La leyenda de los cinco soles.
(Primera fuente)1
En el manuscrito antiguo conocido como “Historia de los mexicanos por sus pinturas”, que trata
de los mitos de origen de los antiguos mexicanos, se menciona que existió una pareja celestial,
divina, creadora. Él se llamaba Tonacatecuhtli (El Señor de nuestra carne), y ella llevaba por
nombre Tonacacihuatl (La mujer de nuestra carne), los cuales, dice el manuscrito: “se criaron y
estuvieron siempre en el treceno cielo, de cuyo principio no se supo jamás”. Esta pareja divina
tuvo cuatro hijos, cuyo orden, según el manuscrito antiguo, es el siguiente: El primero en nacer,
el mayor de todos, llamaron Tlatlauhqui Tezcatlipoca, también llamado Camaxtle (y por el
nombre más conocido de Xipe-Totec); el segundo hijo que tuvieron pusieron por
nombre: Yayauhqui Tezcatlipoca, "el cual fue el mayor y peor, y el que más mandó y pudo que
los otros tres... Al tercero llamaron Quetzalcoatl, y por otro nombre Yohualli Ehecatl. Al cuarto y
más pequeño llamaban Omitecuhtli y por otro nombre, Maquizcoatl y los mexicanos le
decían Huitzilopochtli...”
“Y de estos cuatro hijos de Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl, el Tezcatlipoca era el que sabía
todos los pensamientos y estaba en todo lugar y conocía los corazones, y por esto le llamaban
Moyocoyani, que quiere decir que es todopoderoso… Estos dioses tenían estos nombres y otros
muchos, porque según en la cosa en que se entendían, o se les atribuían, así le ponían nombre,
porque cada pueblo les ponía diferentes nombres, por razón de su lengua, y ansí se nombran
de muchos nombres.”
Cabe mencionar que los únicos hijos de la pareja creadora que son llamados "tezcatlipocas"
son el primero y el segundo, los otros dos (Quetzalcoatl y Huitzilopochtli) no reciben ese
apelativo, al menos no en esta fuente o manuscrito antiguo.
La leyenda de los cinco soles. (Segunda fuente)2
Después de las devastaciones de los cuatro soles Quetzalcóatl y Tezcatlipoca son
reconocidos por la recreación de la tierra y el cielo, no como enemigos sino como aliados.
Según el mito Azteca de la creación, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca crean el cielo y la tierra
desmembrando al monstruo de la tierra Tlaltecuhtli, que quiere decir señor de la tierra, a pesar
de que en los textos se puede encontrar una descripción femenina de este monstruo. Se dice
que Tlaltecuhtli se combinaba con otro monstruo, el gran caimán el cual con su espalda de
cocodrilo les dio forma a las montañas del mundo. Este mito fue esparcido por todo México
por lo que llegó a la cultura Maya de Yucatán.
Una de las versiones de este mito dice que Quetzalcóatl y Tezcatlipoca descendieron del cielo
para observar a Tlaltecuhtli, al hacerlo vieron que su deseo por la carne fresca era tan grande
que no solo poseía unas fauces llenas de filosos dientes, sino que también poseía dentaduras
rechinantes en sus hombros, rodillas y otras articulaciones. Al ver esto los dioses concordaron
en que la creación no podía ser completada mientras el monstruo estuviera de por medio.
Entonces para crear la Tierra Quetzalcóatl y Tezcatlipoca se transformaron en grandes
serpientes. Una de ella tomo la mano izquierda y el pie derecho de Tlaltecuhtli, mientras que el
otro la tomó por su mano derecha y su pie izquierdo y entre los dos desmembraron al
monstruo. La parte superior del monstruo creó la tierra mientras que la parte inferior fue el
cielo.
Este violento acto de desmembramiento al monstruo hizo enojar a los demás dioses por lo que
decidieron que, para consolar la tierra, todas las plantas que necesitará el hombre para vivir
crecerían de ella, de sus cabellos crecieron los árboles, flores y hierbas y de su piel saldría
pasto y pequeñas flores; sus ojos serían la fuente de los riachuelos, lagunas y pequeñas
cuevas; su boca los grandes ríos y cavernas y su nariz sería la cresta de las montañas y
valles. La leyenda dice que se podía escuchar el grito del monstruo en las noches sediento de
sangre y por los corazones de la gente y esto solo podía ser calmado por medio de los
sacrificios ofreciendo la carne y la sangre para calmar a Tlaltecuhtli y que siguiera dando los
frutos necesitados para que la vida humana continuara.
Primer sol: Tlalchitonatiuh
Tezcatlipoca fue el primer sol en alumbrar el mundo y los otros dioses crearon a los gigantes,
hombres muy fuertes, que comían bellotas de encinas. Tezcatlipoca fue el sol durante 676
años. Cuando Tezcatlipoca dejó de ser sol, todos los gigantes fueron comidos por jaguares y
no quedó ninguno. Tezcatlipoca dejó de ser sol porque Quetzalcóatl lo golpeó con un gran
bastón y tiró al agua, de donde salió convertido en jaguar a comer a los gigantes. Este mundo
desapareció por temblores y el hombre fue devorado por jaguares.
Segundo sol: Ehecatonatiuh
Quetzalcóatl fue el sol de la segunda edad, habitada por hombres-mono, que se alimentaban
de piñones. Quetzalcóatl fue el sol durante 675 años, hasta que Tezcatlipoca lo derribó y
levantó un fuerte viento que se llevó a Quetzalcóatl y los hombres-mono.
Tercer sol: Tletonatiuh
Tlalocatecutli, mejor conocido como Tlaloc "el que hace brotar", dios de la lluvia y del rayo fue
el sol y duró 364 años. Durante esta edad los hombres-mono comían acicintli es lo que hoy
conocemos como teocintle "simiente como de trigo que nace en el agua". Pero Quetzalcóatl
hizo llover fuego del cielo, quitó a Tlaloc y fue sustituido por su mujer Chalchiuhtlicue.
Cuarto sol: Tonatiuh
Chalchiuhtlicue duró 312 años alumbrando a los hombre-pez, que en ese tiempo comían
cincocopi, simiente como maíz. El último año que fue sol Chalchiuhtlicue llovió de tal manera
que se cayeron los cielos y los hombre-pez fueron llevados por las aguas y se convirtieron en
todos los géneros de peces que hay.
Quinto sol
La creación del hombre
Los dioses decidieron que ya que había un nuevo mundo era necesaria la recreación del
hombre para poblar la Tierra. (Taube, 2003, p.37-38)
Según el mito Quetzalcóatl debía ir al inframundo a recuperar los huesos humanos de la
última era, es decir, la raza que fue convertida en pez por la inundación. El inframundo era un
lugar peligroso conocido como Mictlan, gobernado por Mictlantecuhtli, señor del inframundo. El
siguiente verso es la versión de Histoyre du mechique y de La leyenda de los soles. Una vez
ahí Quetzalcóatl le pidió a Mictlantecuhtli y a su esposa, Mictecacíhuatl, la señora del
inframundo los huesos de los ancestros:
“… y entonces Quetzalcóatl fue a Mictlan. Se acercó a Mictlantecuhtli; y le dijo: "He venido por
los huesos, los huesos preciosos, los huesos de jade", decía Quetzalcóatl. "¿Puedo con ellos
poblar la tierra?"(Taube, 2003, p.37-38) Y Mictlantecuhtli le respondió: "Puedes quitarme lo
que guardo con tanto cuidado con una condición - que desfilen cuatro veces alrededor de mi
trono al soplar con esta concha”. De mala gana el Señor de Mictlan, daba su consentimiento.
Le entregaba a Quetzalcóatl una concha de caracol que no tenía agujeros para los dedos.
Pero los gusanos aburridos creaban los agujeros y las abejas volaban en su interior para
hacer el sonido. Quetzalcóatl tenía que actuar con rapidez para tomar los huesos.El Señor de
Mictlan, finalmente dio la orden para que los huesos se recuperan, pero Quetzalcóatl pensaba
que se trataba de un truco. En consecuencia, Quetzalcóatl comenzó a correr. Entonces el
señor de Mictlan ordenó que un pozo se excavara en el camino del dios que huía, cayendo en
él. Quetzalcóatl revive eventualmente, pero los huesos están rotos, y de ahí que haya seres
humanos en todos los tamaños.
Una vez más allá de la tierra muerta, junto con otros dioses, les roció con su propia sangre,
restaurando la vida. Así, la humanidad ha nacido de la penitencia de los dioses.
Y este regalo tuvo que ser cancelado en la sangre del sacrificio. “¿Qué otra cosa podría ser,
motivado a los antiguos, desde la muerte precedido a su reaparición, la muerte debe ser la
causa de la Vida?”
El nacimiento de Tonatiu
Se dice que el nacimiento del quinto sol tuvo lugar en Teotihuacán, considerado el lugar donde
el tiempo comienza. Después de la creación de la tierra, el hombre, su comida y sus bebidas,
los dioses se reunieron en la obscuridad en Teotihuacán para decidir quién sería el nuevo sol
“Se dice que cuando todo estaba en oscuridad, cuando no había sol que iluminara el
amanecer ni el atardecer, los dioses convocaron una reunión entre ellos en Teotihuacán. Ahí
preguntaron: ¡Dioses, vengan aquí!, ¿quién ha de llevar la carga?, ¿quién tomará sobre sí
mismo el peso de ser el sol y traer el amanecer?
Un dios arrogante llamado Tecuciztecatl se ofreció a ser voluntario rápidamente, sin embargo,
los dioses decidieron elegir a un dios humilde de nombre Nanahuatzin (dios que partió la roca
del sustento para conseguir el maíz) como segundo contendiente. Como todo un guerrero,
acepta su deber y deuda a los otros dioses. Dos pirámides fueron alzadas para Tecuciztecatl y
Nanahuatzin para ayunar y hacer penitencia, mientras se preparaba la pira sacrificial. Es lo
que hoy conocemos como las pirámides del sol y de la luna.
La ofrenda que hizo Tecuciztecatl fue hecha de los más finos materiales. En vez de ramas de
abeto llevaba plumas de quetzal, y bolas de oro en lugar de manojos de hierba atados. En
lugar de las espinas de maguey con su sangre ofreció punzones de jade con punta de coral
rojo, así como su incienso fue uno de los más finos y raros que había.
En cambio, los materiales de la ofrenda de Nanahuatzin fueron de poco valor; para sus ramas
de abeto y sus manojos de hierbas usó haces de caña. Ofreció las espinas de maguey con su
sangre, así como para el incienso quemó sus propias costras.
A media noche después de cuatro días de penitencia los dioses prepararon a Tecuciztecatl
con grandes adornos mientras que Nanahuatzin vistió con simples vestimentas de papel.
Entonces en los dioses formaron un círculo alrededor de la pira sacrificial que había estado
ardiendo durante cuatro días. El primero en ser nombrado fue Tecuciztecatl, sin embargo, al
intentar saltar al fuego, el miedo lo paralizó. Esto sucedió tres veces hasta que los dioses
decidieron llamar a Nanahuatzin, quien se echó al fuego sin dudarlo. Fue entonces que
Tecuciztécatl, al ver el valor de Nanahuatzin, decidió aventarse, así como también se
sacrificaron el águila y el jaguar. Es por eso que la punta de las plumas del águila son blancas
y la piel del jaguar está manchada con las quemaduras del fuego. Después de la muerte de
Nanahuatzin y Tecuciztécatl los dioses esperaron que alguno apareciera en el cielo, cuando
de repente el cielo se empezó a llenar de luz. Los dioses empezaron a buscar el lugar por
donde saldría Nanahuatzin y algunos supieron que saldría por el este surgiendo como
Tonatiuh, el quinto sol.
La leyenda de los cinco soles. (Primera fuente)3
La Piedra del Sol provee una representación visual de la historia azteca de la creación. Su centro
sintetiza el mito azteca de los Cinco Soles, las cinco épocas.
En un principio no había nada, entonces Ometeotl (Dios de la dualidad, el que se creó a sí mismo)
concibió a Tonacatecuhtli (Señor de nuestra carne) y a Tonacacihuatl (Señora de nuestra carne) para
que poblaran el universo.
Estos dos dioses tuvieron cuatro hijos:
Xipe Totec (Nuestro señor, el desollado), que nació rojo y sin piel que le cubriera el cuerpo.
Tezcatlipoca (Espejo negro que humea), fue el segundo, nació negro, con garras y colmillos de
Jaguar.
Quetzalcoatl (Serpiente emplumada), nació blanco, con cabello rubio y ojos azules.
Huitzilopochtli (Colibrí zurdo), el cuarto, nació con la mitad de su cuerpo descarnada.
Después de 600 años de inacción, los hermanos decidieron crear una obra que los dignificase como
dioses.
Hultzilopochtli, hizo una gran hoguera, alrededor de la cual se sentaron para realizar la tarea.
Quetzalcoatl y Huitzilopochtli iniciaron las sucesivas creaciones con la del primer
hombre, Oxomoco y la primera mujer, Cipactonal, de los cuales descenderán los macehualtin o
plebeyos que deberán rendirles honores como dioses.
Crearon los mares y los lagos, las montañas, pusieron en ella animales, para que el hombre los cazara
y se alimentara de su carne. Luego crearon a Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, los señores del
mundo subterráneo.
Al final, su obra estaba completa, pero todo era tinieblas, no había Sol. Se iniciaría la sucesión de los
cinco soles.
El centro de la Piedra del Sol representa los
Cinco Soles. Cada uno corresponde a un
período en el cual reinaba una divinidad,
finalizaba con una catástrofe que destruía la
humanidad, luego renacían los hombres
regidos por otro dios. Según el mito ahora
transcurrimos el Quinto Sol que colapsará a
causa de los terremotos.
Al centro aparece el rostro de Tonatiuh, que
simboliza el Quinto Sol. Sus dos garras toman
corazones para fijarse al universo. Su lengua simbolizada por un cuchillo de obsidiana representa el
sacrificio de sí mismo, fuente de vitalidad y de creación de la quinta era.
Los cuatro glifos que lo rodean representan las épocas anteriores ligadas a los cuatro elementos y
donde aparecen las fechas correspondientes al fin de las eras cosmogónicas aztecas. Se leen de
izquierda a derecha, siguiendo el movimiento aparente de las estrellas:
Primer Sol: Ocelotonatiuh (Sol Jaguar)
El glifo ubicado en la parte superior derecha del
Quinto Sol, es el 4-Jaguar. Representa el
elemento tierra.
Quetzalcoatl tomó la hoguera, y la convirtió en
medio Sol, Tezcatlipoca enojado lo toma para sí
y el mismo se convierte en un Sol completo.
Era muy cálido e inclemente, impidiendo que la
vida crezca sobre la Tierra, marchitaba
cualquier sembradío. Durante el tiempo
del Primer Sol, los gigantes humanos (Tzocuiliceque) recorrían la Tierra, comiendo raíces y semillas,
y Tezcatlipoca reinaba supremo, tenía el honor de cargar el Sol durante su diario viaje por los cielos,
iluminando el cielo arriba y la Tierra abajo.
Quetzalcoatl celoso de Tezcatlipoca y de su gran honor, en un acto de ira subió a los cielos y lo
golpeó ferozmente. El golpe paralizó a Tezcatlipoca, quien cayó del cielo, al chocar contra la Tierra
se transformó en el espíritu de su animal sagrado: el jaguar. Como tal destruyó todas las criaturas
vivientes de la Tierra. El tiempo del Primer Sol de la Tierra llegó al final, y las tinieblas cubrieron la
Tierra. La fecha era 4-Jaguar y finalizaba la época tras 676 xiuhmolpillis (ciclos de 52 años).
Segundo Sol: Ehecatonatiuh (Sol de Viento)
A la izquierda del anterior está 4-Viento.
Quetzalcoatl reinaba supremo, se corporizó en
Sol con el divino honor de conducirlo en su
diario viaje para derrotar los poderes de las
tinieblas en la Tierra, que existía por segunda
vez en el tiempo del Segundo Sol.
Era más benévolo con la vida, permitiendo que
las cosechas se dieran con abundancia, y que
los hombres fueran felices.
Ahora era Tezcatlipoca el celoso, para reconquistar sus dominios subió a los cielos y derribó a su
hermano de un zarpazo. En su caída Quetzalcoatl provocó un vendaval que desgarraba los cerros, y
destruía todo a su paso, los hombres debían caminar encorvados, aferrándose a la que podían.
Algunos sobrevivieron convirtiéndose en monos. El final ocurrió el día 4-Viento, luego de
376 xiuhmolpillis, fuertes vientos desgarraron los cerros y destruyeron todo a su paso.
Tercer Sol: Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia)
Abajo del Sol de Viento, se representa 4-Lluvia.
Representa el elemento fuego.
Los dioses enojados con la batalla destructiva
entre Quetzalcoatl y Tezcatlipoca que habían
provocado la destrucción de la Tierra en los dos
Soles anteriores, decidieron que otro dios
tendría el honor de llevar al Sol a través del
cielo. Eligieron a Tlaloc, dios de la lluvia.
Tlaloc reinó supremo durante la tercera
creación de la Tierra, su lluvia de aguas nutrientes devolvió la vida a la Tierra y la cubrió con ríos,
lagos y océanos. Durante esta época se alimentaban de cereales.
La gente se corrompió, desatendían los preceptos morales que los dioses les habían impuesto y se
dedicaban a los placeres malsanos.
Tanto Quetzalcoatl como Tezcatlipoca comenzaron a conspirar contra Tlaloc, el primero le ordenó
a Xiuhtecuhtli, el dios del fuego, que destruya la humanidad. Xiuhtecuhtli, emergió como un
gigantesco volcán, y comenzó a llover fuego del cielo. Las cenizas caían, consumiendo y enterrando
el mundo. Algunos hombres sobrevivieron al convertirse en pájaros.
Éste Sol duró 78 xiuhmolpillis, desapareciendo el 4-Lluvia.
Cuarto Sol: Atltonatiuh (Sol de Agua)
El glifo inferior derecho es 4-Agua, representa
la era anterior a la actual.
Una vez más los dioses intervinieron para
recrear la Tierra, por órdenes
de Huitzilopochtli, Chalchihuitlicue la de las
faldas esmeralda, se corporiza en Sol.
Los hombres poblaron nuevamente la Tierra,
esta vez bajo la tutela de los sobrevivientes de
la pasada destrucción, y siguieron la conducta
que les dictaron los dioses.
Tezcatlipoca, no complacido con la bonanza, corrompe a Chalchihuitlicue, y le ordena la cuarta
destrucción de la humanidad.
Comienza a llover a cántaros, los hombres deben enfrentar terribles inundaciones; hasta que el agua
emerge del centro de la Tierra provocando una tremenda catástrofe en el mundo. Algunos seres
humanos lograron sobrevivir a esta catástrofe convirtiéndose en peces. Este Sol duró
77 xiuhmolpillis, y desapareciendo el 4-Agua.
Quinto Sol: Ollin (Sol de Movimiento)
Tras la cuarta destrucción de la
Tierra, Quetzalcoatl y Tezcatlipoca se
arrepintieron de sus disputas. Con la Tierra
tenebrosa e inundada, coincidieron que debían
concluir si querían que hubiese otro Sol, hecho
que además no sería posible sin el sacrificio de
algún Dios.
Así, los dioses decidieron levantar una enorme
hoguera, si bien ninguno de ellos se atrevía a
sacrificarse. Finalmente la decisión la tomaron dos divinidades creadas por el supremo Ometeotl:
los dioses Nanahuatzin y Tecciztecatl. Ellos se convirtieron en el Sol y la Luna.
Los aztecas creían ser el pueblo elegido para mantener al Sol con vida, sin su ayuda este Quinto Sol,
terminado un ciclo de 52 años, no volvería a salir. Para ellos la sangre es un elemento fundamental,
que del mismo modo que mantiene vivo al ser humano, también puede dar vida al actual Sol.
Entonces para mantenerlo vivo le proporcionaban como alimento la sangre de las madre muertas
en el parto, de los guerreros muertos en combate y de los prisioneros sacrificados.
Agregado
Los Aztecas se desarrollaron en la región cultural de Mesoamérica desde los años 1325 hasta
el año 1521.
Moneda de $10: En circulación a partir del 9 de octubre de 1997.
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