Ciclos, Año 'V: Vol. v; N 29, 2do.
semestre de 1995
El poder militar en la Argentina
del Centenario, 1910-1914*
Fernando ·García Molina**
Introducción
.Cuando el general Julio A. Roca lanzó el programa de profesionalisacién del
ejército en el curso .de su segunda presidencia (1898-1904), estaba colocan-
do, como afirmó Alain Rouquié, la primera pieza del poder militaren la
Argentina.
El proceso reformista 'se extendió entre 19QO-1901, años de la fundación
de la Escuela Superior de Guerra y de la sanción de la ley de servicio militar
obligatorio y 1915,' cuando en las postrimerías del régimen que Natalio ,
Botana llamó el orden conservador, se sancionó la ley de ascensos y retiros
N29675. .
Uno de los componentes fundamentales del programa de reforma resultó
s.ere] influjo que la escuela militar de
la Alemania imperial ejerció sobre sus
líneas generales. Dicha influencia, como es sabido, se inició con la creación
de la Escuela Superior, se expandió y consolidó entre 1904 y 1910 Y sufrió
una interrupción prolongada y aparente a partir de 1914, cuando comenzó,
la Gran Guerra .europea.
No es nuestra intención discutir aquí, de manera integral, la hipótesis que
vincula automáticamente el proceso mencionado con la predisposición que
más tarde, demostró el ejército nacional para invadir la esfera de las insti-
'tuciones políticas. '
Sí demostrar que la combinación de profesionalización orientada por el'
paradigma militar alemán con la situación internacional y el contexto eco-
nómico y social que afectaron a nuestro país durante el período decisivo que
Se extiende entre el Centenario y 1915, proporcionó al ejército argentino los
contenidos i.deológicos, la capacidad operativa y la cohesión socio-profesional
que 10 condujeron, más tarde, por el camino del intervencionismo político.
* El presente trabajo, en su versión inicial, mereció la mención de "altamente destacable" en tre
los 23-2 presentados en el concurso de Ensayo Histérico del diario La Nación) 1994.
** Profesor de la Universidad de Buenos Aires.
168 Fernando Garcia Molina
A la búsqueda de un modelo militar (1~OO..1910)
. Es conocido que el programa destinado a crear el moderno ejército nacional
surgió" -tal como lo·asegura la versión tradicional- como una respuest.a a
las dificultades que planteaba el curso de las relaciones argentino-chilenas. 1
Corno parte de una acción estratégica que procuraba revertir o, por ]0
menos, neutralizar el peso .que las estrechas vinculaciones militares existen-
tes entre chilenos y alemanes pudieran ejercer a favor de los primeros en caso
de que .estallase una guerra, la diplomacia de Roca inició un ostensible
acercamiento a la Alemania del Káiser. .
El centro de gravedad de este movimiento estuvo en el programa de
cooperación militar entre ambos países que el presidente propuso y cuyo
primer episodio consistió en contratar a un grupo de prestigiosos oficiales
germanos con el fin de que organizaran y dirigiesen la Escuela de Guerra.
Aun así el proceso innovador siguió, en sus primeros tramos, un rumbo
ecléctico: a la influencia francesa en la formación teórica --con excepción de
la menci.onada Escuela-s- se opuso la supremacía teutona en el área de los
armamentos..
A partir de 1904-1905, por decisión del presidente Manuel Quintana y de
su ministro de Guerra, general Enrique Godoy, el ejército fue colocado bajo
la exclusiva influencia de la escuela militar prusiana. La profesionalización
se convirtió en sinónimo de germanización.
Un conjunto de factores dio renovado impulso al proceso iniciado UIl lustro
antes. En primer lugar, la tensión que. caracterizó, entre 1904 y 1910, a
nuestras relaciones con el Brasil, como consecuencia de problemas de límites,
de la creciente carrera armamentista y de los enconos personales que
enfrentaban a los respectivos cancilleres.
En segundo término, la amenaza constante de las conspiraciones anti-
roquistas:" debilitaba el frente interno y colocaba a la Argentina en una
situación estratégica comparativamente desventajosa en el caso de que la
guerra efectivamente se declarase.
Una revolución radical se produjo; efectivamente en febrero de 1905 y
aunque fracasó, hizo evidente que algunas de sus causas radicaban en las
condiciones de un ejército cuyo grado de politización e indisciplina era
inversamente proporcional al de cohesión que exhibía un cuerpo de oficiales
gravemente fragmentado. A neutralizar la fuente de descontento que signi-
ficaba la división producida entre "jóvenes" y "viejos" oficiales y la angustiosa
lentitud con la que se verificaban los ascensos," se dirigió la ley orgánica
militar Nº 4707, sancionada a fines de ese mismo año. La ley intentaba
1. Otra interpretación es la que formula Alain Rouquié. Poder militar .Y sociedad política en
la Argentina (Buenos Aires, 1981). t. 1, p. 81 Y ss.
2. Archivo General de la Nacion; (Archivo del general Julio A. Roca, en adelante AGN, A.OlI).
Legajos 94 y H5. Correspondencia recibida, 1900. Agosto-diciembre. Sala VII.
3. "El ejército argentino a fines de 1905", en Revista Ilustrada del Rto de la Plata (en adelante
RIIlP), ~fio XVIII, Nº 293, primera quincena de diciembre de 1905, p. ?270.
El poder militar en el Centenario 169
acelerar la renovación del cuadro de oficiales, no sólo porque de este modo
se abrían mayores espacios para progresar en la carrera y se "limpiaba" de
radicales al ejército sino porque también se allanaba el avancé de los "jóvenes
turcos" que se encontraban comprometidos con la doctrina militar alemana.
La unidad de doctrina. ~.
Como lo
destacó un legislador de condición militar en el curso de los
debates legislativos de 1905, los oficiales argentinos habían recibido una
formación teórica tan variada que resultaba difícil no calificarla de caótica:
"por eso -relataba con vivacidad el diputado Dornfnguez-s- cuando a
varios oficiales que estudiaron en Europa se les pide la resolución de
un problema militar, se tienen siempre tantas soluciones distintas corno
escuelas han servido para resolverlas."
La variedad de influencias señalada determinaba "la inestabilidad de toda
reglamentación militar" e impulsaba "a cambiarlo todo sin más tiempo que
el de traducir el libro para aplicarlo, dando hoy un decreto que se corrige
mañana, modificando mañana lo de ayer y más tarde volviendo a lo de hoy"."
Renovadas hipótesis de conflicto a nivel regional, politización de un cuadro
de oficiales insatisfecho profesionalmente y .la ausencia de la unidad de
doctrina, eran cuestiones cuya resolución dependía, según lo pensaban sus
partidarios, de la adopción integral de los principios de la nueva escuela.
Sólo ésta podía asegurar el desarrollo del ejército nacional sobre bases
modernas, sostenía en 1910 el coronel Hans van Below, instructor de la
Escuela Superior, en carta a quien señalaba como el oficial nativo más
capacitado para lirlerarla desde el Ministerio de Guerra. El coronel José F.
Uriburu, pues de él se trataba, era el único en condiciones de atraer hacia
las nuevas ideas a los partidarios "de la escuela vieja"; sólo él podía "conven-
cer" y no "vencer" a los "jóvenes viejos" que se oponían a aquéllas."
El fundador d~ la futura era del poder militar desempeñó, en efecto, un
papel nunca antes señalado por nuestra historiografía en el proceso de
incorporación y de adaptación.del modelo militar prusiano en nuestro medio.
Su ingreso a la Escuela Superior de Guerra en el 1900 marcó una instancia
decisiva en la carrera de Uriburu por varias razones: porque cuando a fines
del año siguiente egresó de sus aulas como oficial diplomado de estado mayor,
habfa sido ganado ya por los alemanes y por su modelo; porque se convirtió
en el líder del grupo de militares "reaccionarios", según el lenguaje de la
4. Congreso Nacional. Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados (en adelante, DIPUTA-
DOS). 7 de agosto de 1905, t. TI, p. 1.76.
5. AGN, AGU. Legajo 1, documento 59. Hans von Below a José F. Uriburu. Florencia (Italia),
3 de abril de 1910.
170 Fernando García Molina
época, dispuesto a llevar adelante un programa de modernización que se
identificaba de manera integral con el modelo germano;" porque allí obtuvo
la oportunidad de incorporarse por dos años al Regimiento N2 1 de Artillería
de la Guardia Imperial del ejército' prusiano."
Este era el.hombre de "confianza" de los alemanes en el ejército argentino.
Uriburu no los defraudó. Personalmente o por medio de sus allegados difundió
los principios de la escuela moderna tanto en el ambiente militar como civil;
el amplio 'grado de control de los mecanismos de vinculación entre uno y otro
ejército que obtuvo como director de la' Escuela Superior entre 1907 y 19.13,
lo ofreció siempre al servicio de.la influencia alemana y, por último, participó
activamente de la elaboración y puesta en práctica de una serie de reformas
internas de la institución militar que demostrarán su conocimiento del modelo
elegido y la influencia que los instructores alemanes ejercían sobre él.
La Escuela y Uriburu mantuvieron un control considerable del proceso de
selección de los aspirantes a incorporarse al ejército imperial. La decisión
adoptada por el gobierno argentino en 19Q5 de enviar, cada año, una variable
cantidad de jefes y' oficiales exclusivamente a Alemania a realizar estudios
de perfeccionamiento fue, sin duda', la conquista más importante que obtuvo
la escuela militar prusiana en nuestro país.
Al contacto directo que los oficiales argentinos tenían con los instructores
alemanes de la Escuela Superior, se sumó sucesivamente la experiencia que
'significó la incorporación.a las unidades de tropa, el paso por los cursos de
las academias de guerra y la observación de las maniobras anuales del ejército
alemán. .
La relación personal que los Jefes sudamericanos se disponían a entablar
con la elitista casta de oficiales prusiano-alemanes debía·generar 'efectos por
definición positivos sobre ellos y sobre la institución en general: en primer
lugar, por el sentido germano de la disciplina y de la fidelidad a la autoridad.
político-militar del 'Káiser; en' segundo término, porque una prolongada
estancia en el seno de esa máquina aceitada que era' para .10s militares
argentinos-el ejércitoalemén, produciría como resultado oficiales homogénea-
mente formados. s
La experiencia impresionó intensamente a los soldados argentinos.
"Ud. (Uriburu) que conocebien esto -infornlaba uno de los 205 oficiales
que según hemos detectado en el Boletín Militar pasaron por el ejército
europe9 entre 1905 y 1914- se puede dar cuenta de esta grandiosa
6. AGN, AGU 1,6. Alonso Baldrich a Uriburu, Buenos Aires, 12 de marzo de 1902. ,
7. Archivo Histórico del Ejército. Legajo personal del teniente general José F.' UJ;bU11.1, Nº
13.200. . . .
8. Al mismo fin tendió la adopción masiva de los reglamentos' alemanes, que condensaban "la,
. experiencia secular de un pueblo expertísimo en las cosas de la guerra". Ministerio de Guerra.
Memoria presentada al H. Congreso di! la Nación por el Minietro General ele Brigada Rafael
M. Aguirre, 1907-1908. Buenos Aires, 1908, Pl?~ 105-106.'
El poder militar en el Centenario 171
maquinita que se llama ejército alemán (....) y la impresión que le causa
.auna persona que no la ha .visto' nunca","
Un oficial más antiguo, no compartía el entusiasmo que en los más jóvenes
despertaba el modelo germano y formulaba' al respecto un juicio muy agudo:
una corta-estadía en Europa no podía "cambiar fundamentalmente la edu- .
cacién" de un hombre que había vivido toda su vida en un ambiente distinto.
"Reconozco que se adquiere un barnizsiempre favorable al fin que se
persigue, pero nada más. La educación verdaderamente sólida, dura- .
dera, la que conviene e interesa al país y el Ejército debe adquirirse
aquí, en la propia casa"."
Un profesor alemán de la Escuela de Guerra extraía una conclusión
similar: los jóvenes militares argentinos que habían servido en Europa no
podían, en tan sólo un año, "imbuirse del espíritu tan diferente del cuerpo
alemán de oficiales y de la comprensién exacta de nuestros reglamentos e
instituciones de ejército",'! '
Las reservas que suscitaba la solidez del. aprendizaje de los principios de
la escuela' alemana que, como vernos, asaltaban a propios y a extraños fueron
corroboradas cuando, se conocieron los resultados de dos informes que entre
1909·y 1910 elaboraron el citado von Thauvenay y el general von der Goltz. 12
El cuadro de la preocupante situación en la que se encontraba el ejército
después de cinco años de predominio prusiano no provocó, sin embargo, una
reacción masiva contra éste. Nadie se atrevía a cuestionar públicamente la .
supremacía del modelo y el ''barniz'' de profesionalismo que otorgaba el haber
estado en' contacto con aquél agotaba las expectativas de la mayoría de los
oficiales dispuestos a adquirir el. prestigio social. que les resultaba hasta
entonces tanesquivo como a desarrollar una carrera meteórica. Ladiferencia.
se planteaba, pues, en el plano de .la estrategia que debía seguir el ejército
para consolidar la reforma. Mientras unos' proclamaban la conveniencia de
evitar introducir cambios en la política militar de modo de permitir la
maduración de los éxitos obtenidos," otros, con Uriburu a la cabeza, tendieron
más que nunca a aferrarse a la convicción de hallarse en 'el camino correcto
y a la idea de que llegarían mejores resultados sólo de persistir en esa elección.
Si el ejército -parecían extraer estos últimos coino conclusión-« no se
encontraba. en condiciones de enfrentar con éxito un conflicto armado con
,
9. AO!V, AGU.; 1,.51. Maltín Bortagaray a Uríburu. Alemania, 27 de agosto de 1909.
10. "Crónica del Círculo. Un diseurso del coronel Moscarda", en Reoistadel Circulo Milit.llr (en
adelante, RECINll), NO 117, setiembre de 1910, p. 936.
11. AGN, AGU. 5, 95. Perrinet von Thauvenay (teniente coronel honorario). "Informe sobre-el
ejército argentino". Belgrano, setiembre de 1909~
12. Von Thauvenay, "Informe ..." y AGN, AGU,~. 102. Colmar von del" Goltz (coronel-general),
"Impresiones militares de la Argentina". Buenos Aires, 1910.
13. Ver, RECIMI, año X, W ,119, t. XXV, noviembre de 1910, Nº 11, p. 1024.
172 Fernando García Molina
algunos de sus vecinos -como revelaban los informes citados- no 10 era en
absoluto por haber adoptado el modelo alemán sino por no haberlo hecho en
el grado y con la determinación adecuados.
Así, en un artículo que pocos días antes de la asunción del presidente-
Roque Sáenz Peña publicó La Nación, Uriburu analizó en términos muy
elogiosos al ejército chileno.
De este modo urgía a profundizar la reforma al llamar la atención de los
dirigentes conservadores acerca de las dificultades que había encontrado la
doctrina militar germana para imponerse en nuestro medio. El poderoso-
ejército trasandino -colocado en cambio desde 1886 bajo la orientación de
una misión militar germana- poseía un estado mayor excelente, "como en
Alemania C.') propulso.r de una doctrina", deslizaba Uriburu, Ese no era el
caso del ejército -nacional.
"El hecho de resolverse un día a tornar de modelo al
ejército alemán
-subrayaba el autor- marcará una fecha memorable en la historia
de aquel país. Sin entrar en mayores disquisiciones sobre si el rumbo
elegido era o no el mejor, sus hombres dirigentes sólo se preocuparon
de que era bueno".
La decisión bastó para plantear una .lucha entre los elementos conserva-
dores "que abundan en todas las instituciones armadas" y los que veían en
el pasado una fuente de inspiración para alcanzar el ideal "de perfecciona-
miento, de progreso y de civilización".
Uriburu asumía en el terreno militar una actitud progresista, innovadora
y abierta a las influencias externas, por oposición al carácter conservador y
nacionalista que atribuía a los oficiales tradicionalistas, opuestos a la escuela
alemana, Los hechos habían contestado por sí mismos -sostuvo el militar
argentino-o. a los que,' también en Chile procuraron
"explotar el amor propio nacional; y los chilenos nos acaban de demos-
trar que ni las características de raza, ni las costumbres y rutinas son
suficiente valla para impedir la adaptación de los sanos principios
[alemanes] consagrados por la experiencia"."
La exhortación que Uriburu lanzaba a la clase gobernante local no podía
ser más d-irecta pero no por ello impresionó demasiado a sus destinatarios;
entre los militares que no creían posible tener "un sistema propio" para
formar al ejército alcanzó, por el contrario, una considerable repercusión."
Las ideas que Uriburu expresaba en el artículo de marras se parecían,
sospechosamente, a un programa de acción cuando el presidente electo no
había designado aún a su ministro de Guerra.' Desde principios de año,
efectivamente, circulaba la versión del nombramiento de "van Pepe" en ese
. -14. AGN, AGU. 5, 1. "El ejército chileno en las fiestas del Centenario". Original del artículo
publicado por el coronel Uriburu en La Nación, 2 de octubre de 1910. -
15. AGN, AGlJ. 1, 66, Ismael Lugones a Uriburu. Buenos Aires, 2 de octubre de 1910.
El poder militar en el Centenario 173
cargo, tal como era el deseo manifiesto de. los instructores alemanes y de la
embajada de ese país en Buenos Aires, quienes lo consideraban el principal
promotor. de la escuela moderna. Sáenz Peña no fue impermeable a esas
insinuaciones y, de hecho, ofreció el cargo a Uriburu en una entrevista
personal que sostuvieron. 16
Este nunca ocupó la cartera pero el ministro finalmente designado --el
genera] Gregorio Vélez- se hallaba estrechamente vinculado .con aquél.
Ambos compartían un mismo origen salteño, ambos habían participado de
la revolución de 1890 del lado de los derrotados y se destacaron en la represión
de la sublevación radical de 1905; Vélez era considerado como un oficial pro-
alemán de modo que, según señalaban todos los indicios, el peligro de un
retroceso en el impulso reformista como consecuencia del cambio de gobierno,
había desaparecido si es que alguna vez existió."
La escuela militar alemana en su apogeo
Porque lo que se desató a continuación fue una masiva ofensiva progermana
como consecuencia del notable aumento de poder que dentro del ejército había
obtenido Uriburu durante los primeros tramos de la presidencia de Sáenz
Peña.
El director de la influyente Escuela Superior tenía acceso irrestricto al
despacho ministerial; desde octubre de 1910 y hasta 1913, presidió el Círculo
Militar y a principios de 1912 obtuvo la presidencia de la Comisión Especial
responsable de proponer las modificaciones al texto de la ley orgánica de 1905..
La Revista del Círculo Militar fue portavoz privilegiado de la corriente pro-
alemana.. "Nuestros reglamentos -proclamaba con acento triunfante Beo-
bachter en 1912- constituyen, por decirlo aSÍ, la última palabra" en. tanto
habían sido extraídos de los de ese "gigantesco" ejército alemán. "Hay algo
de grande, algo de sublime en ese ejército": la unidad de doctrina y la
uniformidad casi absoluta de criterio para aplicar los reglamentos de las
distintas armas. is
A los artículos de divulgación se sumaron los frecuentes banquetes y
recepciones de homenaje a los .oficiales germanos que se realizaban en los
salones del Círculo. En el que se celebró en octubre de 1911, por ejemplo,
estuvieron presentes el embajador alemán, el ministro de Guerra, altos fun-
cionarios militares, alumnos de la Escuela de Guerra y delegaciones de
oficiales de las guarniciones más cercanas. Uriburu aprovechó .un público tan
numeroso para responder a las críticas que suscitaba la escuela alemana y
para destacar la tarea de sus oficiales que dejaban como legado "hijos
16. La Argentina. 6 de octubre de 1910, p. 6.
17. Jurgen Schafer. Deutsche militarhilfe an. Sudameriha (Militar und rustungs interessen in
Argentinien, Bolioien. utul Chile vor 1914) (Dusseldorf, 1974), p. 84.
18. Beobachter. "Los reglamentos están hechos para que se cumplan", en RECLYI, año XII, t.
XIX, Nº 142, setiembre de 1912, Nº 4, pp. 252-254. '.
174 Fernando García Molina
espirituales" y la semilla. de la futura grandeza del ejército argentino.
La presencia del general Vélez, continuó el orador, acentuaba la impor-
tancia del reconocimientoy alentaba a perseverar en "las orientacionesque
emergen de las doctrinas' sustentadas desde la Escuela Superior de.Guerra". 19
El ministro dio, efectivamente, su apoyo activo a la presencia germana
cuando ésta más lo necesitaba: en 1913 proclamó sin vacilaciones la victoria
de los principios de un ejército "que desde hace más de medio siglo viene
marcando el derrotero militar del mundo con sus estandartes incontestada-
mente victoriosos". .
La confianza sin límites. que depositaba en las virtudes del modelo no le
había impedido, al introducir las reformas que su ministerio estaba aplicando,
tener en cuenta que muy recientemente
"habíamos cambiado el molde de nuestro ejército, adoptando uno quizá
demasiado perfecto, pero que siendo extraño al medio, al temperamento
de la. masa y a los antecedentes histéricos debía tener en contra,
dificultando su experimentación, además de los inconvenientes natura-
les que originan por un lado la falta' de práctica y por el otro las tenden-
.cias avanzadas, todo género de resistencias creadas por los anhelos
conservadores, fuertemente apoyados en sentimientos nacionalistas."
Sólo la perseverancia en el sistema había podido conducir a la etapa en'
que "los métodos alemanes" eran "asimilados con facilidad y entusiasmo por
nuestros oficiales, quienes están acordes ahora sobre el fundamento científico
de ·los mismos, su lógica irrefutable y su eficiencia indiscutible'V"
El coro de alabanzas que destacaba el prestigio del modelo prusiano
alcanzó su mayor intensidad cuandoel propio Sáenz Peña elogió públicamen-
te las clases inaugurales de dos profesores extranjeros de la Escuela en mayo'
de 1912. .
Cuando el triunfo d'e la' influencia militar alemana se dibujaba como
incuestionable, los sucesos de la política europea permitieron. reavivar la
aletargada resistencia .que su avance había generado antes de 1910.
El comandante Eduardo Maligne, en '}a línea pro-francesa que -10 carac-
terizaba por su origen, retomó su oposición al modelo alemán con la fuerza
que le insuflaba un contexto internacionalmucho más favorable a su postu-
. ra;21' en el ámbito político, la campaña antimilitarista que desplegó el Partido
Socialista marcó el comienzo de' una,' todavía limitada reacción contra la
" adopción del paradigma alemán en el Congreso."
'19. En RECIMI, afio XI, 1. XVII, Nº 131, noviembre de .1911, N'º 11,. pp. 388 Y 390.
20.. Ministerio de Guerra ..Memoria presentada al Congreso Nacional por el Ministro de Guerra,
General de Brigada Gregario Yelez, 1912-1913: Buenos' Aires, 1913, pp. 8-9.' .
21. Augusto Maligne (teniente coronel). "Dos fotografías", en RIRP, año XXIV, Nº 464, segunda
quincena de febrero de 1913, p. 63 Y "A propósito de la guerra del Balcán", en RIRP, segunda
quincena de junio de 19.13, año XXIV, Nº 472, p. 197~'
22. Diputados, 5 de junio de. 1914,: t. 1, p~ 600 Y s~ ..
El poder militar en el Centenario 175
A fines de 1912 las derrotas sufridas por Turquía en el curso de la primera
guerra balcánica introdujeron serios interrogantes sobre la viabilidad de
adoptar 'una poderosa estructura militar foránea por parte de países menos
desarrollados. El ejército otomano había sido organizado y entrenado por una
misión alemana presidida por el conocido general von der Goltz. .
Los instructores de la Escuela de Guerra no-dejaron de temer a los "efectos
de demostración" que los acontecimientos en los Balcanes habrían' de producir
. sobre el prestigiode su ejército." Nada ocurrió, sin embargo, que pusiera en
verdadero peligro la supremacía teórica de la escuela germana. Pero contra
todas las previsiones de aquéllos, algunos de los jóvenes y progresistas oficia-
les sudamericanos que habían recibido la formación prusiana y que gracias
a ésta, en buena parte, ocupaban ahora posiciones expectables en la jerarquía
castrense, se revelaron escasamente dispuestos a mantener en los hechos una
ciega lealtad a su.s maestros. .
Un renovado fervor nacionalista en la enseñanza coincidió en 1913 con
los contrastes turcos pero, sobre todo, con el relevo de Uriburu de la dirección
del instituto superior. Sus sucesores iniciaron, en efecto, una tenaz campaña
de hostigamiento cuyo propósito parecía ser el de eliminara los representan-
tes de la escuela germana de las cátedras y de la Escuela más que a recusar
sus principios. . .
. El entredicho estalló en julio de 1913, con el nuevo .director interino,
teniente coronel Severo 'I'oranzo, y se prolongó con elsucesor de éste, coronel
Alberto Noailles. Ambos oficiales eran considerados no como enemigos del
modelo prusiano sino todo lo contrario pues pertenecían al grupo de "jóvenes
. turcos" que alentaban un vigoroso proceso de modernización y gozaban de un
excelente concepto entre los instructores y las autoridades .militares germa-
nas. Toranzo había 'estudiado en Italia antes de 1905 .y desempeñado fun-
ciones de agregado militar argentino en Alemania; Noailles era ex-alumno
de la Escuela de Guerra de Berlín. . .
Toranzo procuró aprovechar el ascendiente que al parecer tenía sobre el
presidente de la República para recortar el amplio margen de acción que los
profesores extranjeros se habían habituado a desplegar durante la gestión
de.. su antecesor. Comenzó así el incidente más grave registrado desde la época
en que se habían enfrentado el coronel Alfredo Arent, primer director de la
Escuela y el. ministro Pablo Riccheri. Toranzo introdujo un "sistema. de .
espionaje". destinado a controlar la puntualidad de los asesores 'con la..
intención de provocar de este modo sus renuncias. La formación y perfeccio-
namiento de los futuros oficiales de estado mayor. habría de quedar, entonces,
.en manos de los profesores y de las autoridades militares argentinas, 24
Según la versión transmitida por el teniente coronel Wilheim von Faupel,
él y sus compatriotas habían discrepado tan gravemente con el flamante
23. AGN, AGU. 1, 98. F. von der Goltz a Uriburu. Berlín, 20 de diciembre de 1912.
24. Warren Schiff. "The influence of the "German Armed F01"(~es and War industry on Argentine,
. 1880-1914" en Hispanic American Historical Review, Duke University Press, august 1912,
vol. 52, Nº 3, p. 446. . '
176 Fernando Garcia Melina
director que únicamente el respeto que guardaban hacia las buenas relaciones
germano-argentinas y a la amistad con el coronel Uriburu, impidieron que
el asunto pasara a mayores. El proceder de Toranzo durante el incidente hizo
"desaparecer completamente la confianza que forzosamente debe ser la base
del trabajo común del director con los profesores alemanes". Según el relato
de von Faupel, Toranzo había 'demostrado que carecía de las condiciones y
el tacto que se necesitaban para "tal posición". La situación de los instructores
'sevolvió tan difícil que comenzaron a desear "volver cuanto antes a Alema-
nia", aunque von Faupel esperaba que el regreso de Uriburu de una misión
.militar y diplomática 'que cumplía precisamente en aq.uel país, permitiera
solucionar felizmente el entredicho.P .
,El retorno del ex-director y su intervención directa, pues informó del
. asunto al ministro Vélez, fueron infructuosos; cansado de tantear salidas más
diplomáticas, el embajador alemán insinuó ante el ministro de Interior,
Indalecio Gómez, la posibilidad de que las relaciones comerciales se deterio-
rasen si no se encontraba rápidamente una solución a favor de su postura.
Sólo entonces Toranzo presentó su renuncia a la dirección de la Escuela."
. La actitud que, asumió el sucesor de Toranzo anunció que la victoria
. teutona había sido pírrica. Por iniciativa de Noailles, a principios de 1914,
el instituto completó' su cuerpo docente con la incorporación de profesores
suplentes' de nacionalidad argentina' elegidos entre sus' ex-alumnos. La,
medida perseguía garantizar la continuación regular de los cursos y ampliar
los espacios reservados a los oficiales destacados en un destino prestigioso,
formando un "cuerpo nacional de profesores, cuya razón de ser" estaba "fuera'
. de discusión'v" .
La disposición fue casi providencial pues el estallido de la Gran' 'Guerra,
a principios de 1914, interrumpió el flujo de oficiales argentinos con destino
a Alemania y puso abrupto final a la presencia germana en nuestro medio."
Las circunstancias internacionales precipitaron así lo que se vislumbraba
como el resultado de una política más gradual, destinada en efecto a
reemplazar con el tiempo a los instructores alemanes pero no necesariamente.
a recusar la validez de su sistema y de sus principios.
Conformación de la mentalidad militar
Hacia 1914 el ejército argentino reunía los componentes de lo que ha sido
denominado como "la mentalidad militar'Y" un fuerte sentimiento naciona-
, 25. AGN, AG1I. 1, 104. Wilhelm von Faupel a Uriburu. Buenos Aires, 11 de' julio de 1913.
'26. Schiff, "I'he influence...". p. 447.
27. Ministerio deGuerra. Memoria del Ministerio de Guerra. 1913-~1914. Buenos Aires, 1914, p.
12. ..
28. Schiff, "The influence...", p. 447. , ' \
29. Morris -Ianowitz. "La organización interna de la institución militar", en Rafael. Bañón, José~
A. Olmeda (compiladores), La institucion. militar en el Estado contemporáneo (Madrid, 198~),
pp. 130-132. .
El poder militar en el Centenario 177
lista, una concepción elitista de sí mismoy una ideología política opuesta a
la política constituyeron rasgos indispensables de su misión salvífica.
En tanto el ejército se identifica con el estado nacional -según lo define
Janowitz-, su nacionalismo tiende a asumir la perspectiva de un conflicto
potencial con otros estados nacionales; hacia el interior, a medida que la
institución resulta más representativa de la estructura social, su ética
'profesional conduce al oficial a abandonar los lazos de adhesión partícula-
ristas -familiares, regionales, locales- para reemplazarlos por los del amor
a la patria y la entrega al servicio de toda la nación.
. El ejército argentino no sólo ?e debía a esa nación sino que era "la nación
en armas", tal como había escrito y demostrado el mariscal van der Goltz y
enseñaban sus discípulos de la Escuela de Guerra.
Es probable que la ola de nacionalismo que se levantó por la época del
Centenario haya surgido primero en el seno de la elite que por entonces creía
ver madurar ciertos .factores considerados peligrosos para la supervivencia
del estado tanto como para sus intereses particulares; lo 'cierto ,es que
rápidamente confluyó con la de los militares -o se extendió hacia éstos-o
por .naturaleza predispuestos a recibirla. Civiles y militares coincidían,
entonces, en la necesidad de revigorizar la fibra nacional y ¿qué mejor ejemplo
para hacerlo que el que brindaban el pueblo, el gobierno y el ejército alemanes
en la lucha casi. solitaria y, sin duda, desigual que sostenían en Europa? .
A 10 largo de casi tres décadas, la Argentina había estado en más de una
oportunidad al borde de 'conflictos con países vecinos, sin contar las amenazas
más lejanas pero no menos reales que significaba el expansionismo estadou-
nidense, la intervención europea en
Venezuela y la atmósfera cargada de
belicismo que precedió el estallido de 1914. Estos hechos, entre otros,
destacaban los inconvenientes que afrontaba la seguridad de un país dema-
siado abierto a los vientos de la política mundial."
El nacionalismo exacerbado y el tenso clima internacional condujeron,
pues, a la reaparición de una problemática nunca totalmente ausente dela
literatura castrense pero que en el contexto mencionado cobraba nueva
vigencia. La prioridad de la defensa nacional -inseparable de la cuestión de
contar con un ejército preparado para la guerra-, la guerra misma y el
militarismo fueron expresamente reivindicados por la Revista del Círculo y
'por su ex-presidente en el curso de 1914. .
" 'Los pueblos a 'los que invade el horror de la guerra -se citaba en
aquélla- son pueblos que se acercan a su ocaso, condenados a desaparecer'.
General von Gossler. Ministro de Guerra.'; ... de Alemania."
"No sé debe olvidar -escribía otro oficial argentino que había pasado por'
las filas del ejército alemán- que por tradición y por herencia debemos
30~ Tulío Halperín Donghi. "¿Para qué la inmigración? Ideología y política inmigratoria en la
. Argentina, 1810-1914", en El espejo de la historia (Buenos Aires, 1987), p. 225 Y ss.
31. "Servicio militar de tres meses", en RECIMI, año XIV, t. XIII, Nº 159-160, marzo-abril de
1914. Nº 3 Y 4, p~ 152. .
178 Fernando Garcia Molina
mantener en el concierto de las naciones sud-americanas un lugar prepon-
derante'v"
Incorporado el principio de que la guerra resultaba una necesidad de la
defensa o de la expansión, desde la perspectiva de los militares argentinos
resultaba casi inevitable dar el paso siguiente: glorificar el militarismo.
El curso de 'la guerra europea daba '-según Oberlain-« una respuesta
inequívoca a quienes se preguntaban por los requisitos de la defensa nacional:
era necesario un ideal de grandeza como el que animaba a Alemania y
también su militarismo que, "tan combatido por ciertas tendencias 'avanza-
das" contribuía empero "poderosamente al orden y progreso de las institu-
ciones" de aquel país, "regido por individuos que han aprendido a rendir culto
al orden, a la disciplina y que no obedecen más ley que la de la conveniencia
común en ,interés de la Nación".:33
Uriburu también aportó lo suyo' al coro de alabanzas que rodeaba al,
militarismo germano, "ilustrado" y "civilizador" y no "bárbaro e ignorante
como en Méjico"."
-El nacionalismo hizo entonces un aporte fundamental al contenido auto-
ritario de la mentalidad militar; unificó las distintas versiones que de aquél
- convivían en el ejército: el que derivaba de su. compenetración con el estado
nacional; el que se expresaba en el nivel estrictamente castrense, anti-
germano y tradicionalista, el dé los "viejos"; por último, el que aportaba el -
ejemplo de la nación alemana reivindicado, sin temor a caer en contradicción,
por los partidarios de Su modelo militar aplicado en la Argentina.
Nacionalismo y ejército establecieron una identificación que nunca habían
tenido antes y el matrimonio fue de larga duración.
. Cuando parecía que el sentimiento de pertenencia a una nación se
desvanecía irremediablemente en nuestro país, algunos militares creyeron
necesario definir los componentes de esa identidad languideciente: el patrio-
tismo era el valor supremo; el rechazo del materialismo egoísta, del 'libera-
lismo y de la inmigración, una necesidad... ,.
Si el "amor a la patria" -que en Alemania se traducía en un se-ntimiento
"rayano en la idolatría"-35 debía ser "una religión", los intereses predomi-
nantes en la sociedad argentina giraban, de modo peligroso para el gusto
militar, alrededor de otros valores, exclusivamente materiales.
"El ambiente está monetizado; volviendo la vista en torno -escribía in-
dignado un oficial- observamos con profundo desaliento que las pa-
labras 'ganancias y pérdidas' son corrientes hasta en los niños y que
32. Arturo CliftonGoldney (capitán). "Cultura moral del soldado", en RECIMI, año XIV, t. XXIV,
Nº 165, setiembre de 1914, Nº 3, p. 120.
33. Oberlain. "Nacionalidad", en RECIMI, año XIV, t. XXIV, Nº 167, noviembre de 1914, Nº 5,
pp. 308-309. . . .
34. General (José F.) Uriburu, "Socialismo y defensa nacional", enRECIMI, año XIV, t. XXIV,
Nº 166, octubre de 1914, Nº 4, p. 227. .
35. Oberlain. "Nacionalidad", p. 309.
El.poder militar en el Centenario' 179
se siente algo como'rubor en, exteriori~ar amor por el suelo 'en que nos .
, cupo la honra de, nacer~''36 '
En la medida en que la familia, la escuela y ']a sociedad argentinas se
,revelaban tan escandalosamente inoperantes para inculcar los valores patrió-
ticos a la juventud, la misión que en 'eSe sentido debía cumplir el 'ejército
resultaba aún más urgente: muchos 'de los hijos de los .inmigrantes venían
al, ejército "llenos de prejuicios y -prevenciones contra la necesidad de su'
,existencia" y si bien, estaban "ampliamente dotados desde el punto 'de vista
físico" adolecían' "de' taras morales e intelectuales". 37
La reacción nacionalista adquiría así rasgos xenófobos y antiinmigrato-
.rios, anti-urbanos y anti-proletarios. 'La legislación -sugería Oberlain-
debía poner dique él los extranjeros, a esas "masas heterogéneas" en las que
"abundan incapacitados' y pordioseros inútiles", que invadían el país "sin
selección alguna y atentando por su número y calidadcontra la nacionalidad
argentina". :38
. La política de "gobernar es poblar" -uno de Ios principios del más puro
liberalismo, alberdiano- había mezclado "al intelectual con el ácrata, al
labrador honrado con el destructor por instinto, al sano de cuerpo y alma,
en una palabra, [con el degenerado o contrahecho!", denunciaba alarmado el
autor."
Eran los inmigrantes inútiles los que pululaban en "las calles de la ciudad,
a
como verdaderos, parásitos en aguas estancadas" y pesar de ello recibían
, la triple protección de nuestras leyes, del hábito social de preferirlos a los
criollos y la de sus cónsules y plenipotenciarios." La inercia de los legisladores
y la imprevisión de los dirigentes políticos transformaba a los ciudadanos
'argentin9s "en un pueblo de burócratas"," mientras 'que los "nuevos elemen-
tos ,étnicos" que a diario se incorporaban a nuestra población, traían a ésta
'" 'ideas avanzadas' ",. de "consecuencias .nocivas y perniciosas'v"
Pero no era' únicamente el inmigrante en sus versiones proletaria y
revolucionaria el que provocaba la. animadversión del nacionalismo militar:
el extranjero enriquecido iba "acaparando las heredades del criollo" conde-
nado "a la miseria o a la burocracia, que al fin es lo mismo", mientras que
a las empresas foráneas se entregaba nuestro patrimonio."
Los militares percibían de este modo el deterioro de los términos de la
alianza que existía entre la clase terrateniente nativa y los extranjeros que
controlaban los mecanismos de 'comercialización y de transporte de nuestros
36. Clifton Goldney. "Cultura moral...", p. 118.
37. Clifton Goldney. "Cultura moral...", p. 1~1.
38. Oberlain. "Nacionalidad", p. 310.
39. Oberlain, "Nacionalidad", p. 310.
'40. Oberlain. "Nacionalidad", pp. 310-311.
41. Oberlain. "Nacionalidad", pp. 312-313.
42. 'Clifton Goldney. "Cultura moral...", p. 119.
4~. Oberlain. "Nacionalidad", p. 311-312.
.180 Fernando Garcia Molina
productos al mercado externo. La política desarrollada por los gobernantes
argentinos -aseguraba Oberlain- nos arrastraba a "convertirnos no en una
nación libre, próspera y fuerte C..) pero sí en inmensas factorías, regidas por
las conveniencias de gobiernos extranjeros"." .
El segundo componente de la mentalidad militar es el de la i.magen
puritana y anti.. corrupta que elabora de la propia institución. El autocontrol
que en la vida pública y en la privada ejercía el cuerpo de oficiales constituía
un instrumento esencial de defensa contrala corrupción y la decadencia que,
al parecer, resultaban características de la vida civil. El ejército no era sólo
un organismo profesional -por su preparación en la escuela alemana- sino
también una "aristocracia moral", por el sentido del honor que un tribunal,
creado al efecto en 1915 y similar al que funcionaba en aquélla, se encargaba
de vigilar.
Como en Alemania, la disciplina daba fuerza moral al "Offizier Korps" y
de ésta dependía la defensa nacional "que está por arriba de la lucha de los
partidos" políticos, sostenía el ministro Aguirre en 1908.45
Todos los miembros del ejército nacional debían apartar "la vista de esas
agrupaciones basadas en. inadmisible personalismo (los partidos) y ceñirse al
riguroso desempeño de la doble y sagrada mision de todo organismo militar
digno de este nombre"; en el interior, "el mantenimiento del orden y del
respeto a las leyes"; en lo exterior, como centro de reunión de "todas las
energías de la Nación" para enfrentar al enemigo."
Con semejantes obligaciones, en un país "grande como el nuestro", el
ejército debía constituir -concluía el ministro- "corno dice von der Goltz,
la aristocracia de la Nación, no de la sangre, por cierto, ni la del dinero, sino
una aristocracia intelectual y moral, consagrada al servicio de la Nacián","
La ambivalente percepción que los ejércitos suelen elaborar de la política
constituye el tercer ingrediente de la mentalidad militar. El interés que
aquélla despierta en los cuarteles trae consigo -como acabamos de compro-
bar- una visión negativa e inclusive una cierta hostilidad hacia los partidos
y los políticos profesionales, basados "en inadmisible personalismo" y fuente
segura de indisciplina en el seno de la institución. Esta concepción -señala
Janowitz- implica hacer la "política de querer estar por encima de la
política". Los oficiales alemanes habían llegado a la Escuela Superior para
inculcar precisamente los valores del apoliticismo entre sus camaradas
sudamericanos y elpropio diputado Uriburu se indignaba en el recinto cuando
los socialistas ]0 tildaban -con razón- de conservador: él, que había sido
elegido para ese cargo gracias a los buenos oficios del gobernador de Salta,
44. Oberlain. "Nacionalidad", p. 309.
45. Ministerio de Guerra. Memoria, 1907-1908, p. Hl. Orden General. Buenos Aires, 1º de enero
de 1908 (Subrayado en el original).
46. José E. Rodríguez (teniente coronel). "El verbo es vida", en REClJa,11, año XII, Nº 113, t. XVIII,
Nº 5, mayo de 1910, pp. 495-496.
47. Ministerio de Guerra. Memoria, 1907-1908, p. lIT.
El poder militar en el Centenario 181
Robustiano Patrón Costas, no respondía a ningún partido, se hallaba por
encima de los partidos.
El ex-director creía tener buenos motivos para mirar con desconfianza a
sus colegas legisladores. Cuando algunos diputados conservadores comenza-
ron a lanzar críticas contra la tendenci.a "extranjerizante" que creían advertir
en la enseñanza que se impartía en la Escuela de Guerra," Uriburu hizo una
encendida defensa de ésta, de la metodología aplicada y de los profesores
alemanes. Gracias a éstos se habían roto todos los moldes previos de la
educación. desarrollados en la Argentina porque enseñaban, sobre todo, "a
pensar por sí mismos"."
Pero los enfrentamientos que el novel diputado sostuvo con los socialistas
fueron, sin duda, los más violentos.
En la atmósfera dramática que el estallido de la guerra en Europa había
creado, Uriburu publicó un extenso artículo en la Revista del Círculo dirigido
a contrarrestar la campaña pacifista que realizaba el partido socialista y que
desde el punto de vista de sus ideas resulta fundamental analizarcon cierto
detalle.
En Socialismo y defensa nacional el autor subrayaba, en primer lugar, las
contradicciones en las que incurría el discurso socialista en aquello que más
le había molestado porque reflejaba las suyas propias. Aquél reprochaba al
ejército la "imitación servil" que hacía del alemán pero suponía al mismo
tiempo posible "trasplantar los problemas" que agitaban al proletariado
europeo a "un país desierto, sin capital y sin industrias'Y" Rechazaba, por
consiguiente, el cargo aunque reconocía que habíamos recibido a oficiales
alemanes como instructores y que los nuestros habían ido a practicar "en ese
gran organismo". Nuestro ejército, sin embargo, se parecía "tanto al alemán
como el huevo a una castaña."
La semejanza -descubría con mal disimulado azoramiento el diputado
salteño-no era de organización, ni de espíritu ni de disciplina: radicaba
exclusivamente "en el armamento y en los reglamentos de armas't."
En la perspectiva de conflicto que Uriburu hacía suya, la hostilidad, el
cálculo político o la irresponsabilidad con respecto del ejército y de la defensa
nacional colocaban a socialistas y conservadores en la misma bolsa.
Decidido a llamar la atención de éstos sobre los peligros que' creía
inminentes, Uriburu destacó ante un público tan selecto como al parecer
indiferente "la imperiosa necesidad de que un país tan rico e importante como
el nuestro", no viviera "en el desamparo actual, a merced de cualquier
codicia", si no que, por el contrario, contara "con un fuerte y disciplinado
ejército" que le sirviera "de segura salvaguardia't.P La advertencia del
conferencista se abría también al horizonte interno. En el brulote lanzado
48. Diputados. 8 de agosto de 1913, p. 872.
49. Diputados. 8' de agosto de 1913, p. 887.
50. Uriburu, "Socialismo y ". pp. 213 Y 22·7.
51. Uriburu. "Socialismo y ", p. 215. .
52. A fiN, AGU. 1, 108. Nicolás Accame a Uriburu, Buenos Aires, 24 de agosto de 1914.
182 ,,' Fernando García Malina
contra los socialistas, Uriburu apelaba a sus amigos conservadores a quienes
enrostraba su casi suicida despreocupación por el ejército y a los, cuales
esperaba atemorizar con la predicción de un cambio social revolucionario que
habría de contarlos entre sus primeras víctimas...
" ¿C,uá] era' el porvenir que les esperaba a "nuestros plácidos y tranquilos
conservadores"? ,"El problema militar -respondía 'von Pepe'- está íntima-
mente ligado a su suerte. Si esperan en la inacción, tendrán muy pronto que
transformarse de martillos en yunques."
La elite dependía ya' -ése era el mensaje magnificado del autor- de la
subsistencia del ejército; el último obstáculo que impedía el triunfo de la '
rebelión socialista:
"Siendo el ejército la única fuerza organizada que la sociedad actual
podría oponer a las multitudes solidarizadas en un impulso revolucio-
nario, lógico es que el socialismo busque debilitarla por todos los medios
para encontrarla inerme e incapacitada en la hora precisa."63
Conclusión
Ha, sostenido Alain Rouquié que la escuela alemana produjo sobre el cuerpo '
de oficiales argentino un impacto ideológico' indirecto y global al mismo
tiempo." La institución adoptó, en efecto, un modelo cultural-el prusiano-e-
en un país cuyos dirigentes miraban hacia Francia y hacia Gran Bretaña.
Todo conflicto.suscitado entre Alemania por un lado y la entente franco-
inglesa por el otro debía conducir a una crisis de las relaciones entre el ejército
germanófilo y la oligarquía anglófila y pro-francesa.
El prestigio ,reconocido del que gozaba el ejército alemán se proyectó así
sobre los discípulos argentinos y dio a éstos un orgullo 'y Una cohesión de la
que hasta entonces habían carecido. Los nuevos oficiales, no importa cuáles
fuesen sus relaciones .con el grupo dominante, tuvieron desde ese momento
la sensación de pertenecer a una elite también' ellos, una especie de elite
independiente.
El factor señalado por Rouquié agravó sin duda el distanciamiento que'
ya existía con anterioridad al comienzo de la Gran Guerra entre el ejército
profesionalizado y germanizado y la elite socio-económica pro-aliada. Las
razones que explican este fenómeno no se vinculan exclusivamente -como
supone el autor francés- con la nacionalidad del modelo sino con la concien-
cia de las necesidades que demandaba un ejército profesionalizado. Mientras
el,mundo entero se armaba hasta los dientes, el ejército argentino que creía
haber hallado porfin su modelo definitivo -"el mejor del mundo"- chocaba
con la indiferencia culposa de la elite gobernante.
53. Uriburu. "Socialismo y ~ ..", pp. 226-227.
54. Rouquié. Poder militar..., p. 96 Y ss.
El poder militar en el Centenario 183
Como líder de la escuela moderna, Uriburu condujo la campaña destinada
a concientizar a la clase política sobre las necesidades de la defensa y de
profundizar la reforma de la institución sobre el modelo prusiano. Durante
su transcurso el militar deslizó juicios sobre la relación que esa elite mantenía
con el ejército y con la sociedad cuya importancia no resulta inoportuno
destacar. .
El ex-revolucionario del Parque y futuro del 6 de setiembre de 1930,
descubrió, en primer lugar, que aquélla no valoraba 10 suficiente el papel de
custodio del orden .social que el ejército tan naturalmente se atribuía a sí
mismo. El escudo armado que habría de oponerse al avance de la turba
revolucionaria en las puertas mismas de la fortaleza oligárquica apenas si
era tenido en cuenta por sus despreocupados ocupantes. Estos, como buenos
políticos, también ellos profesionales, estaban amablemente absorbidos por
la lucha cotidiana que libraban ·en torno del poder las facciones de la elite
a las que ni siquiera la perspectiva de la derrota en las elecciones por primera
vez sin fraude lograba unir o' por lo menos aquietar.
La política no sólo distraía a la clase patricia de sus obligaciones sino que
introducía factores de inestabilidad adicionales que por lo frecuentes se
volvían ellos' sí permanentes. Las crisis de gabinete', las renuncias, las
negociaciones. de la política criolla, restaban continuidad a una política
militar que nunca había sido tal. Por eso .circuló el proyecto de separar 55
--:-como ocurría en Chile copiado 'de Alemania- las funciones militares, co-
locadas en manos de un futuro inspector general del ejército (cargo que entre
.1923 y 1926, por decisión de un gobierno radical, ocupó precisamente el
general Uriburu), de las político-administrativas que conducía un ministro
parado siempre, sobre una cuerda floja.
Uriburu extrajo conclusiones más extremas, todavía, de las sucesivas
renuncias a asumirsus responsabilidades que la elite ensayaba con éxito en
el terreno militar, social y político.
Como 'clase dominante, los patricios habían fijado con manó firme desde
.'1880, el rumbo que siguió la- sociedad argentina. Hacia 1914, 19S "notables".
habían perdido 'su vitalidad y .ya no constituían la vanguardia de la trans-
formación; no eran ni siquiera los eficaces conservadores de 10 ya realizado.
Si los socialistas buscaban destruir al' ejército porque -según Uriburu- se
erigía como la' única fuerza organizada que la sociedad del Centenario podía
oponer' a las' 'masas obreras y no a la elite era porque aquéllos habían
advertido con razón que ésta no cumplía ya función alguna. En su reemplazo,
para salvar el, estado nacional en peligro de disolución y también el orden
social cuestionado estaba el ejército... es decir, una nueva clase dirigente.
El turno "d'e los mejores de la Nación" como los calificó Leopoldo Lugones
en frase que no' fue feliz y la "hora de (desenvainar) la espada" llegaron en .
1924. La espada estaba forjada y esperando desde hacía una década.
55. Benedicto Ruzo (capitán)."Un.a cuestión interesante de organización", en RECllvII, año XIII,
t .. xx, N2 149-150, mayo-junio <le 1913, Nº 5 Y 6, p. 382. '
184 Fernando Garcia Molina
'RESUAtEN
El articulo se propone contribuir al análieis de los origenes del poder militar en la
Argentina en el decisivo periodo quemedia entre el renouado proceso de modernización
del ejército nacional ocurrido a principios de siglo bajo la. influencia de la 'escuela
militar alemana y el
estallido de la Gran Guerra en 1914.
Si la revolución de setiembre de 1930 marcó 'el acta de nacimientode la era militar
que concluyó en 1983, la' intencián que subyace en la presente investigación es destacar
.que lagénesis de aquéise encuentra en el período oligárquico, es decir, antes del
aduenimiento de Hipólito Yrigoyen al-gobierno por obra de la ley Sáenz Peña en 1916.
4 la conformacion ·de la "mentalidad militar" que habilitó al ejército para desa-
rrollar un creciente interoencionismo en la. esfera de la toma de decisiones políticas,
contribuyeron fuertemente diversos factores entre los cuales no fueron de menor peso
el impacto que ejerció la' doctrina militaralemana, la cada. vez más compleja relación
.política y ·cconómica. que la Argentina comenzaba a mantener con el mundo y con sus.
uecinos y, por fin, el sentimiento de temeroso nacionalismo que asalto a las clases media
-y alta nativas' en vísperas del estallido de la Primera Guerra Mundial.
. . ,'".....
-ABSTRAer .
. ' ' .
Th.is articleproposes to 'm~}lC aco~iÚ~iblltion to ah analysie of the origine of m~!ftflrY
pouier in Argentina in the decisioe period betuieen the reneioed modernization prqcess
, in the .Argeniine army at the beginning ofthe century under the influence ofthe g~rman
militaryechool and the outbreak ofthe Great Wd.r·in 1914.
Ir
the reuolution o] September .1930m:arked the birtli ofthe military era wich ended
in 19"83, 'the purpose behind this reserach. is to etress the [act that the genesis thereo]
Can bé'l~und in the oligarchic period, i.e. prior to the Cirriv"al in goverh-tnent of Hipolito
Yrigoyen as a result o].the Sáenz Peña Laui in 191~.
Variolls, factors made a strong contribution to the deoelopment of the "military
o
'mentality'~oO,wich'alloioed the army to.exercise increasing interuentionism in the sphere
o] political decision-mahing, These [actors included the impact ol' German military
o doctrine, the increasingly complex political and economic relationship Argentina toas
•
starting to develop ivith. the uiorld and with its neighbours arul finally the [eeling 01'
".fear/ul nationalism that affected the Argentine middle and upper classes on. the eve
'ofothe outbreah ofthe First World War. . '