DÉFICIT PRESUPUESTARIO.
El déficit presupuestario o fiscal es una categoría macroeconómica que refleja la demanda
adicional de recursos financieros por encima de los ingresos que requiere el sector público para
llevar a cabo la política en el sector del gasto público. Proporciona una medida del impacto neto de
la actividad presupuestaria del gobierno sobre la demanda agregada y los mercados financieros.
El déficit y el desarrollo de la economía
Independientemente de la trascendencia económica del valor absoluto que alcanza el monto del
déficit presupuestario, su valor expresado en forma relativa respecto al PIB, que representa el peso
específico que posee en relación con el tamaño de la economía, es el indicador que comúnmente se
utiliza por su valor comparativo internacional.
El mencionado indicador, junto a la tasa de crecimiento del PIB, la tasa de desempleo, el nivel
de inflación y el déficit externo constituyen los indicadores más importantes de una economía.
El déficit presupuestario provoca aspectos negativos en las finanzas internas y constituye uno de los
principales factores generadores del incremento del exceso de liquidez monetaria. La política
fiscal juega un papel importante en los objetivos que persiguen las autoridades monetarias.
El déficit fiscal ejerce presiones sobre las autoridades monetarias para financiar ese déficit, con el
consiguiente efecto sobre: la moneda, los mercados cambiarios y la inflación. Además, las decisiones
fiscales sobre los gastos y la estructura tributaria afectan el nivel de ahorro y por tanto el ambiente
económico general en el cual se toman las decisiones de política monetaria. Por eso lo racional sería
que las políticas, monetarias y fiscal fueran coherentes entre sí, desde el punto de vista del Sistema
Financiero Nacional.
Es necesario buscar equilibrio entre el déficit presupuestario y la forma de financiarlo, porque si todo
se financia con emisión primaria puede tener un efecto inflacionario.
La política fiscal está orientada a mantener el equilibrio presupuestario bajo el principio de la
estabilidad de la relación Déficit/ PIB y su sostenibilidad acorde al crecimiento económico a partir de
su accionar en dos vertientes fundamentales:
Lograr la estabilización macroeconómica a partir de un programa de saneamiento financiero.
Emprender una reforma estructural en el funcionamiento del sector estatal en aras de
incrementar la eficiencia de la actividad productiva y una mejor asignación y utilización de los
recursos provenientes del Gobierno.