Restos Romanos en La Rioja
Restos Romanos en La Rioja
Varea: Vareia. Fue una de las ciudades romanas más importantes donde se
han encontrado numerosos restos como monedas, cerámica y el broche
vareyense de oro y plata.
Tricio: Tritium Magallum: fue un centro alfarero que distribuyó las vasijas de
terra sigillata por todo el imperio romano.
Tritium Magallum: fue un centro alfarero que distribuyó las vasijas de terra
sigillata por todo el imperio romano.
CALZADAS
La más importante, la del Valle del Ebro, que iba de Zaragoza a Briviesca.
Desde la calzada del Ebro partían otras secundarias que comunicaban con
Numancia a través de los valles de los ríos Iregua, Najerilla, Leza, Cidacos y
Alhama. Un tramo de 35 kilómetros de la Calzada romana de Varea a
Numancia, entre Torrecilla en Cameros y Piqueras, se ha recuperado y
acondicionado para uso de senderismo.
La más importante, la del, que iba de Zaragoza a Briviesca. Desde la calzada del
Ebro partían otras secundarias que comunicaban con Numancia a través de los
valles de los ríos Iregua, Najerilla, Leza, Cidacos y Alhama. Un tramo de 35
kilómetros de la Calzada romana de Varea a Numancia, entre Torrecilla en
Cameros y Piqueras, se ha recuperado y acondicionado para uso de
senderismo.
PUENTES
En , de las cuatro puertas principales que tuvo la ciudad queda la puerta del
Planillo de San Andrés, otra junto a los restos de la muralla debajo de San
Francisco, y otra tapada en la calle del Refugio.
TORREONES
De los cinco o seis que tuvo la parte alta de la ciudad de Calahorra sólo se
conserva uno, deteriorado, en el Portillo de Lan Rosa, llamado Morrión de San
Andrés.
CIRCOS
Alrededor del actual Paseo del Mercandal, en , existía un circo romano, del que
sólo quedan restos de los muros en la parte Norte. También en Calahorra
quedan restos de un templo, termas, las cloacas, sistema de alcantarillado, que
se pueden visitar.
ACUEDUCTOS
FUENTES
ESCULTURA
CERÁMICA
LA RIOJA ROMANA
La relación de los romanos con los pueblos indigenas de La Rioja se establecía
mediante pactos comerciales y militares. Tras la caída de Numancia y la derrota de
los celtíberos llegó la plena romanización. La romanización acabó con las
estructuras sociales, económicas y culturales de los pueblos indígenas,
estableciendo el un nuevo orden dirigido desde Tarraco. Los romanos aprovecharon
los poblados ya existían para organizar el territorio, y levantaron sus poblaciones
en lugares próximos a las ya existentes. Este es el caso de Vareia, Calagurris y
Tritium.
Las tierras riojanas pertenecían jurídicamente a la provincia de la Tarraconense. Los
romanos concedieron privilegios a quienes habían colaborado con ellos,
premiándoles con la categoría de municipio, Calagurris (Calahorra), Graccurris
(Alfaro). Por el contrario, las que se resistieron a la conquista fueron obligadas a
pagar un tributo, Libia (Herrarnélluri-Grañón) y Tritium Magallum (Tricio). También
estaban las colonias y los oppidum, Vareia (Varea). Posteriormente Libia y Tritium
Magallum fueron declaradas municipium.
Alfaro, Graccurris, el primer establecimiento romano en el Valle del Ebro. Del siglo
I, se conserva un Ninfeo romano.
Calahorra, Calagurris y Iula Nassica, desde la pax Augusta, fue municipio de
derecho, se conservan restos de sus acueductos, cloacas, termas y un circo.
Varea, Vareia, una de las ciudades romanas donde se han encontrado numerosos
restos; monedas, cerámica y el famoso broche vareyense de oro y plata.
Tricio, Tritium Magallum, fue un centro alfarero que distribuyó las vasijas de
terrasigillata por todo el imperio romano. La ciudad romana de Tritium se levantaba
en el cerro donde actualmente se ubica la localidad de Tricio.
Libia, población cuyos restos se localizan entre Herramélluri y Grañón.
Aguilar del Río Alhama, Contrebia Leucade. Ciudad celtibero - romana.
De los puentes destacan el Puente Mantible sobre el río Ebro, a unos siete
kilómetros de Logroño, en dirección a Asa y el Puente de Cihuri puente romano
del siglo II, remodelado en época medieval, sobre el río Tirón en el barrio del
Priorato.
La calzada más importante era la del Valle del Ebro, que discurría de Zaragoza a
Briviesca. Desde la calzada del Ebro partían otras secundarias que comunicaban con
Numancia a través de los valles de los ríos Iregua, Najerilla, Leza, Cidacos y
Alhama. Un tramo de 35 kilómetros de la Calzada romana de Varea a Numancia,
entre Torrecilla en Cameros y Piqueras, se ha recuperado y acondicionado para uso
de senderismo.
Acueducto de Alcanadre
Lodosa
Son tres los conjuntos hidráulicos relacionados con el abastecimiento de agua a
Calagurris: el acueducto de Alcanadre-Lodosa, la presa de La Degollada para uso
agrícola y el acueducto de Sierra la Hez.
En Alcanadre existen vestigios del acueducto, el llamado “puente de los moros”. La gente del pueblo aun
recuerda los pilares que emergían y fueron anegados en 1940 con la construcción de la presa y la
dinamitación de parte del acueducto para aprovechar sus sillares para la presa.
De él
quedan 13
arcos de los
108 que
debió tener.
Se halla en
la carretera
NA 134 a
unos 2km de
Lodosa en
dirección a
Mendavia y
Logroño,
aguas arriba
del Ebro. El
acueducto
surtía de
agua a
Calagurris
(Calahorra)
a través de
una
conducción
de unos
30km. Data
de finales
del siglo I,
principios del
siglo II.
Captaba el
agua en la
Sierra de
Codés,
donde nacen
los ríos
Odrón y
Linares
Mayor,
aguas abajo
de
Lazagurría
(Navarra).
Se cree que
la
conducción
nacería en
las
proximidade
s de la presa
actual,
donde se
han hallado
restos de
una
conducción
antigua,
atravesaría
el término de
Mendavia y
llegaría a
Lodosa,
como la
canalización
de riego
existente en
la
actualidad.
Más info:
http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_libro?codigo=348044&orden=1
http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=1112405&orden=64607
En la nueva
ciudad convivían
la población
indígena
originaria de la
antigua llurcis, y
la romana.
Graccurris formó
parte del
Convento Jurídico
César Augustano.
La ciudad romana
se localizada a
dos kilómetros de
la actual
población, En
tiempos de
Tiberio, obtuvo
condición de
municipio. La
ciudad romana
debió
desaparecer
hacia el siglo V.
En la Azucarera
hay restos de lo
que fue una
necrópolis
paleocristiana. En
el yacimiento
arqueológico de
las Eras de San
Martín se pueden
visitar los restos
de Graccurris.
El Ninfeo Romano está situado en el extrarradio de la ciudad. Este conjunto
hidráulico, constaba de presa, puente y fuente, fue lugar de culto a las ninfas del río
Alhama hasta el siglo IV.
Otros restos arqueológicos se ubican en la zona de la Estrella, donde se encuentran
las bases de un puente romano y el puente de asientos oblicuos situado en la antigua
calzada romana hacia Numancia.
Contrebia Leukade
Yacimie
nto
prerro
mano
en la
Sierra
del
Alhama
El yacimiento
esta situado
en la margen
derecha del
río Alhama,
cerca de
Inestrillas y
Aguilar del
Río Alhama.
Es uno de los
asentamiento
s más
antiguos de
La Rioja. Los
restos más
antiguos
corresponden
a un
enterramiento
, de finales
del II milenio
a.e.c.
Hacia la
segunda
mitad del siglo
IV a.e.c se
amplió el
poblado y
reforzaron los
sistemas
defensivos,
con un foso
excavado en
la roca y una
muralla que
rodeaba la
ciudad y se
realizaron
obras de
acondicionami
ento para el
aprovechamie
nto de agua
potable.
Los romanos
romanización
las tierras del
Alhama en el
año 142 a.e.c.
El foso tiene
una longitud
próxima a los
700m. y una
anchura y
profundidad
en torno a los
8m. Con la
extracción de
más de
40.000 metros
cúbicos de
piedra del
foso se
construyó la
muralla, de la
que sólo se
conservan
algunos
tramos de
época
celtibera, en
el punto más
elevado del
conjunto
arqueológico.
CALAGURRIS IULIA
NASICA
CALAHORRA
Los restos arqueológicos más antiguos encontrados en la zona de Calahorra,
corresponden al Paleolítico Medio, hace unos cincuenta mil años. Desde entones la
presencia y actividad humana en la zona ha sido continua. En el siglo III-II a.e.c.
destaca la ciudad celtíbera Kalakorikos que en el año 187 a.e.c. fue conquistada por
los romanos.
La romana Calagurris, se situaría en la parte más alta e inaccesible del cerro que hoy ocupa el casco
histórico calagurritano, sobre una elevación próxima en la confluencia del Ebro y el Cidacos. Esta
situación permitía el control de la vía natural de comunicación del valle del Ebro, y la explotación
agrícola de sus fértiles llanuras.
El nombre latino fue de Calagurris Iulia Nasica. Iulia por Julio César; y Nasica por Publio Cornelio
Scipión Nasica. La época julioclaudia fue ciertamente esplendorosa para Calagurris pero no lo fue menos
la época de los emperadores flavios.
Augusto tuvo una guardia personal de Calagurritanos. Se acuñaron monedas durante los reinados de
Augusto y de Tiberio. Calahorra fue una de las ciudades privilegiadas con el superior rango de
municipium civium Romanorum, otorgando ciudadanía romana a sus habitantes. La ciudad se
urbanización siguiendo el modelo romano, circo, cloacas, murallas, termas, acueductos, puentes y
posiblemente un anfiteatro.
Otros restos romanos se han hallado en el alfar de La Maja, se trata de cubiletes de cerámica de paredes
finas, en los cuales se hace referencia de forma gráfica y escrita a los juegos celebrados en este lugar a
comienzos del siglo I. También junto a los jardines de la Era Alta se han ido depositando diversos restos
romanos, fustes y basas de columnas, prensas y grandes sillares, destaca un canal de desagüe del circo
romano trasladado a éste lugar.
En el
denominado
yacimiento de
la Clínica,
las excavacion
es sacaron a
la luz los
restos de una
casa romana
construida a
finales del
siglo I y que
tras diversas
remodelacione
s fue
abandonada
en la segunda
mitad del siglo
III.
El edificio se
distribuía en
tres niveles de
ocupación,
con mosaicos,
pinturas y
estucos.
También en
esta zona, se
hallaron los
restos de
estructuras
asociadas a
un conjunto
termal,
además de un
importante
colector de
aguas.
La ciudad
celtíbera de
Kalakorikos ya
disponía de
una muralla.
Los restos
hallados se
han datado en
el siglo II-I
a.e.c. y nos
permiten
delimitar el
trazado que
discurría por la
zona de calle
Cavas, calle
San Blas hacia
la Iglesia de
San Andrés.
Las
excavaciones
que se
realizaron en
la zona del
Sequeral,
permitieron
descubrir la
cimentación
de un torreón
datado en el
siglo I.
Como consecuencia de las primeras invasiones bárbaras a finales del siglo III, hicieron que Calagurris se
protegiera con la construcción de una muralla. La Muralla que podemos ver está formada por dos muros
paralelos de sillares. Su trazado discurría por la calle San Blas, Justo Aldea, Cavas, Santiago el Viejo,
Mayor, San Francisco y San Andrés. El denominado Arco de Planillo se ha atribuido generalmente a
época romana, es una de las puertas de entrada a la ciudad amurallada, la única que aún se mantiene en
pie.
En el subsuelo se encuentra en
perfecto estado de conservación
las cloacas de la ciudad romana.
La cloaca se encontraba
colmatada de tierras y entre la
tierra extraída, aparecieron gran
cantidad de cerámicas que se
pueden datar entre los siglos I-III,
entalles como el Sello de Eneas,
un pendiente de oro, además de
agujas, pasadores, estucos, etc.
Herramélluri
LIBIA
Existía un asentamiento primitivo, denominado OLIVA. LIBIA fue
conquistada por los romanos en torno al año 178 a.C. por el pretor romano
Sempronio Tiberio Graco.
La ciudad romana se
asentaba en lo que hoy se
conoce como el cerro del
Piquillo, cercano a la
confluencia de dos ríos, el
Tirón y el Reláchigo. En el
cerro del Piquillo pueden
contemplarse , una
necrópolis, numerosos
restos de ánforas,
cerámicas, ruedas de
molino, tejas, etc., y los
restos de la calzada romana.
Menos conocido es el
Candelabro Sideral de
Herramélluri, un molde de
piedra de 10 cm. de alto y
12 mm. de grueso, con
inscripciones. Entre los
restos que se pueden
encontrar en el pueblo
destacan la piedra sepulcral
que adorna una pared de
una casa de Herramélluri en
la calle Santo Domingo.
Se encuentra situado junto a la Casa del Priorato y muy próximo a la zona de
bodegas. Es un puente de dos vanos de diferente luz y un pequeño aliviadero.
Fue reconstruido en la Edad Media. Datado en el siglo II, atraviesa el río
Tíron. declarado en 1979 de interés históricoartístico.
El puente romano
de Mantible
El
monumen
tal puente
romano
de
Mantible,
se halla
en la
localidad
de Asa
(Lanciego
) sobre el
río Ebro.
Sólo
quedan
los restos
de la obra
de
ingeniería
de 164
metros,
que tuvo
siete
arcos, de
los que
se
mantiene
n dos en
pie. Están
construid
os en
piedra de
cantería.
Fue paso
obligado
para los
peregrino
s que
recorrían
el camino
de
Santiago.
Hay
constanci
a, no
escrita,
de que
fue
destruido
en el siglo
XV.
El puente
se puede
ver
siguiendo
la
carretera
que va de
Laguardia
a Logroño
y
desviarse
en Asa.
VAREA
El municipio de Varea se halla a tres kilómetros de la capital de La Rioja, cruzando el río Iregua,
casi en su desembocadura en el río Ebro. Sus orígenes de leyenda se remontan a Túbal, nieto
de Noé llegó hasta esta ciudad de Varea, atravesando el Mediterráneo en caprichosas naves.
En el siglo II a.e.c, se hace la mención de ella por unas monedas escritas en alfabeto ibérico.
Distintos historiadores, en sus relatos, hablan de la ciudad de Varea: Tito Livio, la califica como
urbe más fuerte de la región. Plinio la describe como el lugar navegable más alejado del Ebro
e importante puerto fluvial. Ptolomeo en el sigo II, la considera una de las tres ciudad
importantes de los berones: Calagurris, Tritium Magallum y Vareia.
Son abundantes los restos hallados en las excavaciones: Cabeza de Silvano en mármol
blanco, monedas, cerámica y el broche vareyense, magnífica pieza de oro y plata. Y por
supuesto su la calzada romana.
Obsérvese que las ciudades articulan el territorio de manera muy similar a la actualidad:
Gracchurris = Alfaro, Calagurris = Calahorra, Vareia = Logroño, Tritium = Nájera, Libia = Sto.
Domingo de la Calzada, y la desaparecida Contrebia Léucade = Cervera de Río Alhama26.
Sobre el desarrollo urbano de Libia y Gracchurris tenemos poca información, a pesar de las
excavaciones realizadas28. Sin embargo la presencia romana es evidente en la parcelación de
sus tierras29.
Vareia es paradigmática en otro sentido. Comenzó su romanización medio siglo antes que
Tritium al servir de apoyo logístico a las tropas de Augusto. Desde ese momento siguió un
proceso de urbanización, lento pero continuo. No se consolidará hasta la época los años 50
d.C. De hecho ignoramos cuándo obtuvo la categoría municipal (seguramente con
Vespasiano). Su prosperidad continuó durante el siglo II, momento en que la ciudad amplió su
espacio urbano35. Siguió habitada durante el Bajo Imperio y en el medievo.
Motivos para este desarrollo pueden aducirse dos: una rica vega (Iregua-Ebro) y un
estratégico centro comercial. Las aguas del Ebro eran navegables desde aquí (Plinio el Viejo
3.3.21) y, aunque sólo pudieran usarse barcazas a favor de la corriente, ésto daba ventaja a
Vareia sobre otras ciudades.
Además estaba en una encrucijada de carreteras, como ya se ha visto.Y ciertamente
desarrolló un urbanismo perfectamente perceptible y también centros industriales.
Aunque no es fácil determinar el clásico eje cardo-decumanus y también se desconoce
dónde estuvo el foro, se conocen otras construcciones característicamente urbanas: el
abastecimiento de agua, la fuente de captación en Puente Madre, acueducto con restos de
specus y dos fuentes de distribución. También se conoce un conjunto termal en dos sectores. Y,
por supuesto, las viviendas, aunque no abundan las de planta itálica36.
Y se conocen otro tipo de construcciones: una instalación de tipo agrícola, otra para tejer
lino, un alfar y un taller de cantería y de fabricación de estelas37. Indicios todos de una
actividad industrial favorecida por la ubicación antedicha (aunque no se haya podido encontrar
el puerto fluvial), tal como lo confirman productos importados (vidrios y cerámica) y el
abundante material numismático hallado en la ciudad38.
2. Los efectos demográficos y sociales.
Las estructuras sociales y las creencias evolucionan con más lentitud que
las superestructuras, porque afectan a los sentimientos más íntimos del
individuo. La población autóctona solamente escribió en latín, es decir,
cuando ya estaba integrada en el sistema romano. Aún así dejó constancia de
sus nombres, de su organización familiar y social, porque no habían perdido
totalmente su idiosincrasia.
Dentro de estas limitaciones conocemos mejor a los berones que a los
váscones, porque los habitantes de Calagurris y Graccurris estaban mucho
más romanizados (al menos los que conocemos actualmente)52.
Por el contrario los cognomina grecorromanos portados por los berones
apenas suponen el 40 % del total conocido. Incluso se pueden reconocer los
diferentes grados de su evolución.
Un caso puro se documenta en Nieva de Cameros. Titullus, hijo de Viamus,
de la familia de los Calaedicos, hizo un exvoto a Silvano (IRR, nº 34; ERR nº
5253). Por ser un peregrinus, sin ciudadanía romana, Titullus solo porta un
nombre (igual que su padre) y conserva su estructura familiar (pertenece al
"grupo" de los Calaedicos). Sin embargo utiliza un monumento romano (ara),
emplea la lengua latina y lo dedica a un dios romano, Silvano (aunque,
sintomáticamente, es el dios de los bosques, uno de los cultos celtas).
Un grado más se da en Canales de la Sierra. Gaius Antonius (o Antistius)
Paternus, de la familia de los Aviolicos, hizo un exvoto a las Matres Useas
(ERR, nº 63). El dedicante porta ya tria nomina (seguramente tiene la
ciudadanía latina), pero mantiene sus vínculos ancestrales (pertenece al grupo
familiar de los Aviolicos, Paternus es un decknamen) y su veneración por una
divinidad típicamente céltica. Se ha romanizado, pero sin romper la tradición.
Y, en fin, en Tricio hay un ejemplo que por onomástica y soporte podría
parecer genuinamente latino. Es una consagración a los Dioses Manes hecha
por Atilius Maximus a su hermano Atilius Paternus y a su hijo Atilius Capito
(IRR, nº 50; ERR, nº 26). Se ha grabado todo en la cornisa del frontón. Pero
los cognomina son típicos decknamen y el frontón se decora con una rosa
hexapétala, símbolo astral muy abundante entre los pueblos indoeuropeos
como representación del mundo supraterrenal.
Esto ocurría ya en el siglo II d.C. El modus vivendi romano había ido
modificando la estructura onomástica y social de los autóctonos, así como sus
creencias. Pero los nombres que conocemos se repiten en el repertorio de los
cántabros, vetones, lusitanos y celtíberos. Es decir, se confirma la identidad
étnica que transmite Estrabón: los berones penetraron en la Península con las
invasiones célticas.
Concomitancias similares se pueden ver en el tipo de estelas y en su
decoración. Según se ve en el mapa siguiente*, el solar berón está cuajado de
estelas discoideas, tipo bien documentado entre los cántabros (que eran
vecinos54). Abundan las rosas hexapétalas y los crecientes lunares (lo mismo
ocurre entre los vettones). Pero también abundan las de coronamiento
semicircular, tipo importado de Italia, aunque a veces se decoran con motivos
indígenas (rosas, lanceros o arcos55). La romanización penetraba sin eliminar
lo indígena.
Sin embargo, todo esto, incluso los nombres autóctonos, iría
desapareciendo con el tiempo: la inmigración y la integración de los
autóctonos en la sociedad romana lo favorecieron.
La riqueza y prosperidad atraía gentes de otras fronteras. En las
inscripciones hay individuos procedentes de Caesaraugusta, Toletum, de
Celtiberia, de Gallaecia y soldados itálicos e incluso un tracio.
Muchos de ellos venían ya romanizados: otros, desarraigados de su patria
chica, se integraban en el sistema romano.
Hemos ido viendo que, a medida que pasaba el tiempo, la población modificaba sus gustos y
creencias asimilando los de los romanos.
Aunque las creencias romanas arraigaron, lógicamente, entre los indígenas58, las
ancestrales pervivieron durante todo el Alto Imperio. También aquí nuestra mayor información
proviene de los berones (no conocemos ninguna divinidad indígena de calagurritanos y
gracchurritanos59). Sabemos que veneraban a Dercetius (= El que todo lo ve), a las Matres
Useae (= Las Venerables), a Mercurius Visuceus, a Obiona, a Caldus Uledicus (divinidad
medicinal) y a otras divinidades transmitidas con nombre latino60. Tanto la etimología como el
tipo de culto corresponden a las creencias célticas, creencias a las que también pertenecen los
símbolos que ya hemos comentado a propósito de las estelas discoideas.
Hemos visto que las manifestaciones artísticas están cada vez más influidas por los modelos
romanos.
El latín es la única lengua escrita. Estrabón afirmaba (3.4.20) que los habitantes de ambas
orillas del Ebro hasta la costa eran pacíficos y habían adoptado el modo de vida romano, pero
también Tácito testifica que un campesino de Tiermes (Celtiberia) se expresó en el 25 d. C. en
su propia lengua (sermone patrio)61.
Evidentemente durante mucho tiempo convivieron elementos de las dos culturas.
Romanización[editar]
La que fue Tritium Magallum, con rango de municipio de derecho romano a partir de
las disposiciones de Vespasiano (siglo I), citado por Plinio y Ptolomeo, está situada en
la vía que iba de Asturica a Caesaraugusta y hoy es municipio de La Riojacerca
de Nájera, al sur del río Ebro. Mantiene su perfil erguido sobre un alto cerro que
domina el valle, característico deloppidum prerromano. Tricio destaca en el mapa de
la Hispania romana porque fue durante más de 100 años (de mediados del siglo I
a mediados del siglo II) un centro productor del elegante tipo de cerámica
conocido como terra sigillata hispanica. Fueron los años de prosperidad que
cambiaron el aspecto del Tritium romano.
Aunque Apiano Alejandrino (año 154 a. C.) ya habla de los tritios enemigos de los
romanos, pueden seguirse en el pueblo actual las huellas del mundo que lo alumbró.
Como en la ermita de Santa María de los Arcos,donde se han reutilizado restos
arquitectónicos de un antiguo templo del foro de la ciudad, capiteles y columnas sobre
todo que forman un raro conjunto con la construcción posterior, claramente
desproporcionada. También en la iglesia de San Miguel, en la calle Mayor y en la del
Cierzo, donde se pueden ver y leer bastantes inscripciones empotradas en los
muros. En el paraje conocido como El Quemao afloran los restos de alguno de los
hornos de cerámica que dieron fama al lugar.
Horno de fabricación de cerámica ‘terra sigillata’ de Tricio.
Son curiosas las inscripciones relacionada con veteranos de la legión VII Gemina, bien
porque en las cercanías residiera en un momento dado un destacamento de la misma,
bien porque allí se establecieran algunos soldados licenciados. Una nos ha
transmitido con gesto emocionado el duelo del soldado Valerio Firmano y su
esposa Lucilia Paterna por la pérdida de su hijita Valeria Kara, muerta con tan solo
ocho años de edad. Otra es la dedicada por Secundino a los dioses Manes de quien sin
duda fue su conmilitón Didio Marcelo y que hoy podemos ver encastrada en los muros
de una de las capillas de la iglesia parroquial de San Miguel.
CALAHORRA
En una comunidad como la Rioja conocida por la denominación de origen de su
vino, hablar de Calahorra es conocer una ciudad que aparte de bodegas para la
elaboración de sus vinos cultiva la tierra para obtener de ella verduras y frutas.
Sin embargo, hablar de Calahorra también implica conocer una historia
multicultural donde la mezcla de tradiciones, ha forjado de un halo especial y
único a sus gentes.
HISTORIA
LA EDAD ANTIGUA
Fames Calagvrritana
La Matrona
Antes de pasar a formar parte del Imperio Romano, la ciudad vivió uno de los
episodios más legendarios de su historia, la conocida a través de los siglos como
la Fames Calagvrritana. Hacia el año 72 a.C., las tropas comandadas por Afranio,
legado de Pompeyo, se encontraban apostadas frente a los muros de la ciudad
con el fin de conquistarla rápidamente. Lo que los romanos no esperaban era que
la resistencia calagurritana fuera tan fuerte y duradera. El asalto se alargó tanto
en el tiempo que, ante la falta de víveres, los ciudadanos se vieron forzados a
alimentarse de los muertos en combate. Cuando finalmente las tropas romanas
entraron en la ciudad, los escritores de la época se encargaron de ensalzar la
resistencia de la ciudad, la cual ha quedado simbolizada en La Matrona: una
estatua de mujer ataviada con un yelmo y caracterizada por lucir como símbolos
de la resistencia y el hambre un cuchillo en la mano derecha y un brazo humano
en la izquierda.
Imperio Romano
En tiempos del Imperio Romano, Calahorra gozó de una gran importancia
estratégica en la península ibérica y llegó a ser considerada una de las urbes
más influyentes de Hispania llegando a disfrutar de edificaciones tan
representativas para los romanos como lo eran los circos, los acueductos, las
termas y baños públicos. Un ejemplo de lo significativa que fue Calagvrris para
los romanos reside en los honores que le concedieron Escipión El
Africano (Publio Cornelio Escipión), Julio César y el sucesor de éste, César
Augusto.
Por un lado, entre los siglos III y I a.C., Calahorra era conocida como Calagvrris
Nassica Iulia. El sobrenombre de Nassica fue concedido por Escipión El Africano,
quien le otorgó el apellido de su familia a la ciudad, mientras que el de Iulia fue
otorgado por Julio César en agradecimiento al apoyo que recibió de los
calagurritanos durante su campaña contra Pompeyo.
Moneda As Tiberio
Por otro lado, en el siglo I a.C., César Augusto otorgó a Calagvrris el título
de Municipium Romanorum, el cual suponía el tránsito de ciudad estipendiaria a
la de municipio de derecho romano. Este honor supuso un importante paso
adelante, puesto que implicaba que los calagurritanos pasaban a ser miembros
de la comunidad política romana.
Durante este primer siglo, Calagvrris gozó de ser una de las principales urbes de
la Península Ibérica y vivió una época de esplendor y crecimiento urbanístico
típico de esa cultura. Se alzaron murallas, se edificó un templo, se cimentó
un embalse y un acueducto, se construyeron grandes complejos termales y
baños públicos y se erigió el edificio más grandioso dedicado al mundo del
espectáculo y del entretenimiento, el circo, en el que se celebraban carreras de
cuadrigas, juegos navales y luchas de gladiadores.
La Dama de Calahorra
Del siglo II d.C. data uno de los monumentos más conocidos de Calagvurris, la
denominada La Dama de Calahorra, una cabeza de mármol de veintiún
centímetros y representa una de las piezas más importantes de entre todas las
expuestas en el Museo de la Romanización de la ciudad. El principal rasgo
característico de La Dama es una anécdota de cuando fue hallada por los
arqueólogos, quienes inicialmente catalogaron la efigie como la representación
de una mujer, aunque estudios posteriores de la misma concluyeron que se
trataba de una figura masculina, creyéndose que se trata del rostro de un efebo,
de un héroe romano o del mismo dios Apolo.
A finales del siglo III d.C., poco antes de la promulgación sobre la libertad
religiosa en todo el Imperio Romano, el cristianismo rinde culto a San Emeterio y
San Celedonio, los conocidos popularmente como Los Santos Mártires de
Calahorra. Cuenta la leyenda que ambos santos eran dos hermanos nacidos en
Calahorra que formaban parte de la Legión VII Gemina acampada en Lancia
(actual Villasabariego, provincia de León) y que ante la negativa a renunciar a su
fe cristiana con objeto de reconocer al Emperador Diocleciano como único y
verdadero dios, fueron encarcelados, torturados y decapitados en su ciudad
natal, a orillas del río Cidacos.
Tras el martirio sufrido por Los Santos Mártires, las historias sobre sus milagros
comenzaron a formar parte de la tradición popular, algunas de las cuales han
llegado hasta nuestros días como la que, por ejemplo, relata el viaje recorrido
por las decapitadas cabezas de San Emeterio y San Celedonio desde el Cidacos,
pasando por el Ebro hasta llegar al Mediterráneo, donde, una vez en mar abierto,
atravesaron el estrecho de Gibraltar y viajaron hacia el norte por el océano
Atlántico al mar Cantábrico hasta arribar al puerto de Santander, ciudad de la
que también son patronos.
Imprimir
Enviar
Rectificar
1 voto 2 votos
3 votos
4 votos
5 votos
6 votos
Comenta esta noticia |
En Tuenti
Carmen Alonso, arqueóloga de la empresa Cronos, dio a conocer el pasado sábado, en las
V Jornadas Culturales de Herramélluri, los sorprendentes resultados de los últimos
trabajos de investigación llevados a cabo en la antigua ciudad romana de Libia, sepultada
en un cerro del municipio riojalteño.
- ¿En qué han consistido las labores realizadas por Cronos?
- Hemos realizado diversos trabajos de investigación, en tres líneas. Una, la delimitación
de la zona arqueológica de Libia; otra, la excavación y documentación de un campamento
romano, y, por último, el estudio de un depósito de armas de la Edad del Bronce, inédito
hasta la fecha, que fue recuperado en el entorno de Grañón.
- ¿Qué descubrimientos se han producido en estos trabajos?
- En relación al plan de delimitación de Libia, mediante prospección arqueológica
superficial y aérea, hemos localizado un número muy elevado de yacimientos inéditos.
Hablamos de 33 nuevos yacimientos arqueológicos, 27 hallazgos aislados y tres zonas de
dispersión de materiales arqueológicos. En relación a la prospección aérea hemos podido
encontrar diferentes evidencias, que en superficie no se ven, en las que a través de la
interpretación de anomalías en el terreno relacionadas con el crecimiento diferencial de la
vegetación hemos descubierto un campamento romano, muy cerca del cerro del Piquillo, y,
también, evidencias de la calzada romana (vía número 1) y del trazado urbano relacionado
con el poblamiento en las laderas del cerro.
- ¿Qué han podido averiguar del campamento romano?
- Se trata de un campamento muy pequeñito, de 2.000 metros cuadrados,
aproximadamente, pero muy novedoso dentro del territorio riojano. Aunque no conserva
prácticamente ninguna evidencia estructural, porque está muy arrasado debido a las
labores agrícolas, hemos podido identificar niveles del foso, que es lo más característico
de este tipo de yacimientos.
- ¿Es Libia un yacimiento importante?
- Muy importante, en la medida de que fue una de las grandes capitales romanas en
España, y que tiene un conjunto muy grande de pequeñas aldeas dependientes.
- ¿Queda mucho por hacer?
- Mucho, pero estos últimos trabajos sí que nos están dando una idea y una visión más
global; ya no sólo relacionado con el propio cerro del Piquillo, donde estaría localizada la
gran ciudad romana, sino también del entorno, en el que había un conjunto de pequeños
lugares de población que hasta la fecha sólo se conocían parcialmente.