LENGUA AMAZÓNICA:
Arabela (familia lingüística Záparo)
UBICACIÓN:
El Arabela se habla en la región amazónica del Perú: Región Loreto, provincia de Maynas,
distrito Napo a unos 240 km al noroeste de Iquitos. La quebrada Arabelas es un afluente
del río Curaray, que a su vez vierte sus aguas en el Napo. La zona se halla cerca de la
frontera ecuatoriana, y los asentamientos principales de los arabela son las
comunidades de Buena Vista y Flor de Coco.
PORCENTAJE DE LAS PERSONAS QUE ABUNDAN O LO HABLAN:
Según el último censo del INEI en 1993, existía unas 300 personas de las cuales sólo unas
cincuenta hablan arabela y otras cien lo entienden; el resto habla castellano o una
variedad quechua.
A partir del Censo de Comunidades Indígenas de la Amazonía realizado en el año 2007,
la población de las comunidades auto identificadas como Arabela se estima en 403
personas, ubicadas principalmente en la región Loreto. Según los datos del mismo
censo, la población mayor de 14 años asciende a 212 personas, para las cuales se estima
que el índice de analfabetismo es del 10% (INEI 2007).
COSTUMBRE:
Los hombres Arabela usaban coronas hechas de plumas largas de guacamayo pegadas
en semicírculo con cera de abeja. Afeitaban un círculo sobre la frente y la pintaban de
rojo con achiote. Encima pegaban una especie de tela blanca sacada de una palmera,
que dejaba pasar el color rojo en un diseño geométrico típicamente Arabela. En los
brazos llevaban brazaletes tejidos y también cinturones alrededor de la cintura,
adornados con borlas de plumas de colores colgadas de hilos de algodón o de chambira
que iban hasta los codos y las rodillas. Los hombres usaban también un tarugo para la
nariz y palitos decorados en las orejas. También se pintaban el cuerpo y el rostro.
Las mujeres se ponían vestidos tubulares hechos de corteza de color marrón y blanco.
Pintaban la tela con los típicos diseños hexagonales. La vestimenta se hacía de tal
manera que un bebé lactante podía acomodarse dentro de los pliegues, o se podía bajar
hasta la cintura de la mujer. Llevaban borlas de plumas cosidas a la espalda del vestido
que les llegaban hasta las rodillas.
Las mujeres Arabela daban a luz a sus hijos solas, lejos de la casa. Cuando se escuchaba
el llanto al bebé, la madre de la mujer la ayudaba a cortar el cordón umbilical. Para
proteger al recién nacido, los padres estaban con él durante ocho a diez días en una
pequeña choza, separados del resto de la familia. Luego la madre se bañaba con una
masa muy líquida de maíz y regresaban a casa. Hoy en día las madres Arabela dan a luz
en casa con la ayuda de parientes.
Tradicionalmente, un jefe gobernaba las comunidades. Cuando se reubicaban, él era el
primero que se trasladaba. Los que aceptaban su liderazgo se establecían en el mismo
lugar. Un líder Arabela siempre gozaba de respeto, aunque hablara en voz suave, como
habla la mayoría de los hombres Arabela.
ALFABETO:
En el 2016 El Ministerio de Educación reconoció la oficialidad del alfabeto de la lengua
originaria Arabela, conformada por 25 grafías, con lo cual se garantiza el uso,
preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión de esta expresión cultural
peruana.
Mediante una Resolución Ministerial publicada en el Diario Oficial El Peruano se indica
que la Ley General de Educación establece que uno de los principios en los que se
sustenta la educación es la interculturalidad, que asume como riqueza la diversidad
cultural, étnica y lingüística del país, y encuentra en el reconocimiento y respeto a las
diferencias, así como en el mutuo conocimiento y actitud de aprendizaje del otro,
sustento para la convivencia armónica y el intercambio entre las diversas culturas.
COMIDA:
Los hombres se encargan de cazar, pescar, recolectar frutos y nueces de la selva, limpiar
las nuevas chacras, sembrar y cosechar. Para los trabajos mayores como la limpieza de
una chacra o la construcción de una casa, el dueño organiza una minga e invita a los
miembros de la comunidad a colaborar. Hombres y mujeres, trabajando juntos, logran
mucho y se divierten y bromean. La esposa y las hijas del hombre que organiza la minga
hacen el masato para los trabajadores. Cuando se termina el trabajo, todos se reúnen
en la casa del organizador para comer, beber y conversar.
CREENCIA:
Creían en un dios creador que los había abandonado por sus pecados y por eso tenían
temor a la muerte y los demonios. Cuando alguien moría, el cuerpo era envuelto en tela
de corteza y lo velaban. La gente lloraba día y noche por varios días, hasta una semana.
Durante el velorio los acompañantes lloraban y caminaban para no dormir. Luego el
cuerpo se sepultaba en el piso de tierra de la casa. Cuando la familia se iba a otro lugar,
desenterraban los huesos y los volvían a sepultar en la nueva casa. Al volver a enterrarlo,
repetían el velorio. Estas costumbres se han abandonado.