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Empoderamiento juvenil: claves y acciones

El documento define el empoderamiento como un proceso por el cual las personas, organizaciones y comunidades adquieren control sobre sus vidas. Discute varias definiciones de empoderamiento y propone líneas de acción para empoderar a los jóvenes, incluyendo el desarrollo de habilidades cognitivas, interpersonales y de autoeficacia, así como una participación significativa en la comunidad. Concluye que los jóvenes deben dejar de verse como objetos de intervención y asumirse como actores capaces de decidir sobre las situaciones que los a

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Empoderamiento juvenil: claves y acciones

El documento define el empoderamiento como un proceso por el cual las personas, organizaciones y comunidades adquieren control sobre sus vidas. Discute varias definiciones de empoderamiento y propone líneas de acción para empoderar a los jóvenes, incluyendo el desarrollo de habilidades cognitivas, interpersonales y de autoeficacia, así como una participación significativa en la comunidad. Concluye que los jóvenes deben dejar de verse como objetos de intervención y asumirse como actores capaces de decidir sobre las situaciones que los a

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Una posible propuesta: empoderamiento

La palabra empoderamiento viene del inglés empowerment y significa facultarse,


habilitarse, autorizarse. Según Rappaport (1981), el empoderamiento es el proceso
por el que las personas, organizaciones y comunidades adquieren control y dominio
de sus vidas. Para Powell (1990), el empoderamiento es el proceso por el que los
individuos, grupos y comunidades llegan a tener la capacidad de controlar sus
circunstancias y alcanzar sus propios objetivos luchando por la maximización de la
calidad en sus vidas. Por su parte, la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y
Vivienda Mínima (FUNDASAL, 2006) define el empoderamiento como un proceso de
apropiación del conocimiento y control de la realidad, así como un proceso de
acción en la misma que el individuo constantemente realiza por participar
activamente en la creación, conformación y transformación de las condicionantes
que afectan su propia vida. Zimmerman (2000) identificó el esfuerzo por acceder a
los recursos, la participación con otros para lograr objetivos y la comprensión crítica
del contexto sociopolítico como elementos claves del empoderamiento. Igualmente,
postuló tres niveles interdependientes de empoderamiento en los que tanto los
procesos como los resultados de cada uno ayudan a potenciar a los otros niveles:
nivel individual, nivel organizacional o institucional y nivel comunitario.

García y Francés (2002) explican que el empoderamiento es un concepto que


articula las nociones de poder, política y participación en acciones concretas
encaminadas a la satisfacción de necesidades sociales. El empoderamiento,
entonces, aparece ante la necesidad de apertura de líneas de acción para
desarrollar proyectos específicos enfocados al ejercicio de poder y la toma de
decisiones en todos los ámbitos de la sociedad. Aclaran García y Francés que la
concreción del empoderamiento precisa de sujetos activos, convencidos de ser
capaces de participar en acciones colectivas que contrarresten las relaciones de
poder hacia las mayorías por parte de unas élites minoritarias. En otras palabras,
las prácticas de empoderamiento se oponen a las relaciones verticales de poder
vertido desde arriba.

Ahora bien, ¿qué se necesita para empoderar a los jóvenes de hoy? ¿Cómo
fortalecer su capacidad para controlar sus circunstancias y alcanzar sus propios
objetivos? ¿Qué líneas de acción se pueden o deben proponer y desarrollar para
favorecer su ejercicio de poder y su toma de decisiones? Inicialmente, es
importante entender, como lo afirman Jennings et al. (2009), que el
empoderamiento es un proceso de acción social que puede tener lugar tanto
individual como colectivamente. Por una parte, el empoderamiento individual
consiste esencialmente en la construcción de capacidades que integren la
percepción de control personal, una actitud proactiva ante la vida y una
comprensión crítica del entorno sociopolítico. El empoderamiento colectivo, por otra
parte, tiene lugar dentro de las familias, organizaciones y comunidad e implica
procesos y estructuras que aumenten la competencia de sus integrantes,
proporcionándoles el apoyo necesario para operar el cambio, mejorar el ambiente
colectivo y fortalecer los vínculos que mejoran o mantienen la calidad de la vida.

En un estudio sobre empoderamiento, participación y autoconcepto, Silva y


Martínez (2007) recomiendan, entre otras cosas, fomentar el desarrollo de: a)
habilidades cognitivas, como conocimientos cívicos, análisis de los acontecimientos
y agentes causales; b) destrezas de interacción, como organización, liderazgo,
toma de decisiones, resolución de problemas y negociación y expresión; c) apego e
identificación con la comunidad; d) autoeficacia y motivación de control, y e)
valores como la tolerancia, la confianza y respeto al otro. Por su lado, FUNDASAL
(2006) aconseja trabajar en las siguientes líneas para el empoderamiento de los
jóvenes: a) conocimiento de la realidad, sentido y continuidad de la vida; b) control
y manejo sobre la propia existencia, y c) participación activa en la transformación
de las condiciones que los afecta. Jennings et al. (2009) plantean algunas
dimensiones para el empoderamiento de la juventud: a) un entorno acogedor y
seguro que ofrezca oportunidades para la creatividad y la expresión; b) una
participación significativa a través de un liderazgo encaminado a auténticas
contribuciones a la comunidad; c) un poder compartido igualitariamente con
adultos que reduzca el dominio y la alienación; d) participación en la reflexión
crítica sobre los procesos interpersonales y sociopolíticos que permita la
emancipación de las restricciones y la construcción negociada de la vida
comunitaria, y e) empoderamiento integrado que ofrezca oportunidades para el
desarrollo individual y comunitario. En una línea similar, la Organización
Panamericana de la Salud (OPS, 2006) propone ciertas directrices para aumentar el
empoderamiento de la juventud a nivel individual, familiar, sociocultural y político
(véase tabla 2).6

Conclusión

Poder ver más allá de las maneras de hablar y las formas de comportarse de los
jóvenes implica entender qué los define, conocer perspectivas a través de las
cuales dimensionarlos y resignificar las problemáticas y los retos que los rodean.
Sin importar el enfoque, la definición de juventud no se debe restringir a una etapa
de desarrollo físico, cognitivo o social, o a un posicionamiento histórico y cultural.
Debe poder incluir las diferentes variables, cuestiones y factores que la constituyen
y la configuran no tan sólo como una etapa de socialización sino como un periodo
de construcción de subjetividad, regulación del comportamiento y desarrollo de
habilidades para cumplir con los roles y campos sociales propios de la vida adulta.
Igualmente, el definir la juventud, sus problemas y retos es, en gran medida, una
acción política y simbólica que va más allá de una simple selección de ciertas
realidades naturales, sociales, culturales, históricas y políticas. Se trata, más bien,
de una estructuración de la percepción de la realidad a partir de un sistema de
categorías impuesto subrepticiamente por ciertos actores o grupos, según sus
intereses o necesidades. Ante esta situación, los jóvenes deben dejar de verse
como objetos de tratamiento o intervención, y asumirlos como actores y
participantes que deben poder actuar y decidir antes las situaciones que afectan y
restringen su bienestar y desarrollo. A la pregunta, ¿qué pasa con los jóvenes hoy?,
la respuesta no puede ser una fría descripción de sus características ni un
minucioso análisis de sus problemas. Más bien, debe ser una reflexión sobre cómo
fortalecer y ampliar su poder y toma de decisiones en y sobre situaciones y
procesos que los constituyen y/o configuran.

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