es inconcebible sin motivación. La escuela tiene exigencias más amplias
que la vida corriente, el alumno y alumna deben aprender más y elementos más exigentes, y
esta exigencia requiere, a su vez, un esfuerzo mayor y la necesidad de un impulso adicional
que haga posible el éxito: primero, aprender más cantidad de conocimientos y además un
nivel intelectual más alto. El dominio de la ortografía es un ejemplo de este objetivo. Antes de
conseguirlo, son necesarios ejercicios casi diarios durante cuatro años por lo menos. No se
puede esperar del alumnado de básica que esté constantemente lo bastante motivado para
realizar espontáneamente esfuerzos que han de repetirse muchas veces. En esta situación el
Maestro y Maestra deben cumplir una importante función de ayuda, motivando a su
alumnado, estableciéndose sobre esto:
- El aprendizaje escolar sin motivación es irrealizable.
- El alumno y alumna pueden estar motivados por sí mismos, si no lo están, le corresponde al
Maestro y Maestra la tarea de motivarlo. Esta doble división del problema de la motivación se
considera esencial: primero se trata de la motivación del rendimiento y luego, de la motivación
del aprendizaje. Se consideran motivados en cuanto al rendimiento aquellos alumnos que el
profesor describe como asiduos, aplicados y ambiciosos. La motivación del aprendizaje es
importante cuando los alumnos están poco motivados espontáneamente y el profesor ha de
intentar motivarlos con medidas apropiadas, tales como alabanzas, censuras o ilustraciones.
Para “provocar la sed” de aprender en niños y niñas, el Maestro y Maestra deben trabajar con
el alumnado, de esta manera:
- Ayudándoles a llegar a ser ellos mismos, hasta que asuman su personalidad.
- Permitiéndoles encontrar un equilibrio entre los impulsos creadores básicos, deben sentirse
bien nutridos, protegidos y queridos, siendo entonces más sencillo desarrollar sus facultades
intelectuales.
- Proporcionándoles un método y un conocimiento por el cual puedan descubrir la apertura
permaneciendo libres de espíritu.
- Dándoles el sentido del asombro, la superación, la investigación en el terreno escolar.
- Ofreciéndoles el medio de transformarse personalmente a través de actividades voluntarias,
que desarrollen el gusto por el esfuerzo.
- Haciéndoles descubrir el valor del trabajo en común.
Hay que distinguir tres clases diferentes de motivaciones escolares:
1. Las motivaciones incidentales: son las que se imponen por sí mismas o provienen del medio
exterior.
2. Las motivaciones provocadas: son las que se desencadenan gracias al arte del profesor y al
aparato didáctico que ha sabido movilizar.
3. Las motivaciones intencionales: son las que resultan de la voluntad de los niños por la
preocupación personal de mejora y de búsqueda de éxito.
El niño y niña no trabajarán, leerán, hablarán ni estudiarán con gusto a menos que se cumplan
perfectamente ciertas condiciones psicosociológicas. El ejercicio escolar deberá, de modo
obligatorio:
- Resultar de una pulsión o despertar de necesidades profundas.
- Causarle agrado
- No multiplicar las obligaciones y obstáculos.
- Valorizar sus logros.
- Permitirles reconocer sus progresos.
Las actividades que más motivan a los alumnos y alumnas y las más sencillas de poner en
práctica, son:
Las actividades de observación.
“Haced al niño atento a los fenómenos de la naturaleza y pronto despertará en él la
curiosidad. Planteadle interrogantes a su alcance y dejad que los resuelva de forma que no
sepa nada por lo que le digáis, sino por lo que comprenda por sí mismo: no que aprenda la
ciencia, sino que la invente”
(J. J Rousseau)
Estudio del medio, actividades de observación preferentemente manuales y prácticas.
“La menor ocasión suscitada por la actualidad o el medio ambiente puede orientar y
desarrollar el talento de los niños”
(J. Vial)
. Actividades de observación en el recinto escolar.
. Actividades de observación fuera de la escuela.
. Actividades de estímulo.
3.- FUNCIÓN DE LA MOTIVACIÓN EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE
En los informes pedagógicos que el profesor ha de confeccionar aparece a menudo la
expresión alumnos y alumnas “perezosos” o “aplicados”, y con más frecuencia todavía, en las
conversaciones entre Maestros y Maestras. Al emplear estos dos adjetivos, el Maestro quiere
ante todo caracterizar la postura del alumno frente al trabajo.
La explicación que da Graumann de la motivación como “interacción entre un sujeto motivado
y una situación motivadora”, podemos definir consecuentemente la motivación como función
integradora por un motivo y una situación. Solamente a través de situaciones
(desencadenantes) adecuadas al motivo se llega a la motivación. Un ejemplo: “Es sabido que el
alumnado de educación infantil tiene gran necesidad de movimiento, pero que no pueden
satisfacerla durante las horas de clase. Sólo cuando salen al patio durante el recreo, o sea,
cuando se crea una situación en consonancia con este “motivo”, se consigue un
comportamiento que nace de la acción recíproca entre el sujeto motivado (por la necesidad de
movimiento) y la situación motivadora (ser enviado al patio).
La motivación del alumno y alumna presenta entonces tres funciones distintas:
- Motivación inicial.
- Ensayo de aprendizaje (ejercicio).
- Rendimiento final.
En la fase de la “motivación inicial” interesa ante todo presentarle al alumno y alumna el
contenido del aprendizaje e informarlo sobre los objetivos planeados. Sin embargo, el mejor
de los esfuerzos didácticos por lograr una motivación inicial óptima conduce al fracaso cuando
el alumnado comienza la clase sin un mínimo de necesidad de aprender.
La “fase del ejercicio” se aplica cuando se trata de metas que requieren muchos ejercicios, y
que, por tanto, suponen un proceso más largo de aprendizaje. Un ejemplo sería: “Una lectura
que el Maestro de infantil lee a su alumnado. La mayoría de las veces, después de la lectura
decrece la motivación de muchos alumnos y alumnas, y el Maestro necesita para elaborar el
contenido, para un ejercicio siguiente de lectura o de caligrafía, idear nuevas motivaciones.
Además hay que advertir que el “ejercicio en clase”, forma parte de aquellas áreas que se
descuidan imperdonablemente en la literatura de la pedagogía escolar y en su investigación, y,
por otro lado, el ejercicio no reviste menor importancia para el rendimiento final que la
motivación inicial.
La motivación para el “rendimiento final” se alcanza la mayoría de las veces mediante el
anuncio de las calificaciones. El anuncio de las calificaciones en el rendimiento definitivo se
emplea para influir también en la motivación inicial y en los intentos de aprendizaje.
4. FASES DE LA MOTIVACIÓN
En el proceso de la vida humana podemos distinguir en relación con el desarrollo del motivo
del rendimiento diversas fases. Son las siguientes:
- La fase de los motivos provisionales (de 1-3 años).
- La génesis propia del motivo del rendimiento (de 3-4 a 5-6 años).
- La fase de la estabilización del motivo del rendimiento (de 6-14 años).
- La evolución ulterior en la época adulta (de 14-20 años).
- El motivo del rendimiento en la madurez (a partir de los 40).
CARACTERES ESPECÍFICOS DE LAS MOTIVACIONES INFANTILES
Entre las acciones humanas, las que interesan más particularmente al Maestro, Maestra son
las que provienen de la tendencia fundamental que impulsa al niño y niña a conocer,
comprender, buscar, aprender. En un enfoque ya antiguo del arte de enseñar, se ha creído
poder comparar la inteligencia infantil con un disco sobre el que bastaría grabar el
conocimiento para que fuera asimilado.
El alma del niño no es una masa maleable que se pueda formar y deformar, aumentar y
disminuir, modificar a voluntad.
Razonar así equivaldría a ignorar las necesidades, deseos y tendencias propiamente infantiles,
que le hacen acoger o rechazar de forma categórica una determinada aportación del exterior.
El pensamiento del niño y niña es original, extraño, un poco incongruente en su especificidad,
evolucionando con la edad y distinguiéndose del pensamiento adulto, ya que se apoya en
sentimientos específicamente infantiles.
Es original porque posee tres propiedades características:
- Egocéntrico. - Espontáneo. - Simple.
MOTIVACIÓN ACADÉMICA Y NIVEL SOCIOEDUCATIVO Y ECONÓMICO
El nivel de estudios y la ocupación de los padres suelen ser dos elementos habituales en la
definición del estatus socioeconómico y educativo de las familias. El argumento de fondo para
su estudio en el ámbito de la motivación académica es que pueden modificar tanto los
contextos materiales de trabajo académico, como el pensamiento y el comportamiento de los
padres respecto a sus hijos y a la escuela. Estas formas constituirían una fuente indirecta de
influencia en la motivación y en la actividad académica de niños y niñas en el hogar.
CONCLUSIÓN
Hablar de “problemas de motivación” en la escuela y proponer modos de solución son dos
cosas distintas. Los resultados de la investigación de la motivación hasta ahora apuntan,
primeramente, a la motivación del rendimiento, sobre la cual, el Maestro puede influir poco en
el aspecto del motivo del rendimiento; a lo sumo se puede apoyar la motivación del
rendimiento mediante una disposición correcta de condiciones de situación; en segundo lugar,
la motivación del aprendizaje, a través de la cual, el Maestro intenta, con un tiempo a corto
plazo, mejorar la conducta del rendimiento de su alumnado.
En el ámbito académico se consideran esenciales tres fuentes de motivación para el aprendiz,
que son:
1. Su actividad interna, constituida por un conjunto de fenómenos motivacionales.
2. El contexto de la actividad, en el que juega un papel crucial la naturaleza de la tarea.
3. El contexto externo a la actividad del alumnado, en el que se incluyen como esenciales las
actuaciones del Maestro, la influencia de los compañeros y compañeras y el papel de la
familia.